Una bronca a Simeone y una defensa a Vinicius para reconectar a Xabi Alonso y al vestuario del Madrid: “Es un maleducado”

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Salió de su área técnica y avanzó hasta la de Simeone para recriminarle su actitud con Vinicius: «¡Tú a lo tuyo, Cholo!», le gritó. «¡Tú a lo tuyo!», repitió. Fue la primera vez desde que es entrenador del Real Madrid en la que Xabi Alonso rompió el molde. Unos minutos más tarde, ya en sala de prensa, acusó al técnico argentino de no ser ejemplo «de buen deportista». «No todo vale», añadió. Una crítica que dentro del club vieron como «necesaria» tras las palabras de Simeone hacia Vinicius. «Es un maleducado», se repetía ayer desde el club. Esas palabras reflejaron el cambio del de Tolosa en el último mes, mucho más cercano al brasileño y al vestuario, más pasional y menos científico en su manera de llevar a la plantilla, camino ahora de su primera final en el Madrid.

Y es que Xabi Alonso ha sustituido su manual de instrucciones por un manual de resistencia. En el Mundial de clubes, el vestuario del Madrid hablaba de un técnico «muy exigente», «intenso» y que metía «mucha caña táctica». En Estados Unidos, el equipo se plantó en las semifinales del torneo a base de finos cambios tácticos, de una presión alta sobre la salida de balón rival y de una construcción del ataque a través de la posesión.

Esa forma de actuar, especialmente la del día a día en Valdebebas, no terminó de cuajar en el grupo a la vuelta del verano, agrietado el vestuario con el paso de los meses, y ha desembocado en la solución final del último mes. El técnico vasco se ha adaptado y reencontrado con el vestuario a partir de la famosa charla en Atenas antes del duelo ante el Olympiacos. Ha bajado la exigencia táctica y las horas de vídeo, ha modificado el estilo para no morder tanto y sí esperar más atrás y la plantilla ha respondido elevando la actitud y la intensidad en la mayoría de los partidos.

Cambios futbolísticos

La constante serie de ultimátums a los que se ha enfrentado a Alonso desde la derrota contra el Celta, con la final de mañana como último y definitivo punto de inflexión, le ha obligado a confiar más que nunca en los métodos de su plantilla, en alienarse con ellos. Ante el Atlético, el vasco tenía claro el plan: balones largos a Gonzalo y Bellingham para tratar de ganar segundas jugadas, intensidad en los duelos individuales, poca salida de balón en corto y aprovechar las ocasiones. El resto, defender lo mejor posible y contener al rival. Sufrió el equipo y distó mucho de lo visto en el Mundial de clubes, pero funcionó, como le funcionó a Ancelotti.

La angustia de las últimas semanas ha terminado por reconectar al entrenador con el vestuario. Y ahí reside también su relación con Vinicius, cuya cronología han ido leyendo estos meses. El ímpetu de Alonso ante Simeone para defender a su futbolista en el césped y en la sala de prensa es el último ejemplo de esa cercanía. El brasileño, que sigue lejos de su mejor nivel, está algo más implicado en defensa, a lo que Xabi ha respondido con los aplausos públicos en mitad de los abucheos del Bernabéu y con elogios ante los medios. «Le volverán a aplaudir, estoy seguro», dijo tras el duelo ante el Betis. El vestuario también ha cambiado el todo. «Estamos a muerte con el entrenador», dijo Bellingham en la previa de la semifinal. «El entrenador estuvo con una energía positiva para cambiar las cosas cuando no estaban bien, lo importante es que ahora tenemos claro lo que quiere el técnico y el cuerpo técnico y tenemos que defenderlo», reflexionó Valverde en zona mixta.

La gestión con Mbappé

En esa reconexión con el vestuario también está la gestión del último mes de Mbappé, piedra angular del proyecto. El francés no jugó contra el City en Champions por unas molestias en la rodilla y después forzó contra Alavés, Talavera y Sevilla para intentar batir el récord de Cristiano. Todo bajo el permiso de Alonso, que el martes le dejó en Valdebebas y no le llamó para Arabia porque el delantero no podía jugar. Ahora, sólo tres días después, Mbappé llegó ayer en vuelo privado a Yeda para sumarse a la final al estar «recuperado» para el clásico.

Concesiones o no, el Madrid de Xabi, todavía en duda, suma cinco victorias seguidas.

Vuelo ‘exprés’ de Mbappé a Arabia y parte de guerra en un Madrid al límite para el clásico contra el Barça: Rüdiger, casi descartado; Asencio y Rodrygo, tocados

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El Real Madrid jugará la final de la Supercopa de España, que era el primer objetivo de esta semana crucial del proyecto de Xabi Alonso en el conjunto blanco, pero lo hará mermado por las molestias y lesiones que se acumulan en la plantilla que dirige el técnico vasco. El conjunto blanco recuperará a Kylian Mbappé, que viajará este viernes a Yeda para unirse al resto de la expedición y entrenará con el grupo hoy y el sábado en la previa de la final, pero las condiciones de su presencia de momento se desconocen. Además, Rüdiger está casi descartado tras forzar su rodilla para la semifinal, Rodrygo y Asencio están tocados, Carvajal ni siquiera calentó con sus compañeros, Huijsen sigue entre algodones, a Alaba le falta ritmo y Trent está descartado.

"Rüdiger estaba con limitaciones con la rodilla y Raúl (Asencio) estaba sufriendo y necesitábamos refresco en la línea defensiva", explicó sobre sus cambios en la segunda parte. Lejos de modificar su ataque, Alonso apostó por retirar a Asencio y Rüdiger, sus centrales, para dar entrada a Fran García y Ferland Mendy, dos laterales zurdos. El vasco terminó el duelo con Valverde, Tchouaméni, Carreras y Mendy como defensas y Fran como extremo izquierdo. Un equipo cogido con pinzas, con Ceballos y Bellingham formando el doble pivote y Güler, Mastantuono y Gonzalo en la punta.

"Creo que Fran y Ferland han entrado bien. Cuando Jude se ha puesto en el doble pivote hemos juntado pases y nos hemos estabilizado. Para el domingo iremos viendo si recuperamos", añadió, después del sufrimiento del derbi ante el Atlético de Madrid. "Ha sido un partito disputado, el gol tempranero de Fede te da ventaja y te hace cambiar un poquito y al final sufrimos", reflexionó el de Tolosa, que tiene a Militao en Madrid de baja de larga duración.

Mbappé llegará a Yeda en el mediodía del viernes y participará en el entrenamiento del día, previsto a las seis de la tarde a puerta cerrada. El francés ha estado trabajando en Valdebebas el martes, el miércoles y el jueves y "está mucho mejor", aseguró su técnico. "Ha entrenado y las sensaciones son buenas. Las posibilidades son las mismas que todos", insistió.

Sin Endrick, cedido en el Olympique de Lyon, y después de los 90 minutos de Gonzalo ante el Atlético, donde el canterano acabó exhausto tras el esfuerzo, los pocos minutos que pueda disputar Mbappé son oro para el Madrid de Alonso, más intenso que en el Metropolitano en los duelos individuales con sus rivales. "Estoy contento, el objetivo era pasar a la final contra un buen rival, en la previa hablábamos de que no olvidábamos el partido de Liga y las cosas que necesitábamos, los duelos... Estoy contento", repitió.

En la zona mixta, las caras lo decían todo. Asencio aseguraba que "todo bien", dando a entender que podría ser de la partida en la final, mientras que Rüdiger abandonaba el King Abdullah con una leve cojera que no adivinaba nada bueno de cara al fin de semana. El alemán, que el año pasado se exprimió hasta el límite ante la plaga de lesiones, parece que no podrá ayudar a sus compañeros el domingo.

"El esfuerzo que ha hecho el equipo ha sido muy grande. El campo no estaba bien y no era fácil jugar", criticó Courtois en los pasillos del estadio, en la misma línea que Carreras, que recordó el calor que hace en el país: "Hacía mucho. Los dos equipos estábamos muy cansados. Tenemos que adaptarnos cuanto antes que el domingo es una final, no hay queja". Valverde, por su parte, admitió que "vivimos para esto". "Después de tantos partidos y del calor de aquí hay veces que el cuerpo se resiente, pero vivimos para esto".

El calor mató el fútbol

El calor mató el fútbol

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El Madrid ganó de milagro. No lo mereció. El Atlético no debió de perder. Tuvo más el balón, hizo más acciones de gol y se fue de la semifinal sin pena ni gloria. El equipo rojiblanco no ha encontrado a Julián Alvarez, que parece otro jugador y Llorente no puede ser siempre el milagro. Simeone no da para más.

Da igual, porque los dos equipo estaban muertos de calor, hastío, cansancio y apenas podían con esa asesina humedad que acaba a cualquier deportista. Es un sitio nefasto para jugar. Es inaudito que el fútbol español sufra por dos aventureros -por no decir otra cosa- como el ex-presidente, el del piquito y el pesetero Piqué.

Son culpables de que nos tengamos que tragar un partido anodino, sin fe ni fiebre, porque las condiciones de juego son criminales. Los árabes acabarán con el fútbol tal como lo entendemos.

El Madrid sobrevivió en la primera parte gracias al golazo de Valverde y los milagros de Courtois. Y poco más. Así que no jugó a nada, con una inacción obsesiva. Sobre todo para el plano mediocre de Alonso, que no puede con el síndrome de Ancelotti, de cuando no se tiene ventaja siempre hay que echarse para atrás.

El Atlético, con Llorente y Baena fue más lascivo en ataque que el Madrid. Los brasileños perdieron dos ocasiones de gol meridianas, aunque el que más se desesperaba era Vinicius, que dejaba a Llorente llegar hasta la meta y estaba allí, casi sentado, como un convidado de piedra.

El Madrid jugaba andando, como es habitual en la personalidad deficiente de Alonso. Ni Bellingham ni Tchouaméni ni Camavinga juegan con inteligencia en el centro del campo. Además, Camavinga casi regaló un gol por esa manía que tiene de conducir el balón, personalmente, algo que también es facultativo de Bellingham.

¿Por qué se lesionan tanto los defensas del Madrid? Porque están vendidos, al no existir un centro del campo que proteja y organice. Es un puñetero escándalo que habla de la plantilla y de ese aprendiz que es Alonso. El trabajo de Asencio y Rüdiger fue estajanovista. No había centro del campo. Nadie ordenaba. Ni sufría.

Al final, es el chutazo de Valverde y su gran pase para la buena definición de Rodrygo sirvieron para una final injustamente conquistada. Da igual, con el cansancio y la mezquindad del equipo de Alonso, el Madrid será carne de cañón ante el hambres azulgrana.

El caso de Vinicius sobrepasa la indignación. Ni jugó ni peleó y sólo intentó que perdiera el Madrid. Simeone -qué odio tiene al Madrid- le decía que Florentino le iba a echar y el brasileño picaba. Es imposible que Vinicius siga jugando de blanco. Es un escarnio. Lo malo es que su papá Florentino no le va a sacar ni un euro por quitárselo de encima.

La victoria del Madrid del Paleolítico

La victoria del Madrid del Paleolítico

La victoria del Paleolítico lleva al Madrid a la final. No es extraño que la represente Valverde, futbolista de empuje y fuerza, condensadas en el misil que las baterías antiaéreas del Atlético midieron mal. El primero, Oblak. El uruguayo ha pasado de ser un futbolista con dificultades para adaptarse a lo que quería Xabi Alonso a una pieza clave, aunque sea como lateral, para un entrenador que lo que quiere, hoy, es sobrevivir. La fuerza siempre ayuda, aunque no deja de ser un síntoma de que la evolución pretendida por el tolosarra se ha detenido. El otro es observar los saques en largo de Courtois en busca de Gonzalo y la segunda jugada, un argumento primario, lejos del fútbol sofisticado que busca quien pretende confeccionar equipos de autor, como el Bayer Leverkusen.

El paso a la final mantiene la débil línea de crédito de Alonso, pero le aboca a un duelo terrorífico contra el Barça. Ninguno de los dos finalistas son actualmente los del clásico del Bernabéu. El domingo, en Yeda, estará expuesto al tremendo fuego enemigo, recuperado en la medida en la que lo ha hecho Raphinha, y muy pendiente del fuego amigo.

Las bajas en defensa, que obligaron al Madrid a acabar con Tchouaméni y Carreras como centrales, no excusan al Madrid de los problemas que atravesó en la salida de balón. No es únicamente una cuestión de piezas, sino de juego, voluntad y seguridad. La presencia de Güler en el banquillo era, asimismo, otra prueba de que los principios de Xabi Alonso han cambiado o se han adaptado a las circunstancias. Mal asunto.

El Madrid resistió, muy cerquita de Courtois, porque al Atlético le faltó calidad para definir ante portería y llevar su dominio, total, al marcador. Para eso no bastaba la energía de Marcos Llorente, incansable. Necesitaba al Julián Álvarez de verdad, no al que saltó al terreno de juego, o más tiempo a Baena, sustituido por Simeone, desesperado y desesperante.

El mesías del Atlético, que juega todos los partidos, intentó desestabilizar a Vinicius desde la banda, pero el brasileño no necesita ayuda. Esta out. Muy lejos de Oblak, era un futbolista sinsentido: no tenía capacidad para salir a la contra y no sabe presionar. El día sin Mbappé y sin los pitos del Bernabéu, ante una grada mitómana que todo lo aplaude, era su oportunidad. La aprovechó Rodrygo. La siguiente, el domingo.

Un derbi con fuego fuera del campo con Simeone y Vinicius en medio de la llamas: "Te va a echar Florentino, acordáte"

Un derbi con fuego fuera del campo con Simeone y Vinicius en medio de la llamas: “Te va a echar Florentino, acordáte”

"Todo el mundo tiene un plan hasta que les doy la primera hostia". Esa frase célebre de Mike Tyson fue la perfecta metáfora del inicio del derbi en la Supercopa de España. Daba igual cómo hubieran salido ambos equipos que Fede Valverde decidió soltar un misilazo para levantar al King Abdullah, un estadio en Yeda con color eminentemente madridista. El primer gol del uruguayo esta temporada fue toda una declaración de intenciones y un aviso a su par en banda. "Después de tantos partidos sin marcar, es bonito volver a hacerlo", apuntó el centrocampista.

Y es que todo el mundo esperaba electricidad entre Vinicius y Llorente, pero parece que la kriptonita del madrileño ha apagado definitivamente al brasileño. Así que los ojos se fueron al otro lado, en el que transitaban dos futbolistas con cuentas pendientes y con mucho fútbol en sus botas, aunque ninguno esté en la mejor de sus temporadas. "Código de futbolistas, es un derbi, se vive de esa manera y es importante que se quede aquí", justificó el uruguayo sobre todo lo que ocurrió lejos del fútbol.

Las lesiones no han permitido encontrar continuidad a un Álex Baena, que vino a comandar los ataques del Atlético. Asistiendo, a un adormilado Julián Álvarez y disparando, como la ocasión que generó el mismo tras robar a Camavinga, con un punterazo. El uruguayo también asistió en el gol de Rodrygo, que lo mejoró el brasileño con un control, una conducción y una definición exquisitas, y disparó, una dentro y otra fuera. Pero el morbo no estaba en el fútbol de esos dos sino en el pasado y en el carácter.

La primera cuita llegó mediadio el primer tiempo con un agarrón del almeriense que fue respondido con un empujón del uruguayo. En la segunda parte, los mismos protagonistas se enzarzaron en otra batalla que pudo costarle una tarjeta al 10 rojiblanco tras pegarle una patada por detrás al capitán blanco.

Pero los focos extradeportivos también se centraron en otra pareja de sangre caliente. Simeone y Vinicius se las tuvieron tiesas en el primer tiempo cuando el brasileño atacó por la banda de los banquillos. El argentino, muy aficionado del otro fútbol, no paró de increpar al 7 blanco hasta el punto de que se le entendió: "Florentino te va a echar", en un claro intento por desestabilizar al delantero.

Pelea que se repetiría en el cambio del brasileño, pero que Xabi Alonso frenó en su nuevo rol paternal con díscolo pupilo. "Escucha", le espetaba el Cholo con algunos tímidos silbidos que se oyeron desde el público en el momento de la sustitución. Mientras el argentino respondió tras el duelo que desde que le tocaba jugar "las cosas que se dicen en el campo se quedan ahí", Alonso le ha respondido en el campo: "tú a los tuyos, hostia", para luego criticarle en la entrevista postpartido. "No todo vale", ha comentado y ha pedido más respeto para los "compañeros" del fútbol y que no le gusta que se dirijan así a sus jugadores. "No es ejemplo de buen deportista", ha añadido.

La semifinal de Yeda confirmó las resurrecciones de Rodrygo y Sorloth, con goles ambos que representan muy bien sus características individuales, y las depresiones de Julián Álvarez y Vinicius. Ambos mostraron actitud, pero evidenciaron una falta de confianza que al primero le impide ver puerta y al brasileño encarar cómo suele hacerlo. El argentino sólo ha marcado en cuatro partidos de la primera vuelta y el delantero blanco lleva 15 duelos sin ver puerta. Sorprendió sin embargo el cambio del noruego por delante de Álvarez.

Derrota y cumpleaños

El Atlético no pudo regalar a Koke una victoria por su cumpleaños, 34 primaveras, el día en el que hacía historia en los derbis, 44, el que más por delante de un tal Sergio Ramos. "Nos vamos jodidos porque queríamos llegar a la final", declaró el capitán. El asedio final se quedó sin premio. "Haciendo este fútbol de ataque los resultados van a llegar", añadió el capitán.

Lo dice Tyson y lo dice Simeone. Hostias, "contundencia", las claves en el boxeo y en el fútbol. El Madrid volvió a encontrar la victoria en los derbis después de triunfar sólo en uno de los últimos siete.

El Madrid de Alonso respira en la angustia del derbi y se medirá al Barça en la final de la Supercopa

El Madrid de Alonso respira en la angustia del derbi y se medirá al Barça en la final de la Supercopa

Xabi Alonso le ha cogido el gusto a respirar cuando la cuerda más le aprieta. Su Madrid agota el oxígeno lastrado por las lesiones, por la falta de confianza de algunos de sus futbolistas y por los defectos de una plantilla que echa de menos piezas vertebrales. Ante el Atlético, en un derbi lleno de angustia por la trascendencia del resultado y las sensaciones, el conjunto blanco triunfó con goles de Valverde y Rodrygo y le regaló a Arabia Saudí su cuarto clásico seguido en la final de la Supercopa de España.

Habían pasado 75 segundos, apenas un suspiro largo, cuando Fede Valverde se reconectó a la temporada del Madrid con un misil tierra-aire que sorprendió a Oblak y a su barrera, algo mal colocada, y se coló por la escuadra derecha del esloveno. El partido "diferente" al del Metropolitano que había advertido Xabi Alonso en la previa se estrenó con ventaja para un conjunto blanco necesitado en pleno juicio a su entrenador en el desierto.

Para el examen final a su proyecto, Alonso confió en los mismos once que golearon al Betis en el último partido en el Santiago Bernabéu. Sentó a Güler, dio entrada a Camavinga y repitió con Gonzalo en la punta del ataque en lugar del lesionado Mbappé. Atrás, Rüdiger forzó su maltrecha rodilla para hacer pareja con Asencio en el centro de la zaga y Valverde regresó al lateral derecho. Era el once de gala de Xabi.

Sin salida limpia

Enfrente, el Cholo construyó una defensa para tratar de detener el caudal ofensivo del Madrid y un centro del campo para intentar dominarlo, como había sucedido en el duelo del Metropolitano, con Baena y Julián cerca de Koke y Gallagher.

Al minuto, golazo de Valverde, rabia del charrúa dándose golpes en la cabeza y aire para el Madrid, cuyo planteamiento agradeció el tanto del uruguayo. Los blancos, conscientes de que están lejos de ofrecer una salida de balón limpia ante equipos grandes con la plantilla actual, confiaron en un estilo tan simple como efectivo. Balones largos, ganar segundas jugadas y situarse con pocos toques en campo rival.

«Tenemos una idea clara de lo que queremos», admitía Alonso antes del duelo. Y por lo visto en el césped era era así. Courtois buscó una y otra vez a Gonzalo, Bellingham o Valverde en largo y el Madrid creció, cuando pudo, a partir de ahí.

Vinicius, frente a Llorente, el jueves en la semifinal.

Vinicius, frente a Llorente, el jueves en la semifinal.EFE

El resto de la posesión fue del Atlético, más proactivo con balón, más incisivo en las bandas, con más córners y más ocasiones claras, amenazando a Courtois y dando trabajo al belga en casi cada acción.

Giuliano incidió junto a Llorente en la banda de Carreras aprovechando el poco esfuerzo ofensivo de Vinicius y Julián conectó con Baena entre líneas, detrás de Tchouaméni y Camavinga, para hacer dudar a la defensa del Madrid.

Más allá del gol, Rodrygo perdonó la única opción de los blancos en la primera parte al definir flojo una contra en la que había recortado bien a su defensor. Sin contar eso, el interés estuvo en el área de Courtois. En el 20, Sorloth envió alto un centro de Llorente, Baena probó al belga en el 30, el delantero noruego hizo volar al portero en el 32 y erró un cabezazo claro en el 34 cuando no se esperaba el fallo en el despeje de Asencio.

Respuesta en tres minutos

El Atlético acumuló ocasiones y fallo, para desesperación del Cholo, que hablaba sin parar con Vinicius mientras el brasileño le contestaba y sonreía. "Te va a echar Florentino", le llegó a decir el argentino.

El descanso aterrizó con la ventaja madridista pero con la sensación de que el Madrid pendía de un hilo. Y en esas, cuando parece que no le queda más, el equipo blanco te pellizca. En el 54, Valverde vio el desmarque de Rodrygo entre líneas, el brasileño le ganó el cuerpeo a un débil Le Normand, se internó en el área y definió cruzado ante Oblak. Alonso que se veía aprobando el examen.

Pero a los tres minutos respondieron los rojiblancos a través del errático Sorloth. Vinicius no siguió la marca de Giuliano, el argentino se acomodó para el centro y el noruego cabeceó a gol, fácil, por detrás de Asencio.

Julián Álvarez, frente a Bellingham, el jueves en Yeda.

Julián Álvarez, frente a Bellingham, el jueves en Yeda.AFP

El Cholo, que había quitado a Gallagher para poner a Llorente en el centro del campo, exprimió su fondo de armario y apostó por Griezmann y Cardoso, mientras Alonso terminó experimentando en su defensa dando entrada a Fran García y Mendy, dos laterales zurdos, por Rüdiger y Asencio, sus dos centrales titulares.

Los blancos terminaron el duelo con Valverde, Tchouaméni, Carreras y Mendy en su defensa, con Fran García de extremo izquierdo y compitieron un duelo que se convirtió en más táctico que técnico. Una pequeña batalla futbolística, de corazón, en la que no brilló demasiado el talento. Los blancos parecían exhaustos físicamente y el Atlético pudo empatar el duelo en varias ocasiones claras en el tramo final, pero no estuvo acertado.

Simeone siguió con su pique con Vinicius, recordándole al brasileño los silbidos de la grada, y Llorente pudo poner las tablas con dos disparos que rozaron el palo de Courtois. 21 disparos sumó el Atlético por los nueve del Madrid, con Tchouaméni salvando un gran centro de Llorente y con Julián enviando lejos de las redes un remate dentro del área.

Vivió Alonso en su primera bola de partido en Arabia, ganó el Madrid y sonrió Arabia, que tendrá un nuevo clásico en Yeda.

La Supercopa de Arabia, juicio final al proyecto de Xabi Alonso en el Madrid

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En la orilla del Mar Rojo, al sur de donde Moisés dividió las aguas, llega la semana del examen final al proyecto de Xabi Alonso en el Real Madrid. La Supercopa aparece en el horizonte del tolosarra para descoser o asentar su futuro en el Real Madrid. Un punto de inflexión a todos los niveles. Así de simple y contundente. El técnico vasco lleva un mes sosteniendo su puesto a través de un hilo casi invisible. En la madrugada del 8 de diciembre, Florentino Pérez y José Ángel Sánchez decidieron, por la calma del primero y la apuesta del segundo, no pulsar el botón rojo. Hoy, 8 de enero, el derbi madrileño contra el Atlético en las semifinales saudíes marcará el primer examen final. Si lo supera, el domingo habrá otro. Así hasta que el avión madridista despegue de vuelta a la capital de España y se haga la evaluación definitiva.

En la expedición del conjunto blanco, que duerme estos días en el Hotel Hilton de Yeda, pegado al paseo marítimo de la ciudad, todos los argumentos se centran en las sensaciones. Esas que llevan dominando las decisiones del club desde la llegada de Alonso. Por eso el Mundial de clubes, a pesar del 4-0 contra el PSG en las semifinales, se consideró un buen paso adelante. Por eso el 5-2 del Metropolitano, que dolió, no tuvo consecuencias. Por eso el 1-2 ante el City fue menos alarmante que el 0-2 ante el Celta o que el triunfo contra el Talavera. Y por eso, a pesar de estar en la pelea por la Liga, dentro de los ocho mejores de Champions y en octavos de Copa, Alonso está en el alambre.

«No es lo mismo perder 5-2 que 2-1», admiten las fuentes consultadas en el hotel madridista, donde aseguran, cautos y expectantes, que el puesto del entrenador no está en juego salvo una derrota «humillante». Está por ver qué resultado se ajusta a esa frase a estas alturas de la película de este curso. Después de perder en el Metropolitano, en Anfield, contra el Celta y contra el City, de empatar ante Rayo, Elche y Girona en ese noviembre negro y de los desplantes de algunos pesos pesados del vestuario durante estos meses, las derrotas van más allá del número de goles anotados y encajados. Importan las formas.

Un mes de rumores

Después de confirmar el puesto de Xabi en aquella madrugada del 8 de diciembre, la dirección del club ha ido marcando objetivos a corto plazo: competir al City y ganar, como fuera, todos los partidos hasta Arabia era una obligación para Alonso, observado con lupa cada tres días.

Las sensaciones en este mes han demostrado que el técnico ha recuperado parte de la sintonía perdida con el vestuario a base de rebajar sus intenciones. Después de pasar noche en Bilbao antes del duelo con el Athletic, en una decisión que sentó mal en el vestuario justo antes de la derrota contra el Celta, el vasco ha ido haciendo concesiones al vestuario a partir de ahí. Permitió que Mbappé jugara en Copa contra el Talavera para intentar igualar el récord de Cristiano, dio descanso al equipo el día 1 de enero y ha defendido públicamente a Vinicius tras los pitos de la grada.

Sin Mbappé

Precisamente, una de esas concesiones, la de Mbappé, puede haber sido parte detonante de uno de los problemas que tiene que asumir Alonso en Arabia: la baja del galo, que lleva un mes jugando con molestias, que forzó ante Alavés, Talavera y Sevilla y que no ha viajado con sus compañeros a Yeda para seguir recuperándose en Madrid de su lesión de rodilla.

En caso de disputar la final y de que las molestias del francés mejoren, el Madrid no descarta que su estrella viaje de forma exprés a Arabia para ser parte del equipo. El conjunto blanco sólo ha perdido el 9% de los 11 encuentros que ha jugado sin Mbappé: siete victorias, tres empates y una derrota. Con él, el % de partidos perdidos se eleva hasta el 21%: 18 en 83.

La vuelta de Mihic

Todo esto en un momento de pequeña revolución dentro de los servicios médicos del club. La dirección general ha decidido recuperar para el día a día a Niko Mihic, que fuera jefe médico del primer equipo entre 2017 y 2023 y que en los últimos dos años había seguido ligado al club en un segundo plano. Ahora, y después de una nueva plaga de lesiones esta temporada, el Madrid le ha vuelto a acercar a los principales equipos de la casa, especialmente al de Alonso. El nombre de Pintus también sobrevuela el primer equipo ante la desconfianza en el físico de la plantilla, pero de momento no aterriza.

El abrazo de los culés a Unai Simón y los elogios de Flick a Raphinha: "Es un ejemplo. Para todos"

El abrazo de los culés a Unai Simón y los elogios de Flick a Raphinha: “Es un ejemplo. Para todos”

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Los jugadores del Ahtletic acabaron la semifinal ante el Barça con el rostro desencajado frente a los azulgrana, que les pasaron por encima. "Es una lástima. Quiero pedir sobre todo perdón a los aficionados que se han desplazado hasta aquí, y también a los que lo han seguido desde sus casas. No hemos estado a la altura", aseguró Iñaki Williams en declaraciones a Movistar tras el duelo. Un discurso que, poco antes, ya había hecho suyo también Dani Vivian.

"Lo primero que tengo que hacer es pedir perdón a los aficionados, es una derrota muy dura en una competición en la que teníamos la opción de conseguir un título", apuntó el defensa. "El año pasado fuimos la defensa menos goleada, ahora no estamos del todo bien, tanto ofensiva como defensivamente. Es un día duro, mañana también lo será, pero al siguiente nos recuperaremos. No quiero que nuestra gente se venga abajo, ni nosotros. Aún queda mucha temporada por delante", abundó también ante las cámaras.

Raphinha, por su parte, acabó el partido exultante. El brasileño se erigió como jugador más destacado de la semifinal ante el Athletic tras marcar dos goles, darle a Fermín la asistencia del momentáneo 2-0 y, de nuevo, desgastarse de lo lindo en la presión. A todas luces, está ya muy cerca de ese estado de forma que exhibió en un curso pasado que, por momentos, pareció llevarlo al menos al podio del Balón de Oro.

"Siempre voy a buscar mi mejor nivel, nunca diré que ya lo he alcanzado. Siempre intentaré hacer una temporada si no perfecta, casi perfecta, buscando en todo momento lo mejor para el equipo", aseveró en su intervención televisiva post partido el delantero, quien quiso dejar claro que lo importante es centrarse en ellos mismos.

"Los que hacen el partido fácil o difícil somos nosotros. Si hacemos las cosas bien, todo se vuelve más fácil. No estoy diciendo en ningún caso que el Athletic sea fácil, siempre es un rival complicado, tiene mucha calidad y cuenta con jugadores que pueden resolver un partido", apuntó un Raphinha que elogió la calidad de la plantilla azulgrana y evitó en la medida de lo posible calentar una final en la que podrían medirse o bien al Atlético o bien al Real Madrid. "Tenemos que centrarnos en nosotros mismos. Gane quien gane el otro partido, estaremos preparados para lo que venga", sentenció. Luego su entrenador, Hansi Flick, se rindió a él. "Es un ejemplo. Para todos. Tiene una mentalidad tremenda, siempre da el 100% en el campo", dijo el alemán, que reservó a Lamine.

"Lo hemos hecho fácil nosotros. Hemos sido muy efectivos arriba y eso nos ha permitido llevar el partido como nosotros queríamos", señaló por su parte un Cubarsí que admitió que tal vez se pisó un poco el freno en la segunda parte. Eso sí, con matices. "Sí que a lo mejor miras hay mucha diferencia, pero no quitar el pie del acelerador ayuda a enfocar mejor la final y cargar las pilas para prepararla", aseguró el central.

El gesto con Simón

El defensor, como Raphinha, no quiso pedirse rival alguno para el domingo. "A todo el mundo le apetece un clásico, pero, venga quien venga, estamos dispuestos a luchar con quien sea", agregó el azulgrana, que explicó también el gesto final de los internacionales barcelonistas con un Unai Simón que encajó cinco goles: una serie de abrazos a los que se sumó también Joan García, el rival que se le intuye para el futuro.

Pedri, Dani Olmo y el propio Lamine se fueron hacia el portero del Athletic para abrazarle. "Somos compañeros de selección, todos somos muy buenos amigos. Hemos ido a darle un abrazo, a ver cómo estaba, y nos ha dicho que estaba bien", zanjó Cubarsí.

El Barça se da un baño en el oasis de Yeda, arrasa al Athletic y ya espera a Atlético o Madrid en la final de la Supercopa

El Barça se da un baño en el oasis de Yeda, arrasa al Athletic y ya espera a Atlético o Madrid en la final de la Supercopa

Yeda, donde ganó hace doce meses la última Supercopa superando con facilidad al Madrid, volvió a ser un oasis en el desierto para el Barcelona. La ciudad saudí observó de nuevo la mejor versión del conjunto culé, coral, intenso y decidido ante un mal Athletic. Los vascos hincaron la rodilla demasiado pronto ante los azulgrana y a la media hora ya habían entregado la noche. Ferran, Fermín, Bardghji y Raphinha marcaron antes del descanso para sentenciar la primera semifinal y el brasileño amplió la renta tras el intermedio.

Sin Lamine Yamal ni Nico Williams, el miércoles saudí podría haber perdido algo de gracia para el público local, pero Pedri se encargó de dirigir una sinfonía coral maravillosa del Barcelona. Los de Flick no perdonaron un segundo al Athletic, mordieron su salida, provocaron sus errores y dejaron en los pies del canario la construcción de un ataque que amenazó a Unai Simón sin parar.

Raphinha entendió a la perfección el duelo. Buscó la espalda de Areso en casi todas las acciones y se benefició de la pasividad defensiva de los bilbaínos, inoperantes atrás. Amenazó el brasileño en el cinco y casi aprovecha una mala salida de Unai, pero Bardghji, titular en lugar de Lamine, no llegó a rematar de cabeza.

A partir de ahí, Pedri, que perdonó el 1-0 en el minuto 15 al definir centrado un pase atrás e inició una combinación con Ferran y Fermín en el 20 que el de El Campillo envió a las manos de Unai.

El Barça avanzaba sin piedad y el Athletic no entendía nada de lo que sucedía en el verde. O sí lo hacía, pero llegaba tarde a cada acción. Ni presión en la salida culé ni intensidad cuando el balón acariciaba su área. Sólo quedaba contar los minutos para el primer tanto, que llegó en la siguiente jugada, un ejemplo del partido que se estaba viendo.

Bardghji encaró a Boiro, que le flotó demasiado. Centró al área y ahí Fermín, libre de marca, intentó el primer disparo. El balón se iba muy desviado, pero chocó con Ferran y se le quedó muerto al delantero, mal marcado por Vivian, para anotar el primero a placer delante de Simón.

El tanto mató por completo las pocas sensaciones que tenía el Athletic. En el 30, Fermín, otra vez sin su par al lado, definió con la zurda un pase atrás de Raphinha, de nuevo libre a la espalda de Areso.

Sin tiempo para celebrarlo, Bardghji hizo el tercero en el 34. Flotado por Boiro, le recortó en dos ocasiones y probó a Simón con su pierna mala en un disparo cruzado, con la fortuna que el portero no puso la mano fuerte y la pelota se coló por debajo de su brazo derecho. Ante Joan García, uno de sus principales rivales en su lucha por la portería de la selección, el portero vasco no tuvo su mejor noche.

No se detendría ahí la cascada culé. En el 38, Raphinha amenazó a Areso en banda y éste reculó su defensa hasta el área, donde el brasileño se perfiló hacia su pierna izquierda y soltó un misil que se coló por el palo de Unai, que no reaccionó a tiempo. Más madera para el Barça.

El disparo al palo de Sancet antes del descanso no maquilló el nivel del Athletic en Yeda, muy lejos de lo que mostró el año pasado y de lo que le trajo hasta Arabia. El 0-3 contra el Madrid en San Mamés en Liga y esta goleada ante el Barça reflejan el pobre momento por el que transita el conjunto de Ernesto Valverde.

En la segunda parte, además, no cambió nada. Raphinha, insaciable, anotó el quinto en otra jugada inexplicable por parte de la defensa vasca. Los azulgrana se plantaron con comodidad en la frontal y fueron aprovechando uno a uno los rechaces que les permitía la zaga del Athletic, hasta que la pelota cayó a los pies del brasileño para enviarla a la red de Simón, desesperado.

Valverde retiró a Sancet e Iñaki, teóricos líderes del equipo y ausentes durante todo el encuentro, para darle la oportunidad a los suplentes. No tiró el partido porque ya estaba imposible, y sonó más a castigo hacia sus mejores futbolistas que a un cambio táctico.

Los vascos reaccionaron un poco aprovechando también la lógica relajación azulgrana, ya pensando en el Atlético o en el Madrid, rivales este domingo por el título de la Supercopa. Flick comenzó a dar descanso a los suyos y retiró a Raphinha, De Jong, Balde y Pedri para dar entrada, entre otros, a Rashford y Lamine Yamal.

Los delanteros viven de los goles y para ellos no existen los partidos decididos, y más todavía cuando entran como suplentes en un encuentro en el que sus compañeros, también rivales de posición, han marcado. El partido vivió lo que vivieron los intentos de Rashford y Lamine por marcar su gol, pero no tuvo mucho más. Unai Gómez falló una ocasión clarísima delante de Joan García para hacer el tanto del honor bilbaíno y Yeda despidió al Athletic hasta otro año. El domingo, el Barça buscará una nueva Supercopa que consolide todavía más un proyecto que coge cada día más cuajo.

Bellingham y el futuro de Xabi Alonso: “Las decisiones se toman muy por encima de nosotros”

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24 horas antes del examen final a Xabi Alonso en Yeda, Jude Bellingham actuó como portavoz del vestuario del Real Madrid en la rueda de prensa previa a las semifinales contra el Atlético de Madrid. Cuestionado sobre si dentro de la plantilla sienten la presión de tener en sus manos el futuro del técnico vasco, el centrocampista inglés insistió en que esas no eran preguntas para él. "Yo no tomo decisiones. Mi opinión es que estamos todos unidos en el vestuario. A veces hay estos altibajos. Debemos ver dónde estamos ahora, en una semifinal, a cuatro puntos del líder, en el top-8 de la Champions... No es ningún desastre. A veces en el Madrid los malos momentos se exageran. Las decisiones se toman muy por encima de nosotros", sentenció el británico, aunque no se quedó ahí.

"Hemos hablado de los problemas, pero sabemos qué pasa en el vestuario. Estamos con el entrenador, no hay debate. Está siendo positivo y estamos trabajando para mejorar. Me llevo muy bien con todos. Si las cosas no van bien, pues se sienta y se habla. Estamos a muerte con el entrenador", insistió.

El 5-2 del Metropolitano tuvo su eco en la sala de prensa de la ciudad deportiva King Abdullah, donde se le preguntó por ello a Alonso. "Queremos hacer un partido diferente, sabemos las cosas que nos faltaron en aquel partido e insistiremos para no cometer de nuevo los mismos errores. Mañana será otra historia, estoy convencido", valoró el de Tolosa.

La principal ausencia será la de Kylian Mbappé, que después de jugar ante Alavés, Talavera y Sevilla ha decidido parar para superar las molestias en su rodilla, en la que sufre un esguince. ¿Forzó demasiado? "Se toman decisiones y ahora estamos aquí. Hemos apurado pero ha sido demasiado pronto para Kylian. Ahora en nuestra cabeza está la semifinal y poder jugar el domingo la final", deslizó Alonso, evitando valorar si había permitido forzar demasiado a su futbolista.

El siguiente nombre clave fue Vinicius Júnior, abucheado por la grada en los últimos partidos, algo a lo que respondió Bellingham: "Hay mucha presión sobre él, pero hace mucho bien al equipo. Quizás también haya un bloqueo ante la portería, pero veo un jugador eléctrico y creativo, crea desde la nada. Los goles no cuentan toda la verdad. Hay que verle como un compañero muy útil. Queremos que vuelva a ser el mejor Vini, cuando está a tope es muy peligroso. Tenemos que apoyarle. Volverá a ser el de antes", reflexionó el inglés, que también dejó un pensamiento sobre sus números goleadores, más bajos que en la temporada de su estreno en el Madrid.

"Ha sido un cambio fácil. En mi primera temporada no había un delantero natural y vivía muy cerca del área. Pero ahora con Mbappé tenemos un delantero de 50 goles por temporada, no debo estar tan adelantado. Tengo que cubrir otras áreas del campo y cada temporada aportare mis goles, tengo esa llegada. No le doy mucha importancia y estoy disfrutando de este nuevo rol. El año pasado hice 15, no está nada mal. Este curso llevo algunos. Estoy jugando un poco mas atrás e influyo más en la jugada. Tengo que cubrir distintas áreas del campo y los goles nunca han sido lo mas importante. Tengo esa llegada, pero puedo hacer de todo donde juego ahora", explicó.