Los secretos detrás del liderato del Torino: nuevo entrenador, una "filosofía más moderna" y una "mentalidad europea"

Los secretos detrás del liderato del Torino: nuevo entrenador, una “filosofía más moderna” y una “mentalidad europea”

Un nuevo líder asoma por la ventana del Calcio. Y no, no es la Juve, ni el Inter, ni la Roma. Es el nuevo Torino de Paolo Vanoli, que con su victoria la pasada jornada ante el Hellas Verona (2-3) ascendió a la cima del campeonato después de 47 años. De hecho, la última vez que subió a los más alto fue el 30 de enero de 1977, cuando en la jornada 14 se imponía por 1-0 al Foggia.

Un número uno en la tabla que se mantendría hasta el día 21 de febrero, cuando una derrota ante la Roma (0-1) le cedía el liderato a la Juventus. Ahora, pasadas cuatro décadas, en pleno 2024 y sin hacer mucho ruido, el equipo granate ha conseguido mantenerse invicto, con tres victorias y dos empates, en las primeras cinco jornadas de la Serie A. Un logro con el que nadie contaba.

Tras acabar la temporada pasada en novena posición y producirse la salida del técnico Ivan Juric, recién firmado por la Roma tras el traumático despido de Daniele de Rossi, el club también tuvo que dejar marchar al central Alessandro Buongiorno, que puso rumbo al Nápoles de Antonio Conte y al carrilero Raoul Bellanova, que tomó un vuelo para jugar en el Atalanta de Gasperini, dos jugadores que comandaban la sobria defensa de Il Toro. Un conjunto que, durante las últimas temporadas, se había quedado instalado en la zona media de la clasificación y que necesitaba un nuevo aire.

A pesar de esas dos importantes salidas, su presidente, Urbano Cairo, consiguió solventar las bajas sin necesidad de gastarse los 50 millones que ingresó con la venta de los jugadores. Bastó con invertir poco más de 25 para que la zaga quedara completamente renovada, con futbolistas como Saúl Coco, lateral que llegó de la UD Las Palmas por siete millones y medio, Walukiewicz, proveniente del Empoli, y el chileno Guillermo Maripán, del Mónaco.

A todos ellos se sumó la pólvora del delantero escocés Ché Adams, que firmó libre desde el Southampton tras pasar un año en la segunda división inglesa, y el liderazgo del ariete colombiano Duván Zapata que, por poco más de ocho millones, aterrizó en Turín para completar una dupla, que se está mostrando decisiva y que ya suma cuatro tantos.

Con estas nuevas armas, Vanoli puso en marcha su sistema. Tres centrales, manteniendo así la solidez defensiva que tanto le caracterizaba, con Lázaro y Sosa en los carriles, pero agregándole las ganas por ser protagonista con el balón, intentando salir desde atrás y siendo más ofensivos. "Vanoli es la clave. La manera de jugar es totalmente diferente a la de Juric. El croata era un poco más defensivo pero los jugadores, pese a que muchos ya estaban el año pasado, han conseguido adaptarse perfectamente. Este Torino es un equipo diferente, con una filosofía más moderna", apunta el periodista Carlos Passerini, jefe de Deportes del Corriere della Sera.

"Es el heredero de Conte"

Traer a Vanoli a Turín se ha demostrado un acierto. Tras ser el asistente de Antonio Conte en el Inter y en el Chelsea y después de un breve paso por el Spartak de Moscú, el técnico de 52 años consiguió ascender de la Serie B al Venezia con un juego vistoso y algo alejado del tópico del catenaccio italiano. "Es el heredero de Conte, aprendió muchísimo de él. No para quieto un segundo en el banquillo, corre con los futbolistas y su grito habitual es: '¡Adelante, adelante!' Esa mentalidad ofensiva no existía el año pasado", afirma el periodista.

Una idea que también ha servido para potenciar mejorar a jugadores de la plantilla, como el joven Samuele Ricci, que con el impulso de su nuevo técnico y su experiencia en la selección italiana, se ha convertido en el guía del centro del campo. "Es un entrenador con una mentalidad más europea y con personalidad. Algo que en el Torino necesitan porque es un club que tiene una afición grande", destaca Passerini.

Otro aspecto que llama la atención de este nuevo Torino es el signo latino que tiene en su plantilla. A la llegada del tinerfeño Saúl Coco, que está siendo uno de los mejores jugadores del equipo, y los ya mencionados Duván Zapata y Guillermo Maripán, también hay que mencionar al paraguayo Antonio Sanabria, viejo conocido en la liga española y autor del primer tanto en el partido ante el Verona y a su guardameta Vanja Milinkovic-Savic, hermano del ídolo de la Lazio Sergej, ahora en el Al-Hilal saudí, nacido en Ourense. Con sus 2,02 metros de altura, sus actuaciones están siendo tan destacadas que ha dejado la portería a cero en dos ocasiones y sólo ha encajado cinco. "Está siendo uno de los mejores porteros del campeonato. Le llaman El gigante serbio", dice el periodista del Corriere della Sera.

Su acento español

La presencia española también se hace notar en el staff de Vanoli, donde Pau Quesada (Cullera, Valencia, 31 años) ejerce desde el pasado verano como asistente tras pasar las últimas tres temporadas como técnico del Real Madrid C, un conjunto con el que consiguió ascender a Segunda Federación después de pasar por las categorías inferiores del Elche.

Con Quesada como mano derecha, Vanoli completa esa visión más internacional que tanto fruto le está dando. Aunque el entrenador italiano prefiere mantenerse prudente. "El trabajo nos dirá para qué estamos porque tenemos que mejorar muchas cosas", dijo al acabar su último encuentro, consciente de los grandes rivales con los que se tiene que codear en la parte de arriba y con lo peligroso que puede ser jugar con las expectativas. Su próximo rival en la liga será la Lazio que, desde la novena posición, buscará ahogar el sueño en aceite.

Fabián: “Quise que mi madre no trabajara más, pero ahora viene a París y me la encuentro limpiando a las ocho de la mañana”

Actualizado Sábado, 13 julio 2024 - 09:36

Llega con dos pendientes, uno en cada oreja, con las venas marcadas en las piernas y con el móvil en la mano. Fabián Ruiz (Los Palacios, Sevilla, 28 años) es, junto con Rodri, el mejor centrocampista de la Eurocopa, un descubrimiento para buena parte del gran público, atónito ante el despliegue de un chico humilde que habla con cariño de los tiempos duros, de cuando había que dormir un rato en el coche mientras mamá trabajaba para luego entrenar con el Betis. Un tipo que partió de muy abajo y que hoy, a las puertas de una final de la Eurocopa, repasa su camino con EL MUNDO. Fabián, un chaval magnífico.

Para saber más

Dígame una parte del cuerpo que no le duela.
El corazón. Pero todo lo demás me duele. Es verdad que jugando una final de Eurocopa se te quitan los dolores. El partido de Alemania fue el peor, acabé muerto, se me subían músculos que no sabía ni que existían.
¿Qué come para recuperar?
Pues me obligo a comer, porque no me entra nada. Un poco de sushi, un trozo de pizza... Pero me cuesta. Intento beber batidos para la recuperación...
¿Cuándo empezó a entrenar el año pasado?
Por estas fechas, ¿no? Muchos partidos, muchas competiciones, mucho desgaste, físico y mental, estar todos los días concentrado, pensando, mejorando... Es duro, no te voy a mentir. ¡Y ojo, eh! Que sé que tampoco estamos en la mina. Pero sí que son desgastes físicos cada tres días, y el resto entrenando, y así durante un año sin parar, así que llegas a este momento en las últimas. Pero merece la pena. Es una final de Eurocopa con España.
¿Está nervioso?
No me suelo poner nervioso antes de los partidos.
Hombre ya, pero nunca ha jugado una final de Eurocopa.
He jugado de Europeo sub'21, sub'19... No es lo mismo, ya lo sé, pero bueno. Todos mis amigos y mi familia me preguntan: ¿estás nervioso? Y siempre les digo: pues no. Y me dicen: ¿cómo puedes estar tranquilo, si estamos nosotros atacados? Pues estoy tranquilo. En el momento del partido hay un cosquilleo en la barriga, pero al final te vas adaptando. Es difícil de explicar.

Foto: Pablo GarcíaRFEF

¿Cómo se imagina las horas previas?
En las horas previas sí piensas en la importancia del partido y tal, pero una vez que sales al campo, se te quitan los nervios. Yo el domingo dormiré la siesta, o al menos eso espero, porque siempre duermo antes de los partidos para descansar, y luego pues nada, a jugar.
De momento, ahí dentro, ¿sigue todo igual?
Sí, sí, todo igual. Estos días un poco de jaleo de entradas...
¿Cuántas le han pedido?
He tenido que dejar a gente fuera, porque era imposible. Creo que son treinta y pico personas. Cada jugador trae a 20 o 30 personas, porque esto pasa pocas veces, quizá solamente una, así que hay que aprovechar.
Entonces, ¿no hay menos bromas?
No, no, todo igual. Somos un grupo que no ha cambiado nada, todos los días son las mismas bromas, las mismas risas...
Inglaterra son tíos muy grandes eh...
Sí, sí, son muy grandes y muy buenos. Son de talla grande, jugadores que van bien de cabeza, etc... Hay que intentar estar más concentrados en el balón parado, hacer faltas lejanas, no conceder córners tontos...
El domingo, cuando salte al campo, no hablaremos de cuando gane, ¿en quién pensará?
Antes de saltar al campo siempre hago mis rituales. Me persigno y miro al cielo, por mi abuela y por mis tíos. Cuando nos ponemos en fila, miro a mi familia, que está en la grada. Cuando salgo a calentar miro a ver dónde están para tenerlos bien localizados. Y cuando suena el himno les busco para saber que están ahí conmigo.

Foto: Pablo GarcíaRFEF

¿Cómo fue crecer sin la figura paterna? [Sus padres se separaron cuando él era pequeño].
Para cualquier niño es una situación difícil. No es un momento muy agradable, pero poco a poco te vas acostumbrando, vas asimilando que por circunstancias de la vida no está. Desde hace tiempo lo asimilé y no lo echo de menos, porque he tenido apoyos por otro lado que me han compensado. Hemos podido vivir una vida diferente como familia y tirar para adelante.
¿Cuántos hermanos son?
Somos tres. Tengo un hermano mayor y una hermana pequeña.
¿Qué es su madre para usted?
Siempre lo he dicho. Es todo. Es la primera persona en la que pienso para cualquier cosa. Es mi apoyo, el pilar fundamental de mi vida, a la que le debo todo lo que soy. Ha luchado muchísimo por mí. Ahora lo hablo con ella, miramos hacia atrás y decimos: 'madre mía, hasta dónde hemos llegado'. Gracias al fútbol y al esfuerzo que hizo ella.
¿Qué es lo que más valora de lo que ha hecho por usted?
Sobre todo, el sacrificio. Ha sido enorme. Recuerdo un momento único en el que, casi sin dormir, casi sin poder ducharse, ella lo único que quería era que no me faltase de nada, y sacaba fuerzas de donde no las tenía para llevarme a entrenar o a los partidos. Dejaba de dormir, de comer y hasta de ducharse si hacía falta por llevarme. ¡Y lo sigue haciendo! Le digo: 'mamá, que ya no tengo 15 años', y ella me dice que yo siempre seré su niño y que eso no va a cambiar.

Foto: Pablo GarcíaRFEF

En este punto, Fabián relata los sacrificios de su madre. Cuenta que tuvo que dejar el colegio pronto, con 10 o 12 años, que se puso a faenar en el campo porque era de las mayores de ocho hermanos. Que tuvo que trabajar joven para ayudar a su familia, y luego empezó a limpiar casas hasta que entró en el Betis, club que le dio un empleo para poder fichar a Fabián cuando él, Fabián, era un niño.

Hay un punto en la adolescencia que puede dar vergüenza decir: 'Mi madre trabaja limpiando' delante de los amigos. ¿A usted le pasó?
Yo recuerdo que, al principio, cuando entró en el Betis, cuando me la tenía que cruzar, me daba un poco de vergüenza, como que mi madre estuviese allí limpiando, pero luego era un orgullo. Estaba deseando encontrármela, y me sentía muy orgulloso. Ahora me alegro de todos los momentos que vivimos juntos.
¿Cómo vivió aquellos años en los que su madre trabajaba en el Betis mientras usted era profesional?
Mira, al principio, cuando yo no tenía carné de conducir, me iba más temprano con ella, porque ella entraba a las siete u ocho de la mañana, y yo me quedaba en el coche durmiendo hasta que empezábamos a entrenar, que serían las 10 o así. Ahí estaba entre el Betis B y el primer equipo. Ella venía al coche, me tocaba, me despertaba y me decía: 'Fabián, venga, a entrenar'. Entrenaba y después la esperaba y nos íbamos juntos a casa. Eso hasta que me saqué el carné de conducir.
¿Qué fue lo primero que compró cuando pudo?
Mi primer gran contrato fue con el Nápoles, y ahí le dije: 'mamá, ya no trabajas más, ahora te toca disfrutar de la vida'. Y al principio le costó, se lo estuvo pensando bastante tiempo.
No me diga.
Sí, sí, se lo estuvo pensando bastante tiempo, porque para ella, su trabajo era importante, era su rutina, trabajar desde niña. Pero ya hablamos con ella, la convencimos y dejó de trabajar. Luego se alegraba claro, porque venía a Nápoles y podía estar con mis hermanos. Pero durante tres o cuatro meses decía: 'me levanto y me falta algo, necesito trabajar'. Y venía a mi casa y se ponía a limpiar a las ocho de la mañana. Yo le decía: 'mamá, que ahora nos ayuda una chica con la limpieza', pero nada. Y es ahora en París que me levanto y ella está limpiando a las siete u ocho de la mañana. Cuando me voy a entrenar, está ya limpiando, y digo: ¡pero mamá! Pero es que es superior a sus fuerzas.
Ahora que tiene mucho dinero, ¿ha cambiado?
Yo no, y mi madre tampoco. Muchas veces me cabreo con ella, porque le digo: 'mamá, relájate, sal, disfruta', pero nada. A las ocho de la mañana está limpiando, o se pone con la chica que viene a limpiar a ayudarla, a planchar... no hay nada que hacer.
Su novia es psicóloga. ¿En qué le ayuda?
Soy un poco tímido, me cuesta abrirme. Cuando eres futbolista tienes demasiada gente alrededor y eso te hace encerrarte un poco hasta que coges confianza. Mi pareja me ayuda bastante no sólo porque es psicóloga, sino porque tiene un carácter diferente al mío...
¿Ella es la divertida de la pareja?
No, soy yo. Soy tímido, pero hago muchas bromas, etc...
¿Qué hará si gana la Eurocopa?
¡Bueno! Disfrutar con los míos, celebrarlo como nunca con los amigos, la familia, los compañeros, acordarme de todos los años que hemos pasado. Si ganamos no sólo ganaré yo, que soy el que juega, sino todos los que han estado cerca de mí, que sin ellos no estaría aquí. Lo celebraré dos o tres días, hasta que el cuerpo aguante.
El presidente del Nápoles corta una entrevista en directo y empuja a un cámara sobre el césped de Montjuïc

El presidente del Nápoles corta una entrevista en directo y empuja a un cámara sobre el césped de Montjuïc

Actualizado Martes, 12 marzo 2024 - 10:21

El presidente del Nápoles, Aurelio de Laurentiis, protagonizó este lunes una nueva polémica sobre el césped del estadio de Montjuïc en la previa del partido de vuelta de los octavos de final de la Champions que enfrentará a su equipo con el Barcelona.

El controvertido directivo apareció en el terreno de juego mientras los jugadores y el cuerpo técnico atendían a los medios de comunicación para detener la entrevista que Politano estaba concediendo a Sky Sport con muy malos modos.

Tal y como puede verse en un vídeo publicado por El Chiringuito, De Laurentiis se lleva al jugador y tras discutir de manera acalorada con los trabajadores del medio acaba empujando a un cámara.

En ese momento, Movistar Plus estaba entrevistando al entrenador del Nápoles, Francesco Calzona, justo al lado. En sus imágenes se ve pasar a De Laurentiis, visiblemente enfadado, y gritando a Politano: "Ven aquí. ¡Es con Di Marzio con quien debes hablar!".

El incidente ha provocado también la reacción de Federico Ferri, director de Sky Sport, que ha lamentado lo ocurrido en su cuenta de X: "Sky Sport decide quién realiza las entrevistas de Sky Sport. Sin palabras por lo sucedido a nuestro periodista y a nuestro cámara. Lo condeno sin más comentarios".

"Una cosa es segura: seguimos como siempre, con profesionalidad, rigor y credibilidad. Y educación", finaliza el escrito de Ferri.