La Liga más apretada en 18 años

La Liga más apretada en 18 años

Actualizado Lunes, 23 diciembre 2024 - 20:24

Estamos ya casi en el ecuador de la Liga y sólo tres puntos separan al primero del tercer clasificado. Esa es la distancia que existe ahora mismo entre el Atlético de Madrid, actual líder, con 41 puntos, y un Barcelona con 38, que se sitúa en la tercera plaza, con el Real Madrid como segundo, a un punto de distancia de los jugadores rojiblancos.

Y eso que los azulgrana cuentan con un partido más que sus dos rivales. El conjunto de Carlo Ancelotti tiene pendiente de disputar el día 3 de enero el duelo con el Valencia aplazado por los efectos de la última y devastadora DANA. El Atlético, al contrario de sus otros dos adversarios, sigue el devenir natural del calendario por su ausencia en la próxima edición de la Supercopa de España, que se disputará a partir del 8 de enero en Arabia Saudí.

La escuadra de Simeone, con la victoria en Montjuïc del pasado sábado, reafirma un gran momento de forma, que contrasta claramente con la caída libre que sigue protagonizando el conjunto de Hansi Flick en el comúnmente denominado torneo de la regularidad.

Contando la derrota frente a los rojiblancos, el Barcelona sólo ha sido capaz de sumar cinco puntos en los siete últimos partidos. Y, además, ha encadenado tres derrotas consecutivas en casa, algo que no sucedía desde la temporada 1965/66, cuando los azulgrana cayeron frente al Valencia (curiosamente, el próximo rival que visitará a los barcelonistas, ya a finales de enero) por 1-2, ante el propio Atlético de Madrid, en ese caso por 1-4, y contra el Zaragoza, por 0-1. El encargado de dirigir entonces los destinos del Barça era, curiosamente, un ex jugador madridista, Roque Olsen, quien llegó a coincidir en el equipo blanco con Alfredo di Stéfano.

El equipo de Ancelotti, tras el varapalo del 0-4 en el último clásico, parece haber tomado ya velocidad de crucero y, pese al empate (3-3) en el estadio de Vallecas y la derrota frente al Athletic en San Mamés (2-1), ha sabido aprovechar también el bajón de juego de los barcelonistas para afianzarse en el segundo puesto de la tabla.

La Liga de Capello

La última vez que la cabeza de la Liga estuvo tan apretada, por mucho que ese partido de más que tienen ahora los azulgrana desdibuja un poco las cosas, fue en la temporada 2006/07, cuando el entrenador Fabio Capello consiguió su segundo título de Liga como entrenador del Real Madrid (el anterior fue en la 1996-97). Entonces, el primero de la clasificación, con 37 puntos en su casillero, era el Sevilla, a quien le seguía como segundo el Barcelona, con 36, mientras que el Real Madrid, con 35, se ubicaba tercero, con 37 puntos. En la recta final del campeonato, por mucho que el equipo entrenado entonces por Frank Rijkaard pareciera poder tomar algo de distancia, el que acabó por llevarse el gato al agua fue el Madrid de Capello, si bien tuvo que esperar hasta una última jornada en la que venció en su propio feudo al Mallorca (3-1), convirtiendo así en estéril la goleada del eterno rival a un Gimnàstic de Tarragona ya descendido (1-5).

Más competida si cabe aún, en cuanto a poca distancia entre equipos a estas alturas de la Liga, fue la temporada 2001/02. Al finalizar la jornada 18, sólo tres puntos separaban al primero del séptimo clasificado. El líder de la clasificación era entonces el Deportivo, con 33 puntos, al que le pisaba los talones el Real Madrid, con 32, mientras el Celta, el Betis y el Athletic sumaban cada uno 31 puntos y el Valencia y el Alavés, 30.

El equipo que acabaría por hacerse ese año con el título de Liga sería el Valencia, con 21 victorias, 12 empates y cinco derrotas y un Santiago Cañizares que repitió Trofeo Zamora como portero menos goleado. Los coruñeses terminaron el campeonato en el segundo puesto. El Real Madrid fue tercero y el cuarto puesto lo ocupó el Barcelona que, en la jornada 18, era octavo, a seis puntos del liderato.

Las cosas parecen pintar bien para un Atlético de Madrid que también acabó en cabeza de la clasificación la decimoctava jornada de la Liga 2020/21, la última que fue a parar a sus vitrinas, después del triunfo en la última jornada ante el Valladolid, en el Nuevo Zorrilla. Entonces, a estas alturas, también con el Real Madrid segundo y el Barcelona tercero. Precisamente, las mismas posiciones que ocuparían los tres al término de la actual Liga. Pero en aquella ocasión, y en estas instancias del campeonato, los jugadores de Simeone atesoraban ocho puntos más que los blancos y 11 más que los azulgrana.

Las lágrimas de Navas en su despedida y la autocrítica de Mbappé: "En Bilbao toqué fondo"

Las lágrimas de Navas en su despedida y la autocrítica de Mbappé: “En Bilbao toqué fondo”

Clavó el balón en la escuadra de Álvaro Fernández, corrió hacia la banda, pegó un saltó y aterrizó con los dos pies a la vez para celebrar su golazo con una celebración que ya es marca de la casa: brazos cruzados y mirada a la grada. Después, soltó al aire un grito de rabia mientras todos sus compañeros llegaban a su lado para repartir abrazos y collejas por igual. Fue el gol número 14 de Kylian Mbappé como jugador del Real Madrid, el décimo en la Liga, el cuarto de manera consecutiva, el quinto en los últimos seis partidos y el sexto en los últimos ocho. El francés despega.

«Su tiempo de adaptación se ha terminado, lo está demostrando... Y se demuestra que de vez en cuando tengo razón», admitió con sinceridad, entre broma y broma, un orgulloso Carlo Ancelotti.

Los primeros cinco meses de Mbappé han sido complicados. Ha alternado buenas rachas goleadores con sensaciones lejanas al futbolista que había mostrado ser en otras temporadas, especialmente en las visitas a un Bernabéu que se había enamorado de él en Champions League. El penalti fallado en Anfield Road, en una noche clave para el Madrid en el torneo continental, le hundió. Pero fue el error en San Mamés, también desde los once metros, el que le hizo tocar «fondo». Así lo reconoció justo al terminar el año.

«En Bilbao toqué fondo. Fallé el penalti, pero creo que me hizo bien. Es el momento en el que me di cuenta de que tenía que dar el máximo por esta camiseta y que debía jugar con personalidad. Puedo hacer mucho más. Sé que tengo en las piernas mucho más», reflexionó el galo sobre el césped, donde anunció que «la adaptación se ha acabado». «Nos conocemos mejor, mi llegada cambió algunas cosas y ahora me siento bien, se puede ver en el campo, me entiendo mejor con mis compañeros y jugamos mejor», insistió.

En la sala de prensa, Ancelotti celebró el gol del galo, como el de todos, y se congratuló de «llegar vivos al año nuevo». «Y vosotros también», vaciló a los periodistas. El italiano puso como punto de inflexión del curso la derrota contra el Milán en el Bernabéu, momento en el que el cuerpo técnico y los jugadores tuvieron una reunión para «arreglar las cosas». «Tras esa derrota arreglamos las cosas en el vestuario, claramente. Vimos el problema», declaró el transalpino.

Carletto dejó claro que no ha sentido falta de confianza desde la directiva: «Nunca he notado el peligro. Sé que cuando las cosas no salen bien soy el responsable, pero el club nunca me ha mostrado preocupación, siempre calma y tranquilidad, que es lo que se necesita. Y confío en lo que me ha dicho el club».

Navas, emocionado

Pero más allá de los goles y el resultado, el partido fue especial por ser el último de Jesús Navas como profesional. El capitán del Sevilla se despidió del fútbol en el Bernabéu después de un emocionante homenaje antes y después del duelo. En la previa, ambos equipos le hicieron un pasillo, recibió la ovación de Chamartín y Modric le entregó una camiseta firmada por todo el vestuario del Madrid.

El público volvió a aplaudir cuando saltó al campo y le despidió con honores, abrazado por sus compañeros, por los rivales y por Ancelotti, que en la sala de prensa le definió como «leyenda» y «ejemplo».

En la zona mixta, rodeado de periodistas, Navas rompió a llorar. «No he visto nada igual en un campo rival. En la vida», reconoció, antes de parar durante un minuto para soltar lágrimas. «En los últimos minutos no veía nada, miraba al suelo recordando todos los momentos que he vivido. Me quedo con que la gente me dice que con todo lo que he conseguido he sido siempre el mismo». Y se fue, no para siempre, porque seguirá siendo faro del Sevilla y el sevillismo.

El Sevilla fue un regalo de Navidad

El Sevilla fue un regalo de Navidad

Actualizado Domingo, 22 diciembre 2024 - 18:44

Un Real Madrid a medio gas goleó a un Sevilla lamentable. Quizá el peor equipo que ha pasado esta temporada por el Bernabéu. Todo fue marcar y dormir porque el equipo andaluz era sólo un polvorón de Navidad.

Se dirá que el Madrid de Ancelotti ha resucitado, pero los que lo salvan son los grandes jugadores que tiene. Ancelotti en otro equipo sería un mal entrenador en perfecta decadencia.

Un líder no puede encajar dos goles en su propio estadio cu

Hazte Premium desde 1€ el primer mes

Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web

Si lo prefieres
<!--

¿Ya eres Premium? Inicia sesión

--> <!--

Cancela cuando quieras

-->
El Madrid se gusta ante el Sevilla y entra como un cohete en 2025

El Madrid se gusta ante el Sevilla y entra como un cohete en 2025

El Madrid fue un cohete hacia 2025 y se dio un regalo de Navidad contra el Sevilla. El tópico diría que después de 56 partidos de un año eterno, después de levantar la Liga, la Champions, la Supercopa de España y de Europa y la Intercontinental, cuando uno está a punto de quedarse de vacaciones su marcha disminuye.

Pero en su última visita al Santiago Bernabéu en este, los futbolistas del Real Madrid cuajaron una de sus mejores actuaciones de estos últimos meses. Mbappé y Valverde aceleraron el triunfo con dos misiles desde fuera del área y Rodrygo sentenció el duelo en la primera parte, antes de que Isaac Romero hiciera el gol del honor. Brahim, ya en la segunda parte, amplió la renta de un Madrid que empezará el 2025 por encima del Barça y a un punto del Atlético.

Sin Vinicius, sancionado por acumulación de amarillas, Ancelotti apostó por un ataque con Mbappé, Rodrygo y Brahim, con Bellingham manteniendo su posición de enganche que tan buenos resultados le ha dado al equipo en esta parte del curso y con Valverde y Ceballos en el centro del campo. Atrás, Camavinga y Tchouaméni asumieron posiciones que no son de su agrado en el lateral y en el centro de la defensa, pero que son necesarias para el cuerpo técnico.

El inicio fue arrollador ante un Sevilla capaz de contener el caudal ofensivo madridista, más activo y más acertado que otros comienzos de partidos. En el minuto 10, después de recuperar la concentración tras el emotivo homenaje a Jesús Navas, el Madrid empezó a aprovechar los huecos que los de Nervión dejaban entre líneas.

Arrancó Brahim por el carril central, cedió a Rodrygo en banda izquierda, éste trazó una diagonal y encontró a Mbappé en la frontal. El galo, que había preferido la pausa antes que atacar el remate, se inventó un derechazo desde lejos que sorprendió a Álvaro Fernández.

Ese continuo intercambio de posiciones entre los atacantes madridistas descolocó a la defensa de García Pimienta, que saltaba a la presión, caía en la trampa y dejaba su espalda libre para la aceleración de otro jugador del Madrid. Así llegaron varias buenas opciones para, que aprovechó el carril derecho constantemente. En el 16, el gallego corrió la banda para asistir a Mbappé, pero el francés remató alto. Y en el 18, apareció en el área para casi definir a gol y pase atrás de Bellingham.

Un minuto más tarde, Valverde aprovechó un córner sacado en corto para enviar un misil desde 30 metros que se coló en las redes de Álvaro. Dos cañonazos, el del uruguayo y el de Mbappé, que casi sentenciaron la tarde en el coliseo blanco.

La ventaja no calmó al Madrid, cómodo con balón, con espacios en ataque y disfrutando del último día del año en Chamartín. En el 32 volvió a encontrar premio. Lucas apareció en banda, recibió al espacio de Brahim, vio la llegada de Rodrygo en el área y el brasileño definió de primeras a gol.

Un 3-0 contundente que relajó un poco a Tchouaméni, que se olvidó de la marca de Isaac Romero en un centro lateral de Juanlu, no llegó al balón y el delantero del Sevilla superó a Courtois de cabeza mientras Ancelotti se enfadaba en el banquillo.

El gol del Sevilla sirvió como advertencia y el Madrid se volvió a activar. Lucas pudo marcar antes del descanso al aparecer de nuevo a la espalda de Kike Salas, y tras el descanso, a riesgo de pensar en la Navidad, los blancos mantuvieron la marcha.

En el 53, y de nuevo con la banda derecha como protagonista, Brahim puso el 4-1. Lucas inició la jugada en el pico del área, Brahim lanzó el desmarque al área, el gallego conectó con Mbappé en la frontal y éste, de primeras, asistió a Díaz, que batió a Álvaro para ampliar la renta.

El 4-1, ahora sí, provocó una importante desconexión en el ambiente. El Madrid comenzó a pensar en las vacaciones y el ritmo del duelo bajó varias velocidades. Isaac envió un balón al palo y Lukebakio recortó distancias en el 85 mientras Ancelotti rotaba, aunque no demasiado. Endrick no tuvo minutos. El Madrid entrará en 2025 a un punto del Atlético y con la moral por las nubes.

La fe de Lukebakio, el salvador del Sevilla: "Mi ídolo es Jesucristo"

La fe de Lukebakio, el salvador del Sevilla: “Mi ídolo es Jesucristo”

A Dodi Lukebakio (Asse, Bélgica, 1997) "le vino Dios a ver", nunca mejor dicho, cuando Víctor Orta, director deportivo del Sevilla, se fijó en él y marcó su teléfono móvil. Después de marcar 11 goles en la Bundesliga con el Hertha de Berlín, el delantero aterrizó en Sevilla la noche del 23 de agosto del año pasado. Fue su propia 'Madrugá'. Porque el belga es un hombre de profundas creencias religiosas y llegó al Sánchez-Pizjuán como salvador de un equipo que había perdido mordiente y liderazgo. El cuadro de Nervión se dejó en él ocho millones de euros y hoy, año y medio después, se ha convertido en estrella del equipo que esta tarde visita el Santiago Bernabéu.

La historia de Lukebakio no se entiende sin Jesucristo. "Mi único ídolo", repite desde sus primeras palabras al departamento de comunicación del Sevilla. En sus redes sociales se pueden encontrar continuas referencias a la Biblia y en la biografía de su perfil, además de los obvios 'Jugador del Sevilla y de la selección de Bélgica', añade "Jesucristo, mi Dios y Salvador".

La fe del futbolista belga no se queda sólo en las palabras y en internet, también llega a la ropa con la que sale cada fin de semana a jugar. Suele llevar una muñequera con el nombre de Jesucristo y en sus espinilleras, además de mensajes a su familia, no falta el mensaje anterior: "Jesucristo, mi Dios y Salvador".

Su comienzo en el Sevilla no fue fácil. Después de unas primeras semanas ilusionantes, en las que marcó dos goles, unos problemas en el embarazo de su mujer le obligaron a viajar en repetidas ocasiones a Bélgica. Comenzó a perder el ritmo y la titularidad y se lesionó la rodilla en el mes de diciembre. Tres meses de baja en los que se refugió en su hija recién nacida y en la Biblia. "Muchos creen en Jesús sólo cuando todo está bien, pero yo he elegido alabarle en este momento. Esta experiencia me hará más fuerte", escribió en sus redes.

Las oraciones surgieron efecto, porque volvió a tiempo para ayudar al Sevilla en la pelea por la salvación, conseguida en el tramo final de la temporada, y terminó entrando en la convocatoria de Bélgica para la Eurocopa. Lukebakio es un habitual en las listas de su selección, y eso que llegó a debutar con la absoluta de Congo.

En 2016 se fue cedido al Toulouse, pero no pudo jugar hasta el mercado invernal porque no tenía el certificado de nacimiento y así no podía conseguir el permiso de trabajo. La única manera que encontró la Ligue 1 para inscribirle fue que disputara un partido amistoso con la República Democrática del Congo, el país de sus padres, y así conseguir la nacionalidad. Lo hizo, disputó varios encuentros con el conjunto francés y rechazó volver a jugar con el país africano esperando la llamada de Bélgica, que finalmente llegó.

Un hat-trick al Bayern

Pasó por el Charleroi, el Watford y el Dusseldorf, con los que marcó un hat-trick al Bayern en 2018, llamando la atención de varios clubes de escalones superiores. Tuvo varias ofertas y eligió la del Hertha Berlín, que pagó 18 millones por él en 2019. Cuatro años después, llegó a Sevilla.

Con Ronaldinho y Cristiano Ronaldo como "referentes", dice, Lukebakio está cuajando el mejor inicio de temporada de su carrera. Lleva siete goles en las 17 primeras jornadas de Liga y es la absoluta estrella de un Sevilla que ha conseguido levantar el vuelo tras un arranque complicado. García Pimienta le ha entregado las llaves de su ataque, le ha dado libertad para moverse por todo el frente para conectar con Isaac Romero y el belga ha respondido.

Es el séptimo anotador del campeonato, empatado con Sorloth, Griezmann y Lo Celso y con Vinicius, Ayoze, Mbappé, Budimir, Raphinha y Lewandowski por delante. A sus 27 años y después de muchas temporadas esperando su explosión, está ante un curso que puede marcar definitivamente su carrera y ya suenan a su alrededor nombres de clubes importantes, como los de Inter o Juventus.

Unai o Agirrezabala: "La portería del Athletic es la mejor cubierta de España"

Unai o Agirrezabala: “La portería del Athletic es la mejor cubierta de España”

Telmo Goikoetxea Cedrún tiene nueve años y juega en los benjamines del Cultural Durango. De portero, cómo no. Es nieto de Andoni Cedrún (Durango, 1960), guardameta del Athletic entre 1980 y 1983 y del Real Zaragoza entre 1984 y 1996, equipo con el que ganó la Recopa. Es biznieto de Carmelo Cedrún (Amorebieta, 1930), que jugó en el Athletic entre 1950 y 1964 y está considerado uno de los porteros señeros del equipo vizcaíno. «Ha visto vídeos de mi padre y también algunos míos», comenta Andoni en conversación telefónica con este periódico. La tradición viene de largo. De muy largo. Nadie olvida a Raimundo Lezama, que ganó seis Ligas y dos Copas con el Athletic y vivió sus mejores días con los rojiblancos, en los años 40 del pasado siglo. Ni a Andoni Zubizarreta, contemporáneo de nuestro interlocutor, el primer futbolista que alcanzó los cien partidos internacionales con la selección española.

Y José Ángel Iribar Cortajarena. Palabras mayores. Nacido en Zarauz hace 81 años, el hoy embajador del club aún se dejar caer por las instalaciones de Lezama para ver crecer a sus émulos, pues la figura del Chopo trasciende generaciones.

«No es un milagro ni algo casual. Se fue Kepa Arrizabalaga. Se fue Remiro. Y la portería del Athletic es la mejor cubierta de España. Se trabaja en Lezama con un concepto. Algunos niños querrán ser como los Williams, pero muchos prefieren ser porteros. Tienen mitos como Iribar, grandes referentes», dice Cedrún.

«En la final de Copa fue clave»

En el equipo que ahora entrena Ernesto Valverde, cuarto en el campeonato de Liga, líder en la Liga Europa, presto para volver a disputar a comienzos de año la Supercopa de España y dispuesto a defender el título de Copa del Rey reconquistado el pasado año, las cosas estaban bastante claras: Unai Simón, titular en la selección dirigida por Luis de la Fuente que ganó la Eurocopa, era fijo en los partidos de Liga; Julen Agirrezabala (San Sebastián, 2000) fue el hombre de la Copa, de principio a fin, hasta el partido definitivo en La Cartuja de Sevilla, ante el Mallorca. Simón fue operado en la muñeca derecha después de la Eurocopa.

Los problemas lumbares de Agirrezabala dieron a Alex Padilla, que podría salir hacia Los Pumas de México en el mercado de invierno, la oportunidad de disputar cinco partidos a comienzos de curso. Agirrezabala, no obstante, se haría con la titularidad y se consolidaría en el puesto para discutírselo a Simón, quien, cuatro meses después, ya estaba de vuelta.

«La Copa la ganó él. En la final fue clave. Tiene reflejos, vive intensamente el juego, es rápido en los tiros bajos y a media altura, y maneja bien los pies. Es eléctrico», le retrata Cedrún. «A Unai no le vas a ver nunca nervioso. Es hielo. Es frío, calculador, posee una enorme templanza».

Bajo la tutela de Agirreoa

Simón (Vitoria, 1997) reapareció el 28 de noviembre en el partido de la Liga Europa ante el Elfsborg, que ganó el Athletic 3-0 en San Mamés. Volvería a jugar el pasado domingo, en la visita liguera de los rojiblancos al Alavés. Un balón mal rechazado facilitó a Joan Jordán anotar el definitivo 1-1. Al igual que sucediera en el partido frente a Croacia en la Eurocopa, cuando recepcionó mal un pase de Pedri y concedió el primer gol del partido, Simón admitió con humildad su error. Ante los balcánicos, se reveló clave en el desenlace. España ganó 5-3 en la prórroga. Nadie duda de que resurgirá.

El arco se cuida con mimo desde las categorías inferiores en el Athletic. En la cosecha de los últimos lustros, tiene mucho que ver Peio Agirreoa, responsable del área de formación de los porteros hasta el verano de 2023, cuando se jubiló. A la vera de Agirreoa, el primer hombre que ocupó la portería tras la retirada de Iribar, crecieron, entre otros, Arrizabalaga, Remiro, Simón, Agirrezabala y Padilla.

Julen Agirrezabala, en un partido de Copa ante el Valencia.

Julen Agirrezabala, en un partido de Copa ante el Valencia.Julen LazkanoGetty

«La portería del Athletic es un cheque al portador», apunta Cedrún, hoy director de la empresa de seguros Willis Watson Iberia en Aragón. Recuerda el traspaso de Arrizabalaga al Chelsea en el verano de 2018 por 80 millones de euros, el más caro de un guardameta en la historia del fútbol.

Valverde no desveló quién ocupará este sábado la portería en El Sadar contra Osasuna. Agirrezabala, aclamado en San Mamés en la victoria ante el Real Madrid, cuando detuvo un penalti a Mbappé tras cometerlo él por una salida en la que arrolló a Rudiger, parece ofrecer mayores garantías en este momento. Buen gestor del vestuario, sereno y pragmático, el técnico sabrá gestionar la situación. El problema. Bendito problema.

La doble reválida de Vinicius en Qatar: 48 horas de respuestas, advertencias y goles

La doble reválida de Vinicius en Qatar: 48 horas de respuestas, advertencias y goles

Han sido 48 horas de reválida para Vinicius en Qatar. De una pequeña revancha. Levantó el The Best el martes a las nueve de la noche, hora local, y repitió el miércoles con la Copa Intercontinental, el 'Balón de Oro' del torneo y el MVP de la final tras marcar y asistir contra el Pachuca. Dos días en los que el brasileño, su entorno familiar, el vestuario y el cuerpo técnico del Real Madrid, cada uno a su modo, gritaron todo lo que se habían guardado en aquella polémica tarde del 28 de octubre, cuando el conjunto blanco, enfadado con la UEFA y con France Football por la "falta de respeto a Vini", no envió a ningún representante a París para la gala del Balón de Oro.

Vinicius rompió su silencio casi dos meses después de su ausencia en el Teatro Chatelet. No había hablado sobre el tema en todas estas semanas, ausente por lesión en algunos partidos del Madrid y rechazando hablar en cualquier zona mixta o rueda de prensa. Sus últimas palabras sobre su segundo puesto en el Balón de Oro habían sido las de aquel mismo día en sus redes sociales: "Lo haré diez veces más si hace falta".

En la Academia Aspire de Doha, en una extraña gala preparada a toda prisa por la FIFA aprovechando la presencia del Madrid en el emirato, el brasileño se sintió, por fin, "el mejor jugador del mundo". Infantino, ante la imposibilidad de cuadrar una ceremonia acorde al premio por las exigencias de su propio calendario futbolístico, avisó al jugador de los resultados de la votación (algo que no hizo France Football) y le convenció para acudir al evento, a 15 minutos en coche del hotel del Madrid en Qatar.

El presidente de la FIFA, en batalla también con la UEFA en esta eterna guerra geopolítica del fútbol europeo, rompió con Ceferin hace tiempo y entrega desde entonces su propio premio, separado del Balón de Oro. Y después del fracaso del año pasado, cuando ninguno de los finalistas acudió a la gala de The Best en Londres, necesitaba sí o sí al ganador con su trofeo. Fuera donde fuera.

Ahí apareció Vinicius, que venció con contundencia en el voto de los aficionados y los capitanes, algo que ha reforzado su tesis, y su rabia, después de ver a Rodri ganar el Balón de Oro. El español le superó por poco en el voto de los entrenadores y de los periodistas, y el brasileño sigue convencido de que fueron temas no futbolísticos los que no le permitieron triunfar en la votación de los medios en el galardón parisino.

Por eso tenía guardados decenas de mensajes en su discurso, tanto en la propia gala como a través de sus redes sociales. "Era un niño que jugaba en la calle de Sao Gonçalo, cerca de la pobreza y el crimen y llegar aquí es importante para mí", declaró en el escenario. Ya en el hotel, usó sus perfiles públicos para ser todavía más contundente: "Llegó la hora de decir que soy el mejor del mundo. Intentaron invalidarme, hacerme de menos, pero no están preparados. Nadie me va a decir por quién tengo que luchar y cómo me debo comportar".

El vestuario, en silencio durante la noche del Balón de Oro, también cambió la marcha para apoyar a uno de sus grandes líderes. Todos pusieron algún mensaje y se hicieron una foto de familia en el hall del hotel de concentración. Más que una previa de la Intercontinental, fue una reafirmación madridista sobre todo lo sucedido en París.

24 horas después, Vinicius cambió las palabras por el fútbol y volvió a situarse como 'El señor de las finales' del Madrid. Marcó un gol y asistió a Mbappé en otro para ampliar a 14 goles/asistencias su balance en las 12 finales que ha disputado con el conjunto blanco. Ocho tantos y seis pases de gol. Por contextualizar, Cristiano Ronaldo terminó su etapa con 16, igual que Puskas y Benzema. "La gente no me votó para el Balón de Oro, pero eso no va a cambiar lo que pienso y lo que me dicen mis compañeros", dijo.

En Valdebebas, el mensaje es claro desde hace meses: "Es el mejor jugador del mundo". Los rumores sobre la llegada de Mbappé crearon un runrún alrededor del equipo en los primeros meses de este año, pero se disiparon con las actuaciones del brasileño en la fase final de la temporada pasada. El francés, al que le une una gran relación, supo cuando aterrizó al Bernabéu que debía compartir galaxia con una estrella gigante.

La “llamada trampa” de Ancelotti en 2021 y el lío Vinicius-Balón de Oro: “La gente no me votó, eso no cambia lo que pienso”

Actualizado Miércoles, 18 diciembre 2024 - 21:43

Hay récords en el Real Madrid que parecen, o parecían, inalcanzables. Ahí están los 741 partidos de Raúl González o los 450 goles de Cristiano Ronaldo. Cifras extraordinarias. Un techo imposible. A esa altura estaban también las seis Copas de Europa de Paco Gento o los 14 títulos de Miguel Muñoz como entrenador. Ambas son ya historia. A Gento le igualaron Modric, Kroos, Carvajal y Nacho tras la última final de Wembley. Y a Muñoz le superó ayer Carlo Ancelotti, convertido ahora tras la Intercontinental, con 15 trofeos, en el técnico más laureado en la historia del conjunto blanco.

Su cara en el césped después del pitido final, ceja levantada y tímida sonrisa hacia su hijo y primer asistente Davide, es la expresión de un hombre que vive tranquilo en el continuo e inesperado sobresaliente. Porque si Muñoz levantó todos sus títulos en una misma etapa, entre 1960 y 1974, Carletto vio el cielo abierto cuando en una llamada de teléfono con José Ángel Sánchez para pedirle a un jugador para su Everton descubrió que tenía opciones de regresar al Madrid.

«Los días previos a esa llamada nunca pensaba que podía volver. Hice la llamada para ver si podía fichar a algún jugador del Madrid para el Everton, lo tiré ahí... Y efectivamente cayeron en la trampa», bromeó ante la prensa.

La realidad es que el italiano estaba agazapado en el segundo equipo de Liverpool, donde cumplía dos temporadas en la zona media de la Premier. A sus 60 años y tras 20 en la elite, parecía que su carrera iba caminando hacia el ocaso.

Antes, en los dos cursos con el Madrid, entre 2013 y 2015, conquistó la Décima, una Copa del Rey, una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubes. Parecía suficiente título de blanco como para agrandar su palmarés, pero hubo más.

En su regreso, Ancelotti le ha dado vida a un equipo y a una plantilla en plena reconstrucción. Ha encajado a la columna vertebral veterana con la nueva generación de jóvenes estrellas y ha sumado once títulos en apenas dos temporadas y media. Y aspira este curso a siete trofeos, incluido el nuevo Mundial de Clubes de final de temporada.

«Son muchos títulos, estoy muy feliz. Es un éxito», manifestó en el césped del Lusail. «Si tuviera que quedarme con uno... La Décima fue algo especial para mí y para el Madrid, la verdad. Y después de volver... La Champions de París también fue muy importante».

También fue una noche especial para Vinicius. El brasileño recibió el martes el The Best, galardón que cubre un poco la herida de la derrota en el pasado Balón de Oro, y fue el mejor jugador de la Intercontinental, llevándose a casa, curiosamente, el Balón de Oro, así lo llama la FIFA, del torneo. El delantero asistió a Mbappé en el 1-0 y anotó de penalti el tercer y definitivo gol. Se trata de la quinta final en la que marca tras los dos goles en las finales de Champions en París y Wembley, el Mundial de Clubes de 2022 y la Supercopa de España de 2024, donde anotó tres goles al Barcelona.

«Estoy muy contento con el partido y con el martes, que fue muy especial. Está siendo una semana muy bonita y muy importante para mí y para todos los futbolistas que han jugado conmigo desde niño», explicó Vinicius, que prometió hacer hueco en su casa para más trofeos: «Si no tengo huecos, debo reservar para más», bromeó.

El brasileño reflexionó sobre la polémica alrededor del último Balón de Oro y su ausencia en la gala de París: «Vivo tranquilo desde que puedo dar a mi familia más comida y agua cada día. La gente no quiso votar por mí y eso no va a cambiar lo que pienso y lo que mis compañeros me dicen cada día. Estoy aquí para jugar por ellos y para hacer todo lo mejor para la camiseta más grande del mundo», terminó, saliendo ovacionado de Lusail.

¿Regalo o premio para el Real Madrid?

Actualizado Miércoles, 18 diciembre 2024 - 20:35

Enhorabuena al Madrid. Otro título más para el museo. El decimoquinto para Carlo Ancelotti, que consigue un armisticio, quizá hasta febrero. Lo que no me queda claro es si ha sido un regalo de la FIFA o un premio por ser el equipo blanco campeón de Champions y de la Supercopa.

En todo caso, el regalo sería otro paso hacia la instalación perpetua en el cielo. En fútbol no es azul, es blanco. Muy blanco, como la camiseta del Madrid. Ya no es una le

Hazte Premium desde 1€ el primer mes

Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web

Si lo prefieres
<!--

¿Ya eres Premium? Inicia sesión

--> <!--

Cancela cuando quieras

-->

El Madrid arrasa al Pachuca, conquista la Intercontinental y suma otro anillo a su galaxia

Actualizado Miércoles, 18 diciembre 2024 - 19:52

Justo dos años después de que Messi y Argentina tocaran el cielo, el Real Madrid elevó en el icónico Lusail de Qatar la cuarta Copa Intercontinental de su historia, el noveno título de Campeón del Mundo si tenemos en cuenta los cinco Mundiales de Clubes que acumula en su palmarés. Es el segundo título de esta temporada, el segundo anillo de la nueva galaxia de Florentino Pérez. Marcaron Mbappé, Rodrygo y Vinicius para solventar el trámite ante un Pachuca inferior.

No dudó Carlo Ancelotti en su once. El día que superó a Miguel Muñoz como entrenador con más títulos del conjunto blanco, el italiano le entregó al público catarí su alineación más esperada. Esa que junta a Mbappé, Vinicius, Bellingham, Rodrygo, Valverde y Camavinga en un ataque de nombres extraordinarios. El francés, ausente en Vallecas tras su lesión contra el Atalanta, se recuperó a tiempo para ser titular. El juego fue de menos a más, de espeso a coral, de errático a excelente.

Enfrente, un Pachuca que sorprendió en las extrañas eliminatorias previas que obligaron a todos, salvo al campeón de la Champions europea, a superar varios partidos para llegar a la final. Los mexicanos vencieron al Botafogo, campeón de la Libertadores, y al Al-Ahly, el mejor africano, para plantarse en el duelo contra el Madrid. Pero a pesar de un inicio algo eléctrico, fueron incapaces de igualar el ritmo de un conjunto blanco que no necesitó demasiado para conquistar el título.

Rodríguez e Idrissi probaron a Courtois en los primeros 10 minutos mientras el resto del Madrid todavía tenía su mente lejos de Lusail. En este calendario de máxima exigencia, un duelo tan mundial como desequilibrado suele provocar desajustes mentales y futbolísticos del equipo superior. Eso le sucedió al Madrid durante la primera media hora de duelo.

Camavinga asumió el peso de la posesión y Bellingham y Rodrygo se situaron entre líneas para conectar con Mbappé y Vinicius, pero estuvieron erráticos en el último pase. Sin tensión, sin necesidad y sintiéndose demasiado superiores. Casi como un entrenamiento.

En la banda, Ancelotti se echaba las manos a la cabeza por una mala salida de balón de su equipo desde atrás y se lo recriminaba a Mbappé y a Vinicius, muy alejados del balón. La bronca pareció despertar a los suyos, porque a partir de ahí comenzaron a mostrarse más intensos en sus acciones. En el 27, Mbappé no acertó a definir una buena contra liderada por Vinicius y Rodrygo. En el 31, el galo tampoco atinó a entregar un pase atrás a Vini... Y en el 37 llegó el gol madridista.

El Madrid necesitó 10 minutos de cierta intensidad para alcanzar la red mexicana. Valverde y Camavinga aceleraron en el centro del campo con una pared, el uruguayo encontró a Bellingham en la frontal, el inglés se giró y vio el desmarque de Vinicius y el brasileño, estrenando el premio The Best, se inventó el tanto. Regateó a Moreno con una bicicleta y en lugar de buscar portería le regaló el gol a Mbappé, que sólo tuvo que empujar la pelota.

Tras el descanso, el Madrid siguió dominando con facilidad. El Pachuca permitió la aparición de Bellingham y Rodrygo entre líneas y en esa permisividad terminó su partido. Los blancos se presentaron en la frontal del área rival en cada jugada y estaba claro que el segundo gol no tardaría en llegar.

En el 53, Rodrygo recibió en la frontal, amagó a su par para lanzar con la zurda, volvió a amagar para perfilarse con la derecha y clavó la pelota en el lado izquierdo de Moreno. El VAR vio un posible fuera de juego de Bellingham por molestar al portero al estar en la línea del disparo, pero tras revisarlo en la pantalla, el venezolano Valenzuela confirmó el gol.

A partir de ahí, un paseo. A la hora de partido, Ancelotti retiró a Mbappé y a Camavinga y unos minutos más tarde a Rodrygo para mandar un mensaje de relajación. El Pachuca se acercó con algún intento esporádico, pero no hubo pelea. Sólo la de Vinicius para intentar celebrar el The Best con un gol. Lo consiguió en el minuto 84, al anotar un penalti cometido por Lucas para convertirse en el MVP del duelo.

El Madrid, que aspira a siete títulos este curso, ya tiene dos. Siguiente paso: Supercopa de España.