El laberinto penal del racismo en el fútbol español: "La vía administrativa es más efectiva que la penal"

El laberinto penal del racismo en el fútbol español: “La vía administrativa es más efectiva que la penal”

«Un aficionado inglés, condenado a 14 semanas de cárcel por los insultos racistas a varios jugadores durante la Eurocopa». «Condenan a seis meses de cárcel a un aficionado inglés por insultos racistas a Ferdinand». «Condenado a tres meses de prisión condicional un aficionado francés por injurias racistas a un jugador del Valenciennes». «Le quitan un punto al Toulouse por los comportamientos xenófobos de sus aficionados con el portero rival». «171 ultras de la Juventus, vetados y multados por cánticos racistas contra Lukaku»... Durante los últimos años, el fútbol europeo ha sido cada vez más contundente contra la lacra del racismo, pero España, ahora en el foco de las críticas, parece caminar por un laberinto a la hora de sancionar con dureza los cánticos e insultos que se sirven de la raza de alguien para hacerle daño.

El problema social está claro: hay cada vez más personas que acuden a un estadio de fútbol y deciden realizar insultos racistas contra un futbolista o un entrenador. Los datos están ahí, y también las denuncias. LaLiga, sin competencias sancionadoras, es la gran impulsora de los reclamos contra estos hechos, evidenciando cómo desde 2020 los insultos y las denuncias por la vía penal se han multiplicado. Son ya más de 20 desde hace cuatro años.

El artículo 510 del Código Penal establece penas de prisión de uno a cuatro años por «promover o fomentar el odio sobre un individuo por su raza» y de seis meses a dos años a quienes «lesionen la dignidad de las personas mediante acciones que entrañen humillación, menosprecio o descrédito» por su raza. Pero los papeles parecen caer en saco roto. ¿Por qué?

«Lentitud y falta de medios»

Todavía hoy, en abril de 2024, Iñaki Williams sigue esperando la sentencia sobre los insultos racistas que recibió el 25 enero de 2020, hace más de cuatro años. El caso, la primera causa penal de la historia de España por racismo durante un partido de fútbol, se encuentra en los Juzgados de Cornellà a la espera de juicio oral. La Fiscalía pide dos años de prisión para el acusado, la prohibición de acceso a estadios durante cinco años y más de 5.000 euros de multa.

Pero el desarrollo judicial, lento pero constante, del proceso de Cornellà dista de otros que se produjeron meses después en el fútbol español. La Fiscalía archivó en septiembre de 2022 la denuncia por los insultos racistas a Vinicius en el Camp Nou, en octubre de 2021, al no poder identificar la Policía al responsable. Fue el inicio de la guerra del brasileño contra el racismo en el fútbol español, una lucha que enfureció al delantero al ver también archivada la causa tras los insultos que recibió en Son Moix en marzo de 2022.

«El sistema judicial español es un sistema bastante garantista para el reo. Tiene que haber una certeza de que ha cometido ese delito. Y ese sistema implica lentitud, también por falta de medios», explica Nicolás de la Plata, profesor en Derecho Deportivo de la Universidad Europea, que analiza los diferentes ámbitos sancionadores del deporte español: «Por un lado, la vía penal. Por otro, la vía deportiva, mediante el Comité de Competición, que no puede ir contra un aficionado porque no tiene licencia federativa, sólo contra el club. Y por otra, la vía administrativa, a través de la Comisión Antiviolencia, que puede proponer una sanción a la subdelegación de Gobierno».

¿Vía penal o vía administrativa?

Y es ahí, en el laberinto de los sistemas sancionadores, donde el racismo en el fútbol español no encuentra su salida. «La vía administrativa es rápida, pero si en paralelo se lleva a la vía penal, en la mayoría de los casos debe esperar», insiste De la Plata. Es decir, antes de esperar archivos de causas, investigaciones sin demasiadas herramientas y procesos eternos en los juzgados, los expertos prefieren las multas económicas y las sanciones de los clubes a sus socios. «Salvo cuestiones graves, el racismo en el deporte en España se tiene que arreglar por la vía disciplinaria deportiva y administrativa. Es más efectiva que la vía penal. Multas económicas y cierre de gradas. Que todos los aficionados vean que les afecta», añade.

Mientras, una decena de denuncias siguen sobre la mesa de los juzgados españoles. Los fiscales deslizan que son demasiadas, muchas con pruebas de audio pero sin imagen, o viceversa, lo que hace tortuosa la investigación. Y mientras, también, los racistas replican sus vergonzosas actuaciones en otros estadios.

España da la razón a Vinicius con el racismo

España da la razón a Vinicius con el racismo

Cheikh Kane Sarr. Negro. Quique Sánchez Flores. Gitano. Marcos Acuña. Suramericano. Todo en un ratito de un sábado por la tarde. ¿No era el racismo en el fútbol español un invento de Vinicius para su documental de Netflix?

Desde que Vini rompió a llor

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El misterio Ancelotti

El misterio Ancelotti

Actualizado Domingo, 31 marzo 2024 - 23:53

Dos goles de Rodrygo, que sólo había marcado un gol en Liga, se convirtieron en el salvador del Real Madrid, que cumple en el sprint final de la Liga, aunque muchos minutos caen en la zozobra del qué va a pasar. ya que Ancelotti es el misterio de los

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Rodrygo ilumina de púrpura el Bernabéu

Rodrygo ilumina de púrpura el Bernabéu

No hay apuros que valgan contra el Madrid, que resuelve con suficiencia, como sin darse importancia. Con esa holgura con la que dominan la Liga, los blancos derribaron al Athletic gracias a dos goles de Rodrygo. Otra vez los ocho puntos de margen ante el Barcelona y otra vez Militao sobre el césped, siete meses y medio después de su lesión. En el tiempo añadido, cuando apenas había opción para el cambio, Ancelotti ordenó que su equipo tirase el balón fuera para que reapareciese su central. Así va de sobrado el líder. [Narración y estadísticas (2-0)]

El Madrid tardó siete minutos hasta reconocerse en su indumentaria morada, obra del diseñador japonés Yohji Yamamoto. Uno de esos caprichos del marketing que obliga, además, a saltar al Athletic de blanco al Bernabéu. De inicio, el equipo de Valverde quiso ofrecer su perfil más académico. El que le ha dado fama en Liga, donde aún pelea por una plaza de Champions con el Atlético. Ayer, cuando incluso parecía que iba creérselo, Rodrygo desbarató sus planes con un golazo. Un balón de Brahim en zona de nadie lo convirtió el brasileño en proyectil incandescente fuera del alcance de Agirrezabala. Dicen que esta cuarta equipación púrpura se inspira en motivos florales, pero la historia del Madrid se fundamenta en el cañón. Y no en las rosas.

Tras la semana de parón de selecciones, en una noche casi invernal, sólo algún insensato podía esperar alardes de estética en el Madrid. Sin embargo, aun sin balón, el equipo de Ancelotti controló casi a placer tras el 1-0. En esa confianza estriba su auténtico poderío. Anclado en Kroos, arropado en Rüdiger, el líder viene sacando así sus partidos. Y quiere ser campeón de Liga, más pronto que tarde, sin cambiar ese guion. Durante la primera media hora, el único motivo de asombro para su gente fue una finta de Brahim. A quién le importa, cuando las ocasiones terminan cayendo casi por inercia. El disparo de Fede Valverde, el cabezazo de Tchouaméni y el acercamiento de Bellingham frustrado por Vivian, pudieron ser definitivos para el Athletic.

Sin hacer daño

A seis días de la final de Copa, poco más podía exigirse a los muchachos de Valverde. Escondían el balón, buscaban los espacios, pisaban campo rival... sin encontrar jamás el modo de hacer daño. La baja de Nico Williams mermó su ataque y la lesión muscular de Yeray, antes de la media hora, desestabilizó su defensa. A la vuelta del descanso, Brahim aprovechó el resquicio entre Paredes y Lekue para largar un derechazo que se estampó contra el palo. Puede que el Madrid no andase para fiestas, pero es que el Athletic parecía pensar en la del próximo sábado en La Cartuja.

El único motivo de inquietud para Lunin llegó a balón parado, con una volea de Iñaki Williams tras servicio de Berenguer. El ucraniano, como casi siempre, respondió donde se le espera. Y para no faltar a la costumbre, el Bernabéu volvió a escandalizarse con el árbitro tras una extraña decisión de Alberola Rojas. No hubo forma de entender qué pudo interpretar antes del derribo a Rodrygo en el área. Se nota algo sobreactuado el brasileño al mínimo contacto, aunque lo crucial para Ancelotti es que ha vuelto por donde solía.

A campo abierto

Antes de la hora, Valverde quiso dar otra vuelta de tuerca con Ruiz de Galarreta, Yuri Berchiche y Adu Ares, pero el partido se jugaba cada vez más a campo abierto. En la primera andanada del Athletic, Nacho frenó con amarilla a Iñaki Williams, pero Vivian, en la siguiente, nada pudo ante Rodrygo. Su quiebro y su disparo, exquisitamente pulcros, merecieron por sí solos el precio de una entrada.

Con la ida de cuartos ante el City a la vuelta de la esquina, Ancelotti pudo reservar a Kroos y Valverde, víctima de un fuerte golpe. Cuando Militao saltó al césped, el estadio tributó al central una fabulosa ovación. Por entonces, Bellingham ya se había tapado la boca con una cremallera para no protestar un penalti a Alberola Rojas. Y Rüdiger había dejado claro a Muniain que no toleraría más empujones así ante Carvajal. Asuntos menores, al fin y al cabo, antes de recibir a Pep Guardiola.

Jugar con desventaja por ser negro: "Deben trabajar más para que no les afecte"

Jugar con desventaja por ser negro: “Deben trabajar más para que no les afecte”

Después de la pandemia tres investigadores de la italiana Universidad de Trento, Mauro Caselli, Paolo Falco y Gianpiero Mattera, entendieron que era un momento único para responder a una pregunta imposible: ¿Cómo afecta el racismo al rendimiento de los futbolistas negros? Por primera vez podían comparar partidos de una misma temporada con público y sin público y adivinar si jugaban mejor en estadios llenos o vacíos. Agruparon todas las estadísticas de la temporada 2019-2020 de la Serie A presentes en la base de Opta, añadieron datos propios -la dificultad de los partidos, por ejemplo- y gracias al algoritmo Alvin482 crearon un índice objetivo para analizar sus actuaciones. La conclusión fue clarísima: sin aficionados mirando, aplaudiendo o insultado, los jugadores italianos mantenían su nivel, los de origen europeo jugaban ligeramente peor (0.036 puntos menos), los sudamericanos mejoraban tímidamente (0.012 puntos más) y los jugadores procedentes de África realmente brillaban (0.153 puntos más).

«El descubrimiento es chocante porque hemos analizado las actuaciones de futbolistas que son los mejores en su profesión y que cuentan con un alto reconocimiento social y económico. Pese a ello, es evidente que el racismo disminuye su rendimiento», finalizaba su trabajo titulado Cuando los estadios callaron publicado en 2021.

El racismo en los estadios españoles es un problema social, un problema cultural e incluso un problema económico, pero también es un problema deportivo. Como señaló el estudio de los investigadores de la Universidad de Trento y corroboran los expertos, Vinicius, Lamine Yamal, Iñaki y Nico Williams o Memphis están en desventaja competitiva por el simple hecho de ser negros. «Es una losa que deben llevar encima. Un jugador blanco no carga con ese peso. Muchas veces olvidamos que los futbolistas son personas y que este tipo de insultos pueden suponer un martirio. En la mayoría de casos ya han sufrido discriminación de pequeños, vienen de entornos desfavorecidos, y en el mejor momento de sus vidas, triunfando a varios niveles, se encuentran que tienen que seguir conviviendo con lo mismo», analiza Juan Carlos Álvarez Campillo, psicólogo deportivo que ha trabajado con la selección española o el Sevilla.

RFEF/Pablo GarcíaRFEF/EFE

Según su experiencia, son muchos los jugadores que viven con ese hándicap y sólo superan sus desventajas quienes lo encaran. «Tienen toda la razón, el racismo es intolerable, las autoridades deben tomar medidas, pero los futbolistas deben trabajar para que no les afecte. Recuerdo que me decía el ex delantero Michu que, en sus mejores partidos, no escuchaba nada, que era como si el público estuviera en silencio. Ese es el estado de concentración al que hay que aspirar a través de ejercicios, como visualizaciones, prepararte para esos insultos», expone Álvarez Campillo, que asegura que el ideal es estar concentrado en el campo y denunciarlo fuera, pero que es complicado compaginarlo.

Ser campeón y activista

El pasado martes, en la rueda de prensa previa al España-Brasil disputado en el Bernabéu, Vinicius habló del racismo sufrido y advirtió que se había planteado dejar el fútbol. Ese fue el titular, la frase más destacada, pero antes incluso de romper a llorar, dejó una clara reflexión en ese sentido, reconociendo la desventaja futbolística que afronta. «Voy a los partidos con la cabeza centrada en jugar, en hacer lo mejor para mi equipo y no siempre es posible. Me tengo que concentrar mucho, todos los días», aceptó mientras anunciaba que no daría un paso atrás y seguiría encabezando la causa contra la discriminación.

Su camino hoy es tan justo como complicado. Más allá del enorme ejemplo de Muhammad Ali, algunos deportistas han manejado con éxito el activismo, como hicieron Bill Russell y Arthur Ashe y hacen LeBron James o Lewis Hamilton, pero a otros les costó la carrera. Tommie Smith y John Carlos, los autores de la protesta del Black Power en los Juegos Olímpicos de México 1968, nunca regresaron a un podio.

«A nivel social es una excelente noticia que un futbolista lidere una causa como la lucha contra el racismo, pero no así en busca del máximo rendimiento deportivo. Es muy difícil manejar un asunto así y estar totalmente concentrado. A nivel psicológico hablamos mucho de las ideas que hacen que funciones mejor, de los pensamientos que te ayudan, lo que llamamos ideas potenciadoras. Esto sería lo contrario», añade David Peris, presidente de la Federación Española de Psicología del Deporte, que termina con una reflexión: «El futbolista normalmente se deshumaniza y la rivalidad deportiva sirve como argumento para cualquier cosa. Si cobra mucho no puede sufrir. Si es el contrario se le puede insultar. Pero esa hostilidad no tiene por qué tolerarse más, esos comportamientos deben desaparecer de las gradas»

El regreso de Militao y la cautela para evitar la desgracia de Courtois

El regreso de Militao y la cautela para evitar la desgracia de Courtois

Actualizado Sábado, 30 marzo 2024 - 19:26

El destino ha querido que Éder Militao vuelva a una convocatoria del Real Madrid ante el Athletic, el mismo rival frente a quien sufrió una grave lesión de rodilla. "Es la noticia más importante. Está disponible. Ha entrenado bien, aunque obviamente no está al 100% porque le falta jugar", adelantó ayer Carlo Ancelotti sobre el regreso del central.

Han transcurrido siete meses y medio desde el pasado 12 de agosto en San Mamés cuando, tras una disputa con Oihan Sancet, Militao se rompió el ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda. Tras ser operado por el doctor Manuel Leyes, bajo la supervisión de los servicios médicos del club, el brasileño comenzó una dura rehabilitación, con altos y bajos, que ahora le permite afrontar el momento decisivo de la temporada.

"Se ha recuperado muy bien", valoró ayer Ancelotti en la sala de prensa, poco después de que se hiciese pública la lista de 21 convocados ante el Ahtletic. La alegría del técnico, en cualquier caso, no acelerará los plazos con Militao, que irá entrando poco a poco en la dinámica del equipo, como ya se hizo, por ejemplo, con Arda Güler. Nadie quiere que se repita la desgracia de Thibaut Courtois, víctima de una lesión de menisco cuando apuraba su regreso tras siete meses de baja.

En las últimas semanas, Militao se ha entrenado con normalidad junto a sus compañeros e incluso ha disputado un amistoso ante el Castilla en Valdedebas. El ex futbolista del Oporto acabó ese partido sin dolores y con la articulación totalmente estabilizada. Sin embargo, aún necesita mucho rodaje para exprimir todo su potencial. De hecho, el cuerpo médico y técnico tampoco pretenden forzar al futbolista de cara a la eliminatoria de cuartos de la Champions ante el City, que arranca el 9 de abril en el Bernabéu.

Un España-Brasil que es "cuestión de Estado" para el Gobierno y la RFEF por el racismo contra Vinicius y la imagen del país

Un España-Brasil que es “cuestión de Estado” para el Gobierno y la RFEF por el racismo contra Vinicius y la imagen del país

En la sala de prensa de la ciudad deportiva de Valdebebas, rodeado de decenas de medios españoles, 80 brasileños y varios internacionales, en el mismo lugar que le vio aterrizar en el verano de 2018, Vinicius Júnior se derrumbó. En sus lágrimas, al delantero del Madrid y de la selección brasileña se le juntó todo: los tres años de insultos racistas en varios estadios de LaLiga, las decenas de denuncias sobre ello, la presión de los focos y la celebración, esta tarde, de un España-Brasil con él como centro del debate a ambos lados del charco.

Una situación que ha dejado la imagen de España por los suelos, elevando la preocupación de la RFEF y LaLiga, para los que este amistoso es casi «cuestión de Estado». «Este partido es un grito por la igualad y la tolerancia. Una denuncia contra el racismo», anunció ayer la Federación, que ha lanzado varias campañas contra el racismo esta semana, como LaLiga, aprovechando el amistoso. Pero, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

Camp Nou, 2021. El inicio

Todo cambió el 24 de octubre de 2021, en la jornada 10 de la Liga. El Madrid ganaba 0-1 en el Camp Nou y Ancelotti decidió retirar a Vinicius, que había realizado un partido colosal. El brasileño se retiró por el lateral contrario a los banquillos y dio la vuelta pasando por uno de los fondos. Desde ese momento, su situación no volvió a ser igual. El extremo recibió muchos insultos racistas, además del lanzamiento de varios objetos. Y no se calló. Se giró hacia la grada y señaló a unos aficionados. Al resto, al ver la constancia en los gritos, les mostró el marcador del encuentro.

Esa misma semana se presentó la primera denuncia por insultos racistas al jugador. Luego llegarían las de Mallorca, el Metropolitano o Valladolid, archivadas por no suponer «un delito contra la dignidad de la persona». Después aparecería el muñeco colgado en un puente de la M-30, el regreso a Mallorca, El Sadar, el Benito Villamarín, otra vez el Camp Nou... Y más recientemente, Mestalla, donde Vinicius paró el partido y acusó directamente a dos aficionados antes de ser expulsado. Esa acción y esa noche fueron un punto de inflexión en su situación. Los insultos ya no eran sólo cosa de España, dieron la vuelta al mundo y se convirtieron en una reclamación global.

Lula acusa a España

Futbolistas de la Premier, estrellas de la NBA y la NFL, de la Fórmula 1, actores, políticos... Su caso saltó el charco y llegó con fuerza hasta Brasil, donde hasta ese momento apenas había rozado la actualidad deportiva. A partir de ahí, en un país que había dejado atrás a Bolsonaro y abrazaba de nuevo a Lula, Vinicius abrió telediarios y marcó parte del debate político, siempre con críticas, cada vez más duras, hacia el racismo en España y en el fútbol español. «No podemos permitir que el fascismo y el racismo dominen los estadios», dijo Lula, contundente.

Jay-Z, Nike y Netflix

En verano, el caso de Vinicius vivió un nuevo punto de inflexión, en este caso más mediático y empresarial. La agencia de representación del rapero estadounidense Jay-Z compró la agencia que llevaba al brasileño, Nike le convenció para seguir con la marca ante los intentos de Puma por ficharle y Netflix inició el proyecto de un documental sobre su temporada, algo que ha sido recibido con rechazo por algunos clubes, como el Valencia. Los más críticos con el futbolista le acusan de usar la lucha contra el racismo para su beneficio, algo que en Brasil no se entiende.

La "peor" imagen de España

«El problema del racismo no es un problema sólo de España, es un problema global. No es algo contra España. Eso es lo que no entendéis», admite Fernando Kallas, periodista brasileño de Reuters. «En los estadios de Brasil también hay racismo, pero salen del campo esposados. ¿Aquí qué ha pasado?», se pregunta Kallas. Y la realidad es que no es el único que lo hace. En el país sudamericano, lejos del día a día deportivo de LaLiga, la imagen de España es «la peor en mucho tiempo», admiten desde la Confederación Brasileña.

Tras los insultos racistas a Vinicius en el Metropolitano en el Atlético-Inter, el Ministerio de Exteriores brasileño insistió en mostrar «su preocupación al Gobierno español y a sus autoridades deportivas por los reiterados ataques racistas», y los periodistas que siguen a la canarinha, que siempre se cuentan por decenas en cada viaje, analizan estos días la necesidad que tiene España por «lavar su imagen tras los insultos».

Un amistoso tras los hechos de Mestalla

Una oleada de críticas que aterrizan ahora en el amistoso del Bernabéu, gestionado tras el durísimo comunicado de Vinicius después de los insultos de Mestalla: «Hoy, en Brasil, España se conoce como un país de racistas». Una frase que llegó a todas partes y que cayó con peso en el Gobierno y en la Federación, donde hubo prisa por cerrar el amistoso, cuyo acuerdo llegó en junio. El lema del partido habla por sí mismo: «Una sola piel, una sola identidad».

Mientras, Vinicius sigue en el centro del foco, insultado, presionado y convertido en referente de la lucha contra el racismo. Por eso fue el elegido para hablar ayer, en la casa del Madrid, antes del Partido contra el Racismo, con una lona negra detrás, distinta al azul y blanco habitual de la seleçao. Todo era importante. Aguantó su discurso hasta que las lágrimas no le dejaron, dejando un vídeo que recorrió redes y periódicos: «Vinicius se derrumba al hablar del racismo que sufre en el fútbol español». Más leña a la imagen de España.

Vinicius rompe a llorar en Valdebebas al hablar sobre el racismo: "Yo sólo quiero jugar y que las personas negras no sufran"

Vinicius rompe a llorar en Valdebebas al hablar sobre el racismo: “Yo sólo quiero jugar y que las personas negras no sufran”

Vinicius Júnior fue el protagonista en la previa del España-Brasil que se disputa este martes en el Santiago Bernabéu. Un encuentro que es algo más que un amistoso entre dos grandes selecciones, es también un punto de inflexión para el fútbol español, acusado de racismo más allá de sus fronteras tras los insultos racistas al futbolista del Real Madrid.

En la sala de prensa de Valdebebas, repleta de medios españoles, brasileños e internacionales, el atacante del conjunto blanco y de la seleçao se derrumbó al hablar sobre el racismo. "Lo que más me frustra es la falta de castigo. Cada partido, cada día, con cada denuncia... Me siento más triste. Pero no sólo lo sufro yo, lucho también por todos los negros que sufren día a día el racismo. A mi padre, entre él y un blanco, siempre van a escoger al blanco en el trabajo. Le costaba mucho trabajar. Yo he luchado mucho y he denunciado mucho, y nadie me está apoyando, es cada día más triste. Cada día tengo menos voluntad de jugar al fútbol".

En plena reflexión, Vinicius rompió a llorar. Pidió perdón a los medios y admitió que "yo sólo quiero jugar al fútbol y que las personas negras no sufran". El jefe de prensa de la Federación brasileña le ofreció detener la rueda de prensa, pero el jugador dijo que no, que quería seguir, recibiendo los aplausos de los presentes.

"Me insultan porque estoy luchando. Sólo quiero que en el futuro no le vuelva a pasar a nadie", expresó. "La fuerza la saco de mi familia, de las personas que sufren, porque sé de dónde vengo, de un sitio donde no había mucho futuro. Estando aquí ya sé que ha ganado. Es muy difícil, pero lucho cada día por los que siguen sufriendo", añadió.

Vinicius admitió que "estoy seguro que España no es un país racista, pero hay muchos racistas y muchos de ellos están en los estadios". "Quizás la gente no sabe lo que es racismo. Yo con 23 años le tengo que enseñar a muchos españoles lo que es el racismo...", declaró.

El brasileño lamentó que "desde que he denunciado, las cosas van aumentando porque no son castigados, pueden hacer y decir de todo". "Todas las palabras que dicen sobre el color de mi piel me pueden afectar dentro del campo, y puedo jugar mal... Y yo solo quiero jugar, solo quiero estar bien, e ir con la tranquilidad que nadie me va a juzgar por el color de mi piel".

El futbolista quiso dar las gracias a sus compañeros, "al presidente y al Madrid" por el apoyo, y rechazó que la solución sea dejar el conjunto blanco e irse de la Liga. "Nunca he pensado en salir de aquí porque si salgo de aquí les doy lo que quieren a los racistas. Quiero seguir jugando en el mejor club del mundo y marcando goles para que las personas vean cada vez más mi cara. Yo juego para darle alegría a la gente. Los racistas siempre son minoría".

Sobre la FIFA y la UEFA, criticó que "son blancos hablando de racismo, falta representatividad". Y admitió que "yo tengo 23 años, tengo que mejorar, es un proceso natural, salí joven de Brasil y no pude aprender tantas cosas. Pero ahora quiero seguir luchando para que los negros tengan las mismas posibilidades".

Sobre LaLiga, declaró que "tuvo reuniones conmigo, pero como aqui el racismo no es un crimen es complicado para ellos".

Tensión y cábalas porque Hezonja, el héroe, se quiere ir

Tensión y cábalas porque Hezonja, el héroe, se quiere ir

Actualizado Domingo, 24 marzo 2024 - 18:03

La racha de triunfos, de Málaga a Belgrado pasando por Berlín, del Real Madrid después de su serie negativa ha enderezado su temporada de forma brillante tras los altibajos -por otra parte, clásicos en el equipo- y ha tenido muchos protagonistas, per

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El Madrid, contra todo y contra todos: "Ante cada ataque, una reacción"

El Madrid, contra todo y contra todos: “Ante cada ataque, una reacción”

«El Madrid, en guerra con la UEFA por la Superliga». «El Madrid, en guerra con el Comité Técnico de Árbitros y la Federación». «El Madrid, en guerra con LaLiga por los derechos audiovisuales». «El Madrid, en guerra con el Barcelona por el Caso Negreira». Los titulares de los últimos meses unen dos palabras de forma bastante constante: «Madrid» y «guerra». Y es que el conjunto blanco está en la trinchera contra la gran mayoría de estamentos del fútbol español y continental. «El fútbol sufre una crisis sin precedentes. O reaccionamos o no sobrevivirá», declaró Florentino Pérez a finales de 2023. Y la reacción institucional del conjunto blanco ha sido más que contundente. En el Bernabéu han decidido no aguantar más.

Porque es eso. «Una reacción. Acción-reacción ante cada ataque». Así lo defienden en la ciudad deportiva de Valdebebas cuando se analizan todos los frentes abiertos ante el club. Una reacción al «monopolio», ya denunciado por el Madrid y elevado al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, de la UEFA al no permitir la creación de una nueva competición continental como la Superliga.

Esa ha sido la más sonada. Pero hay más. Como la última, la gran polémica de este parón de selecciones: una reacción «a la redacción negligente del acta arbitral» por parte de Martínez Munuera tras el Osasuna-Real Madrid. La entidad madridista denunció que el colegiado omitió «de forma voluntaria y deliberada los insultos y gritos vejatorios dirigidos de forma reiterada hacia Vinicius» en El Sadar.

La denuncia del Madrid contra el árbitro provocó la reacción del propio CTA, que emitió un comunicado criticando las «acusaciones injustas» del conjunto blanco. Una polémica más dentro de la constante tensión existente entre el club y el comité, especialmente a raíz de los vídeos de Real Madrid Televisión, caldo de cultivo de los enfados de los colegiados y herramienta del Madrid para mostrar su opinión sobre los árbitros y sus actuaciones. «Los vídeos son una denuncia permanente», definen en las altas esferas del conjunto blanco. En el Madrid se considera al CTA un estamento «corrompido» y que «necesita un cambio total en su estructura».

Aliados inesperados

Y en las guerras, como siempre, hay aliados inesperados. Este último tira y afloja entre el Madrid y el CTA ha encontrado a LaLiga del lado de los árbitros. La entidad de Javier Tebas, que en los últimos años se ha mostrado contraria a la Federación, se ha puesto en la misma trinchera para contestar con dureza a la acusación del conjunto blanco a través de su Comisión Delegada: «Es una manifestación más de la inclemente campaña emprendida por el Madrid contra los árbitros españoles, con la presumible intención de presionar a dicho estamento, al objeto de obtener una ventaja competitiva con las decisiones que dicho colectivo tiene que tomar».

Un párrafo, y una acusación, que ha llamado la atención en Valdebebas, donde lo asumen como un ejemplo más de la guerra que existe entre el club y la organización presidida por Tebas. Una relación inexistente desde hace años y que ha tenido como último punto de inflexión la reacción, una más, del Madrid ante el acuerdo del ente con el fondo CVC por los derechos audiovisuales. «Una expropiación», denuncian en el conjunto blanco.

Una situación que ha llegado hasta los tribunales y que ha provocado que el Madrid rechace la entrada de las cámaras de los operadores televisivos en los vestuarios. «Los clubes pueden explotar previas, pospartidos... Todo lo que no es explícitamente el partido. Lo dice la ley. Pero LaLiga insiste en expropiarnos ese derecho», acusó el presidente del Madrid a la entidad de Javier Tebas.

Y seguimos con las reacciones, en este caso al Caso Negreira, motivo de inicio de la «guerra» contra el Barcelona. El Madrid se presentó como acusación particular en el caso y Joan Laporta, que hasta ese momento mantenía (y ahora vuelve a tener) una buena relación con la directiva blanca, formuló aquello del «madridismo sociológico». Florentino no acudió a varios Clásicos y a pesar de la unión de los dos equipos en el proyecto de la Superliga, el Madrid está al otro lado de la trinchera judicial en torno a Negreira, asumiendo su condición de «perjudicado» deportivamente por los años en los que el cuadro azulgrana pagó al vicepresidente de los árbitros.

Una trinchera en la que los blancos tienen a su lado a LaLiga, en otra de esas alianzas inesperadas. La entidad se personó también como acusación particular y Tebas acusó al Madrid de no hacer «nada más» a partir de su personación en el caso. Porque los aliados también se pueden odiar. A la vista está. Aunque les unan, dicen, los mismos colores.

Por último, aparecen en el horizonte las elecciones a la presidencia de la Federación Española de Fútbol, otro punto de inflexión en la telenovela del fútbol español. El lector se puede imaginar que a unos directivos les gustaría un presidente y a otros otro, pero nada estará claro, ni siquiera los candidatos y sus apoyos, hasta que se terminen las investigaciones sobre lo sucedido durante el mandado de Luis Rubiales. Ahí empezará otra guerra, no lo duden.

Mientras tanto, el Madrid se conformará con el CTA, LaLiga, la UEFA, el Barça... Y con ganar sobre el césped el título doméstico y pelear en Champions contra el Manchester City. Al final, todo es fútbol.