Matías Almeyda, destituido como entrenador del Sevilla

Matías Almeyda, destituido como entrenador del Sevilla

Actualizado

El argentino Matías Almeyda fue destituido este lunes por el Sevilla como entrenador del equipo, al que sólo le separan tres puntos de los puestos de descenso tras su derrota el sábado ante el Valencia (0-2). Con 32 partidos oficiales dirigidos, 29 de ellos en LaLiga EA Sports y 3 en la Copa del Rey, el club anunció su 'adiós' en un comunicado.

Almeyda, quien llegó al club del barrio de Nervión el pasado verano, abandona el banquillo sevillista dejando al equipo en una delicada situación clasificatoria, decimosexto con 31 puntos tras 8 triunfos, 7 empates y 14 derrotas, con sensaciones muy negativas y una pésima imagen, en especial, en sus encuentros en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán.

García Plaza, opción con más peso

El Sevilla FC negocia con el técnico Luis García Plaza como posible sustituto del entrenador de Azul (provincia de Buenos Aires), aunque también sonado otros candidatos como Manolo Jiménez o Diego Martínez, con pasado en la entidad sevillista.

Almeyda, de 52 años, firmó en verano un contrato por tres años, hasta junio de 2028, para dirigir al conjunto sevillista e intentar que recuperara su nivel y el potencial que tuvo en este siglo XXI, después de cuatro temporadas -incluida ésta- en las que en LaLiga ha tenido que luchar por el objetivo de la permanencia.

Con el argentino en el banquillo, el Sevilla ha sumado 31 puntos, de ellos 16 en quince partidos en su estadio y 15 fuera en 14 encuentros, y es el equipo más goleado de Primera División con 49 goles encajados, uno más que el Levante (48) y dos más que el Mallorca (47), que ocupan zona de descenso, y tres más que el Elche (46), el rival que marca ahora la salvación.

"El Sevilla FC desea agradecer el trabajo de Matías Almeyda y su equipo en estos meses y le desea la mejor de las suertes en sus próximos retos profesionales", aseguró en su comunicado el club hispalense.

Simeone y la Champions, historia de una obsesión

Simeone y la Champions, historia de una obsesión

Simeone, que entiende los códigos emocionales del Atleti como si los hubiera escrito él, sacó el once que exigía el derbi y no el que proponía la lógica. Hizo bien. Por más que la situación, tras el sobreesfuerzo europeo y preparándose para un abril demencial, pidiera saltar al Bernabéu con el filial, ningún aficionado rojiblanco perdonaría no intentar reventarle la Liga al Madrid teniendo la oportunidad.

Cerca estuvo de lograrlo, pese a jugar al trote, pero los errores propios, un Vinicius que recordó que cuando se centra en jugar es decisivo y las cosas que pasan en ese estadio (nunca antes se vio a un árbitro dar tantas explicaciones a los afectados por una roja, quizás recordaba Munuera que la última vez que echó a un madridista casi lo exilian) le abocaron a una derrota sin secuelas. Lo serio llega ahora.

Tras el enésimo coitus interruptus por las selecciones, el Atleti decidirá su destino en dos semanas: cuartos de Champions y final de Copa. Es lo que tiene ser un estudiante tirando a vago, incapaz de acumular buenas notas en el día a día de la Liga y que acaba jugándoselo todo en un par de exámenes finales. Si los clava, puede cerrar un curso memorable y con el Cholo reforzado para otros diez años. Si patina, a mediados de abril estará discutiendo el futuro del técnico. No hay punto medio.

Ganar la Copa ya validaría la temporada, por supuesto, pero no es lo que tiene Simeone en mente. Desde hace unos años está obsesionado con la Champions. Lo disimuló durante un tiempo, pero ya ni siquiera hace ese esfuerzo. No es que la quiera ganar, cosa obvia, es que está convencido de que puede. Racionalmente, es una locura. No lo logró con equipos mucho mejores y, según lo que cada uno piense del Madrid, cinco o seis de los siete rivales que quedan vivos son superiores, pero le da igual. Está obcecado y ahí muero con él.

Para cualquier atlético, lograr ese maldito torneo es quedar en paz con el fútbol, olvidar torturas y llantos, querer más a tu padre, sentirte más tranquilo por el legado que pasas a tus hijos. Ganar la Champions, tirar la copa al río, cerrar el club y morir felices. Por eso, todos somos Simeone en esto. ¿Lo va a lograr? No, seguramente no. ¿Merece la pena hipotecar una vida estable por perseguir esa hazaña imposible? Cada día. Cada maldito día. Ya habrá tiempo para no creer, pero no es ahora.

Griezmann viaja a Orlando para ultimar su fichaje por el equipo americano para el próximo curso

Griezmann viaja a Orlando para ultimar su fichaje por el equipo americano para el próximo curso

Ayer recorría junto a sus compañeros el césped del Bernabéu para acercarse a la grada visitante y agradecer a los suyos el apoyo durante el derbi. Era el último paseo del francés por el césped del estadio blanco como leyenda colchonera. Este parón de selecciones lo aprovechará Antoine Griezmann para cerrar su incorporación al Orlando City.

El galo, máximo goleador de la historia del Atlético de Madrid con 211 tantos, tiene el permiso del club para viajar a la ciudad norteamericana para cerrar su fichaje para el año próximo. Jugará así en Estados Unidos, lugar del que profesa gran admiración el futbolista, especialmente por el deporte norteamericano.

La ventana principal de la MLS cierra el 26 de este mes, no obstante, son muchos los retos que le quedaban al francés con el Atlético este curso. "Quería quedarme hasta final de temporada. Al final no soy alguien que habla con la prensa, que tenga a alguien difundiendo mensajes, soy yo lo que hay dentro y fuera del campo", apuntó.

Son dos los retos que le quedan al francés, puesto que la Liga ya se ha puesto imposible tras la derrota en el derbi de este domingo por tres goles a dos en el Bernabéu. La Copa es el más plausible, juegan la final ante la Real el próximo 18 de abril y hay mucha ilusión por conseguir ese título en el bando colchonero.

Luego está la Champions, en la que tienen un doble enfrentamiento contra el FC Barcelona y es el objeto de deseo no sólo del francés, sino de propio club después de las dos finales perdidas frente al Real Madrid en Lisboa (2013/14) y Milán (2015/16). "Ojalá un derbi en la final de Champions", dijo ayer Mateu Alemany, director deportivo del Atlético de Madrid en los micrófonos de Movistar plus.

Pese a que fuera el propio directivo el que comparecencia tras comparecencia parecía cerrarle la puerta al francés recordando que tenía contrato con la entidad colchonera hasta 2027, el club ha optado por facilitar la salida de su estrella, que se incorporaría este verano a la disciplina del Orlando City. "Entendemos que es lo mejor para que él pueda estar tranquilo lo que queda de temporada y centrarse al 100% en este tramo tan importante", apuntan fuentes de la entidad.

Una de las personas que más va a echar de menos al siete rojiblanco es Diego Simeone, el entrenador que moldeó a la estrella que es hoy. "Lo quiero mucho", ha repetido en más de una ocasión e incluso que él se "merecía elegir su futuro". Palabras que lanzó cuando comenzaron las especulaciones de que podría abandonar el club este marzo.

Éxtasis y angustia del Madrid

Éxtasis y angustia del Madrid

El partido tuvo la grandeza de ser un encuentro muy intenso, distinto, vivido entre la tristeza y el éxtasis, pero el Real Madrid mereció ganar, porque una vez más Diego Simeone planteó el duelo con su personalidad defensiva de siempre.

De inicio, dos grandes errores de Álvaro Arbeloa. El primero, colocar con calzador al capitán Dani Carvajal. El Madrid no es Cáritas, y Arbeloa no puede sucumbir al sentimentalismo. Carvajal desea ir al Mundial —es su sueño—, pero su nivel actual no sostiene ese anhelo en el conjunto blanco.

El segundo error fue no alinear al mejor jugador del mundo, Kylian Mbappé. Ya advertí antes del encuentro que lo utilizaría solo si las cosas iban mal. Y así fue: justo tras el empate prodigioso del Atlético, gracias a otro gol magnífico de Nahuel Molina, como la semana pasada ante el Getafe. Habrá que empezar a creer que Molina es un artillero celestial.

El gol de la victoria blanca fue una acción técnica de Trent Alexander-Arnold, que profundizó hasta el límite. Los defensas se marcharon tras Mbappé, lo que dejó un espacio vital para que Alexander-Arnold sirviera el pase de la muerte a Vinicius Júnior, que fusiló al Atlético.

Los sueños de invierno, tras la eliminación del City, parecían evaporados en el éter hasta el tanto final de Vinicius. El astuto Simeone le tendió una trampa de novato a Arbeloa: el secreto del éxito del Madrid siempre ha sido el contragolpe, y el equipo apenas pudo ejecutarlo, salvo otra jugada magistral de Federico Valverde que se estrelló en el poste derecho.

El Atlético, con una línea de cuatro desprotegida y un Antoine Griezmann perdido, actuaba como un lobo solitario sin opciones. El Madrid, sin espacios, tampoco tuvo fortuna, y Carvajal se quedó descolgado, lo que permitió que Ademola Lookman, el exjugador del Atalanta, marcara aprovechando el desconcierto defensivo madridista.

El partido tuvo que reanudarse prácticamente desde cero, y un penalti innecesario sobre Brahim Díaz —que no tenía ángulo ni opción de tiro— dio un paso de gigante hacia la victoria. Vinicius transformó la pena máxima con acierto.

Después llegó el trallazo de Molina, que devolvió al Madrid a un mar de dudas. Carvajal volvió a desaparecer. Hasta que reapareció Alexander-Arnold y, junto a Vinicius, certificaron la sentencia ante un Atlético que buscó el empate demasiado tarde. Sin espacios, el equipo de Simeone se vuelve tan previsible como un error de cálculo en el espacio-tiempo.

La expulsión de Valverde me pareció fruto de una provocación innecesaria de Álex Baena, un futbolista que suele comportarse con maldad sobre el césped. Tras tantos enfrentamientos previos, a Valverde se le nubló la sangre y vio una roja excesiva en una acción sin necesidad. Baena es un problema recurrente para Simeone.

No cabe duda de que fue un partido épico, una victoria que permite al madridismo sonreír, disfrutar y celebrar: la quinta consecutiva, que deja al Barcelona sumido en la duda sobre su propia personalidad.

200 segundos de pájara, 10 años sin victorias en el Bernabéu y un penalti sin señalar: "No creo que no ganáramos por eso"

200 segundos de pájara, 10 años sin victorias en el Bernabéu y un penalti sin señalar: “No creo que no ganáramos por eso”

Fueron 200 segundos. Ni uno más. En los que el Atlético tiró por la borda todo el esfuerzo que había hecho en el encuentro pese a que intentó restablecerse con un obús de Molina. Hancko y Gimenez, dos defensas serios y veteranos, cometieron dos errores infantiles que provocaron la derrota de su equipo, pese a que al principio del encuentro, los rojiblancos soñaran con hacer historia. No pudieron aprovechar su superioridad numérica. "Pudimos haber hecho más, controlar el partido de otra manera después del 1-0, no cometer errores, gestionar mejor y tenemos rivales importantes y que juegan bien y ante la menor oportunidad te van a hacer daño", expresó el entrenador rojiblanco.

Hacía 10 años que el Atlético no ganaba en el Bernabéu. Una década de la que, en el césped, sólo quedan Griezmann, Koke y, claro, el Cholo que dirigía su derbi número 50. El argentino se llevó la gran pitada de la noche por la afición madridista cuando el speaker le nombró en las alineaciones iniciales. Pero luego saltó como loco cuando Lookman, tras un taconazo inmenso de su hijo, inauguró el marcador y enmudeció el estadio blanco.

La renta pudo haber sido doble, pero Munuera decidió no pitar un penalti sobre Llorente tras haber sido arrollado por Carvajal. "No creo que el tema de no haber ganado sea por eso. Tuvimos la oportunidad de aprovechar las ocasiones buenas que se generaron y no fuimos capaces de hacer ese paso hacia adelante", apuntó Simeone.

Era el renacer del jugador nigeriano, absolutamente invisible desde su meteórica aparición ante el Betis en la Copa del Rey. Antes había avisado con un eslalon monumental que terminó por cerrar Rüdiger. Estaba el partido para apariciones individuales, para diagonales y para caos controlado. Su presencia en el once era una apuesta propia de su entrenador. Nico, más solidario defensivamente, parecía una opción más plausible y quizás adecuada. Pero el Cholo quería filo y en las bandas puso dos puñales que le dieron el primer tanto del encuentro.

Contundencia, repite incansablemente el Cholo. La tuvo el Atlético que, salvo por un disparo de Llorente, había pisado poco el área de Lunin. En la otra costa, Musso no podía relajarse ni un minuto porque los blancos rondaban su área con un Valverde hiperactivo. El argentino sólo pudo mirar cómo le remató al palo en su primer mano a mano, pero después tuvo intervenciones de mérito como ante un disparo de Carvajal desde el borde del área. Era su presencia una nota nada discordante ya que su rendimiento ante la ausencia de Oblak había sido siempre sobresaliente. Nada pudo hacer sin embargo ante el penalti de Vinicius, que valió el empate del Madrid.

Tampoco ante el gol de Valverde cinco minutos después. La pájara de Giménez fue un error imposible de enmendar por el argentino. El Atlético vio cómo en apenas dos jugadas se esfumaba su ilusión inicial de romper una racha de una década. Pesa la historia, pesan los errores y vuelve a sonar esa palabra del Cholo: contundencia.

En la misma estaba el capitán derbi, Koke, el futbolista que más ha jugado con 45, que apuntaba que "hay que cuidar más los detalles". "La derrota duele igual, un derbi es un derbi", explicó el rojiblanco sobre los objetivos diferentes entre el Atlético y el Real Madrid en liga. "Estamos en el momento que queremos estar en champions y en copa, en liga no hemos sido regulares", añadió el futbolista que dice que ahora su mente ya está preparada en el triple duelo ante el FC Barcelona antes de la ilusionante final de Copa del Rey.

Molina, el cañonero

Pero para contundente, el zurriagazo de Molina. Está el argentino acostumbrándose a encañonar desde cualquier parte como demostró ante el Getafe. Mal rollo con los vecinos. Lunin sólo pudo embellecer la foto y el Cholo mejoró la celebración, trotando por la banda desbocado.

No pudo seguir celebrando el argentino al final. Vinicius le amargó la fiesta. Tenía el Atlético a mano arruinar la liga a su vecino, pero no pudo aprovechar la roja de Valverde por patear a Baena de muy malos modos. Julián lo intentó, pero la escupió el palo. Mateu Alemany quiere otro derbi en la final de Champions. No debe de tener memoria el director deportivo rojiblanco.

Hancko, un general sin mili en el ejército de Simeone: 3.458 minutos de juego, fichado por un plantón y goleador inesperado

Hancko, un general sin mili en el ejército de Simeone: 3.458 minutos de juego, fichado por un plantón y goleador inesperado

Parece mentira que un plantón fuera el culpable de que Diego Simeone consiguiera por fin a David Hancko (Prievidza, Eslovaquia, 1997) tras varios intentos infructuosos. Pero tuvo que dejarle el Al Nassr tirado en el hotel Saalfelden, lugar de concentración del equipo árabe en Austria, sin alojamiento y sin posibilidad de que entrenara con ellos, para que el acuerdo de 40 millones que existía por su traspaso del Feyenoord se rompiera el pasado verano.

Así que Carlos Bucero, director de Fútbol del Atlético de Madrid, consiguió pescar en río revuelto y traerse al central eslovaco por 10 millones menos y dejó al equipo holandés quejándose por la maniobra del equipo de Cristiano, pero satisfecho por haber obtenido una recompensa por su jugador. A ojos del futbolista, el plan B había resultado mejor que su primera opción y más teniendo en cuenta su aterrizaje en el Metropolitano.

David Hancko entró enseguida por el ojo de su entrenador y no ha salido de él. Es el futbolista con más minutos de toda la plantilla del Atlético de Madrid con 3.458, 100 más que Oblak, que es el segundo, y 300 más que Giuliano, el tercero. Aunque comenzó como suplente en Champions, su titularidad en Liga ha sido casi incuestionable. En este último tramo, además, su pareja con Pubill es lo que ha dado estabilidad a la defensa rojiblanca.

Una estabilidad no exenta de eficacia. Hasta el duelo liguero frente a la Real Sociedad del pasado 7 de marzo, Hancko era el único defensor que no había recibido amarilla en las cinco grandes ligas europeas, 3.208 minutos, concretamente. Además, y comparado con el resto de sus compañeros de la línea defensiva, les supera por un amplio margen en conducciones y pases progresivos, intercepciones y en unos contra uno ganados. Sofascore le sitúa entre los 10 jugadores con mejor nota media del Atlético este curso. Parece mentira que fuera su padre el que le tuviera que convencer que su futuro estaba de central y no de delantero, como le gustaba jugar en su infancia.

Nacido en la pequeña localidad de Prievidza, en el corazón de Eslovaquia, Hancko fue un jugador de desarrollo tardío. Su carácter sobrio no fue un aliado a la hora de tener mayor protagonismo en clubes como el MSK Zilina, donde comenzó y alternó con el segundo equipo, y la Fiorentina, primer club europeo que le fichó tras comenzar por fin a despuntar en su país. Así, una cesión que terminó siendo compra al Sparta de Praga, fue el motivo de su despegue. El futbolista aprendió checo nada más llegar para acelerar su adaptación y terminó, tras cuatro años, como uno de los capitanes extranjeros más jóvenes en la historia del club centroeuropeo.

Su rendimiento le valió la llamada del Feyenoord, donde fue indiscutible su liderazgo y su progresión gracias a los consejos de Arne Slot, hoy entrenador del Liverpool, que le sugirió iniciar los ataques con conducciones rompiendo líneas. Y el doble enfrentamiento en la fase de grupos de la Champions en la 2023/24 ante el Atlético, en el que llegó incluso a marcar un gol aunque su equipo perdiera los dos duelos, terminó por enamorar a un Simeone con el que se le ha visto más de una vez departiendo en los entrenamientos del Cerro del Espino. "Ante el Betis también fue a domicilio. Me encantaría marcar en el Metropolitano, sólo he marcado ahí con el Feyenoord, nunca con el Atlético", apuntó el eslovaco tras el duelo ante el Tottenham, donde hizo el gol de la tranquilidad para los rojiblancos.

Humildad y paciencia

"Ha llegado como lo imaginábamos, la temporada pasada ya habíamos pensado en él y no había podido llegar", destacó Simeone sobre su rendimiento y resaltó su "humildad" y su "paciencia para trabajar". "Necesitamos tenerlo de esta manera, es un chico que tiene una gran responsabilidad por lo que hace", añadió. Tanta acumula y tanta le ve capaz de aguantar el argentino que le ha brindado un privilegio raro de encontrar en este Atlético como es una confianza sin mili. Es el hombre fuerte del Cholo ante el derbi descafeinado de esta noche en una defensa para la que Giménez ha perdido peso así como Le Normand.

Valverde vuela y Güler se inventa un gol histórico en el festival del 'baby' Madrid de Arbeloa

Valverde vuela y Güler se inventa un gol histórico en el festival del ‘baby’ Madrid de Arbeloa

En unos años nos acordaremos de aquella semana de marzo en la que Fede Valverde fue el mejor futbolista del mundo. Después de los tres tantos al Manchester City, el uruguayo mantuvo la flecha para arriba con el golazo que sentenció al Elche en el Bernabéu. El segundo de los blancos tras el de Rüdiger para volver a situarse a un punto del Barça. Un triunfo cómodo para este 'baby' Madrid con el que terminó Arbeloa, con hasta ocho canteranos en total y con Güler anotando desde su campo un gol histórico. El cuarto de los suyos.

No le importó al técnico el esfuerzo del miércoles o lo decisivo del duelo del martes en Manchester para decidir su once inicial. Quiso mantener la inercia positiva de su columna vertebral evitando demasiadas rotaciones a pesar de las diez bajas. Ahí estaban Rüdiger, Tchouaméni, Valverde y Vinicius junto a Brahim, Thiago o Huijsen. Las únicas novedades fueron Carvajal, Fran García y Camavinga. El resto, los del City. Porque a pesar de que la Champions estaba en juego en 72 horas, el Madrid y Arbeloa quieren aprovechar el empujón continental para insistir en la carrera por la Liga.

El ambiente, eso sí, no fue igual. El equipo notó la pausa tras el delirio, la marcha menos del campeonato doméstico con respecto a la Copa de Europa. Menos adrenalina, menos ruido. Enfrente, el Elche quiso proponer, guiado por un Sarabia imparable en la banda, enérgico, quizás demasiado. Los alicantinos dominaron la posesión pero sin meter miedo a Courtois. Un dominio estéril, más táctico que punzante. El Madrid compró el desarrollo del duelo. Le gustó. Aguantó atrás, presionó cuando vio opción y corrió cuando el partido lo necesitó. Al descanso lo tenía sentenciado.

La primera media hora fue de siesta, casi sin ocasiones claras. Algún acercamiento tímido del Elche, algún disparo lejano del Madrid, el cambio de Pedrosa por Sangaré tras el choque de éste con Camavinga y poco más. No había runrún en Chamartín y todo se jugaba en un espacio de 50 metros, mucho centro del campo, mucho fútbol control de Sarabia, robótico y sin chispa.

El Madrid empezó a conectar con Brahim, el más activo en el primer tiempo, y el andaluz hizo daño a la espalda de los centrocampistas visitantes, que le pararon en falta en varias ocasiones. Una de ellas la aprovechó Fede Valverde para poner en aprietos a Dituro, que rechazó mal hacia el centro del área y el balón acabó en la bota derecha de Rüdiger. El alemán, casi desde el punto de penalti, voleó con fuerza para anotar el primero.

El tanto hizo daño al Elche, que se vio por debajo sin haberse acercado a la portería madridista. En el horizonte del descanso, llegó otro puñal. Valverde recibió de Fran García en la frontal, recortó a Chust y coló la pelota por la escuadra izquierda de Dituro, que no llegó.

El Madrid, que temió un sábado problemático, encontró pronto oxígeno en un duelo cómodo, algo que aceleró las ganas de Arbeloa de «dar valor a la cantera», como había advertido en la previa. «Ellos saben que tienen una gran oportunidad, que el entrenador del primer equipo les conoce mejor que nadie. Saben de la exigencia del Madrid y saben que cuento con ellos», dijo en su primera rueda de prensa tras la salida de Xabi Alonso. Dos meses después, ha cumplido.

Brahim perdonó el tercero justo en la reanudación, eligiendo mal al final de una contra cuando tenía a Vinicius desmarcado para empujar la pelota. Definió con la derecha alto, pero Arbeloa corroboró ahí la superioridad de su equipo. Tocaba rotar.

Sin cumplirse la hora de partido, el técnico salmantino retiró a Vinicius, Valverde y Tchouaméni y dio entrada a Güler, Gonzalo y Dani Yáñez, que debutó en Girona en diciembre de 2024 pero no había vuelto a tener minutos. Un minuto después, fue Diego Aguado quien tuvo su oportunidad al sustituir a Rüdiger. El canterano había debutado en la pasada Copa del Rey, en enero de 2025, ante el Club Deportivo Minera, pero en Liga no había tenido oportunidad.

Por si fuera poco, Arbeloa siguió agitando el árbol de La Fábrica, entrando Manuel Ángel y Palacios, que ya vieron césped en Balaídos, por Brahim y Pitarch. El Madrid disputó media hora con siete canteranos, contando a Carvajal y Fran García, 'rara avis' en el conjunto blanco.

En una de las primeras jugadas, Huijsen cabeceó a la red un gran centro de Yáñez y terminó de definir un partido visto para sentencia antes del descanso. Manuel Ángel, en propia puerta, hizo el del honor del Elche tras un error de Camavinga y Güler dejó un tanto extraordinario desde su propio campo, a unos 60 metros de la portería de Dituro.

El sábado terminó con el Madrid a un punto del líder y con la ilusión de una nueva quinta de jóvenes que puedan aportar al primer equipo.

Un obús de Molina salva el duelo de entreguerras europeas del Atlético

Un obús de Molina salva el duelo de entreguerras europeas del Atlético

Madrid parecía Birmingham. Panza de burro, viento y alguna que otra gota. No pudo haber día más perfecto para recordar en el Metropolitano a los Peaky Blinders. Y lo cierto es que en el césped hubo una guerra de bandas. Una lucha por cada palmo de territorio. Lo que pasa es que cuando planeas una estrategia de guerra de trincheras y te derriban con un obús. Poco hay que hacer. [Narración y estadísticas, 1-0]

Lo cierto es que resulta complicado construir con un muro de currantes sin un arquitecto. Faltaban la gorra y los tirantes a la línea de seis con la que el Getafe no ha perdido en seis de sus últimos siete duelos. Djené, la punta de lanza de ese sexteto, puede destruir pero la creatividad no está entre sus virtudes. Si te encuentras con un gol tempranero, no un gol, sino un golazo: un zambombazo de Molina desde fuera del área, necesitas nombres diferentes.

Porque se las prometían felices los de amarillo ante un Atlético que vive entre batallas. Partidos cada tres días durante todo 2026 y ninguno fácil. Las rotaciones están dando aire al equipo, pero otros años la plantilla rojiblanca no tenía tanto arsenal en el banquillo. Son los suplentes que más goles marcan en la liga después del Barcelona. De hecho salió Vargas, primera titularidad del mexicano, y dejó detallitos como una buena conducción y una gran capacidad para encontrar el pase fácil. No es poco.

La fortuna y una nefasta actuación de un portero permitió al Atlético llegar a este sábado entre batallas europeas bastante más relajado. Simeone recuperó su 5-3-2 y destapó las esencias ofensivas de Molina, sin duda, su faceta más destacada. Recuperó a un Nico como carrilero, voluntarioso e incisivo y apostó por el doble mediapunta entre Almada y Baena, que se mantuvieron entre luces y sombras.

Quizás se echó de menos la presencia ofensiva de Sorloth. El noruego estuvo menos participativo que otros duelos. Pero pese a la maraña que le tenía preparada Bordalás, aún tuvo ocasiones de marcar algún gol como un cabezazo que golpeó al poste por la parte exterior tras un buen centro de Baena.

Bordalás quiso mover el árbol a la vuelta del vestuario y metió a Birmancevic por Femenía, que había dejado una pérdida en la primera mitad que habría sido el segundo del Atlético si Almada hubiera culminado mejor una fantástica conducción de Nico González. El resto del equipo entendió el mensaje y se conectó más al encuentro dando un paso adelante y a punto estuvo de encontrar Vázquez el empate en un barullo en el área.

Pero una locura transitoria arbitral, comenzada desde el videoarbitraje, terminó con las esperanzas azulonas. Ortiz Arias expulsó a Abqar por tocar las partes a Sorloth en un encontronazo entre ambos. El noruego se fue con amarilla y casi termina expulsado en la siguiente jugada tras un forcejeo con Zaid Romero, al que le dio un manotazo tras ser agarrado por el defensa del Getafe. Al final, la amarilla fue para el central azulón que acabó sangrando por la nariz. Poco después, el árbitro perdonó la roja a Vargas por una entrada muy fea sobre Milla.

Capítulo arbitral

El partido, claro, afeó. Se ensució bastante y eso benefició a un Getafe que quiso cazar en río revuelto. Casi lo hace Arambarri, tardó el uruguayo en controlar un balón cruzado por el área de Musso, titular por lesión de Oblak, y el disparo posterior se le fue alto. Luego le tocó a Milla, pero respondió bien Musso. Cambió Bordalás al uruguayo justo cuando, pese a estar con diez, ambos estaban consiguiendo hacerse con el mediocampo.

El Atlético tuvo una triple ocasión para sentenciar el duelo pero entre Soria y Duarte consiguieron truncar los disparos de Griezmann y Lookman. Y en el tramo final, ambos equipos fueron a tumba abierta, algo quizás menos inteligente para los rojibancos que tenían la recompensa en el bolsillo. El Getafe lo intentó con centros laterales, y casi encuentra oro con un cabezazo de Liso que atajó Musso, y los de Simeone buscaron las contras. El marcador no se movió más y el Atlético consiguió salvar las entreguerras. Suficiente.

Luis Vázquez, el "guerrero" argentino con hermanas futbolistas que revitaliza al Getafe: "Me toca a mi mantener a mis padres"

Luis Vázquez, el “guerrero” argentino con hermanas futbolistas que revitaliza al Getafe: “Me toca a mi mantener a mis padres”

"Todo dependerá de lo que quiera y pueda el club pero necesitamos incorporaciones". Ese fue el último lamento de Bordalás, al inicio del mercado de invierno, antes de que Ángel Torres le trajera a Martín Satriano, Sebastián Boselli, Zaid Romero, Veljko Birmancevic y Luis Vázquez. Desde que llegaron, el Getafe no ha perdido en seis de siete encuentros y ha obtenido cuatro victorias. "El club estaba en una situación complicada, necesitaba energía y creo que tomamos esa responsabilidad muy bien", apunta Vázquez a EL MUNDO.

El argentino es un tipo de 1,90 con una presencia imponente, pero más fino que Satriano, cuyas piernas parecen acero de barcos. Ambos atraviesan el túnel de un Coliseum en obras para cumplir con los diferentes medios de comunicación, que visitan al club en antes del encuentro ante el Atlético de Madrid esta tarde. "Sabemos que va a ser un partido difícil, pero venimos de estos días trabajando, preparando el partido, de saber cómo podemos lastimarlo, cómo podemos defender y cómo podemos atacar", explica el ariete.

No hay miedo en un equipo que arrancó los tres puntos del Bernabéu, pero que sólo ha ganado una vez al Atlético desde que llegó Diego Simeone. Saben que tienen sus armas, aunque a veces no gusten. "Cada uno tiene su excusa, pero es nuestra forma de jugar y que así hemos sacado buenos resultados. Lo que digan los demás no nos tienen que interesar", explica Vázquez que ha encajado como un guante en esa filosofía porque él se considera un "guerrero" en el campo.

Por su estilo, batallador y un dolor de muelas para los centrales así como un balón de oxígeno para las salidas del equipo y por su rendimiento. En su debut jugó casi los 90 minutos y marcó un gol. "Venía con ese hambre de no jugar, y tener la oportunidad de jugar el primer partido, creo que eso me ha dado un alivio al saber que podían contar conmigo", apunta un jugador que lleva dos goles en siete partidos con el Getafe.

El delantero en un pasillo del estadio.

El delantero en un pasillo del estadio.MUNDO

El argentino llegó cedido del Anderlecht, un equipo que ha vivido otros momentos de mayor gloria, pero que se encuentra peleando por los primeros puestos de la liga belga. Y se encontró que la batalla del Getafe era otra. "Sabía a lo que venía, a lo que necesitaba el club, así que vine mentalizado a dar lo mejor", explica la batalla por evitar el descenso en la que lleva el club varios años y que éste tiene pinta de que va a ser más sencilla con 35 puntos, 10 por encima de la salvación.

Pero a Vázquez no le importó la situación del Getafe, le gustó lo que le dijo su agente de que era "un club muy humilde, como una familia" y además jugaba en la liga española, que era uno de sus sueños de cuando era niño y pateaba un balón por las calles de Recreo en la ciudad argentina de Santa Fe. "Cuando llegué me encontré con un grupo muy lindo, con compañeros que me ayudaron desde el primer día y me dieron confianza. Creo que la confianza es muy necesaria para los jugadores", apunta el futbolista.

Vestuario de duros

El delantero se ríe cuando los Nyom, Djené y compañía le dan "alguna patada" en los entrenamientos y asegura que él también les avisa que irá fuerte, pero siempre se queda en el campo. Sin embargo, a nivel de calidad asegura que sus compañeros Luis Milla y Mauro Arambarri son los que más le han impresionado. "Es muy impresionante cómo se dejan la vida, cómo juegan, cómo corren, así que eso también se hace ver muchísimo", explica sobre el arrastre de sus dos colegas. Milla, de hecho, pasa por detrás de él en el Coliseum porque ya ha terminado su entrevista. El español parece el hermano pequeño de Vázquez pese a que él tiene 31 años y el argentino, 24.

Ya han pasado dos años desde que el delantero atravesara el Atlántico, pero algo más de que consiguiera retirar a sus padres. Vázquez, que tiene 10 hermanos, es consciente de los sacrificios de su familia con material, viajes, apoyo... para que él triunfara en un deporte al que también juegan sus dos hermanas. "Mi padre ya está grande, mi madre también, así que contento de que ellos estén tranquilos en casa y me toca a mí mantenerlo día a día en el fútbol", concluye este guerrero.

Entrevista Flash

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