Tarde de silbidos al Madrid de Arbeloa en el Bernabéu: "No soy Gandalf El Blanco"

Tarde de silbidos al Madrid de Arbeloa en el Bernabéu: “No soy Gandalf El Blanco”

En El Señor de los Anillos, el mago Gandalf aparece al amanecer en el Abismo de Helm junto a los jinetes de Rohan cuando las fuerzas de Saruman estaban a punto de vencer a las tropas del rey Théoden. «Un mago nunca llega tarde ni pronto, llega cuando tiene que llegar», había dicho un tiempo antes. Le gustará a Álvaro Arbeloa el personaje del mago, porque en la rueda de prensa posterior a la sufrida victoria contra el Rayo, el entrenador del Real Madrid se animó a decir «tampoco soy Gandalf El Blanco» al explicar qué quería de sus futbolistas. El salmantino admitía no poder hacer magia con su equipo, incapaz de crear fútbol con continuidad ante los vallecanos y silbado durante gran parte del encuentro por la grada del Bernabéu.

«Lo que quería de mis jugadores es lo que estoy viendo, compromiso y actitud. No vale sólo con la calidad, la constancia es clave y trabajaremos para tenerla, porque debemos hacer más que los demás para vencer a nuestros rivales», reflexionó ante los medios.

"Aquí hay 17 campeones de Europa"

Los primeros 15 días de Arbeloa como técnico del Madrid se cerraron este domingo con cuatro triunfos y dos derrotas en seis partidos, con una eliminación copera en Albacete y con el desastre de Lisboa, donde el duelo ante el Benfica les obligará a pasar por el peaje del playoff. «Perdimos en Lisboa, pero veníamos de tres partidos buenos. Ganar al tercero (Villarreal), al Mónaco y a un Levante que, visto lo visto (por el empate ante el Atlético), no parece ser tan mal rival. No se mejora sin que haya picos y estos jugadores han demostrado una mentalidad muy fuerte, aquí hay 17 futbolistas que han sido campeones de Europa hace 18 meses, que parece que a veces se olvida. Con ellos sacaremos adelante las situaciones que lleguen», insistió, volviendo a enfocar su mensaje hacia el elogio al vestuario. Un planteamiento que parece inquebrantable en su discurso.

Esos 15 días de enero con Arbeloa de entrenador también han estado marcados por los tres recibimientos que le ha hecho Chamartín a su equipo: ante el Levante y el Mónaco después del fracaso en Copa y ayer durante el duelo contra el Rayo tras caer en Lisboa. Tres días de pitos, especialmente a jugadores como Vinicius y Bellingham, de menciones a Florentino Pérez y al propio Arbeloa. El día del Levante, el técnico fue extenso en su reflexión sobre los silbidos de la grada y declaró que los que pitaban al presidente «no quieren al Real Madrid», pero en la rueda de prensa tras vencer al Rayo se limitó a decir que «respeto mucho al público del Bernabéu y siempre les voy a pedir su apoyo».

"Son mejores con el público de su lado"

Cuestionado de nuevo por los silbidos, constantes durante todo el partido, tanto en el inicio como en el descanso y después del empate de De Frutos, Arbeloa negó esa visión. «Respeto todas las opiniones, pero he visto un público que nos ha llevado a la victoria. Sin ellos no habría llegado ese gol. Lo digo siempre, los jugadores son mejores con el público de su lado. Y hoy se ha vuelto a demostrar», declaró.

Bellingham, un mes fuera

El Madrid entra ahora en un terreno valle. Eliminado de Copa, tendrá 15 días sin encuentros entre semana hasta la eliminatoria de Champions contra el Benfica. Bellingham se perderá el cruce por la lesión muscular que le tendrá un mes fuera. Un momento que el vestuario espera enfocar para «trabajar física y tácticamente». Así lo reconoció Fede Valverde: «Lo que viene ahora es lo más importante, así que tenemos que escuchar y trabajar al máximo. Tenemos que seguir mejorando estos días».

En la misma línea se mostró Arbeloa: «En estas semanas intentaremos que el equipo trabaje y vaya hacia donde queremos. Es hora de trabajar y mejorar. Tenemos que trabajar en todas las fases del juego y para mejorar eso necesitamos horas de entrenamiento», expresó el técnico salmantino.

Mbappé, con un penalti en el 99, evita una nueva calamidad del Madrid bajo los pitos del Bernabéu

Mbappé, con un penalti en el 99, evita una nueva calamidad del Madrid bajo los pitos del Bernabéu

Un penalti en el minuto 99 evitó una nueva calamidad del Real Madrid ante un Rayo Vallecano con diez futbolistas. Desde los once metros, Kylian Mbappé dio el triunfo a un conjunto blanco que se mantiene a un punto del Barcelona en la lucha por la Liga a pesar de otra tarde de abucheos, poco fútbol y caos en el Santiago Bernabéu. Vinicius puso por delante a los suyos, De Frutos empató el duelo, Ciss vio la roja directa y Bellingham se fue lesionado entre los pitos de la afición.

Arbeloa sólo realizó un cambio con respecto al equipo que cayó en Da Luz ante el Benfica. Sentó a Carreras, que sufrió esa noche, y dio entrada a Camavinga en el lateral izquierdo. El técnico tenía a tres futbolistas con experiencia en el lateral zurdo en su equipo, el propio Carreras, Alaba y Fran García, pero apostó por el centrocampista francés, que compartió cambio posicional con Fede Valverde, de nuevo lateral derecho. Decisiones de emergencia para situaciones de emergencia como la que vive el conjunto blanco, incapaz de construir fútbol y obligado a parches momentáneos por las lesiones y la negativa de la directiva a fichar en invierno.

Mientras el público, enfadado con el equipo desde hace semanas, volvía a silbar con fuerza a los futbolistas, especialmente a Bellingham y a Vinicius, al Madrid le costó entrar en el ritmo del partido ante un Rayo europeo pero con problemas en Liga. El conjunto de Iñigo Pérez está pagando su buena participación en la Conference League con una mala racha de resultados que le han hundido hasta rozar el descanso. Situación crítica para un club sumido en la problemática institucional y social desde hace ya demasiado.

Aún así, los vallecanos son un equipo valiente asentado en la fuerte ideología futbolística de su entrenador. Confía en su salida de balón y en su presión, y le creó problemas al Madrid en los primeros minutos. Tanto que perdonó el 0-1 cuando Ilias Akhomach se adentró en el área y definió desviado ante Courtois.

La clara ocasión rayista provocó de nuevo los abucheos de la grada madridista, necesitada de muy poco para silbar a los suyos. Vinicius, el más buscado por la afición, se encargó de reivindicar el apoyo del público con su primera carrera del día, dando una patada a la valla de publicidad y levantando los brazos para arengar a la masa.

En el 10, la tarde se le puso todavía más en contra a los blancos con la lesión de Bellingham, que sintió un pinchazo en el isquio de la pierna izquierda y pidió el cambio. Entró Brahim, más delantero que centrocampista, y el equipo, con el tiempo, se rompió aún más.

La ausencia del inglés revolvió a sus compañeros durante unos minutos y Vinicius anotó un gol extraordinario tras amagar a su par en varias ocasiones y enviar el balón a la escuadra de Batalla. Fue un impulso del Madrid, un breve espacio en el que el equipo de Arbeloa presionó, mordió e incidió hacia el área rival. Duró poco, aunque pudo sentenciar en ese tramo. Güler, en jugada individual, regateó a su defensor en el pico del área y probó a Batalla, que estuvo ágil. Era el minuto 18 y el Madrid disfrutaba de sus mejores minutos, pero pasada la media hora se apagó.

El Rayo, confiando en esa ideología de la que hablábamos, apostó por sus ideas y se plantó en campo rival para dominar a un Madrid inmaduro, sin estructura ni ganas. Un equipo que vive de las individualidades, escasas según el día, de sus estrellas y que sobrevive como puede en área propia. El Bernabéu, territorio de las sensaciones, no le perdona a sus futbolistas haberlas perdido todas en este mes de enero y le pitó de nuevo en el descanso.

Tras el intermedio el guion empeoró para los blancos. Mbappé pidió penalti en el 47, nada para Díaz de Mera, y De Frutos convirtió en gol una buena jugada ensayada por el cuerpo técnico de Iñigo Pérez. Centro de Gumbau tras sacar en corto un córner, dejada de cabeza de Álvaro ante Valverde y definición del rápido De Frutos adelantándose a Tchouaméni, central después de que Arbeloa sentara a Asencio en el descanso. Tres de los centrocampistas llamados por el Madrid a dominar esta década futbolística han jugado hoy de lateral derecho, central y lateral izquierdo.

El Bernabéu recibió el gol con más pitos y el equipo reaccionó como pudo. Casi incapaz de nada. El larguero de Mbappé tras una contra fue la ocasión más clara antes de la expulsión de Ciss después de una fea entrada sobre Ceballos. A partir de ahí, asedio madridista, más por inercia que por fútbol. Camavinga se encontró con el palo en el 84 y el Madrid encontró premio rozando el final de los nueve minutos de añadido. Brahim se internó en el área y Mendy, al fallar el despeje, impactó con él. Penalti y gol de Mbappé en el minuto 99 para mantener al equipo en una pelea por la Liga en la que tendrá que mejorar, y mucho.

El Barça capea el temporal y mantiene el liderato

El Barça capea el temporal y mantiene el liderato

Actualizado

El Barça supo capear la tormenta. El conjunto azulgrana, en un partido en el que fue de menos a más, acabó por imponerse por 3-0 a un Oviedo que se plantó en el Spotify Camp Nou dispuesto a tirar sobre todo de garra en búsqueda de sumar algún punto que pudiera aliviar su más que delicada situación en la tabla.

Los barcelonistas, aprovechando esa presión incansable en tareas ofensivas que tanto le gusta a Hansi Flick, acabaron por ahogar los intentos del equipo carbayón con goles de Dani Olmo, Raphinha y Lamine Yamal que, además, les permitieron recuperar el liderato de Primera División.

Además, cargaron al máximo las pilas con vistas a un duelo frente al Atalanta en la Champions en el que se juegan sus opciones de colarse entre los ocho primeros de la fase de liguilla y esquivar así una eliminatoria previa a los octavos de final que todos los grandes prefieren ahorrarse. Si se ponen a ello como en la segunda mitad de su choque frente a los asturianos, hay pocas dudas de que tendrán serias opciones de conseguirlo.

Con Pedri lesionado, Flick apostó por recuperar para la causa a un jugador que llevaba mucho tiempo sin entrar en sus planes para la medular: Marc Casadó. Ante un Oviedo extremadamente físico, siempre dispuesto a ir al choque, la ocasión parecía venirle como anillo al dedo al de Sant Pere de Vilamajor, pero lo cierto es que el centro del campo barcelonista, donde formó con De Jong y un Olmo que entró aparentemente para darle algo de descanso a Fermín, no tuvo la paciencia necesaria para elaborar un poco más las jugadas.

El conjunto asturiano, de hecho, fue el que más acertó a encontrar el camino de la portería de un Joan García que casi se jugó el penalti en el añadido del primer tiempo. Una recta final en la que Raphinha, a su vez, lanzó un zurdazo con muy poco ángulo, bien repelido por Escandell, que fue la mejor opción de los locales para pescar un gol antes del descanso.

Martinez Munuera se fue a la caseta dejando decisiones incómodas para unos y otros. Y con el meta visitante recriminándole por haberle señalado una falta, por mano fuera del área, que la televisión se encargó de desmentir, pero que le costó una amarilla por sus protestas.

Presión efectiva

El partido amenazó con atragantársele al Barça en la reanudación pero, en apenas unos minutos, los azulgrana supieron sacar un excelente rédito de la presión en vanguardia que ejercen tanto Lamine Yamal como Raphinha.

El primero forzó un fallo en la salida de la zaga rival que Olmo se encargó de convertir en el 1-0, mientras que el segundo aprovechó un error de Costas para, con un toque sútil sobre Escandell, poner el 2-0 en el marcador. Con dos tantos de ventaja, los azulgrana buscaron echarle algo de cloroformo al duelo, pero sin renunciar al ataque.

Y en esas, llegó el 3-0, con un remate acrobático del de Rocafonda que dejó el partido, que acabó disputándose bajo un chaparrón auténticamente de época, prácticamente visto para sentencia. Con todo dicho, Flick pudo dar también descanso a varios jugadores que deberán ser determinantes el miércoles que viene en la Champions. Un partido en el que más les valdrá también salir con el cuchillo entre los dientes desde el primer minuto.

El Atlético derriba sin sudar el muro del Mallorca

El Atlético derriba sin sudar el muro del Mallorca

Hay leyes universales imposibles de cambiar y menos si no hay voluntad. El Mallorca llegó al Metropolitano sabiendo que iba a perder y perdió, claro, porque salvo Muriqi nadie quiso rebelarse contra el destino. El monólogo rojiblanco fue ininterrumpido. Quizás hubiera sido necesario algo más de filo, para evitar sorpresas, pero para ello necesitas que el otro contendiente quiera dártelas y no se supo si es por impotencia o falta de voluntad, que no las hubo. Monólogo rojiblanco con tres tantos y pudieron ser más. No hizo falta ni romper a sudar. [Narración y estadísticas, 3-0]

Decía recientemente el Cholo que ésta era la época en la que más estable veía a Sorloth. Es cierto que el técnico está confiando en él más recurrentemente de inicio y el noruego reafirma la confianza del técnico con buenas actuaciones y, sobre todo, goles. Ante el Mallorca metió uno de delantero, de estar en el sitio y de tener la suerte de que el balón, rechazado por Román tras un gran disparo de Llorente, le cayera a él entre cuatro defensores mallorquines. Suma ya siete en Liga, los mismos que Julián y la mitad que Muriqi, que lleva 14.

Es el Mallorca un equipo dependiente de un jugador. El Madrid tiene a Courtois además de Mbappé, pero los bermellones viven en exclusiva de los tantos del kosovar. Román, es verdad, tampoco es manco, como mostró al inicio del encuentro con una triple ocasión del Atlético en la que combinó reflejos, velocidad e intuición a los disparos de Sorloth, Giuliano y Barrios. Todos los balones del equipo rojinegro buscaban al ariete, casi siempre con alto. Hizo tres remates de cabeza, pero en ninguno encontró puerta.

Fueron oasis en un desierto de juego y dominio, porque hacía mucho que no se veía a un equipo tan inofensivo en el Metropolitano. El Atlético gobernó el juego a placer, mezclando jugadas de una posesión infinita con fulgurantes salidas a la contra en las pocas ocasiones que se estiraba el conjunto de Arrasate. Johnny dio empaque al medio rojiblanco y una salida más veloz que la que proporciona Koke, normalmente, más pausado.

Las otras novedades en el once del Cholo llegaron en la línea defensiva. Volvió Giménez, que no tuvo excesivo trabajo, y desplazó a Hancko al lateral en sustitución de Ruggeri. El miércoles visita el Metropolitano el Bodo Glimt con la obligación del equipo del Cholo de ganar tras tropezar en Estambul el pasado martes. Este duelo ante el Mallorca emparedado entre los encuentros de Champions tenía el peligro de que se desviara el foco de los jugadores. Lo cierto es que salvo los primeros cinco minutos del partido, en los que entre Joseph y Muriqi generaron cierta sensación no tanto de peligro como de presencia ofensiva, el Atlético enseguida se echó encima de su presa y demostró su carácter como local donde lleva 12 victorias, un empate y una derrota.

Ese carácter es el que muestra Giuliano en cada partido. El despliegue se le presupone, no siempre el acierto. Aunque ante el Mallorca tuvo ambas cosas tanto en el regate como al espacio, un movimiento extraño en un fútbol en el que muchos delanteros la piden al pie. Además, lo hizo en ambos costados ya que Simeone decidió que a lo largo del partido él y Baena se fueran intercambiando las posiciones para desordenar a la defensa bermellona.

Sin rebelión

Trató Arrasate de buscar velocidad con Virgili y Asano para intentar sacudirse el dominio rojiblanco. Retrasó a Darder para iniciar en la construcción y al menos el Mallorca consiguió que le durara algo más el balón en los pies. El Cholo antes había sacado a Nico por un Baena bastante gris. Veía más peligro a la contra el argentino y tiró del vértigo que siempre provoca su compatriota. No obstante, las ocasiones seguían siendo rojiblancas y especialmente claras fueron dos testarazos de Sorloth, aunque poco después respondiera Muriqi con otro.

Lo que pasa es que la ley de la gravedad sigue haciendo que los objetos caigan hacia abajo y una similar provocó el segundo del Atlético tras un centro peligroso de Llorente que David López se introdujo en su propia portería. Ni atisbo de rabia ofreció el Mallorca, que recibió antes del final un nuevo golpe protagonizado por una arrancada fulgurante de Almada. Pocas veces se ha visto un duelo tan fácil en el Metropolitano. Sin rebelión vale la ley.

Así volvió Mateu Morey de su infierno de lesiones: "Imagínate un niño al que le gusta el fútbol, tanto tiempo sin poder jugar..."

Así volvió Mateu Morey de su infierno de lesiones: “Imagínate un niño al que le gusta el fútbol, tanto tiempo sin poder jugar…”

Cuando Mateu Jaume Morey (Petra, 2000) anotó el tanto del empate ante el Celta, su primer gol como profesional, en la segunda jornada de LaLiga al final del encuentro en Son Moix, algo volvió a sonreír dentro de él. "Reunió todas las cosas que a veces un jugador desea. Marcar en el último minuto, en casa, con tu gente y sobre todo después de todo lo que había pasado. Fue muy especial la verdad", revela el defensa del Mallorca a EL MUNDO en la víspera del encuentro que les enfrenta al Atlético de Madrid en el Metropolitano.

No hay papel para escribir todo "lo que le había pasado" al jugador en su época en Dortmund. Pero se resume en tres operaciones de rodilla y un infierno que se extendió más de dos años. "Imagínate, un niño que le encanta jugar, disfruta haciéndolo, tener que estar tanto tiempo sin poder hacerlo...", comienza a elaborar el jugador que llegó a Alemania con 18 años con la ilusión por las nubes hasta que la rotura de un ligamento cruzado le bajó de ellas.

"No era consciente y no valoraba lo que era estar ahí hasta que me pasó eso", explica el futbolista que, en medio de ese proceso, meditó colgar las botas. Apenas tenía 20 años y no llegaba ni a tres años como profesional. "Aparte de no poder jugar durante tanto tiempo también estaba lidiando con dolores y llegó un momento que pensé en dejarlo, pero al final tenía la gente que está a mi lado y me dieron ese empujoncito que me faltaba para poder seguir adelante".

Así, Morey consiguió dejar atrás la tristeza y el enfado de "estar alejado del verde", que para él fue lo más duro, y resurgió con una experiencia que le aportó "un aprendizaje brutal tanto en lo profesional como en lo personal" para afrontar el resto de una carrera que ha sido como un círculo de la vida, como dirían en el Rey León. "En Mallorca me he vuelto a reencontrar conmigo mismo. Al final del entreno, donde estamos jugando cada día, donde di mis primeros pasos como futbolista... Imagínate lo que significa para mí poder ir a Son Bibiloni (ciudad deportiva del Mallorca) cada día y ponerme las botas y salir al verde. Es una cosa que intento disfrutar al máximo y darme cuenta de lo privilegiado que soy", expresa. De momento, le queda este y un año más de contrato con el club de sus amores.

Ese círculo vital comienza y termina en Petra, Mallorca, en donde era un niño más que "tuvo la suerte de que se dio todo lo que se tenía que dar para que llegar a poder vivir de esto". Entonces llamó el Barcelona para llevarle a La Masía con 14 años donde compartiría muchas cosas con dos jugadores de los que sigue siendo amigo de aquellos años como Fermín y Gavi. "Estabas lejos de tu familia y nos apoyábamos unos a los otros", apunta un jugador que nunca dudó de sus capacidades a pesar de estar en una de las mejores canteras del mundo. "Si ya vas pensando que no vales, no es el camino correcto. En ningún momento se me pasó por la cabeza. Estaba seguro estar en el sitio correcto para poder crecer y aprender con los mejores compañeros y entrenadores", apostilla.

Pero la experiencia de la Masía no terminó como esperaba ya que por un problema contractual, Morey estuvo apartado de los terrenos de juego, aunque eso, insiste, no empaña su experiencia allí: "una de las más bonitas". Especialmente porque después de llegar a la fría Dortmund, con 18 años, con las ilusiones intactas al ser uno de los equipos que mejor trata a los jóvenes futbolistas, es cuando su rodilla le brinda aquellos dos años en el infierno.

Así que, una vez superado aquello, y quedando libre tras cinco años en Alemania, el jugador vuelve a casa porque lo necesitaba. "Fue un punto de inflexión, poder volver a casa tras 10 años fuera, entre el Barça y el Borussia, y después de lo que había pasado, creo que ha sido fundamental tener los míos cerca, volver a la isla y volver a disfrutar del fútbol", apunta el jugador que alterna titularidad con Pablo Maffeo, aunque el argentino acumula más minutos.

Golf como terapia

Morey salió de inicio en la última victoria del Mallorca ante el Athletic Club con un Muriqi espectacular, que hizo un hat-trick, y que, a día de hoy, es más definitivo que Julián Álvarez, el delantero que les amenazará esta tarde en el Metropolitano. "Ojalá podamos darle continuidad a esa victoria". Lo harán ante un Atlético embutido entre dos duelos de Champions lo que tiene ventajas e inconvenientes. "Influye en la manera de preparar el partido. Puedes dedicar más tiempo a lo que el equipo necesita, pero creo que todos pagaríamos por jugar cada tres días ya que significa estar vivo en varias competiciones", revela el defensa de un Mallorca que cayó en octavos de final de la Copa del Rey ante el Depor tivo de la Coruña de Segunda División.

Pase lo que pase en el Metropolitano, un campo donde el conjunto balear lleva cinco años sin ganar, y con un Mallorca que está inmerso en la lucha por el descenso, Mateu ya sabe lo que es el barro de este deporte. Un lugar del que salió más fuerte, pero con cicatrices que ahora se curan junto a su familia en su isla y con sus amigos en un campo de golf. "Intento ir ahí a pasar el rato, a disfrutar y unos días va mejor y otros días va peor", apunta un futbolista y una persona, que resurgió de sus cenizas.

La tragedia de Córdoba golpea también al fútbol: el padre de un jugador del Getafe entre los desparecidos

La tragedia de Córdoba golpea también al fútbol: el padre de un jugador del Getafe entre los desparecidos

"Cristo, en ti pongo mi fe y mi voluntad: pase lo que pase creo en ti y en tu amor eterno". Éste es el mensaje que publicó en redes sociales David Cordón, Davinchi, futbolista del Getafe, después de conocer que su padre estaba entre los desaparecidos de la tragedia ferroviaria de Córdoba.

David Cordón senior, de 50 años de edad, viajaba en el tren Alvia Madrid-Huelva que chocó en la tarde de ayer en Córdoba con otro Iryo dejando una cifra de 39 fallecidos y más de 150 heridos. Cordón está entre las decenas de desaparecidos de las que no tienen noticias sus familiares y amigos.

Cordón había acudido en la tarde del domingo a presenciar el encuentro liguero que enfrentó al Getafe con el Valencia en El Coliseum y que concluyó con victoria visitante. Según el medio local Huelva24 la pareja de Cordón no viajaba con él en el tren.

El padre de Davinchi fue un destacado jugador de fútbol playa. Como miembro de la selección española consiguió dos campeonatos de Europa en 2011 y 2004, en este último fue elegido mejor jugador, y dos subcampeonatos del Mundo en 2003 y 2004. A día de hoy, Cordón era enfermero en el Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva.

Su hijo Davinchi no ha acudido al entrenamiento del Getafe previsto esta mañana en la ciudad deportiva azulona. Desde el club piden el "máximo respeto, prudencia y solidaridad" respecto a las informaciones sobre esta tragedia. "Mantenemos la esperanza en nuestros corazones", escriben en un post de X.

Davinchi había recalado en el Getafe este curso proveniente del Recreativo de Huelva. El jugador empezó como titular en los onces de Bordalás hasta que una rotura de menisco le apartó de los terrenos de juego desde principios de octubre del año pasado.

El Barça cae en Anoeta con una actuación descomunal de Remiro

El Barça cae en Anoeta con una actuación descomunal de Remiro

Actualizado

El Barça volvió a caer en Anoeta. Una Real Sociedad que tuvo como punto de apoyo un Álex Remiro sencillamente excelente bajo los palos supo aguantar el chaparrón de ocasiones de los azulgrana y aprovechar perfectamente sus opciones para acabar llevándose un más que peleado triunfo por 2-1 gracias a los goles transformados por Oyarzabal y Guedes. De nada les sirvió a los de Flick recortar momentáneamente las distancias por medio de Rashford y contar con uno más en los instantes finales por la expulsión tras intervención del VAR de Carlos Soler.

Los de Flick, con Raphinha fuera de la lista por un golpe, vieron cómo el conjunto txuri urdin acababa por romper su racha de buenos resultados y, también, cómo el Real Madrid lograba recortar las distancias a solo un punto, justo una semana después de que el triunfo barcelonista en la Supercopa arrancara la serie de sucesos que culminó con la salida del club banco de Xabi Alonso y la llegada al banquillo de Álvaro Arbeloa.

Dicen que la historia tiende a repetirse. Algo que el Barça pudo atestiguar sobre el césped de Anoeta. El curso pasado, los azulgrana vieron cómo el VAR acababa anulando por fuera de juego un gol de Lewandowski que podía adelantarlos momentáneamente en el marcador, en un duelo en el que la Real acabó por imponerse por 1-0 gracias a un solitario tanto de Sheraldo Becker.

En esta ocasión, quien vio cómo le anulaban un gol poco antes de que anotaran los locales fue Lamine Yamal. Curiosamente, de nuevo, con Gil Manzano en el terreno de juego y Del Cerro Grande en la sala VOR. Tras muchos minutos de análisis de una jugada tremendamente embarullada, y podría decirse que prácticamente por milímetros, el tanto visitante no fue concedido y, no mucho después, Oyarzabal marcaba para los locales. Una jugada en la que los barcelonistas protestaron airadamente una posible falta previa sobre Olmo no concedida finalmente por el colegiado.

De nada le sirvió al Barça tener más el balón y llegar una y otra vez a las inmediaciones del área de Álex Remiro. Sobre todo, por medio de un Lamine Yamal eléctrico. El buen hacer del arquero local, en unas ocasiones, y la mala puntería, en otras, acabó por impedir que los azulgrana lograran marcharse momentáneamente a los vestuarios por lo menos con un gol en su casillero.

Y eso que, en el ocaso del primer tiempo, al límite del añadido, Gil Manzano señaló como penalti un derribo del joven 10 azulgrana por parte de Zubeldia, invalidado finalmente por un claro juego del de Rocafonda observado por la intervención del VAR. Justo en el amanecer, el videoarbitraje anuló también un tanto de Fermín por, precisamente, una falta de Olmo en su intento de arrebatarle el balón a Kubo.

Los azulgrana saltaron al campo con mucho ímpetu tras el descanso. El egarense tuvo un par de buenas opciones para anotar, una de ellas frustrada por un Remiro que firmaría también una gran intervención a disparo de Ferran.

El gol se les resistía, así que Flick optó por dar entrada como jugadores de refresco a Cancelo, Lewandowski y Rashford, en busca de algo más de mordiente en ataque. El polaco tuvo pronto una muy buena opción para anotar, salvada con una parada sencillamente espectacular del meta txuri urdin. Justo antes de que Kubo tuviera que dejar el campo por lesión.

Locura en un minuto

Y tanto iría el cántaro a la fuente que, cómo no, acabaría por romperse. Rashford, con un preciso remate de cabeza a centro de Lamine, pondría un 1-1 que, eso sí, duraría tremendamente poco. Casi nada más salir de centro, la Real llegaría con peligro al área barcelonista y Guedes acabaría por poner el 2-1 en el marcador.

Un resultado que, por mucho que unos y otros pisaran el acelerador en la recta final del duelo, hasta tal punto que Koundé estrelló un remate de cabeza al travesaño, y con la Real Sociedad con uno menos por expulsión de Carlos Soler a instancias del VAR por una entrada tremendamente fea sobre el tobillo de Pedri, acabaría por convertirse ya en del todo inamovible y desataría el delirio de Anoeta en la semana de su fiesta grande.

Sorloth pone el gol en el tedio del Atlético que escuchó pitos en su cerrojazo final

Sorloth pone el gol en el tedio del Atlético que escuchó pitos en su cerrojazo final

36 días después el Atlético volvía a casa. Esto del calendario asimétrico tiene loco al público, pese a que más de 60.000 tipos vieran al Atlético ganar con el gancho a un Alavés inofensivo que se mete con la derrota en un serio problema. Mala pinta para los de Coudet el futuro cercano y media sonrisa rojiblanca por igualar al tercero de la Liga aunque se mantengan aún lejos del liderato. Sólo el gol de Sorloth se salvó en un duelo anodino. El noruego se está reivindicando en esta ausencia de Julián. Lo necesita el equipo porque el cerrojazo final le valió algunos pitos de su público. [Narración y estadísticas, 1-0]

Parecía que Simeone iba a realizar una revolución en el once de cara a asegurar el top'8 europeo en Estambul, pero los cambios fueron cosméticos. Johnny y Almada reemplazaron en el once a Koke y Baena y el resto, los habituales con una pareja de centrales que parecía de circunstancias y que comienza a ser inamovible. Pubill salió de las sombras hace apenas un mes y Hancko parece haberse asentado por delante de Le Normand. Ambos se complementan bien y obligan a "esperar", como dijo el Cholo, a sus compañeros.

El interior argentino y el mediocentro brasileño, en cambio, eran dos que comenzaron el año como titulares y las lesiones y la mala suerte sacaron del césped. Cardoso lo tiene todo, aún, para triunfar en el Atlético. Buen desplazamiento de balón, siempre bien colocado e inteligente en el campo. Además, con mucho mayor despliegue que Koke, el gran capitán rojiblanco. Almada es una auténtica pesadilla entre líneas, movilidad constante y giro rápido para mover el ataque rojiblanco, quizás interpreta mejor que el propio Baena cómo pivotar el ataque rojiblanco desde el costado izquierdo.

No obstante, el duelo transcurrió cerrado, aburrido e impreciso. Los dos equipos esperaban el error del contrario. La paciencia iba por barrios, claro. El Alavés de Coudet necesitaba los puntos ya que comenzaba esta jornada en descenso, mientras que el Atlético quería aprovechar el tropezón del Villarreal en Sevilla para recuperar la tercera plaza, pero los goles les dejaron solo a media gesta. Igualados, pero cuartos.

Julián intentó mostrar signos de recuperación tanto bajando a recibir como con la picardía que se le presupone a la Araña. Pero la depresión y la mala suerte seguían encima del argentino. Johnny, metiendo una pierna, evitó que rompiera la racha del delantero sin marcar que se prolonga ya ocho duelos en liga, y luego Parada achicó dos disparos de Almada y Barrios. Si hubiera embocado el argentino, la asistencia habría sido de Julián.

Los rojiblancos salieron a resolver el encuentro pronto. Una gran combinación terminó con el pase de la muerte de Barrios que Sorloth no consiguió embocar, pero en el siguiente minuto fue Julián el que paseó con peligro por el balcón del área. Definitivamente, el equipo había cambiado. Lo certificó el noruego con un golazo propio de su corpulencia. Centró de nuevo Barrios esta vez por alto y el delantero utilizó todo su corpachón para imprimir fuerza a su cabezazo.

Martillazo y pitos

El gol sentó bien a los rojiblancos, que siguieron insistiendo en los centros laterales. Otro apenas cinco minutos después estuvo a punto de ser el segundo, pero el testarazo de Giuliano lo rechazó Blanco. Coudet quiso agitar a los suyos con un triple cambio, pero el argentino quitó a Toni Martínez, el único que creaba peligro de los suyos por Boyé, y sustituyó a dos de los mediocentros. Quizás faltó arrojo en esas sustituciones aunque su equipo intentó subir un poco la presión consciente de que los puntos eran muy necesarios, aunque fueran tan difíciles de arrebatar en el Metropolitano, un fortín.

Simeone respondió a las sustituciones con cemento. Sentó a su hijo para meter a otro mediocentro y volvió a cambiar a Julián, desafortunado, por un Griezmann en racha. El francés está aportando mucho desde el banquillo para los intereses rojiblancos. Lo último, una obra de arte para meter al equipo en cuartos de Copa. No le hizo falta ni a él ni a nadie porque, pese a que se le cedió a los blanquiazules la iniciativa, tienen poco para inquietar a Oblak, que apenas tuvo que usar las manos en el duelo. Aunque los vitorianos, con corazón, obligaron al Cholo a poner otro central para meter defensa de cinco. Mensaje errónero y silbidos, pero cerrojazo, tres puntos y rozando el podio liguero. Espera Europa y espera el top'8, reto mayúsculo que quiere repetir el conjunto rojiblanco.

Principio de ordinalidad

Principio de ordinalidad

El "principio de ordinalidad", explicado por la ministra de Hacienda en "monteronés", una variante dialectal del castellano, se traduce básicamente en que, por eso, por orden, reciban más las Comunidades que más aporten. Se ahonda así en las desigualdades insolidarias entre territorios, con el consiguiente y exclusivo beneficio para la discordante, levantisca y rapiñadora Cataluña.

En nuestro fútbol, que tampoco se rige por criterios de equidad, compensación y equilibrio entre equipos, el Madrid supone el mayor ejemplo del "principio de ordinalidad". Es el que más aporta audiovisualmente, el más visto, y, por lo tanto, el que más dinero ha recibido de LaLiga en la temporada 2024-25.

En el Bernabéu se produjo el sábado un amago de ruptura del "principio de ordinalidad" jerárquica cuando parte del público pidió la dimisión de Florentino. Un hecho insólito y hasta impensable que supone un cierto punto de inflexión en el club. Una especie de plebiscito que responsabiliza al presidente de la confección de la plantilla, le culpa del menosprecio a Xabi y le expresa su oposición o sus reservas al cambio de naturaleza societaria de la casa que se viene cocinando en la penumbra.

Hizo mal Arbeloa en criticar a los críticos, de acusar de antimadridistas a madridistas. El socio, equivocado o no, olvidadizo o no, desagradecido o no, es soberano. A él se debe y ante él responde la entidad en su conjunto. No hace falta que ningún subordinado saque la cara por el presidente. La lealtad puede confundirse con el servilismo o la adulación. Aunque nadie es perfecto, a Florentino lo defiende el colosal conjunto de sus actos, obras y títulos.

A Arbeloa no le renta hacer méritos. No es realmente una apuesta de Florentino, sino una medida urgente, una solución temporal, para una situación de emergencia. La definición de la interinidad. Álvaro, con sus reconocidos méritos, no es el entrenador soñado por Pérez, si es que hay alguno (¿Klopp?) en libre disponibilidad y con predisposición. Ha firmado por lo que queda de temporada y por una más. La prolongación no significa una muestra de confianza presidencial, sino una fórmula de compromiso para que no resulte demasiado evidente que Álvaro es un ave de paso en un nido de tránsito.

Sea como fuere, en el banquillo del Madrid, un club sin asignaturas pendientes, pero en la obligación de sacar sobresaliente cada año en todas, impera, raramente desmentido, el "principio de provisionalidad". Los jugadores, especialmente con un Florentino en exceso paternal, caminan por la pasarela. Los entrenadores, por el alambre. En un análisis de mínimos y máximos, la plantilla y el técnico actuales equidistan del desastre y de la Champions. Desorientados, confusos, inseguros, se hallan de momento en mitad de ninguna parte.

Una tarde por compasión

Una tarde por compasión

Todavía sonaban los pitos de los aficionados contra este Real Madrid contaminado. Incluso se oyeron gritos, nuevamente, de "Florentino, dimisión". Obviamente, ni el minúsculo triunfo del equipo blanco ante un casi colista podía contener la rabia y la furia que se ha instalado en el Bernabéu.

Algunos tenían mucha razón, porque el primer periodo del Madrid fue patético. Sin corazón, sin la sangre que debe correr por las venas, el equipo que ya es de Arbeloa no creaba ocasiones ni tiros a portería ni siquiera mostraba imaginación para doblegar la defensa de cinco del Levante. Hasta Mbappé estuvo regular.

Pero es que comparar a Mbappé con el esto de jugadores es casi escatológico. Es como si el francés jugase en un equipo de Segunda División. Y no de los buenos. Así que hubo muchos silbidos para Vinicius, para Bellingham, que ahora parece una sombra de lo que fue, y hasta para Camavinga, que hizo una primera parte detestable. También se oyeron gritos de "Florentino, dimisión" y me fijé en el gesto del presidente. Esbozó una sonrisa sardónica y cruzó las piernas, como un acto de protesta contenida.

Mientras, el Levante se empeñó en pasar el balón y equivocar al Madrid defensivamente. Huijsen ya dije que no esta para jugar en el Madrid. Tiene miedo, mucho miedo al fracaso y el Levante llegó a propinarle casi dos oportunidades de gol.

La aparición de Arda Güler fue la resurrección de un Madrid más aguerrido, más rápido y pensando que no podía jugar como antes. Se fue hacia arriba para robar balones y descomponer a la defensa levantina con Mantastuono, que no estuvo tan mal como en otras ocasiones, y sobre todo con el brillo angular de Arda.

De todas formas, siempre es recurrente eso de Mbappé y diez más. Cuando ya se ponía el muro levantino, el galo fabricó un penalti y marcó su decimonoveno gol en la Liga. Algo estratosférico. Y como Arda Güler ponía como un maestro los córners, el "vehemente" Asencio logró un gran cabezazo para hacer el segundo gol del Madrid y navegar por el mar de la tranquilidad. Hasta pudo golear.

Bellingham falló tres goles, que antes los metía. Lo que pasa por la cabeza de la inglés no lo sabe nadie, pero disimula muy bien eso de ser una anterior versión de sí mismo. En cuanto a Vini: no dio ni una, aunque lo intentara. Además, ya está certificado que es el único jugador de la Liga que ha sido silbado en todos campos de fútbol. Espantoso. Algo inaudito. Irremediablemente, el Madrid tiene que hacer algo con el brasileño. Lo mejor es el prudente traspaso, incluso en este mes de enero. Pero la pregunta es: ¿Alguien lo quiere?.

En fin una tarde de compasión para el Madrid, pero el mar de dudas sigue tormentoso y no sabemos lo que ocurrirá el martes con el Mónaco en Champions. El Madrid es una olla de explosión a punto de estallar.