Y Xabi Alonso... seguirá

Y Xabi Alonso… seguirá

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La peor noticia no es que el Madrid perdiera la final. El drama es que el club tendrá que seguir con Xabi Alonso. No hay excusa para echarlo. Y siempre se podrá decir que fue cuestión de mala suerte perder la final.

Pero uno cree que Alonso no es entrenador para el equipo de Florentino Pérez. Todos felicitan al vasco por su enjambre defensivo que equivocó a los futbolistas del Barça, que cayeron como moscas en él. Pero el gran Real Madrid no puede jugar como un equipo pobre, miedoso ante un rival que indiscutiblemente tiene peor plantilla. Pero juega con Flick como entrenador.

En el minuto 65 vi al Barcelona fiambre. Ni De Jong ni Pedri podían con las botas. Raphinha, cansado y Lamine Yamal, tan ineficaz como casi siempre, inútil para hacer un gol en su vida.

Ese minuto era decisivo, porque hasta Rodrygo y Vinicius pudieron poner al Madrid por delante en el marcador, pero erraron. En ese momento, sacas a Mbappé, ya que ha jugado al gato y al ratón dantescamente y le metes un susto al Barça y le das lo del cachetero en los toros.

El precario Xabi, que había planteado un partido como ya le hizo al Bayern, cuando era entrenador del Leverkusen, no sacó Mbappé y dio la suerte que una jugada de Raphinha de churro, media manga y mangotero, propició que el Barcelona, con la misma suerte de siempre, se pusiera por delante. Sí, digo la suerte, porque se ha cambiado de bando, el Madrid ya no la tiene. Ya es un poco cenizo.

Sacar a Mbappé a los 78 minutos. ¿Para qué? Sólo propició que al despótico De Jong le expulsaran. Desde hace 20 años, el árbitro pita algo en contra del Barça y los azulgrana se comen al juez. No le tienen miedo. Viven en la impunidad desde hace tantos años.

Curiosamente, tengo apuntadas más jugadas de gol para el Madrid que para el Barcelona. Las dos primeras en el primer tiempo de Vini y Gonzalo, aunque luego el brasileño hiciera una obra maestra.

En el segundo tiempo, de Rodrygo, pero le pegó muy flojo y mientras que al final, el Madrid se tiraba de los pelos y se oía el crujir de dientes, Carreras falló el gol del empate y, más tarde, Asencio, con la cabeza tenía también el 3-3. Un gol a las nubes y se acabó.

Hay misterios todavía por descubrir que acaba de suceder en el Madrid. Primero, el de Mbappé, con ese viaje fantasma o esa disponibilidad. Siempre se pone malo en los grades partidos.

El otro misterio fue el de Arda Güler, que estaba previsto que jugara de inicio y alguien dijo que jugara Gonzalo, no el turco. No hace falta tener mucha imaginación para saber de quién era el dedo del destino. Ya dije que el Madrid tiene una crisis más profunda de lo que se creen la Casa Blanca. Y Xabi Alonso no manda nada.

La resurrección de Vinicius y la personalidad de Alonso no bastan al Madrid: "Somos un equipo vivo"

La resurrección de Vinicius y la personalidad de Alonso no bastan al Madrid: “Somos un equipo vivo”

El clásico ha vuelto a arreglar una relación que se estropeó en el primero de la temporada, pero no le valió al Madrid para llevarse la Supercopa de Yeda. "Hay que pasar página, es un partido, una competición, de las que tenemos, la menos importante", destacó Xabi Alonso tras el duelo.

Aquel cambio de Vinicius en el Bernabéu, aquellas palabras de "yo me voy del equipo" y aquella petición de perdón del brasileño en la que omitió a su entrenador, parecen haber ocurrido hace décadas. Será por la falta de represalias del técnico tras el desaire, por sus abrazos en cada cambio posterior tras la conjura de Atenas o por la defensa acérrima a su jugador tras la polémica con el Cholo, pero ahora tolosarra y brasileño parecen uña y carne. Juntos no han podido contra el Barça de un gran Raphinha. "Vini ha hecho un gran partido, el daño que ha hecho por banda izquierda, el equipo ha trabajado mucho y ha dado la cara, pero no ha podido ser", contó Alonso.

El siete blanco solucionó con un eslalon impresionante lo que parecía un drama para su técnico después de que Raphinha abriera la lata del encuentro y consiguió romper su racha de 16 partidos sin marcar. El caño a Koundé fue monumental y la definición posterior dejando plantado a Cubarsí, lo mismo. Ese gol recuperó la fé en el plan de Xabi Alonso, un plan en el que el entrenador quiso hacer bueno aquello que le recomendó Pep Guardiola, el que fuera su técnico en el Bayern, que "meara con la suya".

Y es que el Real Madrid salió descaradamente a defender en esta Supercopa, una suerte que históricamente no ha sido precisamente su seña de identidad. Los blancos se plantaron con una defensa asimétrica de cinco jugadores con Fede Valverde a medio camino entre la última línea y el mediocampo merengue. Un sistema que el tolosarra ya probó en el Mundial de Clubes y que ha recuperado ante un Barcelona que partía como favorito tras aniquilar al Athletic en las semifinales. "Han jugado con el bloque muy bajo y necesitábamos más paciencia para llegar a gol", destacó Robert Lewandowski.

La salida de balón del Madrid se basaba en pelotazos de Courtois, la posesión estaba 78% a 22% para los blaugrana mediado el primer tiempo y, desde el minuto 22 al 29, el balón estuvo únicamente en los pies de los jugadores culés. Sólo un renacido Vinicius amenazaba a la espalda de la adelantada línea de Flick. El brasileño fue aquel jugador que aspiró al Balón de Oro que finalmente fue otorgado a Rodrigo. Encarador, vertical y una amenaza constante a la defensa rival. Al descanso se fue el brasileño con 4 disparos y un tanto además de otras ocasiones de peligro. En ese duelo de estrellas, Vinicius consiguió opacar a un Lamine Yamal que tuvo apariciones con peligro, especialmente en el primer tiempo, pero que no fue tan resolutivo.

Raphinha, en cambio, mostró su importancia en este Barça que adoleció de su pegada cuando estuvo ausente por lesión a principio de temporada. El brasileño no sólo marcó, por dos veces, sino que estuvo en todas las partes del campo para ayudar tanto en fase ofensiva como defensiva. Fue el MVP del encuentro de manera merecida.

Pedri estuvo algo más irregular, pero dio una maravillosa asistencia a Lewandowski para adelantar por segunda vez a los azulgrana en el marcador. Al primer envite serio de este curso, Flick ha optado por el polaco frente a Ferran. Cualquiera duda de un técnico que nunca ha perdido una final, ocho títulos sin fallo.

Cid Campeador

Mbappé apareció en los últimos 15 minutos para intentar la machada como el Cid Campeador. El segundo tanto de Raphinha y tercero del Barça obligó a Alonso a recurrir al francés para buscar el milagro. Prescindió en cambio de Vinicius para el final del encuentro, con saludo y sin desaire del delantero. No hay mayor demostración de recuperación de relaciones que esa sustitución en el duelo en el que el siete había sido de largo el mejor de su equipo. "Confiamos plenamente en él, es un gran jugador y tiene una gran calidad, ha sido una pesadilla para ellos", ensalzó Thibaut Courtois a su compañero. Finalmente no hubo milagro.

Se abre ahora el periodo de reflexión clásico en Chamartín tras una derrota ante el eterno rival y más con un título en juego. El técnico blanco buscó ganar de manera muy diferente a cómo lo hizo en el Bernabéu, bloque bajo y contragolpe. No tuvo tiempo de aprovechar la expulsión de De Jong en el minuto 90. Pero Courtois ensalzó especialmente la segunda parte de su equipo, del que dice que mereció ganar: "Somos un equipo vivo y podíamos haber ganado el partido".

Raphinha, por delante de Lamine y Vinicius: el mejor futbolista del Barça y Brasil no tiene relato

Raphinha, por delante de Lamine y Vinicius: el mejor futbolista del Barça y Brasil no tiene relato

El mejor jugador del Barça y de Brasil no tiene relato. Ni es un producto de la Masía, como Lamine Yamal, ni es un icono de la lucha contra el racismo, como Vinicius. El tremendo protagonismo de Raphinha en la Supercopa, con dos goles al Athletic y otros dos al Madrid, constatan lo que el terreno de juego ya decía la temporada pasada, aunque muchos no se dieran por aludidos. La FIFA no es la única.

A Raphinha le perseguía el haber sido un futbolista de la agencia de Deco, antes de ser nombrado director deportivo del Barcelona. Un asunto feo en unos inicios difíciles. Tiempo después se convirtió en el jugador clave en la primera temporada de Hansi Flick, situado a la izquierda del ataque. No es casual que su lesión este curso haya coincidido con los momentos de dudas del Barcelona, como la derrota en el clásico del Bernabéu. Su regreso ha sido como volver a poner el aceite y la sal en las tostadas tras un tiempo de dieta.

El día que Vinicius resucitó, con un gol colosal y un desequilibrio de altura, y que Lamine Yamal estuvo en una gran versión, Raphinha lo tuvo todo, autor del gol que abrió el marcador y del que lo cerró, aunque fuera con la ayuda involuntaria de Asencio, firme de principio a fin en el área blanca.

Los premios que habían olvidado al brasileño, MVP en la semifinal y final de la Supercopa, tienen la oportunidad de corregirse cuando la temporada está en su ecuador, pero con lo mejor por delante. El Mundial también aguarda a Raphinha, y Ancelotti, con los brazos abiertos. En el azulgrana no sólo tiene un goleador voraz, también un líder de vestuario, comprometido con el equipo, como bien sabe Flick. Esta Brasil lo necesita.

Raphinha permite al Barça volver a recuperar la iniciativa en los clásicos después caer en el Bernabéu, pero con menos holgura de la que anticipaba la final. La razón fue el planteamiento de Xabi Alonso, que decidió intervenir de verdad sobre su equipo para jugar desde la inferioridad. Con tres centrales y Rodrygo en la izquierda, consiguió equilibrar el duelo durante buena parte del choque.

El torneo en Yeda llegaba como una especie de reválida aplazada para el tolosarra, pero el desenlace deja disyuntivas que complican la toma de decisiones. Por una parte, un Madrid ultradefensivo contra el Atlético y adaptado a las circunstancias frente al Barça. Por otra, un Madrid vivo y competitivo. Nadie cree que el equipo blanco deba jugar como lo ha hecho en Yeda. El primero, su entrenador. La pregunta es cómo puede jugar este Madrid, porque media temporada después de la llegada de Xabi Alonso, todavía no lo sabemos.

Raphinha hace supercampeón al Barça en un clásico de oxígeno y piernas ante un Madrid peleón

Raphinha hace supercampeón al Barça en un clásico de oxígeno y piernas ante un Madrid peleón

El Barça, dominante con balón, contundente en el área de Courtois y afortunado en el gol decisivo, reinó en la calurosa batalla de Yeda ante un Madrid peleón, con más entrega y corazón que fútbol, y se llevó una nueva Supercopa de España en suelo saudí. El caos de la primera parte, con dos goles para cada equipo, dejó paso al frenético final después del tanto de Raphinha, con los blancos perdonando el empate ante 10 futbolistas tras la expulsión de De Jong. [Narración y estadísticas (3-2)]

Xabi Alonso se jugó su destino en el Madrid con una carta inesperada. El técnico vasco asumió las condiciones de su equipo, lastrado físicamente por las lesiones en defensa y la duda de Mbappé, y condicionó su once al Barcelona de una manera tan descarada como por momentos efectiva. Contuvo la constante posesión culé (80% en la primera parte) con un muro de tres centrales, con Tchouaméni entre Asencio y Huijsen, dos carrileros en Valverde y Carreras, un doble pivote clavado delante (Camavinga y Bellingham) y Gonzalo suelto entre líneas para tapar todo lo que pudiera. Sólo Vinicius respiró para los contraataques.

La carta del de Tolosa fue conservadora, pero surtió efecto el tiempo que duró la solidaridad defensiva de los suyos, lo que Bellingham aguantó detrás de Pedri y Gonzalo a la sombra de De Jong. Mientras eso duró, el clásico saudí tuvo más miedo en la portería de Joan García que en la de Courtois a pesar del dominio azulgrana del balón.

Pérdida letal

Vinicius, en su mejor partido de la temporada, lo fue todo en el ataque del Madrid. Su arranque fue el de los blancos, que perdonaron varias ocasiones antes de la media hora en las botas del brasileño y de Gonzalo, flojos en el remate ante el guardameta catalán.

Pero a partir de la media hora, el Madrid tembló y el Barça lo aprovechó. Una pérdida de Rodrygo en salida pilló a sus compañeros lejos de su marca y Fermín encontró a Raphinha, que había perdonado tras una pérdida de Valverde un minuto antes, al espacio, amagó el brasileño y definió cruzado ante Courtois para el 1-0.

El Madrid se tambaleó durante unos minutos y el belga tuvo que aparecer ante Fermín y Lamine para evitar el segundo mientras su equipo se mareaba. Con el físico al límite, no buscaba, esperaba demasiado, y el Barça, con el viento a favor, terminaba encontrando un espacio.

Vinicius conduce el balón ante Koundé y Pedri.

Vinicius conduce el balón ante Koundé y Pedri.AFP

Hasta que una contra madridista descubrió a Vinicius en la izquierda y el brasileño volvió a mayo de 2024. Encaró a Koundé hasta el área, le tiró un caño extraordinario cuando venía la ayuda de un compañero, evitó la llegada de Cubarsí y empató el duelo ante Joan. Era el minuto 47 de un final de primer tiempo que entró en caos.

En la jugada siguiente, Lewandowski aprovechó las dudas de Tchouaméni y Huijsen en el marcaje, recibió de Pedri, siempre atento, dentro del área y picó la pelota ante la salida de Courtois. Era un posible golpe anímico al que el Madrid respondió de inmediato en un córner, ya en el 50. Huijsen cabeceó al palo y Gonzalo aprovechó el rechace para mandar el clásico a vestuarios con empate.

El descanso construyó las ideas del Barça, consciente de su superioridad física en Arabia ante un Madrid limitado que creyó en el título todo lo que confió Vinicius. El brasileño dio sus últimos suspiros en el inicio del segundo tiempo, fabricando las opciones blancas y perdonando el tercero ante Joan García. Tampoco estuvo fino Rodrygo, definiendo flojo ante el portero tras otra buena jugada de Vini.

Dos ocasiones clarísimas

Con los minutos, el Madrid desfalleció. Valverde, lesionado, pidió el cambio, Courtois salvó una mano clara ante Lamine y la suerte se alió con el Barça cuando Asencio desvió un disparo de Raphinha mientras el belga ya se vencía hacia un lado. Era el minuto 72 la orilla parecía lejos para el Madrid de Alonso, que recurrió a Mbappé e incluso a Alaba, único central disponible para sustituir a un Huijsen que tampoco pudo seguir.

Mastantuono y Ceballos fueron soluciones de emergencia ante el evidente cansancio de Vinicius y Camavinga, y el Madrid murió como pudo. Compitió, que era lo que la zona noble pedía en estas condiciones al equipo, pero le faltaron piernas y fútbol para aprovechar la superioridad numérica tras la expulsión de De Jong por una entrada con los tacos a Mbappé. Aun así, Carreras y Asencio tuvieron dos ocasiones clarísimas dentro del área para provocar los penaltis decisivos, pero remataron flojo, casi sin fuerza, a las manos de Joan García.

El Barça volvió a conquistar Yeda y la entrega del Madrid en cuanto a las sensaciones y lo apretado del marcador otorgan a Alonso su continuidad en el banquillo del Bernabéu.

Las adolescencias cruzadas de Vinicius y Lamine, entre la presión mediática y el peso de Cristiano y Messi: títulos, millones, insultos, dudas físicas…

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Lamine Yamal cumplió en julio 18 años, los mismos que tenía Vinicius Júnior cuando aterrizó en Valdebebas para jugar en el Real Madrid. El conjunto blanco pagó 45 millones por él a los 16, la edad a la que Lamine se hizo gigante en la Eurocopa. Son dos adolescencias cruzadas, marcadas por el foco mediático de los dos clubes más grandes del mundo, por la presión de las críticas y de los grandes escenarios. Se llevan siete años de diferencia, pero en sus caminos hay similitudes evidentes y también diferencias. Todo eso choca hoy de nuevo en el King Abdullah de Yeda, en otro clásico para definir la Supercopa.

Vinicius y Lamine representan dos caras de la misma moneda: el talento precoz sometido al escrutinio mediático, la construcción de su fútbol a la vez que la necesaria coraza ante el ruido exterior, las grandes marcas, el dinero, el entorno familiar... La presión casi hunde al primero durante unos primeros años de irregularidad en la capital, pero Vinicius lo solventó con una explosión mundial de la mano de Ancelotti y con dos goles en dos finales de Champions.

Para saber más

Yamal, por su parte, dinamitó todos los registros, se consolidó en el primer escalón del planeta con apenas 16 años, se transformó en epicentro de las esperanzas del Barça posterior a Messi y se echó a sus hombros a la selección. Golpeó con fuerza el primer muro de la presión, pero una vez tocado el cielo de la Liga y la Eurocopa, en los últimos meses de 2025 ha experimentado las luces constantes del foco mediático. La polémica le ha acompañado por su cumpleaños, por su pareja sentimental, por su padre, por la pubalgia que inició una guerra entre su club y la selección... Meses en los que ha sentido el análisis sobre cada paso que daba, condicionando, como le pasó a Vinicius, su personalidad.

Las dos estrellas no rechazan la confrontación. El brasileño no se ha callado ante los insultos racistas que ha ido recibiendo en diferentes campos de España, como el Metropolitano, el Camp Nou o Son Moix, e incluso ha protagonizado un documental sobre el tema. Tampoco lo ha hecho Lamine, que los sufrió en el Bernabéu. Han sido la diana de la rabia y la mala educación de algunos aficionados, pero no se han alejado del foco, incluso les gusta. Yamal forma parte del día a día de la Kings League, aparece en sus tertulias y pica a los madridistas de la liga. Vinicius no sale en un programa así, pero también utiliza las redes sociales para responder a quien considera, como sucedió tras el pique con Simeone.

"Un entorno ajustado"

«Los adultos normalmente ya tenemos formada nuestra personalidad y sabemos aceptar mejor las situaciones. Si soy un jugador joven que de repente me ponen ahí con toda la exigencia, necesito ayuda para hacerle frente», explica el psicólogo deportivo David Peris. «La prensa, las expectativas, los aduladores del alrededor. Hay que mantener un entorno lo más ajustado posible, los amigos de toda la vida, la familia, una red que le ayude a funcionar», añade.

En los últimos meses, ambas estrellas han llegado a un punto límite a nivel físico y mental. Un punto que parece de inflexión. Desde que perdiera el Balón de Oro ante Rodrigo Hernández, Vinicius ha ido cuesta abajo, todavía no ha cerrado su renovación con el Madrid, ha vivido una relación tensa con Xabi Alonso y hay cada vez más rumores sobre una posible salida. Cinco goles y ocho asistencias en 26 partidos, pero cero goles y tres pases de gol en los últimos 16, es su balance de esta temporada, cifras discretas para un futbolista que llevaba tres años siendo de los mejores del mundo y que ahora debe definir su rol en el futuro del club tras la llegada de Mbappé. Tras los abucheos contra el Sevilla, el brasileño se quitó la foto de perfil con la camiseta del Madrid en sus redes sociales y acrecentó todavía más la polémica. A mitad de su carrera, con 25 años y después de siete temporadas en la elite, podría buscar un cambio.

Lamine, de momento, asienta su lugar en el nuevo Barça. Perdió el Balón de Oro ante Dembélé, ha heredado el '10' de Messi y renovó hasta 2031, un movimiento similar al que hizo el Madrid cuando explotó Vinicius. En 2023, con 23 años, los blancos le dieron el '7' de Cristiano Ronaldo y le renovaron hasta 2027 con una cláusula de 1.000 millones. Acumula nueve goles y 11 asistencias en 22 encuentros y lidia con una pubalgia persistente desde hace meses que, entre otros partidos, le limitó en el último clásico de Liga. El club y el jugador optaron por una gestión conservadora que no requiriera pasar por el quirófano, y Flick le dosifica como puede. Después de ser titular en 16 partidos seguidos con el Barça y de perderse los dos últimos parones internacionales con la selección, el de Rocafonda fue suplente en semifinales, aunque parece que volverá al once en la final.

¿Alguien puede parar a Raphinha? Valverde se presume como su opositor, con las alternativas de Carvajal y Trent

¿Alguien puede parar a Raphinha? Valverde se presume como su opositor, con las alternativas de Carvajal y Trent

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"Siempre voy a tratar de alcanzar mi mejor nivel, nunca diré que ya estoy ahí. Siempre voy a intentar hacer una temporada si no perfecta, casi perfecta, buscando en todo momento lo mejor para el equipo". Así de contundente se mostraba Raphinha tras alzarse con el MVP de la semifinal de la Supercopa de España que disputaron el Barcelona y el Athletic el pasado miércoles. El brasileño, de nuevo, volvió a ser determinante: marcó dos goles y dio una asistencia. A pesar de que este curso se vio obligado a estar varias semanas en el dique seco por una lesión a la que le siguió una aparente recaída, ahora mismo parece realmente difícil de parar. Siempre y cuando arranque desde la banda izquierda del ataque azulgrana.

En los últimos cuatro partidos que ha jugado con el Barcelona, Raphinha suma cinco goles. En la Liga, marcó dos ante Osasuna en el nuevo Spotify Camp Nou y anotó uno en El Madrigal frente al Villarreal, pero no vio portería frente al Espanyol. En Cornella-El Prat, Hansi Flick lo situó como mediapunta por el centro, y desde allí sus características aparentemente se resienten. Si arranca desde la izquierda del ataque barcelonista, las cosas son muy diferentes, como demostró ante el Athletic.

Quién sería el jugador ideal para frenarlo será uno de los rompecabezas que tendrá que afrontar este domingo Xabi Alonso para preparar la final de la Supercopa. Una alternativa sería volver a apostar por Valverde, que ya jugó de lateral derecho ante el Atlético. Una posición que al uruguayo no le gusta, pero desde la que trata de cumplir de la mejor manera posible. Otras opciones serían apostar por la veteranía de Dani Carvajal o por la explosividad de Trent Alexander-Arnold.

Experiencia frente a carácter

Carvajal está encarando la recta final de su carrera en la élite y cuenta con experiencia más que de sobra para frenar las acometidas de Raphinha. El inglés, pese a que acaba de salir de una lesión, puede que tenga algo más de físico, pero su tendencia a subir al ataque y descuidar un tanto su zona defensiva puede abrir vías de agua que el brasileño no dudará ni un momento en aprovechar. Sus números, ahora mismo, son algo peores en comparación con los de una temporada 2024-25 en la que se perfilaba por lo menos entre los tres primeros clasificados para el Balón de Oro, pero no hay que olvidar su prolongada ausencia. A estas alturas, el delantero azulgrana sumaba el curso pasado 16 goles y 10 asistencias en 26 partidos. Ahora, acumula nueve tantos y cuatro asistencias en 16 encuentros.

La competición en la que Raphinha se mostró más acertado a estas alturas de la campaña pasada fue la Champions. En esa cita firmó seis tantos en seis encuentros, con un hat-trick frente al Bayern. En la presente, en cambio, aún no ha visto puerta en Europa, si bien solo ha jugado tres duelos en la máxima competición continental y en uno, de hecho, contó con menos de media hora. Si nos centramos únicamente en la Liga, las cosas han empezado a pintar mejor con su última racha, que le permite sumar siete goles en 12 partidos.

La temporada pasada, mientras, acumulaba antes de la final de la Supercopa de España 11 en 19 encuentros, un número de duelos que demuestra lo imprescindible que fue entonces para las estrategias de Hansi Flick. En la final del año pasado, el brasileño fue capaz de marcar dos de los cinco tantos que consiguieron los azulgrana, precisamente, en un duelo que fue también otro clásico, en el que se impusieron por 2-5, pese a jugar varios minutos con uno menos por la expulsión de Szczesny. Por lo pronto, el brasileño ya está con el cuchillo entre los dientes para el desafío de esta noche.

Florentino se ausenta de la cita con la RFEF y Laporta en Arabia en mitad de una nueva guerra Madrid-Barça: “Las relaciones están rotas”

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El hotel Marriott de Yeda acogió ayer la recepción oficial de la Supercopa de España, moderada por Rafael Louzán, presidente de la Federación, y con Joan Laporta y Emilio Butragueño como principales representantes de Barcelona y Real Madrid. Como el año pasado, faltó Florentino Pérez, presidente del conjunto blanco, que aterrizó en la ciudad saudí en la tarde del sábado y no acudió al cóctel. La misma elección de 2025 en mitad de uno de los peores momentos de los últimos años en la relación entre las directivas de blancos y azulgranas.

«No sé si ha venido o no a Arabia, pero a este acto no ha venido. Es libre de hacer lo que quiera y el Barça tiene un máximo respeto por nuestro rival y sus representantes», aseguró Laporta, que reconoció que las relaciones con el Madrid «están rotas».

«Hay diversos temas que nos han distanciado. Si ya éramos rivales acérrimos y eternos, pues ahora hay una situación que hace que las relaciones estén rotas», señaló el presidente del Barcelona, que apeló al «respeto» entre ambas directivas. «Hay un respeto que mantener». Y no cerró la puerta a una reconciliación: «Todo es reconducible, pero depende de la voluntad de las partes».

cruce de declaraciones

En los últimos meses, Florentino y Laporta han abandonado la cordialidad que les dio el proyecto de la Superliga y han entrado en un cruce de declaraciones públicas con el caso Negreira en el horizonte. Pérez atacó a los culés en la última Asamblea del club y Laporta le respondió aludiendo a que «la barcelonitis ya es aguda. Está instalada en el corazón del madridismo. Se tiene que decir. En este sentido, nosotros venimos aquí a jugar al fútbol y a dar una buena imagen», dijo en el enfrentamiento de Copa ante el Guadalajara.

«¿Cómo es posible que el presidente de los árbitros [Fran Soto] nos pida que lo olvidemos? ¿Cómo vamos a olvidar el mayor escándalo de la historia del fútbol?», recordó Florentino en la comida de Navidad del Madrid. «La mayor preocupación del Madrid es la situación del arbitraje en España. Daña la reputación de nuestra la Liga. Es obligatorio que se haga justicia con lo ocurrido con Negreira durante dos décadas. Y las instituciones han dejado solo al Madrid en esta lucha», insistió ese día, en una clara referencia a la Federación y a la Liga.

Xabi Alonso valora infiltrar a Mbappé: “Hay que medir el riesgo y lo que nos jugamos, pero no somos kamikazes”

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Xabi Alonso y Hansi Flick fueron los protagonistas de la mañana en el King Abdullah de Yeda. La rueda de prensa previa al clásico de la final de la Supercopa de España estuvo marcada por un nombre propio: Kylian Mbappé. El técnico vasco fue claro al valorar el estado físico del francés y la posibilidad de una infiltración de cara al duelo entre el Real Madrid y el Barcelona. "Es una decisión que tenemos que tomar entre los técnicos, el jugador y los médicos. Hay que medir el riesgo, lo que nos jugamos y asumir todas las decisiones. Pero no somos kamikazes, se trata de un riesgo controlado".

El de Tolosa reconoció que están pendientes del entrenamiento de esta tarde, el primero de Mbappé con el grupo desde el pasado 30 de enero. "Está mucho mejor. Llegaba justo ante el Atlético y decidimos no acelerar. Si llegábamos a la final, había que valorar que pudiera venir, entrenar y tener la información completa para decidir conjuntamente", explicó, subrayando que la decisión no será unilateral.

El técnico también dejó entrever que el contexto aprieta: el calendario no concede tregua y el margen de recuperación es limitado, más todavía después de tener 24 horas menos de descanso que el Barça. "Con un poco más de tiempo tendríamos más recuperación, pero el sorteo salió así. Tenemos que usar el tiempo lo mejor posible y prepararnos para una final contra un equipo exigente", señaló. En ese escenario, la evolución de los tocados, especialmente en defensa serán evaluadas hasta última hora.

"Los tres (Rüdiger, Asencio y Rodrygo) están mejor y hoy valoraremos. En la defensa hay jugadores que están haciendo un esfuerzo extra y hemos tenido que convivir con eso. Estoy seguro que muchas veces esas ganas y esa motivación disminuyen las posibles molestias que pueda haber", aseguró.

Mientras tanto, desde el otro lado del clásico, Hansi Flick rebajó el ruido y el favoritismo alrededor del Barça, buscando una venganza por la derrota en Liga. "A mí no me gusta eso, la venganza. Ha habido un partido solo y después nos hemos concentrado en seguir haciendo partidos buenos. Lo más importante es ganar y que todos los jugadores den lo mejor", afirmó, y recordó que desde que "sólo hemos perdido un clásico" de los últimos.

El técnico alemán evitó personalizar el plan en Mbappé y defendió la identidad propia: "No es solo sobre Mbappé, que ha demostrado ser el mejor delantero, es sobre el Madrid, pensar cómo vamos a jugar y qué puede pasar. Estamos concentrados en nuestra idea", y cerró con la confirmación de que "Lamine puede jugar de titular, como todos".

David Villa: “Ni Messi ni Cristiano tenían el foco de Lamine a su edad. Hay que ayudarle y disfrutarle”

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Fue campeón de Europa, del mundo, de la Champions, de la Liga... De todo. David Villa (Langreo, 1981) se sienta con EL MUNDO en Yeda, a donde acude como embajador de LaLiga para ser parte de una Supercopa que salvará a su excompañero Xabi Alonso o encumbrará a Pedri y Lamine Yamal, futbolistas estrella del Barça y de la selección que El Guaje espera gobiernen el próximo Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.

Usted ganó la Eurocopa en 2008 y después el Mundial en 2010. Una situación a la que ahora se vuelve a enfrentar la selección. ¿Ve similitudes?
Más que la comparación, veo posibilidades de que puedan ser campeones y repetir aquello. No porque lo diga yo, sino porque lo han demostrado ellos cada vez que entran al campo. Han demostrado al mundo que pueden ganar a cualquiera.
¿Algún consejo?
Es difícil aconsejarles, pero por decirles algo diría que la dificultad de un Mundial es que muchas veces no tienes que ser el mejor equipo durante un momento concreto, sino que tienes que ser constante durante el torneo porque un día malo te envía a casa, que es lo que nos pasó a nosotros en 2006. Sobre el papel parece que no habrá problemas en pasar el grupo, pero hay que estar atentos en las eliminatorias.
En cuanto a los jugadores, son todos elite, pero hay uno que parece un escalón por encima de los demás: Lamine Yamal. ¿Cree que se pone mucha presión sobre un único futbolista?
Fuera puede ser, dentro no creo. Conociendo a Luis de la Fuente y cómo trabaja su cuerpo técnico, son conscientes de la importancia del grupo. Nosotros creo que no teníamos ese tipo de jugador, los teníamos muy buenos, pero no ese tipo. Obviamente es bueno para la selección y son todos conscientes de cómo se tiene que plantear todo para ganar ese Mundial.
¿Cómo le ve a nivel personal?
Es difícil analizarlo todo porque para eso hay que ponerse en su pellejo. Es muy joven y con una repercusión mediática que no sé si ha existido alguna vez. No recuerdo que Messi y Cristiano tuvieran ese foco con su edad. Y ya no te digo Xavi, Villa o Iniesta. Futbolísticamente es un fuera de serie y creo que tenemos que ayudarle y disfrutarle. Él demuestra cada día las posibilidades que tiene como futbolista y su techo lo marcará él. Da la sensación de que no tiene.
De la Fuente ha ido variando delanteros en sus convocatorias. ¿Ve en Gonzalo García un perfil necesario?
Creo que hay el mismo debate en todas las posiciones y que es bueno que haya alternativas y jugadores diferentes. Gonzalo está haciendo grandes partidos con el Madrid, marcando y llamando la atención. Seguro que Luis le tendrá en cuenta, pero es que hay muchos que han entrado en la selección y pueden hacer las cosas bien, como Oyarzabal, Ferran, Morata y Samu.
Usted coincidió con Xabi Alonso, ¿observa cosas de su época de futbolista en la manera de entrenar y el estilo del Madrid?
Es difícil analizarlo. Como compañero era un espectáculo, tanto en lo futbolístico como en lo personal. De esos jugadores que ya veías que acabaría de entrenador porque era una extensión del banquillo en el campo. Como entrenador veo los éxitos que está teniendo. No es fácil llegar a entrenar al Madrid con una corta trayectoria y le deseo suerte, que tenga una carrera tan exitosa como la que tuvo como futbolista.
Alonso, Cesc, Xavi, Torres, Arbeloa... ¿A usted no le ha picado el gusanillo de entrenar?
Hay que hacer balance y tener un equilibrio, a mi no me gusta entrenar. Hay grandísimos entrenadores de nuestra generación, pero a mí no me gusta.
¿Qué había de especial en esa generación para que hayan salido tantos entrenadores?
Era especial. Entrenar es realmente una vocación. Tienes que tenerla. E igual que yo tuve vocación por jugar al fútbol, no la tengo como entrenador. Ellos sí. De hecho la mayoría no se han tomado ni un año, han acabado de jugar y se han puesto a entrenar por las ganas que tenían. Incluso se han retirado para ponerse a entrenar porque les gustaba más. Yo eso nunca lo he tenido.
Usted es más del negocio, ¿no? Tiene sus academias, su agencia de representación...
Ahí estoy más contento, más involucrado y más preparado. Llevo viviendo el fútbol desde niño, he tenido la suerte de ser profesional y al final no puedes irte de este mundillo. Estoy contento por ayudar desde otra parte, especialmente con las academias que me hace muy feliz estar cerca de ellos y ayudarles.
Su hijo juega en la cantera del Atlético.
Es un orgullo y una alegría. Pase lo que pase, y como dicen los niños de su edad ahora, poder ser futbolista es 'random'. Es tan difícil que nunca sabes. Pero estoy contento porque le veo disfrutar y con ganas. Me gusta mucho que lo haga, porque el fútbol te inculca unos valores muy grandes más allá de ser futbolista.
¿Cómo actúa en la grada habiendo sido una estrella?
Intento ser un padre que le acompañe, intentando estar en todo lo que puedo. De hecho ahora que soy embajador de LaLiga, saben perfectamente que me tienen que poner los eventos entre semana. Por ejemplo, vuelo ya esta misma noche a Madrid para poder ver su partido el sábado. Me gusta estar con él, apoyarle y escucharle, porque más allá de estar dándole consejos todo el día me gusta que él me pregunte, y cuando tengas dudas, intentar ayudarle. No porque yo haya nacido aprendido, sino porque he pasado por las etapas que él está pasando. Pero lo vivimos los dos como algo que hoy nos hace felices, no con una obsesión de tener un futuro como futbolista porque tiene 12 años.
El abrazo de los culés a Unai Simón y los elogios de Flick a Raphinha: "Es un ejemplo. Para todos"

El abrazo de los culés a Unai Simón y los elogios de Flick a Raphinha: “Es un ejemplo. Para todos”

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Los jugadores del Ahtletic acabaron la semifinal ante el Barça con el rostro desencajado frente a los azulgrana, que les pasaron por encima. "Es una lástima. Quiero pedir sobre todo perdón a los aficionados que se han desplazado hasta aquí, y también a los que lo han seguido desde sus casas. No hemos estado a la altura", aseguró Iñaki Williams en declaraciones a Movistar tras el duelo. Un discurso que, poco antes, ya había hecho suyo también Dani Vivian.

"Lo primero que tengo que hacer es pedir perdón a los aficionados, es una derrota muy dura en una competición en la que teníamos la opción de conseguir un título", apuntó el defensa. "El año pasado fuimos la defensa menos goleada, ahora no estamos del todo bien, tanto ofensiva como defensivamente. Es un día duro, mañana también lo será, pero al siguiente nos recuperaremos. No quiero que nuestra gente se venga abajo, ni nosotros. Aún queda mucha temporada por delante", abundó también ante las cámaras.

Raphinha, por su parte, acabó el partido exultante. El brasileño se erigió como jugador más destacado de la semifinal ante el Athletic tras marcar dos goles, darle a Fermín la asistencia del momentáneo 2-0 y, de nuevo, desgastarse de lo lindo en la presión. A todas luces, está ya muy cerca de ese estado de forma que exhibió en un curso pasado que, por momentos, pareció llevarlo al menos al podio del Balón de Oro.

"Siempre voy a buscar mi mejor nivel, nunca diré que ya lo he alcanzado. Siempre intentaré hacer una temporada si no perfecta, casi perfecta, buscando en todo momento lo mejor para el equipo", aseveró en su intervención televisiva post partido el delantero, quien quiso dejar claro que lo importante es centrarse en ellos mismos.

"Los que hacen el partido fácil o difícil somos nosotros. Si hacemos las cosas bien, todo se vuelve más fácil. No estoy diciendo en ningún caso que el Athletic sea fácil, siempre es un rival complicado, tiene mucha calidad y cuenta con jugadores que pueden resolver un partido", apuntó un Raphinha que elogió la calidad de la plantilla azulgrana y evitó en la medida de lo posible calentar una final en la que podrían medirse o bien al Atlético o bien al Real Madrid. "Tenemos que centrarnos en nosotros mismos. Gane quien gane el otro partido, estaremos preparados para lo que venga", sentenció. Luego su entrenador, Hansi Flick, se rindió a él. "Es un ejemplo. Para todos. Tiene una mentalidad tremenda, siempre da el 100% en el campo", dijo el alemán, que reservó a Lamine.

"Lo hemos hecho fácil nosotros. Hemos sido muy efectivos arriba y eso nos ha permitido llevar el partido como nosotros queríamos", señaló por su parte un Cubarsí que admitió que tal vez se pisó un poco el freno en la segunda parte. Eso sí, con matices. "Sí que a lo mejor miras hay mucha diferencia, pero no quitar el pie del acelerador ayuda a enfocar mejor la final y cargar las pilas para prepararla", aseguró el central.

El gesto con Simón

El defensor, como Raphinha, no quiso pedirse rival alguno para el domingo. "A todo el mundo le apetece un clásico, pero, venga quien venga, estamos dispuestos a luchar con quien sea", agregó el azulgrana, que explicó también el gesto final de los internacionales barcelonistas con un Unai Simón que encajó cinco goles: una serie de abrazos a los que se sumó también Joan García, el rival que se le intuye para el futuro.

Pedri, Dani Olmo y el propio Lamine se fueron hacia el portero del Athletic para abrazarle. "Somos compañeros de selección, todos somos muy buenos amigos. Hemos ido a darle un abrazo, a ver cómo estaba, y nos ha dicho que estaba bien", zanjó Cubarsí.