El luchador de sumo Danylo Yavhusishyn dijo este lunes que se había sorprendido incluso a sí mismo al convertirse en el primer ucraniano en ganar un torneo de este antiguo deporte japonés.
Este joven de 21 años, que huyó de la guerra en Ucrania hace tres años, ganó el Gran Torneo de Sumo de Kyushu tras imponerse el domingo en el desempate al gran campeón mongol Hoshoryu.
La victoria le valió a Yavhusishyn, conocido por su nombre artístico Aonishiki, su primer título en apenas su decimocuarta competición.
Esta semana ascenderá al segundo rango más alto del sumo, el de ozeki, un éxito que, admitió, ha superado sus expectativas.
"Para ser sincero, quería ganar el torneo, pero realmente no pensaba que pudiera", dijo a periodistas en Fukuoka. "Estoy muy feliz".
Yavhusishyn nació en el centro de Ucrania, comenzó a practicar sumo a los siete años y se convirtió en campeón nacional a los 17.
Su edad le permitió evitar por poco el servicio militar obligatorio en Ucrania, establecido para los hombres mayores de 18 años cuando estalló la guerra con Rusia, tras lo cual buscó refugio en Alemania antes de trasladarse a Japón.
Sus padres se quedaron en Alemania y él llegó a suelo nipón sin saber nada del idioma.
Yavhusishyn dijo que habló con sus padres después de ganar el certamen y que también había recibido "muchos" mensajes de amigos en Ucrania. "Me llevará tiempo responder a todos, pero empezaré a hacerlo uno por uno después de esto", dijo.
Yavhusishyn se convirtió en el segundo luchador profesional ucraniano de sumo cuando debutó en julio de 2023, siguiendo los pasos de su compatriota Serhii Sokolovskyi, más conocido como Shishi.
El ascenso de Yavhusishyn a las divisiones superiores del ancestral deporte japonés fue el quinto más rápido desde que se introdujo el sistema actual de seis torneos al año en 1958.
El ucraniano mantuvo vivas sus esperanzas de conseguir el título en el Gran Torneo de Sumo de Kyushu al derrotar a Hoshoryu en la penúltima jornada, y luego volvió a vencer al mongol para hacerse con la corona.
"Era el último torneo del año, así que quería dar lo mejor de mí mismo para no terminar el año con remordimientos", dijo Yavhusishyn. "Me alegro de haber podido atacar desde una posición baja, tal y como se me conoce".
Derrota en Liverpool, empate en Vallecas y tablas en el Martínez Valero. Noviembre, que empezó con un alegre 4-0 contra el Valencia en el Bernabéu, está descomponiendo al Real Madrid de Xabi Alonso. El conjunto blanco acumula dos empates consecutivos en Liga y tres partidos sin ganar entre todas las competiciones mientras su entrenador admite los defectos pero también sueña con "revertir la situación".
"El equipo no se ha caído. Sigue compitiendo, pero los contextos de cada partido son diferentes. Los resultados y el juego son mejorables, en eso somos conscientes y autocríticos. La línea es clara y el espíritu sigue siendo bueno", resumió ayer en la sala de prensa del cuadro alicantino. Esperanzado ante un milagro mientras sus futbolistas parecen cada vez más lejos de su mejor nivel. "Sabemos que ante cada resultado no favorable llegan las críticas y vivimos con ello", insistió, sabiendo lo que se le viene encima.
El parón de selecciones encontró al Madrid después del empate contra el Rayo y le recibió con otra noche complicada contra el Elche. Un equipo que durante muchos minutos del duelo fue superior a los blancos, más intenso, más vertical, más técnico y con una idea de juego más palpable. Todo lo que le falta al Madrid ahora mismo.
"Es fútbol. Después de una buena dinámica, ahora llevamos unos resultados que no son los que queríamos, pero seguimos sabiendo qué es lo que queremos", declaró Alonso. Ese plan, que durante algunos momentos del Mundial de clubes y de las primeras jornadas del campeonato fue bastante visible, con presión alta y una idea de juego, ahora parece haber desaparecido.
En el primer tiempo Courtois salvó al equipo y Mbappé falló varias veces ante Iñaki Peña, y en la segunda el belga no pudo hacer nada ante Febas y Álvaro. El primero entró con extrema facilidad en el área pequeña, libre de marca para el 1-0; y el segundo pudo disparar con calma desde la frontal mientras los futbolistas del Madrid observaban a unos metros. "Ha sido una pena encajar tras el 1-1. Hemos dejado el 2-1 cuando el momento era para nosotros. El 2-1 nos ha dolido. Hemos peleado, me ha faltado después del 1-1 no volcarnos más", aseguró Alonso.
En los minutos finales, el tanto de Bellingham salvó la noche y el liderato para el Madrid, pero el runrún continuará camino de Atenas, donde los blancos se medirán al Olympiacos este miércoles. Mientras, Alonso asegura que su vestuario sigue "conectado". "La conexión va mejorando porque cada vez tenemos más trato, nos conocemos mejor y vamos todos juntos en la misma dirección. Celebramos las victorias y sufrimos cuando no ganamos. La conexión y el día a día es bueno, hay que revertir este momento", insistió.
"Vinicius lo entiende"
Durante la primera hora del encuentro, Vinicius vio el duelo desde el banquillo. Cuarta suplencia para el brasileño, que venía de jugar con Brasil en el parón de selecciones, y titularidad para Rodrygo, que compartió minutos con su compatriota en la canarinha. Una decisión que vuelve a levantar espinas entre el técnico y el delantero, que entró en el segundo tiempo y pudo decidir el partido para el Madrid, pero no estuvo del todo acertado.
"Vinicius y yo lo habíamos hablado, como hablamos muchas veces. Y lo entiende. Sabía el impacto que podía tener en el segundo tiempo y sigue conectado. Hoy no estamos contentos, pero todos están con energía de recuperar una buena dinámica", explicó Alonso.
Al otro lado del área técnica, Sarabia se quejó de una falta de Vinicius sobre Iñaki Peña en el 2-2 de Bellingham. "El rodillazo de Vinicius es falta clarísima. Estoy muy jodido", aseguró. Antes, Peña había dicho que la acción era "un lance de juego" y que no había falta del brasileño. "Iñaki no ha visto la jugada y cuando la vea verá que él despeja y que Vinicius le pega en la cara y por eso le deja la nariz así. Es falta clarísima", volvió a responder el técnico del Elche.
Un empate canino, en un par de rebotes, mete al Real Madrid en un gran jeroglífico de existencia. Siempre jugó mejor el Elche, porque tiene en Febas un centrocampista sensacional, que ni si quiera lo huele el Madrid en su equipo. La vida blanca actual es angustiosa, con el inmenso peso de las dudas.
Tras la décimo tercera jornada de Liga, cuando ni siquiera sabes cuál es el equipo titular y ni tampoco conoces el sistema de juego que vas a utilizar, Xabi Alonso se convierte en un entrenador sospechoso, propenso a caer en el circo del fútbol y ser devorado.
Y como hemos dicho que es un rehén de Vinicius, para hacer creer que domina, dejó al brasileño en el banquillo. Igual que a Valverde, otro que ha protestado de la autoridad de su entrenador
Lo cierto es que no tiene jugadores para jugar como lo hacía en el Bayer, con tres centrales. Quería volver a sus raíces y ha vuelto a fracasar. Trent es un sonámbulo todavía y Fran Garcia simplemente no da la talla. No son carrileros fiables.
Encima colocas a Rodrygo por el lado que odia y se convierte en un monigote. A Arda Güler le pones de falso medio centro a setenta metros de la porteria y es más que probable que hayas perdido el compás, la brújula y no sabes donde está la estrella Polar, la de los éxitos.
El Elche fue inteligente, obediente al fútbol y se rió de todo el sistema de Xabi Alonso. Hasta sus goles fueron de dos ex jugadores madridistas. El de Álvaro fue un gol de delantero centro que el Madrid no tiene desde hace años. Quien lleva la Fábrica es simplemente obsceno.
Alonso tiene unos jugadores que no tienen garra, con una frialdad germana y sin genitales para dar patadas milagrosas en el campo. Solo hay un jugador de carácter. Es Antonio Rüdiger, que está lesionado o trata de escaparse del camino del ocaso. La única salvación son los milagros de Mbappé y de Courtois.
El francés lo intentó todo, pero está muy sólo, porque se tiene que buscar él mismo los goles. Sus compañeros no le ayudan, lo ven como un fenómeno lejos de su alcance.
No se le puede matar directamente a Alonso, porque es una víctima también de la política vetusta de la Casa Blanca. Es insoportable pensar que el Madrid pagara por eso llamado Mastantuono y prohiba a fichar a Zubimendi, que era la única petición que había hecho su nuevo entrenador. No sé lo que le queda Alonso. Pero depende de dos dioses llamados Courtois y Mbappé. Es una situación entre el caos y la desilusión madridista
Cuando Aleix Febas, un mediocentro criado en Valdebebas, marcaba un gol para premiar su excelso partido, Vinicius saltó de su asiento en el banquillo para ponerse la camiseta con la rapidez que se viste un bombero. No lo había hecho desde el principio por decisión de Xabi Alonso en un día de cambios, de sistema, con tres centrales, y de nombres. La entrada de Vini contribuyó a la agitación, pero no le llegó para la victoria frente a un Elche mejor, sostenido por el tanto de otro ex canterano blanco, Álvaro Rodríguez, que fue Vinicius y Mbappé en la jugada de su vida. Huijsen y Bellingham pusieron las tablas en la melé del área, pero no ponen paz en un Madrid que suma su tercer partido consecutivo sin ganar, segundo en la Liga, y sujeta el liderato por un punto. Mal asunto para Xabi Alonso.
Era partido de entrenadores, estaba claro. Dos entrenadores jóvenes que quieren ser protagonistas, con un intervencionismo marcado, pero que vieron cómo el frenesí final les superaba, roto y abierto el choque, como le gusta al Madrid, pero sin el desenlace que pretendía. De principio a fin, fue peor que su rival.
Xabi Alonso ha llegado al Madrid para doctorarse después del excepcional trabajo en Leverkusen. Esto no va a ser fácil. Lo sabe en un día que sólo puede mirar a la clasificación, no al campo. Eder Sarabia quiere que el Eche sea su pequeño Leverkusen, romperse en la Liga o romperse en el campo. Ha empezado bien y donde no llega su equipo, lo hacen sus camisetas. Dar que jugar y dar que hablar. Las dos cosas las hace este Elche, un modesto que escoge el riesgo de los grandes y al que le va muy bien en este regreso a Primera.
Dos entrenadores que dispusieron tres centrales en el Martínez Valero, una formación que carga el mensaje de querer la pelota y ser protagonistas. En Sarabia es habitual. En Xabi Alonso es vocacional, pero hasta ahora apenas la había utilizado en el Madrid, al contrario de lo hecho en un Bayer Leverkusen de récord. Quizás después de la derrota en Liverpool y el empate en Vallecas era el momento, debió pensar. Se equivocó. Sin embargo, la decisión de más enjundia del tolosarra no tenía que ver con el sistema, sino con las elecciones. Vinicius se quedaba en el banco en favor de Rodrygo.
Febas e Iñaki Peña
Con Huijsen, Asencio y Carreras como central asimilado, dejó las bandas para el vuelo de Trent y Fran García, ambos laterales largos, ofensivos, aunque con menos dinámica defensiva, en especial el inglés, un jugador con dos caras. El Elche lo aprovechó en sus aproximaciones, que encontraron a Courtois desplegado, como un 'Courtois patas largas'. Primero ante Rafa Mir, después frente a André Silva. No fueron las únicas llegadas con peligro de los locales, malogradas otras por las malas decisiones ante la definición, hasta el primer gol, un prodigio de precisión entre Germán Valera y Febas, el mejor de su equipo, junto con André Silva, Iñaki Peña y los minutos de Álvaro Rodríguez.
La segunda coincidencia era la presión alta de ambos equipos sobre la salida de balón del contrario. En el Elche, con Iñaki Peña muy adelantado, como un jugador de campo más para crear superioridades. En el Madrid, con emparejamientos individuales. Las dos elecciones con altísimo riesgo, lo que provocó transiciones innecesarias, llevadas al absurdo en el área local y errores en la visitante, como el de Carreras que trajo la primera ocasión del Elche, de Rafa Mir. El Madrid salió peor parado, y pudo serlo mucho más de no ser por Asencio, firme hasta el baile sufrido ante Álvaro Rodríguez.
Mbappé tardó muchísimo en concetar en un Madrid inicialmente sin profundidad. Cuando lo hizo, encontró a Iñaki Peña en versión Courtois. El gol de Febas, tras taconazo de Varela en el área, invocó el zafarrancho, como si Xabi Alonso tirara el manual a la papelera y llamara a Vini, Gonzalo, Brahim, a todos. La carga del área trajo los goles de Huijsen, primero, y Bellingham, después, con un polémico choque entre Vinicius e Iñaki Peña, pero sin la belleza y la calidad del de Álvaro. Lo justo para sostenerse al liderato, nada más.
Una de las imágenes más inauditas de la madrugada en Las Vegas se produjo a la puerta del hospitality de McLaren, cuando Oscar Piastri y su agente, Mark Webber, abandonaron las instalaciones con una sonrisa en los labios. Aún no se había hecho oficial la descalificación de los dos coches de Woking, pero los australianos ya sabían que ese dictamen de la FIA perjudicaba más a Lando Norris. El líder del Mundial sumaba su segundo cero del año y veía reducida su ventaja con Max Verstappen. Con 58 puntos en disputa, ya sólo mantiene 24 frente al holandés, empatado en la tabla con Piastri.
En las seis últimas carreras, el tetracampeón se ha embolsado 136 puntos, por 97 de Norris y apenas 42 de Piastri. A esta progresión se suman un par de factores favorables de cara al próximo fin de semana en Qatar, donde también se disputa una sprint race. Tras su cambio de motor en el GP de Sao Paulo, Verstappen llegará con un propulsor más fresco que McLaren. Y lo hará en una pista donde ya conquistó la victoria en las dos últimas ediciones. Norris, décimo en 2024, tuvo que conformarse con la tercera plaza en 2023, mientras Piastri sí enlazó dos podios.
De este modo, las cuentas en Losail quedan muy claras para Norris, que se proclamará campeón si suma dos puntos más que Verstappen y Piastri. Es decir, si acaba por delante el sábado y el domingo. Por supuesto, el panorama sigue difícil para el líder de Red Bull, que no sólo necesitaría un pleno de 58 puntos en Qatar y Abu Dhabi, sino que Norris pinchase en una de las tres carreras.
¿Hay futuro para las 'papaya rules'?
El ejemplo más a la mano pasa dos segundos puestos en Losail y una sexta posición en Yas Marina. Otra combinación ganadora para Lando sería encadenar tres terceras plazas. Sin embargo, queda por ver cómo responderá a la enorme presión que se le viene encima. Y si repetirá alguno de los errores que le lastraron en el arranque del Mundial, como en Bahrein, Arabia Saudí o Canadá.
El otro punto crucial en la resolución del título atañe a la cúpula de McLaren, que deberá tomar una decisión en firme sobre sus prioridades. Es decir, si mantiene lo establecido hasta ahora, con ese acuerdo de absoluta equidad establecido en las papaya rules, o cambia hacia un trato favorable a Norris, el único de sus pilotos con ventaja frente a un rival tan temible como Verstappen.
Sea cual sea el veredicto de Zak Brown, CEO de la escudería de Woking, lo que parece seguro es que este cierre de Mundial se asemeja, cada día más, a lo sucedido en 2007. Entonces, Lewis Hamilton y Fernando Alonso perdieron ante Kimi Raikkonen un título que parecía cerrado para McLaren. A falta de dos carreras, el británico contaba con 17 puntos frente al piloto de Ferrari. Adaptando el sistema actual, esa diferencia ascendería a 37 puntos, 13 más de los que necesita remontar Mad Max.
Verstappen festeja su triunfo en el Strip Circuit.AFP
La guerra psicológica, por tanto, parece jugar a favor de Verstappen, que hace cuatro años ya tuvo que lidiar con un dramático desenlace ante Hamilton. Se da la circunstancia de que en 2023 el heptacampeón también protagonizó en Losail un incidente con George Russell, su compañero en Mercedes, cuando ambos luchaban con Verstappen en la primera vuelta. "Asumo toda la responsabilidad de lo ocurrido", sentenció Sir Lewis aquel domingo.
El recado de Marko
A este extra de experiencia, Verstappen puede sumar otras dos escenas de la pasada noche en Las Vegas. La primera se produjo en la primera curva, cuando Norris cometió un error que le privó de la victoria. «Probablemente estuvo mirando demasiado tiempo por los retrovisores y olvidó dónde frenar. Así que sí, pensé: "Vale, muchas gracias"», comentó, con una sonrisa, tras bajarse del coche.
El otro momento que debe hacer reflexionar a McLren llegó en el tramo final, cuando Norris adelantaba a Russell para quedarse a la estela del líder. Ahí optó por la cautela. Sin embargo, Helmut Marko quiso aprovechar la coyuntura para lanzar uno de sus habituales recados. «Lo más gracioso fue cuando llegó el mensaje de McLaren: "Ataca a Max, adelántalo". Después, Max marcó una vuelta rápida tras otra», zanjó el veterano asesor de Red Bull.
El rostro desencajado del team principal, Andrea Stella, ilustraba ayer en Las Vegas el ánimo del equipo. Los nervios pueden multiplicarse en este infernal trayecto, con 11 horas de diferencia horaria, que separa Las Vegas de Qatar. Durante esta misma semana, Russell advirtió del favoritismo de Red Bull en Losail, una pista de curvas rápidas, como Silverstone y Suzuka, donde mejor se maneja el RB-21. Por tanto, Stella tuvo que oponer su réplica: «Yas Marina volverá a jugar a nuestro favor». Tras 60 temporadas en el Mundial, McLaren ha sufrido su primera doble descalificación en una carrera. Lo que no puede permitirse ahora es perder otro título que creía en la mano.
"Ahora siento más dolor que otra cosa", proclamaba Jaume Munar después de la derrota de España en la final de la Copa Davis, todavía con la medalla de subcampeón al cuello. En la ceremonia de entrega de la Ensaladera a Matteo Berrettini, Flavio Cobolli y compañía, los cuatro miembros del equipo español recibieron su metal y ninguno sintió el impulso de quitárselo rápido de encima. De eso nada. Eso no se hace.
Todos miraron, tocaron, cuidaron su medalla hasta el punto de que Munar salió del Bologna Fiere con ella puesta, después incluso de pasar por las duchas. "Está claro que hemos perdido una final, pero no lo veo como un drama. El equipo ha sido competitivo durante la semana, estoy muy orgulloso de todos ellos", comentó David Ferrer. Ese orgullo era compartido.
La derrota fue una lástima, el más apenado era Munar, que creyó cerca su victoria ante Cobolli, pero todos se conjuraron para valorar su logro. En 113 ediciones del torneo, España solo ha llegado 11 veces a la final y la ha ganado en seis ocasiones. No siempre puede ser.
Un abrazo colectivo
Pero el grupo confirmó una sensación: sí se puede. Después de la final, en rueda de prensa, no hubo ningún lamento por la ausencia de Carlos Alcaraz, pero hubo muchas promesas de futuro. Si a este grupo se le une el número uno del mundo no hay rival invencible, ni la Italia dominadora.
TIZIANA FABIAFP
"Necesito analizar con calma lo que ha ocurrido en este partido, pero me llevo un carro de ilusión para la Davis del año que viene", admitía Munar. "Este torneo me sirve para ver que si las lesiones me respetan todavía tengo el nivel para estar en el circuito", confesaba Pablo Carreño. "Ha sido una gran experiencia para el año que viene. Todos estarán listos", prometía Ferrer, que volvía a subrayar la unidad de grupo como arma para lo que vendrá.
Incluso en la derrota, cuando cada uno podía pasar la pena a solas, cuando podían culparse los unos a los otros, lo primero que hicieron fue fundirse en un abrazo colectivo.
La afición italiana
Y se despidieron de la pista italiana con una ovación. El público fue crucial en el partido ante Munar y Cobolli tanto que Carreño llegó a considerar que "si se hubiera jugado en España habría ganado Jaume", pero no existió ni una sola queja. Más bien todo lo contrario.
Los ánimos a los jugadores italianos que hacían que las gradas del recinto ferial se movieran eran lo que todos esperaban. La Copa Davis es esto. Tantas anécdotas habían escuchado de lo que ocurrió en Mar del Plata, aquello de tener a aficionados gritando en contra, que sólo pudieron disfrutarlo. "El público ha sido perfecto. Ha sido la atmósfera que esperaba. Les quiero felicitar", asumió Munar sin una pizca de ironía.
Luego todos compartieron sus planes de vacaciones en el mes sin tenis que ahora sí, por fin, se viene. "Yo ahora sólo quiero hacer bici e ir a esquiar", admitía Ferrer mientras otros hablaban de playas lejanas y de planes familiares. Pedro Martínez, por ejemplo, espera a su segundo hijo y tiene pendiente celebrar el segundo aniversario del primero, que fue precisamente este domingo.
Casi siempre hubo un líder. Lo fue Manolo Santana, en las dos finales perdidas frente a Australia (Sidney, 1965 y 1967). Lo fue Juan Carlos Ferrero, en la primera de las ya siete Copa Davis conquistadas por España, también, aquella vez en casa, Barcelona, frente a los aussies, (2000), y lo fue Rafael Nadal, quien emergió como tenista ante Estados Unidos, en Sevilla (2004), y resultó crucial en 2009, de nuevo en Barcelona, contra la República Checa, en 2011, Sevilla, contra Argentina, y en 2019, Madrid, frente a Canadá. Pero el triunfo que comparte mayores analogías con el que ahora celebra nuestro tenis fue el logrado en 2008, en Mar del Plata, ante la albiceleste. Lesionado Nadal, fue aquella una victoria coral, con Feliciano López y Fernando Verdasco como héroes insospechados. Fue también la primera lograda a domicilio.
BARCELONA / 2000
La eclosión de Ferrero
El viejo anhelo se consumó en el Palau Sant Jordi. Era arcilla, la oportunidad soñada, pero venía una poderosa Australia capitaneada por el legendario John Newcombe. Incluso fuera de su entorno natural, Lleyton Hewitt y Patrick Rafter infundían el respetosuficiente. España estrenaba capitanía colegiada: Javier Duarte, el encargado de ocupar la silla, junto a José Perlas, Juan Bautista Avendaño y Jordi Arrese. Carlos Moyà, que arrastraba malos resultados, se quedófuera del equipo. Y Álex Corretja, pese a contar con el mejor ránking de todos los integrantes, fue relegado al partido de dobles (donde brilló junto a Joan Balcells). Fue la eclosión de Ferrero, quien ganó sus dos partidos y en 2003 levantaría la copa en Roland Garros y se subiría al número 1 del mundo tras disputar contra Andy Roddick la final del Abierto de Estados Unidos. España venció a Australia 3-1.
SEVILLA / 2004
Irrumpe Nadal
El G4 se quedó en G3 tras la marcha de Duarte. En una decisión arriesgada y valiente, mal encajada por el de Villena, los capitanes sacrificaron a Ferrero para apostar por Nadal, entonces un intrépido zurdo de 18 años que contaba con un único título, suscrito meses años en Sopot. Nadal derrotó a Andy Roddick entonces número 1 del mundo, en cuatro sets. Fue también el desquite de Moyà, vencedor de sus dos individuales, ante Mardy Fish, y en el definitivo encuentro frente a Roddick. España superó a Estados Unidos 3-2, tras perder el dobles y con la testimonial derrota de Tommy Robredo contra Fish en un punto que ya no importaba.
MAR DEL PLATA / 2008
El triunfo de los 'galácticos'
Pocos daban un peso por España en su visita a Argentina. Sin Nadal, y con Ferrer en horas bajas por problemas personales, los locales, con David Nalbandián y Juan Martín del Potro, asomaban como claros favoritos en la abrasiva atmósfera de Mar del Plata. Emilio Sánchez ejercía ya como único capitán, de vuelta a la vieja usanza. Feliciano López dio el gran golpe al derribar a Delpo y compartió voluntad y acierto en el tándem junto a Verdasco para tumbar a Nalbandián y Agustín Calleri. Verdasco cerró la gesta venciendo a José Acasuso. Los galácticos, como se conocía a la exótica pareja española, dieron la cara. Argentina 1 España 3.
BARCELONA / 2009
Ferrer es de acero
Radek Stepanek desplegaba todos sus encantos tenísticos y dominaba a Ferrer por dos sets a cero en el inicio de la final. Tan sólo había consentido tres juegos al hercúleo tenista de Jávea en los dos primeros parciales. Pero el hoy capitán español protagonizó una asombrosa reacción para imponerse por 8-6 en el quinto y dejar la serie encarrilada después del cómodo triunfo previo de Nadal ante Tomas Berdych. Feliciano López y Verdasco, consolidados como pareja, dejaron el domingo como un día puramente festivo con su triunfo ante los dos singlistas checos. España venció 5-0 y se consolidó como la potencia hegemónica.
SEVILLA / 2011
No hubo revancha
Tres años después de Mar del Plata, Argentina se presentó en Sevilla dispuesta a la réplica. Del Potro, víctima de las iras de Nalbandian en la final perdida por su país como anfitrión, era esta vez el principal depositario de las ilusiones de los suyos. Peleó hasta el límite en su primer individual, pero también se encontró con la resistencia de Ferrer, ganador en otros cinco parciales. El pinchazo de los 'galácticos' quedó subsanado en el cuarto punto, con victoria de Nadal ante Delpo. No hizo falta jugar más. España 3 Argentina 1. Era la segunda Davis de Albert Costa al frente del grupo.
MADRID / 2019
La elegía de Bautista
España también prosperó en el estreno del formato Piqué, que rompía con la tradición del torneo. En Madrid, en la Caja Mágica, en una semana frenética, de nuevo fue Nadal quien sostuvo al equipo hasta la victoria en el partido definitivo contra Canadá, con Denis Shapovalov al otro lado. Pero Roberto Bautista quedará como el hombre de la ya penúltima Ensaladera española. Después de abandonar la concentración del equipo de Sergi Bruguera por el fallecimiento de su padre, regresó dos días después y sentó las bases del triunfo al imponerse a Felix Auger-Aliassime.
Perder siempre duele, pero duele menos cuando se da la cara como lo hizo esta España que hubo de improvisar David Ferrer. Ahí queda el primer set de Jaume Munar frente a Flavio Cobolli, propio de un top ten. Ahí queda el trabajo de todos a lo largo de la semana, la severa oposición hasta discutir la Copa a Italia en su propia casa, con Pablo Carreño y la eficaz pareja formada por Marcel Granollers y Pedro Martínez.
Quiero expresar desde aquí mi felicitación y agradecimiento por el trabajo y el sacrificio que han hecho en circunstancias difíciles. Las palabras del capitán recién culminada la serie definitiva, su tono elegante y deportivo, sin buscar excusas, resumen la impronta de un grupo ejemplar. Han exprimido todas sus capacidades llegando hasta donde poca gente podía esperar.
Munar ha realizado una próspera evolución en su tenis a lo largo de esta temporada, la cual quedó plasmada de nuevo, pese a que no pudiera llevarse el triunfo, en su partido de este domingo ante un rival de cuidado al que durante un buen rato apenas consintió jugar. El mallorquín ha pasado por momentos difíciles durante su carrera y disfruta ahora de su mejor momento y de su mejor ránking gracias a la predisposición y el empeño que siempre le ha distinguido.
Firmeza
No se arruga y tiene la paz de quien lo entrega todo y sabe que no se le puede exigir más. Con muy poco recorrido en un torneo que impone tanto como la Davis, compitió con firmeza en un partido durísimo y dio motivos para pensar que el campéon del torneo se decidiría en el encuentro de dobles.
Al igual que le sucedió al equipo español, Italia hizo frente a esta edición de la Copa Davis sin sus dos hombres más cualificados, Jannik Sinner y Lorenzo Musetti, lo cual no le impidió encadenar su tercera Ensaladera, cuarta de su historia, ganando todos sus cruces por la vía rápida, sin precisar del tercer punto. El trabajo rinde, y cuando se hacen las cosas bien, como se vienen haciendo en Italia, nada es fruto de la casualidad.
Se cultiva la semilla. Hay una enorme cantidad de challengers en todo el país y un grupo de técnicos cualificados que se complementan con el apoyo de entrenadores extranjeros también de primer nivel. El éxito individual y colectivo se explica a partir de estructura consolidada, trabajo y segumiento. Un modelo a seguir.
A veces cuesta remover el pasado. Es duro revisitar lugares donde viviste un hecho dramático y más cuando dijiste adiós definitivo a la liga del curso anterior. Vienes además sin Oblak, tu portero titular, y Giuliano, tu abrelatas particular. Y la lata sólo se abrió con un rebote, porque no hubo manera de hilvanar 10 pases seguidos. Fue en las postrimerías del partido en una jugada con mil rebotes y encima fue por fuego amigo. Duarte terminó con todo el trabajo azulón en un suspiro. Revancha consumada. [Narración y estadísticas, 0-1]
El partido empezó como un tornado. El primer balón fue rebotando entre mil piernas y le cayó a Liso en el área de Musso, pero este no terminó por concretar. En la siguiente jugada fue el Atlético el que pisó terreno de Soria y forzó el primer córner del encuentro aunque, como en los 92 anteriores, no pudo sacar nada positivo. Por poco lo logran en el segundo tras una jugada ensayada de los rojiblancos. El balón lo remató sólo al segundo palo Nico, pero Soria respondió bien tanto en el primer testarazo como en el rechace posterior. La pizarra rojiblanca ya había dado señales de vida en el minuto 5 de partido.
Sobreintensos ambos conjuntos, muy del gusto de sus entrenadores, el partido fue un ida y vuelta con poco toque y mucho acercamiento. Barrios y Milla pusieron la pausa y Djené, que Bordalás lo colocó de mediocentro defensivo, la pierna fuerte. En el interior derecho se quedó la gente con las ganas de ver a Llorente. El isquio del madrileño aguantó 13 minutos en el campo y salió Griezmann en su lugar. Es noticia una lesión del polivalente jugador rojiblanco, quizás su presencia en el equipo de De la Fuente en este parón haya afectado.
A medida que corrió el cronómetro en el primer tiempo, el partido se fue afeando. Muchas interrupciones y poco fútbol. Habrán críticos de Bordalás que le achaquen al técnico este parón, pero tampoco el Atlético generó la fluidez suficiente para hacer daño a un conjunto azulón, que es el equipo que menos remata de Primera, pero de los que más efectividad acumula, aunque Mayoral errara el cabezazo del balón que le puso Iglesias. Las defensas se impusieron a los ataques incluido Nahuel Molina, cuya labor atrás le ha costado más de un disgusto al Atlético.
Pugna entre Nico y Rico en Getafe.JJ GuillénEFE
No es Giuliano, pero Nico encaró con peligro en varias ocasiones a Rico en la izquierda. Un Griezmann algo más acertado, podría haber inaugurado el marcador antes del descanso, pero las dos que tuvo el francés las remató flojo y mal. Poca cosa que llevarse a la boca antes del descanso donde quizás cabría destacar los 700 partidos de Koke como rojiblanco, casi nada. One club man.
A la salida de los vestuarios, con la gente aún masticando el bocata, Griezmann casi provoca un atragantamiento a medio Coliseum con un cabezazo al palo de Soria, aunque la acción terminaría invalidada por fuera de juego. Fue un espejismo en un desierto. Tras una hora de partido, nada que echarse a la boca en este derbi madrileño, con el público azulón celebrando cada córner como si de un gol se tratara. Y casi le sirve uno al Getafe para inaugurar el marcador si Arambarri acierta a embocar el balón que le cayó en el área.
Gol milagroso
Quitó Simeone a Julián por Sorloth a ver si cazaba alguna por arriba y retrasó a Baena para intentar encontrar fluidez en un juego muy bronco. Pero quien apareció fue Raspadori, con un disparo monumental que echó Soria a córner y tras el saque de esquina un fuera de juego salvó a Griezmann del fallo a medio metro de la línea de gol.
Y cuando moría el partido, cuando el Getafe parecía haber desactivado al Atlético, un rebote en el área azulona fue introducido en su portería por Duarte. Quizás los rojiblancos lo habían merecido más, pero el gol no eliminó la sensación de aburrimiento de un duelo descafeinado.
Que sea épico. Si España debe ganar esta Copa Davis, no puede ser de otra manera: a contracorriente, desde la derrota, con un hilo de esperanza. O el carácter empuja a la Ensaladera o Italia la retendrá por tercer año consecutivo. Este domingo, en el primer partido de la final, Pablo Carreño cayó ante Matteo Berrettini por 6-3 y 6-4 en una hora y 17 minutos, y obligó al equipo a una nueva proeza. Ya lo hicieron en las rondas previas ante Dinamarca, ya lo hicieron en cuartos ante la República Checa. ¿Por qué no una vez más?
En el siguiente duelo, el líder español, Jaume Munar, intentará doblegar al número uno italiano, Flavio Cobolli. Si lo logra, todo quedará abierto para un último y decisivo encuentro de dobles. La lógica se inclina hacia Italia, pero Munar ya derrotó a Cobolli el mes pasado en Shanghái. El séptimo título de España todavía es posible. Que sea épico.
Berrettini era, en realidad, el mayor obstáculo de la eliminatoria: el punto más complicado. El italiano, de casi dos metros -1,96 de altura- ya no es el jugador que fue antes de aquella sucesión de lesiones, aquel finalista de Wimbledon 2021 que evocaba a Juan Martín del Potro. Pero sigue siendo un tenista formidable. Cada vez depende más de su saque, sí, pero qué saque. Ante Carreño, pese a un porcentaje relativamente bajo de primeros (63%), conectó 13 'aces' y no concedió ni una sola bola de break. Italia llega a esta Final a Ocho sin el tenis de Jannik Sinner ni Lorenzo Musetti, pero aun con ellos presentes es probable que Berrettini también hubiera encontrado su oportunidad.
En indoor, sobre superficie dura, su servicio es un arma absoluta. Y con esa certeza solo necesita paciencia. Carreño saltó a pista tan nervioso como su rival y, como él, cometió errores en los primeros puntos; pero en los momentos decisivos no dispuso de un saque que lo rescatara. En el primer juego del segundo set el español salvó dos bolas de rotura y recuperó la fe, pero Berrettini lo sentenció cuando consideró.