En la hora del relevo, el de aquí y el de la NBA

En la hora del relevo, el de aquí y el de la NBA

Actualizado Domingo, 5 mayo 2024 - 15:35

Llegó la hora de los relevos en Estados Unidos, con la despedida de la generación de figuras que dominó la NBA durante los tres o cuatro últimos lustros y la aparición de sucesores cuyos nombres vamos a tener que ir aprendiendo deprisa. A este lado del Atlántico, el relevo está pendiente porque los héroes que llevaron a España a grandes títulos internacionales ya se nos han marchado -los Gasol, Navarro, Reyes- o están cerca del final, como los do

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Muere a los 33 años Darius Morris, ex jugador de los Lakers de Pau Gasol

Muere a los 33 años Darius Morris, ex jugador de los Lakers de Pau Gasol

Actualizado Domingo, 5 mayo 2024 - 12:36

El ex jugador los Wolverines de la Universidad de Michigan y seleccionado en el draft por Los Angeles Lakers, Darius Morris, ha muerto a los 33 años, según ha anunciado su familia.

No ha trascendido por el momento de la causa de muerte, aunque TMZ ha informado de que el cuerpo de Morris fue encontrado en Los Ángeles, de donde originario, el pasado jueves..

"Con gran tristeza anunciamos el fallecimiento de nuestro querido hijo, Darius Aaron Morris", ha dicho la familia de Morris a TMZ. "Durante este tiempo de transición, su familia les pide que respeten sus deseos de privacidad y gracia".

Morris fue una selección de segunda ronda de los Lakers en el draft de 2011. Promedió 3,3 puntos en 132 partidos de su carrera (17 como titular) con unos Lakers en los que compartió equipo con Pau Gasol y Kobe Bryant, y otros cuatro conjuntos en cuatro temporadas de la NBA. Luego jugó profesionalmente en China y Francia y su última temporada en activo fue la 2019-20.

Los Lakers han dicho en una publicación en X que están "desconsolados por el fallecimiento" de Morris.

Otro que ha querido despedirse de Morris ha sido el entrenador John Beilein "Me entristece saber sobre el fallecimiento del ex Wolverine Darius Morris. En 2010-11, Darius fue nuestro base titular. Fue un líder en ese proyecto que consiguió una temporada de 21 victorias y sentó las bases para una década de éxitos de Michigan. RIP DMo y mi más sentido pésame a la familia Morris", ha escrito en X.

La celebración privada del Real Madrid, dos horas de espera en el Bernabéu y muchas collejas

La celebración privada del Real Madrid, dos horas de espera en el Bernabéu y muchas collejas

A las 18:10 de la tarde del sábado, Iglesias Villanueva pitó el final del Real Madrid - Cádiz y comenzaron las 2 horas y 20 minutos de espera en el Santiago Bernabéu. El conjunto blanco había hecho los deberes venciendo al equipo andaluz (3-0) y sólo necesitaba que el Barça no ganara ante el Girona para celebrar su 36º Liga. Una celebración extraña, en diferido, sin aficionados y por televisión, como en 1967, cuando el Madrid fue campeón tras una derrota del Barça en Las Palmas.

El club dejó claro el viernes que los jugadores no acudirían a Cibeles. Querían centrar los esfuerzos en lo importante: ganar al Cádiz y ganar el miércoles al Bayern. Sin despistes. Hace dos años, el Madrid ganó al Espanyol un sábado por la tarde, levantó el título, acudió a Cibeles y el miércoles siguiente disputó la vuelta de semifinales contra el City en el Bernabéu, en la que ganó.

Este año, sin embargo, "la situación es diferente", admitía Carlo Ancelotti desde la sala de prensa. "Hace dos años estaba en nuestra mano. Ahora no merece la pena esperar, si tenemos que celebrar, celebraremos el próximo domingo. Nuestra afición lo entenderá", explicaba ayer sobre la ausencia del equipo en Cibeles.

La realidad es que el cuerpo técnico y la dirección del club preferían centrarse al 100% en el Bayern aunque hace dos años el partido del City saliera bien. Haber acudido ayer a Cibeles después del partido del Barça hubiera influido en el entrenamiento de este domingo, planeado para las 11 de la mañana. Ni cena de equipo ni celebración con la afición. El staff lo descartó, aunque muchos jugadores tenían la ilusión de acudir por primera vez a la famosa plaza.

La situación, entonces, dejó una imagen curiosa. Dentro del Bernabéu, los jugadores y el cuerpo técnico se unieron para ver el Girona-Barça en el palco junto a sus familiares y amigos más cercanos. Ni siquiera hubo zona mixta. Nadie quería hablar sin saber lo que pasaba en Montilivi. Y fuera les aguardaban unos 200 aficionados que seguían el encuentro por el móvil.

"¡Campeones! ¡Campeones!"

A las 20.30, el título. La victoria del Girona desató los gritos por toda Concha Espina y retumbó en Sagrados Corazones. Dentro del estadio, tímida fiesta. Jugadores y cuerpo técnico, con Ancelotti a la cabeza, lo festejaron entre abrazos, gritos y muchas collejas, algo que es tradición desde que llegara Rüdiger al club. Sonó el clásico "¡Campeones! ¡Campeones!" y las cabezas comenzaron a pensar en el Bayern.

A las 20:45, sólo 15 minutos después del final en Girona, Toni Kroos apareció por la puerta del estadio iniciando el camino de vuelta a casa. Los aficionados habían acudido en masa tras el final del Barça y rozaban el millar. Fue todo un poco descontrol, con la gente cruzando de un lado a otro de la plaza mientras los coches de los jugadores pasaban por ella.

Modric abandonó el recinto en taxi y los nuevos, como Brahim o Güler, se pararon durante más tiempo con los aficionados, igual que Rodrygo y Vinicius, que tenían ganas de celebrar con la gente y detuvieron su coche para sacarse fotos. "La nueva era", tuiteó Vini, compartiendo una publicación que recordaba el número de títulos de los jugadores jóvenes del Madrid. Esa misma frase es la que mencionó Araujo cuando el Barça le ganó la Supercopa de España al Madrid en 2023...

A las 21:20, 35 minutos después de Kroos, salió el último: Jude Bellingham. Sacando la cabeza y el brazo por la ventanilla mientras su madre conducía el coche, el inglés gritó a los aficionados y se paró durante unos segundos con ellos. Es su primera Liga. Será su gran recuerdo.

Sin cena oficial, los futbolistas se desperdigaron por la capital. Alguno compartió cena con otros compañeros, pero "a las 11, a entrenar" como les recordó Carletto.

Nacho, capitán, explicaba la decisión de no celebrar: "Lo primero, felicitar a todo el madridismo. Gracias por el apoyo que hemos tenido durante toda la temporada, que ha sido fundamental. Y lo segundo, un mensaje de tranquilidad, que esto se va a celebrar como se merece el fin de semana que viene. Ellos saben lo competitivos que somos y las ganas que tenemos del partido contra el Bayern. Entiendo que tienen muchas ganas de celebrarlo, pero hay que esperar una semana, que lo vamos a celebrar a lo grande". Hasta el domingo, agua.

'Canelo' Álvarez vence por voto unánime a Munguía y retiene sus títulos mundiales

‘Canelo’ Álvarez vence por voto unánime a Munguía y retiene sus títulos mundiales

Actualizado Domingo, 5 mayo 2024 - 07:32

El mexicano Saúl 'Canelo' Álvarez derrotó este sábado por decisión unánime a su compatriota Jaime Munguía para mantener sus cuatro cetros mundiales de boxeo en la división súper mediana.

Álvarez fue de menos a más para imponerse con tarjetas a favor por 117-110, 116-111 y 115-112.

El retador Munguía, invicto hasta este sábado, salió a negar los momios que lo anunciaban como posible víctima y en los tres primeros asaltos impuso condiciones con su 'jab' de zurda, que aterrizó en la anatomía del 'Canelo' con un promedio de ocho por cada asalto.

Álvarez comenzó con la guardia cerrada, pero a partir de la segunda vuelta comenzó a castigar a los brazos de Munguía.

El punto de quiebre del pleito fue el cuarto 'round'. Munguía insistió en llevar la iniciativa. En su afán de agredir, descuidó la defensa y fue derribado por un 'upper' de derecha del campeón defensor, que envió a la lona a su rival.

A partir de ahí, 'Canelo' mostró su mejor versión, con variadas combinaciones ante un oponente que bajó el ritmo, y disminuyó la potencia de sus ataques.

Munguía resurgió en el octavo asalto, combinó mejor, escapó con certeros movimientos de cintura y hizo fallar al 'Canelo', que emparejó las acciones en el noveno, parejo.

Aunque recibió dos derechas en el rostro, Munguía volvió a proponer, a pegar más en el décimo asalto. 'Canelo', con ventaja en las tarjetas apostó más a la calidad que a la cantidad de sus golpes y se encaminó a la victoria.

Después de 10 'rounds' de desgaste, los dos rivales dieron muestra de una gran preparación; en el undécimo Munguía hizo impactos con las combinaciones y no desentonó ante el favorito.

'Canelo' esperó de pie el asalto final y salió a noquear en el duodécimo asalto. No lo logró, pero conectó buenos impactos ante un Munguía que, aunque derrotado, no desentonó y por momentos puso en apuros al campeón.

Álvarez llegó a 61 victorias, 39 antes del límite, con dos empates y dos derrotas, en tanto Munguía perdió el invicto luego de 43 triunfos, 34 por nocáut.

"Esperé mi momento; Munguía es un gran boxeador, fuerte, aunque un poco lento y pude pegar a la contra. Ahora estoy en posición de hacer lo que quiera y pedir lo que quiera", dijo Álvarez, al referirse a la posibilidad de enfrentar a David Benavides, quien ha pedido que se respete su condición de retador mandatorio del Consejo Mundial de Boxeo, pero ha sido ignorado.

El tercer Madrid de Ancelotti que nació en el Rose Bowl: un sistema para Bellingham y un vestuario "sin egos"

El tercer Madrid de Ancelotti que nació en el Rose Bowl: un sistema para Bellingham y un vestuario “sin egos”

Todo comenzó en el Rose Bowl de Pasadena, monumento histórico nacional en Estados Unidos. Allí donde Baggio mandó a las nubes las esperanzas italianas en el Mundial del 94 nació el nuevo Real Madrid de Carlo Ancelotti, el tercero de su vida. Porque aunque el italiano se ha sentado en el banquillo del Bernabéu en dos épocas diferentes, son tres los tipos de equipos que ha entrenado. El primero, el de la BBC, entre 2013 y 2015, con la Champions de Lisboa como guinda; el segundo, el del 4-3-3 con Vinicius, Benzema y Valverde (y Rodrygo), héroes de la 14ª en París; y el tercero, este Madrid de Jude Bellingham, convertido en campeón de Liga con un sistema creado a la medida del inglés, Pichichi madridista a partir de un rombo que ha potenciado sus virtudes.

En el Rose Bowl debutó Bellingham como futbolista blanco. Fue un amistoso contra el Milán que el Madrid remontó, cómo no, con un tanto de Vinicius en los últimos minutos. El inglés estrenó ahí su nuevo puesto: punta del rombo del centro del campo, papel de histórico '10' por detrás de los dos delanteros.

Los resultados no fueron del todo perfectos en Estados Unidos, pero el cuerpo técnico de Carlo Ancelotti estaba convencido de la idea, especialmente Davide, segundo e hijo de Carlo, y Francesco Mauri, 'capos' del staff tras el entrenador y grandes culpables del buen ambiente entre el cuerpo técnico y el vestuario: «Davide, Francesco, Mino... El cuerpo técnico es muy joven y me aporta mucho entusiasmo, lo que yo no siempre soy capaz de tener porque empiezo a ser un poco mayor, aunque no mucho», bromeó este sábado ante la prensa.

Pruebas en pretemporada

En la pretemporada, Bellingham fue titular en los cuatro encuentros disputados en Estados Unidos y acumuló 270 minutos, sólo superado por Vinicius (280). Los técnicos valoraron otras opciones tras la salida de Benzema y la llegada del inglés, como colocar a Rodrygo de falso nueve, mantener a Valverde en la derecha y situar a Bellingham en el tridente del centro delc ampo, pero a base de analizar las acciones del jugador en el Borussia Dortmund observaron que era un excelente llegador. Los resultados de las primeras semanas de Liga hablan por sí solos.

Bellingham marcó 5 goles en las primeras 4 jornadas y 13 en las primeras 17, empujando al Madrid a un liderato que ya no soltaría, ni siquiera con las lesiones graves de Courtois, Militao o Alaba ni con los problemas físicos que tuvieron Tchouaméni, Camavinga o Vinicius.

El fondo de armario

Otra de las claves la merece un fondo de armario que respondió cuando Ancelotti necesitó de sus servicios. Brahim (6 goles y 4 asistencias), Joselu (9 y 2) o Lucas (2 y 4) han servido a la causa más allá de la columna vertebral, manteniendo un vestuario que sigue sorprendiendo a aquellos que lo viven día a día: «El mejor en el que he estado», repite Ancelotti. Curiosamente, ante el Cádiz, Brahim sumó un gol y una asistencia y Joselu anotó el tercero.

En esa comunión también tiene mucho que ver Bellingham. «Que aterrizara con humildad y profesionalidad ayudó», cuentan desde Valdebebas, donde sitúan como clave las primeras semanas en Estados Unidos. Ahí se fraguó la amistad entre Camavinga, Tchouaméni, Bellingham, Vinicius, Rodrygo y Valverde, núcleo duro de los jóvenes, que han compartido cenas y viajes durante estos meses. Han olvidado el coste de sus fichajes y los focos mediáticos y han buscado la amistad y el fútbol. Eso, unido a la buena predisposición de veteranos como Kroos, Modric, Rüdiger, Carvajal y Lucas a actuar como maestros en algunos momentos, han terminado de construir un vestuario «sin egos», admiten desde el club. «Son un ejemplo».

«Lo hemos hecho tan bien que no hay muchos 'peros'. Bueno, hemos marcado solo 100 goles, no jugamos muy bien... Entonces, repito: háblame del mar, marinero», vaciló Ancelotti en sala de prensa.

En pleno proceso de reconstrucción de la plantilla, con salidas tan importantes como las de Marcelo, Casemiro o Benzema, el italiano ha conseguido seguir ganando mientras potencia la evolución de los jóvenes fichajes del club. «A mí me piden ganar partidos, no dar minutos a los jóvenes», recuerda él. Pero hace ambas gracias a su gran labor táctica y de gestión: «Ha salido bien porque los jóvenes progresan y los veteranos mantienen el nivel».

Swiatek gana su primer Masters de Madrid en una final histórica ante Sabalenka

Swiatek gana su primer Masters de Madrid en una final histórica ante Sabalenka

Actualizado Sábado, 4 mayo 2024 - 23:09

El torneo de Madrid dio una segunda oportunidad a Iga Swiatek y la jugadora polaca la aprovechó: en una repetición de la final del año pasado, cambió el sentido del resultado y se impuso a la bielorrusa Aryna Sabalenka por 7-5, 4-6 y 7-6 (7) en un partido memorable entre las dos mejores jugadoras del circuito.

Fue para ambas el choque más largo de sus dos semanas en la Caja Mágica: tres horas y once minutos sudadas punto a punto, con una exigencia física máxima. Llegaron con fuerzas hasta el final y decidieron el desenlance en el desempate del tercer set. Hasta entonces, nada de lo que pareció definitivo lo fue.

Swiatek ganó así el vigésimo título de su carrera, a los 22 años, y el tercero de este año, tras los de Doha y de Indian Wells. La nueva corona llega cuando cumple su semana 101 al frente de la clasificación mundial.

La jugadora de Varsovia pueda ya tachar su única gran tarea pendiente en los torneos de tierra, pues solo Madrid faltaba en una lista que ya incluía dos trofeos en Roma, dos en Stuttgart y tres en Roland Garros.

En el décimo enfrentamiento entre ambas, Swiatek y Sabalenka aún fueron capaces de sorprenderse. La polaca resistió el aluvión de potencia de su rival y esta fue capaz de tutearla en los intercambios y adivinar hacia dónde iba a trazar la línea.

Ganó Swiatek, pero pudo suceder lo contrario. Las diferencias entre ambas fueron mínimas, de matiz. Dos grandes jugadoras que pelearon hasta el límite y merecieron compartir la gloria. Swiatek lloró de alegría como en las grandes ocasiones.

Una sorpresa para empezar: Sabalenka cedió su primer servicio pese a meter casi todos los primeros saques. Pero lo recuperó de inmediato. Fueron unos primeros juegos de puntos rápidos, con errores de ambas. Si Sabalenka lanzaba saques a 195 km/h, Swiatek respondía con servicios a la T.

La polaca se sobrepuso a un 15-40 en el sexto juego, lo mismo que hizo su rival en el siguiente. Cada vez que una ganaba un pequeño terreno, la otra contestaba con una maniobra similar. La rotura de Swiatek llegó en el undécimo juego, propiciada por los errores de la bielorrusa pero sentenciada por la número uno con una derecha envenenada a la esquina.

El segundo set se convirtió en impredecible con dos roturas para cada lado en los cinco primeros juegos. Sabalenka ganó sus restantes saques con facilidad y dio el golpe en el 6-4. Era solo el segundo set que Swaiatek se dejaba en todo el torneo. El partido volvía a empezar cuando el reloj marcaba una hora y 52 minutos de juego.

No fue la bielorrusa la que empezó arriba el tercer set. La concentración de Swiatek, siempre a lo suyo ante cualquier circunstancia, empezó a hacer mella en Sabalenka, quejosa con sus propios errores. La polaca ofreció un manual de pases, de golpes de esquina a esquina, físicamente más entera que su rival, que llegó a la final con tres horas más de juego en las piernas.

Resiliencia de la polaca

Swiatek amagó dos veces con el 'break' en el tercer juego, sin llegar a convertirlo. De nuevo, respuesta de Sabalenka con la misma medicina, pero ella sí que se hizo con el saque de su oponente. El 3-1 habría sonado casi a definitivo en cualquier otro partido menos en este. Swiatek volvió a romper y se dirigió con prisa al banco para hidratarse.

Cada punto se celebró como una batalla ganada. Los errores se redujeron al mínimo: un saque, un par de intercambios y un paralelo sin respuesta posible. Ese fue el guion que ambas compartieron.

La noche caía sobre Madrid y las dos jugadoras seguían sobre la pista con todo por definir. El 5-5 llegó con un juego en blanco de Swiatek digno de verse repetido. El público, que no llenó la pista central, quería más y se volcó con Sabalenka, que se garantizó al menos el 'tie-break'.

Con la obligación de mantener su saque, la ganadora de cuatro Grand Slams lo pasó mal. Solo su temple le permitió salvar dos puntos de partido en contra, sin miedo de darle velocidad a la derecha. El desempate estaba servido mientras comenzaba la tercera hora de partido.

Los saques prevalecieron y hubo poco juego. El partido pareció encaminarse al final de la mano de una derecha de Sabalenka que se marchó larga. Pero salvó un punto de partido y lo mismo hizo luego Swiatek. Hasta que esta, por fin, logró la victoria con una devolución de su rival más allá del límite.

Entre la final del año pasado y la de este en Madrid, ambas solo habían jugado una vez, en las finales WTA, con triunfo de la polaca. La ganadora se lleva 1.000 puntos para el ránking y un premio en metálico de 963.225 dólares.

El Atlético afianza la cuarta plaza y mantiene al Mallorca al filo del descenso

El Atlético afianza la cuarta plaza y mantiene al Mallorca al filo del descenso

Los ojos miraban la capital, pero había muchos objetivos en el archipiélago balear. Los rojiblancos querían asentarse en la cuarta plaza que, en la última jornada, habían conseguido alejar del Athletic de Bilbao. [Narración y Estadísticas, 0-1]

Mientras que los bermellones querían aprovechar los daños colaterales que había causado el Madrid en la Tacita de Plata para alejarse aún más del temido descenso. Sería muy agridulce jugar una final de Copa del Rey, perderla y bajar a Segunda todo en el mismo año.

Quedan bastantes jornadas para que ambos logren sus aspiraciones, pero no se juega igual con la ilusión de la Champions que con el aliento del descenso. Alegría atlética y malas sensaciones para un Mallorca que lleva cinco partidos seguidos sin ganar.

Los dos afrontaron el choque con onces extraños. Aguirre metió dos tanques arriba y prescindió de Samu Costa, su pulmón en medio campo. Simeone dejó a Morata en el banquillo y quiso apostar por un ataque móvil con Correa y Lino, el puñal rojiblanco en la mayoría de los choques.

Cedió el Atlético la pelota al Mallorca en los primeros minutos. Otras temporadas parecería un movimiento lógico de un conjunto de Simeone con una defensa férrea. Este año, el que más goles ha encajado el equipo rojiblanco desde la llegada del argentino, podría parecer osado, dada su mandíbula de cristal.

Pero Riquelme quiso dar la razón a su entrenador desde el minuto cinco inventándose un gol de bandera. De esos que marcados por otros y en equipos con más lustre dan la vuelta al mundo en televisiones y redes. Recogió el canterano un rechace en el balcón del área y controló con un taconazo con el que eliminó a dos defensas para luego meter un disparo ajustado a la base del palo. El plan empezaba bien.

Se tuvo que esperar 15 minutos para ver la primera posesión larga del Atlético, pero fueron casi dos minutos que, si Correa hubiera bajado mejor el último pase, podría haber generado más peligro el conjunto rojiblanco. Es cierto que había poco futbolista que robara balón en ambos conjuntos por lo que la alternancia era, casi siempre, cuando se terminaba jugada. Como la que finalizó Mario Hermoso al lateral de la red.

Partido denso

Hubo un gol, sí, pero poco más ocurrió un partido con dos equipos con poco filo y más ganas de guardar la ropa. Quizás el Mallorca fue algo más valiente al tener que buscar la remontada desde el principio del choque, pero el juego fue denso, con un Atlético esperando el fallo rival y llegó, un mal control de Raíllo, pero Llorente no pudo aprovechar un contraataque bien conducido por Correa. Así que todo siguió igual.

Poca historia en Son Moix con objetivos importantes para ambos clubes. Una plaza Champions para mantener al Atlético en la aristocracia europea y una jornada menos para el Mallorca para certificar la permanencia. Su amenaza, en principio, es únicamente el Cádiz, que también perdió. En principio.

Un Girona en éxtasis golea al Barça y hace historia: jugará la próxima Champions

Un Girona en éxtasis golea al Barça y hace historia: jugará la próxima Champions

Actualizado Sábado, 4 mayo 2024 - 21:44

El Barça necesita despedirse de esta temporada lo antes posible. En Montilivi, un estadio en el que no conocía la derrota hasta ahora, volvió a dejarlo claramente en evidencia. De nada le sirvió inaugurar muy pronto el marcador por medio de Christensen y marcharse con ventaja al descanso gracias a un penalti transformado por Lewandowski después de que Dovbyk, incombustible, pusiera el 1-1 tras el saque de centro del 0-1. Míchel acertó con sus cambios y el Girona no sólo logró una remontada con dos tantos de Portu y uno de Miguel con la que descabalgó a los barcelonistas del segundo puesto, sino que también aseguró su presencia en la Champions y propició el alirón de un Real Madrid que había obtenido previamente la victoria ante el Cádiz. [4-2: Narración y estadísticas]

Los de Xavi necesitaban un triunfo para retrasar al menos un poco lo que parecía ya a todas luces inevitable tras su derrota en el Bernabéu: que la Liga se marchara lo antes posible a las vitrinas de su eterno rival. O, por lo menos, llevarse un empate que, como tenue consolación, les permitiera mantenerse por delante del Girona y poner en gran parte los cimientos para estar en la próxima edición de la Supercopa. Consciente de lo que se jugaba su equipo en Montilivi, el técnico azulgrana renunció a Raphinha de inicio y apostó en cambio por Fermín para apuntalar al máximo su línea medular. Y, a decir verdad, su jugada dio muy pronto frutos tremendamente positivos. Christensen, flotando en la frontal del área cual mediapunta, recogió una medida asistencia de Lamine Yamal para poner el 0-1 en el marcador cuando apenas se habían disputado tres minutos del duelo y colocar a los suyos en buen camino.

Portu, autor del último gol del Girona.

Portu, autor del último gol del Girona.Joan MonfortAP

La alegría, con todo, les duró muy poco. Al Girona le costó nada y menos volver a colocar la igualada en el luminoso. Prácticamente, nada más sacar de centro, Iván Martín superó la entrada a la desesperada de Araujo dentro para poner un medido centro a la cabeza de Dovbyk con el que el actual Pichichi de la competición anotó el tanto del empate, el número 20 de su cuenta particular en lo que llevamos de Liga. El Barça, lejos de hundirse, logró sobreponerse a la adversidad y tuvo varias opciones para volver a ponerse por delante en el marcador, pero no lo consiguió hasta el añadido del primer tiempo. Lewandowski, transformando con su particular estilo un penalti de Miguel sobre Lamine Yamal que precisó de la intervención del VAR, consiguió que los azulgrana se marcharan al descanso algo aliviados y con ventaja en el luminoso.

En la reanudación, las cosas empezaron pintando también aparentemente bien para los barcelonistas. Hasta tal punto, que incluso tuvieron alguna que otra oportunidad para poner más tierra de por medio. Su falta de acierto para concretar esas oportunidades, otra vez, acabó por costarles muy caro. Carísimo. Míchel, buscando un revulsivo, decidió dar entrada sobre el terreno de juego a un Portu que sería del todo determinante para darle la vuelta al partido. Él mismo, prácticamente en el primer balón que tocó, se encargó de poner otra vez el empate en el marcador de Montilivi. Aprovechando, en este caso, un fallo en un pase arriesgado de Sergi Roberto que Dovbyk acabó por convertir en asistencia para su compañero.

El empate envalentonó a los locales. Hasta tal punto que, apenas un par de minutos después, le dieron la vuelta al marcador. Otra vez, con Portu como uno de los protagonistas, en este caso como asistente. Miguel, quien ya marcó en el 2-4 de Montjuïc, se encargó de mandar el 3-2 al luminoso. El tanto descolocó a un Barça que empezó a tambalearse cual púgil a la espera del golpe definitivo. Y ese golpe definitivo acabaría por llegar en el minuto 74. Portu, cómo no, fue el encargado de sellar definitivamente la remontada con el 4-2, su segundo tanto de la velada, y apuntalar así un triunfo que desató la euforia en Montilivi. El Girona, encaramado al segundo puesto y con la Champions en el bolsillo, es feliz. Al Barça, en cambio, le toca otra vez hacer examen de conciencia.

Oropa, donde Ugrumov puso contra las cuerdas a Indurain y Pantani firmó una remontada histórica

Oropa, donde Ugrumov puso contra las cuerdas a Indurain y Pantani firmó una remontada histórica

"Lo tenía todo bajo control". Eso pronunció después Miguel Indurain, aunque, quizá por primera vez se sintió (le sentimos), humano. Cabizbajo, la gorra blanca del Banesto, su inmensidad rosa apoyada sobre la valla publicitaria, el aliento entrecortado mientras se arremolinaban los fotógrafos en busca de la imagen del dios en apuros. El navarro acababa de ganar su segudo Giro de Italia consecutivo, pero en el Santuario de Oropa (donde este domingo acude Pogacar en busca de la maglia), un 12 de junio de 1993, un letón de Riga le había puesto contra las cuerdas.

Para saber más

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Cundió el pánico. Porque Piotr Ugrumov, gorra amarilla del Mecair-Ballan, llegaba poderoso a la meta, poco más de un minuto después del ganador Ghirotto. Y le seguían Chiapucci, Tonkov y Roche, pero Miguelón, del que no había referencias, tardaba en aparecer. El día antes, en la contrarreloj de Sestriere, lo había dejado todo, aparentemente, visto para sentencia, con 1:34 en la general sobre el ruso.

Al fin emergió su figura al fondo de la recta de meta, agarrado abajo en el manillar, superando el apuro. Entró a 36 segundos y salvó el Giro, pese a los sudores para siempre recordados en Oropa, casi 12 kilómetros a más del 6%, una subida que desde sus primeras rampas convirtió en exigente Moreno Argentin y en la que Ugrumov, segundo también en el Tour de 1994, se empeñó después en atacar y atacar. "No se trataba de resistir como fuese a su rueda, tenía un margen de sobra. Me he mantenido tranquilo. Ugrumov está muy fuerte y preferí seguir a mi ritmo. De lo contrario, me habría arriesgado a reventar. En ningún instante pensé que perdería la maglia rosa", razonó el navarro.

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Una cima no tan dura, pero sí mítica por los precedentes. Porque no sólo Indurain grabó allí, al norte de la ciudad e Biella, su leyenda. Más aún lo hizo unos años después Marco Pantani. En 1999 firmó una ascensión legendaria, también vestido de rosa.

Había recuperado el liderato el Pirata el día antes, en la meta de Borgo San Dalmazzo, donde tan mal lo pasó Laurent Jalabert. Aventajaba con 53 segundos a Paolo Savoldelli y 1'21" a Ivan Gotti. Pero en las primeras rampas del Racconigi-Santuario di Oropa, dedicado a la Virgen Negra, se encendieron todas las alarmas cuando a Pantani se le enredó la bicicleta, un problema mecánico aprovechado por sus rivales.

Con 45 segundos perdidos y el Mercatone Uno aguardando a su líder, Pantani se lanzó a la desesperada, en solitario ya, con seis kilómetros todavía por delante. Uno a uno, hasta 49 adelantamientos, incluidos Gotti, Savoldelli, Simoni y finalmente Jalabert. Estaba solo en cabeza a falta de tres kilómetros y apenas celebró el triunfo: "No pensaba que los había cogido a todos...".

Será la séptima vez que la Corsa Rosa acabe en Oropa. La última, en 2017, se vivió un bonito combate entre Doumoulin y Nairo Quintana. Con 161 kilómetros previos y otras dos subidas concentradas en la parte final, buen terreno para que Pogacar inscriba su nombre allí y recupere la maglia que ayer le birló el ecuatoriano Narváez, una fiera en el Muro de San Vito y un cañón en la meta de Turín.

La Liga de Bellingham y del banquillo

La Liga de Bellingham y del banquillo

La Liga del Madrid empezó como la Liga de Bellingham, en formato Cristiano, y los que tenían que saltar del banquillo. Lo hizo ya en San Mamés, en la primera jornada, donde marcó el inglés y se lesionó Militao. Una estrella que asomaba y un banquillo que no fallaba, la ecuación perfecta para un equipo, siempre que sea manejada con temple, como es el caso de Ancelotti. Los resultados avalan al italiano, el tipo que mejor convive con la crítica con

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