Dos hombres encapuchados han asaltado durante la madrugada de este domingo al brasileño David Neres, atacante del Nápoles, tras el partido ante el Parma (2-1) en que el jugador dio la asistencia clave del tanto del camerunés Frank Zambo Anguissa con el que el club napolitano selló la remontada.
El incidente ha ocurrido justo después del partido, cuando Neres salía del Estadio Diego Armando Maradona e iba en un coche junto a su pareja, la modelo alemana Kira Winona.
Los encapuchados rompieron el cristal lateral izquierdo del vehículo -tal y como se ve en los vídeos en redes sociales que han circulado durante toda la noche- y amenazaron al jugador y su pareja con una pistola pidiendo el reloj del brasileño -valorado en unos 100.000, según informan medios locales- que el flamante fichaje napolitano acabó entregando.
Poco después del incidente, la esposa del futbolista publicó un mensaje en redes sociales explicando lo sucedido y agradeciendo a los aficionados el recibimiento en el hotel en el que se aloja.
El comunicado que ha publicado Kira Wiona a través de sus redes sociales.@kirawinonaRRSS
"David quiere pedir disculpas a los aficionados que lo esperaban fuera. Al intentar salir del estadio después del partido, dos hombres en una moto destrozaron el coche y le robaron a punta de pistola", dice la traducción del mensaje publicado en Instagram.
No se informó de heridas ni mayores incidentes, y tras el robo, Neres ha llegado escoltado al hotel donde se está alojando, justo después de poner la denuncia ante las autoridades.
El impacto de Neres, ex del Benfica y Ajax, desde su llegada al Nápoles del italiano Antonio Conte ha sido inmediato. Su presencia en el campo, por el momento un total de 25 minutos entre los 2 partidos que ha disputado, se traduce en asistencias, una de ellas clave para conseguir 3 puntos.
En su debut ante el Bolonia (3-0), en la segunda jornada, saldó sus 3 minutos en el verde con un pase de gol al argentino Giovanni 'Cholito' Simeone, mientras que en los 22 que disputó ante el Parma puso el balón medido a la cabeza de Anguissa para certificar la remontada en el complicado partido del Nápoles ante el Parma.
Pablo Fornals (Castellón, 1996) vuelve hoy a donde todo empezó. Hace casi nueve años, el 26 de septiembre de 2015, debutó como profesional en el Santiago Bernabéu. Vestía la camiseta del Málaga, en el que brilló antes de irse al Villarreal. De ahí a la Premier League, al West Ham, donde ha pasado cinco temporadas hasta que el Betis le rescató el pasado invierno. A sus 28 años, pocos mejor que él para analizar las diferencias entre el fútbol inglés y el español. De eso y más charla con EL MUNDO antes de visitar al Real Madrid.
¿Qué recuerda de su debut en el Bernabéu?
Tenía 19 años recién cumplidos. Fue un día muy bonito. Que te llamen para ir convocado y que cuando den la charla te veas dentro del once.... Al principio recuerdo algo de miedo, pero también ganas. Esas mariposas que tenemos a veces. Luego encima sacamos un empate. Le pedí la camiseta a Isco, que había estado en el Málaga... Y ya vio que era mi debut y no me pidió la mía a cambio. Fue un gesto mayor por su parte, la verdad.
Y ahora, aunque él está recuperándose de la lesión, comparten vestuario.
Yo iba a La Rosaleda cuando Isco jugaba en Champions con el Málaga... Era un equipo y claro, me fijaba en ellos. Era un referente para nosotros.
Ahora llega con el Betis. Ha sido un verano con varias salidas importantes, como las de Ayoze o Fekir, ¿cómo lo han vivido?
Pues expectantes, como todo el mundo. Y deseando que quien se quede o quien venga, lo haga para aportar lo máximo. Creo que los que han venido han aportado desde el primer momento y que seremos un equipo competitivo.
Usted que ha jugado en Inglaterra, ¿las diferencias entre las dos ligas son de nombres o de ritmo y físico?
Los nombres no meten goles. Y en España tenemos la gran suerte que en cualquier equipo hay buenísimos jugadores. En pretemporada se ve que cuando se juega contra los ingleses tampoco hay tanta diferencia a nivel competitivo.
Usted ha vuelto a la Liga después de seis años. ¿Ha notado diferencias?
Cuando me fui a la Premier dejé de ver la Liga porque no me atraía el fútbol que se hacía en España, pero ahora que he vuelto, sí me parecen atractivos. Creo que los equipos han entendido que el fútbol no es sólo tikitaka y mantener la posesión, ahora van a hacer gol, mira los goles en las primeras jornadas...
España viene de ganar una Eurocopa y los Juegos Olímpicos, ¿cree que se ha infravalorado al fútbol español?
Totalmente. No es nada fácil lo que está consiguiendo España, tanto en fútbol masculino como femenino. En inferiores también, llegando a muchas finales... Es muy importante esto para el crecimiento dentro y fuera del país, se están haciendo las cosas muy bien desde abajo.
Ganó un Europeo sub'21 de la mano de Luis de la Fuente. ¿Qué recuerda? Ahora le tiene en la absoluta, quizás jugando bien...
Jugando bien no basta porque lo que han hecho los compañeros en la Eurocopa no es por hacer las cosas sólo bien. Son muy buenos. A Luis le tengo mucho cariño, me convocó, me dio cariño y acabé jugando casi todos los partidos y haciendo un buen torneo.
Cambió Villarreal por Londres para jugar en el West Ham. ¿Cómo fue?
Recuerdo que los primeros días el tiempo era espectacular, me engañaron (risas). Fueron cuatro años muy buenos y no los cambio por nada. He dejado todo allí. El ejemplo es que cuando subo algo a Instagram, siempre tengo muchos comentarios de la afición.
Pasó allí el confinamiento por la pandemia.
Me tocó pasarlo solo porque la que ahora es mi mujer tuvo que volver a Castellón. Se podía salir a hacer deporte así que la mayoría nos volvimos vigoréxicos. Todo el día haciendo pesas. Volvimos como un tiro cuando se inició de nuevo la temporada.
Cuando baja al parque con su hijo y ve una pelota, ¿es de los que sigue yendo a por ella?
Si no voy es por vergüenza (risas). Me quedo mirando a ver qué hacen los niños. De momento y por suerte o por desgracia, a mi hijo no le llama el fútbol. Sí le llama mucho el Betis, el estadio, el himno, la camiseta... Pero pasa de la pelota.
Usted era de los que jugaba en la calle.
Vivía en una urbanización alejada del centro y pasábamos mucho tiempo en la calle. Y luego en el barrio de mi abuela pues en el parque, con un árbol y una maceta como palos de la portería.
Celebra los goles con el saludo militar. ¿Qué razón hay detrás de ello?
Nada que ver con temas militares. Cuando jugaba en el Villarreal, al ser de Castellón tenía a muchos amigos y familiares en la grada. Si marcaba me acercaba a la zona en la que estaban y hacía eso, como agradeciéndoles que vinieran. Y ya se quedó así.
Dicen que le gusta cocinar.
Sí. Miro muchas recetas, postres y cosas saludables para que el niño coma sano. Yo de niño comía de todo, las galletas esas de dinosaurios eran mi perdición (risas). Pero cuando vas creciendo te das cuenta de que lo que le echas al cuerpo es gasolina para ir mejor. Que cuanto mejor comas, menos problemas vas a tener.
Los nubarrones no se disipan para el Valencia ni con el calor que desprende Mestalla. No premia el fútbol a quien más lo intenta, ni siquiera al que más lo merece, sino al que logra encender la chispa que daña al rival. El equipo de Baraja no supo cómo doblegar a un Villarreal al que tuvo una y otra vez contra las cuerdas pero que, con un zarpazo de Ayoze, les robó la alegría. A los valencianistas no les alcanzó por más que durante toda la segunda parte vivieron en el área de Diego Conde. Eso hizo que el punto supiera amargo y que mirar desde el fondo de la clasificación asuste, y mucho. [Narración y estadísticas]
Fue una noche tórrida en el césped, con un juego pesado y lento, y en la grada. No se olvida el pueblo de Mestalla de la condena a jugar a la ruleta rusa que les ha impuesto Peter Lim, del pobre mercado, de las tres derrotas y de la ausencia de herramientas que alimenten la esperanza que desde Singapur se empeñan en matar. Aún así, las gargantas empujaron todo lo que fue posible. Ahí no hay fisuras. Nunca.
Se percibió pronto que al ritmo cansino del partido se adaptó mejor y más rápido el Valencia. Fue lo que le propuso un Villarreal que trató de mantener la pelota pero sin la energía suficiente para desbordar y poner en problemas a la zaga valencianista. Por eso, poco a poco el equipo de Baraja se fue creciendo. Sin verse exigido en defensa, fue descolgando a jugadores hacia el área grogueta cada vez con más asiduidad. Rioja fue el primero que puso un centro que cabeceó Almeida en fuera de juego a las manos de Diego Conde. El portugués se movía cómodo sin la presión suficiente de Parejo y Gueye mientras Hugo Duro se batía en un duelo permanente con el veterano Albiol, forzándole a errores de los que poder aprovecharse. A punto estuvo de hacerlo en el minuto 14, pero un mal control del madrileño le privó de plantarse en ventaja ante el portero.
El Villarreal sigue en fase de adaptación. Se ha fortalecido en ataque con la amenaza de Barry y ha ganado músculo en el centro del campo con Gueye, pero sigue sin ser absolutamente fiable. Sufre por los laterales y echa de menos a sus catalizadores: Gerard Moreno y, sobre todo, Álex Baena, con algún problema físico y mucha necesidad de descanso.
Aún así, tiene pólvora para sorprender y eso hizo Yeremy Pino por la banda izquierda para asistir a Comesaña casi en el punto de penalti, tan sorprendido de la clara ocasión que se le presentaba que Thierry se le echó encima.
El Valencia seguía cómodo, algo trabado en ataque, pero forzando al Villarreal hasta que, en un córner, tuvo premio. Lo puso Rioja al segundo palo y Hugo Duro, sin sombras alrededor, voleó un zurdazo para abrir el marcador en el minuto 24. Escarmentado en este decepcionante inicio de Liga, el equipo de Baraja hizo memoria para tener muy presente que debía aguantar una ventaja que, cuando se es colista, es oro. Una vez más, no lo logró y ni siquiera fue porque el Villarreal apretara el acelerador.
En el añadido de la primera parte, trianguló con comodidad y Comesaña encontró a Ayoze en la frontal para que el canario, sin presión, armara la pierna y pusiera el balón en la escuadra de Mamardashvili.
En el descanso, Marcelino dejó en la ducha a Parejo y buscó el desborde de Ilias, pero seguía costándole desordenar al Valencia, que se plantaba con más facilidad, pero el mismo barullo, en su área. Centraba Almeida pero no llegaba Hugo Duro y lo hacía Ilias para que, a bocajarro, sacara Mamamardashvili el remate de Barry en una jugada con superpoblación en el área. Ambos se atascaban en un juego cansino y no pudo aumentar la ventaja local Luis Rioja aprovechando la asistencia de Jesús Vázquez.
Expulsión de Gueye
No tardó en cambiar el partido en una jugada. La expulsión de Gueye en el minuto 67 hizo que el Villarreal se rindiera y el duelo se inclinó hacia su portería. De todas las maneras posibles intentó el Valencia batir a Conde y de ninguna lo consiguió.
Rioja se estrelló en el poste, el lejanísimo chut de Pepelu en Conde, y Rafa Mir, la pólvora que buscó Baraja, no pudo enganchar a la media vuelta un buen disparo. El Valencia se atragantaba en ataque, sin pulmones, sin ideas ante un Villarreal sufridor que se convirtió en un frontón. Probó Canós, lo hizo Tárrega de cabeza... y el resto, de uno y otro equipo, se sostenían hechos trizas por el esfuerzo. Nada fue suficiente para evitar que el premio sólo fuera un punto que no consuela al valencianismo.
Cuando la terrible plaga de Simeone con el "cerocerismo" asomaba como una sombra lúgubre para el Atlético, que agonizaba en su área, en un rebote aparece Sorloth y da un gran pase a Correa y pone el silencio en San Mamés. .
Era el primer disparo a puerta de los rojiblancos en todo el partido, a poco minutos del final.
El Athletic debió rabiar hasta la desesperación. Fue el único que quiso ganar el partido, porque con los once jugadores por detrá
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Correa se ha disfrazado de agitador y le sienta bien. Hay jugadores que apenas necesitan toca la pelota un par de veces para tumbar a un rival. Es un don y el argentino lo tiene. En San Mamés apareció en el minuto 88 para desatascar al Atlético y, con una carrera en el añadido, plantarse ante Agirrezabala y meterle a su equipo los tres puntos en el bolsillo. [Narración y estadísticas]
Eso buscaba Simeone y eso le dio el goleador, relegado al banquillo de inicio, con la inestimable ayuda del atrevido Giuliano y la capacidad de Sorloth no sólo para rematar sino también para intimidar y asistir. Así lo hizo anticipándose a Lekue en la pelea por una pelota que Nico envió al centro del campo y lanzando a la carrera a Correa hacia la portería para resolver un duelo con pocas ocasiones. De hecho, le sobró toda la primera parte.
Bajo una intensa lluvia, ninguno de los dos equipos encontraron la forma de hacerse daño. Ni un disparo entre los tres palos. El Athletic se plantó muy serio para que al equipo de Simeone le costara carburar. Llorente, una de sus armas, iba a tener que controlar a Nico y su contribución en ataque mermó. Pero el partido no estaba ahí. Valverde sabía que su centro del campo tenía que morder a Koke y a Barrios, cortocircuitar cualquier opción de que encontraran a Griezmann porque el francés iba a ser el encargado de alimentar a Julián Álvarez. Si la pelota la manejaban Reinildo, Giménez o Le Normand, todo se les iba a complicar.
Aún así, tuvieron algún susto. En el minuto 12 se lo dio el goleador argentino, que no pudo armar un disparo cruzado y le salió manso sin crear problemas a Agirrezabala. No estaba incómodo el Atlético, pero no se sacudía de la telaraña que tejieron los vascos, que tardaron en acercarse a Juan Musso, debutante en la portería porque Oblak se cayó de la convocatoria por problemas estomacales.
La estirada de los leones no consiguió traducirse en ocasiones y fue de nuevo el Atlético quiso poner pausa, mover la pelota y tratar de desordenar a su rival. Así fue como Lino encontró en la frontal a Gallagher, quebró a Prados muy fácil y soltó un derechazo que no encontró portería. No tuvo continuidad este arreón atlético y el duelo no despertó.
La alarma sonó en el vestuario y, cesado el aguacero, apareció el fútbol. Aumentó el ritmo y la tensión, algo en lo que el Athletic manejó mejor. Tanto que se encontraron los hermanos Williams para lograr un gol que fue anulado por fuera de juego. Ander Herrera había visto a Iñaki en la banda derecha y él, de primeras, buscó a Nico para que la empujara en el segundo palo, pero estaba ligeramente adelantado. Quiso responder el Atlético y la ocasión la creó un Griezmann, más presente, con un centro raso que se paseó por el área pequeña de Agirrezabala sin que llegara a rebañarlo Samu Lino.
Refrescó Valverde su once para entrar en el toma y daca que se avecinaba. Se envalentonaron sus hombres y Sancet soltó un latigazo desde la medialuna que provocó el lucimiento de Musso.
Cabeceó Simeone y echó mano a todo lo que tenía, empezando por Sorloth, Riquelme y De Paul y acabando por su hijo Giuliano. No puede especular el argentino con los quilates que tiene en la plantilla y, de ese atrevimiento, a la fuerza o por convencimiento, nació la victoria.
Su nombre ya es historia del deporte español. A sus 48 años, la nadadora Teresa Perales llegaba a los Juegos Paralímpicos con un objetivo muy claro: la medalla. Sólo quedaba una para superar al histórico Michael Phelps y en el día de hoy por fin lo ha conseguido.
Ha sido en los 50 metros espalda, una de sus pruebas favoritas y a la que accedió a la final tras registrar el tercer mejor tiempo de su serie (1:12.79) y el sexto total de las ocho clasificadas. Una carrera que, al grito de "Teresa, Teresa" desde la grada, no comenzó mal. Bajo la atenta mirada de la reina Letizia y nadando solo con la mano derecha fue siempre alternando la tercera y la cuarta posición pero, en el momento clave, mantuvo bien el ritmo y pudo tocar la pared a solo dos centésimas de la italiana Ángela Procida.
Teresa Perales saluda tras conseguir la medalla de bronce en París.Javier EtxezarretaEFE
Su camino hasta París estuvo lleno de baches. En los últimos Juegos Paralímpicos, los de Tokio 2020, ya compitió con una luxación en su hombro izquierdo y aun así volvió a hacerse con la medalla en la categoría S5, pero en los meses posteriores fue intervenida y empezó a nadar con un solo brazo.
Con esta nueva condición, fue reclasificada a la clase S2, pero en el mes de febrero, durante las Series Mundiales de Melbourne, volvió a ser examinada. Los jueces decidieron entonces subirla de categoría, a las S3, algo con lo que tanto la nadadora como el Comité Paralímpico Español y la Federación Española de Deportes de Personas con Discapacidad Física, de la que depende, no estaban conformes.
Tras su insistencia y varias reclamaciones, en el mes de abril, volvió a pasar un proceso de clasificación con el objetivo de ser revisada de nuevo su discapacidad y regresar finalmente a la categoría S2.
Con este nuevo logro, Perales eleva su palmarés a 28 medallas paralímpicas, 22 mundiales y 43 europeas.
El Barcelona no tuvo piedad alguna del Valladolid. Los azulgrana se aseguraron de marcharse al parón por las selecciones encaramados al primer puesto de la tabla gustándose ante un conjunto de Pezzolano que se vio superado una y otra vez por su empuje. Y que, a su vez, se llevó un serio correctivo de Montjuïc. Raphinha, con un hat trick, fue el más brillante en unas tareas ofensivas en las que Lewandowski, cómo no, Jules Koundé, culminando una acción de estrategia, Dani Olmo, en jugada personal, y Ferran Torres, tras asistencia del brasileño, aportaron también su granito de arena para endosarle un incontestable 7-0 a un rival que, por momentos, casi pidió la hora.
El Barça, muy intenso, lo dejó todo casi visto para sentencia en los primeros 45 minutos. Con Marc Casadó como relevo en la medular del lesionado Marc Bernal, a quien sus compañeros mandaron un mensaje de ánimo antes de que el balón empezara a rodar sobre el césped, y Dani Olmo como titular, los azulgrana no dieron tregua a un Valladolid que se vio desbordado una y otra vez en su zona defensiva y que se vería pronto muy por detrás en el marcador. Raphinha, tras un medido pase de Pau Cubarsí, se encargó de marcar el primero de la tarde cuando apenas se habían disputado los primeros 20 minutos del duelo. Y Lewandowski, apenas cuatro minutos después, tras un buen desplazamiento de balón de Lamine Yamal, dio el segundo zarpazo para poner el 2-0 en el marcador de Montjuïc.
Continuas ocasiones
El Valladolid, sobre todo por medio de la movilidad de Moro, trató tímidamente de meterse en el partido, pero sus intentos se estrellaron o bien contra la zaga barcelonista o bien contra un siempre atento Ter Stegen. El devenir de las cosas, a pesar de todo, invitaba a pensar más en la llegada de un 3-0 que en la posibilidad de que los visitantes recortaran distancias. Avisó Dani Olmo, estrellando por segunda vez un balón en el poste, repitiendo así el infortunio con el que se había encontrado ya en los primeros minutos del encuentro. Koundé, en cambio, a la salida de un córner en el añadido del primer tiempo, cayéndose en su búsqueda del remate, envió un disparo ajustadísimo que dejaba ya prácticamente sin opciones a los pucelanos.
Lejos de levantar el pie del acelerador, el Barça saltó al terreno de juego en la reanudación dispuesto a aumentar el castigo sobre un Valladolid incapaz de sobreponerse al aluvión ofensivo de los azulgrana. Las amenazas empezaron muy pronto. Olmo, con un intento de taconazo que no encontró portería, Raphinha, cuyo disparo se encontró con una buena parada de Hein, y Lewandowski, que quiso gustarse en su remate y tampoco encontró el camino del gol, avisaron. Unos avisos que el brasileño, a la postre, se encargó finalmente de materializar en dos tantos más para hacer aún más sangre. El primero, culminando una jugada un tanto embarullada en el área rival. El segundo, ganando la espalda a la zaga contraria para aprovechar una buena asistencia de Lamine Yamal y batir al meta visitante con un disparo que se coló entre sus piernas.
No contentos con la manita, los azulgrana siguieron acosando la meta rival. Hasta que Dani Olmo, poco antes de ser sustituido por Pablo Torre, encontró el premio a su esfuerzo anotando el 6-0. Y Ferran, tras asistencia del omnipresente Raphinha, cerró el marcador con un 7-0 que recalca el buen arranque que han sido capaces de firmar en la Liga los pupilos de un Hansi Flick cuyo nombre acabó siendo sonoramente coreado por la grada.
El líder herido detuvo la hemorragia antes del asalto crucial. En la meta de Villablino, Ben O'Connor recuperó el resuello tras soportar una interminable excursión de 200,5 kilómetros. El australiano, en la víspera del combate de Cuitu Negru, aguantó sin apuros la etapa maratón de la Vuelta, ganada por su compatriota Kaden Groves, un velocista que derrotó al sprint a Wout van Aert en una jornada de media montaña. Un desenlace imprevisto para esta ronda descontrolada. Una dolorosa derrota para el fenómeno belga.
''Lo bueno es que aún sigo primero'', señaló O'Connor, a quien se le va agotando el botín de cerca de cinco minutos encontrado en el alto de la Yunquera. Primoz Roglic provoca un desgaste tortuoso. Agobiante ejercicio de resistencia para el maillot rojo que este sábado consiguió mantener la distancia de 1.21 sobre el esloveno.
Una jornada sin sustos para un líder con muchos enemigos. Tras la salida en Villafranca del Bierzo, con la ausencia de Rubén Fernández (Codifis), otra escapada marcó el rumbo a seguir. Mar Soler (UAE) continuó con las maniobras aventureras de las últimas jornadas, pero sus intentos no fructificaron. Sí tuvo premio el trabajo de su compañero Isaac del Toro, que, a 150 kilómetros de la meta, se llevó consigo a Victor Campenaerts (Lotto), Harold Tejada (Astana), Jhonatan Narváez (Ineos), Xandro Meurisse (Alpecin) y Marco Frigo (Israel). Una fuga extraña, sin integrantes del Kern Pharma y Euskaltel. Nuevamente, la carrera fracturada por los intereses de dos bandos, por un lado los opositores a la clasificación general y por el otro franco, los aspirantes a laureles parciales. Las dos ligas de esta Vuelta dominada por la incertidumbre.
Los fugados avanzaron hacia el valle de Laciana con una ventaja que nunca superó los 2.30 minutos. Por detrás, el Visma de Van Aert controló con rienda corta. En el primer paso por Villablino la ventaja era de 1.58. O'Connor, Roglic, Mas, Carapaz y Landa viajaban tranquilos en el pelotón por su paso por las zonas mineras de Asturias y León en dirección al largo puerto de Leitariegos (22,8 kilómetros). Fila india en las cercanías de la montaña de primera categoría, con los amarillos del Visma en cabeza. Media hora de adelanto.
El pulso entre la escuadra de Van Aert y los huidos se mantuvo vivo durante toda la ascensión. En las primeras rampas cedieron Del Toro, Campenaerts y Meurisse. Luego se rindieron Tejada y Frigo. Narváez se quedó solo a falta de seis kilómetros para la cima, a 23 de la meta. Sólo 21 segundos de ventaja. Fin de la aventura a 3.000 metros de la pancarta del Premio de la Montaña. Todos juntos hasta arriba.
En el descenso hasta Villablino, Roglic pinchó pero no tuvo excesivos problemas para reincorporarse al grupo principal. Van Aert se quedó sin compañeros para preparar el sprint, al contrario que Groves. El Alpecin, siempre a la expectativa del Visma, apenas gasto efectivos durante la etapa, lo que permitió que el australiano contara con la colaboración de cuatro compañeros a falta de tres kilómetros. En el sprint lanzado, Van Aert y el australiano no tuvieron rivales. Venció Groves para desesperación del belga y de todo su equipo, que se quedó sin recompensa después de una jornada de gran desgaste. Ingrato ciclismo. Segundo triunfo para Groves, el anterior lo firmó en la primer etapa en línea en Portugal.
Este domingo, una cita que marcará el desarrollo de la última semana de la Vuelta, con un final tremendo en los muros de Cuitu Negru, un apéndice de tres kilómetros del Puerto de Pajares que incluye rampas del 24%, las paredes más empinadas de esta ronda descontrolada.
Y llegó Monza. El lugar donde todas las miradas y las camisetas giran inevitablemente hacia el rojo. Al lado del cavallino rampante y de los tifosi, que deseaban ver a Charles Leclerc y Carlos Sainz arrancar sus motores en la carrera de mañana desde primera línea. Después del inesperado tercer puesto del monegasco la semana pasada en Países Bajos, todo podía ser posible. Había ilusión por lograr la pole, pero los coches papaya y el Mercedes de Russell fueron más fuertes. No así Lewis Hamilton, que llegó a ponerse líder y que finalmente saldrá sexto.
Lando Norris (1:19.911) volvió a exhibir músculo con su McLaren, aunque tuvo presión hasta el último momento. No fue fácil. En la recta final, todo se quedó en muy pocas décimas de diferencia y cualquiera podía llevarse la guinda, pero es ahí donde la escudería británica saca a relucir su potencia. Esa que le está llevando a acercarse y plantar cara a un más que tocado Max Verstappen.
El RB2O del neerlandés no dio para más. Séptimo lugar para el campeón. No fue una clasificación agradable y más aún después del amargo segundo puesto en Zandvoort. A punto estuvo de chocar su coche en dos ocasiones en el pitlane con Norris primero y con Sainz después. Dos momentos que serán investigados por la FIA y que podrían tener alguna sanción. Su compañero, Sergio Pérez estará detrás suya.
Por su parte, a Aston Martin le vuelven a faltar esas décimas tan decisivas. Fernando Alonso (11º) luchó hasta el final por meterse en la Q3, pero no pudo mejorar los tiempos del Williams de Alexander Albon y el Haas de Nico Hulkenberg. "Creo que la undécima posición es mejor de lo esperado", comentaba Alonso por radio tras conocer su eliminación. Un puesto que, aun así, vuelve a mejorar la de su compañero Lance Stroll que cayó a las primeras de cambio junto con el debutante argentino Franco Colapinto.
La joven almeriense Tasy Dmytriv, de 16 años, se proclamó campeona paralímpica de los 100 braza, sb8 de discapacitados físicos, en la segunda jornada de competición de los Juegos de París, dando a España la primera medalla de oro en París.
Dmytriv es la deportista española con menos edad en París pero su precocidad no le ha impedido brillar en la imponente Defense Arena, una instalación con capacidad para casi 13.000 espectadores.
La nadadora española, entrenada por Patricia Prieto Polonio, refrendó su favoritismo sobre el agua y, al igual que en la ronda clasificatoria, impuso su dominio con un triunfo abrumador (1:19.75) de casi dos segundos sobre la medallista de plata, la británica Brock Whiston (1:21.04). Tercera fue la rusa neutral Viktoriia Ishchiulova (1:24.50).
La Reina Letizia vive cada competición de los deportistas españoles en los Juegos Paralímpicos de París
En las gradas, apoyando al equipo español, estuvo la reina Letizia acompañada por el presidente del Comité Paralímpico Español, Miguel Carballeda.
"Estoy muy contenta y muy orgullosa por el trabajo hecho. He sentido emoción y he querido hacerlo lo mejor posible. Estaba nerviosa. Antes de salir he llorado porque cuando me pongo nerviosa lloro antes. Aún así no he tenido miedo", dijo Tasy, que fue felicitada por la reina Letizia tras su victoria. "La reina me ha dicho que intente hacerlo lo mejor posible en las próximas pruebas", comentó.
Dmytriv, nacida en Lviv (Ucrania) y residente en El Ejido (Almería) desde los 2 años, es la principal estrella emergente del equipo paralímpico español. En 2020 debutó en el Campeonato de España AXA de Promesas Paralímpicas de natación, en el que fue segunda en la clasificación general, aunque se resarció con la victoria los cuatro años siguientes.
La nadadora almeriense, con discapacidad en un brazo, se estrenó internacionalmente en el Mundial celebrado en Madeira (Portugal) en 2022, cuando apenas tenía trece años. Regresó a casa con una colección de oro (en los 100 metros braza), plata (relevo 4x100 estilos mixto) y bronce (200 estilos).
Desde entonces, se ha mantenido en los primeros puestos del ranking internacional. En 2023 participó en el Mundial de Manchester (Reino Unido), donde consiguió el oro en los 100 braza y en el relevo 4x100 estilos mixto. Y el pasado mes de abril recibió el oro en los 100 braza y el bronce en ese mismo relevo durante el Europeo de Madeira.
EL REY DEL KILÓMETRO
Por otro lado, el ciclista Alfonso Cabello consiguió la medalla de bronce en la prueba del kilómetro en pista, su cuarta presea paralímpica en esa distancia y la sexta en general para su palmarés.
Cabello, de 30 años y que nació sin el antebrazo izquierdo, acudió a la capital francesa después de proclamarse subcampeón del mundo en el kilómetro el pasado marzo en Río de Janeiro (Brasil), donde puso punto y final a un año y medio sin competir por secuelas derivadas de covid persistente.
El ciclista Alfonso Cabello y la Reina.CASA REAL
El ciclista de La Rambla (Córdoba) finalizó la fase clasificatoria del kilómetro para ciclistas de las clases C4 y C5 con el tercer mejor tiempo (1'02"050) en el Velódromo Saint-Quentin-en-Yvelines, con lo que se coló entre los seis finalistas.
En la final, mejoró en cada vuelta al velódromo los parciales de sus dos rivales precedentes (el eslovaco Jozef Metelka y el británico Archie Atkinson) hasta detener el crono en 1'01"969, una marca cercana a su propio récord del mundo.
Sin embargo, el británico Blaine Hunt, campeón del mundo el pasado mes de marzo y debutante en unos Juegos Paralímpicos, compitió después y le arrebató el primer puesto provisional en la última vuelta (1'01"776).
El australiano Korey Boddington, que también se estrenó en unos Juegos y se presentó el velódromo parisino con el mejor tiempo de los finalistas, cerró la prueba con la medalla de oro tras ser el mejor en todos los parciales (1'01"650).
Pablo Jaramillo también compitió en el kilómetro para las clases C4 y C5, donde finalizó decimotercero con un tiempo de 1'06"634.
ESTRENO DEL ATLETISMO
Por otra parte, el atletismo se estrenó este viernes en París 2024 con dos medallas de bronce para España, una por la mañana y otra al final de la jornada, y ambas para atletas de la clase T11 (con ceguera).
Alba García subió al tercer peldaño del podio con una marca de 4,76 metros, lo que supone su primera medalla paralímpica particular. A pesar de la lluvia que caía sobre París, la madrileña, de 22 años, salió al Estadio de Francia muy motivada y dispuesta a demostrar su valía, acompañada de su llamador, Pedro Maroto, y su guía, Diego Folgado.
Alba García tras lograr el bronce en la final de salto de longitud.Javier EtxezarretaEFE
García se colocó tercera tras la primera ronda con un salto de 4,76 metros, que, a la postre, le valió para conseguir la presea de bronce, a solo seis centímetros de su mejor marca personal.
En este primer turno, la madrileña fue superada por la china Guohua Zhou, que batió su mejor marca de la temporada con 4,91 metros, y la uzbeka Asila Mirzayoroba, quien, con un espectacular salto de 5,22 metros, pulverizó el récord paralímpico, que ostentaba la española Purificación Ortiz desde Atlanta96 con 5,07.
Por la tarde, Joan Munar logró también la medalla de bronce en el salto de longitud T11 tras un concurso extraordinario y muy competido en el que necesitó mejorar su propia marca personal en el último intento para subir al podio.
La competición comenzó bajo la lluvia, que se ausentó conforme avanzaba el concurso. Munar tuvo una actuación regular con solo un salto nulo y sus dos primeros intentos por debajo de los seis metros.
Joan Munar en uno de los saltos en los que ha conseguido el bronce en longitud.JULIEN DE ROSAAFP
El atleta mallorquín comenzó en la quinta posición (5,91 metros en el primer salto) y se aupó a la tercera de forma provisional tras su tercer intento (6,16), algo lejos de los chinos Dongdong Di y Shichang Chen.
Otro saltador chino, Tao Ye superó a Munar por un centímetro en el quinto salto (6,17), lo que obligó al mallorquín a acercarse o superar su propia marca personal (6,20) si quería hacerse con su primera medalla paralímpica.
Finalmente, Munar voló hasta los 6,32 metros y no fue superado por Ye, con lo que se hizo con su primer metal paralímpico tras cuatro Juegos en su palmarés.
La medalla de oro fue para Dongdong Di (6,85, nuevo récord del mundo), la plata recayó en Shichang Chen (6,50), el bronce llegó a Munar (6,32), en tanto que Tao Ye tuvo que conformarse con la cuarta plaza (6,29).