Abqar: "Da igual que hayas nacido en España, Marruecos se lleva en la sangre"

Abqar: “Da igual que hayas nacido en España, Marruecos se lleva en la sangre”

Abdel Abqar (Settat, 1999) llega con cara de cansado. Es la una de la tarde y el sol de febrero aprieta en las gradas del Coliseum de Getafe. El central marroquí, que es duda para visitar al Real Madrid en el Santiago Bernabéu por unas molestias musculares, sufre las obligaciones del Ramadán. Debe ayunar entre el amanecer y el atardecer y aunque a sus 26 años admite estar ya «acostumbrado» a ello, la falta de alimentación y los cambios en la rutina de sueño le pasan factura después de los entrenamientos.

Está ahora mismo en pleno Ramadán, ¿cómo lo lleva?
Los primeros días es difícil, pero como lo llevo haciendo desde pequeño pues al final te acostumbras. Intentas llevarlo de la mejor manera y adaptarte para no lesionarte. A las cinco y media me despierto, como algo y al amanecer ya no puedo comer ni beber agua hasta las siete de la tarde, más o menos, que es cuando se pone el sol. Luego ahí rompo el ayuno, como y meto proteína, después vuelvo a comer a las diez de la noche, antes de irme a dormir a las doce. Pero claro, es difícil meter comidas cada dos horas. Trato de adaptarme, meter proteína, agua y todo eso.
Si le toca jugar a las cuatro de la tarde, lo nota, ¿no?
Sí, pero en el Ramadán te toca apretar los dientes.
¿Cuándo vio un balón por primera vez?
De pequeño, en la calle, jugando con los niños. Mi padre me llevaba mucho a la tetería y siempre ponían partidos de fútbol en la televisión. Ahí ya me di cuenta de que me gustaba. Jugaba con los niños en el barrio y a los 11 años me vio una persona y me llevó a hacer una prueba a la Academia de Mohammed VI, que es la escuela de fútbol de Marruecos. La hice y me cogieron. Así que desde los 11 años estoy lejos de mi casa. Una situación un poco dura porque era un niño, y aunque me motivaba mucho el fútbol no me daba cuenta de lo duro que era estar lejos. Quizás por eso cuando a los 18 años me fui a Málaga ya no lo pasé tan mal.
¿Sabía algo de español?
Nada, cero. Lo aprendí cuando llegué. Tenía dos compañeros que habían estado conmigo en Marruecos y estaban también en el Málaga. Ellos me ayudaron mucho al principio, y luego el idioma lo aprendí con los compañeros del equipo, escuchándoles.
¿Era muy diferente su vida en España a la vida en Marruecos?
Un poco. En Marruecos tenía todo en el mismo sitio, el colegio, el fútbol, la residencia... Cuando llegué a España me tocó cocinar, hacer la compra... Fui aprendiendo viendo vídeos en internet.
¿La pandemia le pilló en Málaga?
Sí, viviendo solo en Málaga. Estuve casi dos años sin ver a mi familia, bastante difícil. Intentas hablar por videollamada, pero no es lo mismo. Está claro que para conseguir tu sueño tienes que sacrificar muchas cosas y se pasa mal. Yo me he perdido muchas cosas. Cuando me fui de casa mis hermanos eran muy pequeños y no he estado en muchos momentos. Que la gente se piensa que es llegar a España y ya está, ya debutas en el primer equipo. No es así.
Con 22 años seguía en el filial del Málaga. ¿En algún momento pensó en dejarlo?
Nunca. Nunca se me pasó por la cabeza. Tuve momentos difíciles, pero no iba a dejar mi sueño. Llevaba desde los 11 años persiguiendo una cosa y no lo iba a dejar a los 22. Después del confinamiento el Málaga no me renovó y me tocó ir a otro sitio, al Alavés, que sí que me dio la oportunidad y eso no lo voy a olvidar nunca.
Y ahora el Getafe de Bordalás.
Es un gran entrenador, eso lo sabe todo el mundo y yo ya me fijaba en él cuando le tenía enfrente. Pero como persona es muy cercano, te ayuda cada día.
No ha podido jugar la Copa África con Marruecos por diferentes lesiones, pero debutó en 2024. ¿Qué significó para usted?
Pues había jugado en la sub'17 y sub'20 y jugar con la absoluta no se puede explicar. Era mi sueño y el de mi familia, que me pusiera la camiseta. Lo cumplí y ahora me faltan otros sueños, que sería ganar un título con mi selección.
¿Hay mucho sentimiento por la selección en Marruecos?
R. Sí, desde pequeños. Lo primero que escuchas a tus amigos cuando sois pequeños es 'quiero jugar en la selección'. Hay clubes importantes, pero el sueño de todos, de los niños que quiere ser futbolistas y de sus familias, es la selección.
P. En la selección de Marruecos hay varios jugadores que nacieron en España, como Brahim o Achraf. ¿Eso explica parte de ese sentimiento nacional que hay?
Hay un sentimiento muy grande. Es un amor hacia tu país. Da igual dónde nazcas, en España o donde sea, porque lo llevas en la sangre. Al final para nosotros no es diferente que hayan nacido en España, no lo notamos, porque cuando jugamos lo hacemos unidos. Se lleva en la sangre. Las familias, desde que naces, te hacen llevarlo en la sangre. Es algo que se siente y no hace falta que te lo digan.
¿Ha hablado con Brahim después del penalti fallado en la final de la Copa África?
No, pero le mandé un mensaje de ánimo. Hablamos de vez en cuando, pero cada uno tiene su vida.
Pandiani, el ídolo que resurge desde el barro: "No tengo a nadie acá, estoy solo y quiero ser campeón"

Pandiani, el ídolo que resurge desde el barro: “No tengo a nadie acá, estoy solo y quiero ser campeón”

Son las 8 de la mañana de un día gélido y Walter Pandiani (Montevideo, 1976) está sentado solo junto a una mesa con su ordenador y un mate en las entrañas del estadio Nueva Balastera mientras suena un calefactor de aire. A su espalda, una cristalera que da hacia un polígono en el exterior de la ciudad de Palencia, donde se ubica el campo, y a su izquierda, el escudo del Palencia CF sobre una pared morada. Uno de los grandes delanteros de principios del siglo XXI en LaLiga, con más de 80 goles, con presencia también en Champions League, donde marcó otros 12 e incluso llegó a unas semifinales, vuelve al barro. "Vino como un favor, sino no podría estar aquí", revela a EL MUNDO Enrique Royuela, vicepresidente del club castellano.

El Palencia CF milita en Tercera RFEF, y en 2013 llegó incluso a desaparecer por problemas económicos hasta una plataforma lo reflotó con otro nombre, Club Deportivo Atlético 1929. La entrada de un grupo inversor cinco años después le dotó de recursos y le permitió recuperar el nombre original de 1929. En el último mercado de invierno se trajo al entrenador que ha puesto a un equipo de la quinta categoría del fútbol español en el mapa. "Teníamos que traer a un gallo más gallo de los que tenemos", cuenta a este periódico Sadok Mounmi, presidente del Palencia CF.

A las 9 de la mañana, entra en la oficina Alberto Gonzalo, Tito, segundo entrenador de Pandiani para darle el parte de las llegadas de los futbolistas. El técnico ha impuesto un estricto control de horas de llegada en la que no permite retrasos ni excesos. Cada día, el cuerpo técnico somete a los jugadores a un control de peso. «Si tienen que estar listos a las 9.15 horas, no pueden llegar a las 9.16, tampoco a las 9.13, tienen que llegar a menos cuarto para que les dé tiempo», apunta Walter Pandiani a EL MUNDO.

El uruguayo, en su despacho del Palencia CF.

El uruguayo, en su despacho del Palencia CF.Javier CuestaEl Mundo

No es el uruguayo un sargento, pero le gusta el orden y la disciplina, aunque luego se muestra cercano al futbolista, incluso paternal. "A mí nunca me ha faltado al respeto un jugador y creo que es por mi personalidad", explica sobre el ejemplo entre Vinicius y Xabi Alonso, que terminó con la salida del entrenador tolosarra. Algo que achaca también a las nuevas generaciones y a la "prisa" que hay en todo lo que rodea al fútbol. "A la hora de trabajar, saben que uno es muy exigente y que tampoco negocio nada", añade.

El técnico recorre junto a su segundo un pasillo eterno hasta llegar a las dependencias de los jugadores. La plantilla espera a su entrenador relajada, jugando al ping pong, unos; de charla, otros. La mayoría de los jugadores, ya con ropa de deporte, están preparados para la sesión de vídeo. Cuando Pandiani entra no se produce el silencio reverencial de las películas, el ruido se mantiene y el técnico bromea con los veteranos sobre los goles que le metió a Casillas, pese a que casi siempre perdió ante el capitán blanco. Con Canario, mediocentro del equipo, casi coincidió en el Espanyol, pero el jugador militaba en el B. "El resto me conocen de verme vídeos y, a veces, me comentan algunas cosas", explica.

Entonces, y cuando su segundo coloca la pantalla para realizar la sesión de vídeo, Pandiani dirige unas palabras a su vestuario y ahí sí, se hace el silencio. "Yo no tengo a nadie acá, estoy solo y quiero salir campeón", espeta a sus jugadores mientras les habla de la importancia del compromiso, de la solidaridad entre compañeros y de nunca bajar los brazos. "Siempre fui líder de las plantillas en las que estuve, entonces para mí la transición a entrenador fue muy fácil porque estas charlas ya las hacía de jugador", explica el Rifle sobre su desembarco en los banquillos. "No tiene que convencer, a alguien como él ya le crees", secunda el vicepresidente Royuela.

En multitud de ocasiones, Pandiani se dirige a sí mismo como el Rifle, el apodo que tenía cuando era jugador. Un nombre que tiene grabado en su kit de mate y que le cayó por su gran disparo con ambas piernas y su eficacia goleadora. Características que intenta transmitir especialmente a los delanteros a los que entrena. "Hago mucho trabajo extra con ellos. Les enseño a cómo reaccionar en ciertas situaciones para crecer y mejorar", desvela el técnico. Esos consejos se comprueban más tarde cuando la plantilla se entrena en el recinto Sergio Asenjo.

El entrenador durante una práctica.

El entrenador durante una práctica.Javier CuestaEl Mundo

La sesión comienza sobre las 11 y el termómetro no pasa de cinco grados, pero un viento racheado recrudece la sensación térmica. Hay ejercicios de pase, de centros laterales y después hay un partidillo entre los teóricos suplentes y los titulares. "Ser campeones no es por el que hace los goles, sino por los que están en el banquillo empujando", apostilla el técnico. El presidente y el vicepresidente del equipo, así como el director deportivo, están presentes en la sesión. Hay mucha ilusión por el ascenso a Segunda RFEF y así multiplicar las ayudas que reciben en la Federación. "Si no ascendemos esto puede ser un paso atrás en mi carrera", sentencia Pandiani.

Fue un riesgo dejar Uruguay, donde había entrenado ya a equipos de Primera División, como el Albion o el Cerro, para descender de golpe cuatro categorías. Lo hizo solo, sin su mujer, que es instructora de caballos, y sin sus hijos, que también intentan convertirse en futbolistas. Tampoco se pudo traer a sus compañeros de staff. "No tenía como objetivo volver a España", apunta, pero lo vio como una manera de mantenerse activo, por lo menos hasta que se abra la ventana de entrenadores en su país y, de paso, ayudar también a su representante, Eugenio Botas, una de las personas que está detrás de este proyecto deportivo en Palencia.

Profesionalidad siempre

Cuando termina el entrenamiento, Pandiani repasa junto a Tito, su segundo, cómo ve a los jugadores y qué pueden hacer para el partido del domingo (jugaron y ganaron frente al Mirandés B) antes de dirigirse juntos al Sector 8, un bar próximo al estadio donde la plantilla celebraba los cumpleaños de dos de sus jugadores y la despedida de Héctor Hernández, ex jugador también del Deportivo de la Coruña. En las mesas hay varias bandejas de embutido, fritos y un par de jarras de cerveza. Pandiani, al llegar, tuerce el gesto. "Hay que ser más profesional", indica pese al ambiente festivo y da a entender que mientras él sea el técnico, eso no repetirá antes de un encuentro.

Las tardes para el Rifle son monótonas en la habitación 211 del Hotel Castilla Vieja. "En breve me mudaré a un piso porque me encanta cocinar", explica a este periódico. También dice tras los entrenamientos se dedica a trabajar, hablar con su familia a través de la tablet y hacer ejercicio. Este uruguayo es de los pocos ex futbolistas que no ha terminado fastidiado de las articulaciones. Pandiani asegura que es capaz de correr 10 kilómetros en 38 minutos.

Pandiani revisa la tablet en su hotel.

Pandiani revisa la tablet en su hotel.Javier CuestaEl Mundo

También, cuando le apetece, se da un paseo por el casco viejo de Palencia, ciudad en donde se le reconoce por sus méritos pasados y por el impulso que le ha dado al equipo de esta capital de provincia de menos de 80.000 habitantes. "Hubo mucha repercusión con mi llegada, la gente me reconoce, me pide una foto, ha calado mucho mi fichaje", apunta mientras recorre las arcadas de la Calle Mayor y algunos transeúntes se giran la cabeza para verle.

El Masnou, Lorca, Emiratos, Uruguay y ahora Palencia. Habrá que ver cómo evoluciona la carrera de un entrenador que fue futbolista, pero también basurero, portero de discoteca y leñador y no se le caen los anillos como demuestra recogiendo el material tras el entrenamiento. De aquella época le quedó esa famosa imagen suya llegando a entrenar con el Depor subido a un camión Iveco, marca que le patrocinaba entonces, con el Rifle en el parasol y que hoy el Palencia replica en su página web para que la ciudad se suba a la Rifleneta. "Aquí no tengo ni coche", dice entre risas.

Munir e Iván Sánchez, la odisea de los futbolistas españoles para salir de Irán: más de 16 horas de carretera y misiles cayendo por el trayecto

Munir e Iván Sánchez, la odisea de los futbolistas españoles para salir de Irán: más de 16 horas de carretera y misiles cayendo por el trayecto

Las alarmas se encendieron en el Esteghlal FC cuando se produjeron los primeros ataques en Irán. Hasta ocho futbolistas extranjeros militan en las filas del Real Madrid iraní que disputa sus partidos en el estadio Azadi de Teherán, capital del país, con capacidad para casi 80.000 espectadores. Y la máxima dentro de la entidad fue la de evacuar a los futbolistas y staff que lo requirieran lo antes posible. Pero se cerró el espacio aéreo, no hubo vuelos disponibles y los jugadores y uno de los miembros del cuerpo técnico de origen turco tuvieron que ser evacuados por tierra, según confirman fuentes del club a EL MUNDO.

Así, el sábado, una minivan recogió a todos los foráneos que intentaron abandonar el país por aire ante el inicio del conflicto entre el estado asiático e Israel y Estados Unidos. En ese vehículo iban Munir El Haddadi, futbolista de Barça, Valencia, Alavés, Sevilla, Getafe, Las Palmas y Leganés, hoy en las filas iraníes; y los delanteros Duckens Nazon y Moussa Djenepo, según fuentes de la entidad. Nazon es de origen francohaitiano y Djenepo, de Mali. Además de un miembro del staff de origen turco, Ozcan Bizati.

Tras más de 12 horas de viaje, el vehículo consiguió traspasar la frontera turca por el lado norte de Irán y, de allí, los pasajeros pudieron coger vuelos a sus preceptivos destinos. "Quiero agradecer a todos los mensajes y la preocupación por mi situación en Irán", escribió el delantero de la Masía en su Instagram. "En este momento me encuentro a salvo en Turquía y en las próximas horas volveré a España", completaba El Haddadi su publicación escrita en la mañana de ayer.

Munir comparte equipo con Antonio Adán, ex portero del Real Madrid y Betis, entre otros. De hecho, fue éste al que llamó para enterarse de sus circunstancias allí tanto a nivel social como a nivel deportivo. El Esteghlal vive ahora un momento dulce y lidera la Iran Pro League tras cuatro victorias en los últimos cinco encuentros. Gracias precisamente a esa racha, el técnico del equipo, Sohrab Bakhtiarizadeh, había concedido dos días libres a la plantilla y Adán había aprovechado para ir a Turquía con lo que la crisis ya le cogió fuera del país, según ha podido saber EL MUNDO. Ahora, ya se encuentra en Madrid junto a su familia y no cree que vaya a volver si continúa el conflicto.

La huida por carretera ha sido el recurso también de otros futbolistas extranjeros que militan en las filas de equipos iraníes. Iván Sánchez, ex jugador del Real Valladolid y hoy en la plantilla del Sepahan SC, es otro que tuvo que recurrir a ello después de que les cancelaran su vuelo para salir del país con destino Dubai. La misma aeronave, por cierto, en la que viajaba el propio Munir, según recoge el Norte de Castilla.

Huidas y suspensiones

En el caso de Sánchez no fue una minivan sino un taxi, también proporcionado por su club, lo que les llevó a la misma frontera por la que salió el jugador hispanomarroquí. Según relata el futbolista, durante el trayecto pudieron ver "algunos misiles que se destruían en el aire". "Fueron unos momentos delicados", relata al rotativo vallisoletano.

La crisis iraní ha provocado la suspensión de la liga nacional hasta nuevo aviso. Pero no es el único campeonato al que le ha ocurrido puesto que Catar ha tomado la misma determinación lo que pone en peligro la disputa de la Finalissima, partido entre el campeón de Europa y el de la Conmebol, y que iban a disputar España y Argentina el próximo 27 de marzo.

El Valencia se impulsa en la alegría de Ramazani y Sadiq

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El fútbol es un juego con el que se persigue la diversión entre amigos. Esa esencia casi no se percibe en ningún estadio de Primera. La industria, el espectáculo, la responsabilidad han devorado la alegría de los jugadores, que cargan con las ilusiones de toda una afición y la cuenta de resultados de los clubes que los convierten en millonarios. Si, además, lo que se intenta es huir de un descenso, la sonrisa desaparece. En Valencia hay dos futbolistas que parece que no se olvidan eso. Ramazani y Sadiq, amigos, caóticos, locuelos, siguen jugando como en el patio y su alegría feroz está resultando decisiva para endulzar la amargura de Mestalla. La victoria ante Osasuna que aleja el abismo la construyeron ellos. [Narración y estadísticas: 1-0]

No fue un partido virtuoso y las ocasiones fueron muy pocas. Los valencianistas, creciendo bajo la batuta en el juego de Javi Guerra y el equilibrio de Guido Rodríguez, buscaron por dónde hacer daño a los navarros, y la pareja Sadiq-Ramazani pronto se adivinó como la mejor arma. Las recuperaciones del menudo atacante, siempre buscando dar ventaja al nigeriano, fueron un quebradero de cabeza para la defensa rojilla, que apenas tenía control de la pelota. Ahora bien, tampoco sufría. Los locales mandaban, pero no eran capaces de probar a Sergio Herrera. Faltaba lucidez y acierto en el último pase.

Tampoco Osasuna podía contragolpear. Ni Víctor Muñoz ni Raúl Moro crearon problemas a una defensa donde Unai Núñez es cada día más líder y Cömert no se equivoca. Hasta Thierry, de vuelta, cumplió con su cometido. Budimir anduvo perdido por el césped y Rubén García tampoco emergió. No era su tarde más inspirada, pero se mantenía vivo buscando su momento.

En la segunda parte, el duelo tenía que abrirse. Si Osasuna buscaba acercarse a Europa, para el Valencia este duelo y el que tendrán frente al Alavés son finales por la salvación. Y así lo interpretaba Sadiq, ligero de carga, a quien Javi Guerra lanzó a la espalda de Herrando y en el mano a mano con Sergio Herrera, el portero lo tumbó. No hubo duda alguna sobre el penalti, que iba a tirar su amigo. Ramazani se ha convertido en el especialista y no lanzó uno, sino dos. El primero, que fue gol, hubo que repetirlo porque Gayà, como una exhalación, entró en el área antes de que golpeara. No dudó el belga: por el mismo sitio y con el mismo amago. Es su sello, como la acrobática voltereta de la celebración.

Con el marcador a favor en el minuto 67, el Valencia tenía otro reto: aguantar el marcador. Entonces apareció Dimitrievski, como un central más cuando el equipo lo necesitaba, cazando todos los balones laterales que Osasuna, por empuje, conseguía colgar. Apretando los dientes, sin conceder ni una ocasión clara, la portería se quedó a cero y Javi Guerra tuvo en el añadido un disparo lateral que hubiera dado la tranquilidad, que no les hizo falta.

La denuncia racista de El Hilali que paró tres minutos el Elche-Espanyol por el insulto de Rafa Mir: "Viniste en patera"

La denuncia racista de El Hilali que paró tres minutos el Elche-Espanyol por el insulto de Rafa Mir: “Viniste en patera”

El fútbol español se enfrenta a otra denuncia de racismo que salpica la competición y la pone a prueba. La decisión de la UEFA de sancionar de manera preventiva a Prestiani por el presunto insulto racista a Vinicius en el Benfica-Real Madrid puede marcar un antes y un después. Esta vez serán la RFEF y LaLiga quienes tendrán que actuar ante lo ocurrido en el Elche- Espanyol.

Con el partido 1-2, en el minuto 78, el colegiado Iosu Galech, paró el encuentro, cruzó los brazos, el signo de que se activaba el protocolo antirracismo, y se fue a la banda a hablar con Eder Sarabia y Manolo González. Nadie en el estadio comprendía muy bien qué pasaba, pero sí que los protagonistas eran el delantero Rafa Mir y el lateral perico Omar El Hilali en una 'conversación' que produjo mientras esperaban un saque de puerta.

Ambos jugadores se reprocharon conforme se iban alejando el uno del otro y, cuando el árbitro trató de mediar, el marroquí le comunicó el insulto y decidió activar el protocolo. Todo en menos de tres minutos, tras los que reanudó el juego sin que ni siquiera hubiera advertencia por la megafonía del Martínez Valero.

Lo que pasó se conoció a través del acta del colegiado. "En el minuto 78, Omar El Hilali me comunicó que Rafa Mir se dirigió a él en los siguientes términos: «Viniste en patera», no pudiendo ser escuchado por ninguno de los componentes del equipo arbitral. En consecuencia, procedí a activar el protocolo contra el racismo, motivo por el cual el partido estuvo parado durante tres minutos", redactó el árbitro.

De esas palabras, por el momento, no han aparecido imágenes y los dos jugadores se taparon la boca en su cruce de palabras.

El Hilali salió del estadio en silencio y tampoco fue explícito su entrenador, que aseguró en rueda de prensa que no había hablado con su futbolista. "El racismo se debe sacar del fútbol y de la vida. Y todo tipo de insultos", se limitó a comentar.

Más contundente fue Edu Expósito. "Es un acto racista, LaLiga tiene que meterse. Hay micrófonos y cámaras. Además, lo ha escuchado un compañero. A ver si tantas campañas que se hacen sirven para algo", aseguró. Ese compañero más cercano podría ser Urko, cuyo testimonio puede resultar muy relevante.

El Espanyol dio apoyo a su futbolista, que acabó un partido en el que, después del incidente, el propio Rafa Mir marcó el 2-2 desde el punto de penalti tras una clara mano de Carlos Romero. Sin embargo, el club obedecerá el deseo de El Hilali de que el incidente, una vez denunciado, quede en manos de los comités. El Elche y su jugador tampoco han expresado su punto de vista de la denuncia por racismo.

El precedente de Diakhaby

El caso Prestiani y la determinación de la UEFA de sancionar al argentino aunque no hubiera imágenes ni sonidos de lo ocurrido entre el argentino y Vini Jr. ha convertido los indicios, en este caso la reacción del brasileño y el rotundo testimonio de Mbappé, en pruebas de cargo, al menos para que el jugador se perdiera el partido de vuelta.

En LaLiga solo ha habido un precedente similar que la RFEF y LaLiga dejaron sin sanción. El 4 de abril de 2022, en el minuto 29 del Cádiz-Valencia, Diakhaby informó de que el jugador Juan Cala le había insultado. "Interrumpí el partido debido a una confrontación entre jugadores de ambos equipos. El jugador Nº 12 del Valencia C.F. Mouctar Diakhaby, una vez amonestado por discutir con un contrario, me dice textualmente: "Me ha llamado negro de mierda" en referencia al jugador Nº 16 del Cádiz C.F. Juan Torres Ruiz. Este hecho no fue percibido por ningún integrante del equipo arbitral", recogió el acta arbitral.

Aquel partido estuvo parado durante 24 minutos, el Valencia se retiró del campo y solo volvió, ya con Diakhaby en la grada, muy afectado, ante la amenaza de perder los tres puntos. En ese momento, no había protocolo antirracista en LaLiga.

La conclusión del Comité de Competición, en una resolución firmada por Carmen Pérez, fue que "el indicio de la reacción del jugador del Valencia no es la única forma de entender el hecho de la autoría del insulto racista, pues es perfectamente compatible esa reacción con la creencia de haber escuchado el insulto, a pesar de que no se produjo", firmaba.

A eso añadía que "todas las pruebas periciales practicadas por diferentes expertos sobre los archivos audiovisuales concluyen de forma unánime lo contrario" y no existía "ningún testimonio directo ni indirecto del insulto (jugadores de un equipo, jugadores de otro, colegiado, etcétera)".

De Quique Llopis a Marta García, sorpresas y certezas

De Quique Llopis a Marta García, sorpresas y certezas

El aluvión de finales de toda jornada de clausura de un Campeonato de atletismo deparó, en el Nacional Short Track de Valencia, unas cuantas certezas sobreentendidas y otras tantas sorpresas sobrevenidas. Quique Llopis personalizó ambas. Rindió tributo a la certeza ganando los 60 metros vallas. Se plegó ante la sorpresa no batiendo el récord de España.

Quique, que nunca sonríe, atisbaba el récord (7.45) con esa mirada suya de lobo. Completó una carrera impecable. Reaccionó rápido, abordó ya en cabeza el primer obstáculo, no rozó ninguno y venció con holgura. Pero con 7.51 por delante de Asier Martínez, que, con 7.65, protagonizó su propia certeza de que se va asentando y la sorpresa de que no mejoró su marca de la temporada (7.59). Tiempo al tiempo. En Asier hay material de primera calidad en proceso de restauración.

Llopis y Mohamed Attaoui son actualmente nuestros mayores referentes internacionales. Attaoui agarró los 800 con los dientes, los zamarreó y no los soltó, descuajaringados, hasta que cruzó la línea de meta. Cuando corre contra la élite mundial es más cauto. Contra la española, se desmelena. Con esa su zancada corta y su frecuencia trepidante, tiró para adelante desde el primer metro a un ritmo imposible para los demás y terminó en 1:45.62, la gran marca del Campeonato junto a los 8,19 de Eusebio Cáceres en la longitud.

En la prueba femenina, de buen nivel general, Rocío Arroyo (2:01.30) no llegó a verse apurada por Marta Mitjans, que, un cohete de 19 años que cumplirá 20 en diciembre, rebasó por la cuerda a Lorea Ibarzabal y Daniela García. Con 2:01.86 batió el récord de España sub-23. Ya el pasado año nos sorprendió y, a la vez, nos ofreció la certeza de que ha nacido una gran mediofondista. La victoria de Mariano García en los 1.500 no fue una sorpresa. Pero tuvo una cierta oposición en Adrián Ben y Carlos Saez. Con certeza, La Moto se ha adaptado muy bien al kilómetro y medio.

Hay sorpresas que se cuelan en silencio y quiebran sin estrépito la lógica lindando con la certeza de la competición. Eso ocurrió en la final femenina de los 1.500. Cuando Marta García rompió la carrera para animarla por el procedimiento de dejarla resuelta, nadie dudó del resultado. Pendiente el personal de Marta, que iba destrozándolo todo, nadie, o casi, advirtió que Carla Masip no se despegaba de la lideresa. Cuando reparamos en que, a falta de una vuelta, seguía soldada a ella, aguardamos el tirón definitivo de la favorita. Pero lo que ocurrió es que Carla (4:17.12) superó a Marta (4:17.25), sin respuesta, en los metros finales y la dejó sin el histórico doblete que perseguía la leonesa, doctora en Medicina, tras su victoria en los 3.000. Sin la presencia de Esther Guerrero, Marta Pérez y Águeda Marqués, más especialistas que ella, que se encuentra más cómoda en distancias superiores, perdió Marta una ocasión que quizás no se repita.

Bonito Campeonato en conjunto, con gran afluencia de público y muchas pieles oscuras en la pista, reflejo de la actual realidad sociológica española.

Qatar suspende todas las competiciones y peligra la Finalissima entre España y Argentina

Qatar suspende todas las competiciones y peligra la Finalissima entre España y Argentina

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La Federación de Fútbol de Qatar anunció este domingo que suspende todas las competiciones en su territorio debido a la inestabilidad en la región tras los ataques de Israel a Irán de este fin de semana.

España y Argentina tenían previsto disputar un partido, la Finalissima, como campeonas de Europa y América que tampoco se celebrará si la situación no mejora en Oriente Medio. La fecha prevista para este encuentro era el 27 de marzo.

La Federación española y la argentina ya estaban prevenidas y repasando los documentos oficiales para comprobar los seguros de cancelación que suelen venir aparejados en este tipo de contratos.

Varios misiles lanzados desde Irán a Doha han causado 16 heridos en la población local. Misiles que, en teoría, van enfocados a la base mitlitar que Estados Unidos, aliada del país asiático, tiene en territorio catarí.

La liga iraní, por su parte, también ha detenido la competición y muchos de los futbolistas extranjeros que estaban en el país han decidido abandonarlo por el riesgo que existe.

Luis Astolfi anuncia que tiene ELA, aunque piensa "seguir montando a caballo"

Luis Astolfi anuncia que tiene ELA, aunque piensa “seguir montando a caballo”

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El jinete Luis Astolfi, cuatro veces olímpico en la modalidad de salto de obstáculos, desveló este domingo que padece esclerosis lateral amiotrófica (ELA), aunque mostró su intención de "seguir montando a caballo".

Astolfi, de 65 años y con dos diplomas olímpicos en la competición por equipos en Los Ángeles 84 y Barcelona 92, reside en Florida (Estados Unidos), desde donde declaró que "la gente no sabe nada", pero que le ha sido diagnosticada la ELA, y dijo que, aunque se encuentra "bien", se lo está "notando en el habla" y tiene "un brazo un poquito peor".

"No tengo ningún dolor y trabajar es una de las mejores cosas que me puede pasar. Así que mientras pueda, seguiré trabajando. De momento, solo me encuentro un poquito más débil, pero me veo bien. Y no soy una persona de comerme el coco. Puedo valerme por mí mismo para todo y pienso seguir montando", afirmó el caballista sevillano en una entrevista al diario digital elpespunte.

Luis Astolfi aseguró que sigue "trabajando todo" lo que puede, de modo que tiene "poco tiempo para pensar en otra cosa" porque le "apasiona el mundo del caballo" y estará en él "hasta que Dios diga", si bien ha dejado de "competir" debido a que tiene "un brazo regular que ya estaba dañado de un accidente" del pasado.

Acosta se marcha de Tailandia como líder del Mundial

Acosta se marcha de Tailandia como líder del Mundial

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Pedro Acosta puede marcharse de Tailandia con la moral por las nubes. Tras apuntarse su primera victoria en MotoGP en la sprint race del sábado, peleó por hacerse con un meritorio segundo puesto en la carrera del domingo que le permite acabar el estreno de la temporada como primer líder del Mundial. Por delante, tuvo a un Marco Bezzecchi que se resarció de su caída en la primera prueba dominando de principio al fin el Gran Premio para reforzar con el triunfo la velocidad que había mostrado a lo largo de las últimas semanas.

Los hermanos Márquez, mientras, no tuvieron el día. Marc, pese a llevar la única Ducati que pudo estar cerca de la cabeza, tuvo que abandonar tras un aparente llantazo que le hizo perder el neumático trasero y Álex, condenado a luchar lejos de la cabeza, se fue al suelo cuando quedaban apenas cuatro vueltas para el final.

«Estamos muy contentos con el trabajo que ha hecho el equipo. Recordando lo que nos costaba sacar puntos el año pasado, este doble podio es increíble», recalcó Acosta al término de la prueba. «Las últimas cinco o seis vueltas fueron muy difíciles, pero, en cualquier caso, hemos empezado muy bien la temporada. Tenemos este podio y estos puntos y se trata de disfrutar el momento. Vamos a intentar mantener esta línea», aseveró un Raúl Fernández capaz de rodar segundo durante gran parte de la carrera, siempre por detrás de un Marco Bezzecchi que lideró la prueba sin dar opción al resto de los competidores y se sacó así la espinita de su caída en la sprint race. «Lo del sábado fue un pequeño error con grandísimas consecuencias, así que esta vez traté de darle la vuelta. Busqué firmar una buena salida y el equipo hizo un gran trabajo», explicó.

Por primera vez en mucho tiempo, las Ducati se quedaron fuera no solo del podio, sino también de las primeras plazas. Aprilia reforzó su aparente actual dominio no solo con la victoria de Bezzecchi y el tercer puesto de Raúl Fernández, sino también con una cuarta posición conquistada por un Jorge Martín que sigue recuperando sensaciones tras un 2025 para olvidar y un Ai Ogura capaz de encaramarse hasta la quinta plaza. Justo detrás del japonés entró Fabio di Giannantonio con la primera de las Ducati, aunque fuera con los colores del VR46 Racing Team, mientras que Pecco Bagnaia, quien parece estar aún lejos de su mejor forma, vio cómo Franco Morbidelli le adelantaba en la última vuelta para condenarlo a acabar la carrera en el noveno puesto.

En cuanto a las Honda, su aparente camino de retorno de la mano de un Joan Mir capaz de rodar séptimo durante un buen rato quedó esta vez cercenado por un problema mecánico que obligó al piloto a maldecir su suerte y abandonar la prueba en sus últimos compases, mientras que las Yamaha, ahora mismo, parecen las peores máquinas del paddock. Con la segunda de las oficiales, Álex Rins acabó decimoquinto, justo por detrás de su compañero Fabio Quartararo, con Maverick Viñales cerrando la clasificación de los españoles como decimosexto clasificado.

El campeonato, ahora, viajará a Brasil, donde se celebrará la segunda prueba del curso el próximo 22 de marzo con tres españoles en los cuatro primeros puestos: Pedro Acosta, como líder, Raúl Fernández, como tercero, y Jorge Martín, como cuarto clasificado. Marc Márquez, que empezó el curso anterior mostrando de buenas a primeras una indiscutible prueba de cómo se disponía a arrasar en su primer año en el equipo oficial de Ducati, mientras, lo hará desde la octava posición de la tabla. Ahondando, seguro, en dar varios pasos más en su recuperación física tras la lesión que le obligó a cerrar el año pasado lejos de los circuitos. Pero, sobre todo, con el cuchillo entre los dientes.

Álvaro Cárdenas, el base que nadie conocía: "Estoy acostumbrado a que me infravaloren"

Álvaro Cárdenas, el base que nadie conocía: “Estoy acostumbrado a que me infravaloren”

Igual que en la cancha sólo hay que dejarle jugar, a Álvaro Cárdenas (Granada, 2002), sentado en el hall del hotel Radisson Blu de Riga, sólo hay que dejarle hablar. «No he pasado por ninguna selección española en categoría inferior, ni siquiera por la andaluza. He tenido un camino muy distinto, pero yo creo que puede servir de inspiración para otros jugadores. Demostrar que con trabajo y con sacrificio se pueden conseguir las cosas. Porque yo me lo he currado mucho», explica un día antes de disputar su cuarto partido con España, titular y brillante (16 puntos) en el Xiaomi Arena en el triunfo contra Ucrania.

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Físicamente, Cárdenas es un trasunto de Ricky Rubio. Algo más bajito (1,85 metros), también se le podría comparar en descaro. Y hasta en determinación. Es como si este chico al que nadie conocía hasta el pasado verano hubiera estado esperando toda su vida esta oportunidad. Tras anotar uno de sus cuatro triples sin fallo el viernes, Chus Mateo, que le llama el «superviviente», no pudo ocultar una rabiosa celebración. A Álvaro tampoco le falta carisma.

El pasado verano, ante la plaga de lesiones, Sergio Scariolo llamó de urgencia a Cárdenas nada menos que para uno de los partidos de preparación antes de Eurobasket, en el Palacio de los Deportes contra la Alemania que después sería campeona. Ante el fiero NBA Dennis Schröder, el granadino no se cortó aquel 21 de agosto. En su presentación al mundo, como en casi toda su carrera bajo el radar, había una intrahistoria de reivindicación. «Durante el verano, a casi todos los jugadores de la España B, Scariolo los había subido a entrenar con la absoluta algún día. Creo que yo fui el único al que no. Y, si te soy sincero, eso me molestó un poco», desvela de esa noche madrileña, tan inesperada que nunca había estado «tan nervioso» antes de ningún partido: «En el bus de camino, Alberto Díaz me iba tranquilizando, explicándome las jugadas».

Álvaro Cárdenas, durante un entrenamiento con la selección.

Álvaro Cárdenas, durante un entrenamiento con la selección.ALBERTO NEVADO / feb

Por entonces, Cárdenas ya había sido fichado por el Valencia Basket en un movimiento de anticipación sorprendente y se encontraba en Grecia, donde fue cedido al Peristeri (el entrenador, Vasileios Xanthopoulos, le llamó personalmente: «Quiero que seas mi base titular»). Y aquí, otro de esos acicates que forjan carreras. En la Liga Endesa, casi nadie había levantado un teléfono por él. «¿Estaría jugando ahora tanto como en Grecia (promedia 10,1 puntos y 4,8 asistencias en Liga)? Buena pregunta. Me da un poco de rabia sinceramente que no hubiese equipos españoles que estuviesen interesados. Y no sabes si te querían porque eres cupo o porque de verdad piensan que puedes ser una pieza fundamental en el equipo. Pero estoy acostumbrado a que me infravaloren», zanja.

Tan poco tenido en cuenta, tan por debajo de cualquier radar, que Álvaro jamás llamó la atención de ninguna cantera importante. No esconde la crítica al sistema, a esos clubes que «buscan jugadores más físicos y ganar el campeonato a corto plazo. Y ya está. El modelo está un poco... No sé, no creo que se esté haciendo del todo bien». Él se forjó baloncestísticamente junto a su padre, el entrenador David Cárdenas (llegó a dirigir al Granada en ACB), en el club de La Zubia, donde siendo junior ya subía con el equipo EBA. «Me desarrollé tarde. Con 16 años medía poco más de metro y medio», aclara quien hasta bien avanzado no se imaginó jugador profesional. «Estar fuera del radar ha sido como una motivación. Pensaba: 'A la gente que tiene dudas, que piensa que no lo puedo conseguir, le voy a demostrar que soy un pedazo de jugador'», desafía.

Cárdenas y Francis Alonso, en un entrenamiento en Guadalajara.

Cárdenas y Francis Alonso, en un entrenamiento en Guadalajara.FEBEFE

Lo hizo pese a tener todo en contra. Apostando fuerte. Primero, por una academia de formación en la República Checa, donde le pilló la pandemia. Después, con una beca para la NCAA, tres años en la Universidad de San José y otro más en Boise, donde todo su talento se desplegó (se convirtió en uno de los mejores pasadores de la competición, con 6,9 asistencias) para preparar el retorno a España. «Estas experiencias han hecho que crezca mucho como persona. Al final, pues me tuve que buscar las habichuelas por mí mismo».

Al chico de moda se rinde Chus Mateo, quien le manda un mensaje después de cada partido. «Ha tenido que luchar mucho, pelear al máximo para sacar la cabeza, levantar la mano y decir: 'Aquí estoy yo'. Eso hace que su carácter y su forma de juego sea la de alguien que nunca se da por vencido. Para nosotros es un privilegio tenerle en la selección. Defensivamente lucha y en ataque cada vez aporta más desde el tiro exterior, las penetraciones y repartir juego a los compañeros. Se entrega por el equipo. Transmite muchos de los valores buenos del baloncesto», le elogiaba estos días el seleccionador.

«Durante mucho tiempo, mi camino ha sido un poco más en la sombra. Nadie lo ha visto. Y es verdad que mi progresión el último año y medio ha sido muy grande . En parte es por mi cabeza, por todas estas experiencias, cada vez tengo más confianza en mí mismo». El laborioso trayecto de Cárdenas tendrá este verano su siguiente episodio. ¿Al fin jugará en la ACB? «Cuando hemos jugado contra un equipo español (en la FIBA Europe Cup), estaba bastante motivado, me apetecía demostrar que podía jugar a ese nivel. El año que viene la decisión final va a ser del Valencia. Si quieren que vuelva, bien. Si quieren cederme otra vez, por mí encantado también».