270 minutos con molestias, el récord de Cristiano y una lesión con incógnitas: la ausencia de Mbappé en un momento límite para Xabi Alonso

270 minutos con molestias, el récord de Cristiano y una lesión con incógnitas: la ausencia de Mbappé en un momento límite para Xabi Alonso

Xabi Alonso no ha terminado los exámenes de invierno en el banquillo del Real Madrid. Y es que el año nuevo no ha cambiado la realidad del técnico vasco, observado con lupa por la dirección general del club y pendiente del resultado en la Supercopa de España que se celebrará esta próxima semana en Arabia Saudí para saber si su futuro tiene nubes o claros en el Bernabéu. Y el de Tolosa, además, se presentará al test final sin Kylian Mbappé, el futbolista que más le ha ayudado y después de un mes en el que le ha permitido forzar para intentar igualar el récord goleador de Cristiano Ronaldo. El galo sufre una lesión en su rodilla izquierda que tiene más incógnitas que certezas.

El día 9 de diciembre, en la previa del duelo ante el Manchester City, la prensa entró en la grada desde la que se permiten ver los 15 minutos de entrenamiento del Madrid el día antes de cada encuentro y no vio a Mbappé. Esa fue la gran noticia en mitad de la crisis del conjunto blanco, cuya dirección general, 24 horas antes, había decidido aguantar a Xabi Alonso a pesar del enfado de Florentino Pérez por la derrota contra el Celta. Esa mañana de martes, el conjunto blanco informó que además de la rotura del dedo anular de la mano izquierda, Mbappé terminó el partido ante el cuadro vigués con molestias musculares en la pierna izquierda y que en caso de jugar ante el City lo haría «muy limitado». No se le pudo preguntar sobre ello a Xabi Alonso, porque con motivo de la celebración del sorteo de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey, la comparecencia del vasco se produjo antes del entrenamiento, algo poco habitual en el club.

Mbappé no disputó ni un minuto ante el cuadro inglés y en la comparecencia tras el partido, Alonso dijo que «no estaba para jugar y que «tendremos que ir día a día». Cuatro días después, el francés disputó los 90 minutos en Vitoria ante el Alavés, donde marcó un gol en triunfo blanco por 1-2, y 72 horas más tarde repitió 90 minutos en Copa en el campo del Talavera, un equipo de Primera Federación, al que los madridistas vencieron con dos tantos del galo y sufrieron al final.

Esos tres goles dejaron a Mbappé a un tanto de igualar el récord goleador en año natural de Cristiano Ronaldo. El galo decidió forzar, dosificándose en algunas acciones de los encuentros, y Alonso, en una situación límite en el banquillo del club, lo permitió consciente de que tener a su mejor futbolista le acercaba a la victoria... Y a seguir en el puesto.

Mbappé, en un partido malo a nivel individual y colectivo, volvió a jugar 90 minutos e igualó a Cristiano el sábado 20 en el 2-0 ante el Sevilla, el partido que aseguraba la continuidad de Xabi hasta la Supercopa de España. 270 minutos con molestias.

Hoy, casi un mes después de sus primeras molestias, tras igualar a Cristiano y tras consolidar el puesto de su entrenador hasta el torneo saudí, Mbappé ha decidido parar. Participó en el entrenamiento a puertas abiertas del día 30 en Valdebebas, pero sin apenas disparar a puerta ni hacer acciones muy bruscas, y unas horas antes del final del día 31 el Madrid publicó un parte médico.

Sufre, según el club, un esguince en la rodilla izquierda, la misma pierna en la que se anunciaron sus molestias musculares el pasado 9 de diciembre, aunque algunos medios de comunicación de Francia, como L'Equipe, van más allá y aseguran que tiene afectados los ligamentos y que estará tres semanas de baja. «Lleva semanas con una lesión en los ligamentos», dice el periódico.

"No lo sé"

Dentro de Valdebebas la incógnita es total y nadie sabe muy bien cuándo podrá volver a jugar. «Ni él ni los doctores saben ahora mismo si puede jugar la Supercopa», admiten fuentes internas del conjunto blanco. Mientras, Xabi Alonso esquiva como puede el tema justo antes de una semana clave, otra más, en su futuro como entrenador del Madrid. «Veremos para cuánto tiene. Vamos a ir apurando los plazos porque es mucho de sensaciones. ¿Cuándo es lo antes posible? ¿Esa es la pregunta? No lo sé», dijo. «¿Para la Supercopa?», le volvieron a preguntar. «Esperemos», contestó.

El vasco recordó que «las decisiones las tomo yo, es mi trabajo» e insistió en que «las asumo yo», rebajando el argumento de que fue decisión del francés forzar en esos tres partidos.

Olmo y Lewandowski deciden el gran derbi de los porteros

Olmo y Lewandowski deciden el gran derbi de los porteros

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En un duelo en el que los porteros, tanto Joan García como Marko Dmitrovic, fueron los grandes protagonistas por paradas inverosímiles, tuvo que ser un golpe de inspiración de Dani Olmo, quien recibió el alta este mismo sábado, el que acabara por romper inicialmente unas tablas que parecían inamovibles y abrir el camino del triunfo para un Barça que acabaría imponiéndose tras una acción afortunada de Lewandowski. [0-2: Narración y estadísticas]

Un resultado crucial que le permite al conjunto de Hansi Flick no solo prolongar su racha de victorias en la Liga, sino asegurarse también de, por lo menos, mantener las distancias desde lo alto de la tabla con respecto a un Real Madrid que deberá sobrevivir en las próximas semanas sin un Kylian Mbappé que se ha revelado últimamente del todo crucial en sus esquemas. Justo a las puertas, además, de jugarse el primer título del curso: la Supercopa de España.

Dijo Hansi Flick en la sala de prensa de la ciudad deportiva Joan Gamper, en la previa, que a Joan García no le impondría lo más mínimo el retorno a un Cornellà-El Prat más que dispuesto a dedicarle sonoras pitadas cada vez que tocara el balón. Y a decir verdad, el portero fue el gran culpable de que el Espanyol se marchara al descanso con un cero en su casillero. Sobre todo, gracias a una parada casi imposible, a un remate de Pere Milla, que no podía ni creerse Carlos Romero, el encargado de poner un balón que era casi medio gol cuando ya moría la primera parte. Mucho antes, en otra acción clara de los blanquiazules, el meta desbarató un primer remate franco de Roberto Fernández para, después incluso, lanzar al suelo a Gerard Martín en sus ansias de llegar a un esférico que acabaría estrellándose en el cuerpo del defensa. Dos paradas que le permitieron a un Barça con mucha posesión, pero apenas peligro, llegar a los vestuarios con todo aún por decidirse en la segunda mitad del duelo.

Dmitrovic, en el otro extremo del campo, estuvo muchísimo menos exigido. Raphinha, como media punta, no acabó de encontrarse del todo cómodo en el césped. Y Lamine Yamal, con muchísimas ganas de hacerlo bien y destellos de gran calidad, pero también con poca puntería, no acabó de dar con la tecla para batir la portería de un conjunto blanquiazul dispuesto a asfixiar cualquier línea de pase de su eterno rival y buscar alguna sorpresa saliendo con electricidad a la contra. Un trabajo de desgaste físico que, tal vez, podría acabar pasándoles factura en cuanto se reanudara el juego. Pedri, de hecho la mejor opción de los azulgrana para darle esa marcha más a su sala de máquinas, estuvo un buen rato del primer tiempo calentando en la banda. Sobre todo, como posible relevo de un Eric García que se llevó una buena tarascada en el arranque y que tuvo un fuerte encontronazo cabeza con cabeza con Cabrera en los instantes finales del primer acto que obligó a los médicos de los dos conjuntos a atenderlos a ambos sobre el terreno de juego.

El primer cambio por el que optó Flick, no obstante, fue la entrada de Fermín como media punta para devolver a Raphinha a la izquierda, el lugar desde el que, por lo menos arrancando, suele ser más peligroso. La primera realmente clara, con todo, la tendría Koundé, quien obligó a Dmitrovic a hacer alarde de reflejos tras un córner a la que le seguiría una internada de Roberto bien solventada por Joan García. Los blanquiazules, espoleados por la grada, apretaron un poco más. Con más ganas que acierto, también. Y, cuando tenían claridad, se cumplía siempre la ley del ex a manos, nunca mejor dicho, del portero barcelonista. Y si uno estaba bien en uno de los marcos, el otro no lo estaba menos. Eric García pudo atestiguarlo perfectamente, tras una parada milagrosa a bocajarro del serbio. Y, justo cuando parecía que el duelo acabaría en tablas, Dani Olmo, tras una acción personal de Fermín, puso el balón casi en la escuadra para abrir el camino de un nuevo triunfo azulgrana en feudo periquito que Lewandowski, a última hora, se encargó de dar por sentenciado.

La revolución Xavi Pascual desafía la insólita racha del Real Madrid en los clásicos

La revolución Xavi Pascual desafía la insólita racha del Real Madrid en los clásicos

Desde que el pasado 7 de noviembre el Barça perdiera en el Palau el primer clásico de la temporada (92-101), correspondiente a la Euroliga, con el consiguiente despido de Joan Peñarroya a los dos días, llegó la revolución. No hubo ningún fichaje (no está la economía azulgrana para dispendios) y sí un cambio en el banquillo. Un retorno tan esperado, el de Xavi Pascual. 14 triunfos y tres derrotas desde entonces -contando las tres con el interino Óscar Orellana- pero, sobre todo, un giro en la forma de aplicarse. Energía, nueva mentalidad, jugadores que ni contaban y que parecen otros... Y defensa. A contracorriente de la tendencia actual de baloncesto frenético, para cada ataque rival anotar a este nuevo Barça es una tortura.

Para saber más

Eso, la defensa, marcará este domingo (12:30 h., DAZN) el segundo clásico del curso, esta vez de Liga Endesa (en apenas 12 días llegará el siguiente, también en el Palacio, aunque europeo). Porque, mientras los azulgrana respiran a través de ese pilar y observan su presente con un optimismo como no se recordaba, el Real Madrid avanza entre victorias (muchas en ACB) y más derrotas de las que les gustaría a Sergio Scariolo en Euroliga. Pero, sobre todo, con unas dudas en su juego que se centran precisamente en eso, la defensa.

El claro ejemplo fue el último, este viernes ante el Dubai. Al descanso, los blancos habían encajado 58 puntos («lamentable» segundo cuarto, en palabras del ex seleccionador. De nuevo el runrun en las tribunas del Palacio (no es la primera vez). Tan llamativa fue la desidia y las facilidades al rival como estruendosa después la reacción: el Madrid se impuso con un parcial en la segunda mita de 63-35. En Europa, donde marchan 10º, los rivales les anotan casi 87 puntos por noche. Alberto Abalde, uno de los mejores en el triunfo ante el Dubai, habló de esa falta de «consistencia». «Tenemos momentos muy buenos, en los que somos el equipo que queremos ser en defensa, y luego otros no tan buenos. Debemos ser capaces durante los 40 minutos de dar un nivel alto de concentración y estar un paso más hacia delante, que cada canasta le cueste al rival. Hay que dar un pasito para ser más consistentes los 40 minutos», admitió.

Laprovittola y Lyles, durante el clásico de noviembre en el Palau.

Laprovittola y Lyles, durante el clásico de noviembre en el Palau.EFE

Otra cosa es la ofensiva y el talento de una plantilla amplia y versátil: quizá nunca tuvo tanto para presumir. Con puntos tan fáciles y fuera de sistema como los que pueden conseguir Theo Maledon o Trey Lyles, dos de los nuevos. Y otra cosa es la ACB, donde los blancos marchan poderosos y líderes, con sólo la derrota en Vitoria de la segunda jornada. 11 de carrerilla, por siete del Barça, que ya es cuarto. Y en las que apenas le han anotado 71,8 puntos por partido desde la salida de Peñarroya (en Euroliga, los 124 puntos encajados en la victoria tras tres prórrogas ante el Baskonia 'ensucia' los números de Pascual). «Excepto el partido contra el Mónaco [contundente derrota en el Palau el pasado 30 de diciembre], hemos competido en todos. Está claro que los encuentros llegan muy rápido y a veces hay que mantener la calma, sabiendo que puede tocar un mal día. Pero, en general, creo que estamos mostrando buenas líneas, y eso da confianza», concedía en la previa Tomas Satoransky, uno de los que se ha disparado en rendimiento con la llegada del entrenador que alzó la última Euroliga de la entidad, en 2010.

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Esas inercias estarán hoy a prueba en el Palacio, a mes y medio de la Copa. También una racha para el sonrojo. El Barça acumula nueve derrotas consecutivas en los clásicos: no le gana al Madrid desde hace más de año y medio (7 de abril de 2024). «Ellos han cambiado cosas, están en un buen momento. Nos van a exigir el máximo. Hemos hecho algún pequeño ajuste en el entrenamiento para dos o tres cosas», confesaba ayer Abalde, con la misión de bailar siempre con la 'más fea', en este caso, de detener a Kevin Punter (Will Clyburn sigue de baja en los visitantes, que han recuperado a Shengelia). El Madrid, por cierto, suma 37 victorias seguidas en el Palacio en ACB.

El Celta despedaza a un Valencia desgraciado que acaba sin portero

El Celta despedaza a un Valencia desgraciado que acaba sin portero

La inercia, la confianza y, sobre todo, la calidad desnudaron la realidad de Celta y Valencia en el estreno de 2026 en Balaídos. Con la esperanza de entrar en la pelea europea y sin lastre, los gallegos despedazaron a un rival ruinoso y desgraciado que se encontró con mil muros que no pudo saltar y que ponen en duda, una vez más, todo el proyecto que Peter Lim decidió dejar descansar en la espalda de Carlos Corberán. Solo tres victorias en 18 partidos, una en los últimos 13, son un balance que no sostendría a otros entrenadores. [Narración y estadísticas: 4-1]

Es incapaz el Valencia de dominar un partido, menos aún lejos de Mestalla, y además, lucha contra su propio infortunio. No fue el Celta avasallante y pegajoso. Le bastó con esperar tanteando al rival hasta que llegó el momento de aprovechar sus armas. No le pesan las botas a los gallegos, que viven con la cabeza alta, mirando cómo progresar y no en una huida permanente de las cloacas.

Al Valencia la necesidad le apremia. Como en la yenka, si da un paso adelante alguna vez, lo retrocede con una facilidad desconcertante en un mismo encuentro. En Balaídos fue efervescente. Buscó contener al Celta arrebatándole la pelota y manejándola con intención. A los seis minutos, Almeida, colándose en el área, fue trabado por Aidoo y De Burgos no dudó en señalar un penalti que marcó el listón para el resto del partido. Pepelu, con efectividad 100% esta temporada, se plantó ante el parapenaltis Ionut Radu. La fama del rumano hizo que se jugara un lanzamiento tan ajustado que se estrelló en el poste, y con él la ventaja de un Valencia que sufre un calvario para marcar goles.

No tardó en responder el Celta, primero con un derechazo de Mingueza desde la frontal que hizo estirarse a Agirrezabala y después con un cabezazo de Aidoo a la salida de un saque de esquina. No le perdieron la cara a los valencianistas al duelo, y Jesús Vázquez, como pretendía Corberán dándole la titularidad en lugar de a Gayà, puso un centro raso al punto de penalti que no alcanzaron a empujar por centímetros ni Hugo Duro ni Thierry en el segundo palo.

Hasta ahí llegó la amenaza. Hasta ahí asomó el Valencia, un guion que cansa al valencianismo de tan repetitivo que es. Apenas diez minutos de ataques con intención que se esfuman. De repente, el Valencia ya no encontraba la manera de pisar el área, ni siquiera teniendo el manejo de la pelota. Y es que de nada sirve amasar juego si, cuando se logra progresar, no hay calidad ni chispa que lo catalice en peligro. Necesita el Valencia ir al mercado, cierto, pero en Vigo Corberán podía mirar a su banquillo, con Rioja, Diego López o Danjuma. Tres de los jugadores más desequilibrantes no tuvieron sitio en el once.

No sentía el Celta que el partido se le fuera complicando. Aidoo volvió a burlar a Vázquez en otro córner, pero cazó mal el centro de Bryan Zaragoza. Se precipitó el lateral valenciano con un disparo que se le fue alto, en un claro ejemplo del ansia que domina al equipo cuando pisa área y le aboca a decisiones equivocadas.

Mientras, Giráldez esperaba lo que se dibujaba en el horizonte. Borja Iglesias, que se había medido poco con Diakhaby, cayó en el área por un toque mal medido de Foulquier. De Burgos, como en la primera parte, señaló el penalti que el Panda no desaprovechó para agarrar ventaja.

El gol asentó al Celta antes del descanso y provocó zozobra en un rival al que se multiplicaban las tareas: tenía que amenazar y, al tiempo, sujetar las aceleraciones que los vigueses empezaban a multiplicar. Demasiado para un equipo que arrastra muchas dudas.

El inicio de la segunda parte cambió poco y Corberán tuvo que tocar arrebato. Sin deshacer la defensa de cinco, con el refresco de Tárrega por Foulquier, buscó colmillo con Rioja, Ramazani y Danjuma. Un minuto después, en tres toques, el Celta amplió su ventaja. Pared de Mingueza con Pablo Durán -con el hombro dañado- para que se colara en el área y burlara a Agirrezabala regalando la asistencia a Borja Iglesias al borde del área pequeña en el minuto 59.

Parecía imposible que el Valencia levantara el resultado, pero Pepelu alimentó la esperanza. Centró Danjuma, tocó Ramazani en lucha con Marcos Alonso y el capitán, en la media luna, disparó con el alma en el minuto 70. El gol fue un espejismo, porque de nada sirvió. Ni siquiera se percibió que el Valencia hubiera podido empatar. De hecho, el Celta recuperó en un ataque comandado por Rioja en la banda derecha para poner un balón buscando la espalda de Diakhaby, que falló el despeje y perdió la carrera con Jonas El-Abdellaoui. El tercer gol fue un mazazo, pero llegarían más. El joven marroquí fue protagonista de otra contra que provocó la salida desesperada de Agirrezabala y le provocó una seria lesión en el isquiotibial.

El guardameta vasco se mantuvo cojo bajo los palos y nada pudo hacer cuando Iago Aspas encaró y le regaló el cuarto tanto a Hugo Álvarez en el tiempo añadido. Con la goleada en el marcador, Pepelu acabó de portero en la mejor demostración de que el Valencia ha perdido el camino. La derrota, dura, deja secuelas para el duelo ante el Elche, que el equipo afrontará sin Hugo Duro, Copete ni Agirrezabala.

Xabi Alonso, la "obligación" de estar "atento" al mercado y la lesión de Mbappé tras varias molestias: "Las decisiones las asumo yo"

Xabi Alonso, la “obligación” de estar “atento” al mercado y la lesión de Mbappé tras varias molestias: “Las decisiones las asumo yo”

Xabi Alonso protagonizó en Valdebebas la primera rueda de prensa del año en el Real Madrid después de un parón navideño que "nos ha venido bien para resetear después de lo intenso que fue diciembre". En pleno mercado de invierno y después de la cesión de Endrick al Olympique de Lyon, el técnico vasco no cerró la puerta a nuevas incorporaciones. "Nuestra obligación siempre es estar atentos a poder mejorar o a necesidades puntuales", valoró, aunque reconoció que "yo trabajo con la plantilla que tenemos y mi deber es exprimir, ser eficaz y que colectivamente encajen las piezas".

El foco de la comparecencia fue la lesión de Mbappé, extraña por los momentos y las sensaciones. El francés, que entrenó con el grupo el 29 y 30, no participó de las sesiones del 31, 2 y tampoco este sábado día 3. Sufre un esguince en la rodilla y nadie en el club sabe a ciencia cierta cuándo volverá.

"Veremos para cuánto tiene. Vamos a ir apurando los plazos porque es mucho de sensaciones, ¿cuándo es lo antes posible? ¿Esa es la pregunta? No lo sé", dijo. "¿Para la Supercopa?, le volvieron a preguntar. "Esperemos. En la siguiente rueda de prensa prepartido te lo diré más claro", insistió.

Y recordó que las decisiones "las asumo yo", sobre la participación del delantero francés en los partidos ante Alavés, Talavera y Sevilla después de haberse perdido el duelo contra el City por molestias. "La gestión con jugadores que siempre están dispuestos a ayudar es fácil. Y luego son decisiones que es mi trabajo y las asumo yo".

Sobre el once, Alonso está a la espera de ver cómo amanece mañana Huijsen de las molestias que le han impedido entrenar este sábado, pero es probable que el técnico no arriesgue antes de la Supercopa. En ataque, dos opciones para suplir a Mbappé: Gonzalo o Rodrygo. "Rodry puede jugar en cualquiera de los tres carriles y Gonzalo lo hizo bien en el Mundial. Echaremos de menos a Kylian, seguro, y no sólo por sus goles".

Y destacó el regreso de Carvajal, que realizó el entrenamiento completo este sábado. "Es competitivo, pero luego su personalidad, su peso en el equipo, su influencia es mayúscula, nos hubiera gustado tenerlo estos dos meses más cerca, nos hubiese aportado".

Por último, admitió que "entiende" la decisión de la cesión de Endrick porque el delantero "necesita jugar". "Entiendo que haya tomado esa decisión, que tenga experiencia en una liga competitiva y en un club donde tendrá minutos. Entiendo a Bobby y al club y le seguiremos de cerca, con ganas de que progrese y que mejore".

Ekstrom y un histórico Edgar Canet mandan de entrada en el Dakar

Ekstrom y un histórico Edgar Canet mandan de entrada en el Dakar

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El sueco Mattias Ekstrom (Ford Raptor) se impuso, por tercera edición consecutiva, en la categoría de coches en el prólogo del Dakar 2026, mientras que en motos ganó la joven esperanza española Edgar Canet (Red Bull KTM).

El piloto nórdico, tercero en la pasada edición del raid, marcó un tiempo de 10:48.7, con el que aventajó en ocho segundos al estadounidense Mitch Guthrie (Ford Racing), al belga Guillaume de Mevius (X-Raid Team) y al catarí Nasser Al-Attiyah (Dacia), cinco veces ganador del Dakar y de nuevo uno de los grandes aspirantes a la victoria final junto al triunfador en 2025, el saudí Yazeed Al Rajhi (Overdrive Racing), sexto a 14.

Ekstrom ya ganó en el prólogo en 2023 en Sea Camp, en las proximidades de Yangu, y en 2024 en Alula y, con esta victoria, ya ha logrado una victoria parcial en los cuatro últimos Dakars. En total acumula seis.

Carlos Sáinz (Ford Raptor), cuatro veces ganador de la prueba, concluyó en la octava plaza, a 15 segundos de Ekstrom, mientras que Nani Roma, con la misma montura, cerró la jornada en la undécima plaza a 18 y Cristina Gutiérrez (Dacia) en la decimocuarta a 26, por delante de otro ilustre y compañero de equipo, el francés Sebastien Loeb (Dacia), que cedió 34.

Ultimate

En la categoría Ultimate de coches no cuenta el tiempo de este prólogo, ya que tan solo sirve para establecer el orden de salida en la primera etapa, de este domingo, también con salida y llegada en Yanbu, con 518 kilómetros totales, 305 de ellos cronometrados. La primera parte de la especial transcurrirá por terreno duro y con tramos muy estrechos y luego se pasará a una segunda con zonas mucho más arenosas y pistas rápidas donde aparecerán pequeñas dunas.

Mientras tanto, en motos, el español Edgar Canet (Red Bull KTM) se convirtió en el ganador más joven de una etapa de motos en la historia del Dakar al dominar el prólogo con tres segundos de ventaja respecto a su compañero de equipo Daniel Sanders y cinco respecto al estadounidense Ricky Brabec (Monster Energy Honda).

Canet, con tan solo 20 años, 9 meses y 18 días, marcó un tiempo de 11:31.9, imbatible para el resto de competidores. Sanders, vencedor el año pasado y campeón mundial de la especialidad, fue el que más se le acercó, y Brabec, vencedor en 2024, completó el podio del día.

El argentino Luciano Benavides, otro piloto del Red Bull KTM Factory, fue cuarto a once segundos, mientras que el español Tosha Schareina (Monster Energy Monda), aspirante a la victoria final, fue séptimo al ceder 23 segundos respecto a Canet.

El piloto de La Garriga (Barcelona) aseguró al llegar a meta que se encontraba "muy contento" al terminar el prólogo "con muy buenas sensaciones". "Me he podido anticipar a los peligros leyendo el road boak (libro de ruta) al 100%, lo que significa que tengo buena seguridad encima de la moto. Ha salido un buen tiempo. Muy contento con mi ritmo. No podía haberlo hecho mejor. Es la mejor manera de empezar el rally, con buena seguridad encima de la moto", apuntó el español, campeón el pasado año en la categoría E2.

"He marcado el mejor tiempo, pero, como todos sabemos, esto es muy largo y acaba de empezar, además ahora ya estamos en la máxima categoría y los rivales son duros y experimentados. Pero, ahora, estoy feliz con lo conseguido, somos rápidos y eso es bueno", comentó.

Canet se convierte en el el decimocuarto piloto español en imponerse en el Dakar, tras Joan Barreda (29), Jordi Arcarons (27), Marc Coma (24), Nani Roma (13), Isidre Esteve (8), Carlos Mas (6), Óscar Gallardo (4), Juan Pedrero (2), Carlos Sotelo (2), Josep Lluis Steuri (2), Tosha Schareina (2), Jordi Viladoms (2) y Lorenzo Santolino (1).

Este último, con Sherco y que aspira a completar un buen Dakar, optó por la cautela para no arriesgar más de lo debido a la vista de su reciente lesión en el pie derecho que le obligó a pasar por el quirófano. Cedió un minuto y siete segundos con Canet y algo más de 40 segundos respecto a los grandes favoritos.

Los detalles del interés de Sergio Ramos en comprar el Sevilla: más imagen que dinero y Monchi como figura clave

Los detalles del interés de Sergio Ramos en comprar el Sevilla: más imagen que dinero y Monchi como figura clave

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Tras las campanadas, el 2026 ha introducido un giro inesperado en el ya enrevesado proceso de venta del Sevilla FC. Sergio Ramos, el central de 39 años que acaba de cerrar su etapa en Rayados de Monterrey, ha alterado el escenario, situando su nombre en el centro de las negociaciones, respaldado por un nuevo grupo de inversores, según informaron Radio Sevilla y COPE. Ramos no aparecería como comprador principal, sino como el rostro visible de un proyecto mucho más complejo.

Según fuentes próximas a las negociaciones, se trata de una oferta económica relevante, que incluso superaría los 2.700 euros por acción planteados por el grupo estadounidense que había avanzado posiciones tras revisar las cuentas del club. Hasta hace apenas unos días, los norteamericanos eran considerados favoritos para hacerse con el control de la entidad, pero las conversaciones se enfriaron tras una due diligence -auditoría previa a la transacción-que subrayó la delicada situación financiera del Sevilla.

En las oficinas de Nervión se ha recibido con sorpresa el repentino interés de Ramos por entrar en la operación. Dentro del club se da por hecho que el central no actúa solo, sino como intermediario o figura de referencia de un grupo inversor de envergadura. Más como símbolo y elemento de vinculación emocional de la futura propiedad que como empresario, un papel que aporta legitimidad social al proyecto, aunque no borra del todo la relación ambigua que sigue manteniendo con parte de la grada.

El volumen económico que se maneja -cifras que podrían situarse cerca de los 300 millones de euros necesarios para sanear la deuda acumulada- queda lejos del patrimonio personal de un futbolista, por muy consolidados que estén sus negocios. Se trataría, en definitiva, de capital exterior que busca una cara reconocible, capaz de generar confianza y de añadir un garabato sentimental a un proyecto eminentemente financiero.

Monchi, la clave

La entrada de Ramos adquiere una dimensión aún mayor por su vínculo con Ramón Rodríguez Verdejo, Monchi, figura capital en la historia reciente del Sevilla tras sus dos etapas como director deportivo (2000-2017 y 2019-2023). Ramos es vocal del CD San Fernando 1940, el club fundado hace apenas seis meses y presidido por Monchi tras la desaparición del anterior San Fernando CD. Su hermano, René Ramos, también forma parte de la estructura directiva. Un entramado que no es casual y que conecta con otros intentos de articular una alternativa sevillista a las ofertas de capital extranjero. Ese mismo entorno ya había sido señalado en anteriores movimientos para impulsar una vía de capital local, con el empresario Antonio Lappi y el periodista Fede Quintero entre los nombres que orbitaban alrededor de esa opción.

El ex portero sigue teniendo ascendencia sobre la grada blanquirroja y su figura -y su legado- amortiguaría la llegada de una propiedad ajena al ecosistema tradicional del club. Con Monchi se aspira a reconstruir un Sevilla sostenible, ambicioso y competitivo, lejos de la precariedad institucional y deportiva actual; con un entrenador, Matías Almeyda, que trata de sostener sobre el césped un proyecto frágil con una plantilla cogida con alfileres.

La cercanía de la familia Ramos con Monchi dibuja un escenario en el que el central podría convertirse en la palanca definitiva para facilitar su regreso al Sevilla o, al menos, para integrarlo en un proyecto que aspire a recuperar la estabilidad institucional de un club instalado desde hace años en la melancolía.

Desde dentro del consejo de administración, el anuncio de que Ramos presentaría una oferta formal ha generado desconcierto. Su retorno como futbolista en 2023 no limó por completo las asperezas entre el jugador y la grada. Su salida al Real Madrid y determinados gestos en el Ramón Sánchez-Pizjuán siguen presentes en la memoria colectiva del sevillismo.

Monchi, ex director deportivo del Sevilla.

Monchi, ex director deportivo del Sevilla.AFP

El club que Ramos estaría en disposición de heredar, si los accionistas aceptan la oferta, es una entidad debilitada y con un rumbo incierto. La última junta de accionistas, celebrada el pasado 16 de diciembre, reveló pérdidas de 54 millones de euros. La deuda reconocida ronda los 70 millones, aunque hay quien la duplica e incluso triplica. La fragmentación accionarial -con la familia del Nido, José Castro junto al Grupo de Utrera, la familia Alés, la familia Carrión y el denominado Grupo de los Americanos- ha marcado los últimos años del club, agravada por el enfrentamiento público entre padre e hijo Del Nido, con episodios judiciales y cruces de reproches en redes sociales.

Pese a este contexto, el Sevilla conserva activos de enorme valor. Un estadio como el Ramón Sánchez-Pizjuán, situado en el corazón de la ciudad, una ciudad deportiva recientemente remodelada y una masa social fiel y exigente, parte esencial del éxito de un club que durante años fue modelo de gestión, heptacampeón europeo y dinamizador de la competición doméstica. La recuperación de ese estatus continúa siendo un proyecto atractivo para inversores con una mirada a largo plazo.

Los próximos días serán determinantes. La venta del Sevilla, que hace apenas una semana parecía encaminada hacia manos estadounidenses, ha vuelto a abrir un abanico de escenarios. Y Sergio Ramos, el sevillista pródigo, se ha convertido en un factor inesperado en un proceso que parecía decidido, capaz de reabrir un corazón que el sevillismo daba por cerrado.

Redes detrás de las porterías y un aviso antes de recibir a Joan García en el campo del Espanyol: "No creo que puedan dar lecciones a nadie. Recuerden a Luis Figo"

Redes detrás de las porterías y un aviso antes de recibir a Joan García en el campo del Espanyol: “No creo que puedan dar lecciones a nadie. Recuerden a Luis Figo”

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Dicen que del amor al odio, muchas veces, solo hay un paso. Y en un deporte que levanta tantas y tan encendidas pasiones como el fútbol, a decir verdad, no resulta demasiado difícil comprobarlo. El próximo que podrá vivirlo seriamente en sus carnes es Joan García. Quien fue el curso pasado uno de los héroes para sellar la permanencia del Espanyol, se ha convertido, tras su fichaje por el Barça, en una suerte de ídolo repudiado. En verano de 2025, en cuanto se confirmó su llegada a la entidad barcelonista, las redes se llenaron de mensajes como mínimo muy poco amables dirigidos hacia su persona. Y, ya entonces, empezaron a calentarse los motores, y también, los ánimos, con vistas a un recibimiento más que hostil en su previsible retorno a Cornellà-El Prat defendiendo el escudo del gran enemigo de los periquitos.

Desde el entorno blanquiazul, sobre todo, y también desde el azulgrana, se ha buscado la manera de rebajar un poco las cosas a la vista de un derbi que se prevé de alta tensión. El Espanyol llega al partido en plena racha de buenos resultados, encaramado al quinto puesto de la clasificación. En el club entienden que, para seguir por este buen camino, es fundamental contar con el apoyo de los suyos en su estadio, con lo que un posible cierre podría ser catastrófico para sus intereses. Para curarse en salud, además de buscar un perfil más o menos bajo a la hora de hablar de su ex guardameta, han optado por una medida muy poco habitual: colocar redes detrás de las dos porterías. La idea es evitar que objetos contundentes puedan llegar a impactar en un Joan García que, sin duda, será recibido muy de uñas por quienes no hace tanto eran sus incondicionales. Además, al considerarse como partido de alto riego, no se permitirá el acceso al recinto si se lleva cualquier tipo de simbología del Barcelona (camisetas, etc...).

En el club azulgrana, mientras, están seguros de que el meta sabrá aislarse de todo este ruido. «En estos días no he visto ninguna diferencia en él a la hora de trabajar. Será especial, eso seguro, pero está en un buen estado de forma, tiene confianza y cree en su calidad. Además, es el mejor escenario para demostrarlo», apuntó sobre el arquero Hansi Flick. Para el alemán, es su primera opción bajo los palos. Y, desde su punto de vista, su fichaje, por el que se abonaron 25 millones de euros más el IVA correspondiente para hacer frente a la cláusula de rescisión impuesta por el Espanyol, ha sido sin duda todo un acierto. «Lo veo muy centrado y ha jugado muy bien en este medio año que lleva aquí. Ha demostrado que firmarlo fue una decisión acertada. No me preocupa en absoluto cómo le puede afectar el ambiente. Es nuestro número uno», recalcó el técnico barcelonista, quien quiso hacer un llamamiento a la concordia a horas del choque.

Reacción blanquiazul

«Lo más importante es apoyar a tu equipo, no ir en contra del otro. Hay que enviar energía positiva a los tuyos, centrarte en los tuyos y no en el rival», expuso. «Somos humanos. El respeto es lo más importante y espero que todo el mundo se comporte de forma adecuada», abundó un Flick que elogió la labor de Manolo González. «Es increíble lo que está haciendo. Está teniendo mucho éxito, lleva cinco victorias consecutivas, y su equipo es agresivo y va bien en transición. Para ganar, debemos jugar al mejor nivel», advirtió.

El entrenador blanquiazul, por su parte, también buscó rebajar la tensión, pero se mostró un tanto suspicaz con todo el revuelo que se ha levantado. «No entiendo estas historias, no pasará nada, la gente es consciente de lo que tiene que hacer. Generalmente, tienen un comportamiento excelente. En este aspecto, no le daremos más vueltas. Los aficionados van a apretar, nadie va a venir con ramos de rosas, igual que cuando vamos al Camp Nou y nos cantan 'a Segunda'. No pasa nada. Se le está dando muchas vueltas a todo. Igual están esperando que pase algo para perjudicar al Espanyol», señaló, acordándose de Figo. «Lecciones de comportamiento, no. Recuerden cuando Luis Figo fue al Camp Nou. Creo que no están en condiciones de dar lecciones a nadie. El aficionado del Espanyol se va a comportar», zanjó.

El regreso de Carvajal en la urgencia de un Madrid al límite: "Es la voz de mando"

El regreso de Carvajal en la urgencia de un Madrid al límite: “Es la voz de mando”

«Es la voz de mando en el vestuario. Sin él, todo es más difícil». Será casualidad, o no, pero las ausencias de Dani Carvajal han coincido con las mayores fracturas del Real Madrid tanto dentro como fuera del césped. Por eso, por la necesidad deportiva de su presencia en el lateral derecho y por la imperiosa obligación de tener una voz de mando dentro de un vestuario sin norte desde hace tiempo, su vuelta a los entrenamientos este sábado y su más que posible entrada en la lista de convocados para la Supercopa de España en Arabia Saudí alimentan un poco los ánimos de Xabi Alonso y su cuerpo técnico, en constante duda desde hace varias semanas.

Carvajal se rompió la rodilla el 5 de octubre de 2024 en una acción fortuita con Yeremi Pino, futbolista del Villarreal. El Madrid arrancaba entonces su temporada, había ganado la Supercopa de Europa en verano, el primer título tras la llegada de Kylian Mbappé, y confiaba en el buen hacer de Carlo Ancelotti desde el banquillo para compensar los egos personales y futbolísticos del grupo.

Pero a partir de esa lesión, capricho del destino, la plantilla del Madrid se descompuso. Perdió 0-4 en el Bernabéu ante el Barça, Vinicius perdió el Balón de Oro y desde ahí todo se complicó, cayendo en Arabia, en Champions contra el Arsenal, en la final de Copa y en la lucha por la Liga. Fue el final de Ancelotti y se cimentaron las críticas sobre algunas estrellas.

En el Mundial de clubes llegó Xabi Alonso y volvió al grupo Carvajal, que pudo disputar unos minutos en la semifinal contra el PSG. Su presencia ayudó a conectar al técnico, compañero suyo en el año de la Décima y en la selección, con los futbolistas, y el panorama parecía positivo tras el paso por América.

En el inicio de temporada, Carvajal se rotó con Alexander-Arnold en el lateral derecho y el Madrid acumuló sólo una derrota en los primeros tres meses del curso, el doloroso 5-2 del Metropolitano. Pero llegó noviembre, y en una fecha muy similar a la de su grave lesión de 2024, Carvajal empezó a tener dolores en la rodilla operada y decidió parar para volver a pasar por el quirófano. Un palo para Alonso, que perdió al líder del vestuario, y para los compañeros, jóvenes y sin el peso histórico que un equipo como el Madrid necesita para afianzarse como portavoz de la plantilla.

Carvajal disputó 19 minutos en el clásico contra el Barça el 26 de octubre, y desde entonces se ha perdido 12 partidos. El balance lo explica casi todo: seis triunfos para el Madrid, tres empates y tres derrotas. Unos resultados intolerables en el entorno del conjunto blanco que han dejado a Xabi Alonso sin otra derrota a la que agarrarse.

Por eso el vestuario y el cuerpo técnico celebraron los minutos que pasó Carvajal en el césped con los compañeros en la mañana de ayer. Nadie le quiere forzar, pero verle con el grupo «pone firme», dicen en Valdebebas, a los demás en tiempos de crisis y dudas. Y él, consciente de la situación urgente que vive el Madrid, no quiere frenar.

Luka Modric: "Papá me llevó al ataúd y me dijo: 'Hijo, dale un beso al abuelo'. Todavía hoy me pregunto: ¿cómo se puede matar a un hombre bueno, a un hombre justo? ¿Por qué?"

Luka Modric: “Papá me llevó al ataúd y me dijo: ‘Hijo, dale un beso al abuelo’. Todavía hoy me pregunto: ¿cómo se puede matar a un hombre bueno, a un hombre justo? ¿Por qué?”

Actualizado

Luka Modric —seis veces campeón de la Champions League, Balón de Oro, mejor jugador del Mundial de 2018 y con 194 partidos con la selección croata— es el jugador más veterano de la Serie A. Sin embargo, no parece un futbolista. Pequeño, menudo, modesto, reservado, extremadamente amable con todos y sin un tatuaje. Un genio humilde. Hablamos español, un idioma que Luka domina a la perfección, además de inglés. Está aprendiendo italiano, «pero a veces lo confundo con el español y no me gusta equivocarme. Soy Virgo. Perfeccionista. Mis hijos me llevan ventaja en el idioma».

Luka, ¿es cierto que era hincha del Milan de niño?
Es cierto. Era hincha del Milan por mi ídolo de la infancia: Zvonimir Boban, el capitán de Croacia que estuvo a punto de ganar el Mundial de Francia 1998.
Croacia sufrió una flagrante injusticia: en la semifinal, Thuram anotó el gol del empate tras cometer una falta clara.
Para nosotros fue algo increíble. Un pequeño país, que emergía de una guerra devastadora, se enfrentaba al mundo. Todos nos sentíamos muy orgullosos. Yo no tenía ni trece años y mi padre me regaló un chándal del Milan".
Y aquí está, en Milanello.
La vida siempre te sorprende. Suceden cosas que jamás imaginaste. Estaba convencido de que terminaría mi carrera en el Real Madrid, pero en cambio... Pero siempre he pensado esto: si alguna vez tuviera otro equipo, sería el Milan. Estoy aquí para ganar.
¿Es posible el Scudetto?
En el Milan, siempre hay que jugar para ganar, solo para ganar.
¿Ya este año?
Es posible. Pero es un año largo. En el fútbol hay que pensar partido a partido. Si empiezas a planificar con meses de antelación, te perderás.
¿Cuál es el secreto de la longevidad? ¿Cómo se juega a su nivel a los cuarenta?
El amor. Amar el fútbol, pensar en el fútbol, vivir para el fútbol. El fútbol, junto con mi familia, es lo más importante que tengo. El secreto es la pasión. La dieta y el entrenamiento son secundarios. Para mantenerse en la cima durante mucho tiempo, se necesita corazón. Soy tan feliz entrenando como cuando jugaba de niño.
Es usted uno de los mejores futbolistas del mundo, pero parece una persona normal.
Exactamente. Me encanta la normalidad. Una familia normal, una vida normal, las pequeñas cosas. No me siento único. En mi vida nunca he pensado, ni por un segundo, que fuera superior a nadie. Si no hubiera sido futbolista, me hubiera gustado ser camarero.
¿Camarero?
Era bastante bueno. Y me gustaba. Estudié en la escuela de hostelería de Borik. El primer año, nos formamos en el restaurante Marina de Zadar, donde se celebraban banquetes de boda. Se me daba bien servir bebidas y en las bodas croatas la gente bebe mucho. Lo único que no me gustaba era fregar los platos.
Pero su historia no es común.
No fue fácil, pero mis padres, Stipe y Radojka, me inculcaron valores importantes: respetar a todos y ser humilde. Mi padre era trabajador y mi madre costurera. La humildad ayuda, tanto en el campo como en la vida. Mi tío Zeljko también fue crucial para mí. Él y mi padre son gemelos idénticos, crecieron en simbiosis, hablan diez veces al día y, como mi tío no tiene hijos, tenemos un vínculo especial.
Su abuelo Luka también fue importante.
Llevo su nombre con orgullo. De niño no fui a la guardería y siempre lloraba, así que me llevaron a la «casa de arriba», al pie del monte Velebit, en Dalmacia. Era la casa de mantenimiento: mi abuelo se encargaba del mantenimiento de la carretera. Estaba a media hora a pie de la «casa de abajo», donde vivían mis padres. Mi abuelo me enseñó a palear nieve, apilar heno y a llevar el rebaño a pastar. Crecí con animales y disfrutaba tirando de los rabos de las cabras. Creo que allí aprendí a jugar al fútbol, entre las ovejas y las rocas.
Su abuelo fue asesinado por chetniks serbios.
No me gusta hablar de esto. Estás reabriendo una herida terrible.
Lo sentimos.
(Luka Modric guarda silencio un momento. Luego continúa). Era diciembre de 1991, tenía seis años. Una noche, mi abuelo no volvió a casa. Fueron a buscarlo. Le habían disparado en un campo junto a la carretera. Tenía sesenta y seis años y no le había hecho nada malo a nadie. Recuerdo el funeral. Papá me llevó al ataúd y me dijo: «Hijo, dale un beso al abuelo». Todavía hoy me pregunto: ¿cómo se puede matar a un hombre bueno, a un hombre justo? ¿Por qué?
¿Por qué lo mataron?
Porque era la guerra. Mi padre se ofreció como voluntario. Tuvimos que dejarlo todo atrás, de la noche a la mañana. Amigos, seres queridos, pertenencias... Primero nos refugiamos en Makarska, en el campo de refugiados del orfanato. Luego en Zadar.
Hotel Kolovare, el comienzo de una nueva vida.
Nos dieron una habitación en la planta baja: papá, cuando estaba allí, mamá, mi hermana Jasmina y yo dormíamos en una cama individual. Fuera, en el aparcamiento del hotel, jugábamos al fútbol desde la mañana hasta la noche. Corría con mi chándal del Milan, soñando con ser futbolista algún día. Incluso mis botas eran de marca italiana.
¿Aún las recuerda?
Negras y verdes, un número más grande que el mío. Las más hermosas de mi vida.
¿Qué clase de vida era?
Te diré la verdad. Si no fuera por las bombas, que eran frecuentes y nos obligaban a refugiarnos en refugios subterráneos cuando sonaba la alarma, puedo decir que fue una infancia normal. O quizás normalizada, en el sentido de que el fútbol nos ayudó a vivir la vida como debe ser a esa edad. Éramos muchos niños, pero también jugábamos contra adultos. Allí aprendí que en el campo nadie te regala nada. Esos años me hicieron quien soy.
Las guerras no han terminado.
Es una locura. No entendía las de entonces, no entiendo las de hoy. La vida es maravillosa. La guerra lo arruina todo, sin razón alguna.
Croacia tiene menos de cuatro millones de habitantes. Sin embargo, destaca en el deporte, empezando por el fútbol. En Rusia 2018 y Catar 2022, Italia ni siquiera estaba entre los mejores, mientras que ustedes quedaron segundo y tercero. ¿Cuál es el secreto?
La mentalidad. Saber sufrir, no rendirse nunca. Nos enseñaron que para conseguir algo hay que luchar. Y luego hay que defenderlo. El talento cuenta, pero no es suficiente. Creo que la experiencia de la guerra influyó en toda mi generación en este sentido.
El fútbol italiano, por otro lado, atraviesa una situación muy difícil. ¿Será la mentalidad lo que falta?
Quizás. Pero espero volver a verla en el Mundial. Crecí con la leyenda del fútbol italiano.
Muchos ven a Pirlo en usted.
La comparación me honra. Pirlo es seis años mayor que yo, él abrió el camino. Pero mi ídolo, aparte de Boban, era Francesco Totti. En la Serie A tenían jugadores fabulosos. Los veía y me decía: ese es el fútbol que quiero jugar.
¿Se clasificará Italia para el Mundial de este verano?
No es fácil. La eliminatoria son dos partidos a un solo partido, primero contra Irlanda del Norte y luego, si ganan, contra Gales o Bosnia. Pero tengo confianza.
¿Cuál es su relación con Allegri?
Es un poco como Ancelotti: sensible, divertido y le encanta gastar bromas. Pero en el campo, como entrenador, es un maestro. Conoce el fútbol como pocos. No lo conocía tan bien, pero me alegro de que ahora sea mi entrenador.
¿Y Ancelotti?
Carlo es el número uno. Es difícil encontrar las palabras. Por su forma de ser, no solo por sus cualidades en el banquillo. Hablamos muchas veces de Milán y del club cuando estábamos en Madrid. Este lugar también era único para él. Recuerdo cuando lo conocí. Estaba solo en la ciudad. Me llamó y me dijo: 'Ven, ven a cenar conmigo'. Hablamos durante horas, de todo. De fútbol, de familia, de la vida. Normalmente, los entrenadores no confían en sus jugadores. Él sí.
¿Y Mourinho?
Especial. Como entrenador y como persona. Fue él quien me quiso en el Real Madrid. Sin Mourinho, nunca habría llegado. Lamento haberlo tenido solo una temporada.
¿Quién es el más duro de los tres?
Mourinho. Hizo llorar a Cristiano Ronaldo en el vestuario, un hombre que lo da todo en el campo, porque por una vez no persiguió al lateral rival. Mourinho es muy directo con los jugadores, pero es honesto. Trató a Sergio Ramos y al recién llegado de la misma manera: si tenía que decirte algo, te lo decía. Max también es así: te dice a la cara lo que está bien y lo que está mal. La honestidad es fundamental.
¿El entrenador más importante de su vida?
Tomo Basic, en Croacia, cuando era niño. Era amigo de mi padre. Nos enseñó a lidiarcon la injusticia. Hería a alguien a propósito y observaba nuestras reacciones. Algunos se enojaban, otros lloraban porque se sentían incómodos. Nos explicó que en el fútbol, como en la vida, lo veríamos todo, incluso acoso, y tendríamos que aprender a afrontar los momentos difíciles. Hubo una época en que me dijeron que no podía ser futbolista profesional porque era demasiado pequeño, demasiado frágil; él me dijo que no escuchara. Lo que importa es lo que piensas de ti mismo, no lo que digan los demás. Tenía razón. Me aseguró: "Serás el mejor del mundo". Sin él, sin sus palabras, nunca habría llegado donde estoy.
Siempre ha estado con la misma mujer, Vanja. ¿Cómo la conoció?
Fue en otoño de 2004, cuando yo jugaba en el Dinamo de Zagreb. Hemos estado juntos desde entonces, nunca nos hemos separado. Ella trabajaba en una agencia que buscaba apartamentos para jugadores. La primera vez que me llamó para ayudarme a organizar la mudanza, la tuve al teléfono tres horas, preguntándole todo, hasta las cosas más inútiles, solo para hablar con ella. A partir de ahí, poco a poco, nuestro amor fue creciendo. Es muy importante para mí. Hoy tenemos tres hijos: el mayor, Ivano, tiene quince años.
¿Juega al fútbol?
Sí, le gusta, pero no quiero obligarlo. Tiene que buscarse la vida solo. Ema tiene doce años y Sofía ocho.
En su autobiografía A mi manera, publicada en Italia por Sperling & Kupfer, describe el gran sufrimiento de su esposa.
Cuando nació Ivano, le costaba respirar. Tenía una trombosis en un pulmón. Recuerdo el trayecto al hospital: nunca había conducido tan rápido en mi vida. Después de nuestros dos primeros hijos, los médicos nos aconsejaron que paráramos, pero mi esposa quería un tercero, aunque era arriesgado. Y cuando las mujeres quieren, pueden. Gracias a Dios, todo salió bien. Sofía es la alegría de nuestro hogar. Mi familia es muy feliz en Milán.
¿Messi o Cristiano Ronaldo?
Esa es una pregunta que no me gusta. Marcaron una época. Me siento más cercano a Cristiano porque jugué con él, fue mi compañero en el Madrid, y te aseguro que no solo es un gran futbolista, es una persona increíble. La gente no lo sabe, pero tiene un corazón enorme, siempre dispuesto a ayudar a los demás. Y es un hombre sencillo y normal.
Todos los futbolistas tienen tatuajes, pero usted no. ¿Por qué?
Porque no me gustan. Nunca me han gustado. O mejor dicho, puede que incluso me gusten algunos, a veces quedan bien, pero en la piel de otros. En la mía, no. Obviamente, no tengo nada en contra de la gente que se hace tatuajes (sonríe).
¿Cree en Dios?
Sí, soy católico.
¿Cómo imagina el más allá?
Buena pregunta. ¿Más allá de qué? ¿El fútbol o la vida?
Ambos.
Empecemos por el fútbol, que es más fácil. Me gustaría seguir como entrenador o como director técnico, todavía no lo sé. Pero primero creo que todavía tengo algo que aportar en la cancha.
¿Y después de la vida?
Casi nunca pienso en ello. Como futbolista soy viejo, pero como hombre sigo siendo joven. Una vez hablé de ello con un amigo...
¿Otro futbolista?
Sí, Mateo Kovacic. También es católico, y nos dijimos que hay algo al otro lado. Quizás nos encontremos con nuestros seres queridos allí, quizás vuelva a ver a mi abuelo Luka. La verdad es que no lo sé. Pero hay algo. De verdad lo espero.
Jugó con la selección croata contra Serbia. ¿Es un partido especial?
Sí. No es como jugar contra Gales... Jugué dos veces, en 2013, en la fase de clasificación para el Mundial. 2-0 para nosotros en Zagreb, 1-1 en Belgrado. En ambos casos, entornos extremadamente difíciles. No eran partidos normales. La guerra seguía ahí, y sigue ahí. Creo que siempre será así.
También jugó en Bosnia de niño.
Mi primera experiencia fue en el Zrinjski Mostar, cedido por el Dinamo de Zagreb. Fue increíblemente duro. Había bosnios, croatas y serbios. Y había tres religiones: musulmana, católica y ortodoxa. Cuando iba a jugar a Sarajevo, era un infierno. Los árbitros no te protegían. No fue fácil. Tenía diecisiete años y me ayudó mucho. Si jugaste en Bosnia justo después de la guerra, puedes jugar en cualquier lugar.
¿Qué pasó con la 'casa alta'?
Se incendió tras el asesinato de mi abuelo. El terreno a su alrededor ha sido desminado, aunque las señales de advertencia siguen ahí. Hoy es propiedad del estado. Está en ruinas, cubierta de maleza. Están pensando en convertirla en un museo, pero no quiero que nadie más decida. Me gustaría comprarla. Para mi abuelo y para mí también. Esa ruina es un pedazo de mi vida.

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