Tomás Guasch (Barcelona, 1953) está pasando unos días en Madrid para ver a la familia, la real y la de la radio, y aprovecha el sol para sentarse en una terraza. "Han pasado las 12, cervecita", se ríe. Lleva riéndose toda la vida, en realidad, como sabe cualquiera que haya trabajado con él, ahora en la COPE, antes en 'Mundo Deportivo', 'As' la SER, 'Marca' o 'El Rondo'. Esa naturaleza cómica le ha granjeado más haters de los que su bonhomía merec
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
Cuando llamo para proponerle hablar, José Joaquín Brotons (Barcelona, 1955) aprovecha para analizar esta sección y, de paso, el periodismo deportivo: "He estado pensando en esta entrevista porque leerlas casi todas me ha permitido descubrir cosas muy interesantes de compañeros que admiro y también confirmar que hay gente que cree que ha inventado la televisión y la radio y en el fondo no son más que la rana Gustavo".
Hace cinco años, el único peri
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
En esta era de la exageración, donde todo es mítico y cualquiera es leyenda, resulta difícil encontrar las palabras precisas para definir la magnitud de Carl Lewis (Birmingham, Alabama, 1961). Podríamos, quizás, dejar que lo expliquen los datos, especialmente sus nueve oros olímpicos, el atleta con más de la historia, junto a Paavo Nurmi, y una cantidad sólo superada por los inverosímiles 23 de Michael Phelps. Un deportista tan descomunal que has
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
Helena Condis (Pla del Penedès, 1987) vive un momento espléndido. Consolidada hace años como encargada de la información del Barça y tertuliana en la COPE, esta temporada ha dado el salto a la tele al incorporarse al Movistar Plus+ para cubrir la Champions. Sin embargo, duda antes de acceder a hacer la entrevista. Tiene motivos. En los últimos años ha visto cómo su vida personal se convertía en foco de atención, especulaciones y ataques por su re
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
Empieza la NBA y sólo nos queda Santi Aldama, con un papel, además, un tanto frustrante: es fijo en la rotación de Memphis, pero en tres años más adecuados que brillantes no ha encontrado acomodo como titular junto al intocable (cuando está sano) Jaren Jackson ni tiene visos de irlo a hallar tras la llegada del novato Zach Edey, el pívot puro que él no es. Hace no tanto, apenas ocho años, 10 jugadores españoles hacían las Américas. Y no 10 cualqu
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
A Nico Williams (Pamplona, 2002) le encanta empezar las frases por 'obviamente', pero hay pocas obviedades en lo que dice entre carcajada y carcajada. La Eurocopa le ha catapultado a un nivel de popularidad difícilmente alcanzable para quienes juegan fuera de Madrid y Barcelona y su continuidad en el Athletic ha sido uno de los culebrones del verano, sin embargo aparece con una gorra, una sonrisa y una naturalidad que escasean en las alturas del fútbol en que él se mueve ahora. Bueno, las gorras no escasean.
Nico y su 'hijo' Lamine Yamal se han convertido en el rostro alegre de un mundillo que se toma a sí mismo demasiado en serio, pero también en referentes del único tema con el que el extremo se pone grave: la lucha contra el racismo.
Veo tu cara en carteles y marquesinas anunciando hamburguesas por todos lados. ¿Alucinas?
Bufff... Obviamente, es difícil asumir todo esto, ¿no? Es decir, hasta ahora era sólo un chaval medio anónimo, no he acaparado muchas portadas. crecer como famoso me hace súper feliz, para mí es un sueño cumplido y quiero seguir creciendo en ese sentido, pero por otra parte... Joder, impresiona ver tu cara por todas partes. Al menos salgo guapo en lo de Goiko, ¿no? (risas).
Impecable. En tu día a día, ¿notas mucho cambio desde verano?
Sí, un montón. Antes de la Eurocopa sí que me conocía gente en España, pero ahora es algo mundial. Cuando fuimos en Europa League a Italia para jugar con la Roma, yo pensaba que la gente no me iba a conocer allí y, de repente, llego y había bastante gente esperándome y diciendo mi nombre o pidiéndome fotos. Eso me impresionó. Todo es un poco diferente a la vida que llevaba antes, pero lo acepto con mucho gusto. Ojalá todos los problemas de la vida sean esos.
¿Puedes salir aún a la calle a dar una vuelta con amigos o se ha convertido en una odisea?
Aquí en Bilbao la gente suele respetar bastante. En esta ciudad, el hecho de jugar en el Athletic es un privilegio y todo el mundo te trata de maravilla, todo son elogios y no te agobian, pero en otros sitios la cosa se complica. Por ejemplo, siempre me ha gustado ir a Madrid con mis amigos o con mi familia y podía salir de compras como uno más, pasaba un poco desapercibido, pero las últimas veces ya he pasado de ir a la Gran Vía porque todo el mundo quiere fotos, se monta mucho lío y no puedes ni andar. La última vez entré a comprar una gorra en el Bershka con mis amigos y, de repente, me rodeó un montón de gente. Yo no entendía por qué. Ahora entiendo que ha cambiado mi nivel de fama y hay cosas que ya es mejor no hacer, pero en cualquier caso es muy bonito y estoy disfrutando la experiencia. ¿Cómo no te va a gustar que la gente te quiera tanto?
¿Te está teniendo que dar muchas collejas tu hermano Iñaki para que no se te vaya la cabeza?
Bueno, alguna, pero igual que me las daba antes (risas). De verdad creo que soy la misma persona que he sido siempre. No cambió nada mi personalidad ni mi forma de ser, hago las cosas que hacía antes y creo que estoy llevando todo este boom con mucha naturalidad. No me ha tenido que regañar mucho Iñaki.
Al final, eso sí, te has comprado el Porsche que tu madre y tu hermano no te dejaban antes.
Sí, pero me lo he tenido que currar. Gané una apuesta que teníamos mi hermano y yo con permiso de mi madre. Si ganaba la Eurocopa, me daban permiso para comprarme el coche y mira... Al final me lo he comprado con 22 años, he estado bastante con uno más normal. Es un premio que quería hace mucho tiempo porque me encantan los coches, pero me han hecho trabajármelo, como debe ser.
Ahora que han pasado tres meses y se ha enfriado todo, ¿cuál es el principal recuerdo te queda de la Euro?
El compañerismo y los amigos para toda la vida que me llevé de allí. Más de los que yo esperaba al principio, la verdad. Pasas 44 días con las mismas personas, con experiencias y formas de ver la vida parecidas y al final congenias.
La mayor de esas amistades fue con Lamine Yamal, os convertisteis en una especie de dúo cómico inseparable, los Faemino y Cansado centennials.
Buah, nos reímos mucho. Creo que se nota que tenemos las mismas personalidades o muy parecidas y nos gustan las mismas cosas. Es un chaval con el que me llevo de puta madre y al que siempre intento aconsejar lo máximo posible como ha hecho mi hermano Iñaki conmigo. Él está en un gran escaparate y es una estrella mundial con 17 años. Es una locura. Todo lo que le salga bien a Lamine me hace feliz. Es un gran jugador que aún está madurando y creo que no tiene techo si sigue haciendo las cosas como hasta ahora. Es un chaval que, encima, no ha cambiado nada con el éxito. Sigue siendo la misma persona y me alegro muchísimo de tenerle como amigo.
Y, por lo que comentas, de aconsejarle, actuando un poco de hermano mayor. ¿Notas que has madurado?
Obviamente. Más me vale... (risas). Al final, yo era un cabra loca, un chaval que alguna vez sí que la liaba en casa, pero por suerte he tenido a mi hermano para estar allí y frenarme para que no la liase demasiado. Cojo todos los consejos que me da e intento aplicarlos en mi día a día. A él le ha ido muy bien y yo quiero que me vaya igual de bien, así que escucho, aprendo y creo que se me nota.
Esa pareja Nico-Lamine se ha utilizado desde la Euro como imagen de la España actual, un país multirracial y multicultural. ¿Cómo llevas ese peso? ¿Te sientes un símbolo de ello?
Sí. Es evidente, ¿no? Y me gusta serlo. Es importante concienciar a todo el mundo de que mucha gente viene a España a buscarse el pan, a intentar lograr un futuro que no tiene en sus países y a dar una vida mejor a sus hijos. Mi familia hizo ese viaje y lo hemos contado hace poco en una película que creo que explica perfectamente cómo son casi todos los que vienen aquí. Creo que España está avanzando en el buen camino y hay que seguir así. Siempre hay gente que intenta vender otra imagen de los inmigrantes, pero son minoría. Estoy muy contento de ver que se avanza en esa batalla contra el racismo.
Es el único tema con el que te pones realmente serio.
Claro, porque sé que, al ser personaje público, tengo mucha gente que me admira, me sigue y me escucha e intento dar voz a este problema porque es muy importante. Si no lo hacemos nosotros, ¿quién lo va a hacer? Yo miro también por la gente que viene aquí desde África o desde dónde sea y está viviendo la misma situación que he tenido yo en casa. Es gente que merece ayuda y apoyo, no odio. Voy a intentar hacer lo máximo que esté en mi mano para que esas personas puedan tener una mejor vida.
Naciste en Pamplona cuando la situación familiar empezaba a mejorar, pero entiendo que te educaron siendo muy consciente de todo lo que habían pasado tus padres.
Sí, siempre. Para mí, la familia lo es todo. Son todo lo que quiero en esta vida y más. Sin ellos, no podría avanzar en este largo camino. Las situaciones que hemos tenido en casa te hacen unirte todavía más e intentar luchar contra todo para salir adelante. Cuando Iñaki y yo empezamos a jugar al fútbol, nuestro objetivo principal era poder ayudar a mi familia a tener una vida mejor. El primer deseo era sacar a mi madre y a mi padre del trabajo, poder mantenerles y devolverles todo el esfuerzo bestial que habían hecho por darnos una vida buena. Que tus padres estén orgullosos de ti es lo que todo futbolista sueña y nosotros lo hemos conseguido.
¿Te da miedo que la burbuja del fútbol y los sueldos millonarios te hagan olvidar ese origen?
No. Nosotros no funcionamos en base a eso. Mis padres me han inculcado unos valores que van mucho más allá del dinero y de los lujos. La verdad es que tener unos padres y un hermano así me ha hecho afrontar esto del dinero y la fama de una manera muy diferente, entiendo que nada de eso es lo realmente importante y que no soy mejor que nadie por tenerlo. Es verdad que en el fútbol hay de todo, siempre hay gente que puede perder la cabeza, pero en mi caso siempre he sido humilde y por mucho que tenga voy a ser la misma persona y voy a intentar ayudar a todo el mundo. Mi hermano y yo, como personas de raza negra, tenemos una labor importante en esta vida que es la lucha contra el racismo. Es mi objetivo número uno. Como personaje público, para lograr aportar en esa lucha, no puedo despistarme ni convertirme en un flipado y no tener los pies en el suelo.
¿Tiene razón Vinicius en que España es un país racista? ¿Lo es el fútbol?
Obviamente, yo no estoy en la piel de Vinicius y no sé lo que lo que sentirá él. Yo puedo hablar por mí y es cierto que en el fútbol se insulta demasiado. No me gusta que insulten a los demás, ya sea a Vinicius o a Luka Modric. Al campo tienes que ir a disfrutar y a apoyar a tu equipo sin necesidad de insultar a nadie. Últimamente se han visto demasiados altercados en pocos días. Lo del derbi madrileño, lo de las bengalas en Roma... No lo entiendo. No sé, creo que tenemos que reflexionar porque no concibo esos comportamientos y hacen peor el fútbol. Demasiadas veces falta respeto al prójimo.
Hablemos un poco de fútbol. Otra de las consecuencias de vuestra irrupción en la Eurocopa fue la jubilación del tiki taca. Habéis llevado a la selección española a la modernidad futbolística.
Pues un poco y yo estoy superfeliz de que cambiase el estilo de juego porque este me favorece mucho más. Soy un jugador al que le gusta recibir en banda, encarar a mi rival, romper al espacio y el juego más vertical. La verdad es que me vino como anillo al dedo y estoy muy feliz de poder ayudar lo máximo posible a la selección.
¿Te diviertes jugando tanto como antes o ya pesa la presión?
Hay altibajos, la vida del futbolista son picos. Un día estoy superfeliz y me lo paso grande y otro, estoy más triste o más preocupado o agobiado. Es inevitable y cuanto más te miran más lo notas, pero mi pasión es el fútbol y disfruto como un niño cada vez que juego a la pelota. Me gustaría hacerlo muchos más años.
Hombre, te queda recorrido...
Sí, sí, aún no tienes que preguntarme eso que preguntan tanto de qué voy a hacer cuando me retire. Ni se me pasa por la cabeza (risas).
Te sucedió en el Barcelona-Athletic algo que jamás había visto. Tras todo un verano especulando con tu fichaje desde el propio Barça, sin que tú dijeras nada, te llevaste una pitada constante por seguir en tu equipo.
Me sorprendió, no te voy a mentir. Pero bueno, no le di mayor importancia porque cuando vas a un campo rival es habitual que te piten, lo que pasa es que esta vez fue personal. No pasa nada, creo que eso también es divertido siempre que no sean insultos. Que te silben es la esencia del fútbol y lo llevo bastante bien.
¿Y cómo llevas todo el culebrón en torno a tu continuidad en Bilbao?
Al final, tienes que vivir con esto. El fútbol funciona así, con muchos intereses de los clubes, de los medios, de los jugadores... y siempre hay ruido. No es ni malo ni bueno, es lo que hay y no me afecta en mi rendimiento. Sigo haciendo el mismo trabajo que he hecho hasta ahora. En lo personal, también han sido momentos duros en los que te paras a pensar en muchos escenarios y es difícil, pero tengo una familia y unos amigos increíbles que me apoyan. Quiero pensar que esto no va a pasarme cada verano.
Pues tiene pinta. La afición del Athletic está intranquila con que dijeras que habías decidido quedarte "un año más".
Yo no estoy pensando en eso ahora. El aficionado está muy contento de que me quede aquí y yo estoy muy contento de poder estar aquí. Bilbao es mi casa, quiero seguir disfrutando de ella y la verdad es que estoy muy feliz. Siempre he tenido las cosas muy claras y creo que la gente lo ve. Creo que lo estoy haciendo realmente bien e intentando llevar al Athletic a lo máximo en España y en Europa, con esa final en San Mamés que nos ilusiona tanto. Eso es lo único que importa ahora.
Pensaba pagar un clausulazo por ti en la Fantasy esta noche. ¿Te compro o no?
No sé yo, casi mejor no, porque esto del Fantasy empieza a ser peligroso. La gente se lo toma muy en serio y lo mismo luego me insultas si pagas mucho y no marco gol.
¿Estáis recibiendo muchos insultos por esto?
Es increíble, una locura. Lo dijo el otro día Luis García Plaza, el entrenador del Alavés, y firmo debajo. A la gente se le está yendo la olla con el Fantasy. Cuando estaba un poco más flojo por la lesión, me decían de todo. Te diría que el 99% de los jugadores de la Liga recibimos insultos de fanáticos de la Fantasy.
Muchos futbolistas también juegan. ¿Tú no?
Sí, en el vestuario tenemos una liga, pero es de la Premier, así que nos ahorramos problemas (risas).
Tras este 2024 que te ha cambiado la vida, ¿qué objetivos te pones para 2025?
Seguir creciendo en la misma línea que durante este año. Mi prioridad es incrementar la cantidad de goles y asistencias porque creo que es algo que puedo hacer y me lo exijo día a día. Tanto el míster [Ernesto Valverde] como la gente que tengo alrededor me aprietan porque saben el potencial que tengo si afino eso. Y en cuanto a lo personal, seguir siendo la misma persona que soy hoy, estar con los míos y no fallar a toda la gente que me sigue y me observa.
Supongo que eres consciente de que Lamine, Cucurella y tú os habéis convertido en los preferidos de los niños de toda España.
Obviamente, para mí es una ilusión increíble. No sé, creo que soy un chaval alegre, divertido y natural y eso los niños lo notan y se sienten más parecidos a mí. Al final, yo he sido ellos, un niño de esos al que le gustaba llevar las camisetas de sus ídolos y, para mí, poder hacer más feliz la infancia de alguien es lo máximo a lo que puedo aspirar. Inspirar a un chaval a que algún día sea mejor que yo es lo más bonito que se me ocurre.
Debuta como estrella publicitaria con Goiko
Tras la Eurocopa, la imagen de Nico se ha disparado y las marcas no han tardado en darse cuenta. Acaba de estrenar su primera campaña publicitaria como protagonista y lo hace con Goiko, la cadena de hamburgueserías gourmet más grande de España. El eslogan cuadra a la perfección con la forma de ser del pequeño de los Williams: 'Más burgers, menos dramas'. «Verme ahí como imagen de una marca como Goiko es un orgullo y me encanta la frase del anuncio: 'No te comas la cabeza, mejor cómete una Kevin Bacon'. Totalmente a favor», se ríe el nuevo icono publicitario.
Al principio me hacía gracia, todo melena, gestos y testosterona sin refinar. Luego le cogí manía, más por la turra con la tóxica 'cultura del esfuerzo' y los "Don Rafael Nadal Parera" ajenos que por los tics y las quejas propias. Ahora no sé qué será mi vida sin él. Nuestras vidas.
Como loco del deporte, no hay muchos síntomas de respeto mayores que querer que alguien pierda con tanta ansia como deseas que los tuyos ganen. Nadie va contra el insi
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
Laura Ester (Barcelona, 1990) se sienta en la escalinata del monumento a Alfonso XII y saca del bolso su oro olímpico recién ganado en París. A su alrededor, turistas y chavalería disfrutan del estanque de El Retiro en una soleada tarde madrileña. La medalla y el fotógrafo despiertan cierta curiosidad en un grupo de adolescentes que flirtean, sin visos de avanzar demasiado, mientras comen cheetos. Dos de ellos se aproximan: "¿Quién es?". Respondo que es la portera histórica del waterpolo español, campeona de todo con la selección y con sus clubes, mejor jugadora de Europa hace unos años... A mitad de explicación ya sólo les interesa volver al tonteo. Ella observa la escena con total normalidad: "En realidad, cuando alguien me reconoce, me sorprende. Pienso que se ha equivocado y fijo que me confunde con otra".
Hace justo dos meses todo el país celebraba su último éxito, el mayor y el único que le faltaba, tras ganar a Australia en la final de París. Hoy paseamos media hora por un parque repleto de gente, nos sentamos en una terraza concurrida y nadie la mira. Es la realidad de la mayoría de héroes olímpicos en este país: dos semanas de atención (y presión) y cuatro años de anonimato. Ester sonríe resignada: "Suena mal decirlo, pero te acabas acostumbrando a que nadie te reconozca. Del waterpolo, como de casi todo lo que no es fútbol, se habla en los Juegos, nos exigen la medalla y luego se olvidan de que existimos. Asumimos que es así, lo injusto es que esa única vez que nos recuerdan nos presionan como si les importara este deporte. ¿No habéis estado en cuatro años y ahora, si somos cuartas, somos unas fracasadas? Eso es un poco fuerte. Desde casa se ve todo muy fácil".
La guardameta, presente de principio a fin en la época dorada de la selección, ha completado su palmarés con su tercera medalla olímpica, esta vez sí de oro tras dos platas. Ya era campeona del Mundo y de Europa con España. También de cinco Champions e innumerables títulos nacionales con el Sabadell, club que no le ha dado este verano la salida que merecía. Ahora vuelve al Mediterrani, donde empezó, para la que puede ser su última temporada. "Ahora ya sí soy campeona de todo. Con el oro y esta vuelta a casa, se puede decir que cierro el círculo, pero ya sabes cómo somos los deportistas, luego nos liamos fácil", reflexiona.
"He podido ahorrar algo"
A sus 34 años, la retirada acecha y le toca reinventarse. Lleva años preparándose para ello, es licenciada en Bioquímica y tiene un máster en Dermofarmacia, pero nada de eso ahuyenta al vértigo de quien se dedica desde la adolescencia a un deporte que exige mucho y no da demasiado económicamente. "Una jugadora del máximo nivel gana para vivir día a día como cualquier ciudadano de clase media. Yo he podido ahorrar algo porque, al estar tanto tiempo en la selección, he tenido la beca, pero si me retiro el año que viene más me vale encontrar pronto en qué trabajar porque de los ahorros vivo un año. El día que esto acabe, tienes que espabilarte".
Laura espera aclararse durante esta temporada que le queda (ya veremos si finalmente es sólo una). Se mueve entre dos aguas. Sus estudios le llaman, pero también sabe que la salida más sencilla, esa que acaba seduciendo a tantos atletas, es seguir vinculada al deporte, en su caso en el mundo organizativo y federativo. No esconde el miedo. "Empezar de cero, inevitablemente, asusta. Cualquier deportista que te diga que no tiene miedo a la retirada, al vacío del día después, miente. Puede ser más o menos en función de tu situación, pero siempre está ahí. Es un momento difícil que a muchos deportistas les afecta psicológicamente. Yo me he ido preparando, pero cuando llevas 20 años dedicándote exclusivamente a algo que te apasiona y en lo que eres de las mejores del mundo... De repente, pasas a ser una más y vienen las frustraciones y las dudas. ¿Sabré hacer algo más? Yo creo que sí, pero tengo que volver a demostrarlo todo".
Y añade una denuncia que cualquier ex deportista ratificaría: "Para la sociedad, somos un producto con fecha de caducidad. Por mucho que nos duela, es así. Hoy todo el país te aplaude y en cuanto te retiras, ya no eres nadie. Tienes que ser consciente de ello y prepararte para el golpe de realidad".
"Ganaríamos lo mismo entrenando menos"
Nos sentamos a tomar algo y, aprovechando ese anonimato ya comprobado, Ester bromea con pedirse una cerveza, pero la atleta de élite a punto de volver a la piscina aplasta el conato de rebeldía y acaba bebiendo un agua con gas: "Con la selección entrenamos siete horas diarias. Voy a echar muchas cosas de menos, pero eso te garantizo que no. Ganaríamos lo mismo entrenando menos. Pero los partidos, el vestuario... Eso es la leche".
El vestuario. Como una de las capitanas, corrió a llamar a Paula Leitón, su compañera tanto en la selección como en el Sabadell, cuando fue víctima de una campaña de odio en redes por su físico. "Nosotras tenemos doble hándicap en esta sociedad machista y futbolera: mujeres y en un deporte minoritario, pero hemos ido contra todo y hemos ganado. A veces se hace difícil. Paula es un sol de niña. Todo lo que tiene de grande lo tiene de buena persona y de valiente. Me dijo que estaba bien, que no le afectaba, que era consciente del cuerpo que tiene, se quiere así y al que no le guste, que no me mire. Es una reina, pero esos comentarios a una chica joven le pueden destrozar la vida. Es asqueroso".
Laura Ester, con su oro, junto al estanque.Ángel Navarrete
La conversación nos devuelve al tema inicial, el rápido olvido de los olímpicos, desde un prisma distinto, esa sociedad futbolera de la que habla la waterpolista. Cada cuatro años, España se lleva las manos a la cabeza cuando gana muchas menos medallas de las esperadas (18 en París) y se compara con los países más similares al nuestro: las 39 de Francia, las 33 de Italia... Según el PIB de cada nación, un indicador que falla poco a la hora de aventurar los éxitos, nuestro país debería haber ganado 27. La falta de cultura polideportiva es evidente.
Incluso un boom tan positivo, analizado de modo independiente, como el del fútbol femenino despierta muchas dudas en el resto de disciplinas pues ahonda la brecha. "Se dice que gracias a ellas ahora se habla de deporte femenino y no es cierto: ahora se sigue hablando de fútbol, sólo que aún más. Ellas se lo merecen, pero más que ayudar a visibilizar el deporte femenino quitan aún más espacio a otros deportes que llevamos muchos y muchos años luchando para que se haga un poco de caso a las mujeres. Al final es muy difícil saber si España no tiene cultura polideportiva porque no se habla de ello o no se habla de ello porque no se consume", zanja.
Pedimos la cuenta, nos despedimos y Laura Ester, campeona olímpica hace dos meses, se va dando un paseo hasta el metro. Nadie la mira, pero al menos deberían escucharla: "He logrado todo lo que podía soñar, pero ahora viene la vida de verdad. Con que me salga la mitad de bien, firmo".
El verano de 2023, tras 30 años siendo rostro referencial de la tele deportiva, José Javier Santos (Madrid, 1960) dejó de salir en pantalla. Sigue en Telecinco, dedicado principalmente a dirigir Supersport, la productora encargada de todo el contenido deportivo de Mediaset de la que es consejero delegado y accionista, pero se ha apartado del primer plano en el que residió tanto tiempo. "Y no lo echo nada de menos", asegura J.J. en la terraza de s
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
"Griezmann, muérete", gritó una y otra vez la parte cretina de la afición de la Real Sociedad, aunque asumo que en su caso sin la coma del vocativo, a quien fue su canterano, su estrella y jamás ha dejado de expresar agradecimiento hacia su antiguo hogar. Sucedió una semana después de que Courtois escuchara cánticos similares en el Metropolitano, desencadenando su celebración en el gol del Madrid y el lanzamiento de objetos que obligó a parar el
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web