Arbeloa estalla contra los árbitros por el penalti no pitado sobre Mbappé: "Cuando viene bien entra el VAR, y cuando no, no entra"

Arbeloa estalla contra los árbitros por el penalti no pitado sobre Mbappé: “Cuando viene bien entra el VAR, y cuando no, no entra”

El Madrid empató ante el Girona en un mal partido, se dejó otros dos puntos en la pelea por la LIga y si el Barça gana al Espanyol estará a nueve puntos del liderato. Los blancos estuvieron lejos de su mejor nivel y fallaron varias ocasiones claras, pero en la noche del viernes también hubo hueco para la polémica. El conjunto madridista reclamó un penalti de Reis sobre Mbappé en los últimos minutos del encuentro. El francés trató de regatear al defensa brasileño y éste le dio un codazo al abrir los brazos para proteger la posición. Tal fue el golpe que el delantero terminó ensangrentado y el Madrid clamando por el arbitraje de Alberola Rojas.

"Es un penalti de aquí a la Luna. Una más, una semana más", declaró Álvaro Arbeloa en la primera respuesta de la rueda de prensa. En la segunda, insistido por los medios, amplió su reflexión sobre la acción. "No lo entiendo yo ni lo entiende nadie (que el colegiado no acudiera a la pantalla del VAR). El VAR entra cuando viene bien, y cuando no, no entra. Ya sabéis mi opinión y estos hechos solo la siguen manteniendo. Para mí es clarísimo", aseguró.

El Madrid reclamó que en la primera parte, Alberola Rojas le sacó una amarilla a Mbappé por un codazo sobre un defensor en una acción similar a la del penalti. "Le han pitado a Kylian una falta que era menos que el penalti... Ya está. Hemos tenido muchas con los árbitros, con este, en Mallorca... Lo de siempre", finalizó el técnico salmantino, que admitió que "no he hablado nada con el árbitro".

Se trata del tercer partido seguido del Madrid sin ganar, contando el de Mallorca y el del Bayern, y el cuarto seguido con Mbappé como titular. El francés salió en el once en la derrota de Pamplona y después decidió parar, molesto con su rodilla. Regresó para los duelos ante City y Atlético, en los que saltó desde el banquillo, y volvió a ser titular en Mallorca tras el parón de selecciones.

En esta mala racha del Madrid Mbappé acumula solo un gol, el anotado ante el Bayern, y un sinfín de ocasiones falladas. "No puedo estar preocupado por Vini o Mbappé. Tenemos que mejorar ante equipos que nos esperan, que nos dejan pocos espacios, ahí nos sigue costando. Tiene que ver más con el desempeño colectivo que con el talento individual", les defendió Arbeloa.

Ante el Girona, el entrenador del Madrid probó a Camavinga y Bellingham como titulares en el centro del campo de cara al trascendental duelo de Múnich, donde ambos aspiran de nuevo al once inicial. "Quería ver a Eduardo en esa posición, lo ha hecho en otros momentos, se siente cómodo, entiende que es donde él más rinde", dijo sobre Camavinga, favorito a suplir la baja del sancionado Tchouaméni.

En cuanto a Bellingham, el inglés disputó una hora de encuentro en su primer partido como titular desde hace 67 días. "Hemos visto a Jude con buenas sensaciones, ágil, con confianza... Ahora está cansado, que es normal después de tanto tiempo parado, pero le ha venido bien para coger ritmo y sensaciones".

A pesar de los regresos y las ocasiones, el Madrid no pasó del empate, algo que para Arbeloa refleja que "al 90% no podemos ganar, o no siempre". "Tenemos que dar el 200% para ganar a cualquiera", reconoció, y se puso ya en camino hacia Múnich. "Yo quiero creer en los míos, estoy convencido que los 25 que vayamos allí estaremos convencidos, van a tener delante camisetas blancas y escudo redondo. Tenemos que ir convencidos a morirallí", finalizó.

Un Madrid a la deriva y sin pólvora empata con el Girona y cava su tumba en la Liga

Un Madrid a la deriva y sin pólvora empata con el Girona y cava su tumba en la Liga

En un universo paralelo existe un Real Madrid galáctico, con Mbappé, Vinicius y Bellingham, que funciona, encaja y fluye. Que gana y divierte a un Bernabéu lleno. En el nuestro, en esta Tierra, ninguna estrella se alinea con la otra. En el viernes noche de Chamartín y ante el Girona, la constelación del conjunto blanco, a camino entre la ida y la vuelta contra el Bayern, apenas apareció. Una frase demasiado recurrente en los últimos meses. Los blancos, con el francés con la pólvora mojada, empataron, tantos de Valverde y Lemar, y podrían alejarse a nueve del Barça si los culés ganan al Espanyol. Un 'adiós' clamoroso a la Liga de un equipo a la deriva.

Arbeloa devolvió la titularidad a Bellingham 67 días después, apostó por Militao y Camavinga pensando en el Allianz Arena, le dio un hueco en el once a Carvajal, Asencio, Fran García y juntó a Brahim con sus estrellas, pero el Madrid, como siempre, para desgracia de su gente, fue un equipo plano, lento, previsible y en primera marcha constante. Sin revoluciones.

Y eso que el Girona tiene virtudes que podrían favorecer a los blancos. Quiere el balón, no le importa asumir la posesión durante muchos segundos, se mueve, lo intenta por la vía estática y permite espacios a su espalda, pero este Madrid y sus estrellas no castigan. Mbappé, dejando la presión en defensa para los demás, tuvo las mejores opciones de la primera parte, pero se encontró con sus rivales. En el minuto 5, controló demasiado lejos un buen balón de Camavinga y Gazzaniga se hizo grande a tiempo y en el 10 remató al cuerpo de un defensa un pase lateral de Brahim.

Los intentos iniciales de los blancos, sin éxito, dieron paso a un tramo intrascendente, con más dominio visitante que local, pero con poquísimo ritmo. Ounahi probó a Lunin en el 13 y Echeverri apareció entre líneas en varias acciones para provocar algún runrún en la grada, pero nada más.

El duelo se durmió en los pases fáciles que intentaba el Madrid, sin riesgo, como en el calentamiento de un entrenamiento. Pases cortos, sin movimientos tras la acción, sin generar espacios ni aumentar el ritmo. Valverde pudo marcar en el 27 después de que Carvajal le ganara la espalda a Moreno en un balón largo, pero volvió a aparecer Gazzaniga.

Y así hasta el descanso, en un Bernabéu pacífico a pesar de las dos derrotas seguidas y de lo difícil del viaje a Múnich. La grada amagó con algunos pitos en el intermedio, pero se aguantó en medio de la buena temperatura de la noche madrileña. No había ganas ni de apretar a los suyos. A ese punto ha llegado este Madrid.

Respuesta tras el descanso

En el vestuario tuvo que haber alguna charla o advertencia, por leve que fuera, porque el Madrid subió una velocidad al saltar al campo. Poco, tampoco arrasó, pero le fue suficiente para inquietar al Girona más de lo que lo estaba haciendo. Bellingham falló un claro remate desde el centro del área, lanzando a las manos de Gazzaniga, y en el 50 Fede Valverde marcó el primero de la noche con un fuerte disparo desde fuera del área que el portero, estático, no consiguió despejar.

El quinto gol en Liga del uruguayo fue el mejor momento de un Madrid pasivo y errático en sus movimientos. Mbappé no alcanzó a definir un gran centro de Valverde y Vinicius remató flojo ante Gazzaniga en la siguiente acción después de amasar demasiado balón en un ataque prometedor.

Bajón y pitos

A partir de ahí la bajada de tensión fue dramática y los pitos empezaron a sonar con más volumen en el Bernabéu. Más todavía cuando Lemar empató el duelo con un lanzamiento desde la frontal que pasó entre las piernas de Camavinga, flojo en la marca, mientras el resto de compañeros miraban la jugada.

El Madrid pasó de activarse a regresar al pozo de noviembre y diciembre, cuando encadenó, sin ritmo, ideas ni ganas, varios pinchazos que pusieron fin a la etapa de Xabi Alonso en el banquillo. La entrada de Güler y Gonzalo en los minutos finales inclinó un poco el partido y el Madrid pidió un penalti sobre Mbappé por codazo de Reis. El galo acabó ensangrentado, pero nadie en el VAR advirtió a Alberola. El Madrid volvió a dejarse puntos y se podría alejar a nueve del Barça si los culés ganan al Espanyol. Demasiado lejos para pelear nada, si es que lo estaba peleando ya.

Desastre del Celta en Alemania y fiesta del Rayo en Vallecas

Desastre del Celta en Alemania y fiesta del Rayo en Vallecas

El Celta sufrió una dolorosa derrota en Friburgo y necesitará un milagro en Balaídos para pasar a las semifinales de la Europa League, donde intentará llegar el Betis, que el miércoles empató contra el Braga en Portugal. El duelo español antes de la final se ha complicado más de lo esperado tras el contundente 3-0 de los gallegos en Alemania. El drama de los celestes empañó un jueves que había empezado con grandes noticias en el Estadio de Vallecas, donde el Rayo dio un paso de gigante para alcanzar las semifinales de la Conference League tras vencer al AEK de Atenas por 3-0.

El Celta saltó con miedo al campo del Friburgo. Blando, atemorizado, sin intensidad en los duelos individuales y un peldaño por debajo del nivel requerido a estas alturas de la competición. Como si los futbolistas de Claudio Giraldez hubieran infravalorado al conjunto germano, que el pasado fin de semana estuvo a punto de dar la sorpresa contra el Bayern. En el minuto 80 ganaba 2-0, y aunque terminó perdiendo ante los de Múnich, dejó un aviso importante al Celta.

Dicha advertencia no hizo efecto en el vestuario vigués, que cuajó una desastrosa primera parte que podría ser decisiva en la eliminatoria. Grifo abrió el marcador en el minuto nueve con un gran gol desde fuera del área y Beste, en el 31, amplió el delirio local al aprovechar la pasividad de la defensa gallega.

Intento tras el descanso

El Friburgo no bajó la marcha y se encontró con el larguero antes del descanso, al que se llegó con un enfado monumental de Claudio Giraldez. El entrenador del Celta trató de revolucionar a su equipo con dos cambios en el intermedio, Fer López y Jones El-Abdellaoui, además de incluir más tarde a dos veteranos como Vecino y Aspas, pero su plan no funcionó. En el minuto 77, Ginter, libre de marca y de cabeza, marcó el tercero, que hundió todavía más las opciones del Celta en el cruce. Fer López tuvo una clara ocasión para anotar el tanto del honor y dar algo de luz a la pesadilla gallega, pero falló en el remate.

En Vallecas, el Rayo logró una enorme victoria gracias a los tantos de Ilias Akhomach, Unai López e Isi Palazón, y podrá viajar a Grecia con la tranquilidad de haber sacado un sobresaliente en el partido ida. Sus semifinales están más cerca.

Así resucitó Míchel a un Girona "roto": un "momento clave", las llamadas con Guardiola y el sentimiento de los veteranos

Así resucitó Míchel a un Girona “roto”: un “momento clave”, las llamadas con Guardiola y el sentimiento de los veteranos

Lo del Girona ha sido toda una resurrección. Se pasó los primeros meses de temporada dentro del descenso o rozándolo, situando al borde del precipicio el proyecto de Míchel, construido con calma, solidez y éxito durante cuatro años hasta tocar el cielo de la Liga de Campeones. Perdió en cuatro de las primeras cinco jornadas encajando 15 goles y suman sólo un punto, no ganó hasta la octava y llegó a las vacaciones de Navidad con solo tres triunfos. Un drama para un vestuario que en ese momento estaba «roto», admiten a este periódico fuentes del conjunto catalán. Ahora, en plena primavera, el Girona pisará el Santiago Bernabéu situado en la duodécima posición, con ocho puntos de ventaja sobre el infierno y a cuatro del séptimo puesto que da acceso a Europa. La resurrección del Girona es también la resurrección de Míchel.

«La sensación que teníamos era de equipo roto y los jugadores le han dado la vuelta. Ya somos un equipo, una familia. Y no ha sido fácil porque hemos vivido muchos momentos muy duros», admitió el técnico esta semana. El lunes ganaron en casa al Villarreal por 1-0, el mismo rival ante el que perdieron 5-0 en agosto, en la segunda jornada del campeonato liguero. En esa ocasión, Míchel apostó por Yangel Herrera, Asprilla, Krejci o Solís, futbolistas que ya no están en el equipo.

«Cuando pierdes, el jugador intenta salvarse él. Y ahí tener un vestuario veterano con sentimiento de pertenencia ayudó», asegura Míchel en declaraciones a este periódico. «El momento clave fue la victoria en Mallorca (4 de enero). Desde ahí, vimos que siendo un equipo solidario podíamos ser fuertes. Nos cambió la perspectiva», insiste, sincero.

La confianza

La resurrección tiene responsables, y antes de viajar al banquillo hay que asomarse a los despachos de Montilivi. Quique Cárcel, director deportivo del Girona, nunca dudó del técnico. Ni siquiera en esa quinta jornada en la que sumaba un punto de 15 posibles. Ni siquiera en la 10, cuando seguía colista. Ni en la 14, en la que todavía estaba en descenso. Nadie en el Girona dudó del entrenador. Tampoco Pere Guardiola, hermano de Pep y presidente del Consejo de Administración del club. Ni su hermano, el técnico del Manchester City, club que es hermano mayor del Girona dentro de la empresa City Football Group. Las conversaciones entre Pep y Míchel se han repetido durante los últimos meses, especialmente en los peores momentos, tanto para analizar la complicada situación del equipo como para gestionar a jóvenes fichajes.

Siguiendo el ejemplo de Savinho, el City cedió al Girona al brasileño Vitor Reis y al argentino Claudio Echeverri, claves ahora en el renacer del equipo. El central llegó en verano y es un fijo en el centro de la zaga, soñando incluso con disputar el Mundial con Brasil, mientras que el delantero aterrizó en invierno en Montilivi y se ha convertido en un revulsivo vital para Míchel.

Junto a los jóvenes, fichajes como Ounahi o Vanat, que se perdieron las primeras jornadas y llegaron sin periodo de adaptación, han transformado el vestuario en algo «muy sano». «La comunicación es continua. Que los jugadores sientan la cercanía para no engañarles y exigirles hacia dónde va el equipo. Puertas abiertas, fluidez en el lenguaje y comunicación», explica Míchel como claves de la evolución del club.

En febrero ganaron al Barça y ahora llegan al Bernabéu con opciones de pinchar a un Madrid que está pensando en el encuentro de vuelta de cuartos contra el Bayern. Mientras, Míchel observa a lo lejos los cantos de sirena de algunos equipos, como el Ajax, interesados en sus servicios. Pero él, de momento, no se baja del barco del City Group e incluso bromea con la posibilidad de suceder a Guardiola, su compañero de llamadas. «Yo sí me veo preparado para entrenar al City. Ahora me veo preparado para entrenar a cualquier equipo», admitió en una entrevista reciente. «Pep me ha llamado para echarme una mano, hablamos mucho. Tenemos una relación muy buena», comentó.

Los pitos a Vinicius y el dilema de Mbappé: "Queremos un Mbappé que quiera ser Mbappé todos los días"

Los pitos a Vinicius y el dilema de Mbappé: “Queremos un Mbappé que quiera ser Mbappé todos los días”

Cuando Thiago Pitarch perdió un balón en área propia que casi termina en gol de Gnabry, a los dos minutos estaba corriendo como un loco detrás de Harry Kane, provocando los aplausos de la grada. No fue el mejor partido del canterano, pero el público le recompensó el esfuerzo. A unos metros, Vinicius y Mbappé jugaban el encuentro a su manera, esperando una opción de ataque para tratar de acercar al Madrid en el encuentro mientras la grada, que espera el mismo esfuerzo de todos, se desesperaba con ellos.

Mbappé terminó anotando un gol que da vida al Madrid camino de Múnich, pero el aficionado se desesperó con sus ocasiones falladas, que hicieron MVP del partido a Neuer. Con Vinicius el volumen fue todavía más alto, con los pitos que aparecieron después de su error en salida de balón antes del 0-2 del cuadro alemán.

Los dos fallos del brasileño, que también perdió el balón previo al primer tanto y tiró al limbo una acción clarísima ante Neuer, le pusieron en la diana de un público que le tiene ganas. Vinicius sumó dos dobletes seguidos ante Manchester City y Atlético de Madrid a mediados de marzo y parecía que volvía a su mejor nivel, pero ante el Bayern se apagó. Intentó siete lanzamientos y realizó cinco regates, pero no fue el Vinicius que castigó a los alemanes en 2024. Esa versión constante sigue sin aparecer.

En el caso de Mbappé, el delantero empieza a acumular sobre él los focos del fracaso del Madrid en la última temporada y media. Los blancos se asoman a una campaña en blanco por primera vez desde 2021 y el público ve en su fichaje la razón principal. Es lo fácil, analizar la salida de Kroos y la llegada de Mbappé en un pack indivisible. En el club tratan de separarlo, reflexionando que la llegada de un mediocentro hará funcionar al equipo y mejorará la delantera formada por Vinicius y el galo, pero la realidad de estos meses desespera al Bernabéu.

Ante el Bayern, Mbappé, que "llegó para momentos así" según dijo Arbeloa en la previa, se encontró con Neuer en tres ocasiones y envió otras dos lejos de la portería. "Neuer fue el mejor", insisten en el vestuario blanco, pero la realidad es que si Mbappé llega a marcar uno de esos tantos, el camino hacia Múnich sería diferente.

El delantero francés lleva 14 goles en esta Champions, pero no estuvo ante el City, no marcó ante el Benfica, Liverpool ni Juventus. Sus goles llegaron ante el Kairat (3), Olympiacos (4), Benfica en fase de liga (2), Mónaco (2) y Marsella (2).

Unos números que unidos a todo lo demás, dejaron alguna frase interesante de Arbeloa: "He visto un Mbappé comprometido, capaz de desequilibrar. Lo que es, el mejor jugador del mundo. Este es el Mbappé que queremos. Un Mbappé que quiera ser Mbappé todos los días", manifestó el técnico salmantino.

El entrenador habló en varias ocasiones durante el partido con Vinicius y Mbappé, pidiéndoles estar más cerca en la presión y más liberados de su marca cuando el Madrid recuperaba: "Hablamos al descanso que cuando recuperas el balón tras correr un minuto o dos hay que dar opciones al poseedor, porque sino te metes en un ciclo de estar siempre defendiendo. Tenemos que ser capaces de descansar con balón, en la segunda parte lo hicimos mejor", reflexionó.

Arbeloa: "Si hay un equipo que puede ganar en Múnich, ese es el Real Madrid"E.M

El gol del galo mantiene con vida al Madrid, pero le obliga a ganar en Múnich, donde necesitará la mejor versión de Vinicius y Mbappé: "Podemos hacerle mucho daño al Bayern. Si algún equipo puede ganar en Múnich, ese es el Madrid", aseguró Arbeloa, que insistió en "lo futbolístico". "En lo anímico sé que tienen personalidad, porque lo primero que han dicho es 'vamos a ganar allí'. No hay miedo".

Otro puñetazo de realidad al Real Madrid: el Bayern se une a la lista del Liverpool, el Arsenal y el PSG

Otro puñetazo de realidad al Real Madrid: el Bayern se une a la lista del Liverpool, el Arsenal y el PSG

Decía Arbeloa unos minutos antes del inicio del partido que «me sorprendería que el Bayern no viniera a jugar arriba». Y vaya si vino. Acompañado por 4.500 aficionados y por la inesperada lluvia vespertina que acechó la Castellana, los de Vincent Kompany volvieron a dar un puñetazo de realidad sobre la mesa del Real Madrid. Uno más, por si hiciera falta, para reconfirmar el secreto a voces en el que vive el club desde hace dos temporadas.

Desde que ganara la Champions en Wembley, retirándose Kroos y fichando a Mbappé, el Madrid había perdido contra el Milán, el Liverpool (en dos ocasiones), el Arsenal (también dos) y el PSG. Seis resultados en los que encajó 15 goles y anotó sólo 2. Todo sin contar las derrotas domésticas ante Barça y Atlético. A esa lista se sumó este martes el Bayern. De los diez primeros del ranking de la UEFA, sólo ha sido capaz de ganar al City en las dos últimas eliminatorias y a la Juventus en la liguilla de este curso. El resto, cruz.

Esos partidos han dejado una amarga sensación de impotencia en la grada madridista. El partido de ida contra el Bayern, que pudo marcar varios goles en el primer tiempo, recordó al cruce de la pasada campaña contra el Arsenal. Fue un Madrid incapaz, dependiendo una y otra vez de balones largos hacia Vinicius y Mbappé, errático en salida y sin generar fútbol. El brasileño, que prometió su mejor versión en la previa, falló en el inicio de los dos primeros goles del Bayern y se llevó una pitada.

En el banquillo, Arbeloa le pedía a Mbappé y a Vinicius que se pegaran un poco más a Kimmich, principio de todo en el cuadro alemán. El centrocampista germano es el tipo de jugador sobre el que gira todo un equipo. El tipo de jugador que era Kroos y el tipo de jugadores que son Pedri o Vitinha. El tipo de jugador que le falta al Madrid.

La derrota en Mallorca, con la que el conjunto blanco dijo casi adiós a la Liga, fue la gasolina que encendió el tramo final de un encuentro que no tuvo notas positivas para el Madrid. Tchouaméni se perderá la vuelta por acumulación de amarillas, pero la incapacidad de Vinicius y Mbappé, los mejores pagados de la plantilla, de generar alguna ocasión en la segunda parte desesperó al público. Tampoco ayudaron los fallos de los jugadores en controles o pases, fruto del nerviosismo del momento y de una realidad que el Madrid como club debe enfrentar: falta calidad técnica en la plantilla.

El volumen de los pitos a Vinicius aumentó con la clarísima ocasión fallada para poner el 1-2, pero desapareció con el gol de Mbappé y con el intento de asedio final del Madrid, más por corazón que por fútbol, y que demostró en 15 minutos que, al menos de pulmones, puede dar mucho más. En una semana, Múnich juzgará finalmente el proyecto del Madrid.

La eliminatoria contra el Bayern en Champions, último salvavidas para el vestuario del Madrid: ganar o reconstruir

La eliminatoria contra el Bayern en Champions, último salvavidas para el vestuario del Madrid: ganar o reconstruir

Pues aquí estamos todos de nuevo. El Real Madrid, como en el playoff contra el Benfica y en los octavos ante el Manchester City, se juega mucho más que la temporada en su cruce de Liga de Campeones contra el Bayern. Casi perdida la Liga después del tropiezo en Mallorca, a siete puntos del Barcelona tras caer también ante Osasuna y Getafe, y fuera de la Copa del Rey consumado el fracaso de Albacete a principios de enero, a los blancos sólo les queda la Copa de Europa. Su gran amor convertido ahora en último salvavidas de un proyecto que se asoma irremediablemente hacia una reconstrucción.

El aroma en Valdebebas es de juicio sumarísimo. La presión interna que en diciembre sufrió Xabi Alonso, sentenciado tras las derrotas ante Celta y City y despedido después de perder la final de la Supercopa contra el Barça, lo sufre ahora el vestuario. No el nuevo entrenador, Álvaro Arbeloa, libre de culpa en la ciudad deportiva en mitad del temporal, sino una plantilla acomodada que lleva año y medio dando más disgustos que alegrías.

Para saber más

En los despachos del Madrid el mensaje es claro y así se lo han transmitido los responsables a los futbolistas: o se gana al Bayern o se tomarán medidas importantes. El club vive en una contradicción permanente. Por un lado, acumula en ataque a algunos de los mejores futbolistas del mundo, tres en concreto, Mbappé, Vinicius y Bellingham, todos podio del Balón de Oro en algún momento de los últimos años.

Pero por otro, esa acumulación de determinadas virtudes ha generado una incómoda y constante sensación de fragilidad estructural. Como si el proyecto estuviera a medio construir, cuando sin Mbappé y con Kroos el equipo fue capaz de ganar Liga y Champions en 2024.

Desde entonces, los blancos suman una Supercopa de Europa y un Mundialito como únicos títulos de su supuesta galaxia, perdiendo una y otra vez en los torneos nacionales y el curso pasado en cuartos de Champions contra el Arsenal dando una preocupante sensación de impotencia: 3-0 en Londres y 1-2 en Madrid.

10 derrotas este curso, 25 en dos temporadas

El Madrid ha ido sobreviviendo como ha querido en los últimos meses, eligiendo la plantilla los partidos en los que aumentar la marcha (el clásico de Liga, el 0-3 de San Mamés o las eliminatorias contra Benfica y City), y dejándose llevar en otros, perdiendo puntos y sensaciones por el camino.

Lleva 10 derrotas esta temporada entre todas las competiciones, cinco bajo el mando de Alonso y cinco bajo el de Arbeloa. Camino de igualar las 15 citas que perdió en el curso 24-25, mientras que el anterior, el año del doblete, sólo había caído derrotado en dos ocasiones, una en Liga y otra en Copa, ambas ante el Atlético. Para encontrar 25 derrotas entre dos campañas hay que irse a la 18-19 y la 19-20, con 18 y 7 en cada una, y a la actual todavía le queda un mes y medio.

Estos números han elevado las alertas en la dirección general del club, que cada semana que pasa añade algún nombre más a la lista de posibles salidas en verano. Camavinga, con su error en Mallorca y el estancamiento en el que vive su fútbol desde hace un par de temporadas es el último que se ha sumado.

El francés, como sus compañeros, se juega mucho en esta eliminatoria y en las semanas que quedan de temporada. Las salidas de Kroos y Modric cerraron definitivamente el ciclo de un mediocampo que dominó Europa y ahora el Madrid empieza a asumir la necesidad de tomar decisiones difíciles en esa zona del campo. Las primeras apuestas no terminan de encajar en el puzle general y hay voces que piden una nueva redefinición del centro del campo madridista.

El Bayern, que bate récords de goles en Alemania, aparece como el metrónomo definitivo del Madrid.

Vinicius: "No pude conectar con Xabi, jugaba pocos minutos. Pero con Arbeloa tengo una conexión maravillosa, como con Ancelotti"

Vinicius: “No pude conectar con Xabi, jugaba pocos minutos. Pero con Arbeloa tengo una conexión maravillosa, como con Ancelotti”

Vinicius Júnior no hablaba en una rueda de prensa del Real Madrid desde el 3 de marzo de 2025. Hace más de un año. Fue en la previa de la eliminatoria de Champions League contra el Atlético de Madrid. Desde entonces han pasdado muchas cosas. Se fue Ancelotti, llegó Xabi Alonso, acabó su etapa el tolosarra y aterrizó Arbeloa. El brasileño tenía mucho que analizar.

"Con Xabi jugaba partidos, pero pocos minutos. Cada entrenador tiene sus métodos y yo no conecté con él. Pero fue un aprendizaje y ojalá pueda seguir con Arbeloa, que tengo una conexión maravillosa con él y siempre me ha dado confianza", explicó sobre el cambio de técnico, insistiendo en que pidió perdón por su enfado en el clásico contra el Barcelona.

"Fue un momento que no fue bonito, pedí perdón a todos, al club, compañeros, entrenador y afición. Me gusta jugar todos los partidos y no salir de ninguno. Y creía que estaba jugando bien y no era un cambio correcto. Luego, con la cabeza fría, puedes entender que te has equivocado. Soy joven y cada día es una experiencia nueva en la que puedes mejorar", reflexionó, elogiando la gestión de Arbeloa.

"Con Arbeloa he tenido una conexión especial como tuve con Ancelotti. Siempre me ha dejado claro lo que quiere de mí. Yo siempre he dado lo mejor de mí y lo voy a seguir dando. Creo que nunca había estado tanto tiempo sin marcar goles. He aprendido de este mal momento y quiero seguir aprendiendo. Los mejores jugadores siempre dan la vuelta", añadió.

El brasileño repitió que "he pasado por momentos complicados esta temporada", pero aseguró que ahora está "mejor". "Ahora muy bien. He pasado momentos difíciles esta temporada, donde estuve sin marcar goles y la afición me pitó, pero fue todo para aprender".

A pesar de estos malos momentos, Vinicius asegura que quiere seguir "muchos años" en el Madrid. "Ojalá pueda seguir aquí mucho tiempo. Aún me queda un año de contrato, pero estoy muy tranquilo. Tengo la confianza del presidente. En el momento correcto haré la renovación y seguiré aquí mucho tiempo, porque es el club de mis sueños", recalcó.

Unos segundos después, Arbeloa rechazó valorar la importancia de una posible derrota en la eliminatoria contra el Bayern y sus consecuencias. "Sólo pensamos en ganar. No pensamos en no ganar la eliminatoria. Para nosotros solo hay un escenario: pasar la eliminatoria. Es lo único que creemos", insistió.

El técnico defendió a Mbappé después de las críticas por el partido de Mallorca y dejó caer que Bellingham apunta a titular contra el Bayern. "Está claro que Mbappé tiene condiciones distintas a las de Brahim y por ahí tenemos que jugar de una manera diferente. Pero estoy encantado de tener a esos grandísimos jugadores a disposición. Mbappé vino para jugar este tipo de partidos. Es una suerte poder contar con todos y no tener un equipo con diez u once bajas. Me pongo en la piel de los defensas que tienen que enfrentarse al Madrid y es complicado", argumentó, y pidió que le hicieran la pregunta de si '¿Sabe Mbappé lo que significa el Madrid?' "después de la eliminatoria".

Sobre Bellingham, incidió: "Lo que cambia con él es que somos mejor equipo, estoy convencido de ello. Tiene unas condiciones diferentes a otros compañeros y cuando está en el campo nos tenemos que adaptar. De eso se trata el fútbol, de tener esas relaciones entre los jugadores. Pero bendito problema tener que encajar a Bellingham en el equipo".

Los orígenes de Kompany, el hijo de un alcalde inmigrante que "ha puesto paz" en la guerra del Bayern: "Guardiola nos lo recomendó"

Los orígenes de Kompany, el hijo de un alcalde inmigrante que “ha puesto paz” en la guerra del Bayern: “Guardiola nos lo recomendó”

Cuando Vincent Kompany, capitán y ganador de cuatro Premier League con el Manchester City, decidió dejar el equipo de Pep Guardiola en 2019, con 33 años, podría haber elegido casi cualquier conjunto del mundo. Todavía tenía físico para la elite europea, pero en su lugar se atrevió a ser entrenador-jugador del Anderlecht, el club en el que se había criado. Esa decisión define el carácter del central belga. «Tiene alma de líder», explican a este periódico los que mejor le conocen. Sólo cinco años después de aquello, se convirtió en técnico de un Bayern de Múnich en plena guerra donde él, hijo del primer alcalde de raza negra de Bélgica, «ha puesto paz», camino ahora de los cuartos de final contra el Real Madrid.

En el Allianz Arena, Kompany, también primer entrenador de raza negra de la Bundesliga, ha ganado una liga y va camino de lograr otra mientras trata de apagar los fuegos a su alrededor. «Se encontró un club en crisis total que venía de no ganar la Bundesliga por primera vez en 11 años. Había muchos problemas, muchas miniguerras internas y mucho escepticismo con él. No había entrenado a un gran club y no fue ni la primera ni la segunda opción, porque el Bayern intentó fichar a Xabi Alonso y a Nagelsmann. Al final apostaron por él, acabó con los incendios y puso paz», explica a este periódico Nico Linner, periodista de Bild.

Bajo su mandato, el Bayern ha vuelto a dar miedo en Europa. El curso pasado no pudo con el Inter en cuartos, más tarde finalista contra el PSG, y en el Mundial de Clubes sólo el conjunto galo pudo pararlo. Este año, el panorama les sitúa como uno de los favoritos al título. Marcaron casi tres goles por partido en la liguilla de la Champions y en octavos pasaron por encima de la Atalanta con un global de 10-2 a su favor. «Es puro rock & roll. Ha vuelto el Bayern que no tiene piedad, que no para nunca. Van a lograr pronto los 100 goles en liga, un récord histórico», insiste Linner.

"Se le veía que iba a ser entrenador"

Viajando a su pasado futbolístico, al Bayern no le importó firmar a un técnico que había descendido a Championship con el Burnley. Se fijó más en sus éxitos: el ascenso el curso anterior, la influencia de todos los años con Guardiola, la recomendación personal del catalán a Rummenigge y el cara a cara con el que Kompany convenció a los directivos del Bayern: «Pep nos echó una mano. Su opinión es muy importante para nosotros y nos lo recomendó totalmente».

«Se le veía que iba a ser entrenador. Era un referente en aquel City. Daba muchísimas órdenes en los entrenamientos y en los partidos. Entrenaba muy fuerte, muy duro. No me esperaba que llegara tan rápido a un club como el Bayern, pero se veía que iba para entrenador», explica a EL MUNDO el español Denis Suárez, ahora en el Alavés, que coincidió con Kompany en Manchester durante varios años.

Esa capacidad de liderazgo y pacificadora no se entiende sin observar las raíces familiares de Kompany. Su padre, Pierre, fue un inmigrante congoleño, encarcelado durante varios meses cuando era estudiante por protestar contra el dictador Mobutu, que llegó a Bélgica en 1975, en 2014 entró en el Parlamento del país y en 2018 se convirtió en el alcalde de Ganshoren, un municipio de la región de Bruselas.

La defensa a Vinicius

Seis años después del logro paterno, Kompany se convertía en el primer entrenador de raza negra de la Bundesliga y en el segundo en el fútbol profesional alemán. Un hito del que no escapa, situándose siempre en la lucha frontal contra el racismo, como cuando defendió a Vinicius después de su denuncia durante el Benfica - Real Madrid de Champions. «A mí me llamaban 'mono' y no se hacía nada. Y yo tenía una voz. ¿Qué creéis que pasa con la gente que no tiene voz?», reclamó en rueda de prensa tras la denuncia del brasileño en Lisboa.

El origen y la vida de sus padres le empujaron a actuar en causas sociales, como las reivindicaciones de la gente sin hogar de Manchester en 2018 creando una plataforma directamente con el alcalde de la ciudad. No es lo único que hace, trabaja con ONGs en el Congo construyendo escuelas y creó un club de fútbol en Bruselas para jóvenes en situaciones precarias.

«Le debo todo a mis padres. Si hubiera querido vender droga, sólo tenía que bajar a mi calle y podría haber entrado en una banda», dijo en una entrevista en The Guardian. De su madre Jocelyne, fallecida de cáncer en 2007, repite que «es la que me empujó a estudiar, la que me recordaba que el fútbol era temporal. Era socialista, casi comunista, luchaba por los derechos de los más desfavorecidos». «Cuando ella falleció, se convirtió en algo todavía más importante para mí», explicó.

Por todo eso, mientras ganaba títulos con el City completó un MBA en Administración de Empresas y se interesó todavía más por los idiomas que iba encontrando en el equipo británico. Habla con fluidez flamenco, francés, inglés y alemán, y es capaz de mantener una conversación en italiano y español, algo clave en un vestuario tan plurilingüe como el del Bayern, donde sigue participando en los rondos. «Creo que soy el que más en forma está de todo el cuerpo técnico y me sirve para conectar con los jugadores», dijo.

Esta semana llega al Bernabéu para vengar la remontada de hace dos temporadas.

La cara de Militao, la cruz de Camavinga y la "culpa" (otra vez) de Arbeloa: "La derrota es toda mía"

La cara de Militao, la cruz de Camavinga y la “culpa” (otra vez) de Arbeloa: “La derrota es toda mía”

Álvaro Arbeloa sufrió en Mallorca su quinta derrota como entrenador del Real Madrid, tras las vividas ante Albacete (Copa del Rey), Benfica (Champions), Osasuna y Getafe, estas últimas en Liga. Por el camino, nueve puntos al limbo de la pelea liguera contra un Barça que no parece relajarse en la lucha por el título. A pesar de esas derrotas, Arbeloa se niega a criticar en público a su equipo, que en Son Moix estuvo muy lejos del nivel mostrado en los encuentros anteriores.

El Madrid, que llevaba cinco victorias consecutivas ante Celta, City (dos veces), Elche y Atlético de Madrid, recuperó su peor versión ante un equipo que está peleando por el descenso y que sólo había ganado un partido de los últimos siete.

"Esta derrota es culpa mía y se lo he dicho a los jugadores. Toda mía y necesito que piensen ya en el partido del martes. Yo soy el que tomo las decisiones, el que hago los cambios y el que digo cómo tienen que jugar", repitió, en un mensaje que sonó similar al dado en el Carlos Belmonte de Albacete, donde los blancos quedaron eliminados en Copa del Rey.

Una derrota del Madrid y una espalda cargada de culpa para Arbeloa y ni una crítica pública hacia sus futbolistas. Sólo un pequeño desliz: "Lo complicado es que los jugadores sepan entender que hoy sin el 200% hoy no íbamos a poder ganar. Hemos sido superiores en la primera parte, pero en un desajuste nos han marcado. Aquí te despistas un momento, no ajustas bien, pierdes una marca, no la sigues... Y lo acabas pagando. Esto es la élite, es Primera División". Una declaración que suena directa hacia Eduardo Camavinga.

El centrocampista francés, que hace unas semanas decía en zona mixta que el Madrid no necesitaba nuevos centrocampistas, se despistó en su marca sobre Morlanes y dejó al jugador del Mallorca liberado para marcar a placer el 1-0. Un tanto que condicionó el guion de la tarde balear.

Camavinga, que lleva meses estancado, tampoco tiene asegurado su puesto en la selección francesa de cara al próximo Mundial y empieza a generar debate en la planta noble del Bernabéu sobre su futuro. A sus 23 años y después de haber ganado dos Champions en el Madrid, sigue estando lejos del nivel que ofreció en sus primeras dos temporadas en Chamartín y en Valdebebas existe mucha preocupación sobre su actitud sobre el césped y lo poco que ha evolucionado en estos últimos años. Su carrera, al trote detrás de un Morlanes liberado, tiró media Liga del Madrid.

En el tramo final, Militao ilusionó a los suyos con sacar algún punto en la visita a Palma gracias a un sensacional cabezazo desde el punto de penalti. No jugaba un partido oficial desde el 7 de diciembre de 2025, hace cuatro meses, y demostró que debe entrar directo al once para elevar el nivel competitivo y la actitud de un equipo que parece elegir los días para dar su mejor nivel. "Hay veces que no tienen su día y las cosas no salen. Hay que cambiar el chip", pidió Arbeloa, que volvió a mandar un mensaje a los suyos: "Sé de lo que son capaces mis jugadores. Sé que entienden la importancia del partido del martes. Necesito que crean en ganar el encuentro del martes. Es una competición muy importante ante un grandísimo rival", recalcó.

El mensaje sobre la Champions refleja también la realidad del club. Con la Liga cada vez más difícil, eliminados de Copa y con la Supercopa de España perdida ante el Barça, la Copa de Europa aparece como el único título en el que el Madrid mantiene todavía opciones reales de tocar metal.