Sigue el drama de las lesiones en el Real Madrid. Kylian Mbappé, que se retiró con molestias del partido del pasado viernes ante el Betis, sufre una lesión en el músculo semitendinoso de la pierna izquierda, por lo que es baja segura para el duelo ante el Espanyol y duda para el clásico ante el Barcelona del próximo 10 de mayo. Eder Militao, por su parte, ha decidido junto a los servicios médicos del Madrid pasar por el quirófano para solucionar su lesión muscular en el bíceps femoral de la pierna izquierda, por lo que su tiempo de baja se alargará hasta cinco meses.
Estas dos ausencias se unen a las ya conocidas de Rodrygo Goes, Thibaut Courtois y Arda Güler. El brasileño no volverá hasta 2027, el turco es baja para lo que resta de temporada y apurará para llegar al Mundial, mientras que el belga espera regresar para el duelo contra el Barcelona.
Desde Valdebebas se asegura que tanto el portero como Mbappé "harán todo lo posible" para estar el domingo 10 de mayo en el Camp Nou, "sea cual sea la clasificación en Liga". Y es que las posibilidades de que el Barça llegue como campeón al clásico han aumentado tras el empate de los blancos ante el Betis. Ahora mismo los azulgrana aventajan al Madrid en 11 puntos a falta de 15 por jugar, por lo que si ganan a Osasuna en Pamplona y el Madrid no gana ante el Espanyol en Cornellà, sería campeón y recibiría el pasillo de su eterno rival en el clásico del Camp Nou.
La ausencia de partidos de Liga durante el fin de semana de la final de la Copa alejó a la plantilla del Real Madrid del Santiago Bernabéu durante un par de días más de lo esperado. Pasó casi una semana entre la dolorosa derrota en Múnich contra el Bayern, no que provocó la eliminación de los blancos en la Copa de Europa, y el regreso a Chamartín para recibir el veredicto de su afición antes de iniciar el último esfuerzo en una Liga prácticamente decidida.
La conclusión de la previa en la Castellana es que el público parece haber desconectado del equipo tras el resultado de Alemania. La hora del partido, nueve y media de la noche, no ayudaba a llenar las gradas en un martes laborable, pero la distancia de nueve puntos hasta el Barça hace de estos siete encuentros ligueros una llamada de atención demasiado escasa para la afición madridista.
Eso sí, los que se dieron cita en el Bernabéu dictaron su propia sentencia. Hubo indiferencia cuando los jugadores saltaron a calentar y al anunciarse la alineación por megafonía, con el audio a todo volumen, pero cuando empezó el partido los silbidos se centraron en dos futbolistas: Vinicius Júnior y Kylian Mbappé. El brasileño estaría ya acostumbrado a ello porque desde la crisis del equipo bajo el mando de Xabi Alonso ha sido el foco de la crítica de la grada, pero ésta había salvado al francés hasta ahora.
Mbappé, que no marcaba en Liga desde el 8 de febrero pero anotó dos tantos en la eliminatoria contra el Bayern, fue pitado cada vez que tocó el balón durante los primeros minutos del partidos. Algo menos que Vinicius, pero se notó el enfado del público con él.
El tanto del francés en el primer tiempo le sirvió para recibir algunos aplausos, aunque no cruzó sus brazos en la celebración como acostumbra. Se quedó quieto, sonrió y abrazó a sus compañeros. Más tarde, falló una vaselina y recibió nuevos pitos. Su gol le distancia un poco más de Muriqi en la pelea por el Pichichi de la competición. Mbappé suma 24 tantos, por 21 del kosovar.
Vinicius, por su parte, tuvo su redención en la segunda parte al marcar un gran gol desde fuera del área. Lejos de mostrar su sonrisa, el brasileño levantó los brazos, hizo un gesto de 'perdón' y se besó el escudo del Madrid.
"Vini ha hecho un gran esfuerzo en momentos complicados y se ha echado el equipo a la espalda. No podemos negarle la actitud, no se esconde y tiene una gran valentía. Es un gran madridista, siente mucho la camiseta y me alegra cuando al final el público le recompensa con aplausos", aseguró Arbeloa, que espera que "Vinicius se quiera quedar muchos años en el Madrid". "Creo que Vini cuenta con el cariño de la afición", insistió.
A pesar del foco sobre las dos grandes estrellas del equipo, la pitada de la noche se la llevó Eduardo Camavinga cuando entró al campo. En su caso, la mayor parte del estadio abucheó su nombre cuando la megafonía anunció el cambio por Tchouaméni, y el público, en un volumen mucho mayor que con Mbappé y Vinicius, le silbó cada vez que tocó el balón. Su error en Mallorca y su expulsión en Múnich han torcido del todo su temporada y la del Bernabéu, que vivió su peor entrada del año: 61.468 espectadores.
Fue una alineación sin Carvajal, que volvió a ser suplente: "Tengo 23 jugadores y cualquier jugador del Madrid tiene opciones para ir al Mundial. Si me lo permitís, voy a pensar en lo mejor para mi equipo", contestó Arbeloa a la prensa.
En las últimas tres temporadas, el Real Madrid ha ganado solo 25 millones de euros en ventas de futbolistas. Una cifra escasa para el desembolso que ha ido realizando en fichajes en ese mismo periodo: 377 millones. El resumen es evidente: los jugadores no quieren abandonar Valdebebas. Este verano, el intento de reconstrucción del club chocará de nuevo con la misma piedra.
Dani Carvajal, David Alaba y Antonio Rüdiger son los tres futbolistas que terminan contrato con el conjunto blanco. De hecho, el capitán está a la espera de una conversación sobre su futuro, el austriaco ya sabe que no renovará y el alemán está cerca de hacerlo por una temporada más. Son negociaciones obligadas y relativamente fáciles: si el club quiere, el jugador sigue.
Las charlas complicadas para la dirección del Madrid están siendo las que deben tener con aquellos futbolistas con contrato que no cuentan para el club. Jugadores que lejos del Bernabéu encontrarán seguramente más minutos, pero un salario y un foco mediático inferior. Pocos, o ninguno, quieren eso. Ya se vivió ese problema con Vallejo o Mariano, pero también con futbolistas de más cartel que al final sólo se fueron cuando terminaron contrato, como Bale, Asensio o Jovic.
El caso de Ceballos es un ejemplo perfecto. El Madrid lleva varios veranos intentando encontrarle una salida al de Utrera, pero ninguna negociación ha terminado con éxito porque por los números no le cuadraban al futbolista. El último intento fue el año pasado con el Olympique de Marsella, con el acuerdo entre clubes conseguido pero sin entendimiento con el jugador, que tenía que rebajarse el salario en caso de firmar por el cuadro francés.
Ceballos termina contrato en 2027, dentro de poco más de un año, así que este verano es la única oportunidad del Madrid de conseguir un retorno económico. Lo mismo sucede con Fran García, que también acaba su vinculación con el conjunto blanco en junio de 2027. El lateral izquierdo, que volvió al Madrid en 2023, ha estado en la puerta de salida en los últimos meses e incluso llegó a aceptar una salida al Bournemouth en invierno, pero justo en ese momento los blancos no se lo podían permitir por la lesión de Mendy.
Más complicado es el tema de Asencio. El central canario renovó hace unos meses hasta 2031, elevando el salario que recibía en el acuerdo anterior. Cinco años por delante que el conjunto blanco preferiría terminar este verano. En la dirección del club existe una decepción con el defensa por los problemas que ha tenido con Arbeloa este curso, quedándose fuera de la convocatoria por decisión técnico en varias ocasiones.
El Madrid, que quiere ir al mercado para fichar a un central, cuenta también con Militao, Huijsen y Rüdiger en la posición, dejando a Asencio un escalón por debajo de los demás. Con 23 años, en Valdebebas creen que pueden conseguir una buena cantidad por él.
El dilema con Camavinga
El último protagonistas, y el que más debate genera, es Camavinga. El francés tiene varios años de contrato con el Madrid, hasta 2029, y a pesar de su mal año, dispone de un amplio cartel en el fútbol europeo. A sus 23 años podría ser una venta importante para el club, que debate a nivel interno si seguir confiando en él o utilizarle como fuente de ingresos para remodelar el centro del campo. Aún así, suena a imposible, porque según ha podido confirmar este periódico, fuentes cercanas a Camavinga descartan que tenga intención de abandonar Valdebebas. Es feliz en Madrid, es muy querido en el vestuario, donde tiene una relación «de hermanos» con Vinicius Júnior, y su contrato es lo suficientemente largo como para no valorar una salida.
Consciente de la situación, el Madrid tiene doble trabajo. Por un lado, decidir si quiere seguir invirtiendo en la evolución del futbolista, que ahora mismo parece estancada, y por otro, en caso negativo, convencerle de que un cambio de aires puede ser lo mejor para su carrera. Algo que no consiguieron con otros jugadores antes. En Valdebebas creen que hay equipos de la Premier que igualarían el salario de Camavinga y quieren ver hasta qué cifra se podría elevar el traspaso.
La lista de salidas, junto al debate del banquillo, es ahora mismo el gran dilema en Valdebebas mientras el club comienza hoy la ruta de siete partidos hasta el final de curso.
Era una rueda de prensa complicada para Álvaro Arbeloa. Desde su aparición el miércoles por la noche en la sala de prensa del Allianz Arena hasta la mañana del lunes en Valdebebas habían pasado cuatro días enteros de rumores, críticas y reconstrucciones. Muchos, la mayoría, con su nombre como protagonista. Su situación es complicada, casi insalvable, pero el técnico pone su mirada, al menos públicamente, en los siete partidos que le restan a la temporada del Real Madrid. A nueve puntos del Barcelona en la Liga, parece una misión imposible. Este martes, ante el Alavés, su plantilla se enfrentará a la primera reacción del Bernabéu.
"He salido a la calle y he sentido el orgullo de la gente por el sacrificio del miércoles. Espero un Bernabéu en familia, unido y orgulloso de cómo jugaron. Nos privaron de estar en la pelea por las semifinales", contestó, cuestionado por la hipotética pitada con la que podría recibir la grada al Madrid tras su eliminación continental, centrando el foco en la actuación del árbitro y la expulsión de Camavinga.
"Fue un error grave del árbitro. No saber que un jugador tenía una tarjeta es un error grave. Eduardo está dolido porque sabe lo que es el Madrid, lleva muchos años aquí y es un jugador muy importante. Cuenta con la confianza del club y ojalá pueda estar con nosotros muchos años más", aseguró sobre el centrocampista francés.
En cuanto a su futuro en el banquillo, Arbeloa repitió el mismo mensaje del Allianz Arena: "Es una decisión que no me compete. No me preocupa mi futuro, sino estos siete partidos, que es lo único importante ahora", dijo, insistiendo en que "he hecho en cada momento lo que creía que debía hacer. Nunca he puesto mi figura por delante del club": "Te vuelvo a decir que son decisiones que son del club, tengo comunicación directa con el club todas las semanas y una gran relación, pero el único futuro que me preocupa es el de mañana. Estos partidos son más importantes de lo que pueda parecer".
El técnico, además, incidió en que "no hace falta ninguna revolución". "No es lo mismo llegar a mitad de temporada, con lesiones, con muchas circunstancias, que empezar desde el inicio. Tenemos una gran plantilla y no creo que haga falta ninguna revolución para luchar por títulos. Está claro que se puede mejorar, todos los equipos miran al verano para mejorar y estoy seguro que el Madrid lo hará".
El Madrid se juega en estos siete partidos el resultado final en la lucha por el título, pero también el momento. Una de las cosas en las que ha incidido Arbeloa en estos días es en la distancia con el Barça y la disputa del clásico el 10 de mayo, a cuatro jornadas del final. Nadie quiere perder la Liga, pero mucho menos perderla antes del duelo contra el eterno rival o incluso esa misma noche. Por eso, el mensaje al vestuario es claro: "Hay que ganar siete partidos y cuando acabe hay que pensar en las cosas que tenemos que hacer bien".
En caso de perder la Liga, el Madrid acumularía solo una de las últimas 4 en juego. Algo mejorable. "Si lo pensamos alguna razón encontraríamos para eso, es fácil de ver a vista de muchos", dijo Arbeloa, refiriéndose al Caso Negreira. "Seguro que tenemos margen de mejora en la Liga en los últimos años. Creo que estos meses hemos rendido mejor en las grandes citas que ante rivales de menor entidad, pero hemos vivido circunstancias como contra el Girona que hace que sea más fácil ganar una Champions que una Liga, con eso se dicen muchas cosas", señaló sobre el penalti no pitado a Mbappé.
Raúl Asencio seguirá unos días más lejos de los terrenos de juego tras sufrir la infección de una bacteria. El central canario del Real Madrid, que se perdió el partido de vuelta de los cuartos de final de la Liga de Campeones contra el Bayern por lo que parecía una gastroenteritis, ha acudido en las últimas horas al hospital para pasar pruebas, tras sufrir vómitos y más dolores en los últimos días. Los resultados han derivado en una enterocolitis bacteriana, una inflamación del intestino delgado y el colon causada por infecciones bacterianas.
"Tras las pruebas realizadas a nuestro jugador Raúl Asencio por los Servicios Médicos del Real Madrid ha sido diagnosticado de una enterocolitis bacteriana. Asencio se encuentra en su domicilio bajo tratamiento. Pendiente de evolución", ha anunciado el Madrid en un comunicado publicado en su página web.
El central seguirá ahora un tratamiento de antibióticos, pero tardará unos días en regresar con el grupo. Según fuentes del cuadro madridista, Asencio ha perdido alrededor de seis kilos durante el proceso vírico, que comenzó a inicios de esta semana.
A nivel deportivo, el defensa no estaba contando demasiado para Arbeloa en las últimas semanas tras un encontronazo con el técnico después del Celta - Madrid del pasado 6 de marzo. Asencio forzó para disputar ese encuentro en mitad de la plaga de bajas de la zaga madridista, pero fue suplente cuatro días después en la cita contra el Manchester City, algo que le enfadó. El canterano mostró su molestia a Arbeloa y al técnico no le gustó su reacción, por lo que le dejó fuera de varias convocatorias.
Fue ante el Girona, en el Bernabéu y antes de la vuelta contra el Bayern, cuando Arbeloa volvió a contar con él para que disputara los 90 minutos. Parecía que iba a entrar en la lista contra el Bayern, pero la infección le dejó fuera.
La situación no está siendo fácil para Asencio, que es consciente de que el club podría escuchar ofertas por él este verano. Aún así, el canterano tiene contrato hasta 2031 y su intención es seguir en el equipo e intentar ganarse un puesto en la próxima pretemporada.
La cara de Álvaro Arbeloa en el autobús del Real Madrid reflejaba la situación. Mientras esperaba al resto de la expedición, el técnico miraba hacia el techo del vehículo, con la vista perdida, consciente de que la derrota en el Allianz Arena era la última piedra en el camino de la temporada del conjunto blanco y en el proyecto que trataba de levantar en Valdebebas. Lo había reconocido de forma contundente unos minutos antes en la sala de prensa del estadio: "Entenderé cualquier decisión del club. Yo he venido aquí a ayudar", admitió en una serie de frases que sonaron a despedida. Lo más probable, según pudo confirmar este periódico, es que no siga en el club la temporada que viene.
Tras el 4-3 ante el Bayern se abre ahora en el seno del club madridista un "tiempo de reflexión". Así lo definían los responsables del Madrid mientras salían del estadio camino del aeropuerto. ¿Y qué quiere decir ese 'tiempo de reflexión'? Bueno, hay algunas certezas y algunos interrogantes. "Hay que reflexionar de forma tranquila, no en caliente", insistían fuentes del conjunto blanco a este periódico.
Al Madrid le quedan siete partidos de Liga, tres en casa (Alavés, Oviedo y Athletic) y cuatro fuera (Betis, Espanyol, Barça y Sevilla) antes de que los internacionales pongan rumbo al Mundial. A nueve puntos de un Barça que tampoco tiene la Champions, la pelea por la Liga está casi imposible, con ese clásico el 10 de mayo donde el conjunto culé se puede proclamar campeón si todo se mantiene como hasta ahora.
Arbeloa, que ha sufrido como técnico la eliminación en Copa, el adiós en Champions y el distanciamiento en Liga, terminará la temporada, pero el Madrid acelerará ahora la búsqueda de un entrenador para el curso que viene. Ahí reside el gran dilema del club en este momento: ¿Quién será el elegido? ¿Qué perfil seleccionar?
Arbeloa, sobre su futuro: "Entenderé cualquier decisión que pueda tomar el club"E.M
Lo que suena en Valdebebas
Klopp (director de fútbol en Red Bull), Pochettino (seleccionador de Estados Unidos), Deschamps (Francia), Scaloni (Argentina) o incluso Mourinho (Benfica) son nombres que se han repetido en Valdebebas en las últimas semanas, pero sin el convencimiento definitivo de que serían la opción idónea. Varios de ellos serán protagonistas en el próximo Mundial, donde el Madrid pondrá el ojo para el banquillo y el césped. Zidane, que apunta a la selección francesa tras la Copa del Mundo, era el favorito de la dirección general del Madrid, pero su "no" parece definitivo.
Ese perfil es el que se busca. Un técnico de peso, de fama mayúscula y que haya tenido éxito internacional, capaz de gestionar los egos de un vestuario agrietado desde hace demasiado tiempo. No será un perfil joven como el de Xabi Alonso, más intervencionista, porque el Madrid ya gastó esa bala. Nombres como Nagelsmann, seleccionador alemán, o Cesc Fábregas, revelación de la Serie A con el Como, parecen descartados en Valdebebas.
En la dirección del Madrid siguen convencidos de que la plantilla tiene más potencial del que Ancelotti, Alonso o Arbeloa han sido capaces de sacarle en los últimos dos años. Insisten en que las lesiones han maltratado al equipo y que depende del técnico que esté en el cargo hacer conectar a los futbolistas. Hay piezas que retocar, reconocen las fuentes consultadas, pero la columna vertebral, repiten en Chamartín, "es de clase mundial". Ese eje se mueve entre Courtois, Militao, Tchouaméni, Valverde, Güler, Bellingham, Vinicius y Mbappé. El club no valora, al menos en este momento, una salida de alguna de sus tres mayores estrellas.
Cambios en la plantilla
A partir de ahí, todas las hojas del árbol se pueden caer. Alaba, Carvajal y Rüdiger terminan contrato, con el alemán muy cerca de renovar. Futbolistas como Ceballos, Fran García o Asencio tienen las puertas abiertas a buscar destino, mientras que Gonzalo apunta a salir cedido. Regresará Endrick y seguramente Nico Paz, lo que podría abrir la opción de una cesión para Mastantuono.
El cambio más doloroso para el club es el de Camavinga, que con su expulsión en Múnich terminó por sentenciar su año. Era uno de los favoritos de la dirección durante las últimas temporadas, pero ahora su situación es diferente. El Madrid quiere fichar a un mediocentro de corte diferente a los que ya tiene y el francés tiene muchas papeletas para ser el sacrificado.
Debate en los despachos
Los movimientos del banquillo y el césped también tienen su eco en los despachos del Bernabéu. En la cúpula, la confianza de Florentino Pérez en José Ángel Sánchez, director general, sigue siendo máxima a pesar de los rumores de los últimos días y del comunicado oficial del club en el que se negaba la búsqueda de un director deportivo. Es un puesto que no existe ahora mismo en el Madrid, pero algunos departamentos sí podrían verse afectados por una reconstrucción.
La situación de algunos hombres fuertes en los últimos años, como Juni Calafat (jefe de ojeadores) es complicada. Los fichajes de Huijsen, Carreras o Mastantuono no han elevado el techo del equipo y el club estudia su puesto y posibles fichajes en esa sección. Santiago Solari, actualmente Director de Fútbol aunque con poco peso, también podría salir.
La presencia de Anas Laghrari, financiero de confianza de Florentino Pérez, en el palco del Bernabéu y en los viajes europeos, ha elevado los rumores sobre su posición. El banquero francés ha ganado peso en los últimos meses y es una de las voces que más abogan por una profunda reconstrucción a todos los niveles. En Valdebebas la incertidumbre es máxima en este "tiempo de reflexión".
24 minutos duró en el campo Eduardo Camavinga y ocho tardó en ver las dos amarillas que sentenciaron la noche y la temporada del Real Madrid. El futbolista francés vio una amarilla por un agarrón sobre Musiala y la segunda por retener el balón más de la cuenta tras una falta a Harry Kane. Protestó todo el banquillo del conjunto blanco, consciente de que ahí se terminaba el curso, pero no sirvió de nada. Tres minutos después, Luis Diaz anotó el empate a tres y clasificó al Bayern para las semifinales.
"Nadie entiende que puedas expulsar a un jugador por algo así. La eliminatoria se ha acabado en ese momento. Es inexplicable e injusto. Felicito al Bayern por la gran eliminatoria, pero nos hubiese gustado que nos ganaran de manera diferente. Es una expulsión inexplicable, una injusticia", criticó Arbeloa en la sala de prensa. En la misma, el técnico admitió que el vestuario cree que Vincic no sabía que Camavinga ya tenía tarjeta.
"Sí. Creo que le ha sacado la segunda porque han ido los del Bayern a decirlo. A veces parece que los árbitros o no han jugado al futbol o no entienden", insistió el entrenador.
El técnico salmantino apeló a la épica durante toda la semana, al escudo, a la historia... A todos menos al fútbol porque sabía bien que a veces el balón es lo menos importante en este deporte. A los 34 segundos, Múnich encontró la respuesta. Un error de Neuer en salida y un golazo de Güler, el segundo más rápido en la historia del club en la Copa de Europa tras uno de Rial al Amberes en 1957 (31 segundos). Puro Real Madrid.
El Madrid dio el primer puñetazo de una primera parte imparable, sin tiempos muertos. La entrada de Bellingham y Brahim en lugar de Camavinga y Pitarch dejó un centro del campo inédito en el cuadro blanco. Fede Valverde como mediocentro, tres mediaspuntas a su alrededor y Vinicius y Mbappé para meter peligro a la defensa del Bayern.
Atrás, Mendy, que jugó 45 minutos en la ida contra el Manchester City desapareció un mes hasta ser visto de nuevo en el tramo final del duelo contra el Girona. El francés, en una actuación extraordinaria a la par que inexplicable por su supuesta falta de ritmo competitivo, fue el antídoto de Olise, que había pasado por encima de Carreras en la ida. Al lado del francés, Militao, que no salía de inicio en Europa desde la cita de Anfield, allá por noviembre.
Todas esas circunstancias dieron igual porque no hubo ni tiempo para reflexionar sobre ellas. Güler marcó a los 34 segundos, Pavlovic en el minuto seis, Güler de nuevo en el 29 con una falta sensacional, Kane en el 38 y Mbappé en el 42. Cinco goles y tres del Madrid en un rato impredecible. Los blancos, que ya habían metido tres en el Allianz en la primera parte de las semifinales de 2014, repitieron hazaña en tierra hostil. Es el único club que lo ha hecho jamás.
Pero el esfuerzo del Madrid se encontró con la inmadurez de Camavinga y con la rigurosidad del esloveno Slavko Vincic, que no dudó en expulsarle antes de los goles de Diaz y Olise. Los blancos se comieron al árbitro y Güler terminó expulsado por protestar, pero todo lo tenían ya perdido.
La opinión pública debate sobre Kylian Mbappé y Vinicius Júnior, pero estos últimos días en Valdebebas la mirada se ha dirigido hacia Jude Bellingham. «Esto depende de ti», le han dicho, directamente y a la cara, al centrocampista inglés en la ciudad deportiva del Real Madrid antes de viajar a Múnich. En Alemania, los blancos se enfrentarán al Bayern y al último juicio de la temporada... Y veremos si de este proyecto.
Despedido Xabi Alonso, perdida la Copa y olvidada la Liga tras una serie de catastróficos pinchazos, la Champions League es la única cuenta pendiente de un vestuario que se ha ganado a pulso ser la diana de los responsables del club. En los despachos del Bernabéu han dejado a un lado las lesiones, las ideas de Xabi Alonso o cualquier otro condicionante que haya sido protagonista en la temporada del Madrid y han girado su vista y sus culpas hacia el vestuario.
Antes del partido de ida, el mensaje al grupo ya se centraba en que la eliminatoria contra el Bayern iba a ser clave en la posible reconstrucción de la plantilla en verano. Una derrota aceleraría algunas reflexiones que ahora ya se deslizan en varios pasillos. Algunas ventas importantes que hace meses eran impensables ya no lo son.
El enfado de la dirección general del club por el rendimiento desde el verano de 2024 ha ido aumentando en los últimos seis meses y las derrotas contra Arsenal, Liverpool, Barcelona o PSG, rivales directos en la lucha por los títulos, han ido menguando la confianza de la directiva en la plantilla. Y en este momento, Bellingham, querido y respetado por los distintos grupos que forman el vestuario, ha recibido galones de líder en un tramo crucial del curso y del proyecto. Y es que el inglés se intuye capital en el éxito de esta generación del conjunto blanco y así se lo han hecho saber. Confían en él después de una extraordinaria primera temporada y admiten que las lesiones de hombro e isquio no le han dejado coger ritmo, pero le piden más a todos los niveles. Mayor implicación tanto en el césped como en el vestuario.
La pareja Vini-Mbappé, innegociable
En un equipo falto de líderes, Militao, Valverde, Rüdiger y el propio Bellingham han dado un paso adelante en estas últimas semanas. El inglés, especialmente, tras su vuelta de la lesión. Su regreso y el de Mbappé ha coincidido con dos derrotas y un empate y con el inevitable debate de si el inglés, el francés y Vinicius pueden jugar juntos. La respuesta en Valdebebas es clara: «Deben hacerlo». No hay opción.
El club, a pesar de los resultados del último año, no se plantea romper el tridente y sí analiza cómo mejorar el centro del campo y la defensa, pero le insiste a Bellingham con la frase de estos días: «Depende mucho de ti».
El británico, a caballo entre la mediapunta y el puesto de delantero centro en el doblete de 2024, está llamado por la dirección del club a ser más centrocampista que delantero, más organizador que ejecutor, más facilitador que goleador. Y a Bellingham, que recibió los focos de medio mundo hace menos de dos años, le está costando asumir el cambio. «Los últimos meses han sido de frustración y desde 2024 y ha sido un cambio de posición, no ha sido fácil» admitió en el Allianz sobre las diferencias entre el equipo ante s y después de la llegada de Mbappé. Esta noche, juicio en Múnich.
Jude Bellingham será titular el miércoles en un duelo vital para el Real Madrid, la vuelta de los cuartos de final de la Liga de Campeones contra el Bayern. El inglés, lesionado en los isquios durante varias semanas, volvió a ser titular en Liga ante el Girona y estrenará puesto en el once inicial ante el cuadro alemán. En juego, el curso entero del conjunto blanco. "Es una final para nosotros", admitió el británico en rueda de prensa, donde insistió en que "es todo o nada y no nos vamos a esconder". "No tenemos más ocasiones", añadió.
Cuestionado sobre su posición en el campo y el ataque con Vinicius y Mbappé, admitió que ha sido "difícil" y un "cambio" para él desde la llegada del francés. "Hemos tenido muchos partidos donde hemos jugado bien todos. Hay que mirar el momento de cada uno. Podemos encontrar ese equilibrio, tener esa libertad y jugar con fluidez. Hay que creer en Vini y Mbappé porque tienen mucho talento. No estoy preocupado, se mira el vaso medio vacío", dijo.
Sobre el cambio entre Xabi y Arbeloa, el británico, que admitió que "los últimos meses han sido frustrantes", reflexionó que "mi posición ha cambiado con los años". "Con Arbeloa juego un poco más retrasado, creo que puedo jugar en varias posiciones a buen nivel y eso es bueno y malo porque te tienes que adaptar. Cuando marco goles quiero marcar más pero también tienes que defender y cuando no marco goles tengo que ayudar al equipo", comentó.
Fue llamativa su celebración de un gol haciendo que bebía, algo que explicó con calma en la sala de prensa del Allianz Arena: "No se puede mezclar la vida privada con el fútbol. Salieron cosas que no eran ciertas, que salía mucho y que bebía mucho y no era cierto. Soy muy profesional. Fue una broma, nada más".
Unos segundos después hizo acto de presencia Álvaro Arbeloa, que rechazó hablar de "milagro". "No veo que tengamos que hacer ningún milagro. Si el otro día ganamos no hubiera sido ninguna locura. Su portero fue el MVP y somos capaces de hacerlo. Nadie que conozca al Madrid piensa que que el Madrid gane mañana será un milagro", explicó el técnico, que respondió a la frase de Kompany sobre la historia del Madrid.
"No creo mucho en esas historias (remontadas), todos tenemos nuestra historia", dijo el entrenador del Bayern. A lo que Arbeloa contestó: "No sé cuántos equipos pueden decir que han ganado 15 veces la Copa de Europa. Los jugadores creen, el club cree. Ni un aficionado madridista me ha dicho que no cree. El Madrid estará presente mañana y daremos lo mejor de nosotros mismos".
Fue el Pichichi del Depor y el '10' del Bayern durante años. Se cruzó contra el Madrid dos veces: una cara y otra cruz. Por el camino, el gol más rápido de la historia del torneo. Ahora analiza el duelo ante los blancos: "Vini y Mbappé son otro nivel, pero Zidane...", admite a EL MUNDO.