Enzo Alves, hijo de Marcelo, convocado por la selección española sub'17 para la Ronda 2 del Europeo

Enzo Alves, hijo de Marcelo, convocado por la selección española sub’17 para la Ronda 2 del Europeo

Enzo Alves Vieira, hijo del exfutbolista del Real Madrid Marcelo, es la gran novedad de la lista de convocados de la selección española sub'17 de cara a la Ronda 2 del Europeo de la categoría. El combinado nacional disputará la que antes se llamaba 'Ronda Elite', un minitorneo de clasificación para la cita del próximo mes de mayo en Albania.

Hernán Pérez, técnico del cuadro español, ha dado a conocer la lista de 20 futbolistas que participarán en la Ronda 2, que se se disputará en Extremadura del 19 al 25 de marzo y tendrá como sedes el Estadio Romano de Mérida y el Estadio Francisco de la Hera de Almendralejo. España está encuadrada en el grupo A2 y se enfrentará a Noruega (19 de marzo), a Alemania (22 de marzo) y Austria (25 de marzo). Solo el primero de cada grupo se clasificará para el mencionado Europeo de Albania.

En la lista llama la atención el nombre de Enzo Alves, que a pesar de tener 15 años (nació en septiembre de 2009), jugar en categoría cadete y ser un año menor que sus compañeros ha recibido la llamada del seleccionador. El hijo de Marcelo es un delantero rápido, potente y con gol que ya ha disputado encuentros con la selección española sub'16 y que parece tener claro su futuro en la Federación a pesar del interés de la selección brasileña, hogar de nacimiento de sus padres.

Marcelo, que anunció su retirada hace unas semanas, vive en Madrid junto a su mujer y sus dos hijos y el joven atacante, nacido en la capital de España, se ha criado desde pequeño en Valdebebas, donde ha ido avanzando categorías desde el Benjamín B hasta el Cadete A.

Lista completa de la sub'17

Porteros: Carlos Guirao (Granada) y Joel Rodríguez (Espanyol)

Defensas: Iker Quintero (Athletic), Álvaro Lezcano (Real Madrid), Álex Campos y Nil Teixidor (Barcelona), Tomás Méndez (Sevilla), Nacho Pérez (Levante) y Arturo Arribas (Oviedo).

Centrocampistas: Pedro Fernández, Pedro Rodríguez (Barcelona), Nico Guillén (Sevilla), Jaume Durá (Valencia) y Miguel Ángel Romero (Betis).

Delanteros: Toni Fernández, Guille Fernández (Barcelona), Enzo Alves (Real Madrid), Igor Oyono (Athletic), Alexis Ciria (Sevilla) y Asier Bonel (Osasuna)

De las noches negras de Los Galácticos al muro anti-remontadas de los últimos 17 años: la esperanza del Real Madrid en el Metropolitano

De las noches negras de Los Galácticos al muro anti-remontadas de los últimos 17 años: la esperanza del Real Madrid en el Metropolitano

El Real Madrid, y especialmente la plantilla actual, es un club experto en remontadas. Lo lleva en la sangre. Ahí están las de la Champions de 2022 y 2024 como grandes gestas de los últimos años, dándole la vuelta al marcador de la eliminatoria en el Santiago Bernabéu, convertido en el manicomio de lo inexplicable. Pero la virtud de este Madrid que ha sido campeón de Europa seis veces en las últimas once ediciones es también transformarse en un muro infranqueable en la casa del rival. Así ha conquistado también el continente, evitando una y otra vez que su enemigo golpee en último lugar en campo propio. Antes del derbi de esta noche, la estadística clama contra la historia: si ha ganado la ida en Chamartín, nadie le remonta al Madrid desde el Bayern de Múnich en los octavos de final de la 2006-2007.

Son 17 temporadas sin venirse abajo en Europa cuando se ha llevado un resultado favorable del Bernabéu. Desde entonces el Madrid ha tenido noches negras en los partidos de vuelta, obviamente, como el 4-0 de Manchester hace dos años o el 2-0 de Stamford Bridge en 2021, pero en ambos casos la ida había terminado en empate.

Rechazar la remontada rival es una característica de esta generación madridista, comandada primero por Zinedine Zidane y ahora por Carlo Ancelotti. Una virtud clave para reinar en Europa que nunca tuvieron Los Galácticos, acostumbrados a sufrir en campo enemigo cuando tenían las eliminatorias de cara. Quizás Zizou aprendió de los errores de esa época, que terminaron lastrando el legado futbolístico de la primera galaxia de Florentino Pérez.

Aquel Madrid, por ejemplo, se puso por delante en las semifinales de 2003 contra la Juventus, en los cuartos de 2004 ante el Mónaco y en octavos de 2005, otra vez frente a la Juventus, y fue incapaz de mantener la ventaja en la vuelta. Cayó en Turín las dos veces y en el Principado, cuando era el gran favorito a levantar una Champions que terminó ganando el Oporto de Mourinho.

Dos sufrimientos

Una serie de actuaciones inexplicables que contagiaron el ambiente y se repitió en 2007, ya sin varios galácticos, contra el Bayern en octavos. El Madrid venció en la ida por 3-2 y perdió en Múnich por 2-1.

Fue la última remontada en contra. 17 años después, sólo dos equipos han estado cerca de repetir un triunfo así contra el conjunto blanco: el Borussia Dortmund en los cuartos de 2014 y el Atlético de Madrid en las semifinales de 2017.

En 2014, los alemanes le dieron un susto gigante al Madrid de Ancelotti, que soñaba con la ansiada Décima. Los blancos ganaron con contundencia la ida por 3-0, con goles de Bale, Isco y Cristiano, y acumularon sufrimiento en una vuelta agónica, en la que el Dortmund se puso 2-0 al descanso. La actuación de un joven Casemiro, colosal para apuntalar el muro defensivo, fue vital para aguantar.

Sólo un cero en la portería

Tres años después, el extraordinario zigzagueo de Benzema sobre la línea de fondo del Calderón despidió al estadio y al Atlético de la Champions. Fue el último encuentro continental de los rojiblancos en el Manzanares y el mayor intento de remontada sobre la meta madridista. En la ida, un hat-trick de Cristiano parecía decidir todo, pero Saúl y Griezmann marcaron en el primer cuarto de hora y calentaron el ambiente. Isco, tras la obra de arte de Benzema, recortó distancias, pero el Atlético no dejó de empujar.

Esos dos muros levantados por el Madrid se convirtieron en dos Copas de Europa. Este año sólo ha conseguido dejar la portería a cero en una ocasión en Champions, así que Ancelotti necesitará recuperar su viejo muro para volver a sobrevivir a su competición fetiche. Enfrente, el hambre de Simeone y del Atlético.

Álvaro García: "Reyes era mi ídolo y un Dios para nosotros en Utrera. Su accidente fue un shock para todo el pueblo"

Álvaro García: “Reyes era mi ídolo y un Dios para nosotros en Utrera. Su accidente fue un shock para todo el pueblo”

Lleva siete años en Vallecas, pero Álvaro García (Utrera, 1992) no ha perdido el acento andaluz. Echa de menos la Semana Santa como buen 'capillita', recuerda a su ídolo José Antonio Reyes, los días de trabajo de su padre carpintero y mantiene los pies en el suelo en mitad de la galaxia de la Liga. El extremo es la chispa del sorprendente Rayo de Íñigo Pérez, que este domingo amenaza el Bernabéu.

Entre Andoni Iraola antes e Íñigo Pérez ahora, el Rayo se lo está pasando bien. Están en Europa.
Los dos tienen la misma idea. Íñigo estuvo de segundo con Andoni y es la misma forma de jugar y nos ha dado resultado. Son muy buenos. Andoni se está viendo en Inglaterra e Íñigo lo va a ser, porque lo trabaja todo y lo tiene todo súper controlado. Es muy pesado en todo, nos mete mucha intensidad y va a ser buenísimo.
Mumin, Ciss, Ratiu, Nteka... Son medio desconocidos que terminan dando una versión extraordinaria. ¿Por qué?
La mayoría llegamos desde Segunda, con mucha hambre. Si fichas a una estrella igual no rinde igual porque tenemos que correr como locos, presionar, ser intensos... Y hay que ser humildes también. Aquí vamos al fisio y falta maquinaria, faltan cosas. Tener a gente que viene de abajo, a la que le ha costado llegar, creo que es clave. Yo he ido de Cádiz a Ferrol en autobús sin problema, me meten ahora un viaje en bus y no me cuesta.
En 2018, usted se convirtió en el fichaje más caro en la historia del Rayo.
Costé cinco millones. Y el primer año me costó mucho, veía que no estaba rindiendo y de hecho tuve que apartarme un poco de las redes sociales. Era una responsabilidad el precio que habían pagado. Una presión. Y hasta que no ascendimos a Primera no me quité eso de la cabeza.
En esta Liga de estrellas también hay mucha gente normal, ¿no?
Yo creo que sí. La mayoría es normal. Hacemos nuestra vida normal, tenemos niños, les llevamos al colegio, vamos a ver a nuestros padres y luego pues sí, jugamos al fútbol en Primera División, pero es lo único que hacemos diferente. Somos unos privilegiados.
¿Siempre ha sido pequeñito y rápido?
Siempre, siempre. Pequeñito y rápido. El estirón nunca llegó (risas). De pequeño ya lo era, el más rápido del equipo, el más rápido de clase... Siempre.
¿Le gusta el fútbol?
Cada vez menos. Cada vez veo mucho menos. Nada. Por ejemplo, no vi el Real Madrid - Atlético. Aprovecho para otras cosas. Estoy todo el día con fútbol, fútbol y fútbol y agota, satura un poco. Cuando nos ponen vídeos de otros equipos los compañeros se ríen de mí porque vemos un gol de alguien, digo "qué golazo" y se descojonan. "¿No lo habías visto?", me dicen. Prefiero ver otras cosas con mis hijos o jugar con ellos.
¿Le gusta menos por su trabajo o por el propio fútbol?
Un poco de cada. El fútbol cada vez es más raro, cada vez se entiende menos. Es más físico, hay más intensidad, los rivales te estudian más porque hay millones de sitios para ver partidos... Antes había 5 o 6 partidos a la misma hora y elegías uno. Es diferente, está todo a mano.
¿Entrena más con 32 años que con 22?
Sí, porque ahora me tengo que cuidar más también. Como yo he entrenado con Andoni o con Íñigo no recuerdo haber entrenado nunca. Si no estás bien, estás jodido. Tengo luego un entrenador personal y una nutricionista, porque siempre he comido fatal. Era el típico al que no le gustaban las verduras y que metía a todo patatas fritas. Nunca he estado gordo, porque es genética, pero comía muy mal. Así que cuando ascendimos a Primera con Iraola busqué una nutricionista, y sigo con ella. Me lesiono menos, se nota mucho. Yo comía galletas, zumos de estos de lata, que eran todo azúcar, merendaba un bocadillo, comía con Coca-Cola... Madre mía. Al principio fue chungo, lo pasé fatal, pero fatal, fatal. Estaba deseando comer, y al final te adaptas.
Algo de chocolate.
El chocolate me pierde. De vez en cuando tiene que caer alguno porque sino me vuelvo loco (risas). Hay días que con los niños dices... Los mataba a los dos, y comes un poco para aguantar (risas).

Angel NavarreteMUNDO

¿Qué es Utrera para usted?
Para mí Utrera es todo, me lo ha dado todo. Es el único equipo en el que estuve de pequeño, tengo allí a mis amigos y a mi familia y me gustaría volver en un futuro a vivir. Nos estamos haciendo una casa en el pueblo, mi mujer es de allí, que nos conocimos en el colegio y seguimos, y ahora que veo a niños con la camiseta del Rayo por Utrera me llena de orgullo. Lo normal es que sean del Betis o del Sevilla.
¿Hasta qué edad estuvo en el pueblo?
Yo he hecho toda mi vida allí, desde que empecé en la escuela de fútbol y en el centro infantil hasta el último año de juveniles. Nunca he estado en la cantera del Betis o en la del Sevilla ni había jugado en División de Honor juvenil, siempre estábamos en categorías normales. En juveniles me fui a Ceuta para jugarla, luego volví al año siguiente al primer equipo del Utrera en Primera Andaluza y después al San Fernando, al Granada, al Racing y al Cádiz, donde todo se convirtió en un poco más profesional.
¿Es ahí cuando se da cuenta que puede vivir del fútbol?
Me di cuenta cuando ascendí con el Cádiz de Segunda B a Segunda, hasta entonces había jugado cuatro partidos en Primera con el Granada, pero fue una cosa puntual. Del Granada me fui cedido al Racing, descendimos a Segunda B y después hice la pretemporada con el Granada B, ni siquiera con el primer equipo, no me querían. Y me salió la opción del Cádiz en Segunda B. Tenía 21 o 22 años y pensaba 'bueno, ¿ahora qué?'. Estaba cedido por el Granada y no me sentía importante. Hasta que llegó Álvaro Cervera, que me cambió un poco la vida. Ascendimos a Segunda, lo hice bien ese año y tenía algunas ofertas, incluso de China, y ahí ya vi que sí, que podía vivir de esto.
¿Empezó a pensar en el dinero?
No, porque no había jugado en Primera, que era lo que quería, quería demostrar que valía. Y me llega lo del Rayo, que lo paso mal al principio porque no era titular y luego llega Andoni (Iraola) que me marca mucho. Y esta es mi séptima temporada en el Rayo.
No ha perdido el acento.
No, soy más andaluz que... (Risas). No quiero perderlo nunca. Y de hecho mi hijo nació en Sevilla, pero es más madrileño. Es un niño-pandemia.
¿Nació en 2020?
Sí, nació en junio de ese año, lo teníamos todo organizado para que naciera en Sevilla y encima durante nuestras vacaciones de verano, pero de repente nos confinaron y fue todo un poco caos. Mi mujer se fue porque el parto se lo llevaban todo en Sevilla, a mí me hicieron un papel para bajar, el niño nació allí, yo subí a Madrid al día siguiente porque se reiniciaba la Liga y a las dos semanas subieron ella y el niño. Siempre con PCRs.
¿Pasó miedo?
Sí, por el momento del parto, por el virus... Mucho miedo, porque es un niño pequeño, teníamos que tener mil cuidados por quién se le acercaba, hacer test a todo el mundo que entrara en casa... Un poco acojonados porque no sabíamos cómo podía afectar ese virus y había mucho miedo en general con el tema del Covid. Mis padres venían a vernos, pero siempre con las PCRs. Fue una locura.

Angel NavarreteMUNDO

¿Sus padres siguen trabajando?
Mi padre era y es carpintero. No se ha jubilado. Si yo fuese Cristiano Ronaldo todavía, pero no soy Cristiano Ronaldo (risas). Es su trabajo.
¿En su momento le tocó trabajar con él?
Sí, si los estudios no iban muy bien pues te hacían ir a trabajar. Ahí me di cuenta de que no quería ser carpintero, así que empecé a estudiar. Vi que esa vida no era la mía y no me gustaba. Hice Bachillerato mientras estaba en el Utrera, hice la selectividad, me metí en el Grado Superior de Educación Física y estuve un año hasta que fiché por el Granada y ya era todo un poco caos. A nadie le gusta estudiar, ¿no? Pero yo en ningún momento pensaba que fuera a ser futbolista.
Dice usted que es muy andaluz, ¿muy 'capillita'?
Sí, mucho (risas). En mi pueblo se vive mucho la Semana Santa, yo de pequeño era nazareno, sigo en mi hermandad, mi hijo también está apuntado... Se vive mucho. Esta semana ha empezado la Cuaresma y en estas fechas echo de menos estar allí y vivir todo de cerca. Cuando jugaba en Granada me iba por las tardes a mi hermandad.
De Utrera son, entre otros, Dani Ceballos y José Antonio Reyes. Este último es su ídolo, ¿no?
Sí, de siempre. Era Dios para los niños de Utrera. Cuando se fue al Arsenal, luego al Madrid... Le veías en sus coches, que iba muchísimo por el pueblo. Dicen que a los andaluces nos cuesta mucho salir de ahí abajo porque la vida se vive de otra manera. Era un Dios para nosotros.
¿Iba a verle en directo?
Sí, había ido a Sevilla a verle. Y el día que tuvo el accidente yo bajaba de Madrid a Cádiz para verle con el Extremadura contra el Cádiz. Yo estaba en el Rayo y la Liga ya había terminado, y como tengo muchos amigos allí pues cuadramos para ver el Cádiz-Extremadura. Íbamos de camino en el coche y mi novia vio la noticia en el móvil. Al principio no pensábamos que fuera a ser algo tan grave, pero luego nos quedamos en shock.
¿Tenía amistad con él?
No, de hecho por ejemplo yo le veía por Utrera y me daba vergüenza pedirle una foto. Era un Dios. Para el pueblo, con lo que significaba Reyes, fue un shock tremendo. Te afecta, encima el accidente fue casi entrando a Utrera, y cada vez que paso por aquí me acuerdo de todo.
De Utrera a Madrid hay mucho cambio.
Sí. A ver, a mi ya de Utrera a Granada me costó (risas), pero estaba a dos horas. Fue difícil de Granada a Santander, por ejemplo, que estaba en la otra punta de España, un clima diferente... y en Madrid fue algo más fácil, aunque vivía muy cerca de la ciudad deportiva porque yo necesitaba estar cerca, tener mi pequeño pueblo dentro de la gran ciudad.
Brahim, gol, trabajo defensivo y pique con Simeone: "¡Habla ahora! ¡Hablaste ayer, habla ahora!"

Brahim, gol, trabajo defensivo y pique con Simeone: “¡Habla ahora! ¡Hablaste ayer, habla ahora!”

"El Madrid buscará compensar esa posición, me imagino yo, con Camavinga y Luka Modric. También está la posibilidad de Brahim, pero no lo creo", había declarado Simeone en la previa del derbi de Champions, dudando de la titularidad del malagueño. Unas palabras que no parecían levantar demasiada polémica pero que aterrizaron en el vestuario del Real Madrid y especialmente en los oídos de Brahim Díaz, que vio la declaración en las horas posteriores y se la grabó a fuego en la cabeza. "¡Habla ahora! ¡Habla ahora! ¡Hablaste ayer... Habla ahora!", le repitió el centrocampista al técnico rojiblanco después de marcar el 2-1 del partido de ida.

Brahim decantó el duelo con un zigzagueo en el área y un disparo que sorprendió a Oblak. En redes sociales pidieron fuera de juego posicional de Vinicius en el lanzamiento, pero ni Simeone ni sus futbolistas protestaron la acción ni el francés Clement Turpin tuvo dudas, como tampoco las tuvo en un empujón de Galán sobre Rodrygo al inicio. Ahí terminó la polémica arbitral del derbi.

Sobre la hierba, Brahim hizo de Bellingham. Trabajó en la fase defensiva, convirtiéndose en el jugador del Madrid que más intercepciones realizó junto a Valverde (4) y el que más entradas con éxito consiguió (3). Acabó levantando a la grada con varias carreras para tapar los avances de sus rivales. Se aprendió bien las instrucciones de Ancelotti, insistente en las últimas semanas en que los cuatro delanteros deben ayudar atrás o el equipo sufrirá. Así lo hizo el internacional con Marruecos, que se desplegó durante casi 90 minutos hasta que salió, ovacionado, exhausto por el esfuerzo.

En ataque fue el mejor de su equipo y no sólo por el gol. 53 pases, 94% de acierto, tres balones largos y una nota media de 8,01 según WhoScored, la plataforma de análisis estadístico. El mejor promedio del encuentro.

El Real Madrid gana el primer derbi de la Champions: "Podíamos haber hecho más en los dos goles"

"Esto no está terminado"

"Estoy para aportar y eso es lo único que tengo que hacer. Jugar aquí es algo increíble, siempre lo digo, cuando vistes esta camiseta tienes que darlo todo", dijo Brahim en los micrófonos de Real Madrid Televisión, donde no se refirió a sus palabras a Simeone: "El gol fue bueno, pero esto no está terminado, queda la vuelta y hay que darlo todo igual".

El andaluz también valoró el empujón que dio el gol a su equipo, que se había venido abajo en la primera parte: "Siempre hemos tenido equilibrio, es verdad que nos empataron y nos vinimos un poco abajo, pero en la segunda parte empezamos bien y en cualquier momento te la podemos liar", insistió, antes de enfocar ya el duelo del Metropolitano: "Todo sigue abierto, es bueno que hemos ganado en nuestra casa pero en la vuelta hay que darlo todo, esto es la Champions y cualquier detalle marca la diferencia".

"No es indiscutible, pero es muy importante"

En la vuelta, Ancelotti recuperará a Bellingham y es de esperar que Brahim vuelva al banquillo, pero para el italiano es tan indiscutible como los titulares y su salida al campo en la segunda parte será clave para el conjunto blanco. "No es cierto que vaya a volver al banquillo como tal. No se puede decir que sea un indiscutible, pero es muy importante, mucho. Aprovecha los minutos que le doy y va a jugar cuando le ponga", aseguró el italiano.

El encuentro de Brahim tuvo su premio en el primer cambio de Ancelotti. Antes del gol parecía que Modric iba a entrar por él, pero después del 2-1 el cuerpo técnico aguantó unos minutos y finalmente retiró del terreno de juego a Camavinga. "Era Camavinga, hemos esperado un poco pero el cambio era Camavinga, era el que teníamos que cambiar porque le molestaba la espalda", explicó el italiano, que terminó retirado a Brahim por Endrick para que el brasileño se escorara a la banda derecha.

Del idilio de "Míster Champions" Rodrygo al feo detalle de la afición del Atlético durante el minuto de silencio por Javier Dorado

Del idilio de “Míster Champions” Rodrygo al feo detalle de la afición del Atlético durante el minuto de silencio por Javier Dorado

El primer derbi de Champions desde 2017 fue un derbi de tensión. Cómo no iba a serlo. Tensión en el césped, en la grada y en la calle. La lluvia que cayó sobre Madrid durante la tarde no impidió el paseo de los 4.000 aficionados del Atlético desde Plaza Castilla al Bernabéu ni la 'busiana' (recibimiento al autobús) del público del Madrid a su equipo en Sagrados Corazones.

Volaron algunas botellas a la llegada de los seguidores rojiblancos, que dejaron la nota fea de la noche al cantar «Madridistas, hijos de puta» durante los primeros segundos del minuto de silencio por Javier Dorado, exfutbolista del Madrid fallecido estos días. La afición local abucheó el gesto y aplaudió para silenciar el cántico.

Ya en el partido, Rodrygo mantuvo su idilio con la competición anotando en el minuto 3. Por algo le llaman 'Míster Champions'. Es su quinto gol en esta edición y el octavo de su carrera en las eliminatorias de la competición, donde en su momento dejó un doblete histórico ante el City en 2022 y dos goles a los ingleses en los cuartos del año pasado.

La buena acción del brasileño llegó tras un excelente pase de Fede Valverde, que se infiltró para poder jugar como lateral derecho y dijo «basta» en el minuto 81 tras más de una hora de máximo esfuerzo. El uruguayo vistió el brazalete en su brazo izquierdo y encontró a Rodrygo a la espalda de Javi Galán. Una acción mirada con lupa por el cuerpo técnico del Madrid y que se repitió durante los primeros minutos ante que el Cholo ajustó su defensa y Lino comenzó a ayudar al lateral.

El gol, lejos de empujar al Madrid, le deshizo, lo mismo que sucedió el sábado en el Villamarín. El conjunto blanco se vio por delante, cuajó un par de acciones buenas después del tanto y se relajó. Vinicius y Mbappé dejaron de presionar en el minuto 13 del partido, cuando Ancelotti ya levantaba sus brazos en señal de protesta a sus jugadores.

En el centro del campo, Camavinga hacía aguas, perdiendo balones que enfurecían todavía más al técnico y siendo demasiado blando en el 1-1 de Julián. Era el primer partido con Tchouaméni y Eduardo como doble pivote desde el 0-4 del clásico del Bernabéu, en octubre. Mal augurio.

En el banquillo, Ancelotti se desesperaba. No entendía cómo después del aviso del sábado sus jugadores habían vuelto a cometer el mismo error. Sin presión ni intensidad madridista, el Atlético se hizo con el partido en los pies de De Paul y Barrios.

La noche del Madrid no cambió con el descanso. Si hubo bronca en el vestuario no se notó, porque el equipo volvió a salir espeso, sin ideas y lento tanto en ataque como en defensa, como si la chispa que necesitara no fueran las palabras de Ancelotti y sí un poco de acción.

Dominaba el Atlético, y justo cuando Davide Ancelotti hizo el gesto del número 10 para llamar a Luka Modric, que calentaba en la zona del córner, Brahim se inventó el 2-1 con un zigzagueo sobresaliente y con un disparo cruzado que sorprendió a Oblak. Esa fue la chispa.

El cuerpo técnico aguantó el cambio de Modric unos minutos más y finalmente el croata entró por Camavinga, no sin antes recibir instrucciones de Carletto, de Davide e incluso de Francesco Mauri, segundo ayudante del entrenador. Todos tenían deberes para el balcánico.

La aparición de Modric devolvió la posesión al Madrid y encogió al Atlético, pendiente ya de la vuelta mientras los blancos crecían en el partido. Las carreras defensivas de Brahim y Rodrygo levantaron al Bernabéu y se llevaron los aplausos del banquillo, que por fin reconocía algo de sangre en sus futbolistas.

El Madrid, en los pies de Mbappé y Vinicius, terminó perdonando, pero se llevó la primera parte de este derbi continental. La segunda, en siete días en el Metropolitano.

La última y millonaria guerra del pádel: el "boicot" de las estrellas a Premier Padel, amenazas y un contrato de 25 años "con lagunas"

La última y millonaria guerra del pádel: el “boicot” de las estrellas a Premier Padel, amenazas y un contrato de 25 años “con lagunas”

"Es el día de la marmota", escribía Paquito Navarro en sus redes sociales. Una de las caras más conocidas del pádel español reaccionaba así a la última guerra de su deporte. Por un lado, el pádel crece como casi ningún otro juego en nuestro país, en Europa y en diferentes partes del mundo, y por otro esa evolución camina de la mano de la controversia desde hace ya varios años. Primero con la batalla entre World Padel Tour, histórico circuito, y Premier Padel, la organización catarí liderada por Nasser Al-Khelaifi que ha terminado haciéndose con el pádel mundial bajo la promesa (y la creencia de jugadores y técnicos) de bañar en oro este deporte. Y ahora, apenas unos meses después de la llegada de Qatar, con el plante de los mejores jugadores del mundo a dos torneos (Gijón y Cancún) en mitad de una serie de reivindicaciones que han paralizado el circuito como nunca había sucedido.

Los jugadores, liderados por la Asociación de Jugadores de Pádel (PPA), decidieron no acudir hace unos días al torneo de Gijón, un evento que en el circuito es un P2, es decir, tercer nivel por detrás de los 'Major' y los P1. Y esto es importante para entender el porqué del momento de las reivindicaciones. En unos días se celebrará el torneo de Cancún, también un P2, y ahí, salvo Juan Lebrón y Franco Stupaczuk, los mejores jugadores del mundo tampoco estarán.

Las estrellas como Agustín Tapia y Artullo Coello o Ale Galán y Federico Chingotto (parejas número 1 y 2 del mundo), y también aquellos que están algo más abajo en el ranking, volverán a jugar en el P1 de Miami. ¿Por qué? Consideran que por contrato están obligados, aunque sus demandas no estén satisfechas en ese momento, y las marcas, que patrocinan a jugadores y torneos, presionan para que el espectáculo vuelva. Incluso se ha producido una llamada entre Ale Galán y Al-Khelaifi para intentar reconducir la situación.

Premier Padel, mientras, les acusa de "boicotear" los torneos, de "autodestruirse" y les advierte con posibles multas millonarias porque, según la organización, esos torneos P2 también son obligatorios para los primeros del ránking. Y aquí viene el inicio de la guerra. El contrato de 25 años firmado entre Premier y los jugadores en 2022, cuando la batalla entre el circuito de Qatar y World Padel Tour era gigante.

"Es el primer contrato que se firma con Premier Pádel y en teoría era transitorio porque tiene muchas lagunas", ha explicado esta tarde Jose Diestro, miembro de la Junta de la PPA. "Estábamos con una demanda de 25 millones encima (por parte de World Padel Tour) y se firmó deprisa y corriendo", ha asegurado, deslizando que "hay un nuevo contrato entre manos que está bloqueado y que sería la llave para todo esto".

En ese contrato, según el abogado de la PPA, "se dice que hay que jugar un mínimo de torneos, en otra página que todos y en otra algunos. Son cláusulas de libre interpretación". Pero el abogado de Premier Pádel, Roberto Álvarez, del despacho Cuatrecasas, declaró en Marca que "en ninguna cláusula se establece diferencia entre Majors, P1 y P2 y existe la obligación de jugar los torneos organizados por Premier Padel sin distinguir categoría".

Fuentes de ambas partes confirman a este periódico que llevan meses valorando añadir modificaciones y firmar un nuevo contrato, pero desde la Asociación de Jugadores se denuncia un "incumplimiento sistemático de compromiso" y que "el modelo actual es insostenible", como ha recalcado hoy Álex Ruiz, presidente del PPA.

Las peticiones de los jugadores

Pero, ¿qué piden los jugadores? Reclaman la reducción del número de torneos, que ahora mismo es de 20 y según ellos debería ser de 16. Esas cuatro semanas libres son claves para los deportistas tanto a nivel físico como económico. Descansarían de la competición y, a la vez, tendrían tiempo para acudir a exhibiciones que, en algunos casos, les reportan más dinero que los torneos.

Por otro lado, según explico Diestro, quieren "el cambio en el sistema de puntos". Ahora mismo hay bastante revuelo en el circuito porque por debajo de los torneos de Premier (Major, P1 y P2) están los torneos de la Federación Internacional de Padel (FIP), donde una victoria da incluso más puntos que llegar al cuadro final de un P2. "Pedimos cosas deportivas, no pedimos dinero. Queremos tener una regulación clara, saber con tiempo el tipo de cuadro, la cantidad de puntos y el premio de un torneo y que no cambien a poco de empezar. No pedimos dinero a nadie", aseguró Martín Di Nenno (número 6 del mundo).

Además del calendario y los puntos, los jugadores reclaman "un convenio entre la PPA y la Federación, seguridad jurídica ante cambios y ponerse al día con temas fiscales del acuerdo de 2022". "En definitiva, ser parte real del proyecto", terminó Diestro.

Vinicius contra su criptonita, de la irregularidad en los derbis a su jardín de Champions: "Es su momento"

Vinicius contra su criptonita, de la irregularidad en los derbis a su jardín de Champions: “Es su momento”

Vinicius Júnior está a dos pases de gol de convertirse en el mejor asistente de la historia de la fase de eliminatorias de la Liga de Campeones. Analicen la frase, porque explica a la perfección el nivel que ha dado el brasileño en las rondas del K.O. de la máxima competición europea a pesar de tener solo 24 años. En el Etihad Stadium de Manchester superó las 12 de Messi y está a dos de las 15 de Cristiano. Números que obligan a pensar que esta noche será capaz de brillar ante el Atlético de Madrid, su criptonita, el equipo capaz de negarle casi cualquier virtud en los 15 partidos que ha disputado contra ellos. «Estoy en mi mejor momento», advirtió ayer. Le toca ser protagonista.

Para Vinicius será el primer derbi en Champions, circunstancia que puede cambiar el chip del futbolista para el encuentro. Hasta ahora, los Madrid - Atlético han tenido al futbolista en el foco mediático, pero casi siempre por temas extrafutbolísticos. Cada visita al Metropolitano ha terminado con mucha tensión entre el futbolista y la grada, incluso con algún cántico racista a las puertas del estadio o con el vergonzoso muñeco colgado de un puente de la M-30.

Esas circunstancias y la táctica defensiva de Simeone han conseguido que Vinicius no muestre ante el Atlético su mejor versión. Ha disputado 15 encuentros ante los rojiblancos y sólo ha marcado un gol, el anotado en el Bernabéu en los cuartos de final de la Copa del Rey del curso 22-23. Más allá de esa noche, el brasileño añade tres asistencias, dos de ellas en el mismo duelo (jornada 17 de la Liga 21-22 en Chamartín) y otra en el empate de la primera vuelta de este curso en el Metropolitano.

Persecución a Cristiano

Es decir, Vinicius sólo ha provocado goles en tres de de los 15 enfrentamientos en los que ha participado contra los de Simeone desde su debut en el derbi liguero de 2018. Ahora, después de verse contra el rival madrileño en Liga, Copa y Supercopa de España, el derbi se traslada a Europa, territorio donde Vinicius ha sido capaz de aislarse del ruido mediático de la competición doméstica para dar una versión superlativa. Según WhoScored, plataforma de análisis estadístico, su nota media ante el Atlético de Madrid en Liga no supera el 7, mientras que en Champions League el brasileño lleva tres temporadas rozando el 8 en la competición (7,98, 7,82 y 7,77).

Su persecución a Cristiano para conseguir el récord de asistencias convierte a Vinicius en el futbolista más determinante de las últimas ediciones continentales. Nadie ha producido tantos goles en eliminatorias como el brasileño, que en Europa se transforma. Desde 2018, ha marcado o asistido en 15 de las 17 eliminatorias de Champions que ha disputado: 11 goles y 13 asistencias, es decir, 24 acciones de valor gol en 31 encuentros, incluidos los dos tantos en las finales de París y Wembley. Como su fuera su propio jardín.

A esas cifras se agarran en Valdebebas para empujar a su futbolista contra Simeone. El Cholo, ya sea con Nahuel Molina o Marcos Llorente en el lateral, ha conseguido detenerle, aprovechando también la tensión ambiental que ha tenido el derbi en sus últimas ocasiones. La entrada de Giulano en el once del argentino otorga todavía más atención sobre Vinicius, siempre con De Paul, mediocentro que ocupa el lado derecho del doble pivote, con un ojo sobre el brasileño.

Desaparecido ante el Barça

«Es su momento», deslizan en la ciudad deportiva del conjunto blanco tras una temporada en la que el brasileño ha mantenido sus números gracias a actuaciones estelares, pero también ha tenido momentos más bajos, lastrado también por una lesión muscular que le apartó durante unas semanas. Suma nueve goles y siete asistencias en Liga y siete y tres en Champions, camino de igualar las cifras de la temporada pasada, pero en algunos partidos grandes no ha aparecido, especialmente contra el Barça en Liga y en la Supercopa de Arabia, contagiado también por un equipo que no ha mantenido velocidad de crucero.

Ahora, y justo después de hacer «todo mal» en el Villamarín, como reconoció ayer, busca reactivarse. «He tenido lesiones y no puedes estar al 100% en todos los partidos. La afición te pide estar cada tres días, pero no siempre estamos bien de cabeza ni físicamente», admitió ante los medios, negando también que se sintiera «engañado» por no ganar el Balón de Oro.

La situación, eso sí, le influyó, prometiendo en redes hacerlo «multiplicado por diez» tras quedar segundo en París. Después de cuajar una notable eliminatoria contra el City tras la pancarta del Etihad que le recordaba el premio a Rodri, el brasileño, cerrando también el debate de Arabia, se mide a su criptonita.

Vinicius habla sobre Arabia, el Balón de Oro, los árbitros y el Atlético: "Me pone nervioso cuando no sacan tarjeta a los demás y a mí por protestar sí"

Vinicius habla sobre Arabia, el Balón de Oro, los árbitros y el Atlético: “Me pone nervioso cuando no sacan tarjeta a los demás y a mí por protestar sí”

Vinicius Júnior apareció por la sala de prensa de Valdebebas por primera vez desde la comparecencia que realizó con la selección brasileña en marzo de 2024, cuando rompió en lágrimas al hablar del racismo que sufría en el fútbol español. Doce meses en los que al delantero del Real Madrid le ha pasado de todo: la Liga, la Champions, la polémica del Balón de Oro, alguna lesión... Y una temporada actual en la que ha tenido altibajos, pendiente ahora de la eliminatoria contra el Atlético de Madrid en Champions. "Es la primera vez que juego contra ellos en Champions y tengo muchas ganas, no podemos fallar".

"He tenido lesiones y no puedes estar al 100% en todos los partidos. Vamos a jugar más de 80 partidos esta temporada y es complicado. La afición te pide estar cada tres días, pero no siempre estamos bien de cabeza ni físicamente. Todos los jugadores tienen molestias y tienen que jugar", reflexionó, y aseguró que está en su "mejor momento".

"Mi temporada va bien. Después de la última la gente pide más de mí, es normal, pero ahora llega el momento más importante y nosotros siempre jugamos mejor ahí", insistió Vinicius.

Los 15 minutos del brasileño ante los medios dieron para mucho, incluido el tema arbitral y su ausencia, junto a la expedición del Real Madrid, en la ceremonia del Balón de Oro. "Me siento más cómodo con los árbitros europeos. Defienden más a los jugadores que dan espectáculo, castigan a los que dan patadas. No nos gusta hablar de los árbitros, pero nos gusta que piten bien", declaró.

El delantero reconoció su nerviosismo en algunos momentos de los partidos, también relacionado con la actuación de los colegiados. "Me pone nervioso cuando los árbitros no sacan tarjeta a los demás y cuando yo protesto por primera vez me la sacan. Estás caliente y haces cosas que no debes hacer, pero estoy mejorando para estar más tranquilo. La gente se olvida que solo tengo 24 años y tengo que aprender mucho", aseguró.

El foco pasó entonces a la gala del Balón de Oro y Vinicius contó que fue el club el que le dijo de no ir a París. "El club me pidió quedarme en Madrid y yo hago lo que el club me manda", dijo, y rechazó sentirse "engañado" por el premio. "La gente vota lo que cree. Yo tengo mi pensamiento y creo que tendré muchas oportunidades de ganar premios y títulos con este club. He ganado dos Copas de Europa y quiero ganar más", dijo.

Sobre la mesa, la oferta de Arabia Saudí y las negociaciones para su renovación con el Madrid. Si las palabras del brasileño son ciertas, el acuerdo con el conjunto blanco está cerca. "Tengo contrato hasta 2027 y ojalá podamos renovar cuanto antes. Soy feliz, cumplo mi sueño de jugar con los mejores, tengo el mejor entrenador, el mejor presidente, la gente me ama, no podría estar en un sitio mejor que aquí", comentó, y recordó que ante el Atlético "no podemos fallar".

Unos segundos después, Carlo Ancelotti confirmó que están a la espera de ver cómo entrena Fede Valverde en la tarde de hoy y que si el uruguayo no puede jugar ante el Atlético, el lateral derecho será Lucas Vázquez. Parece que el charrúa podrá forzar su físico para el encuentro y que Asencio hará pareja con Rüdiger en el centro de la zaga. "Los jugadores que descansaron en Sevilla, como Asencio y Camavinga, pueden tener la oportunidad", dijo.

"Será una eliminatoria igualada", declaró el italiano, que repitió que ante el Betis "falló la actitud, pero ojalá haya sido un caso aislado".

La celebración especial de Isco y la advertencia de Ancelotti: "Jugando así, el martes no ganamos. Es un golpe duro"

La celebración especial de Isco y la advertencia de Ancelotti: “Jugando así, el martes no ganamos. Es un golpe duro”

El chubasquero gigante y la capucha casi no dejaban ver la cara de Carlo Ancelotti en el Benito Villamarín, pero sus brazos lo decían todo. El entrenador italiano se pasó enfadado casi todo el encuentro contra el Betis, prácticamente desde el minuto 10, cuando marcó Brahim. A partir de ahí su equipo desapareció y cuajó una de las peores actuaciones de la temporada: «Si jugamos así, seguro que el martes no ganamos», avisó después ante los medios, consciente de que la ida de los octavos de Liga de Campeones ante el Atlético es la gran prueba de este mes. «Esto es un golpe duro, un mal partido», declaró, contrariado por el duelo.

El enfado de Ancelotti con sus jugadores fue tan evidente delante del micrófono como en el césped. Después de unas semanas en las que la plantilla parecía haber dado un paso adelante en cuanto a intensidad, ganas y compromiso defensivo, en Sevilla volvió a las andadas: «El partido ha empezado bien, pero después no hemos tenido el mismo nivel de compromiso, se nos ha escapado el control de partido. El Betis ha jugado mejor que nosotros y ha merecido ganar», reconoció.

Las continuas pérdidas de sus futbolistas fueron una de las claves del encuentro. «Hemos perdido 27 balones sólo en la primera parte y hemos permitido que el Betis volviera al partido», explicó, insistiendo en que «es un golpe duro y tenemos que reaccionar». «Perder en este momento de la temporada cuesta porque todos corren y nosotros en este partido no lo hemos hecho bien», dijo, en un claro mensaje a su vestuario: no se han esforzado lo suficiente.

Mensaje a los de arriba

«Parecía que en los últimos tiempos estábamos más ordenados, más compactos... y hoy no hemos sido capaces de hacerlo como en los anteriores», aseguró.

En el tramo final, Ancelotti retiró a Mbappé y dio entrada a Endrick, y mantuvo en el campo a Vinicius y Rodrygo, aunque el italiano les dejó un mensaje a los tres de arriba: «La línea de arriba sirve para presionar cuando no puedes cortar pases entre líneas y meter presión a sus cuatro de atrás. En los primeros 20 minutos lo hicimos bien y los siguientes 70 mal».

El gran protagonista del partido fue Isco, con gol y asistencia justo en los días previos a que Luis de la Fuente anuncie la lista de convocados para la Liga de Naciones. «La Selección es el sueño de cualquier jugador. Ojalá tener esa oportunidad y volver después seis o siete años», admitió el andaluz, que celebró su gol con un beso a su mujer: «Sí, estaba mi mujer. Estoy grabando un documental de la recuperación de mi lesión y también he tenido un gesto con la afición del Madrid porque les estoy agradecido de que me hayan ayudado a cumplir los sueños que todo niño tiene. Siempre con el Madrid en mi corazón», declaró el futbolista, «muerto y reventado» tras su exhibición.

Isco baila sobre la lluvia y pone una piedra en la Liga del Madrid

Isco baila sobre la lluvia y pone una piedra en la Liga del Madrid

La primera respuesta del Madrid a la vida sin Dani Ceballos, antes último en la rotación, luego indispensable y ahora lesionado, fue agua, como el diluvio que cayó sobre el Villamarín. Y sobre la lluvia bailó Isco, timón verdiblanco, siendo todo lo que puede echar de menos el conjunto blanco estos meses: cerebro en la construcción y termómetro de su fútbol. El andaluz dio una asistencia y marcó un penalti para completar la remontada del Betis al tanto inicial de Brahim. 2-1 cayó el Madrid, al que se le puede escapar el Barça a tres puntos esta jornada. [Narración y estadísticas (2-1)]

Ancelotti le entregó el centro del campo a Tchouaméni y Modric, haciendo Brahim de Bellingham en el enganche. Arriba, los de siempre: Rodrygo, Vinicius y Mbappé.

El conjunto blanco empezó el partido dominando, asentado sobre campo rival y generando juego hacia la portería de Adrián. La entrada de Alaba en el centro de la defensa, enviando a Asencio al banquillo, le dio a los blancos manejo de balón durante los primeros minutos.

Entre el austriaco, Rüdiger y Modric tejieron la posesión de los de Ancelotti conectando directamente con un Mbappé que fue más arquitecto que ejecutor. Así llegó el primer gol. Rüdiger buscó al francés en la frontal, éste se giró y vio la diagonal a la entrada de Mendy en el otro costado, que de primeras cedió a Brahim para el 0-1. Una combinación rápida y precisa para ponerse por delante.

libre de marca en el área pequeña

Era el minuto 10 y el Madrid sonreía en Sevilla, aunque el tanto se convirtió en losa. A partir de ahí, el Betis despertó empujado por Jesús Rodríguez e Isco, y los blancos bajaron varias marchas mientras la lluvia comenzaba a caer con fuerza en el césped.

Lo que antes los de Ancelotti tejían con facilidad ahora eran pérdidas en mediocampo, provocando las contras de los de Pellegrini, una de sus virtudes más agradecidas. Carletto cambió de bandas a Brahim y Rodrygo para que el andaluz ayudara más a Lucas, superado por Jesús, pero los blancos pagaron no igualar el ritmo verdiblanco.

En el 33, y después de varios acercamientos peligrosos aunque sin ocasiones claras, Cardoso cabeceó a gol un córner de Isco. Lo hizo libre de marca en el área pequeña, un claro error defensivo del Madrid que provocó el delirio en el Villamarín y motivó todavía más al Betis, que no dejó de intentarlo hasta el descanso.

Creció en el manejo Isco, demostrando que un equipo de fútbol necesita asentarse sobre un eje, sea Kroos o sea Ceballos en el caso del Madrid. Un volante sobre el que girar, un termómetro. Sobre la bocina del primer tiempo, Courtois salvó un nuevo cabezazo de Cardoso mientras sus compañeros miraban al cielo. Demasiada pausa.

Vinicius, bajo la lluvia, el sábado en el Villamarín.

Vinicius, bajo la lluvia, el sábado en el Villamarín.AFP

El partido no cambió tras el descanso. Un Madrid sin fútbol, sin presión, sin intensidad a la hora de atacar las segundas jugadas, sin ideas en la creación más allá de enviar balones largos... Y enfrente, Isco siendo todo lo que podría necesitar el Madrid en este momento y poniendo el 2-1 tras un penalti de Rüdiger a Jesús.

Mbappé, desaparecido

El Betis consiguió pausar el duelo, haciendo que se jugara todo lejos de las áreas y mordiendo cuando el Madrid le permitió correr a la contra. Casi sentencia Cucho en el 66 tras un buen pase de Isco a Antony y una asistencia del brasileño al delantero, que remató desviado.

Mientras, Ancelotti trató de girar su rotación dando entrada a Camavinga, Güler y Endrick y sacando del campo a Mbappé, imperial en el último mes y medio y desaparecido en el Villamarín. El italiano mantuvo a Vinicius para que fuera la chispa que le faltaba a su equipo, pero el brasileño, como el resto, no tuvo el día y terminó enfrentado al árbitro y a sus rivales.

El tramo final demostró la impotencia del Madrid en Sevilla y en la Liga, donde ha sumado una sola victoria en las últimas cinco jornadas. Perdió en Cornellá contra el Espanyol, empató ante el Atlético y el Osasuna y cayó este sábado ante el Betis, enseñando una de sus peores versiones de las últimas semanas. Hoy el Barça puede escaparse a tres puntos.