El belga Thibaut Courtois fue sometido a nuevas pruebas este lunes después de que ayer se le diagnosticara una “ciatalgia” que han confirmado esta dolencia que, según fuentes del Real Madrid, le harán no estar en el partido del miércoles contra el Shakhtar Donetsk, y su vuelta la marcará su evolución día a día.
Se trata de una dolencia en el trayecto del nervio ciático que se suele producir por la compresión de las raíces nerviosas en la zona lumbar, por lo que el club no marca plazos para su retorno al equipo ya que en cada caso evoluciona de una forma diferente.
Por ello, Courtois hará trabajo individual con los fisios del club y en el gimnasio con el gran objetivo de llegar al 100% al clásico frente al Barcelona del próximo 16 de octubre.
Revelaba tras la victoria ante el Espanyol Simeone que había tenido una charla con Sorloth por las ocasiones falladas ante el Brujas en los minutos que disputó. Lejos de ser un mensaje de reproche, el técnico argentino, según manifestó el propio jugador, le brindó palabras de motivación y de cómo mejorar su trabajo. "Me encanta hablar con él porque tiene buenas palabras", expresó el goleador de la noche abrazado al balón del encuentro. Le habló de que tuvo tres oportunidades y le alabó la actitud pese a sus fallos. Pero en el Metropolitano, esas mismas oportunidades se convirtieron en goles. Un hat-trick de reivindicación y victoria.
"Sorloth tiene lo que no tiene ninguno de sus compañeros", expresó el técnico argentino de un gigante noruego que, en este 2026, muestra más olfato que ninguno. Son 10 tantos, el máximo goleador rojiblanco y, en estos 90 minutos frente al Brujas, consiguió convertir los mismos que llevaba en toda su carrera en la máxima competición continental. "Tengo hambre y quiero continuar así", declaró en zona mixta para luego admitir, entre risas, que su personalidad noruega le impide mostrar las emociones ante la frialdad al celebrar sus tres tantos ante los belgas. El delantero agradeció los pases a sus compañeros y uno de ellos le lanzó el piropo que se merecía. "Es un máquina", apuntó Johnny Cardoso, el otro gran jugador del partido.
El brasileño ha encontrado por fin la continuidad que le era esquiva por las lesiones y, en apenas dos partidos, ha mostrado las virtudes que le trajeron al Atlético y, además, coronadas por un gol que dio la tranquilidad ante el Brujas. "Desde que llegué aquí soñaba con noches así", concedió el mediocentro que se mantuvo firme en la faceta defensiva y vertical en la ofensiva.
Ese esfuerzo, y el de todo el equipo, valió un halago del argentino a una plantilla que dice que está comprometida tanto los titulares como los suplentes. "Muchos jugadores nuevos estos dos últimos años y volver a reinventarnos no es fácil. Cuando ves la convicción de los suplentes te sigues emocionando. Ese compromiso me hace sentir muy identificado", declaró el técnico rojiblanco. Simeone aplaudió volver a estar en los octavos de final, lugar que ha alcanzado en 11 de las 13 temporadas que ha conseguido clasificar al equipo desde su llegada al banquillo por la importancia que tiene para el club aunque el equipo quiere más.
Desde el entrenador a los jugadores, el mensaje no fue el clásico partido a partido. El Cholo fue el más indefinido, pero tanto Sorloth como Cardoso fueron muy positivos en este torneo. "Nosotros jugamos los torneos con la idea de ganarlos y la Champions lo mismo", apuntó el brasileño mientras que el noruego expresó, de manera más escueta: "Queremos ganar".
Sin preferencias
Nadie se moja en el equipo sobre qué rival quiere para los octavos. Las opciones son diversas, aunque una más complicada que otra. Tottenham o Liverpool les esperan en la siguiente ronda. "Estoy disfrutando mucho de mi primera Champions, sabemos que es un torneo muy difícil y nos da igual lo que venga", apuntó Cardoso mientras que el noruego dice que le "da igual".
La temporada pasada fue el Real Madrid el que tocó en la siguiente ronda y la eliminación, tras el doble toque en el penalti de Julián, sigue en el imaginario rojiblanco. No está Julián en su mejor momento y Simeone quiso lanzarle un halago público recordando el mal momento de Griezmann, el curso pasado. Sabe el técnico que necesitará la mejor versión de ambos para lo que resta de esta temporada.
"Estoy agotado. Necesito un vino o una cerveza. Y este domingo el puro, seguro", bromeaba Carlo Ancelotti en los pasillos del Estadio de Wembley, una vez superada la celebración sobre el césped, la entrega de la copa, los compromisos con los medios oficiales, la rueda de prensa y la zona mixta. El técnico italiano, a sus 64 años, vivió otro partido después de la final de la Champions League. El Real Madrid, su Real Madrid, levantó la Decimoquinta con cierto sufrimiento pero mucha felicidad, dos palabras que el italiano ha repetido sin cesar durante esta temporada, y cuando el colegiado anunció el final se inició un nuevo partido en el estadio que tuvo de todo: fiesta, muchas fotos, muchas palabras, risas, cánticos e incluso alguna pelea. Veamos.
Las lágrimas de Courtois tras el pitido final fueron el comienzo de la fiesta. Bellingham saltó del banquillo sin control, dando saltos de alegría, y se sumó al corrillo que se había creado alrededor de Carvajal, Rüdiger y Nacho. Mientras, en el banquillo, tranquilo, Toni Kroos iba abrazando a todos los presentes y buscaba con la mirada a su compatriota Hummels, amigo de la selección. Para él fue su saludo más sincero y su primera pausa. Un señor hasta el final.
Kroos, a hombros.ADAM VAUGHANEFE
A unos metros comenzaban los bailes. Vinicius se acercó a celebrarlo con el fondo madridista mientras Tchouaméni y Camavinga bailaban y el resto cantaba ese "Cómo no te voy a querer" y los operarios de la UEFA preparaban el escenario para la entrega del trofeo, momento reservado para Zidane, que entregó la copa a Nacho. El francés y Gareth Bale fueron los ex que acompañaron al equipo. Todo quedó en familia.
Carvajal y Vinicius.ADAM VAUGHANEFE
Manteo, bailes, el capote...
Después de que el capitán elevara la orejona al cielo de Londres, la situación se descontroló. Los jugadores celebraron el triunfo en la zona del césped más cercana al fondo de la afición madridista y en el córner donde se congregaban la mayoría de los familiares de los futbolistas. Y desde un primer momento esa situación fue un problema, porque la seguridad del estadio no quería dejar pasar a los familiares al césped y los jugadores sólo querían celebrar con ellos.
Trabajadores del Madrid intentaron reconducir la situación mientras la fiesta seguía. Manteo a Ancelotti, baile con el italiano, Nacho con el capote torero, Kroos a hombros de Militao rodeado de sus compañeros en una imagen icónica... Y todos levantando la copa, incluido Jeremy de León, jugador del Castilla que ha viajado con el equipo en Champions para cuadrar el número de jugadores en los entrenamientos y al que en el vestuario llaman, con cariño, el "amuleto".
Rüdiger en la grada.Kiko HuescaEFE
A su lado, Rüdiger casi acaba con Modric. "¡Mi rodilla!", le tuvo que gritar el croata, en broma, al alemán cuando éste le cogió a hombros. "¡Seis, seis, seis, seis!", repetía como un loco el central, en referencia a las Champions ganadas por Luka.
Pelea entre la seguridad
En la grada, los miembros del club consiguieron convencer a la seguridad para que los familiares saltaran al campo, pero hubo algunos malentendidos y la situación se tornó en pelea. Trabajadores del departamento de seguridad del Madrid y de seguridad del estadio de Wembley (no de la UEFA) se enzarzaron en una discusión que llegó a las manos, con agarrones y empujones entre ellos. Todo porque no dejaron pasar a algunos familiares, lo que provocó el enfado de los futbolistas y del club. Los trabajadores del estadio argumentaban que esas personas no tenían la acreditación correspondiente y los propios futbolistas tuvieron que subir a los asientos a buscarlos. La situación continuó en el interior con varios operarios de seguridad de Wembley empujando contra las paredes del estadio a los de seguridad del Madrid. Un caos.
Bellingham y su familia.JUSTIN TALLISAFP
La madre de Bellingham, fan de Mourinho
En el césped, el hermano de Vinicius corría a abrazar a Bellingham, que le recibía como un familiar más. El inglés hizo de gancho entre su madre y Jose Mourinho, al que le pidió una foto con ella. "Mi madre es una gran fan de Jose desde hace años y le tuve que pedir que se sacara una foto con ella", explicaba el jugador, que le regaló la medalla de la Champions y la camiseta del partido a su madre. "Si la próxima temporada te enfrentas al Fenerbahce, relájate", le dijo el técnico portugués, que acaba de fichar por el conjunto turco.
Vinicius se acercó a la grada a saludar a su 'jefe', el rapero Jay-Z, propietario de la agencia de representación Roc Nation, que el pasado verano adquirió la empresa que lleva los negocios del brasileño. Fue uno de los VIP que se acercó a los jugadores, junto a otros como Lando Norris, piloto de Fórmula 1, que bajó al césped a sacarse fotos con varios futbolistas. En la portería, Camavinga, incansable, jugaba al fútbol con su hermano pequeño y con los hijos de otros compañeros. Tenía gas para más.
Vinicius.GLYN KIRKAFP
La fiesta se trasladó a la zona mixta y al autobús, donde Vinicius apareció ya con gafas de sol. No se las quitó en toda la noche mientras tarareaba canciones del Madrid. "Llega un momento que los jugadores del Madrid dicen 'ahora', y van y ganan", resumía Florentino Pérez en los pasillos. "Sin armar ruido, creo que hemos hecho una buena temporada", bromeaba el presidente.
Al lado del máximo responsable del club estaba Vinicius, que le pedía "que me renueve otra vez, quiero estar aquí para siempre". Toni Kroos, admitía que es "el final perfecto" para su carrera, Bellingham reconocía que "no es una temporada perfecta, nos faltó la Copa", y Modric recordaba que está "cansado de que hablen de la edad, yo me siento bien". Todo mientras desde el bus se escuchaban los golpes de las manos contra las ventanas. Ya había empezado la música que no se apagará hasta que termine la fiesta en Cibeles, este domingo por la noche.