La Federación Tunecina de Fútbol ha decidido despedir al técnico Sabri Lamouchi, horas después de que su selección fuese goleada por Suecia 1-5 en el partido de la primera jornada del grupo F que se disputó en Monterrey (México).
Lamouchi, que llegó al cargo en enero de 2026 en sustitución de Sami Trabelsi, también despedido tras la eliminación en la Copa África, ha dirigido a los Leones de Cartago en tan solo cinco partidos, con un balance de una victoria (1-0 ante Haití), un empate y tres derrotas.
El técnico admitió la mala imagen que dio su equipo en la conferencia de prensa posterior al encuentro ante Suecia. “Ha sido una derrota difícil, dolorosa. Empezar la competición con una derrota tan dura es realmente difícil”, dijo.
“Cometimos demasiados errores, y esto es algo que no podemos hacer. Nos estamos disparando en el pie, nos estamos haciendo daño a nosotros mismos”, indicó.
Sin confirmación oficial aún por parte de la federación tunecina, los medios del país norteafricano señalan que los directivos tunecinos se reunieron de urgencia en el hotel de concentración y decidieron por unanimidad rescindir el contrato del técnico, que no contaba con el respaldo de parte de la plantilla.
Su sustituto para los dos próximos partidos del Mundial, el sábado 20 de junio contra Japón, también en Monterrey, y frente a Países Bajos, cinco días después en Kansas City, podría ser Mondher Kebaier, que ya se encuentra en Monterrey como director técnico de la Federación Tunecina de Fútbol, dado que el asistente de Lamouchi, la estrella norteafricana Wahib Khazri, capitán del equipo en los Mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022, no cuenta con los certificados de formación necesarios.
Marc-André ter Stegen ya no es capitán del Barça. Por lo menos, de momento. En el pulso que mantienen el club azulgrana y el arquero alemán, la entidad azulgrana ha decidido ir un paso más allá, por mucho que sus compañeros cerraran filas en torno a la figura del arquero durante la gira por Asia. Por supuesto, con el visto bueno tanto de Deco como de Hansi Flick. «El FC Barcelona informa que, a raíz del expediente disciplinario abierto al jugador Marc-André ter Stegen, y mientras no se resuelva definitivamente este proceso, el club, de manera consensuada con la Dirección Deportiva y el staff técnico, ha decidido retirarle temporalmente la capitanía del primer equipo», señaló el club de manera concisa por medio de un comunicado.
El expediente abierto al jugador se debe a su negativa a firmar el consentimiento para compartir sus datos médicos con la Comisión Médica de LaLiga, la que debería definir, en principio, el periodo que deberá estar de baja tras pasar por el quirófano para solventar una recaída en sus problemas con las lumbares que ya le obligaron a operarse hace dos años. Si dicha baja fuera superior a los cuatro meses, podría utilizarse parte de su salario para inscribir nuevos futbolistas, entre ellos a Joan García, llamado a ser el titular bajo los palos este curso, pero el alemán argumenta que en ningún caso deberá estar parado por más de tres meses.
Por el momento, el encargado de tomar las funciones de primer capitán será el uruguayo Ronald Araujo, cuyo nombre ha estado en la rampa de salida a lo largo de los últimos meses. El central, en este caso, debería ser en principio el encargado de dar el tradicional discurso ante los aficionados en los prolegómenos del trofeo Joan Gamper, que se disputará el próximo domingo en el estadio Johan Cruyff.
Si la decisión de retirarle la primera capitanía a Ter Stegen acaba por ser definitiva, el germano será uno de los capitanes más breves de la historia del Barça, dado que solo habrá ejercido esta función durante apenas un año. Su ascenso se produjo a raíz de la salida del club de Sergi Roberto, en agosto del año pasado, si bien llevaba ya tiempo formando parte del grupo de capitanes del conjunto barcelonista ya había lucido el brazalete en los partidos en los que el polivalente jugador había estado fuera del terreno de juego.
Antes de que la entidad hiciera pública su decisión de retirarle la capitanía, Ter Stegen estuvo en la ciudad deportiva del Barça en la mañana de este jueves. El arquero acudió para someterse a un control médico y pudo estar unos minutos con sus compañeros de vestuario, pero no llegó a cruzar palabra alguna con el técnico, Hansi Flick, quien le habría puesto la cruz por una serie de acciones de su compatriota en la recta final del curso pasado que no le sentaron nada bien. Entre ellas, el hecho de que intentara reaparecer en la Champions, algo que habría supuesto dar obligatoriamente de baja a Szczesny en la máxima competición europea, o su negativa a hablar ante los aficionados una vez terminado el último partido de Liga en casa, ante el Villarreal, en el que fue titular y en el que los azulgrana cayeron finalmente por 2-3.
El Inter resolvió con un penalti de Hakan Calhanoglu su durísimo compromiso ante un Arsenal que mereció mejor suerte en el Giuseppe Meazza. El equipo de Simone Inzaghi, con una defensa totalmente renovada, llevó a buen puerto su agónico ejercicio de supervivencia. Después de cuatro jornadas, Yann Sommer aún no ha encajado un gol. [Narración y estadísticas (1-0)]
Una mano de Mikel Merino en el añadido del primer tiempo penalizó a los gunners, que llevaron la iniciativa (62% de posesión) y generaron innumerables ocasiones en sus 13 saques de esquina. En la segunda parte, Denzel Dumfries sacó un balón sobre la línea de gol y Yann Bisseck taponó un remate de Kai Havertz que parecía el 1-1. Al vigente campeón de la Serie A le bastó con su único disparo a portería. Desde los 11 metros, Calhanoglu, de regreso tras una lesión en el muslo, batió por primera vez en el torneo a David Raya.
El buen arranque del Inter se limitió a 10 minutos. Desde ese momento empezó a sentirse más conforme cuando lograba sorprender con espacios. Su producción ofensiva de la primera media hora hora se redujo a un madrugador remate de Dumfries que reventó contra el travesaño. Enfrente, el Arsenal también jugaba al despiste, intentando aprovechar algún balón parado.
La mano de Merino
No hubo un remate visitante ante Sommer hasta que Bukayo Saka se animó con una diagonal desde el perfil derecho. Un par de minutos después, Gabriel Martinelli dispuso de tiempo para telegrafiar un centro hacia la cabeza de Merino, obstaculizado de malas maneras por el guardameta suizo. Nada quebaba ya de aquel Inter presionante de los primeros minutos, así que los londinense aprovecharon la inercia para acercarse con siete saques de esquina, nada menos.
Cuando el coliseo milanés suplicaba por el descanso, un libre directo de Calhanoglu hacia Mehdi Taremi fue pobremente defendido por Merino. Mal perfilado para el despeje, el navarro tocó el balón con el antebrazo. Una golosina para el turco, casi infalible desde los 11 metros. Más dudas para los gunners, que llegaban con el paso torcido tras sumar un solo punto en las tres últimas jornadas de la Premier.
La ventaja, cómo no, agudizaría las prevenciones del Inter, intentando esconder su debilidad defensiva en las cercanías de su área. Si a ello añadimos las dificultades de Sommer en los balones altos, lo normal es que el 1-1 se hubiese concretado antes de la hora de juego. Havertz trazó una sutil parábola con la zurda que obligó a Sommer a una reacción felina. El cerco se estrechaba y los más de 70.000 hinchas nerazzurri andaban con el alma en vilo. De nada sirvieron los intentos de Inzaghi para refrescar su línea de medios con Nicolo Barella y Henrikh Mkhitaryan. Para el último cuarto de hora necesitaba cloroformo, pero finalmente le bastó con su tradicional cinismo. Así terminó desesperando a los londinenses.
El cabezazo de Musiala para el triunfo del Bayern.AP
En Múnich, ese mismo triunfo por la mínima se resolvió por cauces totalmente distinos. Un cabezazo de Jamal Musiala hizo justicia al aplastante dominio del Bayern (1-0) frente a un Benfica que sólo quiso ver correr las manecillas del reloj. Manuel Neuer ni siquiera tuvo que atajar un solo disparo, así que la situación de Vincent Kompany ya no parece tan desesperada en la Champions.
La velada ya arrancó torcida en Múnich, con un intervención de urgencia de los servicios médicos en la Südkurve y otro contratiempo aún más extraño. Davide Massa, conminado por la UEFA, debió retrasar un cuarto de hora el pitido inicial para permitir que los aficionados pudiesen llegar al estadio. Según informó el club bávaro, los retrasos se debieron a una avería en las señales del metro que accede a las cercanías del Allianz Arena.
Los riesgos de Neuer
Quien sí se había acomodado en su asiento era Franck Ribery, que eligió mala noche para la visita. Porque el Bayern volvió a mostrar algunas de sus recientes carencias. Caía una ligera niebla sobre Múnich y el equipo de Kompany no concretaba su manejo (76% de posesión). El empuje durante los 45 primeros minutos, con 10 disparos y siete córners sólo inquietó a Anatoliy Trubin con un intento de Harry Kane y otro de Serge Gnabry, solventado con brillantez por el meta ucraniano.
El Benfica, con cuatro cambios respecto a aquel once que decepcionó ante el Feyenoord, mantenía sus naves amarradas a puerto. Su único acercamiento llegó tras una temeridad de Neuer a casi 50 metros de su portería, que quedó en nada por falta previa de Zeki Amdouni sobre Alphonso Davies.
Hasta el más apasionado de los lisboetas podría entender que los 90 minutos se harían demasiado largos en Múnich. También para futbolistas de la talla de Renato Sanches, de regreso a su ex feudo, o Ángel Di María, que saltó al césped en sustitución de Kerem Aktürkoglu. A la vieja usanza, el Bayern encajonó a su adversario hasta hacer justicia. El Benfica suma ya 13 partidos europeos sin victoria frente el gran ogro bávaro.