Cerrada la puerta de la Liga y abierta la ventana del Mundial. Lamine Yamal, tras el lanzamiento de penalti que otorgó la victoria al Barça ante el Celta, sufrió una lesión en el bíceps femoral de la pierna izquierda que le impide participar en la Liga. Podría estar de baja durante un mes y medio, justo para llegar al campeonato de selecciones, que arrancarán dentro de 50 días. Lo previsible es que el delantero no esté en plenitud de condiciones para los primeros partidos del torneo. España debutará el 15 de junio contra Cabo Verde.
Luis de la Fuente respira aliviado y Hansi Flick se resigna a perder a su jugador más determinante. Al Barcelona, que acaricia el título de Liga, le restan seis encuentros, ante Getafe (mañana), Osasuna (2 de mayo), Real Madrid (día 10), Alavés (13), Betis (17) y Valencia (24).
El Barcelona aseguró ayer que Lamine seguirá un tratamiento conservador. Esta es la segunda lesión del extremo de Rocafonda en esta campaña. La anterior fue una pubalgia que le hizo perderse cinco partidos. Por cierto, que el Real Madrid también ha confirmado que Militao y Arda Güler sufren sendas lesiones en los bíceps femorales: el brasileño en la pierna izquierda y el turco, en la derecha. En el club del Bernabéu creen que ambos jugadores se perderán el resto de la temporada y son dudoso para el Mundial.
Los expertos en medicina deportiva sostienen que la lesión en el bíceps femoral es una de las más habituales en futbolistas, pero sobre todo en jugadores explosivos, como Lamine. «Este músculo trabaja al límite en acciones como el sprint o los cambios de ritmo. La clave de la recuperación de Lamine Yamal va a depender fundamentalmente del lugar en el que se localiza la lesión, siendo un caso mucho más problemático si esta rotura se sitúa cerca de la inserción del músculo con el tendón (unión miotendinosa)», advierte Luis García, fisioterapeuta y osteópata, responsable del área Fisioterapia en la Clínica iQtra Medicina Avanzada.
«De esta manera estaríamos hablando de unos plazos que podrían prolongarse entre cinco y ocho semanas, aunque en el deporte de élite estos plazos tratan de acortarse al máximo mediante tratamientos como el plasma rico en plaquetas (PRP), que aporta factores de crecimiento y ayuda a optimizar la reparación del tejido muscular, fisioterapia invasiva como la Electrolisis Percutánea Intratisular (EPI) o no invasiva con láser de alta potencia o radiofrecuencia; todas ellas encaminadas a mejorar la vascularización y el entorno biológico de la lesión», añade Luis García.
Este especialista apunta que el gran reto al que se enfrenta Lamine no es sólo la recuperación, sino evitar recaídas: «Los isquiotibiales, y el bíceps femoral es uno de los tres músculos que componen los isquiotibiales, tienen una alta tasa de recidiva si no se respetan los tiempos biológicos de curación y una correcta readaptación. Es necesario hacer un abordaje progresivo que combine control de la carga, trabajo de fuerza y una reintroducción gradual al gesto deportivo».
En este sentido coincide con el doctor Pedro Luis Ripoll, que apunta que esta lesión tiene un índice de recaída del 30%. «Hay que tener mucho cuidado. Hay que ser extremadamente precavidos con los plazos de la recuperación… No hay que meter presión al jugador», dijo en Radio Marca. El galeno también advirtió de que en esta temporada nueve jugadores del Barça han padecido lesiones en el bíceps femoral, y seis de ellos tuvieron recaídas.
Luis García recalca que la vuelta a la competición no debe marcarla el calendario, sino la funcionalidad del jugador: «Deberá regresar cuando haya ausencia de dolor, recuperación completa de la fuerza y capacidad para realizar esfuerzos máximos sin riesgo. Forzar una reincorporación precoz puede aumentar significativamente el riesgo de recaída y prolongar el tiempo total de baja».
Sin prisas, pues, con Lamine.








