Un día como un ‘patron’ más en el Masters de Augusta, el club más hermético del mundo del deporte: móviles prohibidos, gnomos de 10.000 dólares y sándwichs de pimiento y queso

Un día como un 'patron' más en el Masters de Augusta, el club más hermético del mundo del deporte: móviles prohibidos, gnomos de 10.000 dólares y sándwichs de pimiento y queso

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Faltan todavía un par de horas para que amanezca en Augusta y cientos de aficionados caminan como zombies en la oscuridad a lo largo de Washington Road, uniformados con bermudas, gorra de béisbol y, sobre todo, mucha ilusión. El Masters de Augusta es uno de los acontecimientos más exclusivos. Y su lotería, donde cada año se reparten entradas, es uno de los misterios que envuelve al torneo. Lo cierto es que la inmensa mayoría de los 40.000 espectadores que acude cada año tiene que conseguir su entrada en el mercado negro y someterse a las restricciones, normas anacrónicas y tradiciones del club más hermético del mundo. Este año EL MUNDO ha querido ser uno más, un patrón, como se denomina aquí a los espectadores, y vivir la experiencia.

Para saber más

Para empezar, si este año hubiéramos querido conseguir una entrada, su precio ha oscilado entre los 3.000 y 6.000 dólares, dependiendo del momento. Los tickets se dispararon a su pico máximo cuando Tiger coqueteó con la posibilidad de acudir al torneo y finalmente se estancaron en alrededor de 4.500 dólares por día, cuando se produjo la renuncia definitiva del californiano. Cuatro días de torneo supondría un gasto de alrededor de 18.000 dólares, solo el acceso al campo.

La organización es quirúrgica. Hay dos entradas para el gran público con un gran parking gratuito. En los primeros controles de seguridad llegan los primeros obstáculos. Todavía hay mucha gente que va al torneo sin saber que Augusta National es el único reducto en el mundo donde los teléfonos móviles no son bienvenidos. Que se lo digan este año a Mark Calcavecchia, ganador de The Open en 1989 con un historial de 18 participaciones en Augusta; el martes, un operario de seguridad le identificó consultando su teléfono móvil y fue expulsado del campo. Augusta dispone de cabinas de teléfono gratuitas en diversos puntos del recorrido para que los patronos estemos conectados con el mundo exterior.

Un patron con un bolso del típico sandwich de pimiento y queso.MADDIE MEYERGetty Images via AFP

Minutos antes de las 7 de la mañana, el horario de entrada del público, se produce una curiosa imagen donde, a un lado del control de seguridad, los propios empleados del club se arengan ante una nueva edición del torneo, mientras el público, al otro lado, responde a la euforia con cánticos y gritos de celebración; serán los últimos del día, ya que Augusta regula hasta el comportamiento de sus aficionados. Con puntualidad precisa, pasamos el control y una hilera de cinco miembros de seguridad contiene a la ordenada masa, que inicia una procesión regulada por la entrada del club. Son unos 300 metros de caminata al amanecer donde nadie da un paso más largo que el otro.

A la altura del campo de prácticas hay los que toman un camino a la izquierda para ir directamente al campo de golf o los que seguimos la hilera de la derecha, que conduce a la gigantesca tienda. Allí las colas de la mañana suelen ser de 90 minutos. La culpa la tiene un enanito de 45 centímetros, el famoso gnomo del Masters, una tradición implantada desde 2016 que se ha descontrolado en las últimas ediciones. Hace solo unos meses uno de los gnomos originales de 2016 se llegó a subastar por 10.000 dólares, y el de este año ya se ofrece en preventa en el mercado negro por cantidades que oscilan entre los 700 y 1.500 dólares. El motivo del encarecimiento es que se dispararon los rumores de que podría ser el último año que el popular gnomo se pusiera a la venta. “No es trivial, he preguntado en los últimos años sobre esta cuestión y honestamente no sé qué va a pasar”, contestó ayer en rueda de prensa el máximo dirigente de Augusta National, Fred Riley. Los productos del Masters solo pueden comprarse siete días al año y en la tienda de Augusta National, de ahí son muchos los que aprovechan su entrada para intentar hacer su ‘agosto ‘en pleno mes de abril.

Aficionados durante una de las jornadas del actual Masters de Augusta.EFE

La ansiedad crece en la cola para acceder a la tienda, algunos preguntan a los empleados dónde están ubicados los famosos gnomos, de los que solo se ponen a la venta mil unidades diarias que suelen agotarse pasadas las 9 de la mañana. Augusta solo permite una unidad por patrón. Un par de horas más tarde de civilizada espera, objetivo cumplido, ya tenemos nuestro gnomo. Los días de torneo tampoco se permite entrar en el campo con cámaras o similar, así que si quiero inmortalizar este momento, solo tengo una opción: esperar otra hora de cola para inmortalizarme en la foto oficial en la entrada al club. Este servicio es gratuito, como la comida del campo, casi regalada, los icónicos sándwiches de pimiento y queso cuestan aquí dólar y medio. Como se trata de seguir las tradiciones, me como mi sandwich mientras llega mi turno para la foto, que por su puesto me hago con mi nuevo amigo.

kpd