El Barcelona es nuevamente un cadáver en la Champions, que siempre es un torneo maldito para los azulgrana. La jugada decisiva del partido fue obra, una vez más, del hijo Simeone. Cubarsí picó cuando era el último defensor. Roja y sablazo de Julián que aniquiló a un Barça que es la mitad del equipo del año pasado.
Flick es un gran culpable del despropósito táctico. El Barça del supuesto gran Lamine Yamal fue una paradoja en los primeros veinticinco minutos. El sistema resultó casi defensivo, porque cuando el Atleti le arrolla padece pánico por recuerdos recientes.
Al Atleti le faltó gas y el Barça se adueñó del partido. Y llegó la tragedia con el despido de Hanckok. De manera inesperada, el gran correcaminos Giuliano se encontró con un balón fenomenal de Julián en velocidad, y el mediocre Cubarsí provocó una roja.
El implacable disparo de Julián Álvarez ejecutó al despistado Joan Garcia, víctima de la propaganda catalana. Fue la clave de este partido de Champions y un ejercicio que envió al Barça al patíbulo europeo.
Tengo muchas razones para explicar por qué el Barcelona es un pobre tonto en la Copa de Europa. Piensen en la jugada de Cubarsí con un árbitro español. Ni borracho, el árbitro hubiera señalado la roja a Cubarsí.
Así que el Barcelona se confirma como un equipo de naciones español y es un cero a la izquierda en Europa, porque no cuenta con los Negreira boys. Siempre muere por intoxicación publicitaria nacionalista. No es más que un club, por más que lo prediquen.
La segunda parte del Atlético
No me gustó ese Atlético acomodándose al iniciar la segunda parte. Pero ya sabemos que con un gol a favor, Simeone se convierte en el ‘avaro’ de Molière. Es cierto que el Barça lo jugó todo en los primeros minutos, pero no tuvo ocasiones, se cansó y dio el partido por perdido. Mientras, el alemán Flick comía cerillas. Porque esto es un fracaso europeo más.
El Atlético no se cansó, naturalmente. Un centro a la zona de Sorloth y el noruego, un témpano, fue el verdugo de la eliminatoria. No entiendo la depresión de Simeone con Sorloth.
Ha demostrado mil veces que es un goleador implacable. Pero la frialdad nórdica le pone de los nervios al muy ‘latino’ Simeone. Sorloth fue quien llevó a la tumba en Europa al Barcelona enfermo de Flick. Esta vez no llegan ni a las semifinales.
Una vez más el Barça es un fiambre en Europa. Solo había que fijarse en la imagen de Laporta en el palco, entre el pasmo y la tragedia.






