Tres goles de sus tres estrellas salvaron al Madrid de la caída a los avernos de Europa. Fue una victoria angustiosa. Con alto porcentaje de que Ancelotti ejerciera su desesperante catenaccio en el momento que su equipo cobraba ventaja.
Otra triste desesperación es la lesión de Mbappé, que horriblemente ha caído al precipicio muscular. Empezó con un gol fenomenal, de estrella, pero nadie contaba con que se lesionase. Es un avatar más de su desgra
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El Madrid volvió a salir vivo del precipicio de la Copa de Europa. Con talento, con pegada, con agonía... Con todo lo que es la historia del conjunto blanco. Mbappé, Vinicius y Bellingham levantaron al cuadro de Chamartín para sacarlo del asedio de Bérgamo, donde se jugaba su futuro continental. De Ketelaere y Lookman les metieron el miedo en el cuerpo, pero aguantaron. [Narración y estadísticas (2-3)]
Ante lo "jodido" de la situación, como reconoció Valverde en la previa, Ancelotti no titubeó en su alineación. Dio entrada a Vinicius, que llevaba cuatro partidos de baja por lesión, y situó a Tchouaméni como central en lugar de Asencio. Nadie había ganado en Bérgamo, castigado todo el mundo por ese extenuante marcaje al hombre del cuadro de Gasperini, así que la tarea era de nota.
Y el Madrid no decepcionó en el inicio. La entrada de Vinicius y Brahim dotó al equipo de mordiente y regate, clave a la hora de superar la presión rival, y el plan de buscar la espalda de los centrales con Mbappé dio lugar a los mejores 15 primeros minutos del curso madridista.
El sufrimiento de Lucas
Tras una combinación entre Brahim y Lucas, el andaluz buscó a Mbappé la frontal del área, éste superó a De Roon con un solo control y batió a Carnesecchi con un disparo seco. El gol fue el premio al buen hacer madridista y metió el miedo el cuerpo a la grada durante unos instantes. Pero fueron eso, instantes.
Unas jugadas después del tanto, Rodrygo comenzó a calentar por la banda y levantó las sospechas. Mbappé dejó de buscar la espalda de los defensas italianos, al Madrid le duró poquísimo el balón en cada posesión y el Atalanta comenzó a asediar la portería de Courtois. Sufrió especialmente Lucas, impotente ante Lookman, MVP de la última final de la Europa League.
Los bergamascos acumularon oportunidades y sólo la aparición de Rüdiger y Tchouaméni para cortar disparos evitó el empate. Lookman en el 13, De Ketelaere en el 17 y el 19, Bellanova en el 20...
Rival incansable
En el banquillo, Ancelotti pedía calma a sus jugadores, insistentes en el plan del inicio pero incapaces de llevarlo a cabo por los problemas físicos de Mbappé, que terminó pidiendo el cambio en el 34. El Madrid, precipitado, perdía el balón demasiado rápido y Brahim y Bellingham ya no podían darse la vuelta con tanta facilidad. El Atalanta, sin embargo, no bajaba marchas, incansable.
Mbappé, tras su lesión en Bérgamo.EFE
Rüdiger tuvo una buena opción en el 39, tras un centro de Ceballos y una continuación de Bellingham, pero su disparo se marchó fuera. Y antes del descanso, los italianos encontraron oro en un error de Tchouaméni. El galo no fue contundente en una arrancada de Kolasinac hacia el área y rozó al defensa en la carrera. Una zancadilla que Marciniak castigó con penalti.
De Ketelaere envió la pena máxima a la escuadra de Courtois y los locales se llevaron un gol psicológico al bolsillo camino de vestuarios. El Madrid, 24º en la Champions, se enfrentaba a una segunda parte clave por su supervivencia continental. Y ya se sabe lo que suele suceder cuando el Madrid se enfrenta al precipicio de la Copa de Europa. Que sale victorioso. Sin Mbappé y con Rodrygo y Vinicius recién salidos de lesiones musculares, el conjunto blanco se hizo gigante en Bérgamo. Aguantó la batalla física y de ritmo que propuso el Atalanta y castigó el atrevimiento defensivo de los italianos.
A la espalda de los centrales
Vinicius cogió el testigo de Mbappé y comenzó a desafiar la espalda de los centrales, y en una de ellas apareció el gol. Brahim intentó un pase al hueco al brasileño, Hien lo desvió, pero el rechace dio en Ederson y volvió al delantero del Madrid, que cruzó de zurda ante Carnesecchi. El conjunto blanco siguió creciendo y en la siguiente jugada silenció Bérgamo. Vinicius bajó a recibir en el carril central, levantó la mirada y vio el desmarque de Bellingham a la espalda de De Roon. De nuevo, el mismo plan. El inglés recibió, sentó al neerlandés con una finta y batió al portero con la zurda.
Pero Gasperini vive y muere con su plan durante los 90 minutos, y el Atalanta no tiró la toalla. En el 65, Lookman retó a Lucas en el pico del área y sorprendió a Courtois con un disparo al palo derecho del belga.
El tanto y la fatiga madridista, donde sólo Rodrygo, reemplazo de Mbappé, saltó desde el banquillo, convirtieron los últimos minutos en un asedio italiano. En el 83, Ancelotti movió el árbol. Entraron Modric y Asencio por Ceballos y Brahim y el campo se inclinó hacia Courtois, pero nadie le venció. Ni siquiera Retegui, a portería vacía en el 94. El Madrid sale vivo de Bérgamo y sigue en pie en la Champions. Así es su historia.
El SuperMadrid de Florentino Pérez ya tiene su primer título. Una Supercopa de Europa nacida de los pies de sus grandes estrellas. Bellingham se echó el equipo a la espalda, Vinicius asistió en el 1-0 de Valverde y Mbappé sentenció al Atalanta con un tanto tras asistencia del británico. Un triunfo perfecto para confirmar el Big Bang de la nueva galaxia madridista.
Carlo Ancelotti entregó a la afición del conjunto blanco su alineación deseada. Courtois, Carvajal, Militao, Rüdiger, Mendy, Tchouaméni, Valverde, Bellingham, Rodrygo, Vinicius y Mbappé. Los 'Galácticos 2.0', a falta del lesionado Camavinga. Como si Varsovia fuera Tokio en el verano de 2003, una ciudad entregada a la galaxia blanca para una amistoso contra el Dragon Team nipón, con Mbappé en el papel del debutante David Beckham.
Pero el calendario futbolístico exprime tanto a jugadores y clubes que el debut de la nueva estrella del conjunto blanco llegó en la Supercopa de Europa ante el guerrero Atalanta de Gasperini. El italiano no entiende de agostos ni de pretemporadas, y en el Estadio Nacional de Polonia obligó a los suyos a marcar al hombre a sus rivales. Así le ganó una Europa League al invicto Leverkusen de Alonso. Mordiendo sin respiro.
Sufrió ahí el Madrid en la primera parte, en el debut veraniego de Carvajal, Mendy, Tchouaméni, Bellingham, Valverde y Mbappé y en el primer día en la vida sin Toni Kroos. Cómo responderá el conjunto blanco a la ausencia del alemán es una de las grandes preguntas de la temporada. En Varsovia, la plantilla contestó con contundencia.
Y eso que el inicio fue difícil. La presión al hombre del Atalanta y la falta de frescura en las piernas madridistas dejaron un duelo de balones largos, de imprecisiones y de pocas ocasiones. Todo lo que el espectador no quería. Ante la presión rival, Courtois buscó mucho los pases largos a sus delanteros. Sólo por acercar la jugada a la meta rival. Así pudo respirar el Madrid, incómodo.
El Atalanta encontró sus opciones en los despistes madridistas. Un centro de De Roon dio en Militao y terminó impactando en el larguero para susto de los de Ancelotti, que buscaban soluciones en salida de balón. Rüdiger avanzando hasta el mediocentro, Militao en banda para buscar el balón largo, Vinicius bajando a recibir...
Antes del descanso, Rodrygo pudo poner el 1-0 tras un gran pase de su compatriota con el exterior, pero remató al larguero.
Tras el intermedio, Courtois, como en los viejos tiempos, salvó a su equipo con un vuelo extraordinario a un cabezazo de Pasalic. Fue la gran opción del Atalanta, que hincó la rodilla cuando sus pulmones no le permitieron llegar a marcar al hombre, generando espacios entre su centro del campo y su defensa. Un defecto que nadie castiga como el Madrid.
Bellingham, MVP
Creció Bellingham en ese momento, asumiendo en sus hombros la responsabilidad en la construcción. Recibió, filtró, llegó al área... Lo hizo todo, en un partido más de marzo europeo que de agosto polaco.
En el 59, el británico encontró a Vinicius en la izquierda y el brasileño se inventó un recorte para sentar a su defensa y ceder atrás a Valverde, que aterrizó en el área pequeña para empujar el balón a gol. Fue un suspiro, pero el Atalanta murió.
Los italianos, sin oxígeno, crearon un huracán madridista. Un minuto después Vinicius se quedó mano a mano con Musso tras un pase al hueco de Bellingham, pero erró al definir al centro.
Cinco minutos después, el éxtasis. Bellingham esperó el desmarque de Mbappé y el francés se estrenó como goleador en su primera aparición. La guinda del pastel para el primer título de una temporada en la que la galaxia del Madrid aspira a siete en total.
El primer fichaje de Mateu Alemany como director deportivo del Atlético de Madrid ha resultado ser un viejo anhelo de Carlos Bucero, su predecesor en el cargo. Ademola Lookman se convirtió el lunes en el protagonista de la cuarta operación, en el plazo de seis meses, entre el club rojiblanco y la Atalanta, que incluso parecía dispuesta a completar una quinta. Sin embargo, no hubo acuerdo por Éderson do Santos y sí por Rodrigo Mendoza, mediocentro procedente del Elche.
Lookman, de 28 años, ha sido durante las tres últimas temporadas una de las figuras de la Serie A, donde ha destacado por su habilidad en espacios reducidos, sus conducciones desde el extremo izquierdo y su facilidad para llegar al gol también como segundo delantero. A finales del pasado agosto, esas cualidades resultaban más que tentadoras para el Atlético, que no pudo concretar el acuerdo, conformándose con Nico González, procedente de la Juventus.
Seis meses después, el club de Bérgamo ha obtenido una cantidad muy similar a la que pedía en verano: 35 millones de euros, más cinco en variables. Y no ha podido obtener más por la evidente devaluación de Lookman, cuyo rendimiento cayó en picado en los últimos tiempos: tres goles y dos asistencias en 19 partidos desde septiembre. Una minucia en comparación con las dos anteriores campañas: 37 tantos y 15 pases de gol.
Los negocios de Percassi
Los continuos actos de indisciplina de Lookman, en busca de una salida al Inter de Milán, pusieron a prueba la paciencia de los tifosi. «Sabemos lo bueno que es, pero para jugar en este equipo debes estar centrado al 100%», comentó el pasado septiembre Luca Percassi, CEO de la Atalanta. Unas semanas más tarde, el nigeriano protagonizó un feo altercado con Ivan Juric, a propósito de un cambio. Hubo más que palabras entre ambos durante aquella noche de Champions ante el Marsella.
Por entonces Lookman tenía claro que el Stadio Atleti Azzurri d'Italia se le había quedado pequeño. Tras darse a conocer con un hat trick en la final de la Europa League ante el Bayer Leverkusen, fue elegido Balón de Oro africano en 2024, por delante de Achraf Hakimi. Más tarde llegaría el interés del Inter, vigente subcampeón de la Champions y feroz rival de la Atalanta. Una buena coartada para Antonio Percassi, padre de Leo y propietario del club, que exigió una cantidad mayor, frustrando el acuerdo.
Sabe de negocios el patriarca Percassi, dueño de una fortuna que Forbes sitúa en torno a los 1.200 millones de euros. Durante estos 15 años al frente del equipo nerazzurri, las plusvalías de sus operaciones han alcanzado los 700 millones. Ahora se encamina hacia su segunda temporada con mayores ingresos por fichajes, gracias en parte a la buena sintonía con Miguel Ángel Gil, consejero delegado del Atlético. A los traspasos estivales de Juan Musso y Matteo Ruggeri hubo que añadir la reciente adquisición de Giacomo Raspadori, fuera de juego para Diego Simeone.
Lookman y Gil Marín, durante la firma del contrato.ATLÉTICO DE MADRID
El Cholo, desde siempre, prefiere tipos como Lookman, con una estadística de recuperaciones muy por encima del promedio en su posición. Y con un carácter imprevisible, en la línea de lo que un día fueron Diego Costa o Arda Turan. Nacido en Londres, hijo de la precariedad, debutó en la Premier con apenas 19 años a las órdenes de Ronald Koeman, técnico del Everton. Pese a su progresión en las inferiores de la selección inglesa, en 2022 optó por Nigeria, el país de procedencia de sus padres. Hace unas semanas, en compañía de Victor Osimhen, se consagró como una de las mejores delanteras de la Copa de África. Suyo fue el penalti ante Egipto que otorgaría el triunfo en la final de consolación. Su contrato en el Metropolitano se extiende hasta 2030, con siete millones netos por curso.
El perfil de Lookman, por tanto, se sitúa en las antípodas de Rodrigo Mendoza, un centrocampista de 20 años, con sólo 791 minutos en Primera. Uno de esos proyectos de futuro por los que el Atlético puede permitirse ciertas licencias. En este caso, 16 millones, más las consabidas variables.