Un fin de semana de carnaval, Duolingo y el ‘Gabbiano’ de Río: así es el Brasil de Ancelotti antes de redebutar en el Mundial 32 años después

Un fin de semana de carnaval, Duolingo y el 'Gabbiano' de Río: así es el Brasil de Ancelotti antes de redebutar en el Mundial 32 años después

Hay algo mágico en este Mundial para Carlo Ancelotti. El técnico de Reggiolo volverá este sábado a los terrenos del MetLife Stadium de Nueva Jersey. En esa misma ubicación, aunque en un campo ya derribado, el Giants Stadium, debutó como entrenador asistente en el Mundial de 1994. Hace 32 años vivió su primera experiencia en los banquillos al lado de Arrigo Sacchi al frente de Italia, que terminaría perdiendo la final por penaltis, y ahora gobierna el destino de Brasil, verdugo transalpino en aquella fatídica tanda, el país futbolístico más importante de la historia del fútbol. Lo hace con su hijo, Davide, de 36 años, como segundo entrenador. 35 tenía Carletto en 1994.

Más allá de su presencia diaria en la Federación Brasileña, su residencia en la lujosa zona de Barra de Tijuca en Río de Janeiro, los detalles clave de su rápida adaptación al nuevo país son tres: el carnaval, el Duolingo y los restaurantes.

Cuando Brasil llamó a su puerta para convertirle en el primer extranjero elegido para el puesto, Ancelotti, finalizando una etapa indescriptible en el Real Madrid con dos Champions y una Liga, tuvo claro que no quería ser seleccionador por videollamada. Quería vivir en Brasil y lo más importante: quería “sentir” Brasil. Conocer el funcionamiento de la compleja Federación Brasileña (CBF), descubrir el día a día de Río y de su gente, acudir a los principales estadios de fútbol del país… En definitiva: ganarse el respeto del ciudadano.

En Barra de Tijuca tiene acceso directo a la playa, que casi no pisa, gimnasio para hacer algún ejercicio de fuerza y lo que más le preocupaba: está a seis minutos en coche de la CBF, en cuyas puertas ha entrado casi todos los días laborables de casi todas las semanas de estos dos años. Ha mantenido el núcleo de ayudantes que le acompañaron en Madrid, con Francesco Mauri y Simone Montanaro como asistentes, ha recuperado a Paul Clement, que formó parte de su cuerpo técnico en la primera etapa en Valdebebas, y para el Mundial se ha sumado su hijo Davide, con el que ha coincidido mucho en Brasil porque ha entrenado al Botafogo.

Esa experiencia de Davide en uno de los principales clubes del Brasileirão le ha servido a su padre para tener todavía más cercanía con la liga, porque a los jugadores ‘europeos’ los tenían controlados Mauri, encargado de la liga italiana, la francesa y la alemana junto a Davide en estos últimos meses tras romper con Botafogo, y Clement, enfocado en la Premier. Y mientras, el exentrenador del Madrid se ha movido por Curitiba, Portoalegre, Maracaná y todo el Brasileirão.

En las primeras semanas, le preocupó la aceptación que el aficionado brasileño pudiera tener sobre su llegada, pero una encuesta, positiva, en La Folha de São Paulo, uno de los diarios más importantes, le tranquilizó. Sumó a su equipo de trabajo más cercano a los exinternacionales Juan, antiguo central del Leverkusen, y Taffarel, ahora entrenador de porteros, y a varios fisios y médicos de la Federación, un detalle que gustó en los despachos de la CBF.

Cinco días de carnaval

Pero vayamos al carnaval. A través de su acuerdo con la marca de cerveza Brahma, la fiesta más importante del país fue lo que terminó de unir a Ancelotti con el pueblo brasileño. En febrero, este fue su fin de semana: el viernes estuvo en el carnaval de Salvador de Bahía, el sábado en el de São Paulo y el domingo en el de Río, donde se quedó dos días más disfrutando de las celebraciones. Cinco días de carnaval en los que coincidió con amigos, como Ronaldo Nazario, Kaká o Denilson, y se dejó ver en carrozas, cerveza en mano, para conectar directamente con la gente.

Al carnaval, ya en febrero, llegó sabiendo bastante portugués gracias a las clases casi diarias y particulares con un profesor y al uso constante de Duolingo, la aplicación móvil para aprender idiomas. De esta manera, ha logrado desenvolverse en portugués en las ruedas de prensa con relativa facilidad, otro aspecto que le ha hecho ganarse el aprecio de los periodistas.

La tercera clave de su adaptación son las cenas. A Ancelotti le gusta cenar pronto y convertir las sobremesas en largas charlas sobre el fútbol y vida. Uno de sus grandes amigos en Brasil está siendo Branco, ex lateral de la Brasil de 1994 y miembro ahora de la Federación. Muchas de ellas tienen lugar en el restaurante Gabbiano, el italiano favorito de Ancelotti en Río.

Junto a Rodrigo Caetano, director general de la CBF, ha reestructurado la Federación durante los últimos meses involucrándose a todos los niveles, lo que ha acelerado las conversaciones sobre su renovación, cerrada hasta 2030 y anunciada el pasado mes de mayo. Nadie quiso esperar a este Mundial, aunque Ancelotti, que viene de conocer la exigencia del Bernabéu, es consciente de la presión en Brasil, que no pisa unas semifinales desde 2014 y no gana una Copa del Mundo desde 2002.

kpd