Para el aficionado normal, un partido como el de pasado mañana entre España y Cabo Verde supone algún quebradero de cabeza: que si dónde lo vemos, que si con quién, que si cerveza o vino (por la hora, cerveza), que si quién se baja con los niños a la piscina que no paran quietos… Para los jugadores, un partido como el de pasado mañana entre España y Cabo Verde supone algún quebradero de cabeza: que si cómo juega el rival, por débil que sea, que quién es el bueno de ellos, que si hará mucho o poco calor… Pero para Nuria Martínez, la team manager de la selección española de fútbol, un partido como el de pasado mañana entre España y Cabo Verde supone muchos, muchos, quebraderos de cabeza. Es difícil imaginar toda la parafernalia que necesita un partido así desde el mes de diciembre. Apunten.
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“En Navidad tuvimos que mandar a la sede de FIFA en Suiza, físicamente, las equipaciones con las que vamos a jugar, pero también la ropa de entrenamiento, de paseo, etc… Ellos regulan todo: patrocinadores, tamaño de las letras, colores, el nombre… Todo”, arranca Nuria la conversación con EL MUNDO. Esa validación, en el caso de España, no llegó hasta el mes de abril, y a partir de ahí se decidió de qué color se jugará cada partido: camiseta roja los dos primeros y de blanco contra Uruguay.
Es la primera de las decenas de gestiones que desembocan en la disputa de un partido. Todas se centralizan a través de una plataforma, llamada FIFA Teams Hub. Luego vino el momento de la lista, una primera de 55 futbolistas y 75 miembros de la Federación (1 de mayo) y la definitiva de 26 jugadores y 27 oficiales que van con el equipo (fisios, todo el staff, la propia Nuria, el cuerpo médico, etc…). “De ese listado de 26 jugadores, en cada partido yo tengo que subir el once inicial cuando me lo da el míster”, cuenta Nuria, que tenía el despacho de Madrid patas arriba y que tendrá el de Chattanooga, en el hotel, más o menos igual.
Hay novedades en los días previos al partido en esta Copa del Mundo. Hasta ahora, los equipos estaban obligados a entrenar y dar sus ruedas de prensa del MD -1 (que es el Match Day -1, es decir, el día previo pero dicho, o escrito, con ínfulas) en el estadio donde se juega el partido. Aquí no. Aquí, en la previa, el equipo entrenará en un sitio (en unas instalaciones universitarias a las afueras de Atlanta) y la rueda de prensa de Luis de la Fuente, será, sí, en el Mercedes Benz Stadium, que por cuestiones publicitarias estos días se llama Atlanta Stadium. “Los horarios te los asigna FIFA, aunque tienes varios slots y tú pides el que quieres. Unas veces te dan el que pides y otras veces no”, prosigue Nuria, que lleva en el puesto desde que se jubilara la mítica Silvia Dorschnerova en 2021.
Nuria Martínez, la ‘team manager’ de la selección española.
Y luego está la parte que resulta más curiosa para los no iniciados. Si usted va a jugar un partido, en el vestuario encontrará, en el mejor de los casos, una ducha limpia y un banco para compartir con los amigos o compañeros. Aquí, claro, no. “Tenemos otra aplicación para pedirle a FIFA todo: el catering, el material que necesitamos en el vestuario, etc…”, explica Martínez, que estos días anda de reunión en reunión, y tira porque le toca. Ahora con FIFA, ahora con los árbitros, ahora con quien pasaba por allí…
Hubo de organizar, también, la sesión de fotos con FIFA el pasado martes, a la vuelta de Puebla. No fueron sólo fotos. También el vídeo haciendo algún gesto que luego sale en los videomarcadores e, incluso, grabando, con unos parámetros de calidad muy elevados, cómo se pronuncian los nombres de los 26 jugadores para que luego los speakers de los estadios lo puedan escuchar y decirlo bien. Ese mismo día les enseñaron otra de las novedades de este torneo: todos los que sean debutantes en un Mundial lucirán un parche para señalarle.
Pero volvamos al partido: “Por ejemplo, solicitamos bicicletas estáticas para la activación previa, normalmente entre dos y tres. También hielo, tanto para las bebidas como para la recuperación en cubetas después del partido. ¡Gastamos mucho hielo! Pedimos café, té, leche sin lactosa o vegetal y fruta (manzanas, uvas, plátanos, dátiles), siempre siguiendo indicaciones de la nutricionista”, desvela Nuria refiriéndose a Toscana Viar, la persona que controla toda la alimentación de la selección española.
“Si quieres más, tienes que pagarlas”
¡Ah! Y el agua. El agua es un elemento importantísimo, cómo no. “FIFA te pone un número de botellas. Si quieres más, tienes que pagarlas. Normalmente FIFA te da alrededor de 250 botellas. Nosotros solemos necesitar, dependiendo del clima, entre 300 y 400, así que hay que pagar”, cuenta. He ahí el primer dato, pero no el único. Hablábamos de hielo, pues son unos 180 kilos para cada partido. Hablábamos de bicicletas estáticas, pues entre dos y tres para el vestuario, para soltar el músculo antes de salir incluso a calentar. Hablábamos de fruta, entre 8 y 10 kilos de manzanas, uvas, plátanos, dátiles, etc…
Varias bandejas de fruta antes de un partido en el vestuario de España.GETTY
La comida posterior depende de la logística del equipo: si se duerme en la ciudad, se cena en hotel; si se viaja, se preparan bolsas individuales. Algunas federaciones sí solicitan comida al estadio, pero España no lo hace, lo gestiona internamente con su nutricionista.
Eso antes del partido. ¿Y después? Después, el cuerpo técnico, los médicos y la nutricionista le dan mucha importancia a la ingesta de los alimentos adecuados justo después del esfuerzo. “Así que distinguimos entre dos posibilidades: si dormimos en la ciudad donde se ha jugado el partido, que son las menos veces, cenamos en el hotel nada más llegar. Si nos vamos de esa ciudad [que será el caso del debut del domingo, pues se juega a mediodía y regresarán en autobús a Chattanooga], cada jugador tiene preparada una bolsa con un menú individualizado”, prosigue Martínez, que antes de la Federación trabajó en el Atlético de Madrid y en la Federación Española de baloncesto, también en YouFirst y que encara su segundo Mundial después del de Catar.








