Portugal se agarra a los guantes de Diogo Costa para redimir las lágrimas de Cristiano

Actualizado Martes, 2 julio 2024 - 00:30

Se hundió. La figura gigante y soberbia de Cristiano Ronaldo se deshizo cuando en el minuto 102, en la prórroga, plantado en el punto de penalti tenía en sus botas la clasificación de Portugal a cuartos de final. Estaba enfrente Oblak y se perfiló con la misma decisión con la que le derrotó en la final de Champions de Milán. Esta vez el esloveno venció, lo atajó y rompió en mil pedazos a la estrella lusa. Lágrimas, cabeza agachada y el esfuerzo de todo Portugal por recomponer a un líder que no ha marcado en esta Eurocopa. Volvió a llorar después porque cogidos a la manos de Diogo Costa, se verán con Francia en cuartos. [Narración y estadísticas (0-0, 3-0)]

Fue el meta del Oporto el héroe de la tanda de penaltis al volar para atajar los tres primeros lanzamientos de Eslovenia. Portugal sobrevivía después de un partido de desesperación en el que desperdició ese penalti en la prórroga y vio cómo su arquero sacaba el pie para desviar el último cara a cara que un error de Pepe le concedió a Sesko. Diogo Costa salvó en Frankfurt a las dos leyendas.

La supervivencia de Portugal pareció un milagro imposible en algunos momentos. Arrancó ordenada, reconociendo por dónde hacer daño a otro equipo que se les encerró, pero a medida que pasaron los minutos, se desordenó, enloqueció y empezó a mostrarse vulnerable. Se contagió de la ansiedad que sigue mostrando Cristiano. Sus lamentos de desesperación, desde el mismo arranque del partido, eran tan exagerados como contraproducentes para Portugal. Le quiso meter el equipo de Roberto Martínez algo más de velocidad al juego y porque por las orillas Leao encontraba oportunidades y Bernardo Silva ponía centros precisos que no había quien cazara.

Protestas y miradas

Eslovenia trataba de estirarse con alguna carrera de Sesko, pero era sabedora de que sus opciones pasaban por sujetar a los portugueses. Al pie de la letra lo cumplía Drkusic. El central se lo ganó todo a Cristiano. Le atosigaba en la recepción, le impedía girarse y, sobre todo, le ganaba todos los balones aéreos. Eso provocó que, un partido más, CR7 pareciera un lastre para Portugal. Su cabreo, sus protestas y sus miradas al videomarcador buscando su imagen reflejada hicieron que Portugal, capaz de recuperar con celeridad en el centro del campo, no pudiera armar una segunda jugada rápida porque su punta volvía andando, cabizbajo y en fuera de juego. Aún así lo intentaba frente a un rival que olía el nerviosismo.

La vía esta vez fue la velocidad de Rafael Leao, a quien en una ocasión tuvieron que frenar en falta en la frontal del área. Por supuesto la lanzó Cristiano, con toda su gestualidad, buscando la escuadra de Oblak que no encontró. Esa fue toda la complicación que pudieron crearles a los eslovenos, que empezaron a hallar los espacios. Se escapó por la derecha Stojanovic, se resbaló Pepe cuando fue a pararlo y suerte que apareció Nuno para atajar su centro antes que Sporar. Con el temor en el cuerpo, la mejor ocasión de los portugueses, que no probaron a Oblak entre palos, fue una carrera de Leao que acabó en un centro a la medialuna para el disparo de Palinha que se estrelló en el poste derecho del meta del Atlético.

Portugal, como en cada partido de esta Eurocopa, tenía que hacer algo más, aunque parecía no saber muy bien el qué. Al inicio de la segunda mitad trató de encontrar la solución Cancelo buscando la línea de fondo, caracoleando con el lateral y sacando un centro raso que desvió Drkusic.

Diogo Costa detiene el penalti de Balkovec.

Diogo Costa detiene el penalti de Balkovec.AFP

La siguiente la buscó Cristiano en otro lanzamiento de falta, que era para un zurdo pero, como nadie le rechista, se la pidió buscando ese gol que nunca llega. Fue dura a las manos de Oblak. Si en la primera parte fue Leao el arma ofensiva, en la segunda apareció Cancelo como un destello que deslumbraba al lateral Balkovec. Todo el peligro portugués nació de sus botas.

Pólvora lusa

Tenía que buscar Roberto Martínez más pólvora y echó mano de Diogo Jota a costa de Vitinha. Cristiano, esforzado en tirar faltas, seguía en el campo. Y Portugal no conseguía desencadenarse para asustar a Eslovenia. Matjaz Kek sentía a su equipo cómodo buscando el error que, más de una vez, había asomado en las filas rivales.

Portugal tiene siempre fases en las que juega al tratrán, y eso comenzó a hacer cuando el tiempo corría y empezaba a haber mucho que perder. Buscó entonces el técnico español al eléctrico jugador que le salvó en el primer partido: Francisco Conceiçao.

Lo intentaban los lusos estirándose hacia el área de Oblak y en el minuto 85 llegó su ocasión. Diogo Jota filtró un pase al espacio que corrió Cristiano para armar un zurdazo en un mano a mano que ganó, cómodamente, el guardameta rojiblanco. No se dibujaba bajo el techo del Frankfurt Arena otro escenario que no fuera el de la prórroga. Y ahí pasó de todo. Jota se coló entre los centrales y forzó un penalti, lo falló Cristiano y Sesko perdió la oportunidad de estar en cuartos. Porque los penaltis, en los que volvió a tirar CR7 para pedir perdón, los ganó Portugal.

Rudy Fernández: “Después de todas las lesiones tuve que reconstruir mi carrera”

Actualizado Lunes, 1 julio 2024 - 23:35

Hace 20 años por estas fechas, el tipo que hoy pasea por la concentración española en Valencia iluminado con el aura que sólo poseen las leyendas, cargado con una repleta mochila de títulos, récords y vivencias, era un chaval descarado y saltarín de pelo rizado que iba a debutar en Atenas en sus primeros Juegos. Han transcurrido 17 torneos -sólo se ausentó del Eurobasket de 2017-, 257 partidos internacionales (el que más) y 11 medallas y ahí sigue Rudy Fernández (Palma, 1985), el capitán en el verano de su adiós, pleno de baloncesto e «ilusión», el faro de esta España que busca la supervivencia en la elite a pesar del cambio de era que representan mejor que nada las retiradas recientes. La del propio Rudy, el Chacho, Claver (ayer), Marc Gasol... Pero para cumplir la promesa que Rudy le hizo a su padre, fallecido en mayo de 2022, «estar en otros Juegos» y de paso convertirse en único (ningún jugador de baloncesto estuvo en seis), España debe sortear un desafío traidor, el de un Preolímpico ignoto en La Fonteta. Este martes (20:30 h., Teledeporte), el Líbano será el primer rival.

Para saber más

Para saber más

¿Cómo se afrontan estas vivencias, consciente de que son las últimas?
No es que pretenda vivirlas más intensamente que otras experiencias anteriores, pero sí disfrutarlas y quedarme con lo que voy a echar de menos. Piensa que casi cada verano de mi vida he estado en dinámica selección. No sólo a nivel profesional, también en categorías inferiores. La sensación de que el año que viene se acabará del todo... Eso lo tengo en la cabeza. Así que quiero disfrutar por última vez del deporte que me lo ha dado todo y del ambiente que se vive aquí, dentro y fuera de la pista. Físicamente he acabado bien la temporada. No tuve mucha tralla de minutos y eso ayuda. Y estoy con muchísimas ganas y sobre todo con ilusión por poder acabar de la mejor manera mi carrera deportiva.
Como despedida, algo que nunca vivió, un Preolímpico.
No sé si nos tenemos que acostumbrar a esto en el futuro, pero es cierto que es nuevo para todos. Incluso para mí, que llevo 20 años en la selección. Hay que afrontarlo como lo que es: tienes que ganar sí o sí todos los partidos. Teniendo poca experiencia en este tipo de competición, tenemos que ser conscientes de que en un partido te puedes ir fuera. Espero que podamos cumplir el objetivo. Vivir mi sextos Juegos sería histórico. Es lo único que me queda.
Se lo prometió a su padre.
Sí, pero no es algo que me obsesione. Entiendo que si no estamos en los Juegos es porque no tenía que surgir. Es un Preolímpico, somos una selección muy joven. Venimos de haber sido campeones de Europa y en el Mundial no fue tan bien. Es lo que tiene este tipo de equipos. No obsesiona, pero sería ilusionante vivir otros Juegos y dedicárselo a mi padre.
¿Se le vienen a la memoria muchos momentos de su carrera estos días?
Todavía no estoy en ese proceso. Aún no me ha dado tiempo a asimilar todo. El día del WiZink [la enorme ovación de la afición del Real Madrid durante su último partido, en la final contra el UCAM Murcia] fue muy bonito, algo espontáneo y empecé a encontrar sentimientos, a darle vueltas a toda la trayectoria que había tenido. Pero yo soy mucho de intentar cambiar el chip. Y ahora me centro en la selección. Cuando acabe y este de vacaciones, sin ya pensar en la pretemporada, ahí me dará el bajón, como es normal.
Rudy, en un entrenamiento de la selección.

Rudy, en un entrenamiento de la selección.ALBERTO NEVADOFEB

¿Cómo le gustaría ser recordado?
Como un jugador de equipo. Uno que se desvivió por la camiseta que llevaba. Que dejó el ego a un lado para representar el escudo y el nombre que llevó delante. Es lo que me ha ayudado a ser el jugador que he sido.
Del Rudy del mate a Dwight Howard (en la final olímpica de Pekín 2008) al de estos últimos años. No se recuerda una transformación tan radical y exitosa como la suya. ¿Cómo lo hizo?
Después de todas las lesiones tuve que reconstruir mi carrera. La edad perjudica al jugador. Y con tanta exigencia, con tantísimos partidos con clubes y selecciones, te tienes que adaptar. La reconstrucción que hice después de las lesiones fue la de adaptarme a las necesidades que tenía el equipo y lo que me pedía el entrenador en cada momento de competición. La experiencia y el trabajo físico y mental me ayudaron a llevar todo eso más fluido. Y a llegar a una edad que en ningún momento podía imaginar cuando estaba pasando por el quirófano por tercera vez para operarme de la espalda (2015). Entonces me dijeron que podría estar tres o como mucho cuatro años más jugando a nivel profesional.
¿Cómo hizo para convivir tantos años con el dolor?
Mentalmente fue difícil. Dejas de ser el jugador que eras antes, no tienes la explosividad. Tienes que lidiar con dolor no sólo en la pista, también cuando te levantas cada día, cuando te vas a dormir. Eso a nivel mental lo he trabajado mucho con mi psicólogo. Y a nivel físico con los doctores. Y todo eso ha sido esencial para llegar a esta edad compitiendo.
¿De dónde surge toda esa sabiduría táctica, ese instinto de la última parte de su carrera?
Poco a poco. En tantos años de carrera profesional he ido cogiendo esa experiencia de la que te hablaba antes. Por supuesto que hay cosas innatas, pero otras son muy trabajadas y entrenadas. Tanto mi padre, al principio, cuando era muy pequeño, como después los entrenadores que he ido teniendo en mi formación me han ayudado.
Rudy Fernández, en un entrenamiento con la selección.

Rudy Fernández, en un entrenamiento con la selección.ALBERTO NEVADOFEB

¿También su imagen con respecto a los aficionados y rivales ha ido cambiando con el tiempo?
Es que siempre he sido un jugador muy competitivo. Y he dado valor a la camiseta que he llevado. Eso me ha hecho ser por momentos odiado o no respetado por otras aficiones. Esto, el baloncesto, es una forma de divertirme, pero a nivel de profesión tengo que defender la camiseta que llevo puesta. También, por supuesto, ha habido momentos en los que me he podido equivocar, como te puedes equivocar en la vida con cualquier cosa. Pero en líneas generales he sido un jugador que compite y defiende lo suyo por encima de todo.
¿Qué le dicen sus hijos, Alan y Aura?
El mayor se va dando un poco más de cuenta de lo que es su padre. Pero la retirada es un poco porque ellos me lo están pidiendo. Quieren que este en casa. Yo soy muy niñero, me gusta estar en casa, jugar con ellos. Y eso es lo que quiero en este momento.
¿Y después qué? Se diría que hay en Rudy un gran entrenador.
No, entrenador no. Quiero estar tranquilo. Acabar y tomar las decisiones con calma. Mi prioridad ahora es la familia. Creo que he trabajado para poder decidir.
¿Se imagina el adiós con otra medalla en París?
Es muy difícil... Tenemos que pensar en el Preolímpico, que va a ser duro. Y si llegamos a París, a disfrutar. Eso es lo que le he dicho al equipo. Les he transmitido que no lo hagan por mí, que lo hagan por ellos. Porque unos Juegos son muy bonitos.
¿Le hubiera gustado ser el abanderado español?
Nunca lo he pensado. Me preocupa muy poco. Tengo tan en mente el Preolímpico que no pienso en otra cosa. No sería justo que porque yo fuera a los Juegos se cambiara al que está ahora.
La pasión turca del niño Güler, de recogepelotas a icono: "No ha habido nadie como él en nuestro país"

La pasión turca del niño Güler, de recogepelotas a icono: “No ha habido nadie como él en nuestro país”

La noche del 6 de enero de este año, día de Reyes en España, Umit y Serap Güler se sentaron en una humilde grada de Aranda de Duero para ver el debut de su hijo Arda con el Real Madrid. Lejos, en Turquía, la retransmisión del partido se convertía en uno de los programas más vistos del día en el canal Tivibu Spor 1. Así era la pasión turca por el niño de moda en el país, elevado ahora en la Eurocopa a héroe nacional. «No ha habido ni hay en el país ningún jugador como él que haya conseguido tantas cosas tan pronto y juegue en un club tan grande», explica a EL MUNDO el periodista turco Halil Sarkaya, que conoce a Güler desde los 13 años.

Hoy, ante Austria, Turquía busca igualar el mejor resultado de su historia en una Eurocopa, los cuartos de final de la edición de 2000. Y lo hará a hombros de su nueva estrella, su Messi, autor de un golazo en la primera jornada y clave en el triunfo ante República Checa en el último encuentro de la fase de grupos. Ya es el jugador más joven en marcar en su debut en el torneo continental, superando a Cristiano Ronaldo (2004).

Arda, un niño por su edad pero también por su apariencia tímida, vive en el foco mediático del fútbol turco desde hace varios años, antes incluso de fichar por el Fenerbahce. Y la culpa la tiene el fotoperiodista Halil Sagirkaya, que hace seis años quería hacer un reportaje con algún recogepelotas del Genclerbirligi que quisiera ser futbolista profesional y preguntó al club quién podría valer. La respuesta: Arda. «Me avisaron sobre Arda. Le observé entrenar durante un rato y me pareció muy talentoso. Y además era fotogénico, tenía algo», explica a este periódico. «Le seguí durante algunos días, tanto a los partidos del club como a encuentros de la selección en los que también ejercía como recogepelotas», añade.

«Sabía lo que hacía»

En seis años, de recogepelotas a icono nacional, pero siempre manteniendo un perfil discreto. «Era muy tranquilo, muy trabajador y muy respetuoso. Sabía lo que hacía. Su mayor sueño era ser un gran futbolista», recuerda Sagirkaya.

Su fichaje por el Fenerbahce cumplió sus objetivos, porque ahí jugaba uno de sus ídolos, Álex de Souza, centrocampista brasileño que después de cruzar el charco para jugar en el Parma terminó vistiendo la camiseta del Fenerbahce durante ocho temporadas, desde 2004 a 2012. Arda, nacido en 2005 y cuyos partidos son los primeros que recuerda, dormía con la biografía del futbolista al lado. La leía casi todas las noches.

Su explosión en la Eurocopa llega después de un año complicado en el Madrid, con varias lesiones y una puesta a punto con algunas prisas que alargó su debut hasta enero. En Valdebebas lo llaman «un golpe de realidad». Pasar de Turquía al club con más presión del mundo, a una nueva ciudad y a un idioma nuevo no es fácil. «Le costó un poco», admiten en la ciudad deportiva. A partir de ahí, mucha mano izquierda de Ancelotti y de la directiva del conjunto blanco, con Juni Calafat, el jefe de ojeadores, pendiente de él para que no se impacientara por la falta de minutos y con el cuerpo técnico enfocado en su preparación física. Necesitaba tiempo para ganar musculatura, la calidad la tenía. «No se rindió y luchó», reflexionan en Valdebebas, donde no olvidan a James Rodríguez, que se dejó llevar cuando la situación se puso más complicada.

No saldrá cedido

Güler terminó jugando mucho en el tramo final del curso y acabó con seis goles en 379 minutos, ganándose el cariño del vestuario, donde es «el hermano pequeño», dicen, y del cuerpo técnico, que le quiere de nuevo en la plantilla la próxima temporada. Según ha podido saber este periódico, la idea del club es que no salga cedido y siga evolucionando al lado de sus compañeros. Ni la dirección quiere que se vaya ni él quiere salir.

En la fiesta de Cibeles, hubo un detalle que resumió la temporada de la nueva joya turca. «Hoy os quiero presentar a un chico muy interesante...», anunció Ancelotti al público. «¡Arda!», le llamó, mientras los compañeros aplaudían y se partían de risa. «¡Es muy tímido!», siguió el italiano. «¡Hola madridistas!», saludó Güler, mientras Ancelotti celebraba sus palabras. «Somos una familia, gracias por todo», terminó el joven. «¡Olé!», finalizó el técnico, que repite a su círculo cercano la misma frase desde hace meses: «Arda tiene un don».

Esta tarde, a sus 19 años, juega por la historia de su país.

El ambiente convulso de Países Bajos, entre los cónclaves y la falta de un líder: "Convendría hablar con el 'staff"

El ambiente convulso de Países Bajos, entre los cónclaves y la falta de un líder: “Convendría hablar con el ‘staff”

La última vez que Países Bajos ganó una eliminatoria en la fase final de una Eurocopa, nueve de los actuales futbolistas de Ronald Koeman ni siquiera habían nacido. Desde aquel 25 de junio de 2000 (6-1 ante Yugoslavia en Rotterdam), la selección Oranje acumula demasiadas frustraciones como para no afrontar el cruce de hoy frente a Rumanía como una final anticipada. Sin embargo, el ambiente de los últimos días en el cuartel general neerlandés no presagia nada bueno. La dificultad para encontrar un plan definido, la ausencia de un líder y los cruces de reproches vienen lastrando al equipo desde el comienzo del torneo.

"Ha sido una semana muy larga", admitió ayer Koeman en el Olímpico de Múnich. Desde la derrota ante Austria, durante estos siete días se han filtrado demasiadas críticas. No sólo periodísticas, sino también internas. "Los jugadores y el cuerpo técnico han sido abiertos entre sí. He visto una reacción en los entrenamientos", añadió el seleccionador sobre las reuniones a las que el domingo ya se había referido Memphis Depay. "Hemos discutido y nos hemos criticado mutuamente. Es lógico que haya roces si los resultados no se dan", explicó el delantero.

Los cónclaves en el Hotel Ritz-Carlton, sede de la Oranje en Wolfsburgo, escenifican el delicado momento de un vestuario sin líderes. Ni Virgil van Dijk - primer capitán- ni Daley Blind o Georginio Wijnaldum -los jugadores con más internacionalidades- han asumido la autoridad de su rango. De modo que el diario De Telegraaf, el más influyente del país, ya pedía el domingo un paso adelante a Depay, lo único rescatable de la debacle ante los austriacos. Más allá del acierto cara al gol, nadie podrá discutir el empeño del ariete rojiblanco. Durante la fase de grupos fue el segundo futbolista de la Eurocopa que más presionó en el último tercio rival (108 veces, más del doble que el segundo neerlandés).

"Remedios a corto plazo"

"El problema de Memphis es que su talento para liderar interfiere psicológicamente con su talento para atacar. Y que sólo lleva la voz cantante cuando se encuentra realmente relajado", comenta a EL MUNDO Joost van der Leij, profesor invitado en la Universidad Libre de Amsterdam. Filósofo de formación, Van der Leij cuenta con un notable prestigio en su país por su revolucionario enfoque del fútbol, donde combina la estadística con herramientas psicológicas de la Terapia Gestalt. "La cuestión con Depay puede solucionarse a corto plazo dejando claro que queda liberado de cualquier tarea de liderazgo", zanja.

Respecto a las opciones de alcanzar los cuartos, Van der Leij se muestra, cuanto menos, cauteloso. "En mi país tendemos a subestimar a rivales en teoría más débiles, pero hacerlo ahora frente a Rumanía supondría un riesgo demasiado grande. Por desgracia, debido a la falta de tiempo, será difícil hacer grandes cambios tácticos. Ahora se necesitan remedios a corto plazo. Sin que los jugadores lo sepan, convendría hablar seriamente con el staff, especialmente con sus analistas, que de alguna manera subestimaron a Austria y elaboraron un plan táctico equivocado".

Desde 1968, Rumanía sólo sumó una victoria y tres goles en los 14 precedentes. Pero si los hombres de Edward Iordanescu logran la heroica, Países Bajos se convertirá en la segunda selección de la historia -después de Yugoslavia (1968-2000)- que cae en cuatro eliminatorias consecutivas de la Eurocopa.

Nico y Lamine no se quieren ir a la cama

Nico y Lamine no se quieren ir a la cama

Todavía no había arrancado la Eurocopa, y Joselu ya estaba adelantando en una entrevista en La Sexta, todo lo que iba a ocurrir. A la inocente pregunta de qué jugador llegaba siempre tarde, Joselu respondió que Nico y Lamine. Y a la de quién era el más empanado, respondió también que Nico y Lamine. Algo que se estaba gestando en la concentración de la selección española que amenazaba con asaltar el campeonato. Algo que no se entrena, que no se puede predecir al hacer la convocatoria, y que tampoco te va a resolver un software de inteligencia artificial.

Ahí el trabajo de Luis de la Fuente no di

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La revolución Nico-Lamine, lo que va de Qatar a Alemania: 13 disparos contra uno, 218 pases menos y… ¡menos posesión!

Actualizado Lunes, 1 julio 2024 - 22:43

El día después de pasar a cuartos de final, España se despertó en Colonia, la ciudad del partido contra Georgia. Como siempre, viajó en avión hasta Stuttgart y llegó a su hotel de concentración, en Donaueschingen, para comer. Después, entrenó por la tarde, aunque sólo salieron al campo los suplentes el domingo. La rutina no cambia para el equipo. Lo que cambia, y mucho, es la percepción que de ellos tienen los rivales. Y el próximo es ni más ni menos que el anfitrión. Alemania, sus periódicos y televisiones, ponían ayer el foco, cómo no, en los dos chavales que marcan esta Eurocopa. Nico Willi

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Girmay hace historia en el Tour al ser el primer africano negro en anotarse una etapa

Girmay hace historia en el Tour al ser el primer africano negro en anotarse una etapa

En el hospital de Tortone falleció el Campionissimo consumido por la malaria. El de 2 de enero de 1960 toda Italia lloraba por el adiós de Fausto Coppi. El ídolo murió por una infección contraída en Alto Volta (ahora Burkina Faso), donde fue invitado a participar en un safari y a correr un critérium. Allí también acudieron Jacques Anquetil y Raphael Geminiani. El fino ciclista, que fue descubierto por el masajista ciego Biagio Cavanna, sólo tenía 40 años y había dejado un legado formidable, con la conquista de cinco Giros, dos Tours, un campeonato del mundo y un récord de la hora.

El Tour, en su trayecto por Italia, no podía dejar de homenajear a Coppi, por eso el pelotón transitó ayer por la localidad de Tortone, donde muchos recordaban las hazañas y leyendas que envuelven al mito. Certezas y fabulaciones que fomentan el misterio. Un monje destinado en Burkina Faso aseguró que el corredor nacido en 1919 en Castellania no falleció por los efectos de la malaria, sino por consumir una mezcla de hierbas preparada por unos nativos. Un relato que seguramente desconoce Biniam Girmay, el velocista eritreo ganador de la tercera etapa del Tour, con salida en Piacenza y meta en Turín. Es el primer ciclista del África negra que se anota un triunfo parcial en la ronda francesa. No es el primer africano, antes ya lo hicieron el keniano-británico Chris Froome y los sudafricanos Robert Hunter y Daryl Impey.

África, 64 años después de la muerte de Coppi, vuelve a acaparar protagonismo y esta vez no es por un suceso luctuoso. Al contrario, un acontecimiento repleto de felicidad. Todos los honores para Girmay, nacido el 2 de abril del año 2000 en Asmara, la capital de Eritrea, país situado al noreste de África y que comparte frontera con Sudán, Etiopía y Yibuti. Cuando era un crío, su padre (carpintero) le compró una bicicleta y desde ese momento su vida cambió. Como demostró buenas condiciones, se marchó a Europa y pronto sorprendió por su facilidad en el sprint. El velocista del Intermaché se formó en la escuela de Alto Rendimiento de la UCI en Aigle (Suiza). A los 17 años, en una de sus primeras carreras júnior, derrotó a Remco Evenepoel. En 2022 se convirtió en el primer ciclista del África negra que ganaba en una clásica: la Gante Wevelgem. Ese mismo año también se anotó la primera etapa en el Giro de Italia. Entonces, en el podio, descorchó una botella de prosecco (vino espumoso italiano), con tan mala suerte que el tapón le impactó en el ojo izquierdo y fue traslado a un hospital. «Quiero dar las gracias a mi familia, a mi esposa, a todos los eritreos, a todos los africanos, a todos los que me ayudaron. Ahora somos parte de esta gran carrera. Éste es también vuestro éxito, este es vuestro momento», exclamó ayer antes de subir al podio de Turín.

Girmay se consagró en la etapa maratón de este Tour. Un interminable trayecto de 230,8 kilómetros por la campiña del Piamonte que castigó a unos corredores que avanzaron agrupados hasta la ciudad de la Sábana Santa. La intentona de escapada de Fabian Grellier (Total Energies) fue lo más reseñable.

La jornada estuvo controlada por los rodadores del Lidl, que trabajaron a los órdenes de Mads Pedersen; y del Alpecin, volcados con Jasper Philipsen, pero todo saltó por los aires en los últimos metros con caídas que afectaron a Philipsen y a Van der Poel y que favorecieron a Girmay. El nuevo líder (por puestómetro) es Richard Carapaz, que está empatado a tiempo con Pogacar, pero que llegó antes a la meta. El ecuatoriano fue 14º, el bicampeón del Tour, 38º.

Fue una etapa diseñada para que los sprinters mostraran sus condiciones, víspera de la primera gran criba de la prueba. Y es que la alta montaña llega este martes, en la cuarta etapa. Los favoritos exhibirán sus intenciones muy pronto. Los colosos de los Alpes pondrán a prueba la ambición de Pogacar, el verdadero estado de forma de Vingegaard y las opciones de podio de Evenepoel, Carlos Rodríguez, Primoz Roglic o Richard Carapaz.

La jornada es tremenda. Arranca en Pinerolo y finaliza en Valloire, con un trazado quebrado de 138 kilómetros, que incluye el ascenso a emblemáticos puertos que fracturarán en mil pedazos al pelotón. El primero es la estación de Sestriere (casi 40 kilómetros, al 3,7% de desnivel), el segundo el col de Montgenèvre (8,3 kilómetros al 5,9%) y el tercero el icónico Galibier (23 kilómetros, al 5,1%). La cima de la última cúspide alpina se encuentra a sólo 19 kilómetros de la meta, el descenso hasta Valloire será frenético. Aceleración de las pulsaciones y ciclismo del bueno.

Francia llega a cuartos de rebote tras jugar al ajedrez con Bélgica

Francia llega a cuartos de rebote tras jugar al ajedrez con Bélgica

Didier Deschamps es frío, calculador y le encanta el ajedrez. Así es también Francia, 'su' Francia, un equipo que desde hace una década es sólido como una roca aunque no sonría todos los días, aunque no brillen como deberían las estrellas que tiene en su plantilla y aunque a veces no merezca lo que consigue. Da igual, llega lejos en los torneos y a veces los gana. Eso importa. La final de la Euro 2016 y del Mundial 2022 lo demuestra. El Mundial de 2018 lo confirma. En Dusseldorf y en otro juego táctico, Francia superó a Bélgica con un gol de rebote de Kolo Muani y se metió en los cuartos de final de la Eurocopa, donde espera a Portugal o a Eslovenia.

Los dos entrenadores, criticados durante la primera fase por sendos segundos puestos, cambiaron el esquema de su equipo. En Francia, Deschamps optó por primera vez por sentar a Dembélé y situó a Griezmann escorado hacia la derecha, aunque cayendo hacia la mediapunta. El francés fue el cuarto centrocampista galo, con Mbappé a la izquierda y Thuram en punta. En Bélgica, Tedesco se olvidó de los tres centrales, dibujó una defensa de cuatro zagueros, retrasó a De Bruyne al centro del campo y se la jugó con dos delanteros, Lukaku y Openda, rápido atacante del Leipzig.

Fue un juego de ajedrez que se trasladó al césped. Mientras la afición esperaba un duelo de velocidades, exprimiendo las virtudes de sus estrellas, el duelo derivó en una batalla táctica entre los dos entrenadores.

En la primera media hora el balón fue de Bélgica, que creció en las arrancadas de Doku y en las segundas jugadas tras balones largos a Openda y Lukaku. Así conseguían superar la primera línea de presión francesa y evitaban combinar entre sus torpes centrales. En el 23, una falta lateral de De Bruyne casi sorprende a Maignan. Y en el 26, Carrasco tuvo la más clara de los 'Diablos Rojos', pero su disparo, tras un buen regate de Openda a Upamecano, se estrelló en Theo Hernández.

Los minutos asentaron a Francia en el partido, lo que tardaron Griezmann y Mbappé en entender que tenían que mediapuntear para abrir las bandas a Theo y Koundé. Así surgieron sus mejores opciones. El lateral del Milán ganó la línea de fondo en varias ocasiones pero sus centros no encontraron a Thuram, que sí remató un buen balón de Koundé, pero sin atinar en portería por centímetros.

En un buen eslalon de Mbappé por izquierda, justo cuando amenazaba el descanso, el rechace del pase de la muerte cayó a los pies de Tchouaméni, que remató de primeras demasiado alto.

Tras el descanso siguió el juego de ajedrez, con Bélgica esperando su oportunidad y Francia acelerando sólo cuando veía algún espacio. Es decir, casi nunca. Tchouaméni, muy incisivo en los disparos, probó a Casteels desde lejos, y Mbappé remató demasiado alto tras dos buenos regates sobre Carrasco y De Bruyne.

Onana y Tchouaméni, los mejores

El duelo se sujetó en el centro del campo, con Onana y Tchouaméni ganando duelos y organizando el juego de sus equipos, muy sólidos atrás. La vía para el gol era el error rival. Lo sabía Bélgica, que murió con su idea: espero y corro cuando pueda.

En el 60, después de una hora esperando, llegó el error de Francia. Saliba falló en salida de balón, De Bruyne le robó la pelota y encontró a Carrasco al hueco, pero Theo, salvador, llegó justo cuando el ex del Atlético se disponía a batir a Maignan.

El susto se le metió en la cabeza a Francia y empujó a Bélgica, que volvió a intentarlo unos minutos después en las botas de Lukaku. Maignan, otra vez, estuvo firme.

El partido entró en máxima tensión a diez minutos del final. Mbappé volvió a enviar arriba una buena opción tras un pase atrás de Koundé y Bélgica soñó con los cuartos en un disparo de De Bruyne. Doku vio a su compañero del City y éste, desde la frontal, hizo volar a Maignan.

Fue un suspiro belga, porque un minuto después llegó el golpe más duro. Francia tocó en la frontal de izquierda a derecha, Kolo Muani recibió de espalda de Kanté, se dio la vuelta, disparó y su remate, que iba fuera, tocó en Vertonghen para sorprender a Casteels y meterse en la portería rival.

Silencio en Dusseldorf y Deschamps que consiguió su objetivo. Un partido en el que apenas pasaron cosas, dos remates a puerta de los galos y tres de los belgas, con un sólo gol, de rebote; en el que Francia dejó la portería a cero una vez más y se metió con frialdad pero con derecho en los cuartos de final, donde espera a la Portugal de Cristiano Ronaldo o a la Eslovenia de Oblak.

Gruconsa exculpa al abogado de la RFEF y presenta a 'Nene' como un "mero comercial"

Gruconsa exculpa al abogado de la RFEF y presenta a ‘Nene’ como un “mero comercial”

La constructora Gruconsa exculpa por completo al abogado externo de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Tomás González Cueto, y asegura que antes de la operación policial contra la cúpula de Luis Rubiales "ni siquiera le conocía".

La empresa a la que la Guardia Civil sitúa en el epicentro de la trama de corrupción para pagar sobornos al ex presidente del fútbol español y a su entorno directo ha presentado un escrito ante el Juzgado de Majadahonda que investiga el denominado caso Rubiales.

En él da por primera vez su versión sobre los pagos que realizó a Javier Martín Alcaide, conocido como Nene, íntimo amigo de Rubiales y a quien la Policía Judicial señala como testaferro del ex presidente federativo, pero también aborda su supuesta vinculación con González Cueto, que tilda directamente de inexistente.

Gruconsa explica que Nene "era un mero comercial", que "jamás tuvo nómina alguna ni estuvo contratado" y que se limitaba a "cobrar a éxito los trabajos que conseguía". En este sentido, y en contra de lo que sostiene la investigación, añade que "la mayor parte" de los encargos que se le realizaron "nada tenían que ver con la RFEF". Rebajando estos últimos a apenas un 3% de su facturación total.

Así, indica que, además de haberle pagado por haber conseguido obras de reforma en el estadio de fútbol de La Cartuja (operación que la Guardia Civil vincula directamente con Rubiales), subraya que los trabajos "que más facturación generaron" estaban relacionados, por citar un solo ejemplo, con la construcción de 39 villas de lujo en la localidad malagueña de Fuengirola. Esta operación, que recibe el nombre de El Higuerón, representó el "72% de toda la facturación" entre Gruconsa y el amigo íntimo de Rubiales.

En esta línea, Gruconsa niega que los pagos realizados posteriormente por Nene a González Cueto (que ascendieron a unos 70.000 euros) tengan que ver con obras vinculadas a la RFEF y añade, además, que las cantidades que intenta vincular la Guardia Civil ni siquiera coinciden. "Lo que Martín Alcaide hiciese con su patrimonio nada tiene que ver con mis patrocinados y se escapa de su alcance y esfera de control", resalta Gruconsa al desligar por completo de su actividad a este letrado, único detenido durante la operación policial contra Rubiales.

Por todo ello la constructora considera "meras suposiciones sacadas de contexto" las vinculaciones establecidas por la Guardia Civil entre Gruconsa y la directiva de Rubiales, a pesar incluso de que el hermano del jefe de los Servicios Jurídicos de la RFEF, Pedro González Segura, trabajaba en la referida constructora. De ahí que solicite a la juez el sobreseimiento de la causa en relación con la empresa.

Alcaraz escapa de una trampa y vence en su debut en Wimbledon

Alcaraz escapa de una trampa y vence en su debut en Wimbledon

Actualizado Lunes, 1 julio 2024 - 17:26

Jugar Wimbledon ya era un éxito -¡su primer Grand Slam!- y por eso mientras se sorteaba el cuadro del torneo Mark Lajal decidió apuntarse al tour para visitantes del All England Club. No quería saber su rival en primera ronda. Número 269 del ranking ATP, de 21 años, procedente de Estonia y de padre motero -su madre le apuntó al tenis para que se alejara de la gasolina-, si le tocaba enfrentarse a un Top 10 la experiencia sería maravillosa, pero también podían asignarle otro 'qualy'. Por eso no deseaba verlo.

El pasado viernes al mediodía, durante la ceremonia, paseó por las pistas exteriores del recinto londinense, visitó el museo, las pistas 1, 2 y 3 y cuando llegó a la pista central, el guía que le acompañaba ya no pudo contenerse más: "¡Jugarás aquí el lunes contra Carlos Alcaraz!". Lajal se quedó congelado, alucinado, rompió a llorar. Con sólo cinco partidos en el circuito profesional, dos victorias y tres derrotas, llegaba por fin el momento por el cual a los 15 años dejó su Tallin natal para instalarse en la academia de Patrick Mouratoglou al lado de Niza.

Lejos de los torneos challengers y los futures, su rutina hasta ahora, pisaría uno de los grandes escenarios del tenis. ¡Qué emoción! Por eso el público tampoco esperaba mucho de él. En una de las muchas tradiciones de Wimbledon, el vigente campeón, Alcaraz, estrenaba la pista central y ante un rival así lo esperable era un duelo desequilibrado, rápido, intrascendente. No lo fue. Con un tenis muy por encima de su ranking, un estilo propio de la hierba y una mentalidad más hecha de lo supuesto, Lajal planteó un desafío y Alcaraz lo superó. La historia guardará otra primera ronda resuelta en tres sets, 7-6(3), 7-5 y 6-2, pero en realidad hubo un interesante intercambio durante dos horas y 24 minutos y, sobre todo, la certeza de que el español está listo.

La candidatura de Alcaraz

Después de su hito en Roland Garros y de su derrota prematura en Queen's, su salto a la hierba era una incógnita, también incluso su motivación en Londres con los Juegos Olímpicos de París tan cerca, pero ya no hay dudas. Ante un adversario muy digno, Alcaraz presentó su candidatura para su segundo Wimbledon consecutivo, un éxito al alcance de pocos.

En el tercer set la montaña a escalar ya era demasiado alta, pero en los dos primeros Lajal discutió a Alcaraz hasta la resolución. Con maestría en el saque-volea, en ambos periodos obligó al español a remontar un break en contra y a asomarse al abismo de la derrota. Al contrario que en Roland Garros, donde debutó contra un tembloroso J.J.Wolf, esta vez Alcaraz tuvo que correr desde el principio.

"Mark me ha sorprendido porque no lo había visto jugar mucho. Tiene nivel para ascender mucho en el ranking. Es muy joven, es de mi edad, estoy seguro que jugaré con él más a menudo", elogió el hoy número tres del ranking ATP, que aceptó que aún se pone nervioso cuando arranca un torneo como Wimbledon y que tuvo que crecer durante el partido, especialmente con su primer saque, para seguir adelante sin un rasguño. En segunda ronda, el próximo miércoles, le espera el vencedor del duelo entre el australiano Aleksandar Vukic y el austriaco Sebastian Ofner. Será un reto, aunque después de Lajal ya está alerta.