Sólo el susto de Juancho estropea el paseo de España ante Líbano

Actualizado Martes, 2 julio 2024 - 22:47

Explora España terrenos insólitos en su pasado reciente, trámites que su nobleza y sus medallas le ahorraban. Para estar en unos Juegos de los que no se ausenta desde Atlanta 96, allá donde hace no tanto escribía su leyenda con aquellas finales de tú a tú contra el USA Team en Pekín y Londres, la selección debe ganar un Preolímpico. La "nueva realidad". Líbano fue una sencilla primera piedra (59-104) de un torneo trampa que guarda sus emociones fuertes en Valencia para el fin de semana. Como mejor augurio, tres de los más jóvenes (Aldama, Garuba y Pradilla) fueron los más destacados. Aunque la posible lesión de Juancho Hernangómez -un dolor en el aductor por el que se le realizarán pruebas, según confirmó después Scariolo-, que no disputó la segunda mitad, hizo que no todo resultara perfecto.

El partido no tuvo ni un segundo de historia porque España no lo permitió. Porque también rechazó las tradiciones no tan aconsejables, como esos comienzos trémulos y perezosos en las competiciones. Quizá Angola tampoco suponga mayores sudores hoy, pero un rato antes de la paliza a Líbano, Bahamas, ese equipo con tan poco nombre y tanta estrella, había mostrado de lo que puede ser capaz ante Finlandia (sin Lauri Markkanen). Sus tres NBA (DeAndre Ayton, Eric Gordon y Buddy Hield, casi 60 puntos del trío), ráfagas de talento, despedazaron a los nórdicos en un par de arreones.

Había avisado Scariolo, que no ha tenido una preparación como le hubiera gustado, con jugadores llegando de forma escalonada, cada uno con sus circunstancias, la lesión de Alex Abrines y sólo dos amistosos. Poco podía oponer Líbano, con ese proyecto NBA pasado de kilos y desterrado en Corea del Sur que es Omari Spellman como único argumento reconocible. Pero los rivales "atípicos" tantas veces son a la vez incómodos. Y quizá en ningún escenario la victoria podía peligrar, pero tan importante o más son las sensaciones.

El mejor baremo de la pereza es la defensa. Y la selección pronto mostró colmillo, energía y ambición en una Fonteta no tan repleta. La primera unidad, liderada por el indispensable Lorenzo Brown, maduró al rival. Y, todavía en el primer cuarto, la segunda rotación, con un sensacional Usman Garuba, le hizo temblar. Sólo un triple sobre la bocina de Spellman alargó la vida de Líbano. Después, la tormenta. Únicamente Brizuela se quedó sin anotar antes del descanso y Aldama y Garuba (26-48 fue la máxima) se pusieron las botas al son de Lorenzo.

Eran demasiadas buenas noticias y todos los gestos se torcieron cuando Juancho Hernangómez regresó del descanso con los cordones sin atar, cojeando y con mala cara. No iba a volver a pista y, a la espera de noticias, no parece probable que juegue tampoco ante Angola por el primer puesto del grupo. España siguió a lo suyo, intentando no bajar el listón y aumentando la máxima. No resultaba sencillo en un partido tan roto y a sólo 24 horas del siguiente. Garuba cerró el tercer acto calcando el parcial del segundo (13-27) y ya con un abismo en el marcador.

Brizuela, que era el único que faltaba, se estrenó al comienzo del cuarto final de forma rotunda, con cuatro triples idénticos, superando los 40 de ventaja una España ya relajada y fluida ante un rival sin nada que oponer, espectador de lujo de los mecanismos que pule Scariolo, de la defensa agresiva, de la concentración por el rebote y del intento siempre del pase extra en ataque. Fueron 30 asistencias (nueve de Lorenzo en menos de 17 minutos), 104 puntos, 17 triples y fue una paliza sonrojante. Un primer plato dulce que sólo amargó el susto por Juancho.

En la cocina de la selección: pollo, boniato y yogur antes del partido; burritos, hamburguesas (buenas), sushi y ensaladilla después

Actualizado Martes, 2 julio 2024 - 22:44

A las 6.30 de la mañana comienza cada día el proceso para que España gane a Alemania y se clasifique para las semifinales de la Eurocopa. A esa hora se levanta Rodrigo Vargas, el cocinero de la selección desde 2010. «Una ducha y a la cocina para preparar el desayuno, pues el staff llega a las ocho en punto. Luego los jugadores, y cuando todos terminan, sobre las nueve y media o diez, ya vamos preparando la comida, que es a las 14.00. La merienda

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No te preguntes por quién pitan los árbitros

No te preguntes por quién pitan los árbitros

Yo no me acuerdo de Juanito llorando pero los futbolistas han llorado siempre. Lo que pasa es que ahora lloran por motivos diferentes. Antes dejaban escapar lágrimas de impotencia por una derrota inmerecida, o de rabia ante un tangazo arbitral, no pocas veces de alegría una vez rota la presa de la tensión.

En esta Eurocopa hemos visto llorar a muchos -quizá a demasiados teniendo en cuenta que son estrellas del fútbol y no asfaltan carreteras en ag

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Gakpo y Malen desatan el vendaval de la ‘Oranje’ ante Rumanía para estar en cuartos

Actualizado Martes, 2 julio 2024 - 20:49

Países Bajos lleva mucho tiempo viviendo en la Eurocopa del recuerdo de lo que fue. En los Mundiales suele dejar su sello, lo hizo en Qatar, pero en el continente se baja de la pelea antes de tiempo. 24 años, seis ediciones del torneo, llevaba la 'Oranje' sin superar una eliminatoria, pero deshacerse de Rumanía fue un paseo. Aunque el marcador se mantuvo ajustado demasiado tiempo, los neerlandeses ya no encontraban más formas imaginativas de plantarse en el área rumana. De tanto insistir, llegó. Entre Gakpo y Malen, a quien Koeman sacó del banquillo tras el descanso, liquidaron a la selección de Iordanescu, firme en la fase de grupos, deshecha en el cruce de octavos. [Narración y estadísticas (0-3)]

No entraba Países Bajos en ninguna quiniela de candidatas a ganar la Eurocopa, pero puede que llegue a tiempo. Avanza por la parte cómoda del cuadro y, lo es que mejor, ha crecido con el paso de los partidos. Koeman ha encontrado la tecla y sus jugadores, construyendo desde una defensa hormigonada por Van Dijk, van encontrando los pasillos al área. En su debe ya sólo aparece el acierto, que sigue siendo pobre.

Rumania saltó al césped sin complejos y descarada, tratando de sorprender y darle un golpe de mano al duelo. De hecho pudo haberlo logrado Man con un disparo cruzado buscando la escuadra en la que, solo, voló desde la orilla derecha al centro del área par armar la zurda. Eso fue todo lo que lograron los rumanos. Porque inmediatamente después, las burbujas de su efervescencia desaparecieron y a los 20 minutos ya tenía el marcador en contra.

En las redes de Simons

Gakpo tiró de jerarquía para escaparse por la banda, regatear al lateral del Rayo Ratiu y golpear al palo corto ajustado al poste. No apareció el guardameta Nita para evitar el tercer gol del extremo del Liverpool. Desde ese instante, el partido ya tuvo un dueño sin que Rumanía fuera capaz de evitarlo. Fue como si se hubiera desatado un vendaval, aunque les dio tiempo a cerrar puertas y ventanas. Se sucedieron los ataques y los saques de esquina que, uno tras otro, no se convirtieron en gol.

Muy cerca lo tuvo De Vrij cuando, solo en el segundo palo, recibió la pelota telegrafiada por Memphis Depay. Tampoco es que pudiera abroncarle el delantero del Atlético, que tuvo ocasiones así de claras que tampoco mandó al fondo de la red.

Cuando Rumanía intentaba correr, caía en las redes de Xavi Simons o Schouten y de nuevo arranca un ataque neerlandés. Así toda la primera parte y pudo irse al descando con más ventaja si Simons no se hubiese enredado con la asistencia que le puso Dumfries al punto de penalti, sólo por querer acomodársela a su pierna diestra. La respuesta la tuvo Dragus aprovechando una recuperación de Hagi ante un, por una vez, confiado Van Dijk.

Simons centra de rabona ante Ratiu.

Simons centra de rabona ante Ratiu.AFP

Lo único que cambió tras el paso por el vestuario es que Koeman entendió que Malen le podía poner más picante en la derecha que Bergwijn. Convivir con Rumanía durante 45 minutos más con una ventaja tan corta exigía correr algún riesgo medido. No se equivocó. Malen acabó de redondear el partido más completo de Países Bajos en el torneo, pero costó.

20 saques de esquina

Depay la tuvo antes con un disparo tras una carambola en los defensas que salvó Stanciu casi bajo palos. De ahí no salía. Si en la primera parte los neerlandeses sacaron 10 córners, en la segunda fueron otros tantos. Uno de ellos lo mandó Van Dijk al palo. La descomposición del equipo de Iordanescu ante la mirada contrariada del mítico Gica Hagi en el palco. Nita evitó el segundo de Gakpo, que se recorrió a la carrera todo el campo para llegar a la frontal y armar el tiro que despejó el arquero. De ese córner también pudo nacer el tanto que buscaba, pero lo cazó en fuera de juego.

El partido estaba tan volcado que era cuestión de ir probando a ver cuándo la pelota volvía a entrar. Lo hizo, de nuevo, un desafortunado Depay, que tiró de picardía y, aprovechando que los rumanos no tumbaron a un hombre a los pies de la barrera, lanzó un libre directo rasito que rozó el palo corto. Otra vez la madera impediría aumentar la ventaja cuando apareció Veerman, renacido tras el varapalo ante Austria, para probar. Se acercaba el final y creían las oportunidades, también para Simons, que tampoco acertó. Pero Gakpo estaba empeñado en enterrar a Rumanía, por si se le ocurría resucitar.

Peleó hasta la línea de fondo con Dragusin, que se confió en que la pelota salía. No sólo se la ganó casi pegada al palo, sino que con el exterior le sirvió el tanto a Malen, que aparecía de segunda línea. La tarea ya estaba hecha, pero el jugador del Dortmund quería más. Aprovecharon el último empuje de Rumanía para cazarles en una contra. Robó Simons casi en su área, y lanzó a correr por la derecha a Malen para que amarrara los cuartos de final.

Pogacar, respaldado por un excelente Juan Ayuso, doblega a Vingegaard en el Galibier y retoma el liderato del Tour

Pogacar, respaldado por un excelente Juan Ayuso, doblega a Vingegaard en el Galibier y retoma el liderato del Tour

El gigante de los Alpes encumbró al favorito y puso a prueba la capacidad de resistencia y sufrimiento de un orgulloso defensor del título. Tadej Pogacar derrotó a Jonas Vingegaard en las paredes nevadas del coloso Galibier en el primer desafío de alta montaña. Liderato para el esloveno, con una renta de 45 segundos sobre Remco Evenepoel y 50 sobre el danés. Una jornada espléndida para Juan Ayuso, que tras ejercer como gregario de Pogacar, tuvo el coraje de terminar tercero. Carlos Rodríguez y Primoz Roglic también entraron en el grupo de los mejores.

En la formidable cima alpina se volvió a escribir otra página gloriosa con un ejercicio tremendo de potencia de Pogacar y un emocionante descenso hasta Valloire, en el que sacó de punto a Vingegaard. La preparación del Tour del danés, tras la caída en el País Vasco, parece que se ha quedado corta.

Y es que el Galibier nunca defrauda. Desde la prehistoria de las máquinas de hierro, aglutina los relatos más épicos del ciclismo. En 1933 acogió la primera gran hazaña de esos escaladores con cuerpo de jilguero. Vicente Trueba, que presumía de recorrer Torrelavega y Madrid del tirón, estableció el primer gran récord de subida en el Tour de Francia: dos horas y 10 minutos en coronar la terrorífica cima alpina, 23 minutos menos que el mejor registro que ostentaba el francés Eugène Christophe.

"Donde las águilas no llegan''

El cántabro (1,57 metros y poco más de 50 kilos), corría sin equipo, sin asistencia mecánica y coronaba los puertos en primer lugar y en solitario. En las fotos siempre aparecía subiendo solo, por delante del pelotón. Fue el primer ganador del Premio de la Montaña y el pionero en escalar agarrado a la parte baja del manillar. Creó estilo. Henri Desgrange, el fundador de la ronda francesa, le bautizó como La pulga de Torrelavega. Al director y al público les apasionaba la manera salvaje de escalar del español nacido en el valle de Sierrapando.

Trueba fue un precursor al que le privaron de ganar el Tour. En la 10ª etapa de la edición de 1933, entre Digne y Niza, el cántabro se metió en una fuga de seis corredores que dejó a todo el pelotón descalificado por fuera del control. Pero Desgrange ordenó a los jueces que ampliaran el margen del retraso permitido, pasando del 8% al 10%, de esa manera rescataron a todos. En la clasificación general final, Trueba quedó sexto, los cinco primeros fueron corredores repescados. Lógico y entendible que siempre reclamara ese Tour.

Trueba, un peso pluma, volaba en las subidas y se hundía en los descensos. Carecía de la habilidad de Pogacar, que este martes se lució en la emblemática ascensión que determinó la resolución de la etapa. El esloveno retó a Vingegaard en un descomunal ataque a falta de 800 metros para la cima del Galibier y coronó primero, con una renta de ocho segundos, esa cúspide donde los ''hombres supieron elevarse a una altura donde las águilas no llegan'', según proclamó Desgrange.

Ayuso, Vingegaard y Pogacar, en la subida al Galibier.

Ayuso, Vingegaard y Pogacar, en la subida al Galibier.AP

La subida al Galibier (30 kilómetros de longitud) fue un ejercicio de desgaste. Después del paso por Lautaret, se abrieron las hostilidades. Tras neutralizar una fuga en la que se metieron Oier Lazkano, Van der Poel o García Pierna, Pogacar puso a trabajar a todos sus escuderos: Politt, Wellens, Soler, Sivakov y Almeida para estirar el pelotón y descolgar al líder Carapaz y a gente relevante como Bernal, Pidcock, Thomas, Enric Mas, Bardet o Simon Yates.

Carapaz, principal damnificado

A falta dos kilómetros ordenó a Juan Ayuso que asumiera el mando. El empuje del debutante español terminó por minar las energías de los enemigos de Pogacar. Cuando parecía que había quemado al equipo sin resultado, el esloveno saltó cerca de la pancarta de la Montaña y todos, excepto Vingegaard, se apartaron. En dos acelerones se desprendió del danés. A partir de ahí comenzó un nuevo festival, negociando con maestría las curvas en un descenso vertiginoso. Los ocho segundos en la cima se convirtieron en más de medio minuto en la meta.

El Galibier, una vez más, fue cuna de gestas y brutales desfallecimientos. El damnificado de hoy fue el líder Carapaz. Cedió cerca de cinco minutos y medio. Allí Vingegaard desnudó en 2022 a Pogacar con una sucesión de ataques coordinados del Visma; Contador firmó su ataque más desesperado en 2011, Pantani humilló a Ullrich en 1998. En su cima se lucieron Bartali, Coppi, Bahamontes, Charly Gaul, Merckx, Ocaña, Zoetemelk...Una subida sólo al alcance de los mejores.

Monsieur le Galibier nunca desilusiona.

La española Bouzas vence a Vondrousova, que defendía el título

La española Bouzas vence a Vondrousova, que defendía el título

Actualizado Martes, 2 julio 2024 - 19:28

Jessica Bouzas (21 años y N.83 de la WTA) dio la primera gran sorpresa del torneo de Wimbledon al eliminar en primera ronda a la vigente campeona, la checa Marketa Vondrousova, sexta favorita, a la que derrotó por 6-4 y 6-2. La española, que ha ganado su primer partido en la hierba de Wimbledon, tendrá que luchar por alcanzar la tercera ronda contra su compatriota Cristina Bucsa, 64ª, o la rumana Ana Bogdan, 57ª.

Hasta este martes, la alemana Steffi Graf había sido la única campeona en perder en primera ronda el año siguiente, cuando fue eliminada por Lori McNeil en 1994. Bouzas nunca había ganado hasta ahora a una jugadora del Top-40 y su único partido en hierba esta temporada era una derrota en primera ronda en un torneo menor en Italia.

"Creo que es uno de los días más importantes de mi vida y de mi carrera", dijo emocionada Bouzas. "Ella es una de las mejores jugadoras del mundo, por lo que jugué sin presión. Simplemente quería disfrutar del momento y jugar con libertad". La española no ocultó "estar realmente sorprendida" consigo misma por el partido realizado. "Al principio estaba un poco nerviosa, pero el ambiente es tan bonito aquí que me hizo sentir cómoda. Me sentí como en casa".

"Break" de entrada

La viguesa comenzó el partido quebrando el servicio de su rival en el primer juego y pese a perder el suyo en el cuarto juego, volvió a tomar ventaja para colocarse 4-3 y apuntarse el primer parcial en 40 minutos de juego. Eso desequilibró a la checa, que en el segundo parcial perdió tres veces el servicio, haciendo imposible la remontada.

Además de las faltas directas (28 por solo 14 de la española), el servicio fue el talón de Aquiles de la jugadora checa, que solo pudo lograr el 55% de los puntos con su primer saque y el 33% con el segundo, un desacierto que se paga en una superficie como la hierba.

Pese a su inexperiencia en grandes citas, Bouzas sorprendió por su gran efectividad, aprovechando las cinco bolas que tuvo para romper otras tantas veces el servicio de su rival.

Vondrousova fue la gran sorpresa de la pasada edición de Wimbledon al convertirse en la primera campeona de la historia del torneo londinense en ganar la prueba sin partir como cabeza de serie.

El fado de Cristiano: “Hasta la gente más fuerte tiene sus días. Esta es mi última Eurocopa”

Actualizado Martes, 2 julio 2024 - 13:54

El destino va dibujando para Cristiano Ronaldo una Eurocopa a ritmo de fado. Fatalista y sin brillo más allá del que como colectivo pueda conseguir Portugal. Eso genera en el astro una mezcla extraña de sentimientos que ante Eslovenia, tras parar Oblak el penalti en los últimos instantes de la primera parte de la prórroga, estalló en lágrimas. Cristiano Ronaldo, y no era la primera vez, se rompió.

Lo hizo en la Copa de Arabia tras perder la final y le volvió a ocurrir en el estadio de Frankfurt. Se tapó la cara, acudió Diogo Dalot a arroparle y consolarle, pero cuando Roberto Martínez daba instrucciones en el rondo, vio a su madre en el palco y no pudo contener los sollozos. Otra vez Dalot, Pepe, la guarda pretoriana de Cristiano al rescate. "Fue una muestra de la unión del grupo. Fue él como podía haber sido otro y la reacción hubiera sido la misma. El equipo está con él. Ya marcó muchos, muchos penaltis", admitía Palinha. Bernardo Silva, que lanzó el tercero y último, sabe lo de que habla. "Yo tuve una experiencia hace poco contra el Real Madrid. Sólo la gente que acepta la responsabilidad de tirarlos los puede fallar. Cristiano lo falló como cualquier otro", aseguró.

Pero el astro portugués se lleva una espina clavada que se reflejaba en su cara incluso en la zona mixta. El "partido a la portuguesa" que definió Palinha, "con mucho sufrimiento y final feliz", no fue consuelo, más allá de que da una oportunidad más. "Hasta la gente más fuerte tiene sus días", se limitó a Cristiano con la voz entrecortada para explicar sus lágrimas.

Volvió a darle el entrenador español los 90 minutos del partido y la prórroga. Y él buscó un gol histórico que se le resiste. Lo buscó de jugada, y tuvo un mano a mano en el 90 con Oblak, de cabeza y hasta con dos faltas, una de las cuales también acabó en las manos del meta esloveno.

Ese penalti le hubiera permitido descargarse la tensión. El que lanzó en la tanda no suma en las estadísticas. "Durante un año no fallé y cuando más lo necesitaba el equipo, paró Oblak. Tengo que revisar si lo tiré bien o mal. Es un sentimiento de tristeza y alegaría", alcanzaba a confesar. El portugués no fallaba desde enero 2022. Casi desde entonces no atajaba el arquero del Atlético de Madrid.

A pesar del error, Cristiano se plantó de nuevo en los once metros para abrir la tanda, pateó, marcó y pidió perdón a la grada, un gesto poco habitual en un futbolista al que se le ve ansioso. Consciente de que cada día es uno menos vistiendo la camiseta de Portugal. Quiere despedirse con honores porque ya no habrá más. "Sin duda es mi última Eurocopa, pero no me motiva eso sino hacer feliz a la gente", confesó.

Sin ser incierto, a Cristiano le pesa el gol en su sexta Eurocopa. Es el jugador del torneo que más disparos ha hecho sin marcar, 20. Le siguen Lukaku, que ya está camino de Bélgica, Lamine Yamal y Thuram con 11 y Griezmann con diez. Con él se verá las caras en los cuartos de final en Hamburgo.

"Vamos a dar guerra. Nunca he tenido miedo de afrontar las cosas de frente y rendirse es algo que nunca me oirás", volvió a decir con altanería.

Hezonja renueva por el Real Madrid hasta 2029

Hezonja renueva por el Real Madrid hasta 2029

Actualizado Martes, 2 julio 2024 - 13:50

El Real Madrid y el croata Mario Hezonja han alcanzado un acuerdo para la ampliación del contrato del jugador, que seguirá vinculado al club durante las próximas cinco temporadas.

Hezonja lleva dos temporadas en el club de la capital, en las que ha ganado cinco títulos: una Euroliga, una ACB, una Copa del Rey y dos supercopas de España.

Según el club, que ha informado del acuerdo, es uno de sus "jugadores fundamentales y también uno de los más queridos por toda la afición madridista".

Esta renovación llega después de que el jugador tuviera firmado un precontrato con el Barcelona, el club en el que se formó.

El secretario general azulgrana, Juan Carlos Navarro, admitió este lunes que "se preguntó en su día" por Hezonja, pero subrayó que ese interés era "agua pasada".

"Estamos buscando esta pieza y preguntamos por muchos jugadores en el mercado, pero con Mario no hay nada", dijo.

Muere el defensa italiano Comunardo Niccolai, el rey de los autogoles

Muere el defensa italiano Comunardo Niccolai, el rey de los autogoles

Actualizado Martes, 2 julio 2024 - 12:44

Comunardo Niccolai, conocido como el rey de los autogoles, ha muerto este martes en Pistoia a los 77 años. Muchos de ellos los pasó explicando por qué siempre hacía goles en la portería equivocada. La suya. Una reputación exagerada, como todos los prejuicios. Comunardo marcó seis goles en propia puerta, dos menos, solo por mencionarlo, que Riccardo Ferri. Pero los suyos eran obras de arte, no simples errores. Remates de cabeza al ángulo que ni Zamora podía parar.

Comunardo Niccolai, que ganó el Scudetto con el Cagliari en 1970, fue un defensa destacado, de los que los delanteros preferirían evitar. Aunque también tenía sus fragilidades: siempre tenía que vendar sus tobillos antes de jugar. La única vez que olvidó hacerlo, sufrió una lesión seria. Desafortunadamente, eligió el día equivocado para esto: Italia-Suecia, debut en la Copa Mundial de 1970. Entró Rosato y Niccolai no volvió a jugar. Se perdió el "partido del siglo" contra Alemania y la final contra Pelé.

Niccolai, originario de Uzzano en Pistoia, luchó para abrirse camino en el mundo del fútbol, donde los mejores no siempre tienen éxito. Sin embargo, terminó ganando trofeos en el equipo más improbable. Ese Cagliari, contra todo pronóstico, lo ganó todo. Porque un Scudetto en Cerdeña valía al menos tres Champions en otros lugares. Había todo un sistema que sortear, incluidos los árbitros.

Con su rostro que mostraba experiencia y sin sorprenderse por nada, Niccolai era un bastión para los que estaban delante. En el límite, era él quien decidía cuándo y cómo se recibía un gol. Una garantía para los atacantes, una pesadilla para los porteros, incluso si se llamaban Ricky Albertosi.

Pero también aquí se mezcla la leyenda, incluso se exagera. La defensa sarda era prácticamente impenetrable. En el año del Scudetto solo encajaron 11 goles. Un récord. Niccolai tenía un lugar asegurado en el equipo. Un defensor tan férreo como él no se encontraba fácilmente. Además, añadía elegancia, una cualidad no buscada en los stoppers de entonces. No se sabe si fue cortejado por los grandes equipos, probablemente sí, pero se quedó en el Cagliari, al igual que Riva, excepto en la fase final de su carrera, que jugó en ligas inferiores.

La muerte de Niccolai llega pocos meses después de la de Gigi Riva. En enero, Niccolai recordó a Riva así: "Nos conocíamos desde siempre. Incluso hicimos el servicio militar juntos en la Cecchignola de Roma. Cuántas travesuras hicimos. Los mejores años de nuestras vidas". Ambos, de manera diferente, sabían cómo marcar goles.

De Bruyne, Tedesco y los periodistas belgas acaban a insultos y Koundé insiste contra Le Pen: “Quita libertades”

Actualizado Martes, 2 julio 2024 - 01:57

Periodistas y futbolistas vivieron ayer una zona mixta muy caliente en el Dusseldorf Arena. Bueno, casi todos. Aurelien Tchouaméni sonreía ante la pregunta del millón de la prensa española: "¿Alemania o España? ¿Kroos y Rüdiger o Nacho, Carvajal o Joselu?". El galo no quiso elegir entre sus "hermanos", pero verá el partido. Como Griezmann, que admitió, tirando de un pequeño tópico, que "el lado del cuadro es duro, pero queremos ganar a todos", aunque no le gustó una de las preguntas: "¿Un resultado corto? No molestéis con un resultado corto porque estamos en cuartos de final. A su lado, Camavinga se despedía con un "¡Adiós!" en castellano mientras asumía que acumula otro partido sin saltar al césped. Cosas de Deschamps... Pero vamos a lo caliente.

La derrota de Bélgica ante su rival fronterizo dolió. Pero dolió más entre la prensa y los jugadores que en la grada. Los miles de aficionados que hace unos días abuchearon al equipo tras el empate contra Ucrania que les hizo quedar segundos, ayer les animaban. Los 'Diablos Rojos' tuvieron contra las cuerdas a Francia durante algunos momentos del partido y sólo un gol de rebote de Kolo Muani decantó el duelo.

Pero en la zona mixta no hubo aplausos. "¿Cuál es tu sentimiento al saber que la generación dorada no ha tenido ningún éxito?", le preguntó un periodista a Kevin DeBruyne. "¿Qué generación dorada?", contestó el centrocampista del Manchester City. "La vuestra", le insistió el compañero. "¿Es que Alemania, Francia, Inglaterra y España no tienen una generación dorada?", replicó suspirando y abandonando la sala... "Estúpido...", finalizó, sin mirar al periodista.

Antes le habían preguntado por su retirada de la selección, algo que reconoció no tener decidido. "Es demasiado pronto para responder. Déjame procesar esto. Ha sido una temporada larga y necesito descansar. Tomaré una decisión después del verano", anunció.

Con Domenico Tedesco, seleccionador, fueron todavía más duros. "¿Cree que Courtois hubiera parado el gol?", le cuestionaron, sin miramientos. "No puedo responder de otras circunstancias. Casteels ha estado brillante en esta Eurocopa. Nos salvó contra Ucrania. Su parada entonces supuso que pudimos jugar el partido de este lunes, ha estado fantástico. Ese gol no es culpa suya", dijo.

Le insistieron en la "cobardía" que había tenido el equipo, en el bajo nivel de Lukaku, en la táctica... Cuando la realidad es que Bélgica, ya sin Hazard y con una mezcla de veteranos y jóvenes, aguantó a Francia casi hasta el final.

En el lado francés hubo de todo: fútbol y política. Tchouaméni, que tiene la lección aprendida del Madrid, reconfirmó que "me da igual cómo ganar, tirando una vez, tres o 15, lo que importa es ganar". Koundé, por su parte, se centró en las elecciones generales de su país, en cuya primera vuelta el partido de ultraderecha de Marine Le Pen se llevó la mayor cantidad de votos.

"Me decepcionó ver qué dirección toma Francia, con un gran apoyo a un partido que rompe los valores del respeto y la convivencia. Solo insté a la gente a votar, a todos los que no habían votado. Creo que hay que combatir a Rassemblement National (el partido de Le Pen) porque va a recortar libertades y diversidad", reflexionó el futbolista, elegido MVP del partido.