Mike Macdonald, el genio de la defensa que come, bebe y respira fútbol

Mike Macdonald, el genio de la defensa que come, bebe y respira fútbol

Hay cierto consenso en la NFL en que Mike Macdonald, el entrenador que el domingo llevó a los Seattle Seahawks a ganar su segunda Super Bowl es un "genio". Se usa mucho la palabra en el deporte, pero los que mejor lo conocen, y los que juegan para él, dicen que en su caso no es a la ligera. Un genio de los números, de las combinaciones, con un libro de jugadas infinito y una capacidad asombrosa para escuchar e incorporar ideas, vengan de quien vengan. Alguien que come, bebe, respira y exuda fútbol las 24 horas, pero capaz de sintonizar con los jugadores, de establecer una conexión basada en el respeto, en la sinceridad y en la franqueza que el 'coach' aprendió de su padre, un graduado de West Point.

Para saber más

En la final, los Seahawks destrozaron a los New England Patriots, la franquicia más poderosa de la historia. Anularon sin piedad a Drake Maye, el quaterback al que sólo le faltó un voto para ser escogido mejor jugador de la liga en esta temporada. Dieron una exhibición defensiva que pasará a los libros de historia y con un quaterback trotamundos, descartado, ninguneado o humillado en sus aventuras anteriores que nunca dejó de creer e sí mismo.

El mérito, en gran medida, es de su entrenador jefe, un hombre de 38 años, en su segunda temporada como máximo responsable de un equipo profesional que ha roto además otro tabú, el de ser el primero que logra el anillo siendo además el responsable directo de la defensa, sin intermediarios. Alguien, elogiado siempre por su enorme inteligencia y su capacidad analítica, fiel a su estilo desde hace una década, pero que ha entendido que para alcanzar la gloria tenía que adaptarse, crecer y hacer cosas que no le salen de forma natural. Como, quizás, establecer vínculos personales, cercanos, con jugadores no mucho más jóvenes que él, pero que buscan desesperadamente en el campo una figura casi paterna que los proteja.

En las ruedas de prensa posteriores al partido, las estrellas de los Seahawks explicaban que en cierto modo la victoria había sido como el carácter de Macdonald. Un partido sustentado en la inteligencia, metódico, sin nada al azar y sin excesos. No hubo nadie que acaparara los focos, aunque Kenneth Walker III, un atacante,se llevó el premio al MVP. Fue un ejercicio colectivo, el reconocimiento a un trabajo exhaustivo en los despachos. Un despliegue táctico impecable, como la firma del entrenador. Sin épica, sin discursos de Disney, sólo con trabajo diario, exigencia, disciplina y una fe enorme en el sistema y en cada uno de los integrantes. Seattle hizo lo que llevaba dos años entrenando, un método casi perfecto para acosar, asfixiar, el ataque rival.

Mike Macdonald, con el Lombardi Trophy, junto al comisionado de la NFL Roger Goodell.

Mike Macdonald, con el Lombardi Trophy, junto al comisionado de la NFL Roger Goodell.Jeff ChiuAP

"Siempre nos reímos diciendo que el coach tiene ciertos rasgos como... de inteligencia artificial, como si lo hubieran implantado y estuviera aprendiendo a ser humano día a día", bromeó en los días previo el 'defensive tackle' Leonard Williams. Directo pero introvertido. "Es tremendamente inteligente. Bromeamos con que parece que hace falta haber ido a Harvard para jugar en esta defensa porque constantemente está añadiendo nuevas presiones, nuevas ideas". A veces, admiten, es demasiado. Hay tanta información, tantas permutaciones, que no son capaces de asimilarlo. Y Macdonalds, simplemente, se disculpa y da un paso atrás en el siguiente partido.

"Su estilo es el día a día, no una performance. No es alguien de gritar, volcar una mesa y dar un discurso apasionado. Es simplemente una repetición abrumadora de un trabajo realmente bueno, es el resultado de tomar decisiones acertadas y calculadas, tratar bien a la gente y centrarse en lo correcto", ha explicado desde San Francisco esta semana Jay Harbaugh, el responsable de los equipos especiales de Seattle, que empezó a trabajar con MacDonald hace una década, en los primeros compases de ambos en la liga con Baltimore.

Solo cinco entrenadores han ganado una Super Bowl con dos o menos temporadas de experiencia previa como entrenador principal. No ha sido el más joven de la historia, pero casi (el tercero). En sus dos temporadas ha tenido números magníficos, los mejores de la franquicia en mucho tiempo. Este curso, fueron el equipo que menos puntos encajó (17,2 puntos por partido) y fueron uno de los dos equipos junto con los Denver Broncos en ubicarse entre los 10 primeros en casi todos los apartados: anotaciones, carreras, pases, terceras oportunidades y defensa total. Eso no ocurre por casualidad. "Creo que lo que hace especial a nuestro grupo es que hablamos de 12 como uno solo. Es la sinergia de nuestro grupo, cuando jugamos juntos y realmente intentamos crearlo como si estuviéramos jugando contra más de 11 chicos. Eso es lo que queremos que sea nuestra huella y nuestra identidad, y los chicos lo han aceptado" celebró anoche Macdonald.

De joven, en Georgia, el hoy entrenador fue un atleta con posibilidades en fútbol y béisbol, pero las lesiones tempranas cerraron todas las puertas. Se volcó enseguida en los banquillos, primero a nivel de instituto, rápidamente en la universidad y explotando las posibilidades que se abrían a nivel profesional. En cada equipo que ha estado destacó enseguida, deslumbrando a sus jefes con un arsenal de ideas, combinaciones y creatividad. Y con una personalidad y una fortaleza mental únicas. Los entrenadores con vocación defensiva han ganado solo 10 de los últimos 30 campeonatos, y ninguno desde 2018. El legendario Bill Belichick, al frente precisamente de los Patriots, aporta seis de esos 10. Y ahora Macdonald ha abierto una categoría propia.

Los jugadores, que aprecian que les hable no sólo de objetivos y sueños sino de proceso y cada paso, tienen fe ciega en él porque notan que sabe más, que entiende sus dudas y porque es capaz de resolverlas y hacer que lo sigan sin vacilar. No les da ordenes sin más, sino que ha logrado integrarlos en el proceso, haciendo que integren cada movimiento, cada zona, la razón de cada decisión. Y asumiendo sin dudar la responsabilidad y la culpa cuando algo va mal, sin excusas. Por eso en una liga marcada por el ego, la ambición, el individualismo, sus jugadores han aceptado algo tan contraintuitivo como que el éxito del grupo es más importante que el personal. Por eso tienen los mejores números colectivos, pero ninguno domina las estadísticas de la liga por si mismo.

"Es increíblemente agudo, joven e innovador", ha elogiado el safety Julian Love, uno de sus mayores fans. "Tiene principios de la vieja escuela, pero métodos de la nueva y los vive en su forma de dirigir la defensa. El esquema ha sido el mismo desde siempre, pero él encuentra maneras de ajustarlo y hacerlo suyo. Su forma de implementarlo es lo que lo hace especial. Desde el principio, hemos creído en su forma de dirigir el juego. Para mí, es insuperable", zanjó antes del partido. Al terminar, sólo podía celebrar en la sala de prensa: "os lo dije".

Vonn, dos operaciones y una polémica: "La gente que dice que no debería haber competido no conoce a Lindsey"

Vonn, dos operaciones y una polémica: “La gente que dice que no debería haber competido no conoce a Lindsey”

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Acostumbrada a hacer posible lo imposible, ¿quiso ir Lindsey Vonn demasiado lejos? La estrella estadounidense del esquí alpino se fracturó la pierna izquierda en el descenso de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, el domingo, tras llegar ya con la rodilla izquierda gravemente lesionada.

El último desafío de Vonn, que soñaba a los 41 años con añadir un segundo título olímpico a su inmenso palmarés, se estrelló contra la nieve en 13 segundos.

La pista Olimpia delle Tofane, una de sus preferidas y donde venció 12 veces en la Copa del Mundo, no fue esta vez talismán: la Speed Queen perdió el equilibrio en el segundo bache de la pista y tras dar con una de las puertas del recorrido, golpeó violentamente contra la pista con sus esquíes, que no se desprendieron de sus pies a pesar del fuerte impacto.

Después de una larga intervención de los servicios médicos en plena pista, la campeona olímpica del descenso de Vancouver 2010 fue transportada en helicóptero al hospital de Cortina, y de allí a otro de Treviso, donde fue sometida a "una intervención quirúrgica ortopédica para consolidar la fractura de la pierna izquierda", explicó el hospital Ca'Foncello.

Medios italianos informaron que Vonn ha sido operada una segunda vez de la pierna dañada el domingo.

Para muchos, la que es considerada una de las mejores esquiadoras de la historia, cometió simple y trágicamente un error en su elección de trayectoria. "Hay un pequeño error técnico", estima en declaraciones a la AFP el francés Luc Alphand, ganador de la Copa del Mundo en 1997 y actualmente comentarista para la televisión pública de su país.

"En el momento en que vuelve a subir la pendiente, se inclina un poco con los hombros (...) y como hay un desnivel, sigue intentando esquiar y sube directamente hacia la puerta. Ahí mete el brazo en la puerta, eso es lo que le hace girar", analiza Alphand.

"Como no lleva bastante velocidad, los esquís no saltan (...) El efecto palanca de los esquís es enorme, son de 2,15 metros y son pesados. Eso provoca daños", sentencia.

¿La lesión explica la caída?

Vonn había sufrido nueve días antes otra grave caída, en Crans Montana (Suiza), y allí se había roto el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda, pero en todo momento pareció convencida de poder participar en los Juegos Olímpicos.

El doctor Bertrand Sonnery-Cottet, cirujano ortopédico consultado por numerosos futbolistas y otros deportistas víctimas de esa lesión, no ve "a priori" ningún nexo entre la rodilla dañada y el motivo de la caída.

También descarta la idea de la compensación para aliviar su rodilla lesionada, en una posición que le habría llevado a un eventual error de trayectoria.

Lindsey Vonn, tras su traslado en helicóptero al hospital.

Lindsey Vonn, tras su traslado en helicóptero al hospital.FELICE DE SENAAFP

"Después uno puede hacer legítimamente la pregunta de saber si la férula (que Vonn llevaba para consolidar su rodilla izquierda) agravó la fractura o impidió una agravamiento de las lesiones de ligamentos de la rodilla".

Pese a no tener acceso a su historial médico, el doctor Sonnery-Cottet rechaza la idea de que Vonn, varias veces lesionada en las rodillas en su carrera y acostumbrada a gestionar ese tipo de lesiones, estuviera mal aconsejada por sus médicos.

"Siempre es el deportista el que decide, teniendo perfecta consciencia de los riesgos de una decisión así. Ella lo intentó todo, pero esto demuestra que los milagros y los superhéroes no existen", afirma.

¿Hay que prohibir asumir riesgos?

Ante el caso Vonn, algunos expertos sugieren que un esquiador lesionado debería recibir la autorización de un médico independiente antes de poder tomar parte en una carrera.

Es una hipótesis que el presidente de la Federación Internacional de Esquí (FIS), Johan Eliasch, no se lo plantea: "Es trágico, pero así es el esquí de competición (...) La gente que dice que no debería haber corrido hoy no conoce a Lindsey", dijo el mismo domingo.

De vuelta incluso tras una grave lesión en la pierna izquierda (doble fractura tibia-peroné), la italiana Federica Brignone resume el sentimiento general del mundo del esquí: "Nadie puede decirte lo que debes hacer, es una decisión que solo una persona debe tomar, el deportista".

Von Allmen logra para Suiza un oro en la combinada por equipos y sigue adornando su palmarés

Von Allmen logra para Suiza un oro en la combinada por equipos y sigue adornando su palmarés

Después del triunfo del descenso del sábado, obtuvo Franjo von Allmen su segunda medalla de oro como componente del dúo formado con Tanguy Nef en la combinada por equipos. Ambos, el primero en el descenso y el segundo en el eslalon, constituían Suiza 2. Hubo dos platas en el empate, a 99 centésimas de los vencedores, entre Austria 1 y Suiza 1.

Veinticuatro horas después, los Juegos seguían conmocionados por el drama de Lindsey Vonn. Operada de urgencia el domingo para estabilizar la gravemente fracturada rodilla izquierda, la esquiadora, según un parte del hospital, permanecía "bajo observación estrecha en la Unidad de Cuidados Intensivos" para garantizar su privacidad y con un seguimiento constante de su evolución inmediata". Al parecer, Vonn ha sido intervenida dos veces por cirujanos plásticos y ortopédicos a fin de prevenir posibles complicaciones inflamatorias y relacionadas con el flujo sanguíneo. Según Aksel Lund Svindal, entrenador de Vonn y leyenda del esquí noruego y mundial, Lindsey tuvo la entereza y la deferencia, en sus terribles circunstancias, de felicitar a su compañera Breezy Johnson por su triunfo en el descenso.

La combinada por equipos ha sustituido modernamente a la combinada individual. En ésta, un mismo esquiador se enfrentaba al descenso y el eslalon. Era algo casi "contra natura" y con el relativo interés de ver a los esquiadores fuera de su hábitat. Los "suicidas" del descenso penaban en el zigzagueante eslalon. Y los "virgueros" del eslalon las pasaban canutas en el vertiginoso descenso. El espectáculo se resentía doblemente. Con buen criterio, se optó por formar equipos con especialistas puros en cada una de las modalidades. Se suman los tiempos y el resultado es una atractiva mezcla de estilos que provoca una considerable emoción.

Las grandes potencias (Suiza, Austria, Italia, Francia) presentaban cuatro equipos con sus estrellas entremezcladas para crear el mayor equilibrio posible. El descenso lo dominó Italia 1 con Giovanni Franzoni, plata en la prueba individual, por delante de Suiza 3 (Alexis Monney) y Suiza 1 (Marco Odermatt). Un poco más allá, Suiza 2 (Franjo von Allmen, el oro individual) e Italia 2 (Dominik Paris, el bronce).

Parte de la emoción de la prueba reside en que, en el eslalon, los esquiadores salen en orden inmerso a la clasificación en el descenso. El primer tiempo a considerar llegó con Austria 2 (Fabio Gstrein, compañero de Stefan Babinski). Lo mejoró Austria 4 (con Mario Matt, "partenaire" de Raphael Haaser). Cedió el liderato ante Austria 1 (Manuel Feller, la pareja de baile de Vincent Kriechmayr).

Los austriacos aguantaron el envite de Francia 1 e Italia 2. Pero no el de Suiza 2 (Von Allmen y Nef). Salvaron la plata con ese empate cronométrico frente a Suiza 1 (Odermatt y Loïc Meillard). Italia 1 no pudo acceder a medalla alguna. Luego del primer puesto de Paris en el descenso, la actuación de un desolado Alex Vinatzer en el eslalon, la envió al séptimo lugar. Odermatt, cuarto en el descenso individual del sábado, una sorpresa, ya tiene una medalla. Poca cosa la plata para él, mucho más si es compartida con un colega y, además, con otro país. Pero estaba visible y lógicamente contento. Una medalla es una medalla para todos: para la persona y para el país. Suma por partida doble.

El martes está reservado para la combinada femenina. El equipo lo habrían formado quizás Lindsey Vonn y Mikaela Shiffrin, las dos grandes entre las grandes. No fue posible ni ya lo será nunca.

La dimisión de Joan Laporta y gran parte de sus directivos activa el proceso electoral en el Barça

La dimisión de Joan Laporta y gran parte de sus directivos activa el proceso electoral en el Barça

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Este mismo lunes ha arrancado oficialmente la carrera por la presidencia del Barça. El hasta ahora máximo dirigente, Joan Laporta, y nueve de sus directivos, tal y como indican los estatutos, han presentado su dimisión para darle el pistoletazo de salida a unos comicios que tendrán lugar el próximo 15 de marzo y en los que el abogado barcelonés opta a un segundo mandato. Rafael Yuste, vicepresidente primero y máximo responsable del área deportiva en la última junta, será el encargado de hacerse cargo de la presidencia de manera interina hasta el término de la presente campaña. La directiva, en este caso, solo podrá tomar decisiones relativas al funcionamiento ordinario de la entidad azulgrana hasta que el 1 de julio tome posesión del cargo el nuevo presidente electo del club.

«Me voy con ganas de volver a veros», señaló el propio Laporta ante los medios una vez presentada su dimisión, citando aquel eslogan que, escrito en una lona gigante, se desplegó en la fachada de un edificio de Madrid y que fue todo un golpe de efecto en los comicios de 2021. «Nos vamos satisfechos por el trabajo que se ha hecho estos cinco años. Pensamos que el Barça, en todos los ámbitos, está mucho mejor y eso es gracias al colectivo de trabajadores y trabajadoras del club que tienen este sentido de pertenencia que me gusta mucho», señaló. «Se tenía que salvar al Barça, lo hemos salvado y lo hemos recuperado económicamente. Deportivamente, pues ahora estamos también es un momento dulce y de lo que estamos muy orgullosos la junta y yo de que hemos devuelto la alegría al barcelonismo», aseguró. Un terreno deportivo en el que quiso dar todo el mérito a la plantilla y el staff, pero en el que tiene una espina clavada: la Champions.

«Los jugadores son los artífices de los éxitos que hemos tenido en los últimos cinco años. Son muchos títulos, alguno se nos resiste, pero eso lo dejamos para los próximos años si los socios nos dan su voto», explicó un Laporta que, además, no pudo evitar sacar pecho por una reforma del Spotify Camp Nou que, desde su punto de vista, era vital. «Llevarlo adelante no era fácil, por el momento en el que se encontraba el club, pero la fuerza del escudo es enorme. Es el proyecto patrimonial más importante de la historia del club, hoy es una realidad y nos ha permitido ganarnos la credibilidad tanto de los inversores, de los socios y socias y, también, del mundo del fútbol», aseveró. Con la dimisión, arranca un proceso electoral que se prolongará por algo más de un mes. El 13 o 14 de febrero tendrá lugar la constitución de la Junta y Mesa electoral, el 15 se podrán pedir las papeletas necesarias para recoger las 2.337 firmas de socios necesarias para constituir oficialmente una candidatura, con fecha límite para su presentación establecida en el 2 de marzo.

Fechas clave

Una vez se haya proclamado la lista de candidatos, cuya publicación debería producirse entre el 3 y el 5 de marzo, arrancará una campaña electoral que se extenderá desde el 6 al 13 de marzo. El día 14 será jornada de reflexión y el 15, finalmente, se producirán efectivamente unos comicios en los que se habilitarán cinco puntos de votación, uno por cada provincia catalana (Barcelona, Tarragona, Lleida y Girona), así como uno más en Andorra. El censo será único y los socios podrán votar en el punto que prefieran, independientemente de su lugar de residencia, pero, en esta ocasión, no habrá voto por correo, como sí sucedió hace cinco años.

Por el momento, además de Joan Laporta, hay cuatro socios más del Barça que han hecho pública su intención de presentarse como precandidatos en estos comicios. Víctor Font, segundo en 2021, Xavi Vilajoana, directivo en la etapa de Josep Maria Bartomeu y que ya fue precandidato en las últimas elecciones, si bien no logró pasar el corte de las firmas, Marc Ciria, quien fue colaborador en el pasado del propio Laporta, y William Maddock St Noble, quien ha saltado este mismo lunes a la palestra definiendo su propia campaña como «de low cost y de último minuto», y cuyas opciones de pasar el corte de las firmas se antojan en estos momentos como terriblemente complicadas.

Arbeloa, del Mbappé-Cristiano a la situación de Carvajal: "No voy a correr ningún riesgo con él. Le queda menos"

Arbeloa, del Mbappé-Cristiano a la situación de Carvajal: “No voy a correr ningún riesgo con él. Le queda menos”

Lleva 23 goles en las 23 jornadas de Liga. 22 en su caso tras perderse el duelo contra el Betis a principios de enero. A gol por encuentro, un promedio que no se ve en la Liga desde los años de Leo Messi y Cristiano Ronaldo. Quizás por el recuerdo de los años que compartió con el portugués, a Arbeloa se le apareció en la mente su excompañero a la hora de analizar el momento de Kylian Mbappé. «Pensamos que no íbamos a ver nada igual que Cristiano y parece que Mbappé va por ese camino. Parecía que lo de Cristiano era de extraterrestre, pero Kylian tiene condiciones para seguir su estela. Nunca sabes si lo podrá superar porque Cristiano estuvo muchos años, pero si alguien puede es Kylian», aseguró el técnico.

El francés sentenció al Valencia con el 0-2 anotado en el descuento y dejó al Madrid de nuevo a un punto del Barça tras una noche cómoda pero con algo de tensión en Mestalla, hasta que Carreras adelantó a los blancos e inclinó el duelo hacia el banquillo visitante.

«Sabemos que venir a Mestalla es como ir al dentista, por la exigencia y por la necesidad que tenían ellos. Habíamos conseguido aquí sólo tres victorias en los últimos 11 años, así que sé la dificultad que tiene», admitió Arbeloa, que con los cambios en los laterales terminó con los experimentos del día del Rayo, cuando situó en los carriles a dos centrocampistas, Valverde y Camavinga. Ese detalle, que en el caso del francés no convence demasiado en la dirección del club, quedó aparcado en Valencia, donde David Jiménez y Carreras fueron los titulares.

«Soy consciente de que Fede donde es feliz es el en el centro del campo, es donde más partido le podemos sacar», reconoció el técnico sobre el uruguayo. Y es que sorprendió Arbeloa en la alineación, situando en el lateral derecho al canterano Jiménez y dejando en el banquillo a Carvajal y Alexander-Arnold, de vuelta el británico a la convocatoria después de dos meses lesionado. La decisión del técnico envió a Valverde al centro del campo y volvió a confirmar las dudas que existen sobre el nivel físico actual de Carvajal, que ni siquiera calentó.

Este periódico informó el miércoles que el lateral español lleva días repitiendo en Valdebebas que se siente «listo» para tener minutos, pero el entrenador salmantino sólo le ha dado 29 minutos en el último mes, un rato contra el Albacete en Copa y otro contra el Mónaco en Champions, dejándole sin jugar en los últimos cuatro encuentros. A pesar de las ganas del capitán, los servicios médicos apelan más a la cautela, preocupados por la inflamación que sufre su rodilla con los minutos.

«A Dani le voy viendo cada vez mejor en los entrenamientos. No pienso correr ningún riesgo con él. Dentro del vestuario no tengo que contar su importancia, es el primero que da una palabra siempre antes de los partidos y es importante tener una referencia como él. Estoy seguro que encontrará su mejor nivel con paciencia y trabajo. Le queda menos para ser más relevante», explicó Arbeloa en la sala de prensa. Tras el partido, el defensa se quedó hablando en el césped con Antonio Pintus.

La nota positiva fue Carreras, que se sacó la espina del último mes. El lateral izquierdo falló una ocasión clarísima en el último segundo de la final de la Supercopa contra el Barça, sufrió en Lisboa contra el Benfica y no disputó ni un minuto ante el Rayo, pero marcó el gol decisivo del duelo ante el Valencia. Vio un hueco en el área rival, aprovechó un ligero rebote tras un slalom y batió a Dimitrievski para poner por delante al Madrid. Fue su segundo gol con la camiseta blanca, repitiendo el rival contra el que había anotado el primero en la primera vuelta, un Valencia que queda «muy jodido», en palabras de su capitán Gayà.

Brutal agresión al árbitro que pidió matrimonio a su novio durante un partido de la Bundesliga

Brutal agresión al árbitro que pidió matrimonio a su novio durante un partido de la Bundesliga

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El alemán Pascal Kaiser vivió su momento de gloria hace 10 días cuando pidió matrimonio a su novio Moritz justo antes del partido de la Bundesliga entre el Colonia y el Wolfsburgo. Los 50.000 espectadores del RheinEnergieStadion vieron al joven árbitro amateur hincar la rodilla y con un micrófono en la mano declararse a su novio a la vez que le ofrecía el anillo de compromiso.

La imagen del joven, defensor de la causa LGBTQ+, emocionó en toda Alemania. Sin embargo, una semana después, la alegría se ha transformado en desgracia.

Según informa L'Équipe, en la noche del pasado sábado, Kaiser fue agredido físicamente en su domicilio. El día anterior, había recibido amenazas explícitas en las que se incluía su domicilio, por lo que había avisado a la Policía, que no vio un peligro inminente.

Pero el diario francés afirma que tres hombres le estaban esperando en su jardín y le atacaron violentamente mientras fumaba un cigarrillo. Kaiser cree que la agresión tienes tinte homófobos y vincula directamente este ataque con su propuesta de matrimonio.

Los Seattle Seahawks destrozan a los New England Patriots y logran su segunda Super Bowl

Los Seattle Seahawks destrozan a los New England Patriots y logran su segunda Super Bowl

Los Seahawks de Seattle han destrozado este domingo a los New England Patriots logrando la segunda Super Bowl de su historia. Un partido soñado para el equipo de Mike Macdonald, que dominó desde el primer minuto al último. Que reivindicó su papel de favorito, tras haber sido el mejor conjunto durante toda la temporada. Que anuló completamente a la estrella rival, el jovencísimo quaterback Drake Maye, superado, anulado, desesperado. Que impuso su ritmo, su defensa, un ataque machacón. Que consumó, 11 años después, una venganza servida más que fría, tras la derrota dolorosísima en la final de 2015.

El partido, jugado en California, nunca estuvo en disputa, y el resultado final, 29 a 13, ni siquiera hace del todo justicia. Pudo ser peor, mucho peor, por la extraordinaria defensa de los ganadores, una de las exhibiciones más importantes de las últimas décadas. Los Patriots, sin ideas, sin brazo, sin piernas ni estrategia, no lograron anotar hasta el último cuarto. Hasta el tercero sólo había logrado completar ocho pases, tantos como despejes. Maye recibió seis placajes, una cifra demoledora para una estrella emergente que se quedó esta semana sólo a un voto de ser nombrado MVP de la NFL. Por no hablar de tres pérdidas de balón, la última de las cuales fue interceptada por Uchenna Nwosu para el touchdown que redondeó la masacre.

Los Patriots sólo tuvieron un destello en todo el partido, un touchdown en el último cuarto para intentar recortar distancias y soñar con un milagro que nunca estuvo cerca. Que nunca merecieron. Seattle fue mejor en todo. En el planteamiento, en la ejecución, en las ganas, en el espíritu. Sin necesidad de que su quaterback, Sam Darnold, una cenicienta que ha llevado a su equipo a la gloria después de una carrera plagada de decepciones, traspasos, cortes y desprecios, brillara demasiado.

No fue un partido vistoso, ni de los que crean aficionados nuevos, quizás, en busca de pases largo, jugadas legendarias, carreras imposibles. Sí fue uno para gourmets, para los que disfrutan con lo más profundo de este deporte: el análisis, la táctica, las miles de horas de estudio, preparación y combinación de diagramas. Un trabajo fino que no deja momentos precisos de belleza o épica, que no deja héroes ni villanos obvios. Pero que será estudiado durante décadas por los expertos.

Fue una victoria de equipo, de sistema, de planteamiento. De una defensa espectacular, liderada por xxxxxxxx, el merecido MVP del partido. Habitualmente los premios son para los lanzadores, los receptores, los corredores. Pero de vez en cuando, incluso cuando el marcado no ha sido escaso, el reconocimiento llega a los que batallan cada posesión.

Los Seahawks arrancaron haciendo daño enseguida, en el primer minuto. Con una ráfaga de carreras y un inesperado pase de más de 30 yardas que los colocó enseguida en distancias de anotación. Sin sobresaltos, metieron la primera patada y los primeros tres puntos en menos de cuatro minutos. No hubo fallos de la defensa, sino un acierto del ataque y fue suficiente. No marcó el ritmo del primer cuarto pero sí el resultado y la tendencia de lo que vendría después.

Los Patriots, escasos en el ataque desde los playoffs, respondieron de forma conservadora, protegiendo a su joven quaterback estrella, optando una y otra vez por carreras y pases corto por la izquierda. Salió bien dos veces, hasta que un sack, un placaje, lo derribó y generó las primeras dudas, y los primeros agujeros, en el muro defensivo. Antes de que acabara el cuarto, un segundo sack para un equipo que ha defendido bien la temporada, pero que en tres partidos de play off permitió que su estrella fuera derribado 15 veces. Después llegaron cuatro más en una noche desastrosa que tardará en ser olvidada.

La misma tónica marcó los siguientes 15 minutos, y los demás. Los puntos llegaron primero poco a poco, en cuatro patadas sin que los de Nueva Inglaterra, el equipo que más Super Bowl tiene, la franquicia más exitosa y temida de toda la historia, aparecieran. Estaban perdidos, desanimados, imprecisos. Incapaces no ya de anotar, sino de acercarse lo suficiente como para soñar con una patada lejana. Después ya llegó la masacre, la humillación. Una batería de errores, debilidades y exposiciones en toda la defensa que permitieron un festival de sus rivales.

Bad Bunny reivindica el alma latina de América en la Super Bowl con un espectáculo de inclusión sin consignas políticas: "Lo único más poderoso que el odio es el amor"

Bad Bunny reivindica el alma latina de América en la Super Bowl con un espectáculo de inclusión sin consignas políticas: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”

Un espectáculo brutal de baile y plasticidad, un despliegue de ritmo, creatividad y estética. Una reivindicación del alma plural y abierta de América como continente, como oportunidad, como inclusión. Un homenaje a la cultura portorriqueña, con cañas de azúcar, viejitos jugando dominó, jíbaros con sus modestas pavas en la cabeza. Benito Antonio Ramírez Ocasio, más que Bad Bunny, puso en pie este domingo a decenas de millones de latinoamericanos con un show cantado íntegramente (por él) en español, un recital de sus mejores éxitos acompañado de cientos de figurantes y de dos estrellas mayúsculas, Lady Gaga y Ricky Martin.

Lo hizo fiel a su estilo, a sus clásicos, y en un despliegue de política 'soft', indirecta. Mensajes de amor frente al odio, un balón de fútbol americano con las palabras "Juntos somos américa". No hubo consignas políticas, no directamente. No como en los Grammys, donde el artista clamó contra el ICE, la agencia migratoria que busca extranjeros por todo el país. Ni como hizo en su día Jennifer López, con niños encerrados en jaulas para denunciar la separación de menores durante el primer mandato de Trump.

Pero todo el espíritu fue contra lo que representan. Una reivindicación de la unidad, de la concordia. Con menciones sutiles al niño Liam Conejo, detenido por la administración, llevado a miles de kilómetros de su casa, y al que quiere deportar ahora el Gobierno.

Un bar, una casita, en la que estaban Jessica Alba, Pedro Pascal, Karol G, Cardi B, Alix Earle, David Grutman y otros famosos. Y hubo un grito claro, nada sutil, con decenas de banderas de todos los países del continente y un letrero en los marcadores del estadio: "Lo único más poderoso que el odio es el amor".

Los ojos de medio planeta estaban puestos sobre el artista portorriqueño, que no defraudó en su puesta escena, una recreación de una bodega boricua, de una boda, de la vida de cualquier latino que ama su tierra pero busca oportunidades donde puede encontrarlas. La actuación, sin embargo, no conectó con el público norteamericano presente en el estadio de los San Francisco 49ers, en California. Hubo aplausos, algo (poco) de baile y cierta emoción con un par de sus éxitos más sonados, pero los asistentes claramente no era el público habitual del portorriqueño. La ovación más grande de la noche, probablemente, se la llevó Lady Gaga. Imperial, cantando en inglés, reconocida y admirada por muchos más en las gradas.

"Bad Bunny...mandándote todo el amor, la positividad y el abrazo más grande del mundo. ¡Todos estamos contigo esta noche! Sé que la vas a romper. Estoy aquí contigo de la misma manera que tú estuviste conmigo. ¡Tan orgullosa de ser boricua! Dale fuerte Benito. ¡Como solo tú puedes hacerlo! #LatinoGangGang", le escribió poco antes del show Jennifer Lopez, la última artista latina en un descanso de la Super Bowl en una edición que no sólo la unió a Shakira, sino que le dio al propio Bad Bunny la oportunidad de participar brevemente. Su primera vez.

Bad Bunny hizo una puesta en escena excelente para las cámaras, pero algo más complicada de seguir en la distancia dentro del campo. El artista llegó a San Francisco tranquilo y con enorme secretismo, sin que se filtrara un solo detalle del espectáculo, de las canciones previstas, los posibles artistas invitados y el tono del mensaje que se esperaba que lanzara. Lo más importante el show que ha generado más polémica y expectativa en décadas. Bunny se presentó en medio de insultos, ataques, desprecios y un intento masivo de boicot promovido por la derecha norteamericana, el trumpismo, figuras del movimiento evangélico y una parte de Estados Unidos que no entiende ni acepta que haya un artista desconocido para ellos que no sólo canta en otro idioma, sino que lo hace con orgullo. Y con un mensaje político contra las políticas migratorias de Donald Trump.

"America, the beautiful. THANK YOU, BAD BUNNY", ha celebrado el gobernador de California, Gavin Newsom, uno de los críticos más conocidos del presidente.

Turning Point USA, la organización del difunto activista conservador Charlie Kirk, durante un acto en una universidad en septiembre, promovió un 'All-American Halftime Show,' un espectáculo rival "puramente americano" con artistas conservadores como Kid Rock, Brantley Gilbert, Lee Brice o Gabby Barrett. Respaldado por el Partido Republicano o estrellas retiradas de la NFL como Brett Favre, el que fuera quaterback de los Packers.

El estadio, lleno hasta la bandera con 65.000 almas, estaba lleno de amigos del artista. Y de otras muchísimas celebrities: Roger Federer, Kane Brown, Richard Sherman, Chris Pratt, Bon Jovi, Adam Sandler, Robe Lowe o Marcus Allen. Estaban Travis Scott o Tim Cook. Billie Joe Armstrong, Ty Dolla $ign y Flava Flav El jugador y podcaster Travis Kelce, prometido de Taylor Swift. JAY-Z con sus hijas Rumi y Blue Ivy. Los youtubers Logan Paul y Mr. Beast. Los actores Orlando Bloom, Kevin Costner, Leonardo di Caprio, Damson Idris, Jessica Alba o Jamie Foxx. Kendall Jenner y 21 Savage. Justin Bieber, Livvy Dunne, Becky G.

El Madrid, en manos de un técnico que era defensa

El Madrid, en manos de un técnico que era defensa

El Madrid sigue la estela del Barcelona. Lo malo es que su juego no progresa. Al nuevo genio de Valdebebas se le ocurrió una alucinación. Jugar con un solo delantero, porque Gonzalo nunca existió. Ante un semi colista sólo un delantero y tres medios, más un medio defensivo. Más los cuatro defensas. La alineación de Arbeloa fue como una luz negra de pesimismo.

El enemigo no era el Arsenal. Ni siquiera el Benfica. Era un equipo enfermo que ha cogido la carrera hacia el precipicio de la Segunda División. Peter Lim se ha cargado ya un equipo histórico de la Liga.

Pero es un laberinto mental, dado que Tchouaméni, Camavinga e incluso Valverde en teoría eran tres defensas. Ese era el ficticio centro del campo. Un galimatías tratar de descubrir la ecuación estratégica de la alineación.

Creo que Arbeloa estaba muerto de miedo. Pánico a perder. Esa fue la razón visceral de salir como un equipo acomplejado, sin fútbol y a la espera de algún milagro de Mbappé.

Naturalmente, el Valencia no tenía ni juego, ni moral, ni sistema. Era como un barquito a la deriva en el puerto. Así que la primera parte fue insufrible. Horrible. Entre dos equipos con miedo a perder.

Nada cambió en la segunda parte. Arbeloa creyó que algún gol se pescaría como un fallero mayor por el área che. Y ocurrió el extraño prodigio. Apareció Carreras, que es zurdo, penetró en el área como un cuchicheo y con toda la suerte del mundo, con la derecha, se topó con el gol.

Pues no crean que empezó el baile de los cambios. No. Siguió peor el sermón de Arbeloa. El Madrid se protegía del 0-1 como si fuera el oro de El Dorado. Inaudito. Y, por supuesto, el Valencia pudo empatar. Lucas Beltrán, su mejor futbolista, disparó y Courtois tuvo a su palo derecho como amigo. Pero era el empate.

Los cambios no llegaron hasta el minuto 75. Por fin pudimos vera a un Trent que con los ojos cerrados es mejor que todos los que jugaban, a excepción de Mbappé. Y llegó su gol, tras un contragolpe y el pase mortal de Brahim, que durmiendo es mejor que Gonzalo.

Y sonrió el fenómeno francés. Ya tenía el golito de cada partido. En realidad, Mbappé no estuvo a la altura de su categoría. Pero es que con tanto defensa no recibía ni una sola vez en condiciones. Se quejó hasta de Arda Güler, porque no le filtraba el pase mortal. Estuvo hasta desquiciado.

Y quitó a Güler, como siempre, pero esta vez, antes de que el turco se cabreara, Arbeloa se abalanzó para apretarle en un abrazo. Más falso que el beso de Judas.

El resumen es que el Madrid sigue aburriendo. Y hemos descubierto que un defensa está manejando los millones de un equipo enfermo, sin brillo, sin fuste. Incapaz de hacer jugadas de calidad, ni ante un rival medio muerto.

El rescatador Carreras y el eterno Mbappé sostienen al Madrid en la persecución por LaLiga

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Un rescatador inesperado y el héroe de siempre. El Real Madrid no necesitó mucho más para seguir firme en el mano a mano con el Barça por la Liga. Le bastó acelerarse un poco mediada la segunda parte y soltar a Carreras por la única grieta que dejó un Valencia tan serio y voluntarioso como plano. Si el fútbol tiene memoria, en Mestalla solo vive en la grada. Con el marcador en contra y la parroquia encendida contra su entrenador, solo era cuestión de tiempo que Mbappé se encontrara con un buen asistente como Brahim para cerrar un duelo que fue gris pero provechoso. [Narración y estadísticas: 0-2]

Le costó mucho al Real Madrid hallar cómo hincarle el diente a un rival cuya principal preocupación era que la noche se le viniera encima. Corberán no quería una humillación y amuralló a su equipo tras una presión alta y líneas muy ordenadas que nadie en las filas blancas salvo Mbappé tenía claro cómo agrietar. Se movió el francés por todo el frente de ataque buscando las cosquillas en una misión compleja. Unai Núñez, Cömert y Copete le vigilaron y, sin veneno desde los costados y con Güler asfixiado, no era fácil generar peligro.

El Valencia intentaba estirarse buscando a Courtois pero, sobre todo, se esforzó en hacerse espeso y en morder los tobillos, aprovechando cada duda de Camavinga cuando cogía el mando. Aun así, el Madrid soltó dos zarpazos en dos minutos. Güler con un disparo ajustado al palo y otro de Mbappé que salvó Dimitrievski a bocajarro. Al francés lo había encontrado en boca de gol por primera vez Valverde y se asomaba otro partido en el que se presentaba como salvador. Antes tenía que derribar el muro o facilitar, como así hizo, que probara a hacerlo el joven canterano David Jiménez en su única incorporación al ataque.

No era fácil con Danjuma y Gayà amenazando, Beltrán multiplicado castigando cada error y Hugo Duro en perpetuo duelo con Asencio y Huijsen. Mestalla, volcado en empujar las piernas de sus jugadores, sabe lo que les cuesta marcar goles, porque se asoman al área, pero sin letalidad. Por eso sobrevivió el equipo de Arbeloa durante toda la primera parte, sin mostrar chispa, anclado en ataques tan estáticos como estériles. Sin verticalidad, quizá echando de menos a Vinicius.

Si alguien pensaba en sepultar a este Valencia sin que opusiera resistencia, se equivocó. Regresó del vestuario en la segunda parte dispuesto a asustar. Seguía sin juego, pero sí intensidad para que el Madrid no se sintiera cómodo. Encaró dos veces Danjuma, una para que Lucas Beltrán probara con un tímido disparo de espuela, y otra para encadenar dos quiebros más vistosos que efectivos. Fueron diez minutos que obligaron al Real Madrid a espabilar, al menos en la intensidad con que atacaba el castillo construido por Corberán si no querían dejarse media Liga en Mestalla. Lo entendió Carreras, que se escapó por el carril izquierdo que vigilaba Rioja buscando el área. Un quiebro, dos y un tercero a trompicones ante el mar de piernas para armar un disparo que sorprendió a Dimitrievski. Un destello que ponía en ventaja al equipo de Arbeloa. Un goleador inesperado que le tiene tomada la medida a este rival, al que ya golpeó en el Bernabéu.

Lejos de bajar los brazos, el Valencia siguió con su plan y Beltrán mandó un centro de Ugrinic a lamer el poste de la meta de Courtois. Había intención, pero faltaban fuerzas. Arbeloa buscó más colmillo con Brahim, Trent y Mastantuono, mientras Corberán deshizo su defensa y trató de insuflar aire a su equipo cuando toda la grada le pedía la dimisión por mandar a Beltrán y a Ugrinic, la sala de máquinas, al banquillo. El único que la parroquia veía necesario era Sadiq.

Con el partido roto, Mbappé puso la sentencia y al Valencia, plano, ya no le quedaron ni carreras alocadas que encendieran a una afición hastiada que fue perdiendo la fe en la remontada.