El español Juan Ayuso (Lidl Trek) se ha retirado de la París-Niza en el trascurso de la cuarta etapa, que se disputa entre Bourges y Uchon sobre 195 km, tras sufrir una caída a 47 de la meta en la que se vieron implicados otros españoles, como Raúl García Pierna y Pablo Castrillo (Movistar), ambos retirados.
Ayuso (Javea, 23 años), que lucía el maillot amarillo de líder, se vio implicado en la caída junto a otros corredores que componían el grupo en fuga de 40 hombres, como el estadounidense del UAE Brandon McNulty. El corredor del Trek quedó tendido en la cuneta con muestras de dolor antes de optar por el abandono.
El ciclista español deja la carrera con el maillot amarillo y después de un comienzo de temporada esperanzador con el triunfo de etapa y de la general en la Vuelta al Algarve con su nuevo maillot del Lidl Trek.
Movistar también se vio perjudicado con las retiradas de García Pierna y Castrillo, mientras que el Visma de Jonas Vingegaard perdió en la caída al italiano Davide Piganzoli.
En un saque de fondo, tras dos tiros libres del Bayern en el tramo final del tercer cuarto, Chimezie Metu se rompió el tendón de Aquiles de su pierna derecha. Un mal apoyo, una acción sumamente desgraciada para el pívot del Barça, que de inmediato se echó al suelo entre lágrimas y gritos de dolor. Una terrible lesión con la que se trastocan aún más los planes de Joan Peñarroya, que en los últimos meses también ha perdido por el camino a Nico Laprovittola, Juan Núñez y Jan Vesely.
El drama se agudizó con la derrota (101-102) ante uno de los rivales directos para alcanzar el play in. El equipo de Gordon Herbert, que en 2025 sólo sumaba una victoria a domicilio, se hace además con el average particular, ya que en noviembre también tumbó a los azulgrana en Múnich (100-78).
La pésima gestión de los tres últimos minutos, cuando encajó un parcial de 2-11, resultó letal para el Barça. Darío Brizuela se precipitó con un triple a falta de 18 segundos para el final (101-100) que propició la falta de Jabari Parker y los dos tiros libres convertidos por Vladimir Lucic. El último lanzamiento de Kevin Punter tropezó contra el aro.
Ahora, Estambul y Milán
Este tropiezo supone un grave paso atrás para un equipo que enlazaba seis victorias en sus siete últimos compromisos, incluidas tres en Euroliga, ante Alba Berlín (85-99), Partizan (87-80) y Zalgiris (82-70). A falta de sólo tres jornadas, el Barça debe medirse ahora en Milán al Olimpia y en Estambul al Fenerbahçe antes de cerrar la liga regular ante la Virtus Bolonia en el Palau.
La dificultad de esas dos visitas se acentúa con la baja de Metu, determinante en el juego interior (11,0 puntos, 5,0 rebotes de promedio) tras asumir un liderazgo destinado a Willy Hernangómez. Aunque el internacional español completó ante el Bayern uno de sus mejores partidos del curso (13 puntos, 14 rebotes y 24 de valoración) tampoco pudo esta vez guiar al Barça, porque Peñarroya le sentó a cuatro minutos para el final y ya no quiso contar más con él.
Parker, autor de 16 puntos antes del descanso, se evaporó en el último cuarto, donde sólo anotó dos tiros libres. Las veloces transiciones del Bayern, lideradas por Carsen Edwards (23 puntos, cinco asistencias), acabaron desestabilizando la defensa local, que echó de menos la dureza de Vesely. Aún quedan unas semanas para que el checo se restablezca totalmente de su dolencia en la rodilla derecha, mientras Núñez, Laprovittola y Metu ya no volverán hasta el próximo curso.
"Hoy es un día de mierda otra vez. La lesión de Metu nos deja tocados. Si hubiéramos ganado o perdido, es un día de derrota porque ya son muchos golpes duros y para una plantilla es complicado asimilar esto", lamentó Peñarroya durante su rueda de prensa. "Se nos han acabado ideas y hemos perdido seis bolas en el último cuarto. En ataque hemos buscado a nuestros jugadores calientes, pero no hemos estado acertados. Hemos llegado fundidos al final de un partido que teníamos ganado", concluyó el preparador azulgrana.
Ya conocemos las eliminatorias de cuartos de final de la Champions League. Real Madrid - Manchester City, PSG - Barcelona, Atlético - Dortmund y Arsenal - Bayern. Aquí desgranamos las virtudes y defectos de los rivales de los españoles.
Madrid-City: un ogro casi inmejorable
El pasado verano, feliz tras el éxtasis de su primera Liga de Campeones, el Manchester City salió al mercado y se gastó 241 millones. Así, como si necesitara darle la vuelta a un equipo en reconstrucción, como si no tuviera ya la mejor, o una de las dos mejores, plantillas de toda Europa. Llegaron el defensa croata Josko Gvardiol por 90 millones, el delantero portugués Matheus Nunes por 62, el centrocampista belga Jeremy Doku por 60 y el centrocampista croata Mateo Kovacic por 29. Y ahora, ya en marzo, ninguno de ellos está entre los diez futbolistas con más minutos de la plantilla de Pep Guardiola esta temporada.
Ese resumen de los fichajes, su coste y su utilización habla a la perfección sobre los escasos ajustes que ha necesitado hacer el técnico de Santpedor en los últimos meses. Su Manchester City, el mismo Manchester City que le metió cuatro goles al Real Madrid en la vuelta de las semifinales del año pasado, sigue siendo una máquina de jugar al fútbol con las mismas piezas.
Ahí está Erling Haaland, con 29 goles en 33 partidos, en un curso lejos de números históricos pero cerca de la voracidad anotadora que ha mostrado siempre. Ahí está Kevin De Bruyne, de vuelta de una lesión que sólo le ha permitido disputar 700 minutos, pero que le hace llegar fresco al cruce con el Madrid, al que ya marcó en el Bernabéu el año pasado. Y ahí está Rodri, eje del campeón, con más de 3.000 minutos, y 7 goles, esta campaña.
Todo pasa por las botas del español, quizás más que nunca, en un equipo que sufrió un pequeño bache en la Premier al inicio de curso y ahora se jugará la liga en primavera contra el Arsenal y el Liverpool, de los que les separa un sólo punto. Puede ser que ahí, en la necesidad de seguir compitiendo el torneo doméstico, surja una pequeña ventaja para el Madrid, líder de la Liga con siete puntos de ventaja sobre el Girona.
Pero la realidad es que este City tiene argumentos de sobra para competir en todas las competiciones. Prueba de ello es el triplete del curso pasado: Champions, Premier y FA Cup. De momento, y a pesar de las dificultades, este año sigue vivo en las tres. Y lo hace, en parte, gracias a un fondo de armario que asusta. El portero Ederson se lesionó ante el Liverpool y es duda para la eliminatoria, siendo el único lunar de cara a la lista contra el Madrid. Mientras, en defensa Walker, Dias, Aké, Akanji, Gvardiol y Stones se reparten los tres puestos defensivos que está usando Guardiola en sus alineaciones. Sí, sólo tres. El técnico está metiendo ahora a Stones como segundo mediocentro, al lado de Rodri, pero sus laterales ya son centrocampistas, no defensas.
Foden, Julián Álvarez y Doku, además de Grealish, ahora lesionado, comparten rol en las bandas, dejando dos puestos en la mediapunta que siempre, salvo lesión o rotaciones, son para De Bruyne y Bernardo Silva. El belga marcó en la ida contra el Madrid y el portugués anotó el primero de la vuelta, iniciando la goleada. Son los creadores del miedo: las arrancadas y remates de Haaland, que viene de marcar 5 goles en un partido de FA Cup ante el Luton y acumula 7 en los últimos cuatro encuentros. Estuvo un mes fuera por una lesión en el pie, pero ya está de nuevo en forma.
Así es el club que suma mayor valor de mercado en su plantilla: 1.270 millones. Un ogro casi inmejorable que volverá a medir el nivel del Real Madrid.
PSG-Barça: los jóvenes y Luis Enrique
YOAN VALATEFE
Hablar del PSG, hasta el próximo 30 de junio, es hablar, cómo no, de Kylian Mbappé. Pero el conjunto que entrena Luis Enrique es también mucho más que el talentoso delantero francés. El ex seleccionador y ex técnico del Barça ha sabido apostar por la incorporación de talentos jóvenes y ha encontrado también en otro ex azulgrana, Ousmane Dembélé, al mejor escudero para su gran estrella. El Mosquito parece haberse librado por fin de la plaga de lesiones que minaron su etapa barcelonista y acumula 12 asistencias en los 32 partidos que ha jugado esta temporada.
Menos presencia, en cambio, ha tenido un Marco Asensio que no acaba de convencer al asturiano y que, tras estar dos meses y medio de baja por una lesión en el pie, ha vuelto ahora al dique seco por unos problemas musculares.
En la zaga, el brasileño Lucas Beraldo, quien llegó al club en el pasado mercado de invierno, se ha convertido en una pieza fundamental a pesar de que sólo tiene 20 años. Su progresión ha sido fulgurante desde que debutó en 2022 con el Sao Paulo. En la banda derecha, mientras, cuenta con la presencia de un Achraf Hakimi que combina sus cualidades defensivas con una nada desdeñable aportación en ataque. Bajo los palos, cómo no, el titular indiscutible es el italiano Gianluigi Donnarumma, a pesar de que su juego con los pies no es en absoluto todo lo bueno que desearía su técnico.
De ahí, precisamente, que apostara por incorporar al ex azulgrana Arnau Tenas el verano pasado, pero el arquero, formado en las categorías inferiores del Barça, sólo ha jugado tres partidos este curso. Está en periodo de aprendizaje.
En el centro del campo, mientras, el equipo parisino cuenta también con otro talento joven que ha firmado un rápido ascenso hacia la élite: Warren Zaïre-Emery. Este futbolista, que prácticamente acaba de cumplir los 18 años, fue el debutante más joven en la historia de la entidad al estrenarse con el PSG con tan sólo 16 años y cinco meses y ya ha jugado también con la selección francesa. En cuanto a otro centrocampista bien conocido por la afición española, Fabián Ruiz, su presencia en la medular ha sido un tanto intermitente y, en los dos últimos duelos del equipo francés en la Ligue1, ni siquiera ha tenido minutos.
Un Dortmund a la deriva
INA FASSBENDERAFP
Desde 2015, durante la última temporada de Jürgen Klopp, el Borussia Dortmund no vivía una situación tan convulsa. No sólo sobre la hierba, donde el equipo muestra una irregularidad desesperante, sino también en los despachos. Con el entrenador y el director ejecutivo en la puerta de salida, aquel Dortmund modélico de hace una década navega hoy a la deriva. A 20 puntos del liderato en la Bundesliga, el único objetivo plausible hasta fin de curso será conseguir un billete para la próxima Champions. Y asegurar así la supervivencia económica. Si no cumple con esta premisa, el peligro de convertirse en un equipo de la zona media parece más que real en la cuenca del Ruhr.
Ayer, tras definir al Atlético como "un pequeño monstruo de las eliminatorias", Edin Terzic tuvo que hacer frente a alguna pregunta maliciosa en torno a la ausencia de sus mejores futbolistas en la selección alemana. Julian Brandt, Mats Hummels, Niklas Süle, Emre Can y Nico Schlotterbeck no cuentan para Julian Nagelsmann, que sólo ha convocado a Niclas Füllkrug de cara a los amistosos ante Francia y Países Bajos. En realidad, los periodistas no sólo pretendían analizar la decadencia de este Borussia, sino abordar otra cuestión de fondo. ¿Cómo es posible que el Dortmund quiera contratar a Nagelsmann como relevo de Terzic si ni él mismo confía en estos jugadores para la Eurocopa?
A esa cuestión debería responder Hans-Joachim Watzke, uno de los CEO más longevos del fútbol europeo, con 23 temporadas en el cargo. Sin embargo, el ejecutivo que hizo explotar a Erling Haaland o Jude Bellingham ya ha anunciado su marcha en 2025. Lo más probable, que a su baja se sume la de Matthias Sammer -histórico capitán del equipo campeón en 1997- que venía ejerciendo como consejero durante desde 2018. Sin ellos, la reconstrucción se antoja aún más incierta.
Casi 10 meses después de aquel 2-2 ante el Mainz, que le apartó del título de la Bundesliga en la última jornada, las críticas contra Terzic siguen marcando el día a día del Dortmund. Al mal juego del equipo ha habido que sumar dos notorias decepciones. Gio Reyna, llamado a liderar el proyecto, tuvo que salir cedido hace un mes al Nottingham Forest. Y el goleador Sebastian Haller sólo disputó cuatro partidos como titular en verano antes de perderse los dos últimos meses por una lesión de tobillo.
Las derrotas ligueras ante Bayern, Stuttgart o Leipzig y la eliminación copera frente al conjunto de Sebastian Hoeness mermaron la ilusión de la ruidosa Südtribüne. La llegada en enero de Jadon Sancho, sumado a las pinceladas de calidad de Hummels y Brandt, bastaron ante el PSV. Pero este Dortmund, donde el único futbolista que ha brillado por encima de la media es Gregor Kobel, su portero, tiene aún demasiadas cosas que mejorar para sorprender al Atlético.