El Atlético derriba sin sudar el muro del Mallorca

El Atlético derriba sin sudar el muro del Mallorca

Hay leyes universales imposibles de cambiar y menos si no hay voluntad. El Mallorca llegó al Metropolitano sabiendo que iba a perder y perdió, claro, porque salvo Muriqi nadie quiso rebelarse contra el destino. El monólogo rojiblanco fue ininterrumpido. Quizás hubiera sido necesario algo más de filo, para evitar sorpresas, pero para ello necesitas que el otro contendiente quiera dártelas y no se supo si es por impotencia o falta de voluntad, que no las hubo. Monólogo rojiblanco con tres tantos y pudieron ser más. No hizo falta ni romper a sudar. [Narración y estadísticas, 3-0]

Decía recientemente el Cholo que ésta era la época en la que más estable veía a Sorloth. Es cierto que el técnico está confiando en él más recurrentemente de inicio y el noruego reafirma la confianza del técnico con buenas actuaciones y, sobre todo, goles. Ante el Mallorca metió uno de delantero, de estar en el sitio y de tener la suerte de que el balón, rechazado por Román tras un gran disparo de Llorente, le cayera a él entre cuatro defensores mallorquines. Suma ya siete en Liga, los mismos que Julián y la mitad que Muriqi, que lleva 14.

Es el Mallorca un equipo dependiente de un jugador. El Madrid tiene a Courtois además de Mbappé, pero los bermellones viven en exclusiva de los tantos del kosovar. Román, es verdad, tampoco es manco, como mostró al inicio del encuentro con una triple ocasión del Atlético en la que combinó reflejos, velocidad e intuición a los disparos de Sorloth, Giuliano y Barrios. Todos los balones del equipo rojinegro buscaban al ariete, casi siempre con alto. Hizo tres remates de cabeza, pero en ninguno encontró puerta.

Fueron oasis en un desierto de juego y dominio, porque hacía mucho que no se veía a un equipo tan inofensivo en el Metropolitano. El Atlético gobernó el juego a placer, mezclando jugadas de una posesión infinita con fulgurantes salidas a la contra en las pocas ocasiones que se estiraba el conjunto de Arrasate. Johnny dio empaque al medio rojiblanco y una salida más veloz que la que proporciona Koke, normalmente, más pausado.

Las otras novedades en el once del Cholo llegaron en la línea defensiva. Volvió Giménez, que no tuvo excesivo trabajo, y desplazó a Hancko al lateral en sustitución de Ruggeri. El miércoles visita el Metropolitano el Bodo Glimt con la obligación del equipo del Cholo de ganar tras tropezar en Estambul el pasado martes. Este duelo ante el Mallorca emparedado entre los encuentros de Champions tenía el peligro de que se desviara el foco de los jugadores. Lo cierto es que salvo los primeros cinco minutos del partido, en los que entre Joseph y Muriqi generaron cierta sensación no tanto de peligro como de presencia ofensiva, el Atlético enseguida se echó encima de su presa y demostró su carácter como local donde lleva 12 victorias, un empate y una derrota.

Ese carácter es el que muestra Giuliano en cada partido. El despliegue se le presupone, no siempre el acierto. Aunque ante el Mallorca tuvo ambas cosas tanto en el regate como al espacio, un movimiento extraño en un fútbol en el que muchos delanteros la piden al pie. Además, lo hizo en ambos costados ya que Simeone decidió que a lo largo del partido él y Baena se fueran intercambiando las posiciones para desordenar a la defensa bermellona.

Sin rebelión

Trató Arrasate de buscar velocidad con Virgili y Asano para intentar sacudirse el dominio rojiblanco. Retrasó a Darder para iniciar en la construcción y al menos el Mallorca consiguió que le durara algo más el balón en los pies. El Cholo antes había sacado a Nico por un Baena bastante gris. Veía más peligro a la contra el argentino y tiró del vértigo que siempre provoca su compatriota. No obstante, las ocasiones seguían siendo rojiblancas y especialmente claras fueron dos testarazos de Sorloth, aunque poco después respondiera Muriqi con otro.

Lo que pasa es que la ley de la gravedad sigue haciendo que los objetos caigan hacia abajo y una similar provocó el segundo del Atlético tras un centro peligroso de Llorente que David López se introdujo en su propia portería. Ni atisbo de rabia ofreció el Mallorca, que recibió antes del final un nuevo golpe protagonizado por una arrancada fulgurante de Almada. Pocas veces se ha visto un duelo tan fácil en el Metropolitano. Sin rebelión vale la ley.

kpd