Un error de Reinildo y De Paul mató al Atlético en una de las pérdidas absurdas que prodigó en el medio campo, debido al reducido recorrido de Koke y el cansancio del argentino.
Una genialidad de Antony y, también, la vuelta a sus peores pesadillas en lo ofensivo condenaron al Atlético ante el Betis en el Metropolitano, escenario de la primera derrota liguera de su equipo. Los verdiblancos, así, se cobraron una revancha muy en caliente por una eliminación en la Copa en la que los rojiblancos, con cinco tantos a domicilio, parecían haber encontrado la mejor manera de castigar la portería contraria. Una efectividad que, visto lo visto sobre el terreno de juego, corre peligro de convertirse en un oasis en medio del desierto. [Narración y estadísticas (0-1)]
Sin goles, no hay victorias. Pelear por la Liga, ahora mismo, parece imposible. En la Copa, mientras, el Barça es una amenaza clara y fehaciente. Y, si no mejoran claramente las cosas, incluso el Brujas puede permitirse soñar con dar la campanada en Europa. Esas son las sensaciones que dejan ahora mismo este tropiezo en casa. Aunque, en el fútbol, las cosas pueden cambiar de forma tan espectacular como inesperada de un día para otro. A eso, sin duda, sí pueden agarrarse los colchoneros.
Los primeros compases fueron un intercambio de golpes en toda regla. Avisó primero Lookman, con un disparo que no encontró el camino de la portería del Álvaro Valles. Más serias, en cambio, serían las advertencias iniciales de los béticos. Ambas, con Bakambu como protagonista. En los dos casos, Jan Oblak se empleó a fondo para evitar que el balón acabara en el fondo de su portería. Sendos avisos a los que les seguirían dos remates de un Julián Álvarez que, junto con Sorloth, lidera la tabla de goleadores rojiblancos en la Liga, pero cuya capacidad anotadora es un poco como el Guadiana, que aparece y desaparece cuando menos te lo esperas, y de un Giménez que buscó la sorpresa ante los que el portero visitante mostró una solvencia fuera de toda duda.
más ganas que puntería
En el otro extremo del campo, mientras, Oblak no pudo en última instancia impedir que un sorprendente disparo de Antony desde la frontal acabara por convertirse en el 0-1. Aún no se habían cumplido los primeros 30 minutos y a los de Simeone les tocaba remar a contracorriente. Tras el tanto, cómo no, se esforzaron por volver a poner las tablas. Con más ganas que puntería, todo sea dicho. El Betis, por su parte, confortado por la ventaja, tendría también alguna que otra opción para echar algo de sal a la herida. Sin éxito, en este caso. Quien sí encontraría el camino de la portería contraria al filo del final reglamentario del primer tiempo sería Lookman.
Su gol de cabeza, servido desde la derecha por Marcos Llorente, acabaría siendo invalidado por fuera de juego. Visto el panorama, el técnico del Atlético movió el banquillo para dar entrada a Le Normand por Ruggeri, Baena por Almada y Sorloth por Julián Álvarez, en busca de aumentar la vigilancia sobre Antony y darle una vuelta a sus opciones en ataque. Y, de hecho, logró muy pronto amenazar a su rival, con un desplazamiento de balón de Koke al que Giuliano trató como pudo de darle una vida extra, pero que no inquietó al meta rival.
Por eso, quizás, El Cholo no tardó tampoco demasiado en darle entrada al tercero en discordia en cuanto a estadísticas anotadoras de los rojiblancos en la Liga: un Antoine Griezmann que, aunque veterano, parece tener todavía bastante que decir, aunque sea partiendo de inicio desde el banquillo. Con el noruego y el francés, el Atlético buscó estirar un poco más sus líneas para igualar lo antes posible. Encomendados, en muchas ocasiones, a la fe inquebrantable de Giuliano Simeone en tareas ofensivas.
Lookman, ante Ruibal, el domingo en el Metropolitano.AFP
La portería del Betis, a pesar de todo, parecía una y otra vez inaccesible. Hasta que Llorente, en su intento de estorbar a Griezmann cuando el rojiblanco buscaba el remate a un medido centro de Giuliano, sí envió el balón al fondo de su propia portería. Pero el tanto, tras unos instantes de suspense, acabaría siendo invalidado a instancias del VAR por fuera de juego.
Los de Pellegrini, vistas las circunstancias, acabaron apostando más por defenderse que por buscar la sentencia, con un ejercicio de orden y paciencia. En el añadido Riquelme dispuso de una fantástica ocasión para el 0-2, con un intento de vaselina neutralizada por Oblak. Muchos habían abandonado ya sus asientos en el Metropolitano, molestos con la imagen de su equipo. Los problemas se amontonan para el conjunto de Simeone, que sólo sacó dos victorias en sus últimos seis partidos.
Hace un año, con un 3-3, el Getafe cortó la mejor racha como local, 20 triunfos consecjutivos, de la historia del Atlético de Madrid, advertido hoy otra vez por la visita del conjunto azulón, que pone a prueba las 10 victorias seguidas del equipo rojiblanco, la mejor racha actual en Europa, el momento imponente de Julián Álvarez y Antoine Griezmann y el salto que se propone cuando pueda al liderato de LaLiga.
Aquel empate del 19 de diciembre de 2023, con dos goles del Getafe en el tramo final, el decisivo 3-3 de Borja Mayoral en el minuto 93 es el último precedente en el Metropolitano entre los equipos de Diego Simeone y José Bordalás, que puntuó entonces por primera y única vez en su carrera en el campo rojiblanco, donde se reencuentra con un Atlético en plena racha, esta vez dentro y fuera del césped.
Nadie presenta en la actualidad tal secuencia de triunfos en las federaciones que aglutina la UEFA. El Atalanta, que encadenaba nueve, perdió el pasado martes contra el Real Madrid en la jornada de Champions en la que el Atlético venció 3-1 al Slovan Bratislava.
Un binomio para el 65% de los goles
Luce el conjunto rojiblanco como bloque, también en la segunda mejor marca de victorias sucesivas del club en su historia (la mejor, en 2012, también con Simeone, fue de 13), junto a sus individualidades, especialmente de los dos jugadores más diferenciales: Griezmann y Julián Álvarez, con 15 goles entre ambos en esta formidable racha, que empezó el pasado 31 de octubre.
El atacante francés ha anotado, a la vez, siete tantos en los últimos cinco compromisos, con sendos dobletes frente al Sevilla y el Slovan Bratislava; el delantero argentino, integrado ya a la perfección al juego y al esquema de Simeone, ha sumado cinco en los últimos cinco duelos.
Entre los dos, con 23 tantos, han contribuido al 65% de los goles del conjunto rojiblanco en este curso como autores o pasadores decisivos. Pero ni siquiera los 10 triunfos alteran la esencia de este Atlético, que proclama, fiel a la doctrina de su entrenador, el invariable «partido a partido», consciente de que todo depende del próximo marcador, sin mirar más allá, mientras asoma el Barcelona la semana que viene antes de irse de vacaciones navideñas.
Ante la adversidad
No sólo el Getafe lo advierte. También las remontadas que ha necesitado el Atlético en el Metropolitano. Ha debido levantar un marcador adverso en cuatro de sus últimos seis triunfos en casa. Y los goles que ha encajado: al menos recibió un tanto en siete de sus ocho duelos más recientes como local, aunque con una única y extraña derrota: 1-3 con el Lille, al que mereció ganar.
Están sobre aviso el Atlético y Simeone, que dispone de todos sus efectivos por segundo encuentro consecutivo, con un apercibido, Clement Lenglet, y con el riesgo para los jugadores con más minutos con la acumulación de tantos partidos. Hoy será el séptimo en 22 días. La duda es si el técnico incluirá rotaciones o dará más recorrido aún a su once tipo, con la vuelta de Conor Gallagher por Samuel Lino.