La tradición del gran 1.500 español cumple 40 años. La medalla de bronce de José Manuel Abascal, en los Juegos de Los Ángeles’84, fue el hecho diferencial que el mediofondo español necesitaba, y que encuentra su clímax con el oro de Fermín Cacho en Barcelona’92. Las series de la especialidad se disputan en la jornada de apertura del estadio de Saint Denis para el atletismo, con Adel Mechaal, Mario García Romo e Ignacio Fontes, pero lo cierto es que lejos del esplendor que para España tuvo la prueba en los años 80 y 90.
Hasta la medalla de Abascal, el atletismo español únicamente había podido subir al podio olímpico a uno de sus miembros, el marchador Jordi Llopart, plata en 50 km en Moscú’80. El cántabro era un prototipo claro del deporte previo a las grandes ayudas y al Programa ADO que se pusieron en marcha a partir de la concesión de los Juegos a Barcelona, en 1986. Miembro de una generación que competía continuamente, en mítines en España, Europa y hasta en la gira americana de pista cubierta para aumentar sus ingresos, esa hiperactividad pudo influir en una retirada relativamente temprana de Abascal, muy castigado su físico por las largas cargas de entrenamiento de entonces. Los que llegaron después dosificaron más su preparación, más acomodados y amparados por las becas que les garantizaba un buen resultado o una marca.
La gran generación de los 80
Fue la generación de los 80, dirigida por Carlos Gil, y a la que también pertenecieron atletas tremendamente competitivos, como Javier Moracho, Carles Sala, Antonio Corgos, José Alonso Valero, Arturo Ortiz o José Luis González, entre otros, habituales en grandes finales olímpicas, mundiales y europeas. Años en los que el propio 1.500 gozaba de un nivel altísimo en el entorno internacional.
La final de Los Ángeles es un ejemplo. Abascal llegó tras Sebastian Coe, el Jakob Ingebrigtsen de la época y actual presidente de la World Athletics, y Steve Cram. Cuarto fue Joseph Chesire, el atleta keniano al que ocho años más tarde Cacho adelantó de forma suicida por el interior en la final de Montjuïc. Steve Ovett se retiró y la final contó con otro español, Andrés Vera, séptimo. Mechaal, quinto, y Fontes, decimotercero, alcanzaron la de Tokio, la mejor colectivamente de la historia, con cuatro hombres por debajo de 3.30. París les espera de nuevo.
La rivalidad con González
La medalla de Abascal pudo tener continuidad en Seúl’88, pero José Luis González, en el momento de mejor forma, se lesionó. Había conseguido la plata en el Mundial de Roma’87, por detrás de Abdi Bile pero por delante de Cram. La rivalidad entre Abascal y González, antagónicos en la pista, popularizó el atletismo en España y le ofreció una gran visibilidad. La llegada de Cacho, en paralelo a los medios, le llevó no sólo al oro de Barcelona, sino también a la plata en Atlanta. Ni Reyes Estévez, Juan Carlos Higuero o Mohamed Katir, sancionado antes de París, pudieron repetirlo. Mechaal tiene, a partir de hoy, su oportunidad.
Luis Enrique era esperado en Montjuïc, mucho, después de sus palabras en París, del debate del ADN Barça y de al derrota (2-3) sufrida ante el Barcelona. Estuvo conciliador, no desafiante, dijo que la especulación está prohibida en la vuelta de estos cuartos de Champions, devolvió los elogios a Xavi y celebró el récord de goles global de la ida de los cuartos, en el que implicó a los ocho entrenadores, no únicamente a los que tienen pasado azulgrana. "Esto no es sólo ADN Barça, es ADN fútbol", zanjó y se levantó, raudo, directo al entrenamiento de los suyos.
Después de unas respuestas en las que no era el Luis Enrique habitual, nada provocador, entró de nuevo en la polémica para hacer aclaraciones: "Xavi me parece un entrenador 'top' y me gustaría que alguna vez me hubiera entrenado, pero no podrá ser. Como Guardiola, como Luis Aragonés. Pero como no lo ha hecho, no puedo decir que conozca al Xavi entrenador. No obstante, mantengo lo que dije, mi reivindicación, porque una derrota no cambia nada". Lo que dijo antes de la ida es que representaba mejor el ADN Barça que su oponente en esta eliminatoria.
En cuanto a la derrota sufrida en París hace una semana, manifestó: "El resultado no refleja lo que merecimos, al menos el empate. Hemos de dar una mejor versión mañana. No existe la palabra especulación. Estamos plenamente convencidos de que le vamos a dar la vuelta".
"Un jugador profesional se cae y se levanta, hay que saber adaptarse a eso", explicó, sin mencionar directamente a Mbappé, que ha sido foco de las críticas la última semana. "Tengo un equipo unido, sin egos", apostilló.
Vaticinó el asturiano un partido con goles, similar al de la vuelta, en el que, reseñó, "Ter Stegen jugó 24 balones largos, todo un récord". Algo con poco ADN Barça, aunque no lo dijera.
'Todos los hombres del presidente' es el relato escrito por Bob Woodward y Carl Bernstein, periodistas del 'Washington Post', sobre sus investigaciones en el caso 'Watergate', que acabó con la dimisión de Richard Nixon, en 1974. Llevada al cine y protagonizada por Robert Redford y Dustin Hoffman, es una crónica de las tentaciones y transgresiones del poder, situada en el lugar más poderoso del mundo. Los reporteros persiguen sombras y voces sin descubrir siempre a los hombres hasta encontrar a su «garganta profunda». El fútbol no es la política, aunque pueda tener hasta más visibilidad, y la Ciudad del Fútbol nada tiene que ver con la Casa Blanca, pero la transgresión y la corrupción se aferran al poder como la hiedra, en cualquiera de sus acepciones. Los ejemplos sobran. Es difícil saber si la España de Lamine Yamal podrá ganar otro Mundial, pero la Federación es campeona del mundo en imputados: Ángel Villar, Luis Rubiales, Pedro Rocha... Rafael Louzán estaba ya condenado hasta que el Tribunal Supremo lo habilitó para continuar en el cargo, limpio, como si se tratase del VAR. El presidente que dice a todos que sí y prefiere enviar a otros a decir que no, arranca su mandato de verdad, tras el fallo del alto tribunal, en un complejo escenario, rodeado de ambiciones, traiciones y enfrentamientos, envuelto por las sombras de los hombres que quieren el poder de verdad, no sólo dar la mano, ganar un buen salario y practicar el deporte del 'palquismo' de campo en campo.
Después de las revelaciones de Woodward y Bernstein en el 'Post', lo que acabó por provocar la dimisión de Nixon fue la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos, que obligaba al presidente a entregar grabaciones a los investigadores gubernamentales. Para Louzán, en cambio, la decisión del Supremo español ha significado lo contrario, la continuidad, y por unanimidad de los cinco magistrados de la Sala Segunda, al entender que no estaba lo suficientemente sustentado el delito de prevaricación por el pago con dinero público del sobrecoste de unas obras de un campo de fútbol para las que se había destinado ya una subvención pública. Mientras para algunos juristas el fallo es aceptable, la realidad es que había sido condenado en dos instancias judiciales con anterioridad. En la Federación había pesimismo, por lo que se trabajaba en un plan B. En el Gobierno, contrario ya a que Louzán se presentara siquiera a las elecciones, eran taxativos: «Si el Supremo la ratifica, ni un atajo más, nuevas elecciones».
Rafael Louzán.SERGIO PÉREZEFE
Buenas conexiones judiciales
El único realmente optimista era Louzán. Convencido de que saldría adelante su recurso de casación, mantenía una agenda frenética, incluso con una visita a Aleksander Ceferin un día antes de la vista. Estaba bien asesorado y beneficiado por las sombras del contexto. Hablan de la buena sintonía que tiene quien ha dirigido su defensa, Nicolás González-Cuéllar, con Manuel Marchena, presidente de la Sala Segunda y juez del 'procés'. El perfil del panel de los cinco magistrados era claramente conservador ante un recurso que databa de su etapa como presidente de la Diputación de Pontevedra por el PP. Entre ellos, un ex Fiscal General del Estado, Julián Sánchez Melgar, a petición de Mariano Rajoy.
Ahora el presidente de la Federación debe moverse entre otras sombras en la que la mayor es la proyectada por el verdadero presidente in pectore del fútbol español, Javier Tebas. Louzán no estaría en el cargo sin su apoyo. Lo sabe y eso se paga. Tebas es un dirigente hiperactivo, trabajador, inteligente y estratega, pero también frontal. Jamás ha estado en una posición de tanta fortaleza, una vez caído Rubiales, sentado en Las Rozas como vicepresidente y con el sindicato domesticado. La escasa presencia de la AFE en el 'caso Olmo' lo pone de manifiesto, hecho que resultaba chocante en la dialéctica habitual patronal-sindicato. Como si Pepe Ávarez y Antonio Garamendi dijeran lo mismo.
Javier Tebas atiende a los medios.SERGIO PÉREZEFE
El presidente de la LaLiga, sin embargo, nunca ha estado tan enfrentado a Florentino Pérez, como se ha visualizado a raíz de la carta del Madrid contra el arbitraje y su irónica respuesta. Para Louzán no va a ser fácil hacer de poli bueno, porque hay algo que Florentino y Tebas entienden del mismo modo: conmigo o contra mí.
Al Gobierno no le gusta Louzán, pero una vez que se ha pronunciado el Supremo, José Manuel Rodríguez Uribes no tendrá más remedio que recibir al gallego. Hasta ahora, no había contestado a sus peticiones, lo mismo que la ministra Pilar Alegría. Rodríguez Uribes es hombre de pactos, no de confrontación, pero ya ha tirado líneas de las que no piensa retroceder. La cautelar que el CSD concedió al Barcelona en el 'caso Olmo', contra Liga y Federación, es un ejemplo. La resolución final ahondará en los mismos argumentos. Eso no es un problema para Florentino, pese a lo que diga el madridismo de pie, ya que prefiere dar oxígeno a su aliado Joan Laporta por el bien de la Superliga. Lo es para Tebas.
Medina Cantalejo.SERGIO PÉREZEFE
Propuestas de cambio del arbitraje
Louzán conoció el fallo del Supremo mientras estaba reunido con los clubes para hablar del arbitraje, con la ausencia del Madrid. La búsqueda de un nuevo modelo, a lo Premier, que pasaría por externalizar el CTA, es compleja en lo jurídico, puede resultar muy cara y, además, necesita de la complicidad del CSD. Hasta el organismo, incluso al despacho del ministro Miquel Iceta, ya llegaron propuestas de cambio que no prosperaron en la era Rubiales. Se quedaron en el cajón. Veremos si no hay decisiones más cortoplacistas, como cambiar a personas muy desgastadas y relacionadas con el pasado, como Medina Cantalejo. Los colegiados callan porque temen por su promoción profesional, siempre pendientes de evaluaciones poco claras. Algunos querrían parar, utilizar el arma de la huelga y que la Federación los defendiera con mayor aplomo frente a las críticas y los vídeos de RMTV, pero la realidad es que están desunidos. Es un mal de los colectivos del fútbol del que se aprovechan las federaciones territoriales.
La habilitación para la continuidad de Louzán se produce, asimismo, en mitad del juicio por el beso no consentido de Rubiales a Jenni Hermoso, donde algunos de los testigos han empeorado un relato de por sí detestable. Es el caso de Luis de la Fuente, al que Louzán acaba de renovar bajo un amplio consenso. Debería preguntarse el presidente porque a otros técnicos de éxito, como el campeón olímpico Santi Denia, sólo se les renueva año a año.
"Es increíble que lo ganen todo"
Si algo demuestran las declaraciones es que el conflicto del fútbol femenino no está cerrado, con Montse Tomé en el punto de mira de varias jugadoras. Louzán ha puesto al frente del fútbol femenino a Reyes Bellver. La abogada fue asesora del sindicato FUTPRO, beligerante con la AFE de David Aganzo, ahora también vicepresidente de la Federación.
A una declaración judicial no se va como De la Fuente, con la chaqueta de seleccionador, aunque sea como testigo. La Eurocopa lo blanquea todo, pero la imagen de la Federación continúa en caída libre. Cuando aún no haya acabado el juicio del beso, empezará el del 'caso Haití', con Ángel Villar como imputado. Con razón en despachos de la FIFA bromean: «Es increíble que España lo gane todo con esta Federación».