Esto no es Us Open, nos lo han cambiado. La USGA no leyó bien las condiciones del primer día de juego, o quizás quiso un cambio en su sambenito de dureza y preparación extrema.
Alejandro del Rey celebra un golpe.Caroline BrehmanEFE
El caso es que la primera jornada del US Open 2023 pasará a la historia como la más sencilla en los 123 años de trayectoria del torneo.
En total 37 jugadores terminaron bajo el par y dos de ellos, Ricky Fowler y Xander Schauffele lo hicieron empatando con 62 golpes, la ronda más baja en la historia de los majors. Brandon Grace estableció este récord en 2017 en The Open Championship.
En el US Open el registro más bajo eran 63 golpes hasta que llegó ayer Fowler para establecer un nuevo récord, sin embargo, fue curioso ver como a los quince minutos, Xander Schahuffele completaba el recorrido con los mismos 62 golpes. El resultado les valió a los dos norteamericanos para liderar el torneo en esta primera jornada.
Tres datos más que avalan la mansedumbre de Los Ángeles Country Club; se han entregado más tarjetas que nunca de 65 golpes o menos. En total seis. Desde el primer US Open en 1895 nunca se había cerrado una ronda del torneo sin un resultado de 80 o peor y tampoco se habían logrado nunca dos hoyos en uno en el mismo agujero, y ayer con los golpes de Matthieu Pavon y Sam Burns, el hoyo 15 fue una fiesta
Los jugadores están descolocados ante tanta benignidad, circunstancia que aprovechó Alex del Rey para convertirse con 68 golpes en el mejor español y encandilar a los americanos tras su debut en un major de golf. Del Rey, que ocupa el puesto 14º en la clasificación, empezó con un birdie en el hoyo 1 desde 18 metros. Comenzó entonces el madrileño a sentirse a gusto entre vítores y el show americano.
Se plantó entonces en el tee del hoyo 6, par 4 de 254 metros donde la mayoría de jugadores había optado por una estrategia conversadora. En su primera vuelta competitiva en este lado del Atlántico, Del Rey empuñó la madera 3 y no se lo pensó dos veces, la bola se quedó a un palmo de hacer hoyo en uno y un español, que no era ni Rahm ni García había desatado otro seísmo en el campo angelino. No sería el último, una salida de fantasía desde el bunker en el hoyo 5 o un putt de 12 metros para par en el 7, incluso la televisión norteamericana fue siguiendo el recital del español.
Discreto arranque de Rahm
Jon Rahm y David Puig comparten el puesto 25 con -1. ‘Rahmbo’ sufrió más de la cuenta en un día muy errático desde el tee de salida. El de Barrika no cogió su primera calle hasta su noveno hoyo. Quizás el resultado es lo mejor para lo frágil del juego largo del español, sobre todo en sus primeros nueve hoyos. David Puig debutó con nota en su primer torneo del Grand Slam. Sergio García terminó con una ronda de 70 golpes, par del campo y puesto 38º, mientras que Pablo Larrázabal lo hacía con +1 (71) empatado en la posición 56º.
Con respecto a otros pesos pesados con un buen inicio, Dustin Johnson comparte la tercera posición tras sus 64 golpes y Rory McIIroy terminó quinto con 65.
Manchester City - Real Madrid (4-0)
ABRAHAM P. ROMERO
Enviado especial
@AbrahamRomero_
Manchester
Actualizado Miércoles,
17
mayo
2023
-
22:54Ver 54 comentariosDos goles de Silva,...
Pecco Bagnaia dio un nuevo golpe sobre la mesa. El italiano sumó en Austria su tercer doblete del curso con su séptima victoria en Gran Premio y retoma así el liderato de una competición en la que únicamente Jorge Martín parece capaz de pisarle los talones. El de San Sebastián de los Reyes, ahora segundo a cinco puntos en la tabla, firmó un arranque muy fuerte, pero acabó viendo como su gran rival imponía a la postre su estilo más cerebral para abrir un hueco que sería ya del todo insuperable.
El tercer puesto fue para Enea Bastianini y Marc Márquez, tras caer hasta la decimotercera plaza por un error en la salida, consiguió firmar una de esas remontadas marca de la casa para acabar finalmente la carrera en cuarta posición. "Me mostré agresivo, traté de permanecer cerca de Pecco y Jorge, pero fue muy difícil. Este tercer puesto significa que vamos mejorando vuelta a vuelta y me puedo dar por satisfecho", aseveró Bastianini. "No hay excusas. Mejoramos en la salida y aspiraba a dar pelea hasta el final, pero, a medida que pasaba la carrera, vi que la temperatura del neumático delantero subía demasiado y él marcaba cada vez más distancia. Pensaba que podía lograr algo más, pero aún queda mucho campeonato", apuntó Martín.
"Tanto Jorge como yo hicimos algo increíble a nivel de velocidad y regularidad. Traté de abrir distancias, porque al final puede pasar de todo, logré hacerme con el triunfo y quiero darle las gracias a Valentino, por el gran trabajo que hacemos en la academia", señaló por su parte un Bagnaia que se acordó así de un Rossi que sufrió en Spielberg, en 2020, un accidente que a punto estuvo de costarle la vida. En cuanto al rendimiento del resto de españoles, Maverick Viñales fue séptimo, Aleix Espargaró, noveno, Álex Márquez, décimo, Pol Espargaró, con una wild card, duodécimo, Pedro Acosta, decimotercero, Augusto Fernández, decimocuarto, Alex Rins, decimosexto y Joan Mir, decimoséptimo, mientras que Raúl Fernández se retiró por problemas mecánicos.
Florentino Pérez conquista su particular 'Séptima', palabra que tiene un significado refundacional para el Madrid, pues fue la séptima Copa de Europa, ya conocida como Champions, la que abrió, en 1998, la era moderna del campeonísimo europeo, consolidada posteriormente por el crecimiento deportivo, económico y patrimonial liderado por su presidente. Hasta la 'Séptima', el legado del Madrid era el legado de Santiago Bernabéu y Alfredo Di Stéfano, presidente y jugador que cambiaron la historia del equipo de Chamartín y también la historia del fútbol. Con la levantada en Wembley, Florentino supera en un título a Bernabéu, un personaje con el que tiene similitudes, en especial por la visión universalista del Madrid y el propio fútbol, pero también diferencias, sobre todo en su condición personal y profesional. Bernabéu atrajo al Madrid a los mejores futbolistas del momento, pero jamás permitió que cuestionaran el principio de autoridad del club. Florentino siguió esa senda en su segunda etapa, después de huir de los galácticos a los que había consentido. Con ellos sumó una Champions, la 'Novena', la del gol de Zidane. Cuando regresó y actuó con Raúl, Casillas, Cristiano o Sergio Ramos como Bernabéu había hecho con el propio Di Stéfano, ganó otras seis.
Euforia en Cibeles por la victoria del Real Madrid: "He venido a España para ver la final de la Champions"
Bernabéu fue presidente entre 1947 y 1978, 35 años en los que rescató a un club muy golpeado durante la Guerra Civil y lo llevó a la cima mundial, al ser uno de los precursores de la creación de la Copa de Europa, cuya primera edición de disputó en 1956. Florentino ha lanzado el desafío de la Superliga, aunque enfrentado al 'establishment' del fútbol. Bernabéu lo impuso desde dentro, con la mediación del periódico 'L'Equipe'. La oposición, de hecho, estaba en su propia casa, ya que el Régimen franquista era contrario a la creación de la competición, al entender que era una forma de tender puentes con las democracias que habían condenado a la dictadura española. Cuando Bernabéu y Raimundo Saporta viajaron a París para poner en marcha el proyecto, no llamaron al Pardo para comunicarlo hasta que estuvieron en el aeropuerto de Barajas.
Para saber más
LA RELACIÓN CON EL RÉGIMEN
Bernabéu, pese a haber combatido en el bando nacional, no era franquista, sino monárquico, partidario de Don Juan, el padre del Rey Emérito. Una visita a la familia real en el exilio, en Lausana, levantó suspicacias en la época. Saporta, el diplomático al lado del «líder moral», como recuerda a Bernabéu Vicente del Bosque, consiguió que las relaciones del Madrid fueran más allá de las cotas que imponía el Régimen, como demostró con un encuentro en Caracas con Josep Tarradellas, al que presentó en una cena a la plantilla como el ex presidente de la Generalitat en el exilio. Los favores del franquismo al Madrid forman parte del relato de sus adversarios, particularmente el Barcelona, más que de la realidad.
Una prueba de ello es la negativa a la petición del presidente del Madrid de recalificar los terrenos del Bernabéu para construir un nuevo estadio, beneficio que sí obtuvieron el Barcelona y el Atlético, entre otros, con los antiguos estadios de Les Corts o el Metropolitano.
EL CRECIMIENTO PATRIMONIAL
El crecimiento patrimonial del Madrid es otra de las similitudes entre Bernabéu y Florentino. Nada más llegar a la presidencia, el primero fue consciente de que era necesario construir un nuevo estadio y abandonar el viejo campo de Chamartín, convencido de que el fútbol sería el nuevo fenómeno de masas de nuestro tiempo. En 1947 era ya una realidad. La llegada de Di Stéfano, en la temporada 1953/54 y la creación de la Copa de Europa, un año más tarde, dieron la razón a su instinto. Las Copas de Europa llegaron sin interrupción, al ganar las cinco primeras ediciones, tiempo en el que Bernabéu seguía una de las máximas de Florentino en su primera etapa: «Hay que cebar la bomba». Tras Di Stéfano, llegaron Kopa, Santamaría y Puskas, de forma sucesiva, del mismo modo que Florentino incorporaría a Figo, Zidane, Ronaldo o Beckham. Los galácticos, sin embargo, sólo ganaron una Champions. Florentino no era, entonces, el hombre de mano dura que sería después.
LAS CIUDADES DEPORTIVAS
Con las cinco primeras Copas de Europa en las vitrinas, Bernabéu decidió poner en marcha otros proyecto: la construcción de la Ciudad Deportiva. Pensaba el presidente en la formación de futbolistas pero también en el valor que esos terrenos, entonces al norte de Madrid, tendrían en el futuro. Acertó. Levantada en 1960, dos años después el Régimen prohibía el fichaje de extranjeros, hecho que suponía un torpedo al modelo universalista de Bernabéu, pero el Madrid ya había empezado a producir jugadores en la 'Fábrica'. La sexta Copa de Europa, en 1966, es uno de sus frutos, ya que el once que ganó al Partizán estaba formado únicamente por españoles. Era el Madrid 'yé-yé', con un puñado de futbolistas formados en su cantera, como Serena, Grosso, De Felipe o Velázquez.
La venta de esos terrenos fue clave en la reconstrucción que inició Florentino a su llegada, en 2000, al tiempo que ponía en marcha una nueva en Valdebebas, una de las mejores instalaciones de Europa. De alguna forma, conseguía en democracia lo que a Bernabéu le negaron bajo la dictadura en el caso del estadio. La condición de prohombre de la economía, como presidente de ACS, una de las constructoras más grandes del mundo, le permitía una valiosa influencia. Es difícil que a su antecesor, Lorenzo Sanz, le hubieran concedido la recalificación.
El Bernabéu festeja la decimoquinta
Florentino también manejó la idea de trasladar el estadio a Valdebebas en su etapa iniciática, pero finalmente ha acabado por llevar al futuro el recinto que construyó el presidente que le da nombre, y el futuro es mucho más que fútbol para tormento de los vecinos.
En la condición profesional y personal radica una de las grandes diferencias entre Bernabéu, que siempre vivió en la austeridad, y Florentino, entre los más ricos de España, aunque no haga ostentación de ello. También en el pasado como futbolista del primero. El presidencialismo tiene muchos estilos, más o menos próximo a la afición, pero la realidad es que el socio del Madrid se siente a gusto con la fórmula, sobre todo si la Champions es su consecuencia.