El Valencia se sacude la amargura con una victoria ante el Espanyol gracias a un polémico penalti

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Si el fútbol es un estado de ánimo, al Valencia lo ha rescatado la terapia de enero. De ser el equipo frágil y magullado, condenado a vivir en el sótano de LaLiga, ha pasado a encadenar victorias, trabajadas, ajustadas e incluso con penaltis muy discutibles. Al Espanyol se le escapó un empate en Mestalla sudado con una decisión de Hernández Hernández que el VAR no discutió. Vio el colegiado que Rubén obstaculizó a Lucas Beltrán en el 90+1 y señaló los once metros. Con el estadio embravecido, marcó Ramazani para poner un 3-2 en el marcador que al valencianismo le sabe a gloria porque le saca de la amargura del descenso. [Narración y estadísticas: 3-2]

Verse en cuartos de final de la Copa del Rey, con la primera victoria fuera de casa, además frente al Getafe, y doblegando al descarado Espanyol, el Valencia da señales de haber encontrado el remedio para la ansiedad de unos jugadores lastrados que empiezan a deshacer sus nudos. A ello contribuye la grada, más calmada, ante la reacción de los suyos, y del club, cerrando fichajes de invierno como Sadiq, el central Unai Núñez y, sobre todo, el argentino Guido Rodríguez, con un caché que no llegaba al equipo desde hace más de una década.

Esos estímulos ejercieron de bálsamo, pero el Valencia dio mejores síntomas sin que esos rayos de sol llegaran al césped. Lo hizo sin el capitán Gayà, sancionado, sin el general al mando de la zaga, Tárrega, lesionado, y cruzando los dedos para que cumpliera el suizo Cömert, que lo hizo -hasta con un gol- y la parroquia se lo aplaudió. Quisieron apretar los pericos, con una defensa en el centro del campo y Roberto obligando a Dimitrievski a saltar a sus pies para atajar el primer balón en el área a los seis minutos. Si Manolo González quería jugar con los nervios del estadio, se equivocó. En un cuarto de hora el Valencia cobró ventaja.

En una jugada de vértigo, Copete buscó al incombustible Lucas Beltrán, que se giró cómodo ante Pol Lozano y filtró la pelota a Hugo Duro, que ya le ganaba la espalda a Cabrera, regateó a Dmitrovic y marcó su cuarto gol consecutivo en Mestalla. Si alguien no entiende por qué Sadiq no es titular indiscutible en este Valencia, esta jugada lo explica. El trabajo del argentino como segundo punta es incansable y muy provechoso. En el minuto 90+1 del partido volvería a demostrarse.

No pudo reaccionar el Espanyol, muy plano en ataque. Se vio noqueado y no se fue al descanso con un mayor castigo porque el Valencia fue romo. No sufría, pero tampoco intimidaba por sus imprecisiones. Esa vida extra la usaron los catalanes al regreso del vestuario.

Los aspavientos de cabreo de Manolo García en el área técnica durante toda la primera mitad hicieron que sus jugadores salieran encendidos para lograr un empate que no tardó en llegar. Primero, con una falta algo escorada a un metro de la frontal que Pere Milla estrelló a bocajarro en la barrera. Los blanquiazules estaban asediando la meta local y, para reforzar ese empuje, salieron del banquillo Expósito y Kike García. Fue el gigantón quien fabricó el empate. Forzó a Dimitrievski a escupir un centro raso perfecto de Jofre y cazó el rechazo para tocarlo atrás donde aparecía Ramón Terrats.

El partido empezaba de nuevo, pero el Valencia no flaqueó por mas que su rival estuviera poniéndole en problema. Estiró Danjuma al equipo por la orilla izquierda hasta la línea de fondo para colgar un balón en el área pequeña que cabeceó a placer Eray Cömert. Como si fuera invisible, el suizo había llegado desde la defensa al área sin que nadie le detectara.

El marcador estaba de nuevo a favor y el duelo destripado, por eso Corberán tenía que incrementar las amenazas, y fueron Sadiq y Diego López. En la ida y vuelta, el nigeriano probó con un disparo enroscado, pero fue el Espanyol quien tuvo el premio. Tuvo que bajar Beltrán al lateral derecho y su mal despeje lo rescató Dolan para servirle a Urko un tiro lejano que tocó en Pepelu y Copete para despistar a su portero.

El empate, como en el partido de ida, servía de poco a los valencianistas, que buscaron a fuerza de latigazos a la contra llevarse el partido, aunque también respiraron cuando Dimitrievski sacó el pie para tapar un remate de Kike García desde la línea de fondo ajustadísimo al primer palo. Toda la mala fortuna que ha acumulado el Valencia se le giró a favor en el tiempo añadido, cuando Lucas Beltrán no dio por perdido un remate de Ramazani escupido por la defensa y cayó en su pugna con Rubén. El estadio, sin imágenes, no dudó. El colegiado, tampoco. Y el VAR, que pudo revisar toda la jugada de principio a fin- incluso un agarrón al inicio de la jugada-, tampoco apreció que fue el argentino quien pudo acabar arrollando al lateral diestro. Un golpe de suerte que puede cambiar una temporada.

¿Alguien puede parar a Raphinha? Valverde se presume como su opositor, con las alternativas de Carvajal y Trent

¿Alguien puede parar a Raphinha? Valverde se presume como su opositor, con las alternativas de Carvajal y Trent

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"Siempre voy a tratar de alcanzar mi mejor nivel, nunca diré que ya estoy ahí. Siempre voy a intentar hacer una temporada si no perfecta, casi perfecta, buscando en todo momento lo mejor para el equipo". Así de contundente se mostraba Raphinha tras alzarse con el MVP de la semifinal de la Supercopa de España que disputaron el Barcelona y el Athletic el pasado miércoles. El brasileño, de nuevo, volvió a ser determinante: marcó dos goles y dio una asistencia. A pesar de que este curso se vio obligado a estar varias semanas en el dique seco por una lesión a la que le siguió una aparente recaída, ahora mismo parece realmente difícil de parar. Siempre y cuando arranque desde la banda izquierda del ataque azulgrana.

En los últimos cuatro partidos que ha jugado con el Barcelona, Raphinha suma cinco goles. En la Liga, marcó dos ante Osasuna en el nuevo Spotify Camp Nou y anotó uno en El Madrigal frente al Villarreal, pero no vio portería frente al Espanyol. En Cornella-El Prat, Hansi Flick lo situó como mediapunta por el centro, y desde allí sus características aparentemente se resienten. Si arranca desde la izquierda del ataque barcelonista, las cosas son muy diferentes, como demostró ante el Athletic.

Quién sería el jugador ideal para frenarlo será uno de los rompecabezas que tendrá que afrontar este domingo Xabi Alonso para preparar la final de la Supercopa. Una alternativa sería volver a apostar por Valverde, que ya jugó de lateral derecho ante el Atlético. Una posición que al uruguayo no le gusta, pero desde la que trata de cumplir de la mejor manera posible. Otras opciones serían apostar por la veteranía de Dani Carvajal o por la explosividad de Trent Alexander-Arnold.

Experiencia frente a carácter

Carvajal está encarando la recta final de su carrera en la élite y cuenta con experiencia más que de sobra para frenar las acometidas de Raphinha. El inglés, pese a que acaba de salir de una lesión, puede que tenga algo más de físico, pero su tendencia a subir al ataque y descuidar un tanto su zona defensiva puede abrir vías de agua que el brasileño no dudará ni un momento en aprovechar. Sus números, ahora mismo, son algo peores en comparación con los de una temporada 2024-25 en la que se perfilaba por lo menos entre los tres primeros clasificados para el Balón de Oro, pero no hay que olvidar su prolongada ausencia. A estas alturas, el delantero azulgrana sumaba el curso pasado 16 goles y 10 asistencias en 26 partidos. Ahora, acumula nueve tantos y cuatro asistencias en 16 encuentros.

La competición en la que Raphinha se mostró más acertado a estas alturas de la campaña pasada fue la Champions. En esa cita firmó seis tantos en seis encuentros, con un hat-trick frente al Bayern. En la presente, en cambio, aún no ha visto puerta en Europa, si bien solo ha jugado tres duelos en la máxima competición continental y en uno, de hecho, contó con menos de media hora. Si nos centramos únicamente en la Liga, las cosas han empezado a pintar mejor con su última racha, que le permite sumar siete goles en 12 partidos.

La temporada pasada, mientras, acumulaba antes de la final de la Supercopa de España 11 en 19 encuentros, un número de duelos que demuestra lo imprescindible que fue entonces para las estrategias de Hansi Flick. En la final del año pasado, el brasileño fue capaz de marcar dos de los cinco tantos que consiguieron los azulgrana, precisamente, en un duelo que fue también otro clásico, en el que se impusieron por 2-5, pese a jugar varios minutos con uno menos por la expulsión de Szczesny. Por lo pronto, el brasileño ya está con el cuchillo entre los dientes para el desafío de esta noche.

Manolo González, un técnico encomendado a la humildad y el trabajo: "Cuando vienes de abajo es más complicado"

Manolo González, un técnico encomendado a la humildad y el trabajo: “Cuando vienes de abajo es más complicado”

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El trabajo de Manolo González (Folgoso de Caurel, Lugo, 1979) al frente del Espanyol es digno de elogio. Con una de las plantillas más modestas de Primera, en una temporada en que la dirección deportiva, encabezada por Fran Garagarza, ha vuelto a hacer encaje de bolillos para reforzarse pese a los 25 millones de euros ingresados por la marcha de Joan Garcia, su equipo es una de las grandes revelaciones del campeonato. Ahora mismo, ocupa la quinta posición de la tabla. Una racha de cuatro victorias consecutivas, ante el Sevilla, el Celta, el Rayo y el Getafe, le permiten ser optimista. Sin dejar de lado, nunca, lo que considera las claves del éxito. "Tenemos que seguir compitiendo desde la humildad y el trabajo. Eso es lo que me ha llevado a Primera División", proclama el entrenador, artífice del último ascenso a la élite del fútbol español tras dar el salto, en apenas un año, desde Segunda RFEF a Segunda División.

El Espanyol, en estos momentos, suma un total de nueve victorias. Una estadística más que notable, teniendo en cuenta que a lo largo de todo el curso pasado solo fue capaz de atesorar 11. Uno de los factores que contribuyen a explicar este buen momento defensivo que atraviesa el equipo es su excelente rendimiento defensivo. A lo largo de toda la campaña 2024-25, marcó 40 tantos y encajó 51. Ahora, hasta la jornada 16, lleva 20 tantos a favor y 16 en contra, ha ganado por la mínima ocho partidos y ha sido capaz de dejar su portería a cero en siete ocasiones, de las que solo una se saldó con empate.

El buen hacer bajo los palos de Marko Dmitrovic, que llegó este verano sin coste procedente del Leganés, así como el trabajo de desgaste que lleva a cabo todo el equipo explican perfectamente este hecho. La del arquero serbio, además, no es la única incorporación a coste cero que está ofreciendo un enorme rendimiento. El extremo inglés Tyrhys Dolan, de quien sus compañeros hablan maravillas, y el veterano punta Kike García son los mejores ejemplos. También otros futbolistas por los que se tuvo que invertir dinero, como Roberto Fernández o Urko González, están aportando a su vez su granito de arena.

Afianzamiento del proyecto

El éxito de los blanquiazules, por encima de todo, se explica fundamentalmente como el afianzamiento de un proyecto. "Cuando vienes de abajo es más complicado, por la experiencia y por no conocer la categoría, que el club apueste por ti y te dé confianza. Por suerte, el año pasado pudimos salvar la temporada y, en un año trabajando con los jugadores, sabiendo que muchos repiten, hace que cada día te conozcas más. Todo eso ayuda a que el equipo rinda mucho mejor", señaló tras la victoria en Getafe un Manolo González capaz de trabajar hasta la extenuación sin que se le caigan los anillos y que ahora está disfrutando mucho el presente.

"Igual es el momento de retirarme ahora, antes de cagarla", llegó a bromear en el Coliseum. Lo fundamental, desde su punto de vista, es que el equipo mantenga el espíritu de familia que caracteriza a un buen número de conjuntos aficionados y que, a veces, se echa de menos en la élite. "Hay muchas maneras de jugar, pero yo no entiendo el fútbol de otra manera. El día que no viva el fútbol como lo vivo ahora, me retiraré. El día que el equipo no compita, así no seremos nosotros", zanjó el técnico blanquiazul, que va a tener la espinita de la eliminación en la Copa clavada durante mucho tiempo. "Puedes perder, pero la vergüenza que dimos ese día no tienen nombre y no se me va a olvidar", sentenció.

La condena a Hugo Mallo por abuso sexual contra la mujer que hacía de mascota del Espanyol durante un partido ya es firme

La condena a Hugo Mallo por abuso sexual contra la mujer que hacía de mascota del Espanyol durante un partido ya es firme

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Hugo Mallo, ex capitán del Celta de Vigo, fue sido declarado culpable en 2024 de un delito de abusos sexuales contra una empleada del RCD Espanyol que ejercía de mascota del equipo antes de un partido de Liga de la temporada 2018-19. Este jueves, la condena fue ratificada por la Sección Octava de la Audiencia Provincial de Barcelona y ahora ha sido confirmada por José Manuel Delgado Seoane, Magistrado del Juzgado de lo Penal número 21 de Barcelona.

Tras este último paso en el proceso judicial al que ha sido sometido el jugador, deberá asumir las penas que le fueron impuestas en la sentencia emitida en 2024. El documento condenaba al lateral español a "una pena de 20 meses de multa con una cuota diaria de 10 euros con la responsabilidad personal del artículo 53 del Cp. en caso de impago, y al pago de las costas procesales causadas, con inclusión de las costas procesales causadas a la Acusación Particular, valoradas en su integridad. Asimismo, el referido acusado indemnizará a la víctima la suma de 1.000 euros más los intereses legales artículo 576 y 580 de la LEC por daño moral".

El defensa gallego tocó los pechos a la persona caracterizada como la mascota 'Periquita' en el saludo inicial del encuentro que que Celta y Espanyol disputaron en el estadio de Cornellà-El Prat el 24 de abril de 2019.

Durante el juicio, el juez consideró probado que, al llegar a la altura de la empleada del Espanyol, y "con la intención de satisfacer su ánimo libidinoso y de menoscabar la indemnidad sexual" de la mujer, Hugo Mallo "le metió las manos por debajo del disfraz y le tocó los pechos, viéndose obligada ella a retroceder y apartar al acusado con la mano derecha".

El Espanyol y el Girona, los únicos equipos de Primera que caen en la segunda ronda de Copa

El Espanyol y el Girona, los únicos equipos de Primera que caen en la segunda ronda de Copa

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La noche copera empezó torcida para los equipos de Primera División. Parecía que esta segunda ronda, previa a la entrada de los equipos de la Supercopa, iba a estar abonada a pocas sorpresas, pero los partidos de las 19.00 fueron un verdadero tormento para Espanyol y Rayo Vallecano y dos horas después el Valencia también comenzó perdiendo en Cartagena. Finalmente, con sustos y heroica, todos los equipos de Primera menos los periquitos lograron pasar.

El Atlético Baleares y el Ávila, tras una primera parte igualada ante catalanes y madrileños, se adelantaron en el marcador, por medio de Tovar y Pascual respectivamente al iniciarse el segundo tiempo. Y no fueron tantos casuales ya que ambos conjuntos dispusieron de oportunidades para ampliar el marcador hasta que a la hora de partido los cambios reactivaron a los conjuntos de Primera División.

No pudo finalmente el Espanyol levantar el resultado ante el Baleares (1-0) y acompañó al Girona en las consabidas y habituales sorpresas coperas. El Rayo llevó el partido a la prórroga con un tanto de Isi en el último suspiro, ya con todo el arsenal en el campo. La prórroga fue franjirroja y el Ávila aguantó el empate hasta que Álvaro García, que había salido en el segundo tiempo, marcó de cabeza cuando los abulenses atisbaban los penaltis (1-2).

El Sevilla no quería ni sustos ni sorpresas. Los de Almeyda salieron a por el partido ante el Extremadura (1-2) desde el primer minuto y antes de que terminara el primer tiempo ya iban con dos tantos de ventaja. Isaac Romero, que no podrá jugar en liga tras ser expulsado ante el Betis, y Alfon, hicieron los tantos para la tranquilidad del sevillismo. En la segunda parte, en cambio, se revolvieron los extremeños, pero no terminaron de enjugar la ventaja sevillista.

El Valencia y Celta tuvieron que luchar sus encuentros ante Cartagena y Sant Andreu. Los de Corberán se encontraron con un gol de Ortuño en contra que remontaron con otro de Lucas Beltrán mientras que los celestes dispusieron de varias oportunidades para abrir el marcador de Hugo Álvarez, Jutglá y Swedberg, pero no terminaban de perforar la meta de García Alejo. Al final ambos partidos se fueron a la prórroga.

A los celestes se le ponía en chino el tiempo añadido con el gol de exterior de Alexis, pero Borja Iglesias consiguió empatar un minuto después. El Valencia no lograba marcar pese a los intentos de Rioja y la segunda parte de la prórroga la terminaron ambos equipos de Primera con uno menos. Pero, mientras los chés hicieron la heroica con un penalti parado por Dimitriesvski y luego un gol de Jesús Vázquez en el descuento, los vigueses fueron a los penaltis en los que, tras 14 lanzamientos, consiguieron el pase.

Rafa Marañón: "El Espanyol es el único histórico sin título de Liga y que lucha contra un entorno político y mediático hostil"

Rafa Marañón: “El Espanyol es el único histórico sin título de Liga y que lucha contra un entorno político y mediático hostil”

Con la misma voracidad con la que buscaba y conseguía el gol en sus años de extremo izquierda en el Real Madrid y en el Espanyol, Rafa Marañón (Olite, 1948) habla de fútbol. De anécdotas del pasado, del juego actual, de cómo puede evolucionar este deporte en el futuro. Una pasión inseparable de su largo matrimonio con el Espanyol, del que es su máximo goleador histórico (144 tantos) y uno de los referentes morales de una entidad que, admite, "tiene algo especial", para bien y para mal, "que la hace única".

Marañón ha querido reunirse con EL MUNDO para repasar en esta entrevista su trayectoria profesional y hablar del 125 aniversario del Espanyol, una efeméride importante que llega en un gran momento para el club, situado en posiciones europeas, y que evidencia la solera de una entidad fundada el 28 de octubre de 1900 en las aulas de la Universidad de Barcelona por estudiantes catalanes y del resto de España, bajo el liderazgo de Ángel Rodríguez.

Después de siete años en el Madrid, con buenas actuaciones pero falto de continuidad en el once titular, decide fichar en 1974 por el Espanyol. ¿Qué club se esperaba encontrar y cuál se encuentra cuando aterriza en Barcelona?
Recuerdo que con el Real Madrid jugamos un año la Copa contra el Espanyol. Ganamos 3-0 en el estadio Santiago Bernabéu, pero en la vuelta, en Barcelona, en el campo de Sarrià, los pericos no nos remontaron de milagro: perdimos ese partido por 3-1. Aquel era un Espanyol muy bueno, el de la temporada 1972-73, que quedó tercero en la Liga. Al jugar contra ellos, me di cuenta de que era un club que me gustaba. Tenía algo diferente que me llamaba la atención. Además, cuando yo era un chaval y jugaba en la selección navarra, una tarde el autocar que llevaba a la plantilla del Espanyol, después de jugar en Pamplona un partido de Liga contra Osasuna, paró a cenar en Olite, mi pueblo. Me acerqué a donde estaban. Vi a Arcas, Piquín, Argilés... y me impresionó. Me dio la sensación de que era un equipo grande, no uno del montón. Y se me quedó metido en la cabeza. Pasados los años, estaba cansado de la suplencia en el Madrid, y justo en la temporada en que más juego, marco goles y ganamos la Copa con Molowny, llega de entrenador Miljanic y me dice: "Cuento con usted". Yo le respondí: "No necesito que cuente conmigo, necesito que me ponga a jugar". Además, se dio la circunstancia de que el delantero del Espanyol, Roberto Martínez, acababa de fichar por el Madrid. Así que me decidí por los periquitos. Y eso que tenía muchas otras ofertas.
¿De qué clubes?
El Zaragoza ponía dinero; el Atlético de Madrid me pretendía; el Athletic de Bilbao había intentado ficharme las dos temporadas anteriores para que jugara de extremo izquierdo, porque en ese momento Txetxu Rojo había retrasado su posición a la de interior. El hecho de que en el Espanyol hubiera jugado Alfredo Di Stéfano, del que yo era un gran fan, ayudó a tomar la decisión de venir. Un factor importante fue que Santamaría, el entonces entrenador del Espanyol, me había entrenado en el amateur del Madrid, donde metí un porrón de goles, y me conocía bien. Fue mi valedor. Vinieron a Madrid con el presidente Meler a ficharme para el Espanyol, y Meler me dijo una frase que recuerdo muy bien: "Dice Santamaría que con usted nos hincharemos a meter goles". Luego hay otro factor muy importante: en la Facultad de Arquitectura de Barcelona podía estudiar en el turno de tarde y noche, cosa que en la de Madrid no era posible.
Y cuando llega a Barcelona, empieza poco a poco a conocer al club, a su afición, a la relación con el vecino azulgrana... ¿Qué es lo que más le llama la atención?
Que fuera un club tan grande, pero que a la vez se le tratara en los medios de comunicación y socialmente en Cataluña —y a veces también fuera de ella— como si no importara o fuera una entidad menor. Me empecé a dar cuenta de eso después de debutar en el Trofeo Carranza de Cádiz —con la importancia que tenía en los setenta esta competición—, donde ganamos al Santos de Pelé con un gol de Manolín Cuesta y otro mío. Pero sobre todo lo descubrí después de ganar al Barça de Cruyff y Sotil en Liga por 5-2. Les metimos un baile que prácticamente retiramos a toda la defensa y al portero, el pobre Mora. Al día siguiente cojo La Vanguardia, el diario de referencia en Barcelona, que debería hablar también de nosotros, y trataban al Espanyol como si no hubiera hecho nada, como si nuestra victoria no tuviera mérito, sino que fuera fruto del demérito del Barça. Descubrí que al Espanyol no lo trataban igual que al Barça. Luego vas viendo que ese trato diferente también viene por parte de las instituciones, de los políticos... Un entorno hostil.
Esta particularidad —que moleste tu mera existencia como institución—, que creo que ningún o casi ningún club y afición tiene que soportar en el mundo, ¿es la que ha definido y forjado el carácter del Espanyol y sus aficionados? Hoy, pese a tres temporadas difíciles, tiene 35.000 socios, muchos de ellos menores de 30 años.
El Espanyol es una institución básicamente luchadora, guerrera, que no se ha rendido en 125 años y que no lo va a hacer nunca. El fútbol en Cataluña es muy importante, y social y políticamente se ha ensalzado mucho al Barça como símbolo. Más que de fútbol, en Cataluña se habla del Barça. La prueba es que hace dos temporadas, cuando el equipo azulgrana estaba mal, empezaron a fijarse en los éxitos del femenino y a darle gran cobertura mediática para seguir hablando solo del Barça. Nosotros hemos luchado contra eso, y el hecho de que se hayan ninguneado los cuatro títulos de Copa conseguidos y las dos finales europeas —eliminando al Inter, al Milan de Arrigo Sacchi, con los holandeses Van Basten y Gullit, los italianos Baresi y Ancelotti...—, así como varios terceros puestos, lo demuestra. Seguramente nos ha faltado ganar una Liga, cuando hubo opción, para cambiar esa dinámica. Somos el único de los equipos históricos de España que no la ha ganado todavía, y eso marca. Pero creo que, aun consiguiendo el título, el trato al Espanyol no habría cambiado. Es una cuestión casi estructural.
En el Espanyol usted se consolida y explota como extremo izquierdo o falso nueve. Pero esa era una posición que le costó asumir. ¿Por qué?
Yo nunca quise jugar de extremo izquierdo, solo de 9. Pero luego, paradojas de la vida, acabé jugando de extremo y metiendo muchos goles, pero también asistencias. Me gusta resaltar lo de las asistencias, porque generalmente solo se destaca el gol, pero el pase suele ser decisivo, tan o más importante. Yo metí muchos goles gracias a los maravillosos centros que me ponía Manuel Fernández Amado. Por ejemplo, ahora en el Madrid es muy diferente para Mbappé que juegue Güler o no, porque Güler es como un Laudrup que te pone pases suaves en profundidad. Yo iba para eso, ser un diez, pero al final tener gol te obliga, te atrae y, si lo tienes, te define como jugador. Aunque al final de la primera temporada como perico me costó: tuve lesiones y, en verano, cuando llega la pretemporada, me di cuenta de que me querían vender.
Vaya palo. ¿Y usted qué hizo?
Fui a hablar con Santamaría y le dije que él me había traído al club y que, por tanto, debía defenderme en ese momento. Charlando con él me hizo ver que debía esforzarme más, trabajar más duro. Sales del Madrid y te crees que llevas galones de general y que debes jugar por decreto. Eso les pasa a muchos. Pero la realidad es que te tienes que ganar el puesto con mucha lucha. Y en los partidos de la segunda temporada, en los que soy titular, corrí y defendí como el que más. Igual que pasa con el fútbol actual: la estrella que se crea que puede no trabajar duro en el césped, que hay que ganárselo, lo pasa mal.
¿De todos los compañeros con los que coincidió en el Espanyol, cuáles destacaría más?
Uno de ellos, sin duda, es Dani Solsona. Era todo un carácter, con mucha calidad. También Fernando Molinos, un ejemplo de lucha y trabajo. Después Roberto Martínez, José María, Marcial y Canito, que fue un futbolista muy bueno, de mucha clase, que tuvo que hacer frente a unas circunstancias de la vida fuera del campo muy difíciles. Se equivocó yéndose del Espanyol —donde era un ídolo— al Barça.
¿El 125 aniversario que celebra este martes el Espanyol puede significar un punto de inflexión histórico? La temporada está siendo, por ahora, excelente.
El 125 reafirma la idea de continuidad y de importancia histórica. Reafirma la importancia de esta institución. Hace dos años, cuando estábamos en Segunda División y yo iba, en calidad de directivo, a las comidas con los representantes de otros clubes, todos daban por hecho que íbamos a regresar rápido a Primera. Por nuestra historia, por masa social, nos veían como un equipo superior. Pero es que, en Primera, todos los clubes sienten también ese respeto por la entidad. Siempre he dicho que el Espanyol es un equipo que está fuera de escala. El Espanyol, como entidad —por historia y por las condiciones que tiene: su masa social, estadio, estar en Barcelona...—, está entre los seis primeros de España, y sin embargo está en un entorno en Cataluña que no lo trata como tal. Al Espanyol no lo respalda una comunidad autónoma entera, una ciudad, un gobierno, una gran empresa ni medios de comunicación como sí pasa con otros clubes. El Espanyol tiene que competir deportivamente con el resto, pero a la vez también luchar contra esa otra realidad política, institucional y periodística que le llega a veces hasta cuestionar que sea un club catalán.
La celebración de la fundación del Espanyol coincide con la llegada de una nueva propiedad norteamericana, liderada por Allan Pace. ¿Qué mensaje o consejo le trasladaría?
No soy quién para dar un consejo o decirle nada a Allan Pace, nuevo propietario. Pero mi obsesión ha sido siempre que el club y los jugadores no caigan en la desidia ni en el conformismo. Eso no nos lo podemos permitir. Hay que ser ambiciosos, intentar ir a Europa, ganar títulos. No dejarse ir. Que los jugadores que vengan al Espanyol tengan muy claro que esto no es jauja, un club cómodo, sino que existe una obligación de ganar siempre. Los grandes equipos se construyen desde ese convencimiento. Hay que tener ambición futbolística.
¿Qué destacaría de este Espanyol en posiciones europeas y con muchos jugadores jóvenes?
El trabajo del entrenador, Manolo González. Un tipo humilde, que sabe de fútbol, que logró el ascenso hace dos años, la pasada los consolidó en Primera y en esta ha conseguido construir un equipo, con una base de cinco o seis jugadores muy interesantes y jóvenes, que siempre es competitivo. Sale a ganar, que es como un deportista debe afrontar siempre la competición. Lo de Manolo y sus jugadores está teniendo mucho mérito.
El Espanyol, en manos del empresario estadounidense que controla el Burnley

El Espanyol, en manos del empresario estadounidense que controla el Burnley

Actualizado Lunes, 14 julio 2025 - 17:11

El Espanyol ya tiene nuevo propietario. Se trata del grupo Velocity Sport Limited (VSL), con matriz inglesa pero que cuenta también con inversores estadounidenses, propiedad del empresario Alan Pace. Según señaló el club blanquiazul, RASTAR Group, el conglomerado empresarial que controla Chen Yansheng y que ha venido siendo el máximo accionista de la entidad periquita desde enero de 2016, tendrá una participación en el accionariado de VSL, con lo que no se desvincula del todo de la entidad barcelonesa.

Aunque no se han hecho públicas las cifras de la operación, se especula con que el coste de la misma rondaría los 130 millones de euros. Esta supone, además, la segunda incursión de VSL en el mundo del fútbol. Hasta ahora, únicamente el Burnley, club inglés que acaba de sellar su retorno a la Premier League, formaba parte de una empresa especializada en inversiones centradas en la actividad deportiva y los medios de comunicación.

La incorporación de capital de origen chino a una empresa que cuenta con dinero estadounidense, además, resulta especialmente curiosa en este caso, dado el abierto enfrentamiento a nivel comercial de Estados Unidos con el gigante asiático que se ha desatado desde el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca.

dos modelos de club

Según ha recalcado el club periquito por medio de un comunicado oficial, el Espanyol y el Burnley formarán parte del mismo grupo inversor, si bien cada uno podrá mantener su independencia, permitiendo, de esta manera, la convivencia de dos modelos de club históricos que actuarán de manera autónoma, por mucho que ambos se nutran de un mismo grupo económico.

RASTAR, por otro lado, no se desvinculará por completo de la entidad blanquiazul, sino que formará parte de este conglomerado inversor y tendrá participación en ambas entidades. Con este paso, el conglomerado con capital chino considera que se logrará fortalecer tanto la estructura deportiva como la económica de un conjunto que logró sellar la permanencia pese a haberse visto obligado a reforzarse casi a coste cero, dada su delicada situación de los últimos años.

La salida de Joan García hacia el Barça, previo pago de los 25 millones de euros de su cláusula de rescisión, a los que se tuvo que añadir 1,3 más tras sumarle el IPC anual, pese a ser todo un golpe para los aficionados blanquiazules, sí fue, en este caso, un decidido alivio para sus cuentas.

Joan García, como Zamora y Urruti, llega al Barça tras la rampa de lanzamiento del Espanyol

Joan García, como Zamora y Urruti, llega al Barça tras la rampa de lanzamiento del Espanyol

Actualizado Lunes, 16 junio 2025 - 17:52

Joan García (Sallent de Llobregat, Barcelona, 2001) llega al Camp Nou pisando fuerte. No en vano, aterriza allí tras una temporada 2024-25 en la que se convirtió en uno de los grandes artífices de la permanencia del Espanyol. Sus condiciones han dejado muy claro que tiene un gran presente, desde luego, pero también un esplendoroso futuro por delante. Es el arquero que firmó más paradas (146 en 38 partidos) a lo largo de un curso en el que el conjunto blanquiazul transitó peligrosamente por el alambre hasta la última jornada. Algunas de ellas, todo un alarde de agilidad y reflejos que dejaron imágenes espectaculares. Por eso, no es extraño que el Barça haya pagado su cláusula de rescisión, cifrada en 25 millones de euros, más el IPC correspondiente para hacerse con sus servicios, según informó ayer la Liga y el grupo y Rastar, propiedad del club espanyolista.

Todo apunta a que Joan García será la gran apuesta de Hansi Flick bajo los palos y que Ter Stegen tendrá que asumir su nueva situación o buscarse una salida. Joan García se ha unido a la lista de porteros que defendieron la portería del Espanyol antes de fichar por el Barça. El más ilustre fue Ricardo Zamora, fichado en 1919, a quien muchos consideran el mejor portero de la historia. No en vano, Lev Yashin, el único portero capaz de ganar el Balón de Oro, lo tuvo como máximo ídolo. Como Zamora, apodado El Divino, el nuevo portero barcelonista se incorporó al Espanyol con tan solo 15 años. Joan García dio sus primeros pasos en el equipo de su pueblo natal. Fue portero por la influencia de un hermano.

Y, a decir verdad, esa decisión no le ha ido nada mal. Al Espanyol llegó tras pasar también por las filas del Manresa y de la Damm, una entidad centrada fundamentalmente en el fútbol formativo. En la entidad blanquiazul, su progresión no pasó inadvertida. En 2019, se estrenó con el filial y, el 10 de enero de 2022, debutó en Primera División en un duelo ante el Elche que se saldó con derrota por 1-2 y tras el que le cayeron críticas terribles por un error tremendo en el segundo de los tantos visitantes.

Llamadas desde la Premier

El arquero, que tenía por aquel entonces tan sólo 20 años, supo aguantar los golpes y, lejos de tirar los guantes, siguió trabajando sin descanso para dar la razón a todos los que en el fútbol base periquito le auguraban un futuro radiante. En la temporada 2023-24, despejó todas las incertidumbres sobre él. Después de que el equipo se viera condenado nuevamente al descenso en la campaña 2022-23, Joan García se convirtió en uno de los principales puntales de un conjunto que, pese a sus altibajos, acabó firmando otro retorno a la máxima categoría por la vía rápida, tal y como ha hecho hasta ahora siempre que se ha visto descabalgado de ella.

En verano del año pasado, el Arsenal se mostró muy interesado en hacerse con su fichaje. Desde el Espanyol, no obstante, fueron tan contundentes como lo han venido siendo en las últimas semanas: o cláusula o nada. Y, por mucho que se haya venido especulando con el interés de otros equipos de la Premier, como el Newcastle o el Aston Villa, e, incluso, del Real Madrid, al final ha sido el Barça el que ha dado el paso. El último portero que cambió los colores blanquiazules por los azulgrana fue el donostiarra Javier Urruticoechea, en 1981, que se convertiría en uno de los jugadores más queridos por la afición barcelonista. Algo que ahora tratará de conseguir Joan García.

El Mirandés vence al Oviedo, que falló un penalti, y defenderá su sueño en el Tartiere

El Mirandés vence al Oviedo, que falló un penalti, y defenderá su sueño en el Tartiere

Actualizado Domingo, 15 junio 2025 - 21:41

Alberto Reina y Raúl Fernández permiten que el Mirandés siga soñando con la hazaña de estrenarse en la máxima categoría del fútbol español. El capitán se encargó de marcar el único tanto de un duelo en el que el arquero detuvo un penalti en el minuto 80. El árbitro, tras la advertencia del VAR, dictaminó el máximo castigo por agarrón sobre Hassan, pero no acertó Colombatto en su ejecución.

El conjunto local consiguió así una victoria que tratará de hacer valer el próximo sábado en el Carlos Tartiere. Para los asturianos sería el segundo mazazo consecutivo en el playoff, después de que el Espanyol les cerrara el paso precisamente también en la final.

El arranque fulgurante que firmó el Mirandés obtuvo premio muy pronto. El capitán, Reina, anotó de cabeza el 1-0 tras un centro de un Iker Benito que nunca perdió la fe en la jugada, poco antes de que se cumplieran los tres primeros minutos del partido. El carrillero supo sacar provecho del despeje defectuoso de la defensa ovetense para propiciar la acción que desataría el delirio en un Anduva completamente entregado.

A partir de ahí, los burgaleses controlaron perfectamente a un Oviedo que no encontró su primer remate entre palos, terriblemente tímido, hasta la recta final del primer tiempo. Pudo incluso el Mirandés de hacer aún más sangre por medio de un disparo escorado del propio Reina rechazado sin problemas por Aarón Escandell.

Las prisas que les entraron a los visitantes para irse a los vestuarios por lo menos con la igualada en el marcador no tuvieron efecto. Con un rival buscando con insistencia el camino del gol, Urko Izeta tuvo una grandísima opción para el 2-0, pero Escandell la desbarató con un plástico alarde de reflejos. La acción espoleó a un Mirandés que decidió estirar un poco más sus líneas mediada una segunda mitad con muchas alternativas. No sucedió mucho más hasta el penalti, cuyas consecuencias reales se conocerán tras el partido de vuelta.

El Espanyol vence a Las Palmas y seguirá en primera a costa del Leganés, que goleó al Valladolid

El Espanyol vence a Las Palmas y seguirá en primera a costa del Leganés, que goleó al Valladolid

Actualizado Sábado, 24 mayo 2025 - 20:27

Un penalti transformado por Puado en el minuto 64 abrió la victoria del Espanyol ante la Unión Deportiva Las Palmas y la permanencia en la máxima categoría. Pere Milla hizo el definitivo 2-0 en el minuto 82. Caminaban en el alambre los catalanes cuando Essugo golpeó a Véliz en el interior del área y el árbitro interpretó que la acción merecía la máxima pena. El Leganés, que se fue al descanso con ya el definitivo 3-0 ante el Valladolid, había hecho su trabajo, pero no pudo evitar acompañar a Valladolid y Las Palmas a segunda división.

A Puado, autor de los dos tantos que devolvieron el curso pasado al Espanyol a primera, no le tembló el pulso y logró su duodécimo gol esta temporada. Sufrieron los de Manolo González, cuando en los inicios de abril se habían ganado el derecho incluso a mirar hacia Europa. El Espanyol no ganaba desde el 18 de abril, cuando se impuso al Getafe. Acumulaba cinco derrotas consecutivas. Seguramente la afición catalana no esperaba llegar al último partido con tales urgencias, de ahí que se detectasen signos de impaciencia en los primeros veinte minutos, a la vista de la escasa producción ofensiva de su equipo.

Ya descendido antes del encuentro, Las Palmas salió con un equipo renovado en busca de estímulos competitivos y dispuso de algunas oportunidades neutralizadas por Joan García, el guardameta local, que tal vez disputó su último partido como blanquiazul. Poco a poco, y a la vista de lo que acontecía en Butarque, el Espanyol cayó víctima de los nervios y la precipitación, pero al final fue mejor y logró su objetivo.

Un zurdazo de Javi Hernández en el minuto 24 adelantó al Leganés e hizo soñar al conjunto de Borja Jiménez. En el 32 fue anulado un gol a Cisse por fuera de juego previo de Munir, pero los madrileños dejaron resuelto cuanto estaba en su mano poco después, con tantos de Diomande en el 36 y Juan Cruz en el 40. Todo fue inútil con la victoria del Espanyol.