El Villarreal atropella al Rayo con una exhibición de fútbol vertical

El Villarreal atropella al Rayo con una exhibición de fútbol vertical

Actualizado Sábado, 1 noviembre 2025 - 17:58

El Villarreal ha convertido el Estadio de la Cerámica en un fortín prácticamente inexpugnable. Después de haber dejado escapar los primeros puntos en casa, con aquel gol en el descuento del Real Betis, el equipo de Marcelino pasó por encima de un Rayo Vallecano que llegaba en racha y se marchó goleado. Gerard Moreno abrió el marcador en un primer tiempo igualado que dio paso a una segunda mitad en la que los amarillos castigaron con sus contragolpes la fragilidad madrileña con tres goles en apenas 10 minutos. [Narración y estadísticas (4-0)]

Además de la solidez del Villarreal en casa, el partido confirmó también que Gerard está definitivamente de vuelta. Ya había marcado el delantero en Mestalla, desde el punto de penalti, en su segundo partido tras recuperarse de su lesión, y volvió a hacerlo ante el Rayo, esta vez al más puro estilo Gerard. El catalán desatascó un partido que no tenía un dueño claro con uno de esos movimientos marca de la casa. Recibió en el área, controló, amagó con irse hacia fuera, recortó a Chavarría y colocó el balón en la base del poste con un preciso derechazo, dejando de paso a Batalla sin la opción de superar el récord de imbatibilidad de los franjirrojos. El VAR chequeó la posición del atacante amarillo, que parecía ligeramente adelantado en alguna toma, pero no en la que se usó para tirar las líneas.

El gol no cambió en exceso el escenario de un partido que no era el que pretendía Marcelino. Había manifestado el asturiano en la previa su deseo de que el Villarreal supiera imponer su juego con pausa, pero el duelo estaba siendo de ida y vuelta, con los extremos como protagonistas. Pepe y Moleiro intentaban desbordar a la defensa madrileña apoyándose en el omnipresente Gerard y el Rayo replicaba sobre todo por la derecha, insistiendo en las penetraciones de De Frutos, apoyado por las incorporaciones del ex amarillo Andrei Ratiu.

Pérdidas en campo rival

Llegaba el equipo de Íñigo Pérez pero le faltaba rematar las jugadas. O más que rematar, encontrar portería, pues estaban muy atentos los centrales del Villarreal bloqueando los disparos rivales. Solo Alemao obligó a estirarse a Luiz Júnior, con un cabezazo a centro de De Frutos.

Los de Marcelino no sufrían en exceso pero tampoco tenían las ideas excesivamente claras en los últimos metros, más allá de buscar alguna acción individual de Pepe o Moleiro ante el poco protagonismo de Mikautadze, sustituido al descanso. El segundo tiempo, sin embargo, fue otra historia muy diferente. El Villarreal se encontró en su salsa cuando el Rayo empezó a acumular pérdidas en campo contrario, promoviendo las transiciones que tan bien se le dan.

Con Moleiro a los mandos, los amarillos dejaron el partido visto para sentencia en menos de diez minutos. El canario firmó el segundo tras recorrerse prácticamente todo el campo sin oposición y golpear ajustado al palo desde la frontal. También jugó un papel fundamental en el tercero, una acción que inició y culminó Comesaña tras un contragolpe de libro en el que Moleiro tiró una pared con Oluwaseyi antes de regalar el gol al ex del Rayo, quien no quiso celebrar.

El remate de Gerard Moreno para el 1-0 en La Cerámica.

El remate de Gerard Moreno para el 1-0 en La Cerámica.AFP

El Rayo estaba grogui y Ayoze lo acabó de mandar a la lona. En el primer balón que tocaba tras sustituir a Gerard, el delantero castigó el error de Chavarríaen un control que le dejó mano a mano con Batalla.

Los tres goles exprés del Villarreal hicieron olvidar el increíble fallo de Pepe en el arranque del segundo tiempo, rematando por encima del larguero cuando estaba apenas a un metro de la portería, aunque la acción habría sido invalidada por fuera de juego de Oluwaseyi. Pudieron hacer más sangre los de Marcelino, que tuvieron el quinto en un tiro de Comesaña que se escapó por poco y un lanzamiento de falta de Parejo al larguero. Al Rayo no le quedó ni el consuelo de maquillar el resultado, a pesar de intentarlo hasta el final.

El Celta, varado en las tablas: ha empatado siete de sus nueve partidos, todos ellos a uno, algo insólito en la Liga

Actualizado Sábado, 25 octubre 2025 - 22:29

«Abonados al empate» es una frase tópica del fútbol, pero al Celta esta temporada lo define perfectamente si además se le añade una coletilla «al 1-1». Los gallegos han sumado siete puntos en nueve jornadas, todos conseguidos por igualadas con el mismo marcador. Adiós a la sorpresa en la quiniela o a llevarse un pellizco de las apuestas. Bienvenido a la historia de LaLiga. Nunca antes un equipo había conseguido repetir tantas veces el mismo marcador.

El récord de empates consecutivos aún lo ostenta el Burgos, que entre el final de la temporada 77/78 y el principio de la 78/79 enlazó nueve jornadas sumando un punto. Además, en ese curso, con el gallego Arsenio Iglesias en el banquillo, fueron siete encuentros consecutivos empatando y el octavo llegó en la novena jornada. Eso sí, el marcador fue variando, algo que ahora no ocurre.

Aunque no hay un patrón que determine si el Celta salva puntos o se los deja en el camino con estas igualadas, lo cierto es que se ha adelantado en el marcador en cuatro de los partidos que ha acabado empatando. Lo hizo ante Mallorca, Rayo, Atlético y Real Sociedad. Por contra, puntuó remontando al Betis, Villarreal y Girona.

Mirando los puestos de descenso de reojo, con solo un punto de ventaja, el equipo necesita ganar porque aún no lo ha hecho. Claudio Giráldez no consigue que salgan del eterno empate. O salva un punto o es derrotado, como le ocurrió ante el Getafe (0-2) y el Elche (2-1). Con estos números, el Celta firma el peor arranque de temporada de la historia del club, datos que no se veían desde hace 69 años. Entonces, en el curso 56/57, los rompió en la novena jornada y ahora esperan que pueda ser en la décima, aunque en su visita a El Sadar, Osasuna no se lo pondrá fácil.

Un territorio infrecuente

Esta vida en el empate es nueva para un Celta que, desde la llegada del técnico hace dos temporadas, apenas firmó tablas. En sus diez primeros partidos solo hubo dos empates y en toda la temporada pasada logró siete, los mismos que ya suma, pero con resultados mucho más variados.

Contrasta este bloqueo liguero con la satisfacción que están dando a Balaídos en la Europa League, donde cuentan sus partidos por victorias. Han vencido al Paok (3-1) y al Niza (2-1), pero cayeron con el Stuttgard (2-1) y por el horizonte asoman las visitas al Dinamo de Zagred y el Ludogorets búlgaro. En la victoria ante el Niza, Iago Aspas celebró con un golazo convertirse en el hombre con más partidos de la historia del club: 534.

Que el paseo europeo les espabile no es la única esperanza a la que se acogen los celestes. Hay precedentes de que se puede sobrevivir a la suma de puntos por goteo. En la temporada 2004/05, el Betis se pasó las cinco primeras jornadas empatando a un gol con sus rivales. Sin embargo, despertó a tiempo y, aunque acabó con 14 empates la temporada -dos menos que el Valencia y uno que el Deportivo- se clasificó por primera vez para jugar la Champions League junto con Barça, Real Madrid y Villarreal, y ganó la Copa del Rey ante Osasuna.

Quizá por eso Giráldez, que firmó un último curso notable, sigue confiando en que esta tormenta, también pasará: «Estamos fuera de descenso sin haber ganado, lo que tiene mérito. Creo que todo el mundo está incómodo contra nosotros y tiene dificultades para derrotarnos. Lo normal sería estar entre los diez primeros, pero la situación es la que es».

Así tronaron los tambores en Vallecas en su vuelta a Europa entre lágrimas y cerveza: "Es un día histórico"

Así tronaron los tambores en Vallecas en su vuelta a Europa entre lágrimas y cerveza: “Es un día histórico”

Son las 17.30 de la tarde y unos tambores resuenan por Vallecas: Pom, pompom, pom. La Avenida de la Albufera tiene poco trajín y el grafiti de un joven con su hija en los hombros con la frase: "Era un día cualquiera, su padre le llevó a verte a la Albufera", mira hacia el lado contrario del estadio de Vallecas. Sus ojos señalan a la confluencia de las calles Dolores Folgueras y Josefa Díaz. Allí está el ruido de Vallecas, allí está el orgullo por un equipo que vuelve a Europa 25 años después pero, esta vez, por méritos propios.

Cientos de personas cantan por este nuevo Rayo que sustituyó al de Mami Quevedo, Bolo o Ballesteros. "Es un día histórico" saluda un joven que, probablemente no había nacido con el primer Eurorayo, a la pandilla que le espera litronas en mano. A pocos metros, como si de una señal se tratase, un individuo celebra con un trago y la camiseta de Bolic, un integrante de aquella plantilla, el paso de estos 25 años.

"Llevaba dos o tres temporadas que ya esperaba que se consiguiese", explica Laureano a EL MUNDO. Este señor, pese a contar ya con bastantes años en el carnet, dice que sigue al Rayo desde hace solo tres años. "Es que soy el suegro de De Frutos", revela luego entre risas antes de intentar, sin éxito, comprar una camiseta para su amigo El Belloto en una tienda oficial abarrotada.

Los quiscos habituales en los alrededores del campo no tienen la afluencia habitual de las noches ligueras. Susana, que vende a 10 euros históricas bufandas de este 2 de octubre de 2025 en las que recoge el encuentro de Conference entre el Rayo y el Shkendija no espera un día prolífico. "Notamos más ilusión, claro, pero no creemos que se hagan muchas más ventas", explica.

En los momentos antes al partido, los aficionados tratan todas las virtudes y defectos no sólo del equipo, sino del club. Tres ancianos, uno de ellos ex entrenador de la Fundación Rayo, el fútbol base del equipo de la franja, le cuenta a sus amigos la reciente resolución de la RFEF sobre la ciudad deportiva del club. "No se puede jugar, los campos están hechos una mierda porque este tipo de guarda la pasta", alude el hombre al presidente de la entidad, Raúl Martín Presa. Quien tampoco se libraría del habitual cántico dentro del estadio: "Presa vete ya".

Cerca de este grupo, en el triángulo que forman la peluquería Rayo, el kebab Rayo y la Autoescuela Rayo, metáfora de la implicación del barrio con el club, estan Juan Carlos y Ángela, padre e hija. Juan Carlos lleva de socio justo desde el Eurorayo, 25 años, y su hija lo es desde la cuna, pero abonada desde esta temporada. "Nos falta un poco de gol, pero al equipo lo veo bien", cuenta.

El debut

El reloj marca las 18.42 de la tarde cuando Álvaro García, capitán del Rayo, pisa el césped en la primera aventura europea del equipo vallecano en un cuarto de siglo. A su espalda, los Bukaneros, ultras del equipo, despliegan un enorme tifo que reza: "El viaje que siempre soñamos, del barrio a Europa". En medio de la pancarta, una persona mayor que podría ser Prudencia Priego, fundadora de este club, centenario desde el año pasado.

Entre el piso en que se firmó el documento inicial y el estadio hay apenas 500 metros en línea recta. En la que hoy es la calle Puerto del Monasterio, 8, hay otra declaración de intenciones en una pared que recoge: "La nueva Sociedad Agrupación Deportiva El Rayo saluda a todas las sociedades y desea jugar con las que lo deseen en el campo y hora que ellos crean conveniente a partir del próximo domingo".

Unai López celebra el primer tanto del encuentro.

Unai López celebra el primer tanto del encuentro.JuanJo MartínEFE

No es domingo sino jueves y la hora no es la mejor para la asistencia a este estadio de barrio obrero. Escribía Ignacio Pato en el libro No es fiera para domar. Una historia centenaria del Rayo y Vallecas que "a la gente de Vallecas se la reconocía porque llevaba los zapatos manchados de barro".

Así, los asientos se van ocupando casi durante los 90 minutos en los que dura la masacre de los vallecanos al débil equipo macedonio. Los 200 aficionados visitantes que vinieron apenas pueden decir esta boca es mía. Unai López genera alguna lágrima en el estadio con el primer tanto del encuentro, el primero en Europa en 25 años. Inmediatamente después llega el de Fran Pérez para tranquilidad de los aficionados. Entre cántico y cántico hay ovaciones a Trejo y a Álvaro García al ser sustituidos. El Rayo puede golear, pero contemporiza en la segunda parte. No así el público, que no para. Se ovacionó, incluso, al Shkendija. Es un día histórico.

El caviar, la luna de miel truncada, hogueras en el vestuario... 25 años del primer 'Eurorayo': "Éramos una familia"

El caviar, la luna de miel truncada, hogueras en el vestuario… 25 años del primer ‘Eurorayo’: “Éramos una familia”

Estaba Jon Andoni Pérez Alonso, Bolo, planificando la luna de miel con su mujer por los Estados Unidos tras casarse aquel verano del año 2000 cuando recibió una llamada agridulce. Tenía que cancelar su viaje porque debía incorporarse a la pretemporada del equipo antes de tiempo, al Rayo Vallecano le había ‘tocado la lotería’. "Fue una sorpresa, la verdad, porque habíamos hecho una buena liga, pero terminamos entrando en Europa por el Fair play", explica a EL MUNDO el protagonista.

Hace justo 25 años, el Rayo Vallecano consiguió plaza europea en el sorteo que realizó la UEFA entre equipos con menor número de tarjetas, mayor respeto a árbitro y rivales y mejor comportamiento de aficionados. Hoy juega ante el Shkendija por méritos deportivos y se estrena en la Conference en el mismo estadio de Vallecas que entonces. O parecido.

El tercer equipo de Madrid estaba en Europa, aunque debía jugar la fase previa ante un equipo andorrano, el Constelació. El total fue de 16-0, 10 goles en Andorra, la mayor goleada a domicilio en la historia europea, y 6 en Vallecas para entrar en la segunda competición continental. "Era un torneo importante con equipazos", destaca Sergio Ballesteros, otro de los integrantes de esa plantilla. Pero hubo un borrón: la lesión del capitán, Cota, que se partió la tibia en el partido de vuelta.

Iniciaba entonces el Rayo su andadura en Europa que le llevaría por Noruega, Dinamarca, Rusia y Francia. "Fue una compensación de esa luna de miel no disfrutada porque pude ir con mi mujer a esos destinos, el problema es que en todos hacía mucho frío", recuerda Bolo, el primer goleador europeo de la historia del club vallecano. Un tanto que "tiene grabado" y del que le enorgullece que le recuerden.

Bolo, tras anotar en Molde.

Bolo, tras anotar en Molde.EFE

El gol fue precisamente ante el Molde noruego, el equipo con "el estadio más bonito" que han visto los integrantes de aquella plantilla, en el minuto 16 del primer partido del equipo madrileño. "Fue el primer desplazamiento largo y ver ese campo y los fiordos…", cuenta Bolo. Afortunadamente, ocurrió en septiembre. Visitarían luego Dinamarca a principios de noviembre, donde darían cuenta del Viborg bajo una intensa "tromba de agua" hasta la recordada eliminatoria ante el Lokomotiv de Moscú en dieciseisavos. "Son experiencias brutales: el desplazamiento entre semana, ir al extranjero conocer otros países", califica Ballesteros.

La expedición del Rayo por Moscú.

La expedición del Rayo por Moscú.AP

El chárter del equipo madrileño en el que la presidenta Teresa Rivero invitó a empleados y familiares del club aterrizó en Moscú con -16 grados a finales de noviembre. A la expedición le sorprendió que las madres moscovitas llevaran a sus hijos recién nacidos "en carritos que parecían trineos". Lo primero que hizo Rivero, como en cada desplazamiento del club, fue ir a rezar a una iglesia. Lo que pediría la mandataria queda entre ella y Dios, pero ese año, curiosamente, el Rayo eliminó al líder de la liga rusa, de la liga danesa y de la francesa.

En Rusia fue una cuestión más de supervivencia, se hicieron hogueras en el descanso en el vestuario para calentar las manos y los pies, que de fútbol. "Éramos muy intensos, defensivamente fuertes atrás y muy verticales, con contras rápidas, Míchel y Mami Quevedo eran muy buenos, pero su calidad era para hacer transiciones rápidas", recuerda Sergio Ballesteros. El defensa no se olvida como en el vuelo de vuelta fueron comiéndose el caviar a cucharadas y lo rico que estaba ese manjar que nunca ha vuelto a comer.

Los rayistas, tras eliminar al Girondins.

Los rayistas, tras eliminar al Girondins.EFE


Gesta interrumpida

Así, el Rayo fue pasando rondas, en octavos eliminó al Girondins de Burdeos, hasta encontrarse en los cuartos de final con aquel milagroso Alavés. "Los otros, cuando les tocaba el Rayo se imaginaban un equipo más fácil y se daban cuenta que era muy difícil ganarnos", cuenta Bolo, pero Ballesteros secunda que los vitorianos no sólo sabían cómo se las gastaban en Vallecas, sino que ese año "eran un equipo muy fuerte". "Fueron superiores", concluye el defensa sobre una eliminatoria en la que "apenas tuvieron opciones".

De hecho, el Alavés llegaría ese año a la final ante el Liverpool en aquel mágico partido de Javi Moreno que no sirvió para conquistar el trofeo. De aquella época, se guardó en la grada de Vallecas el famoso cántico de: "El año que viene Rayo - Liverpool". "Éramos una familia y gracias a ello conseguimos todo eso", razona Bolo y Ballesteros habla de "piña".

Siguen teniendo un grupo de Whastapp de aquella época, "la mejor de mi vida personal y deportiva", se casó y tuvo a su primer hijo, cuenta Bolo y por la que sigue siendo "del Rayo a muerte". Ballesteros también la recuerda con mucho cariño, aunque terminara dejando el fútbol porque ya "tiraba más la familia que la pasión por el fútbol".

El Atlético supera el primer trámite para mantener la tercera plaza

El Atlético supera el primer trámite para mantener la tercera plaza

Cuesta mucho afrontar un tramo de liga con objetivos mínimos. Con la cabeza lejos y el cuarto cerca. Lo resolvió el Atlético sin apuros ante un Rayo con una gran presentación, pero con una mandíbula de cristal. Todo lo hizo bien en ataque, todo lo hizo mal en defensa. Los rojiblancos, claro, no perdonan lo segundo. [Narración y estadísticas (3-0)]

Siempre está bien presentarte en el Metropolitano y amasar el balón el primer minuto de partido y tener a los rojiblancos persiguiendo sombras. El problema es cuando en el siguiente minuto, apenas en el segundo de duelo, dejas que el Atlético marque. Lo hizo Sorloth, un nueve especialista en goles saliendo desde el banquillo pero con actuaciones menos brillantes como titular. Convirtió una preciosa banana de Giuliano en la que Batalla pudo hacer más.

Pero el noruego estaba dispuesto a cambiar su suerte por lo civil o por lo criminal. No se habían cumplido 10 minutos cuando ya acumulaba dos ocasiones más: un cabezazo similar al del gol, pero asistido por Galán desde el otro costado y un pase en profundidad de Julián que el delantero persiguió al espacio y, esta vez sí, el cancerbero argentino respondió bien al disparo seco.

Diagonales libres

El Rayo se mostró como un equipo de dos caras en el estadio rojiblanco. Su salida de balón es de equipo grande y en fase ofensiva daba gusto verles ocupando los espacios. Fruto de ello llegó una preciosa y vertiginosa combinación a la media hora de juego que culminó Isi, pero se encontró con una soberbia mano de Oblak. El problema es que cuando perdía el balón no sólo le costaba recuperarlo, sino que se posicionaba mal dejando las diagonales libres para los atacantes rojiblancos. Un paraíso para Giuliano y Sorloth.

Volvió el noruego a percutir un centro de Galán en respuesta a la ocasión de Isi, pero su cabezazo se marchó fuera obstaculizado con mucha picardía por Ciss. El partido era un ida y vuelta maravilloso. Lo que se podía prever un duelo de vagancia entre dos equipos sin grandes objetivos fue una pachanga sin mucho rigor defensivo, pero una delicia para los 50.000 espectadores que se atrevieron a acudir un jueves a las 21.30 al Metropolitano. Un horario descabellado en primavera, pero habitual en verano. Afortunadamente, la noche fue más de lo segundo que de lo primero para una de las peores entradas del año en el feudo rojiblanco.

Volvió el Rayo a exhibir esa debilidad defensiva justo antes del descanso. Mal momento para hacerlo por lo anímico. En una jugada lenta, sin aparente peligro, rompió Gallagher por el centro del área para que el periscopio de De Paul encontrase al inglés, que puso la testa. Doblaban la distancia los rojiblancos para desesperación de Íñigo. El técnico rayista miraba al suelo esperando que en la segunda parte la mandíbula de su equipo no fuera tan floja.

Cabezazo de Sorloth ante Óscar Valentín.

Cabezazo de Sorloth ante Óscar Valentín.AFP

Quizás se animaran los vallecanos con el modo Superbowl que activó el Atlético en el descanso con la actuación de Beret con su mítica canción Si por mí fuera. Si por el Rayo fuera, la segunda parte sería de menos vistosidad y más contundencia para sus intereses. Y lo cierto es que no tuvieron suerte en el 51 porque Isi remató de cabeza solo ante Oblak, pero el remate fue al muñeco.

Griezmann, suplente

Mientras, Griezmann calentaba en la banda para entrar en la segunda parte. Segunda suplencia seguida de la leyenda rojiblanca en 138 duelos, algo que no ocurría desde el inicio de la temporada 2022/23 por las circunstancias contractuales con el Barça. Entró a la hora por Sorloth. Se había desinflado el noruego con el choque. Quizás es un hombre de periodos cortos.

Casi emboca el francés su el primer balón que tocaba tras una dejada de Julián y luego se durmió ante Batalla en otro buen pase del argentino. Quizás no un gol, pero para asistir siempre está el galo. Puso un pase en profundidad maravilloso para que La Araña no se marchase de vacío. Primer trámite con la Liga perdida resuelto. Este era importante porque la victoria del Athletic obligaba a sumar para asegurar la tercera plaza. Objetivos pequeños.

Pep Chavarría, el niño que nunca dudó que sería futbolista y el hombre que tiene momentos de bajón: "Antes las palabras depresión o ansiedad no existían"

Pep Chavarría, el niño que nunca dudó que sería futbolista y el hombre que tiene momentos de bajón: “Antes las palabras depresión o ansiedad no existían”

Pep Chavarría (Figueres, 1998) tarda en llegar a la entrevista con ELMUNDO. Tiene tratamiento y él es, ante todo y desde pequeño, un «profesional» consciente de la importancia de respetar la vida de futbolista. Una vida que siempre supo que tendría, pese a los sacrificios que conlleva.

Está muy en forma.
Hoy todos los futbolistas se cuidan al mínimo detalle porque es algo esencial, es su trabajo: alimentación, descanso, entrenamiento, preparadores físicos, fisios... Esa es la clave. Y yo desde pequeño he tenido esa disciplina de entrenar mucho y de cuidarme y lo agradezco.
¿Se entrena mucho fuera del club?
La mayoría tenemos algún entrenador personal para intentar llegar a la excelencia físicamente, pero mentalmente también, porque hay que trabajar todo. Yo lo hago.
¿Tiene coach?
Sí. Se nos pasan muchas cosas por la cabeza a lo largo de la temporada y la clave es no ser una montaña rusa, sino mantenerte estable. Ellos te hacen ver las cosas como son, tener los pies en el suelo. Cuando va muy bien no eres tan bueno y cuando va mal no eres tan malo. Se centran mucho en eso, en que tengas un equilibrio durante el curso.
¿Siempre ha sido fuerte mentalmente o ha tenido bajones?
Todos los futbolistas hemos tenido siempre algún bajón, por eso trabajo en ello. Aunque al final vas cogiendo experiencia a lo largo de los años y en esos momentos donde flaqueas un poco, tener esa ayuda siempre viene bien. Es imposible mantenerte toda la temporada al 100%.
Antes era más tabú, ¿no?
Sí, antes la palabra depresión o ansiedad no existían. Hoy las enfermedades mentales han aparecido en varios futbolistas. Se les tiene que dar mucha importancia porque creo que el 80% puede ser la cabeza y lo demás será el físico, la táctica, la técnica...
¿Cree injusto que les llamen privilegiados y no valoren eso que dice?
Es normal que lo piensen porque jugamos al fútbol y ganamos dinero, pero detrás hay muchos sacrificios. No quiere decir que no seamos privilegiados porque trabajamos de algo que nos apasiona y eso es el éxito.
El futbolista, en uno de los banquillos de Vallecas.

El futbolista, en uno de los banquillos de Vallecas.Elena Iribas

¿Preveía así su vida de futbolista?
Desde que tenía 17, 18 años, sabía que iba a ser futbolista profesional. Era mi plan A y sólo tenía un plan A. Sí que me la había imaginado así, con muchísimo trabajo, mucho sacrificio, pero nosotros amamos esto: levantarnos para ir al gimnasio, entrenar por la tarde, tratarte, cuidarte... una rutina que cuando te la quitan, la echas de menos. Me pasa en los parones. Yo estoy siempre conectado.
¿Ve mucho fútbol?
Me encanta, si puedo veo todos los partidos de Primera e incluso de Segunda, especialmente del Zaragoza, mi ex equipo. Lo disfruto y también lo uso para aprender.
¿Usted llegó a dudar?
En ningún momento, lo tenía claro. No salgo de un filial, ni de una cantera y... no sé. ¿Sabes cuando tienes un sentimiento dentro que dices voy a llegar? Pues me pasaba eso.
¿Es más o menos difícil llegar cuando se está en una cantera?
Cuando tenía 15 estuve en Girona y me acuerdo que había muchísimos compañeros que les quería al Barça, el Atlético... Si te soy sincero, de esa época creo que no llegó ni uno a jugar como profesional. Depende de muchas cosas. Son tantos los niños que juegan en el mundo y lo desean...
Uno de ellos Lamine y mire dónde está ahora, ¿es uno de los mejores?
Está, con 17 años, siendo de los mejores extremos del mundo. Hoy ves un montón de jugadores jóvenes que con 17-18 años juegan al fútbol que parece que no tienen ninguna presión, que están en la pista de su barrio, pero hace siete u ocho años eso era casi imposible, porque no se confiaba tanto en los jóvenes. Me alegro que ahora se confíe más en ellos.
El jugador sostiene un balón en el banquillo.

El jugador sostiene un balón en el banquillo.Elena Iribas

También es muy joven su técnico, ¿eso es bueno o es malo?
Se agradece que haya sido futbolista porque te entiende en muchos aspectos, él ha vivido lo que estamos viviendo. Nos ayuda y nos trata por igual. Él se hace imponer, pero transmite calma y serenidad.
¿Se ha planteado usted serlo?
Nunca se sabe, podría ser. Me gusta mucho ver fútbol, fijarme en lo táctico y bueno, quizá en un futuro.
¿Cómo manejaría el vestuario?
Con el coach ahí al lado porque si no, madre mía. (risas).
En el suyo no hay malos rollos, ¿verdad?
No, aquí no la verdad, yo creo que también porque llevan muchos años con un grupo que los jugadores han jugado muchas temporadas juntos, entonces los que vienen aprenden de ellos también, les inculcan los valores que tienen y esto pasa de jugador que está aquí ya contrastado y viene uno nuevo y así sucesivamente.
¿Qué es Vallecas para usted?
De los campos más especiales de Primera División. Tienes la gente a un metro, los escuchas, es un estadio donde hay mucha presión, te animan en cualquier momento, llueve y se quedan ahí ... Jugar en Vallecas yo siempre he dicho que mola mucho y es muy especial.

Entrevista flash

Ancelotti es una pesadilla

Ancelotti es una pesadilla

Espantoso, vergonzoso partido del Irreal Madrid, que no mereció ganar y fue un pelele frente a un gran Rayo. Una vez más, los grandes jugadores blancos le quitaron la soga de la horca al técnico italiano.

Y es que Ancelotti se convertido en una pesadilla para el Madrid. Su decadente sentido estratégico inclina a los blancos a ser un equipo menor, defensivo y ridículo. No se puede tener a una afición merengue con la angustia final por el resultado con un Rayo que no jugaba ni con su mejores jugadores. Era denigrante.

El Madrid del italiano no sabe presionar ni ofensiva ni defensivamente. Se deja dominar como un voyeur del fútbol actual. Mira como los rivales juegan en ataque. El repaso táctico que le dio Iñigo Pérez fue inmisericorde. No ganó, porque no tiene ni a Mbappé ni a Vinicius. Esa era la única razón.

Los dos únicos cambios que hizo es quitar a su mejor jugador Mbappé y cambiarlo por el muy mediocre, cada vez peor, Camavinga. Y lo mismo con Rodrygo. Dejó sólo a Vinicius, que es el más insoportable. Un dantesco egocéntrico que juega sólo para él, se olvida del equipo y sólo es una narcisista del regate. Que se vaya al desierto, por favor.

Por no hablar del insufrible Bellingham, que sacude constantemente una sombra mediocre, siempre jugando de espaldas. En los tiempos de Santiago Bernabéu, a los que les echaban del campo por torpezas, los multaban según los partidos que habían faltado.

Bellingham ha hecho un daño irreparable al club, por la derrota en Sevilla y por desaparecer en la Champions con el Atletico de Madrid. Es un pecado mortal sólo por irse de la lengua, porque nos cree tontos e insulta en inglés. Eso significaría una gran sanción en otros tiempos blancos más gloriosos. Hoy, se le disculpa.

Menos mal, que contra todo pronóstico, Alaba y Tchouamení jugaron con sentido catedralicio. Aún así, con un agotado Modric, un insufrible Vini y Mbappé en el banquillo, el Madrid ganó tres puntos pidiendo la hora en el Bernabeu. Cuanto menos resulta bochornoso y todas las acusaciones apuntan a Ancelotti, que no tiene juego, ni estilo, ni nada que se le parezca. Sólo le salvan los grandes jugadores, como siempre.

Encima, la pléyade de sus pelotas echarán la culpa a los futbolistas. Por eso, aún pienso, que con el sentir cobarde del juego del italiano, lo del Metropolitano será un suplicio y quizá todo acabe en tragedia blanca.

Iñigo Pérez, un 'loco' para cada detalle en el Rayo: "Cuando termine de triunfar dirán que se veía venir, como con Xabi y Arteta"

Iñigo Pérez, un ‘loco’ para cada detalle en el Rayo: “Cuando termine de triunfar dirán que se veía venir, como con Xabi y Arteta”

Uno de los primeros desafíos que Iñigo Pérez (Pamplona, 1988) debió afrontar en el comienzo de esta temporada fue el césped de la Ciudad Deportiva del Rayo Vallecano. La hierba no reunía los requisitos mínimos para un equipo profesional, así que el técnico tuvo que trasladar los entrenamientos al Estadio de Vallecas. Poco parecían interesar aquellas penurias, porque por entonces toda la atención se centraba en James Rodríguez, el fichaje estrella del verano. Sin embargo, el ínfimo nivel competitivo fue relegando al colombiano, que apenas disputó 205 minutos en siete partidos antes de hacer las maletas. Pérez no iba a ceder ante las pretensiones del ex madridista o el pésimo estado de Raúl de Tomás. Tampoco ante Óscar Trejo, su capitán, que sólo ha formado como titular en cuatro jornadas de Liga. El argentino, idolatrado por la afición franjirroja, sólo es siete meses menor que el técnico navarro, el más joven de Primera (37 años). Un tipo que no necesita alzar la voz para imponer su autoridad y que hoy visita el Bernabéu al frente de un Rayo a un paso de los puestos europeos.

«Allí por donde pasa deja una imagen de integridad, de alguien capaz de reunir a gente que quiera hacer camino junto a él. Cuando acabe de triunfar dirán que esto se veía venir, como ahora sucede con Xabi Alonso o Mikel Arteta», cuentan desde el entorno del pamplonés. Sin embargo, a diferencia de los entrenadores de Leverkusen y Arsenal, Iñigo no pudo cumplir las expectativas que había apuntado sobre la hierba.

Desde 2009 a 2022 disputó 87 partidos en Primera, repartidos entre Athletic y Osasuna. A los 34 años, cumplido su último contrato como rojillo, rechazó una oferta del Málaga. Sus horizontes se habían ensanchado. Ya no quería influir en cada partido con su pie izquierdo, sino a otro nivel, más integral. En El Sadar le ofrecieron un hueco en el cuerpo técnico de Jagoba Arrasate. Tras siete temporadas juntos, tres en el Numancia y cuatro en Osasuna, Iñigo ejercía no sólo como la prolongación de Jagoba sobre el césped, sino como su confidente. Sin embargo, una llamada de Andoni Iraola desde Vallecas iba a cambiarlo todo. Los lazos forjados en Lezama, durante su etapa común con Marcelo Bielsa, pesaron lo suyo.

En constante formación

«En el Athletic tuvo una relación muy especial con Marcelo, que continúa hasta hoy. De hecho, Bielsa ya le dijo que cuando finalizase su carrera como futbolista quería guardarle un hueco en su grupo de trabajo», confirman desde el círculo de Pérez. La obsesión de Iñigo por cada detalle, su estricta ética de trabajo y su formación constante, sólo pueden interpretarse como una prolongación de las enseñanzas de El Loco. Iñigo acude cada día a las ocho de la mañana a las instalaciones del Rayo, donde pasa casi 12 horas con su plantilla y sus ayudantes. Entre ellos destaca Adrián López, viejo camarada de Osasuna. A la manera de Bielsa, sólo entiende el oficio desde el compromiso total y el aprendizaje continuo.

Con apenas 21 años, Iñigo obtuvo la titulación de entrenador a través de Kirolene, un centro del Departamento de Educación del Gobierno Vasco donde se imparten enseñanzas de régimen especial de grado medio y superior. Allí se habían graduado, entre otros, Jagoba Arrasate y Gaizka Garitano. Él obtuvo una de las mejores notas gracias a La biomecánica en el fútbol, un trabajo donde analizaba de forma minuciosa cada golpeo, cada remate con el pie o con la cabeza. Grababa todo con una cámara slow motion y señalaba los errores.

«Desde mi primer día junto a él me di cuenta que era alguien diferente, que entendía realmente el juego y veía detalles invisibles para el resto», explica a este periódico Fran Mérida, compañero en Soria entre 2018 y 2020. «Siempre fue alguien muy maduro, responsable, tranquilo, inteligente, muy curioso en todo. Tenía madera de entrenador», desarrolla el ex del Atlético, que hace unas semanas se acercó a Vallecas para seguir un entrenamiento de su amigo.

DENNIS DOYLEGETTY

Siguiendo el patrón de Bielsa, Iñigo no concede entrevistas para no dar privilegio a unos en favor de otros. Su responsabilidad se circunscribe a las ruedas de prensa. «En las distancias cortas siempre ha mostrado un trato muy humano. Y con los periodistas sólo hay que escucharle: la educación con la que afronta incluso las preguntas más incómodas, el modo en que mantiene la calma...», reflexiona Mérida.

Una de las facetas que más ha preocupado siempre a Iñigo es la de las relaciones con el vestuario. En Bilbao ya se matriculó en Psicología y como primer ayudante de Iraola ejerció de nexo entre Andoni y los futbolistas. «Un entrenador debe convencer del mensaje que quiere mandar y si no tiene empatía o feeling, hay poco que hacer. No hay que irse de cañas con los futbolistas, pero cuando hablas has de tener credibilidad y saber enviar los inputs adecuados», relata a EL MUNDO un miembro del staff del Rayo.

«Iñigo tiene la cabeza muy bien amueblada, no le gustan las polémicas. Es un tío muy sencillo, que no trata de buscar tres pies al gato. Cuando le llega un problema trata de afrontarlo y buscar una solución», añaden desde el club presidido por Raúl Martín Presa. Casado, con tres hijos, su sensibilidad dista mucho de la de un entrenador al uso. No se trata solamente de lo aprendido desde la cuna, en el barrio pamplonés de Chantrea, o durante su bachillerato en el colegio Trueba de Bilbao. Entre lo heterogéneo de sus pasiones, sólo citar la filosofía, la poesía o el medio ambiente.

Soria como «sanatorio»

El amor por la naturaleza y los versos de Antonio Machado se exacerbaron en Soria, una ciudad que en 2014 ejerció como «sanatorio», según sus más allegados. A las orillas del Duero llegó después de una difícil etapa en el RCD Mallorca. Apenas unos meses de cesión que él mismo quiso cortar a causa del estrés. «Aquí encontró tranquilidad y cercanía. Era un chico muy educado, se le veía con las ideas muy claras», rememora César Palacios, director deportivo del Numancia. «Se ganaba a todos hablando desde el ejemplo, con valores como la humildad y el respeto», concreta el ejecutivo de un club perdido hoy en la Segunda Federación.

Aquella simbiosis, en la que el entorno ayudó a la hora de potenciar sus virtudes, se actualiza también hoy. En Vallecas cuentan con sobradas razones para dar por buena la traba burocrática que impidió a Iñigo seguir los pasos de Iraola en el Bournemouth. Porque la Federación Española (RFEF) no quiso convalidar su título de Kirolene para obtener la licencia UEFAPro. Tras un inicio titubeante, el Rayo despegó en diciembre con un 0-1 en Mestalla, enlazando nueve jornadas sin derrota, ofreciendo un fútbol muy vertical y vistoso, con permanentes llegadas hasta la línea de fondo, especialmente desde la banda derecha, gracias a Ivan Ratiu y Jorge de Frutos.

Sin embargo, las dificultades se multiplicarán hoy en el Bernabéu, donde el extremo segoviano no podrá jugar tras su roja frente al Sevilla. Tampoco llegan otros dos pilares como Abdul Mumim, lesionado en la rodilla izquierda, y Randy Nteka, con un desgarro en un abductor. Iñigo pretende extender su racha ante el Madrid, a quien arañó sendos empates en sus dos cruces previos. «Tengo mucha fe en estos chicos. Tienen humildad, no hay egos y los resultados llegan gracias a ellos», concluyó Iñigo tras la última victoria, hace un mes frente al Real Valladolid (1-0).

Álvaro García: "Reyes era mi ídolo y un Dios para nosotros en Utrera. Su accidente fue un shock para todo el pueblo"

Álvaro García: “Reyes era mi ídolo y un Dios para nosotros en Utrera. Su accidente fue un shock para todo el pueblo”

Lleva siete años en Vallecas, pero Álvaro García (Utrera, 1992) no ha perdido el acento andaluz. Echa de menos la Semana Santa como buen 'capillita', recuerda a su ídolo José Antonio Reyes, los días de trabajo de su padre carpintero y mantiene los pies en el suelo en mitad de la galaxia de la Liga. El extremo es la chispa del sorprendente Rayo de Íñigo Pérez, que este domingo amenaza el Bernabéu.

Entre Andoni Iraola antes e Íñigo Pérez ahora, el Rayo se lo está pasando bien. Están en Europa.
Los dos tienen la misma idea. Íñigo estuvo de segundo con Andoni y es la misma forma de jugar y nos ha dado resultado. Son muy buenos. Andoni se está viendo en Inglaterra e Íñigo lo va a ser, porque lo trabaja todo y lo tiene todo súper controlado. Es muy pesado en todo, nos mete mucha intensidad y va a ser buenísimo.
Mumin, Ciss, Ratiu, Nteka... Son medio desconocidos que terminan dando una versión extraordinaria. ¿Por qué?
La mayoría llegamos desde Segunda, con mucha hambre. Si fichas a una estrella igual no rinde igual porque tenemos que correr como locos, presionar, ser intensos... Y hay que ser humildes también. Aquí vamos al fisio y falta maquinaria, faltan cosas. Tener a gente que viene de abajo, a la que le ha costado llegar, creo que es clave. Yo he ido de Cádiz a Ferrol en autobús sin problema, me meten ahora un viaje en bus y no me cuesta.
En 2018, usted se convirtió en el fichaje más caro en la historia del Rayo.
Costé cinco millones. Y el primer año me costó mucho, veía que no estaba rindiendo y de hecho tuve que apartarme un poco de las redes sociales. Era una responsabilidad el precio que habían pagado. Una presión. Y hasta que no ascendimos a Primera no me quité eso de la cabeza.
En esta Liga de estrellas también hay mucha gente normal, ¿no?
Yo creo que sí. La mayoría es normal. Hacemos nuestra vida normal, tenemos niños, les llevamos al colegio, vamos a ver a nuestros padres y luego pues sí, jugamos al fútbol en Primera División, pero es lo único que hacemos diferente. Somos unos privilegiados.
¿Siempre ha sido pequeñito y rápido?
Siempre, siempre. Pequeñito y rápido. El estirón nunca llegó (risas). De pequeño ya lo era, el más rápido del equipo, el más rápido de clase... Siempre.
¿Le gusta el fútbol?
Cada vez menos. Cada vez veo mucho menos. Nada. Por ejemplo, no vi el Real Madrid - Atlético. Aprovecho para otras cosas. Estoy todo el día con fútbol, fútbol y fútbol y agota, satura un poco. Cuando nos ponen vídeos de otros equipos los compañeros se ríen de mí porque vemos un gol de alguien, digo "qué golazo" y se descojonan. "¿No lo habías visto?", me dicen. Prefiero ver otras cosas con mis hijos o jugar con ellos.
¿Le gusta menos por su trabajo o por el propio fútbol?
Un poco de cada. El fútbol cada vez es más raro, cada vez se entiende menos. Es más físico, hay más intensidad, los rivales te estudian más porque hay millones de sitios para ver partidos... Antes había 5 o 6 partidos a la misma hora y elegías uno. Es diferente, está todo a mano.
¿Entrena más con 32 años que con 22?
Sí, porque ahora me tengo que cuidar más también. Como yo he entrenado con Andoni o con Íñigo no recuerdo haber entrenado nunca. Si no estás bien, estás jodido. Tengo luego un entrenador personal y una nutricionista, porque siempre he comido fatal. Era el típico al que no le gustaban las verduras y que metía a todo patatas fritas. Nunca he estado gordo, porque es genética, pero comía muy mal. Así que cuando ascendimos a Primera con Iraola busqué una nutricionista, y sigo con ella. Me lesiono menos, se nota mucho. Yo comía galletas, zumos de estos de lata, que eran todo azúcar, merendaba un bocadillo, comía con Coca-Cola... Madre mía. Al principio fue chungo, lo pasé fatal, pero fatal, fatal. Estaba deseando comer, y al final te adaptas.
Algo de chocolate.
El chocolate me pierde. De vez en cuando tiene que caer alguno porque sino me vuelvo loco (risas). Hay días que con los niños dices... Los mataba a los dos, y comes un poco para aguantar (risas).

Angel NavarreteMUNDO

¿Qué es Utrera para usted?
Para mí Utrera es todo, me lo ha dado todo. Es el único equipo en el que estuve de pequeño, tengo allí a mis amigos y a mi familia y me gustaría volver en un futuro a vivir. Nos estamos haciendo una casa en el pueblo, mi mujer es de allí, que nos conocimos en el colegio y seguimos, y ahora que veo a niños con la camiseta del Rayo por Utrera me llena de orgullo. Lo normal es que sean del Betis o del Sevilla.
¿Hasta qué edad estuvo en el pueblo?
Yo he hecho toda mi vida allí, desde que empecé en la escuela de fútbol y en el centro infantil hasta el último año de juveniles. Nunca he estado en la cantera del Betis o en la del Sevilla ni había jugado en División de Honor juvenil, siempre estábamos en categorías normales. En juveniles me fui a Ceuta para jugarla, luego volví al año siguiente al primer equipo del Utrera en Primera Andaluza y después al San Fernando, al Granada, al Racing y al Cádiz, donde todo se convirtió en un poco más profesional.
¿Es ahí cuando se da cuenta que puede vivir del fútbol?
Me di cuenta cuando ascendí con el Cádiz de Segunda B a Segunda, hasta entonces había jugado cuatro partidos en Primera con el Granada, pero fue una cosa puntual. Del Granada me fui cedido al Racing, descendimos a Segunda B y después hice la pretemporada con el Granada B, ni siquiera con el primer equipo, no me querían. Y me salió la opción del Cádiz en Segunda B. Tenía 21 o 22 años y pensaba 'bueno, ¿ahora qué?'. Estaba cedido por el Granada y no me sentía importante. Hasta que llegó Álvaro Cervera, que me cambió un poco la vida. Ascendimos a Segunda, lo hice bien ese año y tenía algunas ofertas, incluso de China, y ahí ya vi que sí, que podía vivir de esto.
¿Empezó a pensar en el dinero?
No, porque no había jugado en Primera, que era lo que quería, quería demostrar que valía. Y me llega lo del Rayo, que lo paso mal al principio porque no era titular y luego llega Andoni (Iraola) que me marca mucho. Y esta es mi séptima temporada en el Rayo.
No ha perdido el acento.
No, soy más andaluz que... (Risas). No quiero perderlo nunca. Y de hecho mi hijo nació en Sevilla, pero es más madrileño. Es un niño-pandemia.
¿Nació en 2020?
Sí, nació en junio de ese año, lo teníamos todo organizado para que naciera en Sevilla y encima durante nuestras vacaciones de verano, pero de repente nos confinaron y fue todo un poco caos. Mi mujer se fue porque el parto se lo llevaban todo en Sevilla, a mí me hicieron un papel para bajar, el niño nació allí, yo subí a Madrid al día siguiente porque se reiniciaba la Liga y a las dos semanas subieron ella y el niño. Siempre con PCRs.
¿Pasó miedo?
Sí, por el momento del parto, por el virus... Mucho miedo, porque es un niño pequeño, teníamos que tener mil cuidados por quién se le acercaba, hacer test a todo el mundo que entrara en casa... Un poco acojonados porque no sabíamos cómo podía afectar ese virus y había mucho miedo en general con el tema del Covid. Mis padres venían a vernos, pero siempre con las PCRs. Fue una locura.

Angel NavarreteMUNDO

¿Sus padres siguen trabajando?
Mi padre era y es carpintero. No se ha jubilado. Si yo fuese Cristiano Ronaldo todavía, pero no soy Cristiano Ronaldo (risas). Es su trabajo.
¿En su momento le tocó trabajar con él?
Sí, si los estudios no iban muy bien pues te hacían ir a trabajar. Ahí me di cuenta de que no quería ser carpintero, así que empecé a estudiar. Vi que esa vida no era la mía y no me gustaba. Hice Bachillerato mientras estaba en el Utrera, hice la selectividad, me metí en el Grado Superior de Educación Física y estuve un año hasta que fiché por el Granada y ya era todo un poco caos. A nadie le gusta estudiar, ¿no? Pero yo en ningún momento pensaba que fuera a ser futbolista.
Dice usted que es muy andaluz, ¿muy 'capillita'?
Sí, mucho (risas). En mi pueblo se vive mucho la Semana Santa, yo de pequeño era nazareno, sigo en mi hermandad, mi hijo también está apuntado... Se vive mucho. Esta semana ha empezado la Cuaresma y en estas fechas echo de menos estar allí y vivir todo de cerca. Cuando jugaba en Granada me iba por las tardes a mi hermandad.
De Utrera son, entre otros, Dani Ceballos y José Antonio Reyes. Este último es su ídolo, ¿no?
Sí, de siempre. Era Dios para los niños de Utrera. Cuando se fue al Arsenal, luego al Madrid... Le veías en sus coches, que iba muchísimo por el pueblo. Dicen que a los andaluces nos cuesta mucho salir de ahí abajo porque la vida se vive de otra manera. Era un Dios para nosotros.
¿Iba a verle en directo?
Sí, había ido a Sevilla a verle. Y el día que tuvo el accidente yo bajaba de Madrid a Cádiz para verle con el Extremadura contra el Cádiz. Yo estaba en el Rayo y la Liga ya había terminado, y como tengo muchos amigos allí pues cuadramos para ver el Cádiz-Extremadura. Íbamos de camino en el coche y mi novia vio la noticia en el móvil. Al principio no pensábamos que fuera a ser algo tan grave, pero luego nos quedamos en shock.
¿Tenía amistad con él?
No, de hecho por ejemplo yo le veía por Utrera y me daba vergüenza pedirle una foto. Era un Dios. Para el pueblo, con lo que significaba Reyes, fue un shock tremendo. Te afecta, encima el accidente fue casi entrando a Utrera, y cada vez que paso por aquí me acuerdo de todo.
De Utrera a Madrid hay mucho cambio.
Sí. A ver, a mi ya de Utrera a Granada me costó (risas), pero estaba a dos horas. Fue difícil de Granada a Santander, por ejemplo, que estaba en la otra punta de España, un clima diferente... y en Madrid fue algo más fácil, aunque vivía muy cerca de la ciudad deportiva porque yo necesitaba estar cerca, tener mi pequeño pueblo dentro de la gran ciudad.
Szczesny, el talismán de Flick: nueve partidos sin derrota y cuatro porterías a cero

Szczesny, el talismán de Flick: nueve partidos sin derrota y cuatro porterías a cero

Actualizado Domingo, 16 febrero 2025 - 22:04

Wojciech Szczesny es el talismán de Hansi Flick. El propio técnico así lo esgrimió cuando empezaron a preguntarle por el cambio de tercio que se ha experimentado en la portería del Barça desde el arranque del año. Con el veterano guardameta como titular, el conjunto azulgrana no conoce la derrota: nueve partidos. Y, de hecho, ha sido capaz de ganar los tres encuentros de Liga en los que el ex del Arsenal o la Juventus ha estado bajo los palos. Algo que, seguro, espera que se repita hoy ante el Rayo Vallecano (21.00 horas). Sobre todo, con la opción que tienen en sus manos de retomar el liderato en caso de triunfo.

Szczesny se estrenó ante el Barbastro en la Copa del Rey, el pasado 4 de enero. Un partido que a punto estuvo de atragantársele al Barça, que en esta ocasión se saldó con triunfo por 0-4 y sin que el polaco pasara por apuros. Su primera oportunidad seria llegó en la Supercopa. Iñaki Peña llegó tarde a la sesión de activación y Flick, quien exige la máxima puntualidad a sus jugadores, optó por repetir apuesta. Otra vez, con éxito. El Barça se impuso por 0-2 al Athletic y el guardameta, en esa ocasión, sí mostró varios destellos de su calidad. Como, por ejemplo, un blocaje a un peligroso disparo.

En la final ante el Real Madrid, con todo, evidenció una importante laguna en su juego que, a lo largo de las últimas semanas, ha ido puliendo cada vez más: el control de las distancias al jugar con una defensa tan adelantada como la del Barça. El arquero, en su intentó por frenar una internada de Kylian Mbappé, acabó por cometer falta y fue expulsado con roja directa. El encuentro, con todo, acabó con goleada (2-5). Su expulsión, en este caso, le obligó a perderse el duelo de Copa con el Betis, resuelto con 1-5 y con Peña en la portería. El alicantino fue también el encargado de defender el arco en una visita a Getafe que se saldó con un 1-1 con cierto regusto a derrota.

Decisivo en Lisboa

El polaco recuperó la titularidad frente al Benfica, en la Champions. Y, desde entonces, no ha vuelto a perderla. En Lisboa, eso sí, firmó su peor actuación. En la jugada del 2-1 midió fatal su salida y se llevó por delante a Alejandro Balde y cometió también un penalti que propició el 3-1. Los suyos, a pesar de todo, firmaron una gran segunda parte en la que Szczesny tuvo también tiempo para vestirse de héroe evitando que Ángel Di Maria firmara lo que habría sido el 5-4 para los portugueses y acabaron por llevarse el triunfo por 4-5.

Desde entonces, ha jugado tres partidos de Liga, en los que ha encajado dos goles y ha sido capaz de dejar la portería a cero en una ocasión (7-1 ante el Valencia, 1-0 frente al Alavés y 1-4 contra el Sevilla), uno más de Copa del Rey, que se saldó con triunfo por 0-5 en Mestalla, y otro en la Champions, que acabó con 2-2 frente al Atalanta.

Con los fríos números en la mano, Szczesny le está dando la razón a Flick. Ha jugado nueve partidos y ha encajado nueve goles, mientras Iñaki Peña ha encajado 25 goles en 22 encuentros (1,13 de promedio). El gran borrón del polaco fue el Benfica. Pero, a pesar de ello, ha sido capaz de dejar su marco invicto en cuatro ocasiones.

A la espera de Ter Stegen

Una estadística en la que sí le supera el alicantino, con seis porterías imbatidas, una de ellas, nada más y nada menos, que en el Bernabéu, pero en la que, a nivel de porcentaje, el rendimiento del veterano guardameta sigue siendo mucho más alto. Tanto, que incluso ya se está especulando en el entorno barcelonista con la posibilidad de ampliar su contrato, que termina en principio el próximo 30 de junio.

La veteranía y la calidad de Szczesny le vendrían muy bien a un Barça en el que Marc-André ter Stegen, que este mismo sábado empezaba a hacer trabajo de portería y podría estar a punto para finales de temporada, lleva mucho tiempo sin tener competencia seria. Por mucho que, a su vez, acabara por provocar que Iñaki Peña tuviera que buscar un cambio de aires.