El Espanyol y el Girona, los únicos equipos de Primera que caen en la segunda ronda de Copa

El Espanyol y el Girona, los únicos equipos de Primera que caen en la segunda ronda de Copa

Actualizado

La noche copera empezó torcida para los equipos de Primera División. Parecía que esta segunda ronda, previa a la entrada de los equipos de la Supercopa, iba a estar abonada a pocas sorpresas, pero los partidos de las 19.00 fueron un verdadero tormento para Espanyol y Rayo Vallecano y dos horas después el Valencia también comenzó perdiendo en Cartagena. Finalmente, con sustos y heroica, todos los equipos de Primera menos los periquitos lograron pasar.

El Atlético Baleares y el Ávila, tras una primera parte igualada ante catalanes y madrileños, se adelantaron en el marcador, por medio de Tovar y Pascual respectivamente al iniciarse el segundo tiempo. Y no fueron tantos casuales ya que ambos conjuntos dispusieron de oportunidades para ampliar el marcador hasta que a la hora de partido los cambios reactivaron a los conjuntos de Primera División.

No pudo finalmente el Espanyol levantar el resultado ante el Baleares (1-0) y acompañó al Girona en las consabidas y habituales sorpresas coperas. El Rayo llevó el partido a la prórroga con un tanto de Isi en el último suspiro, ya con todo el arsenal en el campo. La prórroga fue franjirroja y el Ávila aguantó el empate hasta que Álvaro García, que había salido en el segundo tiempo, marcó de cabeza cuando los abulenses atisbaban los penaltis (1-2).

El Sevilla no quería ni sustos ni sorpresas. Los de Almeyda salieron a por el partido ante el Extremadura (1-2) desde el primer minuto y antes de que terminara el primer tiempo ya iban con dos tantos de ventaja. Isaac Romero, que no podrá jugar en liga tras ser expulsado ante el Betis, y Alfon, hicieron los tantos para la tranquilidad del sevillismo. En la segunda parte, en cambio, se revolvieron los extremeños, pero no terminaron de enjugar la ventaja sevillista.

El Valencia y Celta tuvieron que luchar sus encuentros ante Cartagena y Sant Andreu. Los de Corberán se encontraron con un gol de Ortuño en contra que remontaron con otro de Lucas Beltrán mientras que los celestes dispusieron de varias oportunidades para abrir el marcador de Hugo Álvarez, Jutglá y Swedberg, pero no terminaban de perforar la meta de García Alejo. Al final ambos partidos se fueron a la prórroga.

A los celestes se le ponía en chino el tiempo añadido con el gol de exterior de Alexis, pero Borja Iglesias consiguió empatar un minuto después. El Valencia no lograba marcar pese a los intentos de Rioja y la segunda parte de la prórroga la terminaron ambos equipos de Primera con uno menos. Pero, mientras los chés hicieron la heroica con un penalti parado por Dimitriesvski y luego un gol de Jesús Vázquez en el descuento, los vigueses fueron a los penaltis en los que, tras 14 lanzamientos, consiguieron el pase.

El Valencia remonta y araña un punto en Vallecas

El Valencia remonta y araña un punto en Vallecas

El Valencia da tímidos pasos adelante que, si bien no le liberan del sufrimiento, se lo alivian. En Vallecas fue capaz de remontar y arañar un punto, lo que indica una ligera mejoría al menos en la confianza de un equipo que sigue anclado en la parte baja de la tabla. Porque ni en Mestalla es infalible y como visitante ha sumado tres puntos con tres empates.

No pareció salir atenazado al campo de Vallecas el equipo de Corberán. Sus números demuestran que carga con una cruz cada vez que juega como visitante, pero buscó resarcirse. Durante la primera media hora de partido dio la sensación de poder conseguirlo. Contenía al Rayo y, además, Luis Rioja armó un disparo amenazante en el minuto 11, pero fue un espejismo porque, desde ese susto, su rival empezó a crecer hasta cercarlos. Copete tuvo que sacar en la misma línea de gol un remate de Jorge de Frutos que salvó Agirrezabala, cazó Fran Pérez pero tocó en Tárrega vencido en el suelo y se envenenó.

El Rayo había entrado en calor y no dejó de buscar ventaja hasta que logró marcar en el minuto 37. Probó Gumbau con un disparo, pero su protagonismo llegaría en un saque de esquina que, sacado en corto, acabó telegrafiando a Mendy para que ganara el salto a Pepelu en el primer palo y, con un testarazo inapelable, marcara su primer gol como profesional y del Rayo en la fría noche de Vallecas.

Desde ese momento, el Valencia ya no encontró la manera de hacer daño, aunque Diego López erró el empate en el añadido de la primer parte. Se comió Batalla un centro de Rioja que encontró al asturiano solo en el segundo palo y, a puerta vacía, golpeó al cuerpo de Álvaro García, para desesperación de Corberán en el banquillo.

El partido no se dibujó diferente en el inicio de la segunda parte. Mandaba el Rayo, trataba de protegerse el Valencia, pero el peligro era de los locales. De hecho, Álvaro García, en una contra tras un robo, disparó ajustado al palo de Agirrezabala. No tardó Corberán en echar mano de Danjuma para activar un poco más a su equipo, que no perdía la cara, pero necesitaba más.

Los valencianistas dieron un paso adelante y tuvieron premio cuando Diego López golpeó un balón suelto en el área tras un saque de esquina que tocó Mendy para despistar a Batalla y poner el empate en el marcador.

La última media hora del partido fue una batalla en la que los dos equipos intentaron dañarse. Cualquier error podían pagarlo caro. Diego López volvió a dos ocasiones trastabilladas para hacer el segundo, pero el Rayo, ya sin Mendy, lesionado, también buscó transiciones rápidas que sorprendieran. Prueba que de ni Corberán ni Íñigo Pérez estaban satisfechos es que buscaron artillería pasado el 90, aunque de nada sirvió.

Isco, lesionado por un compañero en una jornada europea aciaga

Isco, lesionado por un compañero en una jornada europea aciaga

Había vuelto «engorilao» y recién renovado en el partido del Betis ante el Girona. Dio una asistencia desde el banquillo y Pellegrini quiso darle su primera titularidad frente al Utrech en Europa League. Pero, tras apenas 10 minutos en el campo, su compañero Amrabat decidió despejar el balón y su pierna y volvió a lesionar a Isco, menos de una semana después de su retorno a los terrenos de juego. El jugador se retiró al vestuario cojeando y apoyado del hombro del médico del conjunto sevillano. El marroquí, aunque aguantó unos minutos más sobre el césped, también se tuvo que retirar.

Al menos el Betis pudo aprovechar los tantos del Cucho y Abde para derrotar (2-1) a un conjunto belga que apretó el marcador con un tanto de 50 metros del español Miguel Rodríguez y casi lo empata si el VAR no anula el tanto de Murkin por un fuera de juego previo. Una alegría que queda empañada por la lesión del malagueño que no podrá estar el fin de semana en el derbi sevillano. Tampoco estará Antony, expulsado ante el Girona, que lloraba en la entrevista postpartido por no poder ayudar a su equipo en ese duelo clave.

Celta y Rayo no tuvieron suerte en sus enfrentamientos a domicilio ante Ludogorets (3-2) y Slovan de Bratislava (2-1) de Europa y Conference League respectivamente. El duelo de los vigueses fue un intento de reponerse a una hora aciaga de fútbol y a una actuación de Manu Fernández, con dos penaltis evitables, más aciaga aún. La escuadra de Giráldez apretó al final para intentar conseguir al menos un empate, pero se quedó sin tiempo y murió en la orilla.

El conjunto de Íñigo Pérez sufrió en Eslovaquia su primera derrota en esta Conference League. Empezaron ganando los vallecanos con un gol de Fran Pérez, pero la presión del equipo local provocó dos errores defensivos que permitieron al Slovan remontar el duelo. Pérez intentó reactivar a los suyos con cambios ofensivos para volver a amenazar la meta de Takac. El poste rechazó el empate de Lejeune en el descuento.

La clemencia que pide Xabi Alonso, con autocrítica positiva y mesura en noviembre: “Sabemos dónde estamos”

Actualizado Domingo, 9 noviembre 2025 - 20:00

En quNadie mejor que Xabi Alonso sabe que un equipo como el Real Madrid no puede tomarse un tiempo para pulir su engranaje y, menos aún, librarse de la crítica cuando encalla. El madridismo pudo pensar que el nuevo entrenador llegaba con una varita mágica a domar los egos del vestuario y, al mismo tiempo, ensamblar el equipo perfecto. Eso pareció haber logrado en el Mundial de Clubes, incluso en el arranque de LaLiga, con el único lunar en el Metropolitano, y más aún tras llevarse el Clásico con claridad y abriendo hueco en la cabeza de la clasificación.

Sin embargo, esta semana ha sido la del Rubicón del Real Madrid. No respondió en Anfield ante un Liverpool irregular y tampoco lo hizo en Vallecas, un estadio donde en las tres últimas temporadas ha sacado una derrota y tres empates. Cuando Mbappé acaba la primera parte de un partido del Real Madrid siendo el jugador que menos balones ha tocado, algo va mal, muy mal. Fue el partido más desesperante para el francés, como para el resto de su equipo, que no encontró la manera de dañar a un Rayo descarado que se atrinchera en Vallecas. Solo Vinicius buscó cómo hacerle daño y provocó que apareciera Batalla para mantener vivos a los locales, con una idea muy clara de qué hacer. No en vano, también en ese campo hincó la rodilla el Barça.

No fue Vallecas el bálsamo que necesitaba el Real Madrid porque ninguno de sus jugadores fue capaz de dar su mejor versión. Con Mbappé engrisecido y Vinicius bien atado por Ratiu, incluso con una amarilla, Huijsen hizo tantas aguas que, arrastrando también tarjeta, el entrenador le dejó en el banquillo en el descanso para buscar la contundencia de Militao. Era su manera de buscar la reacción de un Madrid muy poco reconocible a unos pocos kilómetros del Bernabéu. El empate se convirtió en un consuelo a pesar de ser el primero que cosecha el conjunto blanco desde que el vasco se puso al frente. Había sumado 17 victorias y tres derrotas.

Su infalibilidad cara a puerta, que arrastraba 282 días, más de nueve meses, también se quedó en el estadio del Rayo. El último equipo que le dejó sin marcar fue el Espanyol (1-0) en febrero.

Crítica en positivo

Aun así, el técnico vasco optó por no hurgar en la herida y sacudirse las malas sensaciones. Sabe perfectamente que no puede huir de la crítica pero, de una manera elegante, pidió clemencia. «Me preocupa hacer una autocrítica constructiva, positiva. Estamos en noviembre, queda mucho. Hay que tener exigencia propia, pero también mesura», advirtió, queriendo poner en valor la segunda parte, «muy descontrolada» y bien manejada en defensa por su equipo, del que negó que adoleciera de falta de intensidad. «No ganábamos todos los duelos, pero tampoco los perdemos todos. No la veo», se justificó.

¿Es momento para decir que el Real Madrid atraviesa una crisis? No lo cree. «Sabemos dónde estamos. Los momentos buenos y los malos hay que saber equilibrarlos. La temporada es larga y la exigencia máxima», insistió. Vallecas dejó dudas que 15 días de parón de selecciones ayudarán a solucionar. Pero también dejó más consecuencias.

Fede Valverde abandonó el campo con problemas físicos, distintos de los que le obligaron a pedir el cambio en Anfield, pero igualmente preocupantes porque no parece que a Trent Alexander-Arnold lo vea Xabi como titular. «Necesita un poco más de tiempo», aseguró el preparador, que también vio irse con una sobrecarga a Courtois. En quienes tampoco confía es en Gonzalo García y el brasileño Endrick: «Había otros delanteros que podían crear peligro», zanjó. La cura a las dudas tendrá que verse en el Martínez Valero de Elche.

Un Madrid lento y ramplón empata en Vallecas con los mismos síntomas de Anfield

Un Madrid lento y ramplón empata en Vallecas con los mismos síntomas de Anfield

La derrota en Anfield dejó malas caras y malas sensaciones. La de Xabi Alonso lo decía todo sin decir nada. Hay silencios elocuentes. En semejante estadio puede justificarse perder, pero perder de cualquier modo, sin amenaza, es otra cosa, es otro Madrid. Vallecas tiene alma, como Anfield, pero no tiene comparación el reparto de sus actores en la hierba. A los grandes, sin embargo, suele torturarlos su atmósfera de avispero. Le ocurría al Madrid de Ancelotti, le pasó este mismo año al Barça y acaba de sucederle al equipo de Xabi Alonso, que por primera vez desde que llegó al Bernabéu encadena dos partidos sin ganar. Un paso atrás que alimenta la leyenda de Vallecas, un lugar especial, aunque para este acto no necesitó de un Rayo matagigantes porque no había gigante que matar, sólo un grande mediocre, lento y ramplón.

El técnico repitió que todo lo ocurrido ante el Liverpool, donde el Madrid apenas creó una ocasión, aferrado a Courtois como al último mástil durante la tempestad, estaba analizado. De ese análisis surgieron pocos cambios en el equipo. El de Asencio por Militao, que regresó al campo tras el descanso para sustituir a Huijsen, amonestado, parecía obedecer más a las oportunidades de rotar. La lesión de Tchouaméni, sin embargo, sí representaba un problema estructural para Xabi Alonso. El francés se ha convertido en un fijo y en una pieza clave para el juego posicional que pretende el tolosarra. Camavinga se colocó en su lugar con un Güler algo más retrasado, lo que resta al Madrid último pase en fase ofensiva. Finalmente, con Mastantuono también lesionado, la alternancia en la derecha encontró en la pizarra a Brahim.

Fracasan Brahim y Mbappé

Al hispano-marroquí le faltó ir hacia dentro para enriquecer el juego interior, muy pobre por parte del Madrid en Vallecas, con Güler anclado a la medular, salvo en los minutos de la desesperación, y Mbappé en su solitud. Hasta la hora de juego no disparó el francés con intención. C'est fini. Minutos después, Brahim dejaba el campo, sustituido por Ceballos, con las peores sensaciones posibles. No había aportada nada y había restado muchos enteros en la oposición abierta por la titularidad en el costado derecho del ataque.Todo indica, no obstante, que el análisis al que se refería Xabi Alonso no tenía que ver tanto con la elección de las piezas como con la actitud, inferior a la del rival en Anfield y también en Vallecas.

Íñigo Pérez hizo hasta seis cambios con respecto al Rayo que remontó en la Conference ante el Lech Poznan, caso Balliu incluido. El catalán hizo un Vinicius al entrenador navarro. Con Ratiu y Pep Chavarría lanzados por los costados, los locales pisaron con facilidad el área de Courtois, aunque con una definición deficiente. Cuando lo hizo el Madrid, encontró la respuesta firme de Batalla, pero únicamente ante Vinicius o Valverde, nada más.

Las dos caras de Vinicius

Vini era, de hecho, el único que lo intentó en el plano ofensivo, sobre todo en el primer tiempo. Profundizó, tocó, pasó y hasta disparó, después de una jugada coral y de altísima precisión técnica, como si los madridistas jugaran en una salita de estar, que acabó en la mano de Batalla. Fue un espejismo. La cruz del brasileño, en cambio, llegaba cuando debía dedicar esfuerzos defensivos para dar ayudas a Carreras ante las acometidas de Ratiu. Lo de siempre.

Íñigo Pérez no renegó de sus principios, al contrario, y el Rayo creció tras el descanso, siempre más intenso y rápido en los duelos individuales. Era a Xabi Alonso al que correspondía cambiar cosas, no únicamente futbolistas, porque el partido no se jugaba a lo que deseaba. Pedía desde la banda a sus jugadores que estuvieran más juntos y con esa intención puso en escena a Ceballos, un centrocampista-pegamento que contribuyó a ordenar a los suyos.

El entrenador tolosarra quería ganar, por supuesto, pero sentía que lo veía podía llevarle a perder. También Vallecas, entregado al frenesí final, al rock de barrio que tan bien interpreta. El empate deja a su parroquia sabor de victoria. Al Madrid y a su entrenador, un sabor amargo que durará demasiado debido al parón de selecciones. Demasiado tiempo, quizás, para el análisis.

Las vidas paralelas de Íñigo Pérez y Xabi Alonso, dos técnicos cuestionados por sus jugadores y que aprenden a frenar los egos en beneficio del grupo

Las vidas paralelas de Íñigo Pérez y Xabi Alonso, dos técnicos cuestionados por sus jugadores y que aprenden a frenar los egos en beneficio del grupo

Luis de la Fuente: ''Lo sucedido es una falta de respeto intolerable''. Raúl Martín Presa: ''A un futbolista se le paga por entrenar, por estar al 100% y por obedecer al entrenador. Si protesta por una decisión está faltando al respeto al compañero que entra, al cuerpo técnico, a la afición y al club. Merece una sanción''. Seleccionador español y presidente del Rayo Vallecano censuraron la actitud mostrada por Iván Balliu hacia Íñigo Pérez al ser sustituido en el tramo final del partido del pasado jueves en la Conference. Un desprecio idéntico al que sufrió Xabi Alonso por Vinicius en el último clásico.

La autoridad de los técnicos, cuestionada por unos jugadores viscerales que colocan sus intereses por delante del colectivo. Unas secuencias que desprestigian a los clubes, que dejan marca. Unos conflictos que luego intentan cerrar con comunicados de arrepentimiento (como el firmado por Vinicius, pero sin pedir perdón al técnico) y declaraciones apelando a la unidad. ''Lo hemos arreglado en el vestuario, está hablado ya. Todo queda entre nosotros. Tema zanjado'', dijo Jorge de Frutos. ''No hay ningún problema. Iñigo y Balliu son amigos. Está todo bien'', declaró Sergio Camello. ''No ha pasado nada. Yo me calenté el otro día también y le pegué a un micrófono. Es parte de esto'', advirtió 'Pacha' Espino.

Ínigo Pérez y Xabi Alonso coinciden hoy en la banda del estadio de Vallecas tras comprobar cómo sus jerarquías fueron desafiadas. Saben que no pueden mostrar debilidades en pulsos en los que se miden sus fortalezas. Dos entrenadores de una nueva generación que otorgan gran importancia al compromiso del grupo. Este sábado, Alonso elogió la trayectoria y el trabajo de Pérez. ''A Íñigo le veo con mucha personalidad, con mucha autoridad, tiene las cosas claras. Me gusta cómo transmite a los jugadores", recalcó el tolosarra. El preparador rayista declaró que no hay ningún problema con Balliu, que ambos son amigos y que el jugador no será sancionado por el club.

Juanjo MartínEFE

Todo sellado antes de un partido que Xabi Alonso aventura complicado. "Será una visita exigente, el Rayo está en buen momento, el año pasado se empató allí... Estamos preparados para un partido muy intenso", señaló tras incidir que quiera hacer borrón y cuenta nueva tras la derrota en Liverpool.

También destacó que no tiene ningún reproche a la actitud de los jugadores ni que se siente incómodo con un grupo en el que destacan los egos. ''Tengo un vestuario con mucha personalidad. Estoy muy contento con todos'', subrayó.

Xabi sabe que sin solidaridad, el sistema se desquebraja, por eso valora mucho las aportaciones de Aurélien Tchouaméni como contrapeso en la línea medular. El francés permanecerá de baja durante tres semanas y el principal candidato a ocupar su puesto es Valverde, otro jugador con el que ya tuvo una confrontación. El uruguayo podría volver a su posición natural en el centro del campo y ceder la banda derecha a Trent Alexander-Arnold.

Valverde es otra pieza básica para Xabi Alonso. En la Liga ha sido 10 veces titular, sólo suplente ante la Real Sociedad. En cuatro ocasiones ha ejercido como lateral derecho (contra Villarreal, Getafe, Barcelona y Valencia) y ha rubricado cuatro asistencias. En la Champions ha jugado tres encuentros, sólo se ausentó ante el Kairat Almaty, en aquel en el que mostraba su desgana por jugar del lateral.

Máxima tensión en Vallecas: la policía blinda el estadio tras las tres provocaciones de los ultras del Lech Poznan que acabaron en una batalla campal de 20 minutos

Máxima tensión en Vallecas: la policía blinda el estadio tras las tres provocaciones de los ultras del Lech Poznan que acabaron en una batalla campal de 20 minutos

El estallido de disturbios y riñas tumultuarias nocturnas en un kilómetro a la redonda del estadio, con los ultras polacos lanzando bengalas, vandalizando bares, realizando pintadas y pegando adhesivos, fue simplemente el colofón a una escalada de tensión mantenida durante los prolegómenos del encuentro, con Vallecas convertida en una zona sitiada por el operativo policial, que confiaba en evitar nuevos incidentes.

Los ánimos estaban tan caldeados que, durante la tarde de ayer, el Rayo Vallecano se vio obligado a emitir un comunicado en su cuenta de Twitter pidiendo a su afición —que, en su inmensa mayoría, mantiene una posición opuesta a la dirección y gestión del club por parte de Martín Presa— un llamamiento a la calma: «Desde el Rayo Vallecano de Madrid solicitamos a nuestra afición que mantenga hoy una actitud ejemplar ante el equipo y la afición visitante. Rogamos que la respuesta ante cualquier provocación sea la calma, el respeto y el apoyo a nuestro equipo», rezaban las cuentas en redes sociales del conjunto.

Más allá de la rivalidad lógica entre dos equipos que se enfrentan en un torneo europeo, el posicionamiento ideológico de las aficiones hacía presagiar, desde que se conoció el cruce, un posible desenlace violento. Por un lado, los Bukaneros del Rayo ostentan una ideología antifascista, antirracista y simpatizante de las ideas comunistas. Mientras tanto, los ultras del Lech Poznan —divididos en distintas familias como Terror Machine o Kolejorz— profesan una ideología anticomunista, homófoba, antizquierdista y mantienen vínculos con el crimen organizado, especializado en el cobro de deudas y el tráfico de drogas. Factores que llevaron a calificar el partido como «de alto riesgo» por parte de la Comisión Antiviolencia.

Además, por primera vez en 15 años, el campo del Rayo no pudo vender entradas en taquilla el día del partido (como es costumbre en Portazgo), «por orden de la policía». Una medida que el club y la afición han criticado al considerarla «impuesta sin el consenso ni la participación del Rayo».

Los ánimos se caldearon aún más tras la difusión en redes sociales de un vídeo colgado por el propio Lech Poznan, en el que un empleado del club se burlaba y criticaba las instalaciones del equipo vallecano, ridiculizando detalles como la foto de un señor en la llave del vestuario visitante, las botellas de agua mineral almacenadas en cajas o la distribución de las estancias.

Horas más tarde, ya de noche, Kawu, un grafitero ultra del Lech Poznan, se grabó colándose en el estadio del Rayo para pintar con espráis su seña de identidad: una cabra (símbolo de su ciudad) vestida con los colores del equipo, acompañada de gran cantidad de pegatinas en una de las gradas de Vallecas. Una nueva provocación que rápidamente se difundió por redes sociales y que fue el preludio exacto de la batalla campal que horas más tarde se desataría por las calles del barrio.

La refriega multitudinaria se produjo cerca de la medianoche, aunque sus orígenes son contradictorios. Según fuentes policiales consultadas por este diario, un grupo de unos 150 ultras del Lech Poznan salió del metro Buenos Aires en dirección a la avenida de la Albufera para enfrentarse con los Bukaneros, que ya les aguardaban.

Por su parte, la versión que comparten fuentes de los Bukaneros asegura que los hinchas del Rayo acudieron a las inmediaciones del estadio tras "provocaciones" en redes sociales por parte de los polacos y al conocer que estos habían pintado grafitis en su campo.

Al encontrarse ambos grupos comenzó lo que, en jerga ultra, se conoce como «el baile». Es decir, enfrentamientos y escaramuzas entre aficiones ultras antagónicas. En el caso de Vallecas, la danza incluyó pirotecnia, adoquines, bengalas, botellas y sillas volando por los aires, mientras los vecinos, atónitos, grababan con sus teléfonos móviles.

Las grabaciones difundidas durante la madrugada muestran dicho «baile», con grupos y grupúsculos de ambas aficiones atacándose durante un cuarto de hora, con una policía y unos servicios de emergencia que, según relatan testigos presenciales a EL MUNDO, no aparecieron hasta pasados casi 20 minutos desde el inicio de las escaramuzas. Las calles vallecanas se convirtieron en lo que parecía un teatro de operaciones militares, en el que los ultras polacos llegaron incluso a vandalizar el interior de un bar.

Pese a la espectacularidad y violencia de los enfrentamientos, los choques solo registraron un herido y un detenido. No obstante, el número real de lesionados podría ser mayor. «En este mundillo todos sabemos que si vas al hospital después de una pelea van a acabar llamando a la policía y vas a acabar interrogado o con cargos, así que los hospitales no se pisan salvo que sea totalmente imprescindible», explican fuentes del entorno ultra.

Fuentes policiales indican que un hombre resultó herido leve tras recibir un golpe en la cabeza y fue trasladado al Hospital Gregorio Marañón, y que un aficionado del Rayo fue detenido en la calle Teniente Muñoz Díaz. La policía le acusa de delitos de riña tumultuaria y desórdenes públicos, tras haber sido presuntamente sorprendido junto a otros hombres golpeando a un hincha polaco.

Con estos antecedentes, la tensión era visible a pie de calle en las inmediaciones del estadio de Vallecas, donde la Policía Nacional desplegó un gran operativo con unidades antidisturbios y agentes a caballo, que dispersaron a grupos de aficionados rayistas que, desde la calle, se increpaban con los hooligans del Lech Poznan ya ubicados en las gradas.

El Villarreal atropella al Rayo con una exhibición de fútbol vertical

El Villarreal atropella al Rayo con una exhibición de fútbol vertical

Actualizado Sábado, 1 noviembre 2025 - 17:58

El Villarreal ha convertido el Estadio de la Cerámica en un fortín prácticamente inexpugnable. Después de haber dejado escapar los primeros puntos en casa, con aquel gol en el descuento del Real Betis, el equipo de Marcelino pasó por encima de un Rayo Vallecano que llegaba en racha y se marchó goleado. Gerard Moreno abrió el marcador en un primer tiempo igualado que dio paso a una segunda mitad en la que los amarillos castigaron con sus contragolpes la fragilidad madrileña con tres goles en apenas 10 minutos. [Narración y estadísticas (4-0)]

Además de la solidez del Villarreal en casa, el partido confirmó también que Gerard está definitivamente de vuelta. Ya había marcado el delantero en Mestalla, desde el punto de penalti, en su segundo partido tras recuperarse de su lesión, y volvió a hacerlo ante el Rayo, esta vez al más puro estilo Gerard. El catalán desatascó un partido que no tenía un dueño claro con uno de esos movimientos marca de la casa. Recibió en el área, controló, amagó con irse hacia fuera, recortó a Chavarría y colocó el balón en la base del poste con un preciso derechazo, dejando de paso a Batalla sin la opción de superar el récord de imbatibilidad de los franjirrojos. El VAR chequeó la posición del atacante amarillo, que parecía ligeramente adelantado en alguna toma, pero no en la que se usó para tirar las líneas.

El gol no cambió en exceso el escenario de un partido que no era el que pretendía Marcelino. Había manifestado el asturiano en la previa su deseo de que el Villarreal supiera imponer su juego con pausa, pero el duelo estaba siendo de ida y vuelta, con los extremos como protagonistas. Pepe y Moleiro intentaban desbordar a la defensa madrileña apoyándose en el omnipresente Gerard y el Rayo replicaba sobre todo por la derecha, insistiendo en las penetraciones de De Frutos, apoyado por las incorporaciones del ex amarillo Andrei Ratiu.

Pérdidas en campo rival

Llegaba el equipo de Íñigo Pérez pero le faltaba rematar las jugadas. O más que rematar, encontrar portería, pues estaban muy atentos los centrales del Villarreal bloqueando los disparos rivales. Solo Alemao obligó a estirarse a Luiz Júnior, con un cabezazo a centro de De Frutos.

Los de Marcelino no sufrían en exceso pero tampoco tenían las ideas excesivamente claras en los últimos metros, más allá de buscar alguna acción individual de Pepe o Moleiro ante el poco protagonismo de Mikautadze, sustituido al descanso. El segundo tiempo, sin embargo, fue otra historia muy diferente. El Villarreal se encontró en su salsa cuando el Rayo empezó a acumular pérdidas en campo contrario, promoviendo las transiciones que tan bien se le dan.

Con Moleiro a los mandos, los amarillos dejaron el partido visto para sentencia en menos de diez minutos. El canario firmó el segundo tras recorrerse prácticamente todo el campo sin oposición y golpear ajustado al palo desde la frontal. También jugó un papel fundamental en el tercero, una acción que inició y culminó Comesaña tras un contragolpe de libro en el que Moleiro tiró una pared con Oluwaseyi antes de regalar el gol al ex del Rayo, quien no quiso celebrar.

El remate de Gerard Moreno para el 1-0 en La Cerámica.

El remate de Gerard Moreno para el 1-0 en La Cerámica.AFP

El Rayo estaba grogui y Ayoze lo acabó de mandar a la lona. En el primer balón que tocaba tras sustituir a Gerard, el delantero castigó el error de Chavarríaen un control que le dejó mano a mano con Batalla.

Los tres goles exprés del Villarreal hicieron olvidar el increíble fallo de Pepe en el arranque del segundo tiempo, rematando por encima del larguero cuando estaba apenas a un metro de la portería, aunque la acción habría sido invalidada por fuera de juego de Oluwaseyi. Pudieron hacer más sangre los de Marcelino, que tuvieron el quinto en un tiro de Comesaña que se escapó por poco y un lanzamiento de falta de Parejo al larguero. Al Rayo no le quedó ni el consuelo de maquillar el resultado, a pesar de intentarlo hasta el final.

El Celta, varado en las tablas: ha empatado siete de sus nueve partidos, todos ellos a uno, algo insólito en la Liga

Actualizado Sábado, 25 octubre 2025 - 22:29

«Abonados al empate» es una frase tópica del fútbol, pero al Celta esta temporada lo define perfectamente si además se le añade una coletilla «al 1-1». Los gallegos han sumado siete puntos en nueve jornadas, todos conseguidos por igualadas con el mismo marcador. Adiós a la sorpresa en la quiniela o a llevarse un pellizco de las apuestas. Bienvenido a la historia de LaLiga. Nunca antes un equipo había conseguido repetir tantas veces el mismo marcador.

El récord de empates consecutivos aún lo ostenta el Burgos, que entre el final de la temporada 77/78 y el principio de la 78/79 enlazó nueve jornadas sumando un punto. Además, en ese curso, con el gallego Arsenio Iglesias en el banquillo, fueron siete encuentros consecutivos empatando y el octavo llegó en la novena jornada. Eso sí, el marcador fue variando, algo que ahora no ocurre.

Aunque no hay un patrón que determine si el Celta salva puntos o se los deja en el camino con estas igualadas, lo cierto es que se ha adelantado en el marcador en cuatro de los partidos que ha acabado empatando. Lo hizo ante Mallorca, Rayo, Atlético y Real Sociedad. Por contra, puntuó remontando al Betis, Villarreal y Girona.

Mirando los puestos de descenso de reojo, con solo un punto de ventaja, el equipo necesita ganar porque aún no lo ha hecho. Claudio Giráldez no consigue que salgan del eterno empate. O salva un punto o es derrotado, como le ocurrió ante el Getafe (0-2) y el Elche (2-1). Con estos números, el Celta firma el peor arranque de temporada de la historia del club, datos que no se veían desde hace 69 años. Entonces, en el curso 56/57, los rompió en la novena jornada y ahora esperan que pueda ser en la décima, aunque en su visita a El Sadar, Osasuna no se lo pondrá fácil.

Un territorio infrecuente

Esta vida en el empate es nueva para un Celta que, desde la llegada del técnico hace dos temporadas, apenas firmó tablas. En sus diez primeros partidos solo hubo dos empates y en toda la temporada pasada logró siete, los mismos que ya suma, pero con resultados mucho más variados.

Contrasta este bloqueo liguero con la satisfacción que están dando a Balaídos en la Europa League, donde cuentan sus partidos por victorias. Han vencido al Paok (3-1) y al Niza (2-1), pero cayeron con el Stuttgard (2-1) y por el horizonte asoman las visitas al Dinamo de Zagred y el Ludogorets búlgaro. En la victoria ante el Niza, Iago Aspas celebró con un golazo convertirse en el hombre con más partidos de la historia del club: 534.

Que el paseo europeo les espabile no es la única esperanza a la que se acogen los celestes. Hay precedentes de que se puede sobrevivir a la suma de puntos por goteo. En la temporada 2004/05, el Betis se pasó las cinco primeras jornadas empatando a un gol con sus rivales. Sin embargo, despertó a tiempo y, aunque acabó con 14 empates la temporada -dos menos que el Valencia y uno que el Deportivo- se clasificó por primera vez para jugar la Champions League junto con Barça, Real Madrid y Villarreal, y ganó la Copa del Rey ante Osasuna.

Quizá por eso Giráldez, que firmó un último curso notable, sigue confiando en que esta tormenta, también pasará: «Estamos fuera de descenso sin haber ganado, lo que tiene mérito. Creo que todo el mundo está incómodo contra nosotros y tiene dificultades para derrotarnos. Lo normal sería estar entre los diez primeros, pero la situación es la que es».

Así tronaron los tambores en Vallecas en su vuelta a Europa entre lágrimas y cerveza: "Es un día histórico"

Así tronaron los tambores en Vallecas en su vuelta a Europa entre lágrimas y cerveza: “Es un día histórico”

Son las 17.30 de la tarde y unos tambores resuenan por Vallecas: Pom, pompom, pom. La Avenida de la Albufera tiene poco trajín y el grafiti de un joven con su hija en los hombros con la frase: "Era un día cualquiera, su padre le llevó a verte a la Albufera", mira hacia el lado contrario del estadio de Vallecas. Sus ojos señalan a la confluencia de las calles Dolores Folgueras y Josefa Díaz. Allí está el ruido de Vallecas, allí está el orgullo por un equipo que vuelve a Europa 25 años después pero, esta vez, por méritos propios.

Cientos de personas cantan por este nuevo Rayo que sustituyó al de Mami Quevedo, Bolo o Ballesteros. "Es un día histórico" saluda un joven que, probablemente no había nacido con el primer Eurorayo, a la pandilla que le espera litronas en mano. A pocos metros, como si de una señal se tratase, un individuo celebra con un trago y la camiseta de Bolic, un integrante de aquella plantilla, el paso de estos 25 años.

"Llevaba dos o tres temporadas que ya esperaba que se consiguiese", explica Laureano a EL MUNDO. Este señor, pese a contar ya con bastantes años en el carnet, dice que sigue al Rayo desde hace solo tres años. "Es que soy el suegro de De Frutos", revela luego entre risas antes de intentar, sin éxito, comprar una camiseta para su amigo El Belloto en una tienda oficial abarrotada.

Los quiscos habituales en los alrededores del campo no tienen la afluencia habitual de las noches ligueras. Susana, que vende a 10 euros históricas bufandas de este 2 de octubre de 2025 en las que recoge el encuentro de Conference entre el Rayo y el Shkendija no espera un día prolífico. "Notamos más ilusión, claro, pero no creemos que se hagan muchas más ventas", explica.

En los momentos antes al partido, los aficionados tratan todas las virtudes y defectos no sólo del equipo, sino del club. Tres ancianos, uno de ellos ex entrenador de la Fundación Rayo, el fútbol base del equipo de la franja, le cuenta a sus amigos la reciente resolución de la RFEF sobre la ciudad deportiva del club. "No se puede jugar, los campos están hechos una mierda porque este tipo de guarda la pasta", alude el hombre al presidente de la entidad, Raúl Martín Presa. Quien tampoco se libraría del habitual cántico dentro del estadio: "Presa vete ya".

Cerca de este grupo, en el triángulo que forman la peluquería Rayo, el kebab Rayo y la Autoescuela Rayo, metáfora de la implicación del barrio con el club, estan Juan Carlos y Ángela, padre e hija. Juan Carlos lleva de socio justo desde el Eurorayo, 25 años, y su hija lo es desde la cuna, pero abonada desde esta temporada. "Nos falta un poco de gol, pero al equipo lo veo bien", cuenta.

El debut

El reloj marca las 18.42 de la tarde cuando Álvaro García, capitán del Rayo, pisa el césped en la primera aventura europea del equipo vallecano en un cuarto de siglo. A su espalda, los Bukaneros, ultras del equipo, despliegan un enorme tifo que reza: "El viaje que siempre soñamos, del barrio a Europa". En medio de la pancarta, una persona mayor que podría ser Prudencia Priego, fundadora de este club, centenario desde el año pasado.

Entre el piso en que se firmó el documento inicial y el estadio hay apenas 500 metros en línea recta. En la que hoy es la calle Puerto del Monasterio, 8, hay otra declaración de intenciones en una pared que recoge: "La nueva Sociedad Agrupación Deportiva El Rayo saluda a todas las sociedades y desea jugar con las que lo deseen en el campo y hora que ellos crean conveniente a partir del próximo domingo".

Unai López celebra el primer tanto del encuentro.

Unai López celebra el primer tanto del encuentro.JuanJo MartínEFE

No es domingo sino jueves y la hora no es la mejor para la asistencia a este estadio de barrio obrero. Escribía Ignacio Pato en el libro No es fiera para domar. Una historia centenaria del Rayo y Vallecas que "a la gente de Vallecas se la reconocía porque llevaba los zapatos manchados de barro".

Así, los asientos se van ocupando casi durante los 90 minutos en los que dura la masacre de los vallecanos al débil equipo macedonio. Los 200 aficionados visitantes que vinieron apenas pueden decir esta boca es mía. Unai López genera alguna lágrima en el estadio con el primer tanto del encuentro, el primero en Europa en 25 años. Inmediatamente después llega el de Fran Pérez para tranquilidad de los aficionados. Entre cántico y cántico hay ovaciones a Trejo y a Álvaro García al ser sustituidos. El Rayo puede golear, pero contemporiza en la segunda parte. No así el público, que no para. Se ovacionó, incluso, al Shkendija. Es un día histórico.