Valverde vuela y Güler se inventa un gol histórico en el festival del 'baby' Madrid de Arbeloa

Valverde vuela y Güler se inventa un gol histórico en el festival del ‘baby’ Madrid de Arbeloa

En unos años nos acordaremos de aquella semana de marzo en la que Fede Valverde fue el mejor futbolista del mundo. Después de los tres tantos al Manchester City, el uruguayo mantuvo la flecha para arriba con el golazo que sentenció al Elche en el Bernabéu. El segundo de los blancos tras el de Rüdiger para volver a situarse a un punto del Barça. Un triunfo cómodo para este 'baby' Madrid con el que terminó Arbeloa, con hasta ocho canteranos en total y con Güler anotando desde su campo un gol histórico. El cuarto de los suyos.

No le importó al técnico el esfuerzo del miércoles o lo decisivo del duelo del martes en Manchester para decidir su once inicial. Quiso mantener la inercia positiva de su columna vertebral evitando demasiadas rotaciones a pesar de las diez bajas. Ahí estaban Rüdiger, Tchouaméni, Valverde y Vinicius junto a Brahim, Thiago o Huijsen. Las únicas novedades fueron Carvajal, Fran García y Camavinga. El resto, los del City. Porque a pesar de que la Champions estaba en juego en 72 horas, el Madrid y Arbeloa quieren aprovechar el empujón continental para insistir en la carrera por la Liga.

El ambiente, eso sí, no fue igual. El equipo notó la pausa tras el delirio, la marcha menos del campeonato doméstico con respecto a la Copa de Europa. Menos adrenalina, menos ruido. Enfrente, el Elche quiso proponer, guiado por un Sarabia imparable en la banda, enérgico, quizás demasiado. Los alicantinos dominaron la posesión pero sin meter miedo a Courtois. Un dominio estéril, más táctico que punzante. El Madrid compró el desarrollo del duelo. Le gustó. Aguantó atrás, presionó cuando vio opción y corrió cuando el partido lo necesitó. Al descanso lo tenía sentenciado.

La primera media hora fue de siesta, casi sin ocasiones claras. Algún acercamiento tímido del Elche, algún disparo lejano del Madrid, el cambio de Pedrosa por Sangaré tras el choque de éste con Camavinga y poco más. No había runrún en Chamartín y todo se jugaba en un espacio de 50 metros, mucho centro del campo, mucho fútbol control de Sarabia, robótico y sin chispa.

El Madrid empezó a conectar con Brahim, el más activo en el primer tiempo, y el andaluz hizo daño a la espalda de los centrocampistas visitantes, que le pararon en falta en varias ocasiones. Una de ellas la aprovechó Fede Valverde para poner en aprietos a Dituro, que rechazó mal hacia el centro del área y el balón acabó en la bota derecha de Rüdiger. El alemán, casi desde el punto de penalti, voleó con fuerza para anotar el primero.

El tanto hizo daño al Elche, que se vio por debajo sin haberse acercado a la portería madridista. En el horizonte del descanso, llegó otro puñal. Valverde recibió de Fran García en la frontal, recortó a Chust y coló la pelota por la escuadra izquierda de Dituro, que no llegó.

El Madrid, que temió un sábado problemático, encontró pronto oxígeno en un duelo cómodo, algo que aceleró las ganas de Arbeloa de «dar valor a la cantera», como había advertido en la previa. «Ellos saben que tienen una gran oportunidad, que el entrenador del primer equipo les conoce mejor que nadie. Saben de la exigencia del Madrid y saben que cuento con ellos», dijo en su primera rueda de prensa tras la salida de Xabi Alonso. Dos meses después, ha cumplido.

Brahim perdonó el tercero justo en la reanudación, eligiendo mal al final de una contra cuando tenía a Vinicius desmarcado para empujar la pelota. Definió con la derecha alto, pero Arbeloa corroboró ahí la superioridad de su equipo. Tocaba rotar.

Sin cumplirse la hora de partido, el técnico salmantino retiró a Vinicius, Valverde y Tchouaméni y dio entrada a Güler, Gonzalo y Dani Yáñez, que debutó en Girona en diciembre de 2024 pero no había vuelto a tener minutos. Un minuto después, fue Diego Aguado quien tuvo su oportunidad al sustituir a Rüdiger. El canterano había debutado en la pasada Copa del Rey, en enero de 2025, ante el Club Deportivo Minera, pero en Liga no había tenido oportunidad.

Por si fuera poco, Arbeloa siguió agitando el árbol de La Fábrica, entrando Manuel Ángel y Palacios, que ya vieron césped en Balaídos, por Brahim y Pitarch. El Madrid disputó media hora con siete canteranos, contando a Carvajal y Fran García, 'rara avis' en el conjunto blanco.

En una de las primeras jugadas, Huijsen cabeceó a la red un gran centro de Yáñez y terminó de definir un partido visto para sentencia antes del descanso. Manuel Ángel, en propia puerta, hizo el del honor del Elche tras un error de Camavinga y Güler dejó un tanto extraordinario desde su propio campo, a unos 60 metros de la portería de Dituro.

El sábado terminó con el Madrid a un punto del líder y con la ilusión de una nueva quinta de jóvenes que puedan aportar al primer equipo.

Un obús de Molina salva el duelo de entreguerras europeas del Atlético

Un obús de Molina salva el duelo de entreguerras europeas del Atlético

Madrid parecía Birmingham. Panza de burro, viento y alguna que otra gota. No pudo haber día más perfecto para recordar en el Metropolitano a los Peaky Blinders. Y lo cierto es que en el césped hubo una guerra de bandas. Una lucha por cada palmo de territorio. Lo que pasa es que cuando planeas una estrategia de guerra de trincheras y te derriban con un obús. Poco hay que hacer. [Narración y estadísticas, 1-0]

Lo cierto es que resulta complicado construir con un muro de currantes sin un arquitecto. Faltaban la gorra y los tirantes a la línea de seis con la que el Getafe no ha perdido en seis de sus últimos siete duelos. Djené, la punta de lanza de ese sexteto, puede destruir pero la creatividad no está entre sus virtudes. Si te encuentras con un gol tempranero, no un gol, sino un golazo: un zambombazo de Molina desde fuera del área, necesitas nombres diferentes.

Porque se las prometían felices los de amarillo ante un Atlético que vive entre batallas. Partidos cada tres días durante todo 2026 y ninguno fácil. Las rotaciones están dando aire al equipo, pero otros años la plantilla rojiblanca no tenía tanto arsenal en el banquillo. Son los suplentes que más goles marcan en la liga después del Barcelona. De hecho salió Vargas, primera titularidad del mexicano, y dejó detallitos como una buena conducción y una gran capacidad para encontrar el pase fácil. No es poco.

La fortuna y una nefasta actuación de un portero permitió al Atlético llegar a este sábado entre batallas europeas bastante más relajado. Simeone recuperó su 5-3-2 y destapó las esencias ofensivas de Molina, sin duda, su faceta más destacada. Recuperó a un Nico como carrilero, voluntarioso e incisivo y apostó por el doble mediapunta entre Almada y Baena, que se mantuvieron entre luces y sombras.

Quizás se echó de menos la presencia ofensiva de Sorloth. El noruego estuvo menos participativo que otros duelos. Pero pese a la maraña que le tenía preparada Bordalás, aún tuvo ocasiones de marcar algún gol como un cabezazo que golpeó al poste por la parte exterior tras un buen centro de Baena.

Bordalás quiso mover el árbol a la vuelta del vestuario y metió a Birmancevic por Femenía, que había dejado una pérdida en la primera mitad que habría sido el segundo del Atlético si Almada hubiera culminado mejor una fantástica conducción de Nico González. El resto del equipo entendió el mensaje y se conectó más al encuentro dando un paso adelante y a punto estuvo de encontrar Vázquez el empate en un barullo en el área.

Pero una locura transitoria arbitral, comenzada desde el videoarbitraje, terminó con las esperanzas azulonas. Ortiz Arias expulsó a Abqar por tocar las partes a Sorloth en un encontronazo entre ambos. El noruego se fue con amarilla y casi termina expulsado en la siguiente jugada tras un forcejeo con Zaid Romero, al que le dio un manotazo tras ser agarrado por el defensa del Getafe. Al final, la amarilla fue para el central azulón que acabó sangrando por la nariz. Poco después, el árbitro perdonó la roja a Vargas por una entrada muy fea sobre Milla.

Capítulo arbitral

El partido, claro, afeó. Se ensució bastante y eso benefició a un Getafe que quiso cazar en río revuelto. Casi lo hace Arambarri, tardó el uruguayo en controlar un balón cruzado por el área de Musso, titular por lesión de Oblak, y el disparo posterior se le fue alto. Luego le tocó a Milla, pero respondió bien Musso. Cambió Bordalás al uruguayo justo cuando, pese a estar con diez, ambos estaban consiguiendo hacerse con el mediocampo.

El Atlético tuvo una triple ocasión para sentenciar el duelo pero entre Soria y Duarte consiguieron truncar los disparos de Griezmann y Lookman. Y en el tramo final, ambos equipos fueron a tumba abierta, algo quizás menos inteligente para los rojibancos que tenían la recompensa en el bolsillo. El Getafe lo intentó con centros laterales, y casi encuentra oro con un cabezazo de Liso que atajó Musso, y los de Simeone buscaron las contras. El marcador no se movió más y el Atlético consiguió salvar las entreguerras. Suficiente.

Luis Vázquez, el "guerrero" argentino con hermanas futbolistas que revitaliza al Getafe: "Me toca a mi mantener a mis padres"

Luis Vázquez, el “guerrero” argentino con hermanas futbolistas que revitaliza al Getafe: “Me toca a mi mantener a mis padres”

"Todo dependerá de lo que quiera y pueda el club pero necesitamos incorporaciones". Ese fue el último lamento de Bordalás, al inicio del mercado de invierno, antes de que Ángel Torres le trajera a Martín Satriano, Sebastián Boselli, Zaid Romero, Veljko Birmancevic y Luis Vázquez. Desde que llegaron, el Getafe no ha perdido en seis de siete encuentros y ha obtenido cuatro victorias. "El club estaba en una situación complicada, necesitaba energía y creo que tomamos esa responsabilidad muy bien", apunta Vázquez a EL MUNDO.

El argentino es un tipo de 1,90 con una presencia imponente, pero más fino que Satriano, cuyas piernas parecen acero de barcos. Ambos atraviesan el túnel de un Coliseum en obras para cumplir con los diferentes medios de comunicación, que visitan al club en antes del encuentro ante el Atlético de Madrid esta tarde. "Sabemos que va a ser un partido difícil, pero venimos de estos días trabajando, preparando el partido, de saber cómo podemos lastimarlo, cómo podemos defender y cómo podemos atacar", explica el ariete.

No hay miedo en un equipo que arrancó los tres puntos del Bernabéu, pero que sólo ha ganado una vez al Atlético desde que llegó Diego Simeone. Saben que tienen sus armas, aunque a veces no gusten. "Cada uno tiene su excusa, pero es nuestra forma de jugar y que así hemos sacado buenos resultados. Lo que digan los demás no nos tienen que interesar", explica Vázquez que ha encajado como un guante en esa filosofía porque él se considera un "guerrero" en el campo.

Por su estilo, batallador y un dolor de muelas para los centrales así como un balón de oxígeno para las salidas del equipo y por su rendimiento. En su debut jugó casi los 90 minutos y marcó un gol. "Venía con ese hambre de no jugar, y tener la oportunidad de jugar el primer partido, creo que eso me ha dado un alivio al saber que podían contar conmigo", apunta un jugador que lleva dos goles en siete partidos con el Getafe.

El delantero en un pasillo del estadio.

El delantero en un pasillo del estadio.MUNDO

El argentino llegó cedido del Anderlecht, un equipo que ha vivido otros momentos de mayor gloria, pero que se encuentra peleando por los primeros puestos de la liga belga. Y se encontró que la batalla del Getafe era otra. "Sabía a lo que venía, a lo que necesitaba el club, así que vine mentalizado a dar lo mejor", explica la batalla por evitar el descenso en la que lleva el club varios años y que éste tiene pinta de que va a ser más sencilla con 35 puntos, 10 por encima de la salvación.

Pero a Vázquez no le importó la situación del Getafe, le gustó lo que le dijo su agente de que era "un club muy humilde, como una familia" y además jugaba en la liga española, que era uno de sus sueños de cuando era niño y pateaba un balón por las calles de Recreo en la ciudad argentina de Santa Fe. "Cuando llegué me encontré con un grupo muy lindo, con compañeros que me ayudaron desde el primer día y me dieron confianza. Creo que la confianza es muy necesaria para los jugadores", apunta el futbolista.

Vestuario de duros

El delantero se ríe cuando los Nyom, Djené y compañía le dan "alguna patada" en los entrenamientos y asegura que él también les avisa que irá fuerte, pero siempre se queda en el campo. Sin embargo, a nivel de calidad asegura que sus compañeros Luis Milla y Mauro Arambarri son los que más le han impresionado. "Es muy impresionante cómo se dejan la vida, cómo juegan, cómo corren, así que eso también se hace ver muchísimo", explica sobre el arrastre de sus dos colegas. Milla, de hecho, pasa por detrás de él en el Coliseum porque ya ha terminado su entrevista. El español parece el hermano pequeño de Vázquez pese a que él tiene 31 años y el argentino, 24.

Ya han pasado dos años desde que el delantero atravesara el Atlántico, pero algo más de que consiguiera retirar a sus padres. Vázquez, que tiene 10 hermanos, es consciente de los sacrificios de su familia con material, viajes, apoyo... para que él triunfara en un deporte al que también juegan sus dos hermanas. "Mi padre ya está grande, mi madre también, así que contento de que ellos estén tranquilos en casa y me toca a mí mantenerlo día a día en el fútbol", concluye este guerrero.

Entrevista Flash

Álvaro Rodríguez: "Con 18 años no estaba preparado mentalmente para asimilar lo que me estaba pasando en el Madrid"

Álvaro Rodríguez: “Con 18 años no estaba preparado mentalmente para asimilar lo que me estaba pasando en el Madrid”

El joven delantero del Elche, nacido en Palamós e internacional con Uruguay, vive su mejor momento con cinco goles. En la memoria, el debut con el Madrid siendo todavía un niño. «Raúl es el mejor entrenador que he tenido, se merece entrenar al primer equipo», cuenta a EL MUNDO.

Nico da la victoria al Atlético en el 'ensayo' de Copa ante la Real

Nico da la victoria al Atlético en el ‘ensayo’ de Copa ante la Real

Son caprichos del destino que quizás gusten a los cabalistas. Parece mentira que hace 72 horas se terminara por decidir la final de Copa y que este sábado los dos clasificados y los dos apeados se enfrenten entre sí en la siguiente jornada de liga. Y como si no se hubieran desfondado en unas semifinales intensas, el duelo en el Metropolitaon fue intenso y de poder a poder. Decidió quien tuvo más aire y ahí destacó Nico, que venía fresco tras una lesión, pero con más hambre que muchos titulares. Su doblete inclinó un duelo ante una Real muy recuperada. [Narración y estadísticas, 3-2]

Puede que fueran las 24 horas, o quizás la importancia de no perder el tren de la liga, por lo que pueda pasar en La Cartuja, pero el Atlético salió a morder a su rival. Quién sabe si estas heridas afecten el próximo 18 de abril. Conviene infligirlas para conseguir ventaja ese día ya desde el vestuario. Y no hay mayor asesino, en estos momentos, que el gigante noruego. Ni cinco minutos tardó en inaugurar el marcador. Honores a la estrategia del equipo técnico de Simeone. Saque de banda kilométrico de Giuliano, peinada y voleón a la escuadra.

Sorloth celebra el primer tanto del encuentro.

Sorloth celebra el primer tanto del encuentro.EFE

Pero esta Real no es la de Sergio Francisco. Este equipo al verse herido responde, no se tumba ni huye. Y puestos a mostrar ya las cartas, hagámoslo cuando tengamos ocasión. Los donostiarras, en una jugada trenzada entre Soler y Sucic se plantaron en el área de Oblak y allí fue el valencianista donde puso el zurdazo a la escuadra para enmudecer al Metropolitano. Armas en alto en esta precuela de la gran batalla y no habían pasado ni 10 minutos.

Extrañaría que la final se pareciera a este simulacro. Los equipos jugaron sin red, tocando el balón con valentía y alternando defensas en bloque bajo con posesiones largas. Da Mendoza eso al Atlético y si corrigiera igual en fase defensiva y limitara las pérdidas, sería un nombre muy interesante para ocupar unas de las plazas del medio del Atlético. Claro que con Koke a tu lado siempre se vive mejor. Lástima que justo antes del descanso, el joven se tuvo que retirar por un contrabalón con Barrenetxea.

Lo que pasa es que con el Tottenham en el horizonte, y con partidos cada 72 horas, si se cumplen, el equipo rojiblanco debe ir administrando jugadores y energías hasta una hipotética eliminación de Champions. Si llega. Ya dijo el propio capitán que así es imposible jugar al 100% todos los encuentros. Así, a la media hora de encuentro, los colchoneros bajaron una marcha. Salvo Giuliano, que por él no parecen pasar los esfuerzos, aunque a veces se confunda con ciertos piscinazos, que quizás colaran sin videoarbitraje.

Se vio un tanto desubicado a Lookman. No funciona tanto el nigeriano jugando por dentro y, aunque buscó la banda izquierda, no terminó de encontrar el espacio que halló en el duelo copero ante el Betis. En aquellos cuartos, el delantero parecía una ganga del mercado. Está claro que es un jugador especialmente peligroso al contragolpe y el Atlético, en casa, es un equipo con tintes de mandón.

Entraron varios tanques al campo por ambas escuadras tras el descanso. Griezmann y Julián por los rojiblancos y Guedes y Oyarzabal por los donostiarras. Era el momento de buscar al rival. Una Real sin miedo en el Metropolitano es un rasgo que le ha inculcado Matarazzo desde su llegada, un técnico que sólo ha perdido en el Bernabéu. Pero en el duelo empezaba a pesar el empuje del público y los rojiblancos comenzaron a inquietar y mucho a Remiro. Primero Sorloth y luego Nico tuvieron dos clarísimas para desnivelar, pero se fueron arriba.

Irrupción desde el banquillo

La siguiente no perdonó el argentino, pero no merece la pena mencionar el gol sino la asistencia de Griezmann, un taconazo que fue una obra de arte para dejar solo en área pequeña al extremo. Lo increíble es que no dio tiempo al Metropolitano a celebrar porque en la siguiente jugada Oyarzabal se sacó un obús para empatar de nuevo. Los viejos pilares que sujetan el castillo.

El empate no alteró el ánimo rojiblanco. Los chicos del Cholo martilleaban la portería de Remiro que respondía bien a los envites como un disparo de Hancko o una falta peligrosísima de Griezmann. Hasta que Nico mostró que está descansado y listo para reclamar un puesto en el once. El argentino completó su doblete con un cabezazo académido para tumbar a una Real muy combativa. Ahora llega el Tottenham... y el Getafe, vuelta en Londres, Madrid, Barça... En fin.

El miedo de Le Normand: suplente en el Atlético, un Pubill infranqueable y el Mundial en tres meses

El miedo de Le Normand: suplente en el Atlético, un Pubill infranqueable y el Mundial en tres meses

Era un jugador que se leía de corrido en las alineaciones de Diego Simeone. Vino para ocupar un puesto, el de central, que había ido perdiendo fuste con los años. Savic, un Witsel reconvertido, Hermoso, apuestas que no cuajaron, como Soyüncü, y otros que habían pasado, pero sin dejar la huella de Godín o Miranda. Entonces y por insistencia del técnico, el club se tira a por un central hispanofrancés que disputaba una Eurocopa que acabaría ganando con España.

Robin Le Normand llega al Atlético de Madrid el 27 de julio de 2024. El club paga 34,5 millones de euros más cinco en variables, un precio alto para un defensa, por un pilar de la Real Sociedad y también de la España de De la Fuente. Lo juega todo con el Cholo hasta que el 29 de septiembre un choque con Tchouaméni le abre la cabeza y tarda 67 días en volver a los terrenos de juego. Pero el jugador recupera su sitio y su estatus en el equipo. Es imprescindible y así se lo hace saber Simeone. "Es un defensa extraordinario", lanzó el técnico tras su ausencia por el traumatismo.

No parece que su situación cambiara con los fichajes de este verano. Pubill no contaba y Hancko alternaba la posición con Giménez y Ruggeri. Le Normand jugó de inicio los 10 primeros partidos de Liga, de los que sólo se perdió 13 minutos. Entonces llegó en Champions League el choque con Zorgane, jugador del Union Saint Gilloise, en el que se le produciría una hiperextensión de rodilla que le tendría más de un mes y cinco partidos fuera de las convocatorias. Pero a su vuelta, todo cambió.

Sin malas caras

Había tardado casi tres meses, pero cuando Simeone descubrió el rendimiento de Pubill y su sintonía con Hancko en el centro de la zaga se terminó el debate en el Atlético. "El trabajo acaba pagando", es una de las frases más repetidas por el Cholo y al defensa catalán se le devolvió con creces el tiempo de mili que pasó en detrimento de Le Normand, cuya presencia pasó a ser testimonial, especialmente en los grandes partidos.

De hecho, en la semifinal de Copa del Rey ante el FC Barcelona, el hispanofrancés sólo salió un minuto en los dos encuentros. "Él es muy humilde y de los que no se queja por salir poco", cuentan desde el club, que aseguran que su actitud no ha cambiado en los entrenamientos ni en la entidad. "Es un chico muy tranquilo", añaden sobre la personalidad de un futbolista que nunca pone malas caras, juegue o no juegue, a los compromisos que debe atender fuera del césped.

Cuestión técnica

Dicen en el vestuario que sus problemas por el traumatismo craneoencefálico o la hiperextensión de rodilla están olvidados. Ahora es una cuestión técnica la que hace que el Cholo no esté contando con él en los grandes duelos y sí lo haga en entreguerras donde, por desgracia, el equipo empató ante el Levante o perdió ante Betis y Rayo Vallecano.

En el entorno rojiblanco dicen que no le ven preocupado por el Mundial de este verano porque, como es un chico poco expresivo, es difícil saber lo que piensa cuando las cosas van bien y cuando van algo peor. Cuenta el hispanofrancés con la suerte de que su competencia para el puesto no está mucho mejor que él con un Vivian menos contundente, un Huijsen desinflado o un Laporte que ha vuelto hace poco a la titularidad. Sólo Cubarsí parece mantener un nivel seleccionable por Luis de la Fuente. Y Pubill, claro, que ya suena para la selección. Esta tarde ante su ex equipo, y como final de Copa anticipada, intentará redimirse.

Rodrygo se rompe el cruzado y dice adiós a la temporada con el Madrid y al Mundial con Brasil

Rodrygo se rompe el cruzado y dice adiós a la temporada con el Madrid y al Mundial con Brasil

Malas noticias para Rodrygo Goes. El jugador brasileño del Real Madrid terminó con molestias en la rodilla derecha el partido de este lunes ante el Getafe y tras pasar las pertinentes pruebas médicas en Valdebebas se le ha diagnosticado una rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha. Una lesión grave que pone fin a su temporada y que le hará perderse el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México de este verano.

El futbolista disputó 36 minutos contra el cuadro de Bordalás, su primer partido desde el 1 de febrero. Se había perdido cinco encuentros por una lesión muscular y la sanción de dos partidos en Champions por la roja que vio en Lisboa ante el Benfica, y regresó en la derrota ante el Getafe.

En una de sus primeras acciones sobre el césped, se hizo daño en la rodilla, comenzó a cojear y aunque terminó el partido y tuvo ocasiones para empatar, al final del mismo se tocó varias veces la rodilla en señal de molestia.

Los médicos del Madrid le exploraron la zona en el mismo vestuario, pero todo quedó pendiente de las pruebas médicas de este martes. Las mismas han confirmado la grave lesión.

Vuelven los gritos de "Florentino, dimisión" y los abucheos al Madrid de Arbeloa: "Entiendo que me piten el cambio de Thiago"

Vuelven los gritos de “Florentino, dimisión” y los abucheos al Madrid de Arbeloa: “Entiendo que me piten el cambio de Thiago”

El himno del Real Madrid resonó con fuerza justo cuando Muñiz Ruiz pitó el final del partido. Música a todo volumen mientras la afición del conjunto blanco le dedicaba a los suyos una de las grandes pitadas de la temporada. El público abucheó a los futbolistas, al cuerpo técnico y repitió "¡Florentino, dimisión!", la misma protesta que el pasado 17 de enero en el triunfo contra el Levante tras caer en Albacete. Este lunes, un mes y medio después, Chamartín enfureció al dejarse media Liga en el camino al perder contra el Getafe por 0-1.

Una derrota "inmerecida", según Arbeloa, y una Liga que sigue en juego. "Quedan 36 puntos y aquí nadie tira la toalla, no se rinde nadie. Cuatro puntos es una distancia que pensamos que podemos recortar, para eso vamos a trabajar y luchar. Esto es el Madrid y aquí no se va a rendir nadie", insistió en su primera respuesta. Un nuevo eslogan para un momento incómodo, tocando de nuevo el pozo.

El Madrid de Arbeloa ha perdido cuatro encuentros (Talavera, Benfica, Osasuna y Getafe) en 12 partidos, en los que ha cosechado ocho triunfos. En sus 28 encuentros, el Madrid de Xabi Alonso llegó a las 20 victorias, tres empates y cinco derrotas, ante Atlético, Liverpool, City, Celta y Barcelona. "No me toca a mí hacer esas valoraciones", contestó, directo y tajante, Arbeloa al ser preguntado sobre la mejoría del equipo desde el cambio de entrenador.

El Celta, precisamente, será el próximo rival del Madrid, este viernes en Balaídos. Una visita difícil que llega en un momento todavía peor, con bajas por lesión y por sanción. A la espera de la recuperación de Camavinga, Arbeloa no podrá contar en Vigo con Mbappé, Bellingham, Ceballos y Militao, mientras que Carreras, Huijsen y Mastantuono estarán sancionados.

El caso que más enfadó a Arbeloa fue el del argentino, que vio la roja directa por decirle al árbitro "esto es una puta vergüenza". "Son cosas que no pueden pasar", aseguró el técnico.

El entrenador fue el foco de los pitos de la grada con sus primeros cambios. Thiago Pitarch, uno de los futbolistas que más se había ofrecido en el primer tiempo, fue junto a Alaba y Trent el primer cambio del encuentro, una decisión que no gustó a la grada. "Thiago merecía que el público pitase el cambio. Lo entiendo y lo acepto. Ha hecho un gran partido", reconoció Arbeloa, que dio entrada a Rodrygo, Huijsen y Mastantuono. "Alaba tenía una pequeña sobrecarga y necesitábamos más amplitud por la banda derecha", explicó.

El 0-1, la primera victoria de Bordalás en 17 partidos contra el Madrid, es "inmerecida", según Arbeloa. "Hemos tenido ocasiones más claras que las del Getafe. Podemos hacer las cosas mejor, es obvio, pero lo han intentado. Después de una derrota como la de hoy las cosas se ven negras, pero no pongo ni un 'pero' al esfuerzo de los jugadores", reflexionó, y criticó la actuación del árbitro. "El Getafe ha planteado el partido como sabíamos, con muchas interrupciones. El árbitro ha permitido que se jugara a no jugarse, pero ni una critica al Getafe porque hacen lo que les permiten".

Julián despierta a tiempo para salvar la victoria del Atlético ante el Oviedo

Julián despierta a tiempo para salvar la victoria del Atlético ante el Oviedo

Uno nunca sabe cómo sientan las revoluciones. Hay que buscar los precedentes, que este curso no son buenos, pero los ojos del Atlético están en la Copa y en la Champions. Así que a la parroquia rojiblanca le tocaba rezar para que los no habituales, entre ellos Julio Díaz, canterano y debutante en esta empresa, dieran lo suficiente para hacerse con un Oviedo en necesidad y en ascenso. Los carbayones saben que lo tienen difícil, pero en sus últimos partidos apelan a lo imposible. Y entre lo improbable estaba el despertar de Julián, que dio los tres puntos al Atlético para alegría del Cholo, que se llevaba los tres puntos y un despertar, el de su delantero estrella. [Narración y estadísticas, 0-1]

No pintaba bien la llegada de Guillermo Almada a la capital asturiana, un entrenador que viene de un equipo de Segunda más cerca de la cola que de la cabeza. Pero el equipo ha recuperado la energía que tenía con Paunovic y que perdió con Carrión. Con unas alas muy peligrosas como Hassan y Chaira y un Viñas, que por fin descorchó la botella de los goles. Encima, las novedades en el once rojiblanco y el foco del club, daban un aire a los azulones.

Pero no fueron las novedades las que dieron el primer susto del partido a los de Simeone sino que fue una mala cesión entre veteranos, de Giménez a Oblak, que a punto estuvo de robarla Viñas primero al uno y luego al otro. La siguiente también fue azulona. Un remate de Sibo al primer palo tras la salida de un córner.

El juego empezó trompicado, poca claridad en el medio campo y eso que Simeone sacó a dos finos estilistas como Johnny y Mendoza. El ex del Elche sale bien con viento a favor, pero le cuesta gobernar desde cero o remar contracorriente. Bien es cierto que la juventud le da margen de mejora y si su entrenador mantiene su confianza, la experiencia y las cicatrices le harán más fuerte, como le ocurrió a Barrios, pieza capital en este equipo y gran ausencia en la sala de máquinas.

De hecho, un error en salida del murciano terminó con una contra peligrosa que a punto estuvo de culminar Fede Viñas. Esos son los típicos errores que el ordenador del Cholo suele guardar en su disco duro. Más errores que aciertos en una primera parte muy trabada que moría con pocas o más bien ninguna ocasión clara para ambos rivales.

Tangana entre jugadores del Atlético y del Oviedo.

Tangana entre jugadores del Atlético y del Oviedo.ANDER GILLENEAAFP

Entonces, en apenas 30 segundos, el Oviedo se desató con dos clarísimas ocasiones a las que respondió Oblak con maestría. Primero un remate de cabeza a bocajarro de Chaira tras un centro de Hassan, en una de las pocas ocasiones que consiguió superar al canterano rojiblanco. En el córner posterior, fue Reina, tras una jugada ensayada, el que obligó al esloveno a realizar otro milagro con un disparo cercano. El traje de la liga no le sentó bien al Atlético en los primeros 45 minutos.

Ante la apatía general o el mal juego, movió el Cholo rápido el banquillo y metió a Julián, cuya versión en los últimos tiempos no presagiaba una solución inmediata aunque la acabara dando, pero tampoco Lookman estaba mostrando motivos para quedarse en el campo. Además, hay que ir reservando efectivos para el martes. Al menos, al inicio del segundo tiempo, el Atlético adelantó líneas para suplir con presión la falta de creatividad en el medio. El peligro siempre es inversamente proporcional a las líneas que hay que atravesar.

Resurge la estrella

Como la Araña no fue suficiente en un inicio, Simeone tocó a rebato con Koke, Griezmann y Giuliano. La Liga puede ser un objetivo secundario, pero no se puede olvidar uno de los privilegios que concede, por si el plan A sale mal. La batuta del capitán tomó el control del encuentro, el filo era responsabilidad del galo y el Cholito. Pero lo puso Viñas, de nuevo, que se encontró con un balón en el área y lo golpeó con violencia a la media vuelta obligando a Oblak a intervenir.

Almada respondió a la veteranía con más veteranía. Y Cazorla entró en el campo dispuesto a reactivar a un Oviedo que había caído en este segundo tiempo. Pero fue Griezmann el que apareció para habilitar a Baena, aunque el gol fue anulado por fuera de juego. Los últimos minutos fueron de acoso y los más potables del Atlético a nivel ofensivo. Y entonces, cuando nadie lo esperaba, cazó Julián en el área un balón suelto y despertó de su letargo a rojiblancos, a ovetenses y a él mismo. El argentino dio tres puntos y se dio aire. No es poco para lo que viene.

Lamine Yamal catapulta al Barça ante el Villarreal

Lamine Yamal catapulta al Barça ante el Villarreal

Actualizado

Lamine Yamal catapultó al Barça hacia el triunfo ante un correoso Villarreal. El de Rocafonda fue vital para que los azulgrana se impusieran por 4-1 a un rival que llegaba al Spotify Camp Nou como tercer clasificado. Y lo hizo marcando el primer hat trick en partido oficial desde su llegada al primer equipo barcelonista. [Narración y estadísticas, 4-1]

Solo tiene 18 años, y no hay que olvidar que Leo Messi firmó tal hazaña con 19. Eso sí, el argentino lo hizo nada más y nada menos que ante el Real Madrid, en un duelo de vértigo que acabó 3-3.

Para llegar a la vuelta de las semifinales de Copa frente al Atlético con la moral alta fueron también fundamentales Fermín, implacable en la recuperación, y un Pedri que aprovechó los minutos que le dio Hansi Flick para lanzar un precioso balón al hueco que engendraría el tercer tanto del de Rocafonda. Lewandowski, al límite del tiempo reglamentario, sellaría el último tanto.

Los dos rivales firmaron un intercambio de golpes en toda regla en el inicio del duelo, en el que las llegadas a las áreas se acumularon, pero sin que ninguno de ellos encontrara remates peligrosos para romper la igualada en el marcador.

Los azulgrana, tremendamente conectados desde el primer minuto, parecieron decaer un poco en su ánimo con el paso de los minutos. Hasta que Lamine Yamal, aprovechando una buena asistencia de Fermín, se las arregló para anotar el 1-0 antes de que se cumpliera la primera media hora de juego.

Apenas diez minutos después, sería el propio joven crack azulgrana quien, tras una gran acción personal, pondría el 2-0 en el luminoso con un disparo prácticamente a la escuadra después de deshacerse de dos rivales arrancando desde la banda derecha del ataque barcelonista.

Los visitantes, pese al golpe, tendrían una inmejorable oportunidad para recortar distancias antes del descanso, con un remate de Ayoze que se perdió lejos de la portería de Joan Garcia. En el ocaso del primer tiempo, los locales tuvieron dos grandes opciones para dejar el duelo prácticamente visto para sentencia. Primero, con un lanzamiento de falta de Raphinha que obligó a Luiz Junior a lucirse bajo los palos. Poco después, con una internada en el área contraria a pase de Koundé del propio Lamine, cuyo disparo acabaría perdiéndose muy lejos de la portería del Villarreal.

Fuegos artificiales

En la reanudación, los visitantes aprovecharon la poca intensidad defensiva de los azulgrana a la salida de un córner muy madrugador para recortar distancias por medio de Pape Gueye. Con el tanto, los de Marcelino rozaron con los dedos la opción del empate. Y Ayoze, a puerta vacía, malogró una gran opción para conseguirlo, con Lamine en el suelo y Raphinha recriminándoles como un loco a sus rivales que no echaran el balón fuera como sí habían hecho ellos en la primera parte. Ni siquiera sus compañeros fueron capaces de aplacarlo y el brasileño, de hecho, acabaría siendo amonestado por un Díaz de Mera desesperantemente errático al valorar acciones de falta de ambos conjuntos.

Por momentos la posibilidad de que se estableciera un empate planeó sobre el Spotify Camp Nou. Hasta que Pedri, relevo de Olmo en la medular, buscó a Lamine con un balón al hueco para que el 10 azulgrana dejara el duelo sentenciado con un 3-1 con el que culminaba no solo su primer hat trick como azulgrana, sino también una actuación digna de videoteca. Si mantiene este estado de forma, las opciones del Barça de pelear por todo cotizarán muy al alza. Lewandowski, en el ocaso, remataría la tarde con el 4-1.