¿Por qué no hay ojo de halcón en España? Cuatro millones, la negativa de Tebas y la indignación del Barça ante el gol fantasma

¿Por qué no hay ojo de halcón en España? Cuatro millones, la negativa de Tebas y la indignación del Barça ante el gol fantasma

Una audiencia potencial de 650 millones de personas pudo observar cómo en el minuto 28 un córner rematado por Lamine Yamal terminaba en un gol fantasma en la portería del Real Madrid. Lunin terminaría echando el balón de nuevo a saque de esquina. Se tardó unos dos minutos en que se reanudase el juego, en uno de los mejores partidos que se pueden ver en el mundo del fútbol actualmente.

Los jugadores reclamaban en uno u otro sentido al árbitro del encuentro, César Soto Grado, y Gündogan le pedía que se mirase el reloj para comprobar si el balón había entrado o no. No sabía el germano ex del Manchester City, que en España, al contrario que en Inglaterra, no hay tecnología de gol. Así que la jugada debería determinarla el VAR. El videoarbitraje fue incapaz de concluir que el balón había traspasado la línea por completo así que el gol no subió al marcador.

Lo llamativo es que Canal + Francia y Bein Sports aplicaron la tecnología 3D a las tomas de cámara de las que disponía la retransmisión, había 36 para todo el encuentro, y determinaron que el balón no había traspasado la raya por completo.

Pese a las quejas posteriores en rueda de prensa de Xavi Hernández, entrenador del Barcelona, y el portero, Ter Stegen, en las que manifestaban que era "una vergüenza" que no hubiera tecnología de gol en España; Javier Tebas, presidente de LaLiga, no se quedaba callado.

En un post en X, el mandatario escribía: "Sin comentarios..." y adjuntaba una serie de capturas de pantalla en las que se evidenciaban errores de la tecnología de gol o Hawk Eye, la más reciente de hace dos años. En la última, además, recogía un titular en el que se apuntaba que Francia había suspendido el uso de esta tecnología.

Lo cierto es que en las competiciones organizadas por UEFA y en Alemania, Francia, Reino Unido e Italia cuentan con esta herramienta que, como el VAR, ha tenido errores, algunos recogidos en el post del presidente de LaLiga. Hawkeye Innovations, la principal compañía que opera este sistema, pidió disculpas por uno grosero que ocurrió en un partido de la Premier en 2021 y explicó que era la primera vez que ocurría algo así en más de 9.000 partidos de uso.

La implementación de este sistema se cuantifica, aproximadamente, en unos cuatro millones de euros. Javier Tebas explicó en una entrevista en Movistar a principios de temporada: "No es un tema económico lo de la tecnología de gol, es un tema de uso. En una temporada hay cuatro o cinco jugadas de este tipo". Y también apuntó que el VAR soluciona el "el 99%" de los casos a este respecto y que no tienen previsto instaurar una tecnología que no es "fiable al 100%".

Esta negativa de la competición de fútbol profesional se mantiene desde 2017. Un año después llegaría el videoarbitraje a nuestra liga y LaLiga consideró suficiente instalar dos cámaras fijas en la grada a la altura de la línea de gol para determinar si el balón traspasa la línea o no y ayudar en los chequeos de la mayor parte de jugadas de área así como en el trazado de líneas de fuera de juego cuyo posicionamiento parta del punto de penalti hacia la línea de meta.

El Var es "fiable"

Desde el estamento arbitral creen que estas cámaras son "fiables", siempre que el portero o un jugador no se interpongan en su tiro visual como hizo ayer Lunin. Estas circunstancias se han producido en torno a media docena de ocasiones a lo largo de seis temporadas, el equivalente a 4.500 partidos.

De hecho, éstas intervinieron en otro gol polémico en la misma jornada, en el Getafe - Real Sociedad. El videoarbitraje determinó que el primer remate de Óscar, jugador azulón, había traspasado la línea, aunque luego la jugada continuó y fue Latasa quien perforó la meta defendida por Remiro.

España sólo ha contado en una ocasión con la tecnología de gol. Fue en la primera Supercopa jugada en Arabia jugada en 2020 en Arabia Saudí. En esta edición, la primera vez que contó con cuatro equipos en su fase final, no hizo falta recurrir a la tecnología de gol. El Real Madrid fue el campeón de ese torneo en los penaltis ante el Atlético de Madrid.

La "leyenda" Lucas Vázquez y la respuesta de Ancelotti a Xavi: "Eso de que el Barça merecía ganar... Hay que verlo"

La “leyenda” Lucas Vázquez y la respuesta de Ancelotti a Xavi: “Eso de que el Barça merecía ganar… Hay que verlo”

En el asedio del Etihad, el Madrid y Lunin soportaron el lanzamiento de 18 córners por parte del Manchester City. Uno tras otro, el conjunto blanco consigió evitar que alguno de ellos terminara en gol y complicara una eliminatoria de absoluto sufrimiento. Pero ayer, en el minuto 6 del Clásico que podía decidir la Liga, en el primer córner del duelo, Raphinha puso un centro al segundo palo, Lunin intentó alcanzar el balón pero falló al calcular sus tiempos y Christensen cabeceó a la red el 0-1 de los de Xavi Hernández. Podría haber sido el comienzo de la remontada azulgrana en Liga, pero no, fue una remontada, otra más, de un Madrid que se niega a ser vencido.

El Barça se presentaba en el Bernabéu a ocho puntos y después del fracaso contra el PSG no quería escaparse de la lucha por el campeonato. Ancelotti, mientras, deslizó las obligadas rotaciones de Carvajal y Mendy pero apostó por su once de gala, aunque con Tchouaméni y Camavinga fuera de posición y Modric y Kroos compartiendo centro del campo. «Tienes que tener una fe y un carácter increíble, porque esto no es casualidad. Este equipo tiene algo que no empuja adelante», admitió Modric tras el duelo.

El escenario, además, estrenó virtudes. Chamartín presentó su nuevo videomarcador de 360 grados, una serie de pantallas led unidas por todo el anillo superior, de once metros de alto en los fondos y seis en los laterales. Bellingham, en su paseo previo a cada encuentro, alucinaba con la nueva tecnología.

Volviendo al césped, Vinicius empató desde el punto de penalti tras una falta de Cubarsí sobre Lucas. «¡Pero si se tira! ¡Se tira!», repetía Xavi al cuarto árbitro. No hubo dudas y el brasileño puso las tablas antes de que la otra polémica del duelo. En el 28, Lunin sacó sobre la línea un remate de Yamal y Soto Grado estuvo unos minutos esperando a que el VAR decidiera si era gol o no. La Liga no posee la tecnología que sí hay en otros campeonatos para avisar al colegiado cuando el balón supera la red, así que el VAR tuvo que decidir con las repeticiones de televisión.

Gündogan, incrédulo, le insistía al árbitro que viera su reloj. No sabía el alemán que la herramienta no funciona en el fútbol español. Al rato, Tebas salía al paso de las críticas y compartía en Twitter varios errores de la tecnología de gol en otras ligas europeas que sí disponen de ella. «No hay que callarse, es una vergüenza», criticó Xavi tras el duelo. «Dije que ojalá el árbitro pasara desapercibido y acertara. Y no ha pasado ninguna de las dos cosas. Es una lástima. Con el partido que hemos hecho, lo normal es ganar», añadió.

Ancelotti, por su parte, prefirió centrarse en el partido: «No quiero opinar de lo que ha dicho Xavi. Hemos sido capaz de dar hasta la última gota de energía. Eso de que el Barcelona merecía ganar... Hay que verlo».

El clásico dejó a Bellingham como protagonista, pero también a Lucas Vázquez. El inglés rompió sus más de dos meses de sequía en Liga y catapultó al Madrid al título con su 17º gol, a uno del Pichichi Dovbyk. El gallego, mientras, culminó una semana de ensueño. En el Etihad se puso a dar toques al balón antes de su penalti en la tanda y ante el Barça fue titular y participó en los tres goles. Provocó el penalti, marcó el 2-2 a pase del brasileño y asistió en el 3-2. «Faltando cinco minutos estábamos en una falta en contra y diciéndonos: 'Vamos a por el gol, a ganar'. Es eso lo que representa este club y este escudo», admitió Lucas tras el duelo.

En Twitter, Bellingham, que bailó con el gallego tras el tercero, ponía palabras al partido de Lucas: "Lucas Vázquez, p... leyenda".

Un histórico triunfo que completa el 3-0 madridista en los clásicos de este año: los dos de Liga y el de la Supercopa, algo que no pasaba desde la temporada 1935-1936. «Súmale seis al Barça y réstale seis al Madrid. Es lo que ha decidido la Liga», admitió Xavi.

El Madrid deja la Liga vista para sentencia, escapándose a once puntos a falta de 18. Los blancos deben enfrentarse a Real Sociedad, Cádiz, Granada, Alavés, Villarreal y Betis.

Adeu, Barça

Adeu, Barça

Un gol milagroso de Bellingham, justo en el minuto noventa, hizo al Real Madrid campeón de Liga, contra todos los intentos ofensivos de un Barcelona que jamás se rindió.

A veces creo que el Real Madrid es el Espíritu Santo, tan blanco como se le representa. Siempre alcanza el paraíso porque va vestido de blanco. Cuando en todo el partido Ancelotti sólo había salido a empatar, se aparece el santo Bellingham, que acaba con el Barça y con la Liga.

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El cabreo de Xavi: "Es una vergüenza. Merecimos ganar"

El cabreo de Xavi: “Es una vergüenza. Merecimos ganar”

Actualizado Domingo, 21 abril 2024 - 23:57

Por segunda vez en una semana, al Barça le tocó vivir la cara más amarga del fútbol. Tras el mazazo de la eliminación en los cuartos de final de la Champions frente al PSG del pasado martes en Montjuïc, se despidió a la práctica de cualquier opción de pelear por la Liga con una derrota por 3-2 ante el Real Madrid en el clásico.

Los barcelonistas, al término del duelo, se acercaron a la zona en la que podía haber más de los suyos para agradecerles su apoyo. Errores propios a nivel defensivo y lo que, para los visitantes, fueron a su vez fallos de apreciación del colegiado del duelo, César Soto Grado, acabaron por condenarlos a una derrota que puede significar, ya sí, el punto y final de la etapa de Xavi en el banquillo azulgrana. Si había algún tímido resquicio para ello, acabó por verse borrado de un plumazo.

«Me faltan palabras por el tema de la tecnología de la línea de gol, por el hecho de que no encuentren una buena imagen para revisarlo. Me parece una vergüenza, porque en otras ligas también lo tienen. Este mundo del fútbol mueve mucho dinero, no hay dinero para lo que es importante y me parece una vergüenza», reflexionó Marc André ter Stegen al término del encuentro, quien apuntó que la derrota se debió también a errores propios.

«No hemos estado al nivel de competitividad que deberíamos haber estado y eso nos quita puntos», agregó. «Es la realidad, no hay que callarse: es una vergüenza. Sí lo es sí», apuntó por su parte Xavi Hernández. «En la previa dije que ojalá el árbitro pasara inadvertido y que acertara. Ninguna de las dos», sentenció el técnico barcelonista. «Con el partido que hemos hecho, lo normal es ganar. Hemos jugado mejor», apostilló.

Un gol por decidir

La primera parte fue muy movida. Los azulgrana protestaron el penalti señalado a Cubarsí sobre Lucas Vázquez al entender que fue el madridista quien buscó el choque con el defensa. Esos, al menos, fueron los gestos que evidenció Xavi desde su área técnica y que fueron recogidos por las cámaras de televisión. La revisión del VAR, no obstante, no consideró oportuno modificar la decisión tomada con el juego en vivo por parte de un Soto Grado al que, ya terminado el partido, se le acercó el propio central canterano para preguntarle por el motivo de la pena máxima.

No mucho más tarde después, también a instancias del videoarbitraje, se decidió no conceder finalmente gol a los barcelonistas en una jugada que fue revisada durante varios minutos y en la que no acabó de quedar claro si el balón había atravesado o no completamente la línea de gol. El cuerpo de Lunin, que acabó dentro de su propia portería, en este caso, hacía imposible contar con una imagen que fuera realmente inapelable.

La imagen de Gündogan preguntándole al árbitro si no le había vibrado la muñeca, tal y como si ocurre, por ejemplo, en acciones de este tipo en la Premier, debería ser motivo de sonrojo para muchos. No es demasiado comprensible que una Liga que quiere codearse con la inglesa a nivel de repercusión y seguimiento internacional no tenga implementada una tecnología de línea de gol que pueda discernir, sin la menor duda posible, acciones que pueden decidir partidos e, incluso, un campeonato.

La lesión de De Jong

Muy especialmente, en un partido como el clásico, con una audiencia potencial de más de 600 millones de espectadores. Javier Tebas, el presidente de LaLiga, por su parte, respondería todas las criticas vertidas en las redes con un escueto tuit en el que tras señalar "Sin comentarios" recordó múltiples fallos de esta misma tecnología.

Después, llegaría una acción, esta más tímidamente protestada por los barcelonistas, alrededor de una posible pena máxima sobre Lamine Yamal que ni el colegiado del encuentro ni el VAR consideraron punible. Y, para colmo de males, en el tiempo añadido, Frenkie de Jong acabó dejando el terreno de juego tras una fuerte entrada de Valverde. El holandés, que se recuperó hace poco de un fuerte esguince en el tobillo derecho, abandonó el terreno de juego entre lágrimas, con claros gestos de dolor y tapándose la cara con las manos. Su ya maltrecho tobillo se llevó, otra vez, la peor parte.

El Atlético alarga su depresión europea ante el Alavés

El Atlético alarga su depresión europea ante el Alavés

No podía ser otro día y no podía ser otro partido. Sólo uno terminaría con los tres puntos, pero eso no significaba que el duelo de Mendizorroza no fuera un momento para recordar en casa de los Simeone. Padre e hijo se encontraban en liga por primera vez y Giuliano, además, partía como titular después de que le rompieran la pierna en un partido de pretemporada el pasado verano ante el Burgos. Y, aunque parezca increíble, el que sonreiría finalmente sería el hijo. [Narración y Estadísticas, 2-0]

Solo ese apellido ya evoca lucha, esfuerzo y sacrificio. Lo que pasa es que en los primeros minutos ambos equipos interpretaron de manera exagerada esas virtudes y hubo episodios más violentos de lo habitual en una jornada liguera sin demasiadas urgencias, pero con el rabillo del ojo atento. Unos hacia la Champions y otros hacia el descenso.

Y, sin ni siquiera dar tiempo a que el balón bajara al césped, el Alavés se encontró con el primer gol y Giuliano perdonó el segundo a su padre. Tras un despeje larguísimo de Sivera, varios rechaces flojos dejaron el cuero en los pies de Benavidez en el balcón del área y el uruguayo la colocó en la base del poste. Golazo. El pequeño de los Simeone no pudo hacer el segundo apenas dos minutos después porque se le fue el disparo alto tras un error de Savic que midió mal en un salto.

Giuliano en un lance con Molina.

Giuliano en un lance con Molina.CESAR MANSOAFP

Otro partido en el que, el otrora inexpugnable Atlético de Madrid, recibía un gol. Y ya son 12 encuentros seguidos sin mantener la portería a cero. Este año defensivamente el Atlético es una verbena y eso les ha costado muchos disgustos, principalmente fuera de casa, y dos eliminaciones en Copa y en Champions. Un drama.

Cuesta ver a un equipo como el Atlético, con muy buen pie y gusto por la pausa esta temporada, pasarse casi una parte entera a pelotazos y esperando una contra cuando vas perdiendo en el marcador. El golpe del Dortmund se ha notado en la línea de flotación colchonera, especialmente en la afectiva. Solo De Paul y Koke mostraron cierto amor propio.

Apenas un remate a puerta en 45 minutos perdiendo el choque desde el 14, aunque es cierto que al borde del descanso los colchoneros apretaron, o por vergüenza o por suavizar la bronca que el Cholo estaría rumiando desde verse abajo en el marcador.

Pero justo cuando moría el tiempo, una mano absurda de Azpilicueta casi complica las cosas aún más para los colchoneros. Tuvo suerte el navarro y el Var le anuló el penalti pitado en primera instancia por Gil Manzano. Otras veces se han pitado. Con jugadas grises uno entiende que las quejas vayan elevándose según el tamaño del equipo beneficiado.

Decía Filipe Luis, ex futbolista del Atlético, que a veces cuesta mentalizarse para partidos de liga que vienen tras una dura exigencia europea. Decepción en este caso. Los primeros 45 minutos fueron eso, un problema de actitud que el Cholo quiso corregir en el descanso y con la entrada de Saúl por De Paul. Y el ilicitano ya le enseñó los tacos en la primera jugada sobre el césped a Giuliano.

Mejoría inerme

Sea lo que fuere, bajó el balón el Atlético y comenzó a rondar más la portería de Sivera. Es su juego este año, el toque y la presión, pero las dos cosas las había olvidado en Vitoria. A quien no se le olvidó jugar pese a la inactividad fue a Giuliano. El mejor sobre el campo. Y una tortura para la defensa atlética, especialmente para Molina, al que le hizo bastantes trajes.

Dos motivos de sorpresa en Mendizorroza. Uno, la ausencia deportiva de Griezmann. Estuvo invisible el francés. Prolongó su intrascendencia de Dortmund, lo que es un problemón para el Atlético. Y otro la ausencia, en este caso física, de Samu. Luis García Plaza decidió prescindir de inicio del delantero cedido por los colchoneros, cosas de entrenador. El plan funcionó.

Los rojiblancos mejoraron con la salida de Riquelme y Lino perdonó el empate tras una gran combinación conjunta y pase atrás de Molina. Luego fue Sivera quien tuvo que intervenir para atajar un gran disparo de Correa. El Atlético apretaba y quería, ahora sí, ahogar al Alavés.

Pero, con su última bocanada, los babazorros mataron a los atléticos con un 'riojazo' de bandera. Empaló el medio vitoriano un centro lateral a la escuadra para iluminar Vitoria y mantener a los rojiblancos en su depresión postraumática europea.

Duelo parricida en Vitoria, los Simeone se enfrentan por primera vez tras la lesión de Giuliano: "Sería increíble jugar pero lo importante es ganar"

Duelo parricida en Vitoria, los Simeone se enfrentan por primera vez tras la lesión de Giuliano: “Sería increíble jugar pero lo importante es ganar”

Volvía Diego Simeone de San Francisco de la pretemporada con el Atlético de Madrid a principios de agosto cuando recibía la noticia de lo ocurrido a su hijo menor de su primer matrimonio. El entrenador, nada más aterrizar en la capital, cogía el coche, recogía a su mujer y se dirigía a Vitoria donde operarían a Giuliano de una luxación de tobillo y una rotura de peroné tras una dura entrada en un amistoso ante el Burgos.

"Muchas gracias a todos los que se preocuparon y estuvieron pendientes. Giuliano ya está recuperándose y en muy buenas manos", fue el texto que el preparador argentino escribió en redes sociales acompañando a una foto en la que sale dándole la mano a su hijo tras su intervención quirúrgica. Casi medio año después, el futbolista volvió al césped y esta tarde tiene un duelo parricida en Mendizorroza.

"Física y mentalmente ya estoy 100% recuperado y con los minutos que voy teniendo en el campo me encuentro muchísimo mejor. En lo personal también muy contento", expresa el jugador en la antesala de un partido "muy especial" para él en lo personal y muy importante para su equipo, al que tan solo le separan siete puntos de la salvación.

El Alavés, equipo en el que milita el hijo del Cholo desde este verano, se enfrenta al Atlético de Madrid, club al que pertenece y en el que, desde hace 12 años, tiene a su padre sentado en el banquillo. Un equipo que ya puso en apuros a los rojiblancos en el Metropolitano, aunque terminó perdiendo por dos goles a uno.

El vástago de Simeone augura un encuentro igual de complicado en Vitoria. "Será un duelo muy disputado porque el Atlético no negocia el esfuerzo. Hay que hacer un partido casi perfecto para sumar los tres puntos. Los dos equipos nunca dan una pelota por perdida", comentaba en un reciente vídeo.

Giuliano conoce bien el Atlético. Fue jugador de la cantera rojiblanca a la que llegó del fútbol base de River Plate. Ya desde pequeño no solo destacó como delantero, también trascendieron las celebraciones de los goles rojiblancos abrazando a su padre cuando ejercía de recogepelotas del primer equipo.

Su primera experiencia profesional llegó con 20 años cuando fue cedido al Zaragoza de Segunda División. Allí fue uno de los futbolistas más destacados del conjunto maño del que terminó como máximo goleador con nueve tantos.

El Atlético entendió que necesitaba seguir fogeándose y esta temporada decidió volver a cederlo. En esta ocasión fue al conjunto vitoriano con el que sufrió ese percance del que se recuperó, durante el primer mes, en Madrid junto a su pareja y su familia. Mientras, el jugador que le lesionó, Matos, ex canterano del Sevilla y defensa del Burgos, siguió recibiendo amenazas y calificativos de "asesino" o "carnicero" en redes sociales.

Giuliano es un joven muy apegado a los suyos como se puede observar en sus publicaciones en redes sociales. Son numerosas las imágenes que le muestran no sólo junto a su padre, también junto a sus hermanos, también futbolistas. Giovanni, que milita en el Nápoles y Gianluca que se encuentra jugando en el Tudelano, de Segunda RFEF. También se le ve junto a sus hermanastras, hijas de Carla Pereyra y el Cholo.

Esta tarde habrá otra foto familiar, un recuerdo nuevo para el album de los Simeone. Solo que, según finalice el encuentro, uno exhibirá una amplia sonrisa y el otro, probablemente, no tenga la mejor de las caras. "Sería increíble jugar, pero lo importante son los tres puntos", confesaba Giuliano. Coinciden padre e hijo en qué es lo importante.

Dovbyk, Bellingham, Budimir, Lewandowski... ¿Camino del peor Pichichi del siglo XXI?

Dovbyk, Bellingham, Budimir, Lewandowski… ¿Camino del peor Pichichi del siglo XXI?

En la temporada 2001-2002, Diego Tristán marcó 21 goles para el Deportivo de La Coruña. La Liga se la llevó el Valencia y el mal momento doméstico de Real Madrid y Barcelona dejó la peor tabla anotadora del siglo XXI en el fútbol español. Justo nada más empezarlo. El atacante sevillano fue el único capaz de superar los 20 goles y se llevó el Trofeo Pichichi con la media más baja en cuanto a goles por partido de los últimos 30 años: 0,62. Ni Kluivert ni Morientes, ambos con 18 tantos, consiguieron darle caza. La escasez goleadora en el fútbol español era alarmante hasta que llegaron Ronaldo, Forlán, Eto'o, Ruud van Nistelrooy y, por supuesto, Leo Messi y Cristiano Ronaldo. Pero 22 años después, el problema se repite.

El ucraniano Artem Dovbyk (17), seguido por Jude Bellingham (16) y Ante Budimir (15) pelean por el Pichichi de la Liga. El croata de Osasuna ya no podrá sumar más, pues en el partido ante el Valencia se fracturó tres costillas y es baja para lo que queda de temporada. A siete jornadas del final de la competición, estamos oficialmente cerca del peor Pichichi del siglo XXI.

Las salidas de Messi, Cristiano, Luis Suárez o Benzema y el bajón físico de Lewandowski, máximo goleador del curso pasado con 23 anotaciones en 34 encuentros (a 0,68 por partido) han dejado a la Liga huérfana de grandes goleadores. Messi y Cristiano son un caso único, goleadores insaciables más allá de su época que elevaron el techo del galardón del Pichichi a los 40 goles por temporada, pero el fútbol español siempre ha tenido referentes goleadores. Algo que ahora mismo pende de un hilo, y un hilo muy fino.

El ejemplo de Sorloth

Dovbyk recibe al Cádiz esta noche con el Girona. El ucraniano no veía puerta desde el 21 de enero, pero ante el Betis anotó un doblete que le elevó posiciones en la clasificación y el gol conseguido ante el Atlético le deja como líder en solitario. Bellingham intentará retomar su olfato goleador en el clásico de mañana en el Bernabéu, porque después de un inicio de curso extraordinario, sólo suma tres tantos en Liga en 2024, dos de ellos ante el Girona.

Budimir, por su parte, era el atacante más en forma del campeonato. Acumulaba seis goles en los últimos ocho encuentros y tenía muchas posibilidades de llevarse el trofeo, pero esa lesión le aparta de la carrera. Por detrás de todos ellos aparece Borja Mayoral, con 15, también lesionado hasta mayo tras romperse el menisco. Con 14 están Álvaro Morata, que lleva un gol en los últimos dos meses, y AlexanderSorloth, en plena racha, con seis goles en las últimas seis fechas.

El ejemplo del noruego del Villarreal sirve para todos: una racha buena te mete de lleno en la pelea. Que se lo digan al azulgrana Lewandowski, que entre octubre y enero sólo marcó tres goles y al que su buen febrero, unido al tanto en el Metropolitano, le ha elevado a los 13 tantos, a cuatro de revalidar el Pichichi. En la pelea están todavía Guruzeta y Griezmann (13), Vinicius y Hugo Duro (12), y han bajado un escalón delanteros que otros años se han codeado con los mejores, como Gerard Moreno (10).

Juanito y Da Silva

La realidad, pese a todo, es que gane quien gane el premio será uno de los más baratos, o el que más, del siglo. A estas alturas del curso pasado, transcurridas 31 jornadas, Lewandowski llevaba 18 goles y acabó con 23 tras un buen tramo final. En la 21-22, Benzema ya llevaba 24, y si nos vamos a los años buenos de Cristiano y Messi, el portugués y el argentino ya habían superado los 25 o los 30 a estas alturas de varias de sus temporadas. Hay que remontarse de nuevo a esa 01-02 para encontrar un Pichichi tan rácano en la jornada 32. En esa campaña, Morientes y Kluivert lideraban con 16 tantos, por 15 de Tristán, que remontó al final hasta los 21 que le dieron el trofeo.

Hay que viajar todavía más al pasado para descubrir una jornada 32 peor que la actual a nivel goleador. En la 1990-1991, Manolo, delantero del Atlético, acumulaba 15 tantos, uno menos que los Pichichis actuales, mientras que Butragueño, que acabó siendo Pichichi con 19, sumaba sólo 10. El Buitre despertó al final y logró evitar ser el peor máximo goleador de los últimos 50 años en la Liga, mención que todavía tienen sobre sus hombros Juanito y Jorge Polilla Da Silva, que anotaron 17 en la 83-84.

Dovbyk, Bellingham, Morata o Lewandowski intentarán esquivar en estas últimas siete jornadas pasar a la historia como el peor Pichichi del siglo XXI (necesitan llegar a 22) o el peor de los últimos 50 años.

Morata y su atasco ante la mejor temporada de su vida: "Hay cosas que no se pueden explicar"

Morata y su atasco ante la mejor temporada de su vida: “Hay cosas que no se pueden explicar”

Quizás en otras temporadas se vería a un jugador más alicaído, más frustrado, perdido en el campo después de estar mes y medio sin marcar, seis partidos entre Liga y Champions. Ese jugador ya no existe. La familia y la ayuda de un coach han transformado a uno de los delanteros españoles más importantes. Quizás el más importante actualmente.

Álvaro Morata apenas llevaba cinco minutos en el partido ante el Girona, en el que había salido para sustituir a un lesionado Saúl, y le llegó el primer balón franco. Condujo el madrileño la contra del Atlético con jugadores desplegándose a ambos lados e intentó abrir a Correa, pero el balón no llegó al argentino y se fue rechazado hacia el córner. Lo peleó hasta salvarlo sobre la línea y puso un centro perfecto a la cabeza de Correa.

Era el gol la remontada rojiblanca ante el tercero de la liga. El que afianzaba el cuarto puesto del Atlético y el que le ponía a cuatro puntos de los catalanes. También un gesto del madrileño para su amigo Correa. "Es un delantero de calle, que le puedes poner entre los centrales o a girarse, a mí me parece un jugador espectacular y estoy muy contento por el pase de gol y porque ha metido gol Angelito y hemos ganado el partido", admitía Morata tras el encuentro.

Sobre todo, era un gol que daba la razón a su entrenador y a sus compañeros, las personas que más respaldan su labor dentro del campo. "Hay cosas que no se pueden explicar, son naturales. Álvaro hizo seis meses impresionantes. Hoy está en un momento más difícil porque no encuentra el gol, pero está trabajando para lo que el equipo necesita y acabará llegando", decía Simeone tras el partido ante el Borussia de Dortmund.

La defensa del Dortmund tapona un disparo de Morata.

La defensa del Dortmund tapona un disparo de Morata.THOMAS COEXAFP

"Aunque no haya hecho gol, entró muy bien y es lo que necesitamos de él", apostilló su compañero y amigo Antoine Griezmann en el postpartido del Girona. Su principal socio dentro del campo y con el que consiguió atemorizar a las defensas en Liga y Champions la primera parte de la temporada.

Las frías cifras dicen que Álvaro Morata iba camino de pulverizar la mejor marca de goles de su carrera. En los primeros seis meses, como decía el Cholo, el madrileño sumaba 20 goles y tres asistencias. Hoy sólo suma una asistencia más, la citada a Correa ante el Girona. Parece que el delantero se ha atascado en la cumbre.

Su último gol se lo hizo al Betis en casa el pasado 3 de marzo cuando moría la primera parte. Desde ese día, ha jugado ante el Cádiz, el Inter, el Barcelona, el Villarreal, el Dortmund y el Girona, seis encuentros, dos de ellos de Champions League, en los que ha tenido numerosas ocasiones, pero ha sido incapaz de materializarlas.

Lo curioso es que ese bajón anotador no ha venido desde el tanto al Betis. Habría que remontarse al 22 de enero cuando el madrileño marcó ante el Granada. Era el segundo partido anotando ya que en el anterior, precisamente ante el Girona, consiguió su primer y único hat trick de la temporada. Era su momento cumbre. En el que se apuntaba a que superaría el mejor año anotador de su vida.

Mejores temporadas

Álvaro Morata sólo ha llegado a los 20 goles por temporada en dos ocasiones. Hablamos de la 2020/21 con la Juventus de Turín en la que también sumó nueve asistencias y en la 2016/17 que lo consiguió con el Real Madrid y a la que hay que añadirle seis pases de gol. Esta sería la tercera, y a juzgar por el ritmo anotador que llevaba, parecía que iba a pulverizar ese récord. Y todavía está a tiempo de hacerlo.

Necesita el Atlético que Morata se lo proponga. La baja de Memphis y la irregular temporada de Correa, un jugador que estuvo a punto de marcharse en el mercado invernal al fútbol saudí, le convierte en el socio imprescindible de Griezmann, mejor jugador y leyenda rojiblanca. Además, el equipo afronta este tramo final de temporada con dos grandes objetivos en mente.

La peor racha

El primero se aclaró bastante tras la victoria el sábado ante el Girona, que es terminar en puestos Champions. El segundo es un sueño, pero qué sueño. Tras tres finales perdidas, la parroquia rojiblanca suspira con la máxima competición continental tras la victoria en la ida de cuartos ante el Borussia de Dortmund. "Necesitábamos ganar ante el Girona para llegar bien al partido de esta semana", contaba el protagonista.

En el Atlético confían en el delantero y esperan que no se alargue más tiempo su racha de partidos sin marcar. Su periodo más largo sin hacerlo fueron 115 días, fue conla Juventus de Turín en Italia, y la rompió con un doblete ante el Inter en la Coppa de Italia. "Me estaba volviendo loco, es la primera vez desde que empecé a jugar que pasaba tanto tiempo sin marcar", comentó en aquel momento. No es el mismo equipo, no son los mismos compañeros y, sobre todo, no es el mismo Morata.

Nuevo episodio racista en Mallorca: un joven hace gestos de un mono tras el gol de Tchouaméni

Nuevo episodio racista en Mallorca: un joven hace gestos de un mono tras el gol de Tchouaméni

Actualizado Domingo, 14 abril 2024 - 15:06

Un joven aficionado imitó este sábado los gestos de un mono en una de las gradas de Son Moix tras el gol del francés Aurélien Tchouaméni que dio la victoria al Real Madrid (0-1) ante el Mallorca, según recogen las cámaras de Movistar +.

Se trata de un nuevo episodio racista en el estadio mallorquinista que no fue recogido por el colegiado José María Sánchez Martínez en el acta del partido.

En las imágenes se puede apreciar como el seguidor bermellón, con camiseta negra y bufanda del equipo balear, se burla del futbolista galo mientras sus compañeros le rodean celebrando el gol.

Sánchez Martínez sí incluyó en su escrito el lanzamiento de una "botella de agua llena" al terreno de juego, que "no impactó en ningún jugador", remarca.

"El lanzamiento se produjo desde la zona donde están ubicados los seguidores del club local. Por ese motivo el partido estuvo detenido durante 1 minuto, avisando al delegado de campo por megafonía que el lanzamiento de objetos debía cesar de inmediato", concluye el árbitro murciano.

La Policía Nacional está intentando identificar al aficionado que hizo los gestos del mono a Tchouaméni. "El club ha activado el protocolo contra la violencia en el fútbol y está colaborando con la Policía Nacional en la identificación de dicha persona", señala el Mallorca en un comunicado.

"El RCD Mallorca no tolera ni tolerará ninguna manifestación de racismo y participa activamente en todas las campañas para erradicar esta lacra que va más allá del deporte", remarca el club. La nota finaliza agradeciendo "una vez más a la afición su comportamiento ejemplar". "Que un caso aislado no empañe el respeto y la deportividad del mallorquinismo", precisa el Mallorca.

Vinicius, atacado hace un año

No es la primera vez que Son Moix registra casos de actitudes xenófobas. Hace un año, un abonado del Mallorca fue sancionado con 4.000 euros de multa y 12 meses sin entrar al campo bermellón por gritarle "eres un mono" al también jugador del Madrid Vinicius Júnior, que este sábado entró al terreno de juego en la segunda parte.

Ese choque tuvo sus consecuencias y acabó en el Juzgado de Instrucción 3 de Palma. LaLiga denunció los insultos y cánticos racistas que Vinicius recibió en la capital balear, situación muy repetidas en otros campos.

El jugador declaró por vídeo conferencia el 4 de abril de 2023 que se había sentido "ofendido" por los gritos xenófobos y racistas que recibió durante el partido.

El Mallorca emitió entonces un comunicado insistiendo en el que "se posiciona siempre en contra de cualquier tipo de insulto o manifestación racista y trabaja de forma conjunta con La Liga para la identificación del responsable de los gritos racistas para así tomar las medidas legales oportunas".

La animadversión que genera Vinicius entre los radicales bermellones se repitió tres meses después en la previa del partido que enfrentaba al Mallorca y al Valencia.

El Juzgado de Instrucción 10 de Palma abrió una causa, archivada poco después, por los insultos al jugador del Madrid reflejados en una pancarta exhibida en un bar frecuentado por "ultras" del Mallorca.

Maffeo cierra su cuenta en X

La previa de la visita del Real Madrid de este sábado también estuvo marcada por la decisión de Pablo Maffeo de cerrar su cuenta en "X".

El defensa hispano argentino prescindió de esa red social "por las burlas y ataques" que recibió de seguidores blancos tras verter lágrimas después de perder la final de la Copa del Rey en la tanda de penaltis el pasado sábado ante el Athletic Club de Bilbao en el estadio de La Cartuja de Sevilla.

El gesto de enjugarse las lágrimas lo imitó el defensa mallorquinista delante de Vinicius para acusarlo de "llorón" por sus continuas quejas al árbitro.

"Que tres idiotas me digan cosa no me afecta, creo que les afecta más a mi familia que a mí. Simplemente cerré las redes porque vi un comentario hacia mi hija y, antes de entrar al trapo, calentarme y mandar a tomar por culo a alguien, para ser yo el quinqui y el macarra, mejor lo cierro. Sólo lo usaba para leer cosas. A mí no me afecta, estoy bien, el equipo me ha apoyado y estoy tranquilo", explicó el futbolista del Mallorca al finalizar encuentro ante el Madrid.

Al Barça le basta con un latigazo de Joao Félix

Al Barça le basta con un latigazo de Joao Félix

Actualizado Sábado, 13 abril 2024 - 23:13

Al Barça le bastó con un latigazo de Joao Félix, hiperactivo sobre el césped del Nuevo Mirandilla, para acabar sumando los tres puntos en un partido otrora proclive a despistes carísimos. Con el clásico ante el Real Madrid en el Bernabéu ya a la vuelta de la esquina y a las puertas del trascendental partido con el PSG del martes, que puede volver a meter a los azulgrana en unas semifinales de la máxima competición europea cinco años después, el portugués aprovechó el duelo para reivindicarse y postularse como la primera opción a tener en cuenta en caso de que alguno de los más utilizados no esté.

El equipo titular del Barça no dejó lugar a dudas. En el once de Xavi sólo había tres jugadores que entrarían ahora mismo en el conjunto de gala azulgrana: Ter Stegen, Cubarsí y Christensen. Con el danés reubicado de nuevo, en este caso, en el centro de la zaga. Vitor Roque, tal y como llegó a deslizar el de Terrassa en la rueda de prensa del viernes, estuvo también de inicio sobre el césped, con otros dos futbolistas que han perdido protagonismo en los últimos tiempos, como Ferran Torres y Joao Félix, acompañándolo en labores ofensivas. Y fue el portugués, precisamente, el encargado finalmente de abrir el marcador en el ocaso del primer tiempo, con un remate de chilena que tomó por sorpresa a propios y extraños y que, a su vez, hizo en parte justicia a los méritos que acumularon los visitantes a lo largo de la primera mitad.

El tanto del portugués, el séptimo en la Liga en lo que llevamos de temporada, les permitió a los barcelonistas marcharse con ventaja al descanso tras unos primeros 45 minutos en los que tuvieron más el balón más que el Cádiz, aunque les costó crear ocasiones decididamente claras. En defensa, mientras, con Héctor Font y Marcos Alonso escoltando a Cubarsí y Christensen en las alas, el Barça no sufrió demasiado. Y en las contadas ocasiones en las que los delanteros locales se las arreglaron para encontrar algún resquicio para amenazar seriamente a su rival, se encontraron siempre con la seguridad bajo los palos de Ter Stegen. Las cosas, además, podrían haberse puesto aún mejor para los visitantes si Chust no hubiera andado atentísimo para sacar sobre la línea un remate de Fermín que ya había superado a Ledesma.

Tras el descanso, el equipo de Pellegrino saltó al terreno de juego tremendamente acelerado, espoleado por la necesidad de marcar al menos un tanto que le diera el empate. Y lo encontró, con un remate de Juanmi finalmente invalidado por un claro fuera de juego. La acción empujó tanto al propio Cádiz como a los aficionados congregados en el Nuevo Mirandilla. Para apaciguar esa efervescencia, Xavi movió el banquillo con un triple cambio con el que incorporó al duelo a Koundé, Pedri y Lamine Yamal.

Una decisión que se mostró eficaz tanto para maniatar un poco más a los locales como para recuperar el protagonismo en labores ofensivas. La mejor ocasión, con todo, sería un disparo desde fuera del área de Samassékou que obligó a Ter Stegen a lucirse para mantener su portería imbatida.

La incertidumbre del 0-1, cómo no, acabó por llevar al Cádiz a volcarse en las inmediaciones del área rival, con un Barça que supo aguantar perfectamente sus embestidas para llevarse tres puntos muy trabajados a una semana de plantarse en el clásico del Bernabéu y con la vuelta de los cuartos de la Champions ante el PSG centrando ya todas las miradas.