Florentino Pérez se ha quedado sin escudo, desnudo frente a una crisis que no cierra una simple victoria. Es profunda. Arbeloa no sirve como escudo. No tiene la suficiente estirpe ni el acero. La pitada muestra que su predicamento entre los aficionados es nulo. Se equivocó el nuevo entrenador, refugiado en absurdas hiperactuaciones, al citar a Juanito, un estandarte del madridismo en carne y hueso, para sugerir lo que los socios debían hacer. Son soberanos.
Aunque los socios ya no siempre compongan el decorado mayoritario del Bernabéu, poblado de turistas, turistas ricos, a la hora del aperitivo estaban donde entendieron que tenían que estar e hicieron lo que creían que debían hacer. Pitaron a los jugadores que consideran responsables de la crisis, Vinicius, Bellingham y Valverde, principalmente, justo los que mayor oposición hicieron a Xabi Alonso, y pidieron la dimisión de Florentino. Miraron al palco y una gran parte se fue antes de que acabara el partido. La asunto.
La victoria ante el Levante cauteriza la crisis, no la resuelve, y al menos permite al equipo blanco seguir donde estaba en la Liga, a la espera de lo que haga el Barcelona. Podría haber sido peor, en una atmósfera bajo la que era complicado jugar al fútbol. Para alguno de los más jóvenes, como Huijsen, fue un martirio. El descenso en el rendimiento del central es un síntoma de lo que sucede en el Madrid.
Los pitados corrieron todo lo que pudieron, mientras el público coreaba el nombre de Gonzalo, futbolista de la cantera que dio vida al Madrid en Albacete, hasta que Arbeloa lo sustituyó en el descanso. Los siguientes aplausos fueron para Asencio, y no por el segundo gol. Quieren reconocerse en los valores de la casa y, hoy, únicamente lo hacen en la cantera, olvidada cantera.
Fue en Albacete donde todos los cálculos del Madrid estallaron. Después de la Supercopa, entendieron en el club que era el momento del cambio de entrenador, con la cuesta abajo ya para Arbeloa: Albacete, Levante, Mónaco... El club hizo un mal análisis de la situación o, al menos, un análisis incompleto. La cuesta abajo era un precipicio.
De ese modo lo entiende el Bernabéu, cuyo plebiscito es unívoco. Los culpables son los jugadores y el presidente, lo que apunta a falta de compromiso y errores en la planificación. El Madrid debería haberlo interpretado correctamente cuando la grada pitó a los jugadores al final del partido con el City, que se impuso por 1-2. Ese hecho reveló ya el distanciamiento entre el sentir de la afición con el de la cúpula del club, que calló ante los reproches de Vinicius a Xabi Alonso en el clásico.
Como el desaparecido Juanito, Vini lleva el 7 a la espalda, pero no representa nada de lo que encarnó un futbolista que después de muerto todavía pone en pie a los socios cuando se corea su nombre. El de Florentino se coreó en otra dirección. La petición de dimisión no fue tan mayoritaria como el castigo a los jugadores, es cierto, pero abre un periodo nuevo, cargado de incertidumbres, con el presidente al desnudo.
Lo que debía ser una jornada festiva para Joao Cancelo acabó por convertirse en un lío absolutamente inesperado. Una vez superada la preceptiva revisión médica este mismo lunes, el Barça anunció en la mañana del martes el retorno del jugador, inicialmente cedido por el Al-Hilal saudí hasta el final de la presente temporada.
No obstante, poco después, borró todo rastro de ese anuncio de sus redes sociales e incluso el propio jugador eliminó también un vídeo en el que se mostraban sus mejores jugadas como azulgrana. La falta de un documento, algo de lo que aparentemente se dieron cuenta cuando el defensa firmaba los papeles, obligó a ponerlo todo en suspenso. Desde la entidad, eso sí, se transmitió tranquilidad y que todo estaba realmente cerrado, pero la presentación del jugador, inicialmente prevista para las 13.30 horas, acabó por producirse alrededor de las 17.00 horas.
"He sentido mucha ansiedad, porque es algo que estaba esperando con muchas ganas y parecía que no iba a llegar nunca. Al final, fue todo bien, estoy muy contento y tengo muchas ganas de empezar a trabajar. El primer entrenamiento será especial, porque vuelvo a representar al club que más me gusta", explicó el portugués.
Su situación en los últimos meses ha sido un tanto extraña también. Se lesionó en septiembre y, dadas las normas del campeonato en Arabia Saudí acerca de los futbolistas extranjeros, tuvieron que dar de baja su ficha, con la idea de volver a activarla en este mes de enero. Cuando le llegó la posibilidad de volver a jugar en el Barça, no obstante, no hubo nada más de qué hablar. "Había otros equipos interesados, pero cuando supe que me quería el Barça, ya le dije a mi pareja que esperaría hasta que se cerrara mi fichaje", apuntó el lateral, quien, por fin, tendrá la oportunidad de jugar en el Spotiffy Camp Nou como local.
"Como visitante no tengo muy buenos recuerdos de este estadio, pero lo primero que le dije a mi pareja fue que tenía muchas ganas de jugar aquí con la camiseta del Barça. Es un sentimiento único, que espero desde hace mucho. Mis ídolos jugaron aquí. Cuando veía a Alves, mi ídolo en mi misma posición, quería hacer lo mismo que él. No sé si voy a llorar o no, pero lo más posible es que sí lo haga", aseguró un Cancelo.
El lateral luso tuvo palabras de elogio para un equipo en el que hay aún muchos jugadores con los que hizo buenas migas y que, desde su punto de vista, es mejor que aquel en el que estuvo en la temporada 2023-24. "Algunos eran niños y ahora son hombres. El grupo es espectacular, uno de los mejores grupos que he tenido, y en ese aspecto no es muy diferente de entonces. Aquí me siento muy a gusto", recalcó el lateral, quien sueña con firmar una gran conexión con Lamine Yamal en el ataque si consigue convencer a Flick para que apueste por él como titular.
"Hablé con él y lo cierto es que ha tenido una evolución estupenda. Hoy en día, si no es el mejor jugador del mundo, sí está entre los tres mejores. Lleva una camiseta muy pesada, con un número que pesa mucho también, pero él está en lo más alto y lo está haciendo muy bien. Nos ayudará mucho su talento, hay partidos que puede decidirlos por sí solo y creo que mi conexión con él será algo muy bonito de ver", explicó el portugués.
También le preguntaron por la situación que atraviesa ahora mismo el Real Madrid con la salida del banquillo madridista de Xabi Alonso. "Un club grande no quiere ver a otro grande hundido. Lo que pasa allí, a pesar de todo, no interfiere en lo que busca el Barça. Nosotros tenemos que continuar trabajando de la misma forma en que lo hemos hecho hasta ahora", sentenció un Joao Cancelo que volverá a lucir el dorsal número 2 en esta segunda etapa como barcelonista de la que, por ahora, se mantiene cauto a la hora de hablar de prolongarla. "Es complicado, tengo contrato y en principio vengo a disfrutar hasta el final de la temporada. Lo que quiero es rendir y ayudar al equipo a mejorar, si es posible. No tuve la suerte de ganar un título la primera vez que estuve aquí y ahora quiero conseguirlo", sentenció.
"Álvaro en un futuro podrá ser entrenador del Real Madrid". Estas palabras premonitorias de Xabi Alonso se cumplen antes, seguro, de lo que el tolosarra hubiera deseado. Las pronunció hace un mes en la previa del duelo ante el Alavés, donde la figura del técnico del primer equipo se tambaleaba, y Álvaro Arbeloa devolvió el elogio con: "Xabi es un gran amigo mío y por eso habla muy bien de mí". Hoy, ambos cruzan sus caminos en el banquillo del primer equipo blanco. Un puesto para el que Arbeloa ha ido quemando todas las etapas de La Fábrica.
El salmantino se retiró en 2017 tras un breve paso por el West Ham. Desde entonces, hasta el 2020 se centró en formarse como técnico hasta que aterrizó en el Infantil A en Valdebebas. Cada año fue ascendiendo de categoría hasta pasar al Cadete A en la 2021 y al Juvenil A en la 2022. Es en esa categoría donde se destapa la entidad del ex lateral del Real Madrid como técnico. En la temporada 2022/23, su equipo consigue el triplete (Liga, Copa del Rey y Copa de Campeones) y lo logra con sólo dos derrotas.
Este curso aterrizó en el Castilla para implementar un estilo vistoso que priorizase la posesión, el buen juego y la presión tras pérdida; tres pilares indispensables para el salmantino. De momento, el rendimiento del filial blanco tampoco estaba siendo óptimo ya que de los 19 encuentros de liga disputados, había obtenido 10 victorias, un empate y ocho derrotas situándose en el cuarto puesto de la tabla. Pero se dice que la relación entre el técnico y el presidente es muy fluida.
Así, la oportunidad de manejar el primer equipo blanco le llega tras la destitución de su compañero y amigo con el que compartió equipo durante nueve años. El salmantino llegó al spanish Liverpool en el mercado invernal de 2006 fruto de una necesidad imperiosa del Depor de arreglar su maltrecha economía. El equipo gallego le vendió sólo seis meses después de haberlo adquirido cuando el lateral acababa de firmar la señal de una casa en Coruña ya que su contrato con la entidad gallega era de cinco años.
Entonces, Rafa Benítez le trae al equipo británico para ejercer de lateral y Mascherano y Pepe Reina le hacen de anfitriones del vestuario red. "Con Xabi hay que madurar y pelear mucho la relación. Te mira y remira como pensando: '¿Este por dónde va?'", contó de sus inicios con su predecesor. Hasta que poco a poco ambos se hacen inseparables y hasta llegan juntos a la entidad de Chamartín en 2009.
Cuentan de Arbeloa que el canterano blanco era una persona muy cercana y extrovertida. Muy dada a compartir comidas y confidencias con los periodistas españoles que se desplazaban a informar de aquel Liverpool, pero que su llegada a Madrid y especialmente el fichaje de Mourinho cambió su actitud radicalmente y le hizo más receloso hasta el punto de cortar esas relaciones previas con compañeros de la prensa. "De José me gustaba la verticalidad que tenía", comentó Arbeloa.
Llegó la época de los bandos en el vestuario blanco y Xabi Alonso y Arbeloa se tornaron en pretorianos de Mou y el entrenador les agradecía su confianza con minutos. Sólo Cristiano Ronaldo jugó más que ellos en la temporada 2012/13. Así, ambos adquirieron también las maneras de manejar un vestuario del portugués, aunque luego Xabi Alonso abandonara el Real Madrid para aprender de Guardiola en el Bayern.
Grandes influencias
Arbeloa aguantó en el Real Madrid hasta esos meses en los que quiso tener un last dance en el West Ham, pero la cosa no resultó y su decidió colgar las botas para emprender esta carrera fulgurante que, en poco tiempo y sin ninguna experiencia en la élite, le ha llevado al banquillo del Madrid.
En una entrevista en The Coaches Voice, Arbeloa asegura que ha aprendido de todos los entrenadores que ha tenido, pero destaca el concepto táctico de Benítez, la movilidad de Pellegrini, el liderazgo de Mou y la organización defensiva de Ancelotti. Ahora llega a un Real Madrid con urgencias y que necesita que todo eso se traduzca en resultados inmediatos.
Después de la derrota en la final de la Supercopa de España contra el Barcelona, el Real Madrid ha anunciado por sorpresa, en la tarde de este lunes lo siguiente: "De mutuo acuerdo entre el club y Xabi Alonso se ha decidido poner fin a su etapa como entrenador del primer equipo". Álvaro Arbeloa, entrenador del Castilla, sustituirá al tolosarra al frente del primer equipo.
La situación del técnico vasco se había complicado desde la derrota contra el Celta en el Bernabéu a principios del mes de diciembre y durante las últimas semanas su puesto ha estado en entredicho, con la dirección general del club peinando el mercado en busca de sustitutos.
Parecía que tras las victorias de final de año y de enero ante el Betis y el Atlético de Madrid y de competir la final de la Supercopa, el de Tolosa tenía margen para seguir mejorando la situación, pero el regreso a Madrid desde Arabia ha acelerado todo en apenas unas horas.
"Xabi Alonso siempre tendrá el cariño y la admiración de todo el madridismo porque es una leyenda del Real Madrid y ha representado en todo momento los valores de nuestro club. El Real Madrid siempre será su casa", ha manifestado el Madrid en el comunicado en su web.
"Nuestro club agradece a Xabi Alonso y a todo su equipo técnico el trabajo y la dedicación en todo este tiempo, y les desea mucha suerte en esta nueva etapa de sus vidas", ha añadido.
Se trata de un movimiento completamente inesperado, pues todo lo que salía desde dentro del club en las horas posteriores a la final de la Supercopa parecía encaminado a mantener la calma en el banquillo. El equipo está segundo en Liga, a cuatro puntos del Barça, y con pie y medio entre los ocho primeros de la fase de grupos de la Champions, donde le queda recibir al Mónaco en el Bernabéu (martes 20 de enero) y visitar al Benfica (miércoles 28).
Alonso ha cumplido, pues, apenas medio año como entrenador del primer equipo. El hombre que vino a regañadientes para el Mundial de clubes (él no quería pero el club no le dio opción) cayó en semifinales de aquel torneo contra el PSG de manera estrepitosa, pero ahí no se le juzgó, aunque ya hubo algún detalle que hizo mirar con desconfianza su figura desde el palco.
Después llegaría la temporada, con un inicio arrollador, ganando todos los partidos hasta estrellarse en el Metropolitano contra el Atlético. Esa fue su primera gran mancha. Después, la falta de una idea futbolística y los tropiezos inesperados (sobre todo el del Celta) han terminado con una carrera muy corta. Se marcha con 34 partidos dirigidos, con 24 victorias, 4 empates y 6 derrotas.
"La fe ve lo invisible, cree lo increíble y recibe lo imposible". Con esta frase de la activista neerlandesa Corrie ten Boom, Diego Simeone felicitaba las fiestas en un año muy especial. El pasado 23 de diciembre, el Cholo hacía 14 años al frente del Atlético de Madrid, el entrenador más longevo de Primera División en un banquillo y el séptimo en la historia del fútbol. En ese periodo, el argentino ha hecho crecer al equipo y al club hasta niveles nunca vistos en la entidad rojiblanca. Estos han sido los 14 hitos que se han vivido desde que sustituyó a Gregorio Manzano en el banco colchonero. Hoy comienza la andadura hacia otro título que sumar a su palmarés.
1. Champions
La llegada del argentino sacó al Atlético de la clase media del fútbol español y le instaló en la élite desde la primera temporada que disputó completa con el argentino. Diego Simeone ha clasificado para Champions al Atlético de Madrid durante 14 cursos seguidos, sólo seis equipos en Europa mantienen ese récord (Real Madrid, Barcelona, Bayern de Múnich, Manchester City y PSG). No cabe duda del impacto europeo que ha generado el técnico convirtiéndose en un enemigo incómodo en la máxima competición continental con grandes victorias ante el Bayern, el Liverpool o el Inter de Milan.
2. Ocho títulos en 14 años
Simeone es el entrenador más laureado en la historia del Atlético de Madrid con ocho títulos (dos Ligas, una Copa del Rey, dos Europa Leagues, dos Supercopas de Europa y una de España). Dobla al tercero que es Ricardo Zamora con cuatro y le saca dos al mito rojiblanco como Luis Aragonés con seis. Lo ha logrado con una temporada menos en el banquillo que el Sabio de Hortaleza y con el doble que Ricardo Zamora.
3. Mejor porcentaje de victorias
Los 750 encuentros con el Cholo en el banquillo se cuantifican en 433 victorias, 166 empates y 141 derrotas. Es decir, un 59% de los partidos ha terminado en victoria, en 22 % en empate y tan solo un 19 % en derrota. Mientras que si se toman como referencia los 750 partidos anteriores. Se acumulaban 329 triunfos, 167 empates y 254 derrotas. Es decir, 43,9% de victorias, tablas en un 22,3% de los choques y 33,9 % de encuentros perdidos. El equipo es más ganador y menos perdedor que antes.
Los jugadores mantean a Simeone tras ganar la Europa League.Luis TejidoEFE
4. Oblak y sus seis Zamoras
El esloveno llegó al club en 2014 procedente del Benfica por 16 millones de euros lo que le convertían en el portero más caro de la competición. Nadie se acuerda ahora del precio de uno de los capitanes del Atlético, clave en todos los éxitos del club y que viene de conseguir el sexto Zamora la temporada pasada, el que más de toda la historia. El guardameta recibe una media de 47 goles por temporada. Son ya 511 partidos como rojiblanco, 401 en la Liga de los que 182 no ha recibido ni un tanto.
5. Fin a la racha ante el eterno rival
Simeone consiguió cerrar una de las mayores heridas que supuraban en el corazón rojiblanco. Fue el que consiguió romper la racha de 14 años sin ganar al Real Madrid. Lo logró, además, en una final de Copa del Rey en el feudo blanco. Diego Costa y Miranda se encargaron de hacer historia remontando el gol inicial de Cristiano Ronaldo. El argentino no sólo ganó el siguiente duelo de liga sino que ha conseguido que el balance con el vecino sea de 13 victorias, 15 empates y 20 derrotas en 48 encuentros.
6. Dos finales de Champions
Sin embargo, en el pecho del argentino quedarán para siempre, especialmente la de Milán, esas dos finales de Champions perdidas ante el eterno rival. La exigencia del Cholo hace que la derrota en Lisboa y en la ciudad italiana duelan por la oportunidad perdida, pero el Atlético sólo había disputado una final antes de la llegada del Cholo y con él ha logrado llegar a dos, aunque no se haya podido ganar ninguna de las tres.
7. Dos Europa Leagues
Simeone fichó por el Atlético un 23 de diciembre de 2011, el equipo estaba décimo en liga y disputaba la Europa League. El 9 de mayo de 2012 alzaba la Europa League tras vencer 3-0 al Athletic Club con dos golazos de Falcao. Con idéntico resultado repetiría entorchado el equipo rojiblanco en la 2017/18 frente al Olympique de Lyon. En esta final, la estrella y el encargado de firmar un doblete sería un tal Antoine Griezmann.
Simeone da indicaciones a Griezmann en un encuentro.Javier SorianoAFP
8. Griezmann, leyenda rojiblanca
Quién le iba a decir a un futbolista que le costó asentarse en la titularidad con el Cholo cuatro meses después de llegar al Atlético de Madrid, se terminara convirtiendo en la mayor leyenda de su historia. Antoine Griezmann consiguió la temporada pasada encaramarse al puesto de máximo goleador de la historia rojiblanca tras adelantar a Luis Aragonés. Son ya 207 tantos en su haber como colchonero y parece que aún le queda cuerda al 7 del Atlético. Y su entrenador ya le califica como leyenda del club.
9. Koke, camino de récord
Decían que el eterno capitán debería acostumbrarse a otro rol dentro de la plantilla, incluso lo insinuó Simeone en rueda de prensa, y resulta que Koke es esencial esta temporada en los onces del argentino. Son 708 partidos en el club de su vida y este curso, además, está añadiendo goles al rol de máximo asistente de la liga con 116 pases de gol. Llegará un día en que se agoten sus piernas, pero nunca negociará con el esfuerzo. Partido a Partido.
10. Rotura hegemonía, Real Madrid- Barcelona en liga
En los últimos 21 años, sólo un equipo ha roto la hegemonía en la Liga de Real Madrid y Barcelona: ha sido el Atlético de Madrid del Cholo. Blancos y culés se han repartido 19 de las últimas 21 ligas: 12 para los barcelonistas y siete para los blancos. Pero Simeone ha conseguido arrebatar dos campeonatos nacionales, en 2013/14 y 2020/21, pese a tener presupuestos muy inferiores a ambos. Su primer trofeo, además, se ganó en el Camp Nou después de que Godín empatara el tanto con el que se adelantó el equipo de Messi.
Simeone, en un entrenamiento del Atlético.Fernando VillarEFE
11. Mudanza al Metropolitano
En 2017 se produjo un momento muy traumático para la hinchada rojiblanca como el traslado del Vicente Calderón al Metropolitano. Se cerraba un ciclo histórico pero Simeone se aseguró, mediante resultados, de que esa mudanza resultara menos dolorosa. Hoy el club ha batido récord de socios con más de 150.000 y su salud deportiva y económica se ha mantenido, en parte, gracias a un estadio que ha albergado una final de la Nations League, otra de Champions y repetirá en 2027 el último partido de la máxima competición continental de clubes.
12. 13 de 14 años top3 de LaLiga
Muchas voces critican al Cholo que su objetivo en la Liga es quedar tercero, siempre por detrás del Real Madrid y del Barcelona. Pero históricamente, el equipo rojiblanco ha mantenido un comportamiento irregular que el Cholo ha cambiado. Con el argentino, el Atlético sólo ha quedado una vez fuera del top3 y fue en la 2023/24 que quedó cuarto. Hubo otra temporada, la de su debut, que finalizó quinto, pero el técnico llegó en Navidad y cogió al equipo décimo.
Simeone con el escudo del Atlético de fondo.Javier LizónEFE
13. De club rico a club pobre
El crecimiento del Atlético de Madrid desde la llegada del Cholo ha sido exponencial también a nivel financiero. En 10 años, el presupuesto y las ganancias del Atlético se han multiplicado: de los 187 millones de ingresos por 195 de presupuesto en la 2014/15 a los 409,5 y 459, respectivamente de la 2023/24. Gracias a esa estabilidad ha llegado Apollo al club para dotarle de mayor músculo económico y proyección futura para proyectos deportivos y extradeportivos como la Ciudad del Deporte.
14. Muerte del pupas
Casi nadie se acuerda ya de aquel apodo sempiterno que sobrevolaba de manera despectiva a los seguidores del Atlético de Madrid. El club rojiblanco ha dejado hace tiempo de ser el pupas para codearse con la realeza europea y con los dos transatlánticos que comparten océano liguero. No son pocos los hitos que se han conseguido bajo la batuta del Cholo y la salud deportiva y económica prevén muchos más.
"No alcanza con esto". Así se expresaba Giuliano Simeone tras empatar su equipo, el Atlético de Madrid, ante la Real Sociedad en Anoeta. Ese punto les coloca a 11 del líder, el FC Barcelona, a siete del Real Madrid y empatado a puntos con el Villarreal, aunque los amarillos cuentan con dos partidos menos. No es la situación ideal para un club que el curso pasado fue campeón de invierno aunque tenía al vecino a un punto y a los culés, que finalmente terminarían llevándose el trofeo, a cuatro.
Es precisamente el Barça el club que ha salvado un mayor déficit para ganar la liga. Fue el equipo de Figo, Rivaldo y Guardiola el que remontó nueve puntos al Mallorca, pero en la jornada 14 de la temporada 1998/99. Ya en este siglo, los blancos, con Vicente del Bosque en el banquillo, recuperaron siete puntos a la Real Sociedad en la 2002/03 y el Valencia les devolvió la moneda al año siguiente con Rafa Benítez a los mandos remontando ocho puntos a falta de 12 fechas.
"Si queremos llegar a un lugar más importante tenemos que, partido a partido, sumar una cantidad de puntos mucho más importante", expresó Diego Simeone en la rueda de prensa post partido. "38 puntos posiblemente es poco para el objetivo que es llegar al final teniendo opciones", había comentado minutos antes en las televisiones. 44 tenían los rojiblancos el curso pasado a estas alturas, pero sus pinchazos en Leganés y Getafe, especialmente, arruinaron sus opciones.
El Atlético de Madrid ha mostrado una actitud irregular durante todo el campeonato comenzando de manera muy floja, con sólo una victoria en los primeros cinco duelos. Luego comenzó a engrasar la maquinaria, especialmente aprovechando los partidos en el Metropolitano, para engancharse en la cabeza de la liga de la que le descolgó el Barça y luego se le atragantaron ambos equipos vascos hasta los 11 puntos de déficit que suman ahora.
Está claro que este año el problema no es defensivo. Los rojiblancos son, con 17 goles, el segundo equipo menos goleado del campeonato junto al Real Madrid y a sólo un tanto del Villarreal. Sin embargo, a nivel ofensivo, las cosas no terminan de funcionar ya que al equipo le falta contundencia en el área contraria. Y, lo que es peor, su gran estrella, Julián Álvarez no termina de encontrar portería.
"Nos dio mucho desde que llegó y ahora que no nos puede dar lo que quiere se busca el motivo. Mientras vea que corre, que tiene intensidad y se comporte como hace...", expresó el Cholo del argentino. Pero lo cierto es que el delantero sólo ha marcado en cuatro duelos de la primera vuelta. Han sido siete tantos, en total, dos de ellos a balón parado. Ahora que ha sido padre, el niño le traiga goles bajo el brazo.
El Atlético tiene aún la segunda vuelta para intentar revertir la línea de la temporada. Tras un gasto en la plantilla de casi 400 millones en dos cursos, las exigencias para el cuerpo técnico exceden el tercer puesto que muchas veces se ha mencionado en rueda de prensa. El jueves tienen un derbi para recuperar sensaciones y acercarse al primer título del curso. Quizás la Supercopa sea el impulsor que necesita el partido a partido.
Gonzalo García y Vinicius Júnior fueron ayer las dos caras de la moneda del Santiago Bernabéu. Así es el fútbol y Chamartín, que no entiende de pasados y sí de realidades. El estadio se entregó al hat-trick perfecto del canterano, estudiante, cuando puede (cada vez menos) de Administración, Dirección de Empresas y Big Data. Sus tres goles abrieron el año con alegría en La Castellana y fueron el contrapunto a los silbidos de la grada al brasileño, dos veces goleador en finales de Copa de Europa y estrella del equipo.
«No había pedido esto a los Reyes. Es una bonita manera de empezar el año. Un sueño, y estoy emocionado porque soy madridista desde pequeño. Pediré a los compañeros que me firmen la camiseta y el balón y las botas las repetiré el jueves. Si marco otro hat-trick las guardaré. Todo esto es muy especial», bromeó Gonzalo en la zona mixta del Bernabéu. A unos metros, Xabi Alonso elogió su partido, sus goles y su trabajo: «Me alegro por el trabajo que hace a diario, cuando le toca y cuando no. Siempre con una actitud impresionante. Es un gran ejemplo de lo que es un canterano del Madrid».
Ese detalle, el de ser canterano, abre el libro de historia del club y coloca los cinco goles marcados por jugadores de la cantera en un sólo partido (tres de Gonzalo, uno de Asencio y otro de Fran García) en el abanico del pasado: la última vez que sucedió algo así en el Madrid fue el 25 de noviembre de 1989, cuando el conjunto blanco venció al Zaragoza por 7-2 con goles de Míchel, Sanchís, Butragueño y dos de Martín Vázquez.
Del virus de Mbappé a 2026
«Trabajo para aprovechar las oportunidades y cada cosa es especial. El Mundial lo fue, pero empezar 2026 así, con mi primer gol en el Bernabéu y el primero en Liga, es bastante especial», aseguró Gonzalo, que no se había estrenado en Liga y no marcaba con el Madrid desde el Mundial de clubes, donde terminó como máximo goleador.
El virus de Mbappé en Estados Unidos le ofreció a Gonzalo la oportunidad de su vida y no lo desaprovechó, y aunque el francés no se ha cansado de marcar goles, convirtiéndose en Bota de Oro, igualando el récord anotador de Cristiano Ronaldo en año natural y liderando al Madrid tanto en Liga como en Champions, Gonzalo ha revolucionado Chamartín en la primera oportunidad seria que ha tenido. Fue titular en la ausencia del francés ante el Manchester City, pero no consiguió brillar.
Sin embargo, ante el Betis hizo suya la tarde de la capital con la derecha, la izquierda y la cabeza. Tres goles perfectos: «Tengo delante a los mejores jugadores del mundo. Obviamente Mbappé es el mejor del mundo. Nos da mucho. Yo sólo trato de hacerlo lo mejor posible», insistió.
El remate de Gonzalo para el 2-0 ante el Betis.AP
En el otro lado de la moneda, Vinicius, de más a menos en el partido y silbado por la grada cuando Alonso decidió sustituirle. El brasileño masculló algo hacia el suelo, pero se fue al banquillo con la cabeza baja, asumiendo la actitud del público y saludando a Alonso, que le defendió en sala de prensa.
«Vini ha aportado mucho, ha entrado muy bien, ha conseguido la tarjeta del rival, ha sido muy desequilibrante, es insistente, aporta... El partido que ha hecho me ha gustado. Ahora vamos a la Supercopa y Vini va a ser muy importante», dijo, e insistió en que «le volverán a aplaudir, no tengo dudas». «Ha sido, es y será fundamental en el Madrid», volvió a incidir, recalcando el apoyo del técnico al futbolista tras la turbia relación del principio.
A veces el fútbol es impaciente y pide imposibles. A veces el deporte reclama que un técnico que lleva 14 días y que no había debutado en la liga venza a uno que acumula 14 años y ocho títulos. Pero este juego es tan bonito e impredecible que todo pudo ocurrir en San Sebastián. Finalmente, el empate fue justo. Algo también raro. No siempre ocurre lo que uno merece, pero hubo alternativas tanto para el gigante que quiere seguir el ritmo a los transatlánticos como para un equipo que pudo mostrar señales de resurrección. [Narración y estadísticas, 1-1]
Lo cierto es que los donostiarras evocaron a aquella Real asfixiante de los primeros años con Imanol Alguacil. Kubo volvió a ser un puñal por la izquierda y Oyarzabal mantuvo el nivel de esta temporada, que está siendo estratosférico. Faltaban muchos nombres, pero estaba aquella energía alentada por un Reale Arena que vio mejores entradas otros años. Los rojiblancos, en cambio, no entraron al duelo como le gusta al Cholo pese a que en los inicios Julián perdonó una volea sólo en el área tras un córner. Una que no suele perdonar el argentino.
Tuvo otra poco después que también falló tras una cesión de Baena, y los atléticos se preguntaban si el hijo que acaba de recibir Julián y su pareja, Emilia Ferrero, vendría con algún que otro gol debajo del brazo. Empezó con un 0 de 2, pero con uno que entrara, valdría para que el delantero intentara recuperar el estatus y la confianza que alcanzó el año pasado. Pese a esos fallos, los rojiblancos inclinaron poco a poco el campo hacia la portería de Remiro.
Brais y Turrientes son buenos centrocampistas, pero no llegan al nivel de los Zubimendi y Merino que pusieron rumbo al líder de la Premier con un año de diferencia. Y eso, la Real era imposible que no lo terminara notando tarde o temprano. Si además tienes enfrente a Koke y Barrios, ambos en un gran estado de forma, parecía difícil que los donostiarras consiguieran imponerse en el tempo del encuentro.
Terminara como terminaran los 90 minutos, Matarazzo ha conseguido reactivar a las huestes realistas, decaídas y al borde del descenso en un tren de cola preocupante especialmente para clubes que ya se han olvidado de esas latitudes. Será la disciplina alemana y el espíritu estadounidense del técnico con raíces italianas. Rarezas.
Como la que le hizo Sorloth a Gómez antes del descanso, como si de Lamine Yamal se tratara. Tiene esas cosas el noruego que sorprenden a propios y a extraños. Es capaz también de fallar ocasiones increíbles, pero en cambio embocó la primera que tuvo aunque en la portería contraria tras una falta botada por Carlos Soler. Le salvó el VAR por fuera de juego posicional de Brais que le despistó en el salto.
Una de cal y otra de arena
La precaución deportiva y física obligó a la entrada de Gallagher y Le Normand por Barrios y Ruggeri tras el descanso. Perdían toque los colchoneros y ganaban físico. Pero hemos de volver al noruego, que esta vez sí, al principio del segundo tiempo, acertó en la portería buena tras una jugada increíble de Giuliano. Una de cal y otra de arena. Pudo duplicar la ventaja el Atlético dos minutos después, pero el británico desperdició un pase maravilloso de Baena.
La pregunta era cómo respondería la Real a ese aluvión rojiblanco. No se arredraron los donostiarras y aprovecharon una subida de Le Normand al ataque para coger desprevenido al Atlético a la espalda de Hancko. Kubo se la puso a Guedes que tuvo todo el tiempo que quiso para ponerla en la escuadra.
El duelo perdió finura y ganó en nervio. Había urgencia por los puntos, unos para alejarse del infierno y otros para no perder comba con la cabeza. Había que agarrarse a los líderes y la Real apelaba a la maestría de Oyarzabal, que tuvo un encuentro con Oblak que el público reclamó como penalti. El Cholo mandó a los suyos al banquillo, salvo Griezmann, al que no se le da mal el conjunto donostiarra. Ocho tantos le ha hecho para cumplir la ley del ex. Aunque tuvo un mano a mano sólo que marró con una vaselina muy complicada. Empujaron más en los últimos minutos los realistas, con cambios ofensivos y con una actitud muy diferente al del primer tercio de tempoarada. Pero al final, nadie contento.
Xabi Alonso estrenó el año cambiando la capa de su salvador. Con Kylian Mbappé, el hombre que más goles le ha regalado en estos meses, lesionado, el técnico vasco apostó por Gonzalo García en la punta del ataque y el canterano le entregó un hat-trick de aire antes de la Supercopa. Los tres tantos del delantero, junto al de Asencio y Fran, tumbaron al Betis.
El cambio Mbappé-Gonzalo fue hombre por hombre en una decisión evidente. El español es el único nueve que le queda al fondo del armario tras la salida de Endrick hacia Lyon, presiona, insiste y libera un poco a Vinicius en el trabajo defensivo.
La entrada del canterano acompañó unos buenos primeros minutos del Madrid, asentado sobre la posición de Bellingham en la mediapunta y la finura de Rodrygo en la derecha, siendo el brasileño el mejor jugador del equipo en esta parte de la temporada. De esa asociación, de la fluidez con Camavinga y de las arrancadas de Vinicius vivieron los blancos en el tramo inicial.
El brasileño (y Xabi, y el Bernabéu...) pidió un penalti en el minuto 5, pero ni Hernández Hernández ni el VAR observaron que el empujón de Ortiz fuera suficiente. El Madrid dominó al Betis con balón, moviendo la pelota con cierta facilidad y acercándose al área, pero le faltó pegada. Lógico, también, ante la ausencia del futbolista que ha metido el 60% de los goles del conjunto blanco este curso.
En el 19 llegó el 1-0 que apaciguó la tarde en Chamartín. Una jugada simple en mitad de un fútbol cada vez más complejo. Rodrygo puso un centro al segundo palo, Gonzalo le ganó el metro a su defensor y cruzó el balón de cabeza ante la salida de Valles. Un centro, un cabezazo, un gol, demostrando que el fútbol, a veces, no es tan complicado.
El tanto del delantero fue el primero con el Madrid en esta temporada y el cuarto si contamos los tres que había anotado con la selección sub'21. Premio a la oportunidad que le entregó Alonso y a unos meses en los que ha trabajado a la sombra de Mbappé.
La ventaja relajó al Madrid con el paso de los minutos. Tuvo la posesión, pero apenas puso en peligro la meta rival, encontrando con facilidad la zona de tres cuartos pero apagándose al acariciar el área. Lo vio el Betis, que dio un paso adelante después de sus dudas iniciales. Equipo de Europa League y sexto en la tabla actual, los de Pellegrini llevaron el peso del duelo hasta el descanso, provocando córners e insistiendo en la espalda de Carreras a través de Cucho y Antony. Ahí llegaron sus mejores opciones.
Valverde, en dos ocasiones, salvó dos llegadas claras del Betis, y el descanso aterrizó en el Bernabéu con un pequeño runrún que los vestuarios despejaron. El Madrid sentenció el duelo en diez minutos y con dos acciones marca de la casa.
En el 50, Gonzalo coronó su tarde con una extraordinaria volea desde la frontal. Recibió un pase alto de Valverde, controló con el pecho y sin que el balón botara en el suelo, golpeó con fuerza hacia la derecha de Valles.
La sentencia y las dudas
Cinco minutos después, otra jugada a balón parado. Centro de Rodrygo y remate de cabeza de Asencio para poner al Madrid con tres goles de diferencia. Ventaja suficiente, parecía, para controlar el juego y vivir con cierta calma los últimos minutos. Pero este Madrid no entiende de pausas. El Betis no le perdió la cara a la tarde madrileña y comenzó a acechar la meta de Courtois. Lo Celso envió una falta al palo, el portero belga salvó un buen disparo de Ruibal y Cucho, aprovechando un pase al hueco, regateó a Courtois y batió a Rüdiger en la línea para acercar a los sevillanos en el marcador.
Runrún de nuevo en el Bernabéu y varios vuelos de Courtois para evitar males mayores en un Madrid totalmente roto, incapaz de mantener cierto control de la posesión y dejando al Betis crecer en transiciones. Todo antes de que Alonso, quizás un poco tarde, decidiera tomar las riendas del equipo haciendo los cambios que pedía el partido.
Los cambios
El vasco retiró a Vinicius, intermitente y abucheado por la grada, y a Rodrygo, el mejor junto a Gonzalo pero ya sin oxígeno, y metió a Güler y Mastantuono. Aire fresco que el conjunto blanco agradeció.
En el 82, Güler recibió un balón largo en la izquierda, observó dentro del área y vio el desmarque de Gonzalo, que con un taconazo genial culminó su gran tarde y el hat-trick perfecto (derecha, izquierda y cabeza). En el descuento, Fran García puso el quinto y redondeó el estreno madridista en 2026.
Es curioso lo que sucede en el fútbol europeo desde hace varios años. Los salarios de los jugadores, el coste de los fichajes, las entradas a los estadios o los derechos de televisión son más altos y caros que nunca. La burbuja se ha inflado hasta casi reventar y nadie parece tener ganas de detenerla, con un Mundial de 48 selecciones, una Champions de 36 equipos o un SuperMundial de clubes como ejemplos de esa evolución. Pero en paralelo, hay una realidad silenciosa que lo condiciona todo, a los torneos, a los clubes y a los futbolistas: las lesiones.
En las últimas cinco temporadas, las grandes ligas de Europa, que son la Liga española, la Premier inglesa, la Bundesliga alemana, la Serie A italiana y la Ligue 1 francesa, han registrado 22.596 lesiones en total, con un impacto económico para los clubes que alcanza los 3.450 millones. Es decir, parte de lo que se gana por el crecimiento de los precios y el aumento de los partidos y torneos, se va por la enfermería.
Así se entiende tras la publicación del informe anual sobre el Índice Europeo de Lesiones en las principales ligas elaborado por Howden Iberia, uno principales de los brókers de seguros de Europa. Las grandes competiciones del viejo continente se enfrentan a una epidemia que, como la burbuja económica, nadie parece dispuesto a detener.
«Hoy teníamos nueve bajas, creo, entre lesionados y sancionados. Nos está pasando a nosotros y también a otros clubes en Europa. Tienes que convivir con ello, pero hay que ponerle contexto al momento en el que estamos», admitía Xabi Alonso en la rueda de prensa después del partido ante el Sevilla.
El Madrid sufre ahora mismos las bajas de larga duración de Militao, Carvajal y Alexander-Arnold, Alaba sigue en la enfermería y Fede Valverde se perdió el último partido por molestias. El Barça tiene a Gavi, Christensen, Olmo y Pedri de baja y el Atlético de Madrid a Lenglet, Giménez, Baena y Nico González. Y no son los únicos.
Sea el equipo que sea, todos caminan en Liga con el lastre de los problemas físicos de sus futbolistas. Algo que sucede también en el resto de ligas y que tiene su influencia económica más allá del balón. El estudio de Howden calcula el coste de cada lesión en base al salario diario del jugador y los días que está de baja, y de ahí salen los millones perdidos.
Lesionado cada 637 minutos
Según el análisis de los últimos cinco años, un jugador de la Liga se lesiona de media cada 637 minutos, es decir, cada siete partidos. Si un club disputa tres encuentros por semana, en poco más de 15 días le tocaría pasar por la enfermería. Los delanteros son los que sufren molestias de forma más frecuente, cada 534 minutos, por los 622 de los centrocampistas y los 699 de los defensas, aunque hay casos excepcionales como el del Madrid, cuyos delanteros no parecen tener problemas y sus defensores han sufrido diversos percances a lo largo del curso. Carvajal, Trent, Militao y Alaba están ahora de baja y Rüdiger, Huijsen y Mendy han tenido que parar en algún momento de los últimos meses.
168 millones de impacto en el Madrid
El acumulado de las lesiones en el conjunto blanco ha tenido un impacto económico de 168 millones de euros en el último lustro, por los 122 del Barça y los 60 del Atlético de Madrid, condicionado todo al sueldo de cada futbolista. El promedio de la Liga es de 834 lesiones por temporada y de 19 días de baja por cada lesión de un jugador.
«El informe de este año subraya las exigencias físicas cada vez mayores a las que se ven sometidos los jugadores de élite. Hemos observado una evolución en el número de lesiones y los costes asociados, lo que se hace eco de los debates actuales sobre la mejora de la protección de los jugadores dentro del juego», comenta el experto James Burrows, director deportivo de Howden.
«Hay que aceptarlo. El riesgo de las lesiones forma parte del fútbol», afirmó Luis Enrique, entrenador del PSG, hace unos días. «Si piensas en no lesionarte, no puedes ser futbolista profesional», añadió.
4.456 lesiones en una temporada
Las 4.456 lesiones de la temporada2024-2025 en las cinco grandes ligas es el dato más alto de la serie desde histórica desde 2021, curso condicionado por el Covid-19, porque las ausencias por el virus también se cuentan como lesión en el informe. En resumen, la evolución es alcista en toda Europa. 4.310 en la 2022-2023, 4.429 en la 2023-2024 y 4.456 el último curso.
El calendario es la primera causa que aterriza en la reflexión. Equipos como Madrid, Barça o Atlético superan con facilidad los 60 partidos cada año, lo que unido a los cuatro parones anuales por los partidos de las selecciones elevan la cifra para los jugadores internacionales a más de 70. La acumulación de minutos y viajes multiplica el riesgo de lesión tanto en jóvenes como en veteranos. Nadie se salva.
Según el estudio de Howden, los jugadores de menos de 21 años se lesionan de media cada 185 minutos, es decir, cada dos partidos. Si la edad se aumenta al rango entre los 21 y los 25 años, las lesiones llegan, de media, cada 569 minutos. Y el promedio sigue subiendo si elevamos la edad a casi 30 años. Una estadística que se observa también en la realidad, donde hemos visto lesiones en jóvenes como Lamine Yamal, Gavi, Nico Williams, Camavinga o Musiala, entre otros, y veteranos que aguantan el ritmo de la temporada con menos parones.
El fútbol sigue, y las lesiones también, camino de una temporada que terminará con el Mundial.