El senador y alcalde de La Roda (Albacete), Juan Ramón Amores, desde hace años enfermo de ELA, ha denunciado en la red social X que los servicios de seguridad del Espanyol no dejaron entrar al campo a su hijo de 11 años en el derbi del miércoles, porque llevaba puesta una camiseta del Barcelona.
Amores ha publicado en un hilo de denuncia en X: "Hoy he llevado a mi hijo de 11 años a su primer partido de @LaLiga y no nos han dejado entrar. El equipo de seguridad del @RCDEspanyol no ha dejado pasar a mi hijo porque debajo de la sudadera llevaba la camiseta del @FCBarcelona y un pantalón corto".
El regidor ha continuado: "Se ha puesto un chubasquero mío encima y se ha quedado en calzoncillos. Ha guardado su equipación en la mochila de mi silla de ruedas y no ha sido suficiente. Querían que la tirara a la basura y yo me he negado".
"Mi hijo llorando y yo impotente porque mi voz no me dejaba discutir", ha lamentado el regidor de La Roda en referencia a su enfermadad.
Y ha aseverado: "La mejor liga del mundo?? Mis narices!! Se habla de racismo, de homofobia, del respeto al árbitro, de lo que se vive en las gradas del deporte de formación... pero no poder ir con tu hijo al fútbol con su camiseta es LAMENTABLE".
Asimismo, Amores ha comentado en que le gustaría que este hilo de denuncia sea leído por la ministra de Educación, Pilar Alegría, y por el presidente de la Liga Nacional de Fútbol Profesional (LNFP), Javier Tebas, así como por conocidos periodistas deportivos.
"No sé si mi hijo volverá a un estadio con el miedo que ha pasado hoy. Desde luego yo me siento orgulloso de que haga natación", ha manifestado Amores, que ha añadido: "Desde luego a mí hoy me cuesta explicarle porqué no ha podido entrar al fútbol y qué hemos hecho mal después de 6 horas de viaje".
El Real Madrid ha hecho oficial la contratación de Dean Huijsen, central nacido en Países Bajos y nacionalizado español, procedente del Bournemouth, desde el próximo 1 de junio hasta el 30 de junio de 2030.
Huijsen formará parte de la expedición madridista que viajará a Estados Unidos para disputar el Mundial de Clubes el próximo 14 de junio, y antes será llamado por Luis de la Fuente para la Final Four de la Liga de Naciones.
Huijsen nació en Amsterdam, capital de los Países Bajos, pero con cinco años se mudó a Málaga. Jugó en la cantera del equipo andaluz y con 16 años, pretendido ya por el Madrid, firmó por la cantera de la Juventus. En 2023 fue cedido a la Roma y en 2024 buscó su oportunidad en el Bournemouth, que pagó por él 15 millones.
Una temporada después y tras los problemas de lesiones que ha sufrido la zaga del Madrid, los blancos se rascan el bolsillo y pagarán casi 60 millones por él.
Huijsen ha sido internacional con Países Bajos en las categorías inferiores, pero en febrero de 2024 recibió la nacionalidad española y decidió vestir la camiseta de España. De la Fuente le hizo debutar el 20 de marzo de este año en los cuartos de final de la Liga de Naciones y curiosamente en Amsterdam ante Países Bajos.
El verdeamarillo de la camiseta de la selección brasileña de fútbol ya no tiene el poder de antaño: la creciente y polarizada disputa política en el país está llevando a que amplias franjas de la población rechacen a la selección y a que la opción de una camiseta roja aparezca en el escenario.
Brasil de rojo "sería un crimen", dijo el legendario comentarista de fútbol Galvao Bueno, pero en visión de muchos, el "crimen" podría estar en vías de concretarse.
El sitio web especializado "Footy Headlines" aseguró días atrás que la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) tiene encaminado un acuerdo con la línea de ropa deportiva de Michael Jordan, Jordan Brand, que forma parte de Nike, para que la camiseta visitante a partir de 2026 sea roja, en sustitución de la azul habitual.
La CBF lo desmintió en un comunicado, pero apelando a formalidades como que las imágenes que circulan de la nueva camiseta "no son oficiales".
El asunto es objeto de un encendido debate en Brasil, porque la "seleçao" pentacampeona del mundo pocas veces estuvo tan baja en cuanto a cariño popular.
Por un lado, la selección se ve impactada por los malos resultados de los últimos tiempos, las derrotas ante la gran rival, Argentina, y el fracaso en las Copa del Mundo, donde fue campeona por última vez en Corea/Japón 2002.
Pero el mayor problema de la selección brasileña es político. Años atrás, la identificación de Neymar y la gran mayoría de los jugadores de la "canarinha" con el entonces presidente Jair Bolsonaro generó el rechazo de aquellos que no toleran al líder de la derecha extrema brasileña.
A eso se sumó la permanente utilización de Bolsonaro y sus partidarios de la camiseta verdeamarilla de la selección. De a poco, un símbolo de unidad del país comenzó a transformarse en prenda de desunión.
La posibilidad de que la camiseta visitante sea roja no contribuye, sin embargo, a solucionar el asunto, porque el color está identificado con la izquierda gobernante, el Partido de los Trabajadores (PT) de Luiz Inacio Lula da Silva.
En 1917 y 1937, durante dos campeonatos sudamericanos, Brasil debió jugar de rojo por razones de fuerza mayor, pero ya casi nadie en el país tiene presente esa anécdota.
Los defensores del Brasil "vermelho", citados por "Footy Headlines", apelan a los mismísimos orígenes de Brasil: "El nombre del país proviene de 'Pau-Brasil', un árbol nativo famoso por su intenso tinte rojo, muy apreciado por los colonizadores portugueses. En ese sentido, 'Brasil' significa literalmente 'rojo' en el contexto histórico".
Después de cerrar la llegada de Xabi Alonso el próximo 1 de junio, de acordar la firma de Trent Alexander-Arnold como agente libre y de asegurarse el fichaje de Dean Huijsen por 58 millones, los tres pendientes del comunicado oficial del Real Madrid, el conjunto blanco está también en los últimos pasos de la negociación por Álvaro Carreras, lateral izquierdo español del Benfica, según ha podido confirmar este periódico. La dirección del Santiago Bernabéu trabaja para cerrar la llegada del futbolista de 22 años por algo menos de su cláusula, que asciende a 50 millones de euros.
Carreras nació en Ferrol y se formó en la cantera del Deportivo de La Coruña antes de fichar por el Real Madrid en edad cadete. Estuvo tres años en La Fábrica antes de dar el salto al Manchester United, con el que llegó hasta el equipo filial. Posteriormente, los 'red devils' lo enviaron cedido al Preston North End de la Championship, en 2022, después al Granada, donde no cuajó, y en enero de 2024 al Benfica, que convirtió el préstamo en traspaso en el verano del mismo año. En el conjunto portugués ha disputado 44 encuentros, con 4 goles y 6 asistencias, y se ha convertido en uno de los laterales más prometedores de Europa, con mucho recorrido, físico, calidad en ataque y trabajo en defensa.
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Internacional con la selección sub'21, completaría un carril izquierdo que ahora mismo forman Ferland Mendy y Fran García, aunque parece que uno de los dos saldrá este verano para hacer hueco a Carreras. Como en el caso de Arnold y Huijsen, el Madrid también trabaja para contratar al gallego antes del inicio del Mundial de Clubes, aunque en este caso la participación del Benfica en el torneo complica y encarece su aterrizaje antes del torneo.
Curiosamente, uno de los trece partidos que Carreras disputó con el Granada en la Liga durante el curso 23-24 fue contra el Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Jugó siete minutos en el 2-0 de los blancos. Pero sin duda, donde mejores sensaciones ha dejado ha sido esta temporada en Portugal y en la Liga de Campeones, donde se enfrentó al Barcelona en los octavos de final.
Su evolución en el país vecino le ha convertido en el líder de la lista de laterales izquierdos que maneja el Madrid, por delante de otros como Miguel Gutiérrez, defensa del Girona por el que los blancos mantienen una opción de recompra.
Un golpe de genio de Lamine Yamal, un zurdazo que limpió las telarañas de la portería, las buenas intervenciones de Wojtiech Szczesny y un último gol de Fermín propiciaron que se cumpliera lo que ya parecía inevitable desde el último clásico: el alirón del Barça.
El triunfo, por 0-2, ante un Espanyol incansable durante gran parte del duelo y finalmente condenado por la expulsión de un Cabrera a quien se le fue la mano, literalmente, en los útlimos instantes del partido, selló el tercer título para los de Hansi Flick en una temporada que, para muchos, debía ser de transición y que se ha saldado con un dominio barcelonista únicamente ensombrecido por la eliminación en las semifinales de la Champions ante el Inter. Y al germano no sólo le han acompañado los resultados. También un juego que ha despertado la admiración dentro y fuera de las fronteras españolas.
El Espanyol, cómo no, trató de apretar al máximo a lo largo de los primeros 45 minutos. Su motivación, desde luego, era doble: sellar a la práctica la permanencia en Primera y, de paso, evitar que el eterno rival volviera a celebrar un título en su estadio, tal y como ya pasó hace un par de años. Un encuentro que sentenció la Liga para los azulgrana y condenó a su vez a los blanquiazules a bajar a los infiernos.
Con esas premisas, no es nada raro que el conjunto que entrena Manolo González tuviera las opciones más claras para abrir el marcador. Szczesny, finalmente de nuevo titular por mucho que Flick diera rienda suelta a las opciones de que Ter Stegen volviera a estar bajo los palos, tuvo que estar muy atento a los frecuentes llegadas de los locales. Sobre todo, para frustrar una grandísima ocasión de Javi Puado que a punto estuvo de significar el 1-0 cuando ya se había cumplido el primer cuarto de hora del duelo.
Los azulgrana, por su parte, tras unos primeros instantes en los que el Espanyol rondó con más frecuencia las inmediaciones de su área y tras unos momentos de desconcierto provocados por el anuncio de un atropello masivo instantes antes del partido en los alrededores del estadio, intentaron desplegarse un poco más frente a un rival inasequible al desaliento en tareas defensivas.
Los locales trataron de cerrar todos los pasillos a un equipo visitante que, pese a todo, logró apuntarse algunas llegadas a su casillero, si bien con más intención que puntería. Joan García, uno de los porteros de Primera con más pretendientes a sus espaldas, de hecho, no tuvo que firmar ninguna intervención de mérito en unos primeros 45 minutos en los que el marcador, para descontento de unos y otros, se mostró aparentemente inamovible. Ni Lewandowski, titular finalmente por la baja de un Ferran que tuvo que operarse de urgencia por una apendicitis en la noche del miércoles, espoleado en principio por retomar la pelea con Mbappé por el Pichichi, llegó a mostrarse inspirado.
Quien se encargó de romper de una vez por todas la igualada, en este caso, fue un Lamine Yamal que demostró una vez más estar tocado por los dioses. Con una internada en diagonal arrancando desde la derecha como aquellas que solía firmar en su momento de máxima madurez un Leo Messi que parecía a todas luces irrepetible, se sacó de la chistera un zurdazo que se alojó en la escuadra derecha de la portería de Joan García.
Un nuevo golpe de genio de un futbolista que, según destacó Flick, fue clave para remontar el 0-2 anotado en el primer cuarto de hora por el Real Madrid el pasado domingo en Montjuïc y que, en ese momento, aseguraba el campeonato de Liga para los barcelonistas.
Con el 0-1 en el zurrón, los visitantes pudieron abundar en su búsqueda de control del juego. Y, con ella, dormir un poco un partido en el que la agitación podía remar a favor de los intereses del Espanyol. Pero, pese a su voluntad, los locales aún serían capaces de encontrar alguna posibilidad para volver a meterse en el partido. Su mejor intento, pese a algún que otro titubeo, con todo, se vería frustrado por un casi siempre sólido Szczesny. Y la expulsión de Cabrera, tras un golpe en el estómago de Lamine y a instancias del VAR, acabaría por condenar del todo sus opciones. Unas opciones que Fermín sentenció en el añadido con el 0-2.
Supongo que la gente ya habrá desalojado Canaletas en vez de llenarla. Es lo que tiene celebrar las ligas en diferido, como Bárcenas cobraba los finiquitos. La 28 del Barça empezó con el quinto gol anulado a Fermín por Real Madrid TV, y acabará cuando Joan Gaspar salga del Mediterráneo por la Barceloneta.
A estas alturas del título, uno ya sólo puede celebrar a Lamine Yamal, y esperar al siguiente. O por lo menos a que tu único hijo de nueve años se haga de una vez por todas del Barça. El otro día, con el 0-2, me pasó el escudo de su camiseta de Bellingham por la cara; y con el 3-2 se durmió, porque los hijos no paran de darles lecciones a los padres.
La Liga de Mbappé ha sido finalmente la Liga de Lamine. El mejor jugador del mundo ha llegado a nuestra Liga. Sólo era cuestión de que creciera un poco para que lo viéramos todos.
El Barça ha ganado la Liga con el gol Messi, pero en las botas de Lamine. El argentino fue una suerte para el Barça, no tanto por tenerle, que también, sino porque decidió no irse, al menos demasiado pronto, ya fuera a golpe de talonario o de cabreo, como los Ronaldo, Figo, Maradona o Neymar. Lo mínimo que se le puede pedir a esta directiva es que Lamine no acabe sus días comprando el Valladolid, enfadándose en Twitter con Gabriel Rufián o teniendo hijos rubísimos.
El miedo que Lamine dice que perdió en un parque de Mataró, Vinicius lo ha encontrado en Valencia, y lo ha trasladado al Bernabéu, donde no quiere ni aparecer media plantilla. Y los aficionados han empezado a vaciarlo incluso antes de los partidos. Normal que Ancelotti quiera ver el final de Liga desde Brasil, si hasta Florentino, que es quien más sabe de esto, no quiso ni ver el Clásico.
Mientras el Madrid mira fichajes, al Barça no le queda otra que regar canteranos, ponerles una varilla para que no se tuerzan, y tratar de compensar los millones con abrazos. A Xavi no le llegaba esta plantilla, y a Flick le han sobrado tres jornadas. Le ficharon para acortar la distancia abismal que separaba al Barça del Madrid, y ha acabado ampliándola en sentido contrario. A cada Bernal le salía un Casadó, como si tras cada miembro amputado le brotara uno nuevo y mejor. Ha sacado un portero del hogar del pensionista. Y ha dejado la sensación de que habría podido armar una defensa inexpugnable con Yerry Mina, Chygrynskyi, Bogarde y Oriol Romeu.
El Barça le ha arrebatado al Madrid tres títulos en su cara, el patrimonio de las remontadas y el apetito. Y esto último basta aunque no sepas defender, y te inventes la línea del fuera de juego para no tener que hacerlo. El hambre es lo que hace funcionar los equipos, las empresas de fontanería y el Ministerio de Hacienda. Eso sí, se cura con títulos, aunque luego ya nadie sabe cómo se cura uno de ganarlos.
El vigilante de seguridad de la Ciutat Esportiva del Barcelona se levanta de golpe del asiento, sorprendido, al ver aparecer, todavía en la oscuridad, a Hansi Flick. Son las siete de la mañana. No será la primera vez. También lo hacen otros de los trabajadores más madrugadores de la ciudad, una hora antes, al cruzarse al entrenador alemán mientras pasea a su perro por la Diagonal. Si alguien lo identifica, no regatea una sonrisa. Nada más.
Flick escogió vivir en una zona céntrica, nada de una casa a las afueras, a orillas del mar, como buena parte de los jugadores, para tener fácil salida hacia Sant Joan Despí, donde se ubica la Ciutat Esportiva, y acceso rápido a Montjuïc o el Camp Nou. Flick no pide a nadie llegar a las siete de la mañana, pero exige que todos los jugadores estén preparados cuando aparece para dirigir el entrenamiento. Un retraso, por mínimo que sea, implica el correctivo que más duele. Nada de multas que en los vestuarios de élite se abonan entre risas para después pagar una comilona. No. Lo que duele es la suplencia. Que se lo pregunten a Koundé o Iñaki Peña. Lo que podría parecer el castigo propio de un sargento de hierro, de un líder inmovilista, es, según el alemán, todo lo contrario, una forma de cohesionar al grupo, porque llegar tarde es una falta de respeto con el trabajo y con los compañeros.
La norma es la primera piedra del ecosistema emocional construido por este alemán de 60 años en muy poco tiempo, y que es la base del éxito del mismo equipo que tenía Xavi Hernández, salvo por la llegada de Dani Olmo, con un rol, por ahora, circunstancial. Los mismos jugadores, entonces adocenados y pasivos, juegan, hoy, poseídos por un frenesí incontenible. La norma es la armadura del respeto, con el respeto aparece el diálogo y el buen diálogo permite liberar las pasiones. Son los elementos clave en esta reconstrucción de Flick, con la aportación de una preparación física ad hoc, y un sistema táctico de riesgo que sólo es posible ejecutar si se cree en el entrenador sin fisuras. En la Línea Maginot del alemán, una duda es un gol.
Los antecedentes del Bayern
El castillo de las emociones edificado en Montjuïc reproduce en buena parte la obra de Flick en el Bayern. Si a Barcelona llegó para sustituir a un entrenador confundido y desbordado, a Múnich lo hizo para relevar a otro, Nico Kovac, distanciado y enfrentado a los futbolistas. Conquistó el triplete en su primer año (Bundesliga, Copa y Champions), y al siguiente año completó la obra con las dos Supercopas y el Mundial de Clubes. El Inter le ha privado de reproducir ese primer año en Barcelona.
Segundo de Joachim Löw en la selección alemana desde 2008, cuando vio desde el banquillo cómo el gol de Torres decantaba la Eurocopa para España, hasta el título mundial, en Brasil, el parecer de internacionales como Neuer o Müller, enfrentados a Kovac, allanó su llegada al Bayern. En semanas, la atmósfera cambió. «La puerta del míster siempre está abierta. Tiene una manera muy positiva de liderar al equipo, nunca había visto nada igual», declaró Alaba, actual jugador del Madrid, a Kicker. La relación despertaba admiración, asimismo, puertas afuera. «Sabe cómo convencer a los jugadores y hacerlos sonreír», decía una leyenda, Lothar Matthäus.
Flick abraza a Raphinha tras el clásico.Joan MonfortAP
Esa parte de su trabajo había dejado huella en Alemania. Tanto es así que cuando Joan Laporta, convencido de que debía fichar a un técnico de la nueva escuela alemana tras su regreso a la presidencia, fue en busca del oráculo de Ralf Rangnick, hoy seleccionador austriaco, encontró la misma conclusión. Laporta le habló de Jürgen Klopp, Julian Nagelsmann, Thomas Tuchel y el propio Flick. Rangnick explicó que el juego ofensivo de todos ellos podía encajar en el Barça, pero distinguió una cualidad en Flick: la capacidad de construir equipos y trabajar con los jóvenes. Obligado a mirar a la cantera por la crisis, Laporta lo tuvo claro. Sin embargo, el presidente cedió ante un barcelonismo que se inclinaba por Xavi Hernández, el hijo pródigo, ante la nostalgia del paraíso perdido. Cuando, tres años después, tuvo que relevar al catalán, no dudó, favorecido, además, por la mala experiencia de Flick en la selección, donde le faltó el día a día con el jugador.
Tarde para Joao Félix
Cuando Deco y Bojan Krkic fueron a entrevistarse con el alemán, en Londres, la sorpresa fue que tenía una especie de archivo con los futbolistas azulgrana. Habría querido disponer de Joao Félix, al que creía que podía sacar partido, pero ya era tarde. Lo primero que trasladó es que para la velocidad que necesitaba el Barça no era adecuado Gündogan. Volvió al City.
Durante las negociaciones, Flick pidió llegar con sus ayudantes. El primero, Marcus Sorg, su segundo, que como seleccionador sub-19 ganó un Europeo después de eliminar a la España de Luis de la Fuente. También Heiko Westermann y Toni Tapalovic, durante más de 10 años preparador de porteros en el Bayern pero en el Barça dedicado a la táctica y jugadas de estrategia. Deco aceptó, pero le dijo que el club había tomado ya una decisión acerca de la preparación física. Se haría cargo Julio Tous, que había trabajado con Antonio Conte en la Juventus, el Chelsea y la selección italiana. El ritmo de los equipos de Conte era frenético. Flick aceptó. Tras el 7-0 al Valladolid, el 31 de agosto, llamó al director deportivo y le agradeció la decisión. «Es difícil encontrar a un técnico con el que tengas una sintonía tan grande y puedas influir en todo», dice, a su vez, Tous, que presume de hacer que sus jugadores corran como «caballos».
El día de ese 7-0, Flick tuvo un aparte con Héctor Fort para explicarle por qué no le había dado minutos, pese al marcador. Lo mismo ha hecho con Lamine Yamal o Gavi en otras situaciones, especialmente con los jóvenes. También con Iñaki Peña, que perdió su lugar por Szczesny. Manda y decide, pero explica las razones, y negocia si lo cree oportuno, como cuando Araujo y Raphinha, capitanes, le pidieron volver de la Supercopa en la misma noche del título, al contrario de lo planeado. Aceptó antes de jugar con el Madrid. Arrasaron. No han dejado de hacerlo, implicados en la aventura de un personaje camuflado en su inglés traducido puertas afuera, pero que entrena las emociones como ninguno.
En el minuto 8 del derbi catalán, el árbitro de la contienda Soto Grado suspendió unos minutos el encuentro cuando se le comunicó que se produjo un atropello masivo en los alrededores del estadio de Cornellá en el que se enfrentaban el Espanyol y el FC Barcelona.
Según se puede ver en las imágenes, el condutor de un vehículo de color blanco, rodeado de varios centenares de seguidores, arrancó contra la multitud que le increpaba y zarandeaba el coche. Al volante iba una mujer, según los Mossos D'Esquadra, y el atropello pudo ser algo accidental. Los Mossos han afirmado también que la conductora ha sido detenida.
Se desconocen las consecuencias ocurridas tras el atropello masivo, aunque las primeras informaciones apuntaban a que no hay heridos de gravedad y podrían haberse visto afectadas unas 13 personas, cuatro de carácter leve y otras nueve menos graves, según los servicios de Emergencia de la Generalitat.
El encuentro se reanudó sólo unos minutos después por parte del colegiado, aunque numerosos aficionados de la grada protestaron por la continuación entendiendo que no se debería haber producido ante la gravedad de los hechos y abandonaron la grada.
Algunos medios aseguran que hay hasta siete ambulancias trabajando en el lugar del siniestro así como varias unidades policiales para terminar de desalojar el área afectada. Los Mossos también han indicado que no hay riesgo para los asistentes al estadio.
Salvador Illa, presidente de la Generalitat, ha felicitado la rápida acuación de los servicios de Emergencias y se ha alegrado de que las consecuencias de este "accidente" no hayan sido de gravedad, según ha afirmado en el descanso del encuentro entre el Espanyol y el FC Barcelona.
Jugaba el Atlético sin objetivos, lo hacía el Osasuna sin entrenador para la temporada que viene. Dos equipos de carácter similar, pero diferente estatus. Uno, ya en la aristocracia europea, otro pugnando por entrar en Europa. A Simeone le llevaron los demonios con la actitud de los suyos en Vitoria así que, con objetivo o sin él, la salida de los rojiblancos al Sadar no fue espectacular, pero tampoco de etapa llana en el Tour. Los rojillos, en cambio, no pueden pensar en la repentina y sorpresiva despedida de Vicente Moreno, tienen que morder las jornadas que quedan sea el rival que sea. Y ante el Atlético lo demostraron con efectividad y corazón. Victoria y a soñar. [Narración y estadísticas, 2-0]
No obstante, el 5-3-2 de Moreno, otrora sistema preferido por el Cholo, esperaba agazapado cerca de Sergio Herrera a la espera de que Aimar lanzara alguna contra desde las botas del fulgurante Bryan Zaragoza. Pero la kryptonita de los extremos rápidos ocupaba también esa banda y al extremo propiedad del Bayern de Múnich le costaba encontrar continuidad. Y con Giuliano de escudero, por si fuera poco.
Pero Zaragoza no tiene únicamente la velocidad como arma, tiene buen pie y fue el que puso la rosca para que Catena, a la salida de un córner, adelantara a los rojillos y les acercara al sueño europeo. De alcanzarlo sería la sexta vez en su historia. Apenas se habían registrado tiros a puerta, solo tres, dos por los rojiblancos y uno por los rojillos, y todos con más inocencia que malicia. Pero Oblak ya había perdido la imbatibilidad que había mantenido los últimos tres duelos. No es un detalle menor para el esloveno, gran favorito para hacerse con el Zamora este año y así entrar en la historia del trofeo con seis, uno más que Ramallets y Valdés.
El Atlético buscaba el tanto desde las botas de Sorloth, en racha el noruego tras el póker a la Real. Amagó en un córner y lo intentó pasada la media hora tras un pase de Llorente, pero Herrera paró el esférico sobre la línea. Es sin duda un recurso diferente a Griezmann, quizás más útil para este Atlético profundo desde las bandas y con alegría por recurrir a centros laterales.
Había ahora que comprobar el orgullo de los rojiblancos lejos del aliento de los suyos... y de su exigencia. Las broncas del entrenador se pueden diluir si no hay continuidad desde la grada y el Sadar, claro, cuanta menos intensidad pusiera el rival, mejor. De momento, Galán y Giuliano dejaron sus puestos en el descanso a Azpilicueta y Lino. No es un señalamiento, Simeone acostumbra a hacer cambios al descanso, pero quería otros perfiles en el césped: uno más sobrio y otro más habilidoso.
Pero fútbol aparte, asustó Barrios al inicio del segundo tiempo cuando se desplomó en el área de Osasuna tras una carrera en solitario. Todo terminó en un susto y el futbolista pudo retirarse por su propio pie. Tercer cambio del Cholo en cinco minutos, aunque este no contaría para las ventanas. Y lo peor de todo es que las sustituciones parecía que no estuvieran surtiendo efecto puesto que el juego se ralentizó aún más.
Budimir iluminado
El único que buscaba acelerar el juego era De Paul. El argentino se movía entre líneas con agilidad y filtraba pases para compañeros demasiado estáticos. Costaba un mundo encontrar la espalda de una defensa rojilla, muy cerrada y, sobre todo, muy atenta. El gol era un tesoro y había que guardarlo aunque se amenazara poco arriba.
La salida de Sorloth quitó profundidad al Atlético y Griezmann y Correa no juntaban la finalización del noruego así que el Atlético monopolizaba la posesión, pero Sergio Herrera no sufría bajo palos. Y pese a que el campo estaba volcado, fue Osasuna quien volvió a golpear con un Budimir que está ante la temporada de su vida: 20 tantos y este último a un Atlético que fue incapaz de encontrar la contundencia que tuvieron los de Moreno. Pesa el sueño y no lo suficiente el Zamora del esloveno. Ya elegirá entrenador Osasuna para el año que viene, seguro que con el caramelo de Europa habrá más candidatos.
Es de esas cosas que tiene el Real Madrid y el Santiago Bernabéu. Especialmente este Madrid tan tocado física y anímicamente, con la mitad del vestuario en la enfermería y la otra lejos de su mejor nivel. Ahí apareció el canterano Jacobo Ramón, que había sufrido en sus dos primeros equipos con los mayores, ante el Leganés en Copa del Rey y ante el Celta. "No es lo que se ha visto hoy", dijo Carlo Ancelotti en Butarque. Y el experimentado técnico italiano comprobó que sabe más que casi nadie. En el minuto 95, Ramón mantuvo viva una Liga que parece destinada a ser culé.
"Esto es inexplicable, lo he soñado toda mi vida. Esta camiseta es creer hasta el final y no hay mejor manera de meter mi primer gol que así, en el minuto que ha sido... No me lo hubiera imaginado", dijo en los micrófonos tras el pitido final. Aún no sabía cómo había metido el gol. "La verdad es que no lo sé. He visto un centro, que la ha peinado alguien y digo: 'Va a ir ahí'. He ido y no sé ni cómo, pero la he metido", resumió, antes de admitir que estaba un poco nervioso. "Era mi primera titularidad aquí y al principio estaba un poco nervioso, pero según han ido pasando los minutos me he ido sintiendo mucho mejor. Estoy supercontento".
El partido del joven canterano fue sensacional, más teniendo en cuenta la pareja de delanteros que tenía enfrente, los guerreros Larin y Muriqi. No le intimidaron. Nadie le regateó, realizó dos entradas, ganó seis duelos aéreos, sumó cinco despejes y un 100% de acierto en el pase.
Ramón recibió el cariño de sus compañeros en el césped y se abrazó en la banda con el resto de canteranos convocados para el encuentro, mucho al ver el número de lesionados en el Madrid. En voz de Courtois, los halagos de los 'mayores' al joven defensa.
"Jacobo es un cacho de pan. Es muy buena gente. Tuvo un poco de mala suerte contra el Leganés y contra el Celta y no es agradable, pero hoy le he visto con soltura y confianza", explicó el portero belga, que reconoció que el tanto es "bonito para la cantera". "Hay muchos jóvenes en la puerta y cuando hay que estar, están. Como Asencio, como Gonzalo, como Víctor... Los madridistas debemos estar orgullosos con la cantera", dijo.
Courtois volvió a recibir un tanto, justo además en el primer disparo del Mallorca. "No es agradable que te metan cuatro en Barcelona ni que hoy te metan uno sin hacer nada. Tengo que parar las que lleguen. Es mi papel. Sigo trabajando duro, me encuentro bien y queremos ir a ganar el Mundial. Si lo puedo ganar siendo el Madrid el mejor club del mundo, hay que intentarlo", reflexionó sobre su situación.
Ya en la sala de prensa, Carlo Ancelotti elogió la energía de sus futbolistas en una noche difícil por las lesiones y recordó que, para él, los debates sobre "la mano izquierda" y "el látigo" a la hora de analizar la gestión del equipo este curso son "una tontería".
"No bajamos los brazos pese a tener 12 lesionados, algo que es muy raro... Se ha resuelto con buena actitud del colectivo. Nunca había visto un equipo chutar 40 veces a portería como hicimos hoy", insistió el técnico, que dejó un pequeño recado: "Tantas bajas las hemos cubierto con un esfuerzo extraordinario. De haberlo hecho en más partidos habría sido mejor la temporada". Además, elogió a Vallejo: "Ha jugado muy poco, pero su actitud siempre ha sido top. Quizá podría haber jugado un poco más, pero hemos dado prioridad a los jóvenes como Asencio para que tuvieran más protagonismo".
Metido de lleno en la reflexión sobre la gestión, admitió que había sido "sencilla". "Sin problemas. los jugadores me han tenido el respeto necesario y no ha habido problemas en ese sentido. Los problemas era de equilibrio en el campo. La mano izquierda y el látigo... Eso son tonterías", aseguró.