Los pitos a Vinicius y el "sueño" de Gonzalo: "Repetiré botas el jueves, si marco otros tres las guardaré"

Los pitos a Vinicius y el “sueño” de Gonzalo: “Repetiré botas el jueves, si marco otros tres las guardaré”

Gonzalo García y Vinicius Júnior fueron ayer las dos caras de la moneda del Santiago Bernabéu. Así es el fútbol y Chamartín, que no entiende de pasados y sí de realidades. El estadio se entregó al hat-trick perfecto del canterano, estudiante, cuando puede (cada vez menos) de Administración, Dirección de Empresas y Big Data. Sus tres goles abrieron el año con alegría en La Castellana y fueron el contrapunto a los silbidos de la grada al brasileño, dos veces goleador en finales de Copa de Europa y estrella del equipo.

«No había pedido esto a los Reyes. Es una bonita manera de empezar el año. Un sueño, y estoy emocionado porque soy madridista desde pequeño. Pediré a los compañeros que me firmen la camiseta y el balón y las botas las repetiré el jueves. Si marco otro hat-trick las guardaré. Todo esto es muy especial», bromeó Gonzalo en la zona mixta del Bernabéu. A unos metros, Xabi Alonso elogió su partido, sus goles y su trabajo: «Me alegro por el trabajo que hace a diario, cuando le toca y cuando no. Siempre con una actitud impresionante. Es un gran ejemplo de lo que es un canterano del Madrid».

Ese detalle, el de ser canterano, abre el libro de historia del club y coloca los cinco goles marcados por jugadores de la cantera en un sólo partido (tres de Gonzalo, uno de Asencio y otro de Fran García) en el abanico del pasado: la última vez que sucedió algo así en el Madrid fue el 25 de noviembre de 1989, cuando el conjunto blanco venció al Zaragoza por 7-2 con goles de Míchel, Sanchís, Butragueño y dos de Martín Vázquez.

Del virus de Mbappé a 2026

«Trabajo para aprovechar las oportunidades y cada cosa es especial. El Mundial lo fue, pero empezar 2026 así, con mi primer gol en el Bernabéu y el primero en Liga, es bastante especial», aseguró Gonzalo, que no se había estrenado en Liga y no marcaba con el Madrid desde el Mundial de clubes, donde terminó como máximo goleador.

El virus de Mbappé en Estados Unidos le ofreció a Gonzalo la oportunidad de su vida y no lo desaprovechó, y aunque el francés no se ha cansado de marcar goles, convirtiéndose en Bota de Oro, igualando el récord anotador de Cristiano Ronaldo en año natural y liderando al Madrid tanto en Liga como en Champions, Gonzalo ha revolucionado Chamartín en la primera oportunidad seria que ha tenido. Fue titular en la ausencia del francés ante el Manchester City, pero no consiguió brillar.

Sin embargo, ante el Betis hizo suya la tarde de la capital con la derecha, la izquierda y la cabeza. Tres goles perfectos: «Tengo delante a los mejores jugadores del mundo. Obviamente Mbappé es el mejor del mundo. Nos da mucho. Yo sólo trato de hacerlo lo mejor posible», insistió.

El remate de Gonzalo para el 2-0 ante el Betis.

El remate de Gonzalo para el 2-0 ante el Betis.AP

En el otro lado de la moneda, Vinicius, de más a menos en el partido y silbado por la grada cuando Alonso decidió sustituirle. El brasileño masculló algo hacia el suelo, pero se fue al banquillo con la cabeza baja, asumiendo la actitud del público y saludando a Alonso, que le defendió en sala de prensa.

«Vini ha aportado mucho, ha entrado muy bien, ha conseguido la tarjeta del rival, ha sido muy desequilibrante, es insistente, aporta... El partido que ha hecho me ha gustado. Ahora vamos a la Supercopa y Vini va a ser muy importante», dijo, e insistió en que «le volverán a aplaudir, no tengo dudas». «Ha sido, es y será fundamental en el Madrid», volvió a incidir, recalcando el apoyo del técnico al futbolista tras la turbia relación del principio.

El Atlético pierde sensaciones antes de la Supercopa ante una resucitada Real Sociedad

El Atlético pierde sensaciones antes de la Supercopa ante una resucitada Real Sociedad

A veces el fútbol es impaciente y pide imposibles. A veces el deporte reclama que un técnico que lleva 14 días y que no había debutado en la liga venza a uno que acumula 14 años y ocho títulos. Pero este juego es tan bonito e impredecible que todo pudo ocurrir en San Sebastián. Finalmente, el empate fue justo. Algo también raro. No siempre ocurre lo que uno merece, pero hubo alternativas tanto para el gigante que quiere seguir el ritmo a los transatlánticos como para un equipo que pudo mostrar señales de resurrección. [Narración y estadísticas, 1-1]

Lo cierto es que los donostiarras evocaron a aquella Real asfixiante de los primeros años con Imanol Alguacil. Kubo volvió a ser un puñal por la izquierda y Oyarzabal mantuvo el nivel de esta temporada, que está siendo estratosférico. Faltaban muchos nombres, pero estaba aquella energía alentada por un Reale Arena que vio mejores entradas otros años. Los rojiblancos, en cambio, no entraron al duelo como le gusta al Cholo pese a que en los inicios Julián perdonó una volea sólo en el área tras un córner. Una que no suele perdonar el argentino.

Tuvo otra poco después que también falló tras una cesión de Baena, y los atléticos se preguntaban si el hijo que acaba de recibir Julián y su pareja, Emilia Ferrero, vendría con algún que otro gol debajo del brazo. Empezó con un 0 de 2, pero con uno que entrara, valdría para que el delantero intentara recuperar el estatus y la confianza que alcanzó el año pasado. Pese a esos fallos, los rojiblancos inclinaron poco a poco el campo hacia la portería de Remiro.

Brais y Turrientes son buenos centrocampistas, pero no llegan al nivel de los Zubimendi y Merino que pusieron rumbo al líder de la Premier con un año de diferencia. Y eso, la Real era imposible que no lo terminara notando tarde o temprano. Si además tienes enfrente a Koke y Barrios, ambos en un gran estado de forma, parecía difícil que los donostiarras consiguieran imponerse en el tempo del encuentro.

Terminara como terminaran los 90 minutos, Matarazzo ha conseguido reactivar a las huestes realistas, decaídas y al borde del descenso en un tren de cola preocupante especialmente para clubes que ya se han olvidado de esas latitudes. Será la disciplina alemana y el espíritu estadounidense del técnico con raíces italianas. Rarezas.

Como la que le hizo Sorloth a Gómez antes del descanso, como si de Lamine Yamal se tratara. Tiene esas cosas el noruego que sorprenden a propios y a extraños. Es capaz también de fallar ocasiones increíbles, pero en cambio embocó la primera que tuvo aunque en la portería contraria tras una falta botada por Carlos Soler. Le salvó el VAR por fuera de juego posicional de Brais que le despistó en el salto.

Una de cal y otra de arena

La precaución deportiva y física obligó a la entrada de Gallagher y Le Normand por Barrios y Ruggeri tras el descanso. Perdían toque los colchoneros y ganaban físico. Pero hemos de volver al noruego, que esta vez sí, al principio del segundo tiempo, acertó en la portería buena tras una jugada increíble de Giuliano. Una de cal y otra de arena. Pudo duplicar la ventaja el Atlético dos minutos después, pero el británico desperdició un pase maravilloso de Baena.

La pregunta era cómo respondería la Real a ese aluvión rojiblanco. No se arredraron los donostiarras y aprovecharon una subida de Le Normand al ataque para coger desprevenido al Atlético a la espalda de Hancko. Kubo se la puso a Guedes que tuvo todo el tiempo que quiso para ponerla en la escuadra.

El duelo perdió finura y ganó en nervio. Había urgencia por los puntos, unos para alejarse del infierno y otros para no perder comba con la cabeza. Había que agarrarse a los líderes y la Real apelaba a la maestría de Oyarzabal, que tuvo un encuentro con Oblak que el público reclamó como penalti. El Cholo mandó a los suyos al banquillo, salvo Griezmann, al que no se le da mal el conjunto donostiarra. Ocho tantos le ha hecho para cumplir la ley del ex. Aunque tuvo un mano a mano sólo que marró con una vaselina muy complicada. Empujaron más en los últimos minutos los realistas, con cambios ofensivos y con una actitud muy diferente al del primer tercio de tempoarada. Pero al final, nadie contento.

La cuesta de enero

La cuesta de enero

La llamada popularmente "cuesta de enero" es el período de apuros económicos que sucede a los gastos excesivos de las Fiestas navideñas. La definición puede valer para explicar metafóricamente una situación dificultosa experimentada en cualquier actividad. El fútbol, por ejemplo.

El Madrid empezó frente al Betis su "cuesta de enero", que incluirá otros dos partidos de Liga (Levante y Villarreal), dos de Champions (Mónaco y Benfica) y uno de Copa contra quien depare el sorteo. Un programa que sólo preocuparía lo normal de toda competición si no fuera porque, a continuación del encuentro contra el Betis, llega la Supercopa, ese título invernal español que se dirime en la primavera-verano de Arabia Saudí.

El Betis sirve como relativo diagnóstico del estado del Madrid. Le hizo varios regalos: Gonzalo (inmejorable, incluso virguero, en su papel de sustituto de Mbappé), Asencio y Fran García siempre remataron sin oposición. También le dio algunos sustos (dos palos y unas cuantas apuradas intervenciones de Courtois). El 5-1 no declara el estado de optimismo, ni anula el de emergencia. Pero sí le da un respiro a Xabi, que recibe de Gonzalo, una apuesta suya, un inopinado triple espaldarazo, que ni quita ni pone rey, pero ayuda a su señor.

Es, no obstante, opinión generalizada que el futuro de Alonso depende de lo que suceda en las (movedizas) arenas del Golfo. Se diría que el donostiarra soporta una sucesión de sentencias aplazadas dentro de un torbellino en el que todo triunfo se antoja provisional. El banquillo blanco está tapizado con púas. Hay que ser un faquir para soportarlo sin daño. Ningún equipo como el Madrid, obediente a las exigencias de su historia y de su afición, somete al entrenador de turno a un ejercicio constante de supervivencia, ni lo abandona desde el comienzo a merced de los resultados. Ni siquiera los buenos, aunque sean mayoría, están justificados si son cortos, feos o tristes.

Xabi ha tenido mala suerte desde su llegada con la avalancha de lesiones en el plantel, a las que se ha unido, pese a Gonzalo, la trascendente de Mbappé en un momento particularmente delicado. Pero ha dado bandazos en la aplicación de su sistema y se ha mostrado blando en la gestión del grupo y en el manejo de algunas individualidades, que siempre gozarán de la benevolencia paternal del presidente. Aunque nadie más duro que éste con los jugadores en según qué momentos y para según qué cosas.

Xabi no es culpable de que se lastimen músculos y articulaciones. Pero empezó con mal pie plegándose a los deseos de Pérez de prescindir de Modric y de que se hiciera cargo del equipo antes del Mundial de Clubes. No mantuvo respetuosa pero firmemente sus convicciones ante un presidente acuciado por la necesidad y dominado por la impaciencia. Era el momento de hacerse valer y mostrar personalidad y seguridad desde un principio.

A tenor del calendario lunar islámico, este año la peregrinación a La Meca cae a últimos de mayo y principios de junio. De acuerdo con el madridista, la peregrinación a Yeda, a 84 km. de La Meca, toca en la segunda semana de enero. Sobre Xabi pende la afilada media luna de un alfanje.

Gonzalo le regala a Xabi Alonso y al Madrid un hat-trick de aire y goles antes de la Supercopa

Gonzalo le regala a Xabi Alonso y al Madrid un hat-trick de aire y goles antes de la Supercopa

Xabi Alonso estrenó el año cambiando la capa de su salvador. Con Kylian Mbappé, el hombre que más goles le ha regalado en estos meses, lesionado, el técnico vasco apostó por Gonzalo García en la punta del ataque y el canterano le entregó un hat-trick de aire antes de la Supercopa. Los tres tantos del delantero, junto al de Asencio y Fran, tumbaron al Betis.

El cambio Mbappé-Gonzalo fue hombre por hombre en una decisión evidente. El español es el único nueve que le queda al fondo del armario tras la salida de Endrick hacia Lyon, presiona, insiste y libera un poco a Vinicius en el trabajo defensivo.

La entrada del canterano acompañó unos buenos primeros minutos del Madrid, asentado sobre la posición de Bellingham en la mediapunta y la finura de Rodrygo en la derecha, siendo el brasileño el mejor jugador del equipo en esta parte de la temporada. De esa asociación, de la fluidez con Camavinga y de las arrancadas de Vinicius vivieron los blancos en el tramo inicial.

El brasileño (y Xabi, y el Bernabéu...) pidió un penalti en el minuto 5, pero ni Hernández Hernández ni el VAR observaron que el empujón de Ortiz fuera suficiente. El Madrid dominó al Betis con balón, moviendo la pelota con cierta facilidad y acercándose al área, pero le faltó pegada. Lógico, también, ante la ausencia del futbolista que ha metido el 60% de los goles del conjunto blanco este curso.

En el 19 llegó el 1-0 que apaciguó la tarde en Chamartín. Una jugada simple en mitad de un fútbol cada vez más complejo. Rodrygo puso un centro al segundo palo, Gonzalo le ganó el metro a su defensor y cruzó el balón de cabeza ante la salida de Valles. Un centro, un cabezazo, un gol, demostrando que el fútbol, a veces, no es tan complicado.

El tanto del delantero fue el primero con el Madrid en esta temporada y el cuarto si contamos los tres que había anotado con la selección sub'21. Premio a la oportunidad que le entregó Alonso y a unos meses en los que ha trabajado a la sombra de Mbappé.

La ventaja relajó al Madrid con el paso de los minutos. Tuvo la posesión, pero apenas puso en peligro la meta rival, encontrando con facilidad la zona de tres cuartos pero apagándose al acariciar el área. Lo vio el Betis, que dio un paso adelante después de sus dudas iniciales. Equipo de Europa League y sexto en la tabla actual, los de Pellegrini llevaron el peso del duelo hasta el descanso, provocando córners e insistiendo en la espalda de Carreras a través de Cucho y Antony. Ahí llegaron sus mejores opciones.

Valverde, en dos ocasiones, salvó dos llegadas claras del Betis, y el descanso aterrizó en el Bernabéu con un pequeño runrún que los vestuarios despejaron. El Madrid sentenció el duelo en diez minutos y con dos acciones marca de la casa.

En el 50, Gonzalo coronó su tarde con una extraordinaria volea desde la frontal. Recibió un pase alto de Valverde, controló con el pecho y sin que el balón botara en el suelo, golpeó con fuerza hacia la derecha de Valles.

La sentencia y las dudas

Cinco minutos después, otra jugada a balón parado. Centro de Rodrygo y remate de cabeza de Asencio para poner al Madrid con tres goles de diferencia. Ventaja suficiente, parecía, para controlar el juego y vivir con cierta calma los últimos minutos. Pero este Madrid no entiende de pausas. El Betis no le perdió la cara a la tarde madrileña y comenzó a acechar la meta de Courtois. Lo Celso envió una falta al palo, el portero belga salvó un buen disparo de Ruibal y Cucho, aprovechando un pase al hueco, regateó a Courtois y batió a Rüdiger en la línea para acercar a los sevillanos en el marcador.

Runrún de nuevo en el Bernabéu y varios vuelos de Courtois para evitar males mayores en un Madrid totalmente roto, incapaz de mantener cierto control de la posesión y dejando al Betis crecer en transiciones. Todo antes de que Alonso, quizás un poco tarde, decidiera tomar las riendas del equipo haciendo los cambios que pedía el partido.

Los cambios

El vasco retiró a Vinicius, intermitente y abucheado por la grada, y a Rodrygo, el mejor junto a Gonzalo pero ya sin oxígeno, y metió a Güler y Mastantuono. Aire fresco que el conjunto blanco agradeció.

En el 82, Güler recibió un balón largo en la izquierda, observó dentro del área y vio el desmarque de Gonzalo, que con un taconazo genial culminó su gran tarde y el hat-trick perfecto (derecha, izquierda y cabeza). En el descuento, Fran García puso el quinto y redondeó el estreno madridista en 2026.

Xabi Alonso, la "obligación" de estar "atento" al mercado y la lesión de Mbappé tras varias molestias: "Las decisiones las asumo yo"

Xabi Alonso, la “obligación” de estar “atento” al mercado y la lesión de Mbappé tras varias molestias: “Las decisiones las asumo yo”

Xabi Alonso protagonizó en Valdebebas la primera rueda de prensa del año en el Real Madrid después de un parón navideño que "nos ha venido bien para resetear después de lo intenso que fue diciembre". En pleno mercado de invierno y después de la cesión de Endrick al Olympique de Lyon, el técnico vasco no cerró la puerta a nuevas incorporaciones. "Nuestra obligación siempre es estar atentos a poder mejorar o a necesidades puntuales", valoró, aunque reconoció que "yo trabajo con la plantilla que tenemos y mi deber es exprimir, ser eficaz y que colectivamente encajen las piezas".

El foco de la comparecencia fue la lesión de Mbappé, extraña por los momentos y las sensaciones. El francés, que entrenó con el grupo el 29 y 30, no participó de las sesiones del 31, 2 y tampoco este sábado día 3. Sufre un esguince en la rodilla y nadie en el club sabe a ciencia cierta cuándo volverá.

"Veremos para cuánto tiene. Vamos a ir apurando los plazos porque es mucho de sensaciones, ¿cuándo es lo antes posible? ¿Esa es la pregunta? No lo sé", dijo. "¿Para la Supercopa?, le volvieron a preguntar. "Esperemos. En la siguiente rueda de prensa prepartido te lo diré más claro", insistió.

Y recordó que las decisiones "las asumo yo", sobre la participación del delantero francés en los partidos ante Alavés, Talavera y Sevilla después de haberse perdido el duelo contra el City por molestias. "La gestión con jugadores que siempre están dispuestos a ayudar es fácil. Y luego son decisiones que es mi trabajo y las asumo yo".

Sobre el once, Alonso está a la espera de ver cómo amanece mañana Huijsen de las molestias que le han impedido entrenar este sábado, pero es probable que el técnico no arriesgue antes de la Supercopa. En ataque, dos opciones para suplir a Mbappé: Gonzalo o Rodrygo. "Rodry puede jugar en cualquiera de los tres carriles y Gonzalo lo hizo bien en el Mundial. Echaremos de menos a Kylian, seguro, y no sólo por sus goles".

Y destacó el regreso de Carvajal, que realizó el entrenamiento completo este sábado. "Es competitivo, pero luego su personalidad, su peso en el equipo, su influencia es mayúscula, nos hubiera gustado tenerlo estos dos meses más cerca, nos hubiese aportado".

Por último, admitió que "entiende" la decisión de la cesión de Endrick porque el delantero "necesita jugar". "Entiendo que haya tomado esa decisión, que tenga experiencia en una liga competitiva y en un club donde tendrá minutos. Entiendo a Bobby y al club y le seguiremos de cerca, con ganas de que progrese y que mejore".

Los detalles del interés de Sergio Ramos en comprar el Sevilla: más imagen que dinero y Monchi como figura clave

Los detalles del interés de Sergio Ramos en comprar el Sevilla: más imagen que dinero y Monchi como figura clave

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Tras las campanadas, el 2026 ha introducido un giro inesperado en el ya enrevesado proceso de venta del Sevilla FC. Sergio Ramos, el central de 39 años que acaba de cerrar su etapa en Rayados de Monterrey, ha alterado el escenario, situando su nombre en el centro de las negociaciones, respaldado por un nuevo grupo de inversores, según informaron Radio Sevilla y COPE. Ramos no aparecería como comprador principal, sino como el rostro visible de un proyecto mucho más complejo.

Según fuentes próximas a las negociaciones, se trata de una oferta económica relevante, que incluso superaría los 2.700 euros por acción planteados por el grupo estadounidense que había avanzado posiciones tras revisar las cuentas del club. Hasta hace apenas unos días, los norteamericanos eran considerados favoritos para hacerse con el control de la entidad, pero las conversaciones se enfriaron tras una due diligence -auditoría previa a la transacción-que subrayó la delicada situación financiera del Sevilla.

En las oficinas de Nervión se ha recibido con sorpresa el repentino interés de Ramos por entrar en la operación. Dentro del club se da por hecho que el central no actúa solo, sino como intermediario o figura de referencia de un grupo inversor de envergadura. Más como símbolo y elemento de vinculación emocional de la futura propiedad que como empresario, un papel que aporta legitimidad social al proyecto, aunque no borra del todo la relación ambigua que sigue manteniendo con parte de la grada.

El volumen económico que se maneja -cifras que podrían situarse cerca de los 300 millones de euros necesarios para sanear la deuda acumulada- queda lejos del patrimonio personal de un futbolista, por muy consolidados que estén sus negocios. Se trataría, en definitiva, de capital exterior que busca una cara reconocible, capaz de generar confianza y de añadir un garabato sentimental a un proyecto eminentemente financiero.

Monchi, la clave

La entrada de Ramos adquiere una dimensión aún mayor por su vínculo con Ramón Rodríguez Verdejo, Monchi, figura capital en la historia reciente del Sevilla tras sus dos etapas como director deportivo (2000-2017 y 2019-2023). Ramos es vocal del CD San Fernando 1940, el club fundado hace apenas seis meses y presidido por Monchi tras la desaparición del anterior San Fernando CD. Su hermano, René Ramos, también forma parte de la estructura directiva. Un entramado que no es casual y que conecta con otros intentos de articular una alternativa sevillista a las ofertas de capital extranjero. Ese mismo entorno ya había sido señalado en anteriores movimientos para impulsar una vía de capital local, con el empresario Antonio Lappi y el periodista Fede Quintero entre los nombres que orbitaban alrededor de esa opción.

El ex portero sigue teniendo ascendencia sobre la grada blanquirroja y su figura -y su legado- amortiguaría la llegada de una propiedad ajena al ecosistema tradicional del club. Con Monchi se aspira a reconstruir un Sevilla sostenible, ambicioso y competitivo, lejos de la precariedad institucional y deportiva actual; con un entrenador, Matías Almeyda, que trata de sostener sobre el césped un proyecto frágil con una plantilla cogida con alfileres.

La cercanía de la familia Ramos con Monchi dibuja un escenario en el que el central podría convertirse en la palanca definitiva para facilitar su regreso al Sevilla o, al menos, para integrarlo en un proyecto que aspire a recuperar la estabilidad institucional de un club instalado desde hace años en la melancolía.

Desde dentro del consejo de administración, el anuncio de que Ramos presentaría una oferta formal ha generado desconcierto. Su retorno como futbolista en 2023 no limó por completo las asperezas entre el jugador y la grada. Su salida al Real Madrid y determinados gestos en el Ramón Sánchez-Pizjuán siguen presentes en la memoria colectiva del sevillismo.

Monchi, ex director deportivo del Sevilla.

Monchi, ex director deportivo del Sevilla.AFP

El club que Ramos estaría en disposición de heredar, si los accionistas aceptan la oferta, es una entidad debilitada y con un rumbo incierto. La última junta de accionistas, celebrada el pasado 16 de diciembre, reveló pérdidas de 54 millones de euros. La deuda reconocida ronda los 70 millones, aunque hay quien la duplica e incluso triplica. La fragmentación accionarial -con la familia del Nido, José Castro junto al Grupo de Utrera, la familia Alés, la familia Carrión y el denominado Grupo de los Americanos- ha marcado los últimos años del club, agravada por el enfrentamiento público entre padre e hijo Del Nido, con episodios judiciales y cruces de reproches en redes sociales.

Pese a este contexto, el Sevilla conserva activos de enorme valor. Un estadio como el Ramón Sánchez-Pizjuán, situado en el corazón de la ciudad, una ciudad deportiva recientemente remodelada y una masa social fiel y exigente, parte esencial del éxito de un club que durante años fue modelo de gestión, heptacampeón europeo y dinamizador de la competición doméstica. La recuperación de ese estatus continúa siendo un proyecto atractivo para inversores con una mirada a largo plazo.

Los próximos días serán determinantes. La venta del Sevilla, que hace apenas una semana parecía encaminada hacia manos estadounidenses, ha vuelto a abrir un abanico de escenarios. Y Sergio Ramos, el sevillista pródigo, se ha convertido en un factor inesperado en un proceso que parecía decidido, capaz de reabrir un corazón que el sevillismo daba por cerrado.

Redes detrás de las porterías y un aviso antes de recibir a Joan García en el campo del Espanyol: "No creo que puedan dar lecciones a nadie. Recuerden a Luis Figo"

Redes detrás de las porterías y un aviso antes de recibir a Joan García en el campo del Espanyol: “No creo que puedan dar lecciones a nadie. Recuerden a Luis Figo”

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Dicen que del amor al odio, muchas veces, solo hay un paso. Y en un deporte que levanta tantas y tan encendidas pasiones como el fútbol, a decir verdad, no resulta demasiado difícil comprobarlo. El próximo que podrá vivirlo seriamente en sus carnes es Joan García. Quien fue el curso pasado uno de los héroes para sellar la permanencia del Espanyol, se ha convertido, tras su fichaje por el Barça, en una suerte de ídolo repudiado. En verano de 2025, en cuanto se confirmó su llegada a la entidad barcelonista, las redes se llenaron de mensajes como mínimo muy poco amables dirigidos hacia su persona. Y, ya entonces, empezaron a calentarse los motores, y también, los ánimos, con vistas a un recibimiento más que hostil en su previsible retorno a Cornellà-El Prat defendiendo el escudo del gran enemigo de los periquitos.

Desde el entorno blanquiazul, sobre todo, y también desde el azulgrana, se ha buscado la manera de rebajar un poco las cosas a la vista de un derbi que se prevé de alta tensión. El Espanyol llega al partido en plena racha de buenos resultados, encaramado al quinto puesto de la clasificación. En el club entienden que, para seguir por este buen camino, es fundamental contar con el apoyo de los suyos en su estadio, con lo que un posible cierre podría ser catastrófico para sus intereses. Para curarse en salud, además de buscar un perfil más o menos bajo a la hora de hablar de su ex guardameta, han optado por una medida muy poco habitual: colocar redes detrás de las dos porterías. La idea es evitar que objetos contundentes puedan llegar a impactar en un Joan García que, sin duda, será recibido muy de uñas por quienes no hace tanto eran sus incondicionales. Además, al considerarse como partido de alto riego, no se permitirá el acceso al recinto si se lleva cualquier tipo de simbología del Barcelona (camisetas, etc...).

En el club azulgrana, mientras, están seguros de que el meta sabrá aislarse de todo este ruido. «En estos días no he visto ninguna diferencia en él a la hora de trabajar. Será especial, eso seguro, pero está en un buen estado de forma, tiene confianza y cree en su calidad. Además, es el mejor escenario para demostrarlo», apuntó sobre el arquero Hansi Flick. Para el alemán, es su primera opción bajo los palos. Y, desde su punto de vista, su fichaje, por el que se abonaron 25 millones de euros más el IVA correspondiente para hacer frente a la cláusula de rescisión impuesta por el Espanyol, ha sido sin duda todo un acierto. «Lo veo muy centrado y ha jugado muy bien en este medio año que lleva aquí. Ha demostrado que firmarlo fue una decisión acertada. No me preocupa en absoluto cómo le puede afectar el ambiente. Es nuestro número uno», recalcó el técnico barcelonista, quien quiso hacer un llamamiento a la concordia a horas del choque.

Reacción blanquiazul

«Lo más importante es apoyar a tu equipo, no ir en contra del otro. Hay que enviar energía positiva a los tuyos, centrarte en los tuyos y no en el rival», expuso. «Somos humanos. El respeto es lo más importante y espero que todo el mundo se comporte de forma adecuada», abundó un Flick que elogió la labor de Manolo González. «Es increíble lo que está haciendo. Está teniendo mucho éxito, lleva cinco victorias consecutivas, y su equipo es agresivo y va bien en transición. Para ganar, debemos jugar al mejor nivel», advirtió.

El entrenador blanquiazul, por su parte, también buscó rebajar la tensión, pero se mostró un tanto suspicaz con todo el revuelo que se ha levantado. «No entiendo estas historias, no pasará nada, la gente es consciente de lo que tiene que hacer. Generalmente, tienen un comportamiento excelente. En este aspecto, no le daremos más vueltas. Los aficionados van a apretar, nadie va a venir con ramos de rosas, igual que cuando vamos al Camp Nou y nos cantan 'a Segunda'. No pasa nada. Se le está dando muchas vueltas a todo. Igual están esperando que pase algo para perjudicar al Espanyol», señaló, acordándose de Figo. «Lecciones de comportamiento, no. Recuerden cuando Luis Figo fue al Camp Nou. Creo que no están en condiciones de dar lecciones a nadie. El aficionado del Espanyol se va a comportar», zanjó.

El regreso de Carvajal en la urgencia de un Madrid al límite: "Es la voz de mando"

El regreso de Carvajal en la urgencia de un Madrid al límite: “Es la voz de mando”

«Es la voz de mando en el vestuario. Sin él, todo es más difícil». Será casualidad, o no, pero las ausencias de Dani Carvajal han coincido con las mayores fracturas del Real Madrid tanto dentro como fuera del césped. Por eso, por la necesidad deportiva de su presencia en el lateral derecho y por la imperiosa obligación de tener una voz de mando dentro de un vestuario sin norte desde hace tiempo, su vuelta a los entrenamientos este sábado y su más que posible entrada en la lista de convocados para la Supercopa de España en Arabia Saudí alimentan un poco los ánimos de Xabi Alonso y su cuerpo técnico, en constante duda desde hace varias semanas.

Carvajal se rompió la rodilla el 5 de octubre de 2024 en una acción fortuita con Yeremi Pino, futbolista del Villarreal. El Madrid arrancaba entonces su temporada, había ganado la Supercopa de Europa en verano, el primer título tras la llegada de Kylian Mbappé, y confiaba en el buen hacer de Carlo Ancelotti desde el banquillo para compensar los egos personales y futbolísticos del grupo.

Pero a partir de esa lesión, capricho del destino, la plantilla del Madrid se descompuso. Perdió 0-4 en el Bernabéu ante el Barça, Vinicius perdió el Balón de Oro y desde ahí todo se complicó, cayendo en Arabia, en Champions contra el Arsenal, en la final de Copa y en la lucha por la Liga. Fue el final de Ancelotti y se cimentaron las críticas sobre algunas estrellas.

En el Mundial de clubes llegó Xabi Alonso y volvió al grupo Carvajal, que pudo disputar unos minutos en la semifinal contra el PSG. Su presencia ayudó a conectar al técnico, compañero suyo en el año de la Décima y en la selección, con los futbolistas, y el panorama parecía positivo tras el paso por América.

En el inicio de temporada, Carvajal se rotó con Alexander-Arnold en el lateral derecho y el Madrid acumuló sólo una derrota en los primeros tres meses del curso, el doloroso 5-2 del Metropolitano. Pero llegó noviembre, y en una fecha muy similar a la de su grave lesión de 2024, Carvajal empezó a tener dolores en la rodilla operada y decidió parar para volver a pasar por el quirófano. Un palo para Alonso, que perdió al líder del vestuario, y para los compañeros, jóvenes y sin el peso histórico que un equipo como el Madrid necesita para afianzarse como portavoz de la plantilla.

Carvajal disputó 19 minutos en el clásico contra el Barça el 26 de octubre, y desde entonces se ha perdido 12 partidos. El balance lo explica casi todo: seis triunfos para el Madrid, tres empates y tres derrotas. Unos resultados intolerables en el entorno del conjunto blanco que han dejado a Xabi Alonso sin otra derrota a la que agarrarse.

Por eso el vestuario y el cuerpo técnico celebraron los minutos que pasó Carvajal en el césped con los compañeros en la mañana de ayer. Nadie le quiere forzar, pero verle con el grupo «pone firme», dicen en Valdebebas, a los demás en tiempos de crisis y dudas. Y él, consciente de la situación urgente que vive el Madrid, no quiere frenar.

Luka Modric: "Papá me llevó al ataúd y me dijo: 'Hijo, dale un beso al abuelo'. Todavía hoy me pregunto: ¿cómo se puede matar a un hombre bueno, a un hombre justo? ¿Por qué?"

Luka Modric: “Papá me llevó al ataúd y me dijo: ‘Hijo, dale un beso al abuelo’. Todavía hoy me pregunto: ¿cómo se puede matar a un hombre bueno, a un hombre justo? ¿Por qué?”

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Luka Modric —seis veces campeón de la Champions League, Balón de Oro, mejor jugador del Mundial de 2018 y con 194 partidos con la selección croata— es el jugador más veterano de la Serie A. Sin embargo, no parece un futbolista. Pequeño, menudo, modesto, reservado, extremadamente amable con todos y sin un tatuaje. Un genio humilde. Hablamos español, un idioma que Luka domina a la perfección, además de inglés. Está aprendiendo italiano, «pero a veces lo confundo con el español y no me gusta equivocarme. Soy Virgo. Perfeccionista. Mis hijos me llevan ventaja en el idioma».

Luka, ¿es cierto que era hincha del Milan de niño?
Es cierto. Era hincha del Milan por mi ídolo de la infancia: Zvonimir Boban, el capitán de Croacia que estuvo a punto de ganar el Mundial de Francia 1998.
Croacia sufrió una flagrante injusticia: en la semifinal, Thuram anotó el gol del empate tras cometer una falta clara.
Para nosotros fue algo increíble. Un pequeño país, que emergía de una guerra devastadora, se enfrentaba al mundo. Todos nos sentíamos muy orgullosos. Yo no tenía ni trece años y mi padre me regaló un chándal del Milan".
Y aquí está, en Milanello.
La vida siempre te sorprende. Suceden cosas que jamás imaginaste. Estaba convencido de que terminaría mi carrera en el Real Madrid, pero en cambio... Pero siempre he pensado esto: si alguna vez tuviera otro equipo, sería el Milan. Estoy aquí para ganar.
¿Es posible el Scudetto?
En el Milan, siempre hay que jugar para ganar, solo para ganar.
¿Ya este año?
Es posible. Pero es un año largo. En el fútbol hay que pensar partido a partido. Si empiezas a planificar con meses de antelación, te perderás.
¿Cuál es el secreto de la longevidad? ¿Cómo se juega a su nivel a los cuarenta?
El amor. Amar el fútbol, pensar en el fútbol, vivir para el fútbol. El fútbol, junto con mi familia, es lo más importante que tengo. El secreto es la pasión. La dieta y el entrenamiento son secundarios. Para mantenerse en la cima durante mucho tiempo, se necesita corazón. Soy tan feliz entrenando como cuando jugaba de niño.
Es usted uno de los mejores futbolistas del mundo, pero parece una persona normal.
Exactamente. Me encanta la normalidad. Una familia normal, una vida normal, las pequeñas cosas. No me siento único. En mi vida nunca he pensado, ni por un segundo, que fuera superior a nadie. Si no hubiera sido futbolista, me hubiera gustado ser camarero.
¿Camarero?
Era bastante bueno. Y me gustaba. Estudié en la escuela de hostelería de Borik. El primer año, nos formamos en el restaurante Marina de Zadar, donde se celebraban banquetes de boda. Se me daba bien servir bebidas y en las bodas croatas la gente bebe mucho. Lo único que no me gustaba era fregar los platos.
Pero su historia no es común.
No fue fácil, pero mis padres, Stipe y Radojka, me inculcaron valores importantes: respetar a todos y ser humilde. Mi padre era trabajador y mi madre costurera. La humildad ayuda, tanto en el campo como en la vida. Mi tío Zeljko también fue crucial para mí. Él y mi padre son gemelos idénticos, crecieron en simbiosis, hablan diez veces al día y, como mi tío no tiene hijos, tenemos un vínculo especial.
Su abuelo Luka también fue importante.
Llevo su nombre con orgullo. De niño no fui a la guardería y siempre lloraba, así que me llevaron a la «casa de arriba», al pie del monte Velebit, en Dalmacia. Era la casa de mantenimiento: mi abuelo se encargaba del mantenimiento de la carretera. Estaba a media hora a pie de la «casa de abajo», donde vivían mis padres. Mi abuelo me enseñó a palear nieve, apilar heno y a llevar el rebaño a pastar. Crecí con animales y disfrutaba tirando de los rabos de las cabras. Creo que allí aprendí a jugar al fútbol, entre las ovejas y las rocas.
Su abuelo fue asesinado por chetniks serbios.
No me gusta hablar de esto. Estás reabriendo una herida terrible.
Lo sentimos.
(Luka Modric guarda silencio un momento. Luego continúa). Era diciembre de 1991, tenía seis años. Una noche, mi abuelo no volvió a casa. Fueron a buscarlo. Le habían disparado en un campo junto a la carretera. Tenía sesenta y seis años y no le había hecho nada malo a nadie. Recuerdo el funeral. Papá me llevó al ataúd y me dijo: «Hijo, dale un beso al abuelo». Todavía hoy me pregunto: ¿cómo se puede matar a un hombre bueno, a un hombre justo? ¿Por qué?
¿Por qué lo mataron?
Porque era la guerra. Mi padre se ofreció como voluntario. Tuvimos que dejarlo todo atrás, de la noche a la mañana. Amigos, seres queridos, pertenencias... Primero nos refugiamos en Makarska, en el campo de refugiados del orfanato. Luego en Zadar.
Hotel Kolovare, el comienzo de una nueva vida.
Nos dieron una habitación en la planta baja: papá, cuando estaba allí, mamá, mi hermana Jasmina y yo dormíamos en una cama individual. Fuera, en el aparcamiento del hotel, jugábamos al fútbol desde la mañana hasta la noche. Corría con mi chándal del Milan, soñando con ser futbolista algún día. Incluso mis botas eran de marca italiana.
¿Aún las recuerda?
Negras y verdes, un número más grande que el mío. Las más hermosas de mi vida.
¿Qué clase de vida era?
Te diré la verdad. Si no fuera por las bombas, que eran frecuentes y nos obligaban a refugiarnos en refugios subterráneos cuando sonaba la alarma, puedo decir que fue una infancia normal. O quizás normalizada, en el sentido de que el fútbol nos ayudó a vivir la vida como debe ser a esa edad. Éramos muchos niños, pero también jugábamos contra adultos. Allí aprendí que en el campo nadie te regala nada. Esos años me hicieron quien soy.
Las guerras no han terminado.
Es una locura. No entendía las de entonces, no entiendo las de hoy. La vida es maravillosa. La guerra lo arruina todo, sin razón alguna.
Croacia tiene menos de cuatro millones de habitantes. Sin embargo, destaca en el deporte, empezando por el fútbol. En Rusia 2018 y Catar 2022, Italia ni siquiera estaba entre los mejores, mientras que ustedes quedaron segundo y tercero. ¿Cuál es el secreto?
La mentalidad. Saber sufrir, no rendirse nunca. Nos enseñaron que para conseguir algo hay que luchar. Y luego hay que defenderlo. El talento cuenta, pero no es suficiente. Creo que la experiencia de la guerra influyó en toda mi generación en este sentido.
El fútbol italiano, por otro lado, atraviesa una situación muy difícil. ¿Será la mentalidad lo que falta?
Quizás. Pero espero volver a verla en el Mundial. Crecí con la leyenda del fútbol italiano.
Muchos ven a Pirlo en usted.
La comparación me honra. Pirlo es seis años mayor que yo, él abrió el camino. Pero mi ídolo, aparte de Boban, era Francesco Totti. En la Serie A tenían jugadores fabulosos. Los veía y me decía: ese es el fútbol que quiero jugar.
¿Se clasificará Italia para el Mundial de este verano?
No es fácil. La eliminatoria son dos partidos a un solo partido, primero contra Irlanda del Norte y luego, si ganan, contra Gales o Bosnia. Pero tengo confianza.
¿Cuál es su relación con Allegri?
Es un poco como Ancelotti: sensible, divertido y le encanta gastar bromas. Pero en el campo, como entrenador, es un maestro. Conoce el fútbol como pocos. No lo conocía tan bien, pero me alegro de que ahora sea mi entrenador.
¿Y Ancelotti?
Carlo es el número uno. Es difícil encontrar las palabras. Por su forma de ser, no solo por sus cualidades en el banquillo. Hablamos muchas veces de Milán y del club cuando estábamos en Madrid. Este lugar también era único para él. Recuerdo cuando lo conocí. Estaba solo en la ciudad. Me llamó y me dijo: 'Ven, ven a cenar conmigo'. Hablamos durante horas, de todo. De fútbol, de familia, de la vida. Normalmente, los entrenadores no confían en sus jugadores. Él sí.
¿Y Mourinho?
Especial. Como entrenador y como persona. Fue él quien me quiso en el Real Madrid. Sin Mourinho, nunca habría llegado. Lamento haberlo tenido solo una temporada.
¿Quién es el más duro de los tres?
Mourinho. Hizo llorar a Cristiano Ronaldo en el vestuario, un hombre que lo da todo en el campo, porque por una vez no persiguió al lateral rival. Mourinho es muy directo con los jugadores, pero es honesto. Trató a Sergio Ramos y al recién llegado de la misma manera: si tenía que decirte algo, te lo decía. Max también es así: te dice a la cara lo que está bien y lo que está mal. La honestidad es fundamental.
¿El entrenador más importante de su vida?
Tomo Basic, en Croacia, cuando era niño. Era amigo de mi padre. Nos enseñó a lidiarcon la injusticia. Hería a alguien a propósito y observaba nuestras reacciones. Algunos se enojaban, otros lloraban porque se sentían incómodos. Nos explicó que en el fútbol, como en la vida, lo veríamos todo, incluso acoso, y tendríamos que aprender a afrontar los momentos difíciles. Hubo una época en que me dijeron que no podía ser futbolista profesional porque era demasiado pequeño, demasiado frágil; él me dijo que no escuchara. Lo que importa es lo que piensas de ti mismo, no lo que digan los demás. Tenía razón. Me aseguró: "Serás el mejor del mundo". Sin él, sin sus palabras, nunca habría llegado donde estoy.
Siempre ha estado con la misma mujer, Vanja. ¿Cómo la conoció?
Fue en otoño de 2004, cuando yo jugaba en el Dinamo de Zagreb. Hemos estado juntos desde entonces, nunca nos hemos separado. Ella trabajaba en una agencia que buscaba apartamentos para jugadores. La primera vez que me llamó para ayudarme a organizar la mudanza, la tuve al teléfono tres horas, preguntándole todo, hasta las cosas más inútiles, solo para hablar con ella. A partir de ahí, poco a poco, nuestro amor fue creciendo. Es muy importante para mí. Hoy tenemos tres hijos: el mayor, Ivano, tiene quince años.
¿Juega al fútbol?
Sí, le gusta, pero no quiero obligarlo. Tiene que buscarse la vida solo. Ema tiene doce años y Sofía ocho.
En su autobiografía A mi manera, publicada en Italia por Sperling & Kupfer, describe el gran sufrimiento de su esposa.
Cuando nació Ivano, le costaba respirar. Tenía una trombosis en un pulmón. Recuerdo el trayecto al hospital: nunca había conducido tan rápido en mi vida. Después de nuestros dos primeros hijos, los médicos nos aconsejaron que paráramos, pero mi esposa quería un tercero, aunque era arriesgado. Y cuando las mujeres quieren, pueden. Gracias a Dios, todo salió bien. Sofía es la alegría de nuestro hogar. Mi familia es muy feliz en Milán.
¿Messi o Cristiano Ronaldo?
Esa es una pregunta que no me gusta. Marcaron una época. Me siento más cercano a Cristiano porque jugué con él, fue mi compañero en el Madrid, y te aseguro que no solo es un gran futbolista, es una persona increíble. La gente no lo sabe, pero tiene un corazón enorme, siempre dispuesto a ayudar a los demás. Y es un hombre sencillo y normal.
Todos los futbolistas tienen tatuajes, pero usted no. ¿Por qué?
Porque no me gustan. Nunca me han gustado. O mejor dicho, puede que incluso me gusten algunos, a veces quedan bien, pero en la piel de otros. En la mía, no. Obviamente, no tengo nada en contra de la gente que se hace tatuajes (sonríe).
¿Cree en Dios?
Sí, soy católico.
¿Cómo imagina el más allá?
Buena pregunta. ¿Más allá de qué? ¿El fútbol o la vida?
Ambos.
Empecemos por el fútbol, que es más fácil. Me gustaría seguir como entrenador o como director técnico, todavía no lo sé. Pero primero creo que todavía tengo algo que aportar en la cancha.
¿Y después de la vida?
Casi nunca pienso en ello. Como futbolista soy viejo, pero como hombre sigo siendo joven. Una vez hablé de ello con un amigo...
¿Otro futbolista?
Sí, Mateo Kovacic. También es católico, y nos dijimos que hay algo al otro lado. Quizás nos encontremos con nuestros seres queridos allí, quizás vuelva a ver a mi abuelo Luka. La verdad es que no lo sé. Pero hay algo. De verdad lo espero.
Jugó con la selección croata contra Serbia. ¿Es un partido especial?
Sí. No es como jugar contra Gales... Jugué dos veces, en 2013, en la fase de clasificación para el Mundial. 2-0 para nosotros en Zagreb, 1-1 en Belgrado. En ambos casos, entornos extremadamente difíciles. No eran partidos normales. La guerra seguía ahí, y sigue ahí. Creo que siempre será así.
También jugó en Bosnia de niño.
Mi primera experiencia fue en el Zrinjski Mostar, cedido por el Dinamo de Zagreb. Fue increíblemente duro. Había bosnios, croatas y serbios. Y había tres religiones: musulmana, católica y ortodoxa. Cuando iba a jugar a Sarajevo, era un infierno. Los árbitros no te protegían. No fue fácil. Tenía diecisiete años y me ayudó mucho. Si jugaste en Bosnia justo después de la guerra, puedes jugar en cualquier lugar.
¿Qué pasó con la 'casa alta'?
Se incendió tras el asesinato de mi abuelo. El terreno a su alrededor ha sido desminado, aunque las señales de advertencia siguen ahí. Hoy es propiedad del estado. Está en ruinas, cubierta de maleza. Están pensando en convertirla en un museo, pero no quiero que nadie más decida. Me gustaría comprarla. Para mi abuelo y para mí también. Esa ruina es un pedazo de mi vida.

MUNDO

Dani Alves compra un club de tercera división en Portugal

Dani Alves compra un club de tercera división en Portugal

Actualizado

El brasileño Dani Alves, ex lateral del FC Barcelona, se ha convertido en uno de los propietarios de un club de Portugal, el Sporting São João de Ver, que actualmente milita en la tercera división del país luso.

La entrada de Alves en el São João de Ver fue oficializada por el propio club en un comunicado compartido en la red social Facebook, en el que destacaron que el ex jugador del Barça "aporta visión global, mentalidad ganadora y ambición".

"Un nombre que lleva consigo una de las trayectorias más exitosas del fútbol mundial se cruza ahora con un club de profundas raíces, hecho de trabajo, resiliencia y pasión. Dos historias distintas que se unen con un propósito común: transformar el potencial en grandeza", escribió el club.

"Esta unión simboliza más que un cambio estructural. Representa el encuentro entre la experiencia de quien conquistó el mundo y el alma de un club que nunca dejó de creer", continuó el mensaje, acompañado de unas imágenes donde se puede ver al brasileño vistiendo la camiseta del conjunto.

Dani Alves, de 42 años, entra como accionista del club de la localidad portuguesa de Santa Maria da Feira tras haber sido absuelto el pasado mes de marzo por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) del delito de violación de una joven en Barcelona.

El ex internacional brasileño pasó catorce meses en prisión preventiva y fue condenado a cuatro años y medio de cárcel, pero el TSJC revocó por considerar que no hay pruebas de la agresión y que el testimonio de la denunciante no es "fiable".