Monumental pitada del Bernabéu al Madrid y gritos de "¡Florentino, dimisión!": Vinicius y Bellingham, los jugadores más señalados

Monumental pitada del Bernabéu al Madrid y gritos de “¡Florentino, dimisión!”: Vinicius y Bellingham, los jugadores más señalados

El Santiago Bernabéu ha respondido a la crisis del Real Madrid con una de las broncas más grandes de los últimos años. La afición abucheó al equipo tanto en la llegada del autobús como en la salida de los jugadores al calentamiento y en la posterior vuelta a vestuarios para el partido ante el Levante, pero amplió todavía más el volumen de sus quejas cuando la megafonía dio la alineación y cuando el partido empezó, incluyendo un sector de la grada que gritó "¡Florentino, dimisión!".

Vinicius Júnior y Jude Bellingham, por ese orden, fueron los más señalados por la grada, tanto en el anuncio de la alineación como en el partido, silbando la grada cada vez que cogían el balón. El estadio les culpa de la rebelión del vestuario que terminó en el despido de Xabi Alonso y de la mala racha de resultados del equipo en las últimas semanas.

Los pañuelos hicieron acto de presencia antes del pitido inicial y cuando la Grada Fans, el sector de animación del Bernabéu, comenzó a animar al equipo. En ese momento, el resto del público respondió con cánticos de "¡Fuera, fuera!".

No sirvió de nada la petición de Arbeloa en la rueda de prensa previa, en la que pidió el apoyo de la afición citando a Juanito: "Juanito dijo '90 minuti en el Bernabéu son molto longo', no dijo '90 minuti contra llos jugadores'".

El plan desesperado de Arbeloa, un escudo para buscar la reacción del vestuario del Madrid: "Sólo necesito a estos jugadores"

El plan desesperado de Arbeloa, un escudo para buscar la reacción del vestuario del Madrid: “Sólo necesito a estos jugadores”

Desde que el pasado martes se presentó ante la prensa como nuevo entrenador del Real Madrid, Álvaro Arbeloa se ha convertido en el escudo del vestuario del conjunto blanco. A veces en exceso. La plantilla está en la diana por la crisis de resultados de las últimas semanas, con la derrota en Albacete como desastre final, y por los problemas que derivaron en el despido de Alonso. Muchos jugadores, como Vinicius o Bellingham, son los señalados por la grada en esa rebelión interna que provocó la salida del vasco, pero la estrategia de Arbeloa frente a los rumores ha sido clara: proteger, quizás demasiado, a la plantilla, asumir, quizás demasiado, las culpas de todo lo que suceda y pedir a la afición, apelando al espíritu deJuanito, que no pite a los futbolistas en el duelo liguero de esta tarde ante el Levante.

«Respeto la opinión del Bernabéu y la entiendo, pero les pido apoyo. Juanito dijo que '90 minuti en el Bernabéu son molto longo', no dijo '90 minuti en el Bernabéu contra los jugadores'», declaró el técnico ayer por la mañana en Valdebebas.

Arbeloa ha dado tres ruedas de prensa como entrenador del Madrid y en las tres ha repetido la misma reflexión, centrada en el elogio a sus estrellas y a Antonio Pintus y en la crítica a la preparación física como punto principal de la crisis de las últimas semanas. Su plantilla es, según él, «extraordinaria» y el vestuario necesita «disfrutar», con Vinicius como ejemplo de lo que debe ser «un líder del Madrid» por su participación en el Carlos Belmonte.

«Cuando quise valorar el esfuerzo de Vini en Albacete es porque sabía de dónde venía, de una semana muy dura. Eso es lo que necesito de él, eso es ser un líder», dijo, y recordó que «no estoy diciendo que los que se quedaran no querían venir, todo lo contario. Todos los que estaban disponibles, vinieron con nosotros. Decidí que no quería asumir riesgos y lo volvería a hacer», señaló, de nuevo protegiendo a jugadores como Bellingham, Mbappé o Tchouaméni, que no entraron en la lista para Albacete y que fueron criticados por el entorno por ello.

Esta serie de declaraciones han puesto a Arbeloa como el escudo de la plantilla, buscando el salmantino la reacción positiva de un grupo descompuesto por la turbulenta relación con el cuerpo técnico de Xabi Alonso. «Si alguien quiere que mis palabras sean una crítica hacia Xabi, no las van a encontrar. Lo que pasó en Albacete fue una falta de ideas y de físico... de muchas cosas de las que el responsable soy yo», repitió.

Pero la realidad es que muy poco se le puede atribuir a un entrenador que aterriza un martes de lo que pase un miércoles. «Hemos tocado fondo y los responsables somos nosotros», aseguró Carvajal, más lógico, en la zona mixta de Albacete. «Todo lo que pasa en el terreno de juego es responsabilidad mía», respondió ayer Arbeloa, cuestionado por las palabras del capitán. De nuevo, el escudo delante del vestuario. «No necesito nada, lo único que necesito son a unos jugadores tan fantásticos como los que tengo», finalizó. Pues eso.

La sombra de la primera galaxia acecha al Madrid: "Los jugadores saben que tienen mucho poder"

La sombra de la primera galaxia acecha al Madrid: “Los jugadores saben que tienen mucho poder”

"Hemos hecho una plantilla de grandes jugadores de la que soy el único responsable. Les he maleducado y se han confundido. He actuado como un padre por darle lo mejor a los niños y eso hace que se confundan. Soy el único culpable". En poco más de un mes se cumplen 20 años de la dimisión de Florentino Pérez, un momento clave en la historia moderna del Real Madrid. Después de caer contra el Arsenal en la ida de los octavos de Champions y ante el Mallorca en Son Moix, el presidente del conjunto blanco decidió poner fin a la primera era Galáctica del Bernabéu. Lo hizo con una Copa de Europa, la de 2002, como techo de una galaxia convertida en el club con mayores ingresos del mundo. Pérez terminó echándose a un lado "para que los jugadores vean que lo único importante es el Madrid". Esas reflexiones del presidente sobre el vestuario tienen su eco ahora, en la realidad actual del club tras los últimos meses y el desastre de Albacete.

Dos décadas después, la nueva galaxia del Madrid (basta cambiar a Beckham, Zidane, Ronaldo o Robinho por Vinicius, Bellingham o Mbappé) afronta algunos de los problemas que tuvo la primera. Pérez regresó en 2009 con los errores aprendidos e inició una segunda etapa extraordinaria e irrepetible, con seis Champions y decenas de títulos que le han puesto por encima de Bernabéu en la historia de la institución, situado de nuevo el club como la organización futbolística con mayores beneficios, remodelado el estadio y ganando Balones de Oro más allá de Cristiano Ronaldo. Pero el paso de esa segunda galaxia (Cristiano era su rostro visible) a la tercera acumula 18 meses con más defectos que virtudes. Sin Modric, Kroos, Benzema, Marcelo o Casemiro, jugadores que fueron parte de la etapa dorada y sirvieron de puente entre galaxias (y que, por cierto, no responden al estereotipo de galácticos fuera del campo), el vestuario parece descompuesto.

La eliminación ante el Albacete, 17º clasificado en Segunda División, en los octavos de la Copa del Rey es un ejemplo más de esa situación. Una derrota que ha puesto en el punto de mira, más que nunca, a los futbolistas. No a Xabi Alonso, tampoco al recién llegado Álvaro Arbeloa, que intentó asumir la culpa del fracaso en la Mancha a pesar de llevar 24 horas en el cargo y quiso proteger a la plantilla, quizá no con las frases adecuadas. "Hay que agradecer a Vini que haya querido estar aquí", dijo exhibiendo, por un lado, pleitesía ante lo que debería ser normal y, por otro, abriendo la opción de pensar en cuál fue la postura de otros jugadores ante el partido de Albacete. No viajaron, sin aparente problema físico (el jueves entrenaron con normalidad) Bellingham, Mbappé, Tchouaméni y Carreras. Unos futbolistas que, más allá de la táctica de quien les dirige, llevan mucho tiempo lejos de su mayor nivel técnico, físico y mental.

El enfado de Vinicius, "un antes y un después"

Según fuentes cercanas a la plantilla del Madrid, el enfado de Vinicius en el clásico fue "un antes y un después" en Valdebebas. La protección de la dirección del club al brasileño, que no mencionó a Alonso en su comunicado de disculpas, provocó una catarata de actitudes en el día a día que agrietaron la relación con el entrenador y dieron mucho mando en plaza a los futbolistas. "Ahí supieron que tenían mucho poder", admiten en el entorno de uno de los pesos pesados de la plantilla. "En los años anteriores no había esa sensación", insisten, a pesar de que en el mes de diciembre, en plena crisis de resultados después de las derrotas contra el Celta y el City, el club les advirtió que serían los próximos señalados si no mejoraban su actitud.

El presidente, durante la última asamblea de socios.

El presidente, durante la última asamblea de socios.GETTY

Para la zona noble del Madrid, los jugadores siempre han sido más importantes que los entrenadores. Es un hecho y la forma en la que se han construido los éxitos dentro y fuera del campo de la era reciente del club. Un éxito rotundo a nivel futbolístico y económico. Las estrellas marcan goles, venden camisetas, consiguen patrocinios y llenan el estadio. Son activos económicos que generan trofeos y riqueza. Mientras, los técnicos son temporales. Van y vienen, con más o menos tiempo en el cargo, pero son prescindibles. Aún así, el Madrid de los últimos años solo ha ganado en Europa con dos: Ancelotti y Zidane.

Entrenadores que han tenido una buena relación con las estrellas, que dejaban hacer pero que también eran duros cuando había que serlo... Y lo eran porque el club también lo era. Los casos de Cristiano o Ramos, a los que Florentino abrió la puerta cuando tantearon con su futuro en el Madrid, muestran la dureza del presidente en determinados momentos.

"Hemos tocado fondo"

Ahora, la salida de Alonso parece algo diferente. El vasco llegó como una apuesta a medio-largo plazo para liderar la transición entre galaxias después de triunfar en Alemania con el Leverkusen. Era una leyenda del club, un caso distinto al de Benítez o Lopetegui, pero ha durado seis meses. Parte del vestuario se rebeló frente a las altas esferas del Bernabéu por sus métodos y Florentino decidió elegir a Arbeloa, que ha admitido a Pintus a su lado y en Albacete rechazó criticar a sus nuevos jugadores: "No puedo reprocharnada. Han querido ganar".

El Madrid ha pasado del vestuario "más sano al que he entrenado", como admitía Ancelotti en 2024, a uno que parece corrompido por el prematuro éxito. "Hemos tocado fondo estrepitosamente. Tenemos que hacer autocrítica a nivel individual y colectivo", reconoció Carvajal en Albacete. El capitán es el único superviviente de la segunda galaxia dentro de una plantilla joven que ha ganado una o dos Champions al abrigo de futbolistas que son leyenda de la institución. "Estamos a tiempo de reaccionar, quedan dos títulos", admiten en el club. La sombra de la primera galaxia es alargada.

Un heroico Bono mete a Marruecos en una final en la que se enfrentará a la Senegal de Mané

Un heroico Bono mete a Marruecos en una final en la que se enfrentará a la Senegal de Mané

Fue una mano de Bono y un zurriagazo de Mané lo que metieron a Marruecos y Senegal en la final de esta Copa África. En dos duelos muy igualados y poco vistosos, marroquíes y senegaleses se verán las caras el próximo domingo a las 20.00 horas en el Príncipe Moulay Abdellah de Rabat.

El portero marroquí volvió a ser diferencial en los penaltis a los que se llegó tras un encuentro trabado y con muchas más opciones para los locales. Pero no hubo manera de romper la telaraña nigeriana en el tiempo de juego. Ni siquiera Brahim, que terminó sustituido, lo consiguió.

El menudo delantero del Real Madrid es el hombre de esta Copa Africa. El líder de la anfitriona, el máximo goleador del torneo y el responsable y pivote de casi todo el juego de ataque de la selección norteafricana. Ha encontrado su sitio en el fútbol de selecciones, sin continuidad en cambio en su club.

El malagueño fue un puñal ante Nigeria y, ayudado por Abde, fueron un absoluto quebradero de cabeza para los pupilos de Eric Chelle. Sólo Nwabali pudo contener las embestidas de los marroquíes y los remates de El Kaabi. Especialmente bonito fue uno que realizó de media chilena.

Lookman fue el mayor peligro de las 'Súper Águilas', pero apenas dieron trabajo a Bono. Se echó de menos a Osimhen, un futbolista de rendimiento muy irregular, pero siempre peligroso cerca del área. No obstante, los nigerianos consiguieron llevar el encuentro primero a la prórroga y luego a la tanda de penaltis, donde sucumbieron pese a adelantarse en la misma.

Duelo de amigos

Mané celebra el tanto de la victoria de Senegal.

Mané celebra el tanto de la victoria de Senegal.SEBASTIEN BOZONAFP

El Senegal - Egipto fue una cuestión entre amigos. Mané decidió despedir a Salah de la Copa de África con un cañonazo en el minuto 77 de encuentro. El delantero de Al Nassr mete así al conjuto africano en su segunda final en de las tres últimas ediciones del trofeo africano. Es el jugador que más goles (19) ha generado desde su debut en este campeonato.

Parecía una cuestión personal entre los dos, que siempre cae del mismo lado. alah no ha tenido mejor socio que Mané a lo largo de su carrera. El senegalés convirtió el penalti definitivo que decidió la Copa África 2021 y también el que dejó a Egipto sin Mundial de Qatar. Parece mentira que esa sociedad fuese tan productiva dutante sus años juntos en Liverpool.

Pero, más allá de batallas individuales, la victoria fue muy merecida para los centroafricanos, que llevaron la iniciativa durante todo el duelo y acorralaron a los egipcios, que sólo buscaban el contrataque a través de las carreras de Salah y Marmoush.

Más bronco que brillante, la agresividad senegalesa fue superior durante 80 minutos aunque sin llegar a traducirse en verdaderas ocasiones de peligro. La defensa egipcia apenas permitía disparos de media distancia como el responsable del primer y único tanto del encuentro.

Arbeloa no reprocha "nada" al vestuario, asume la culpa y Carvajal saca el látigo tras el desastre de Albacete: "Hemos tocado fondo"

Arbeloa no reprocha “nada” al vestuario, asume la culpa y Carvajal saca el látigo tras el desastre de Albacete: “Hemos tocado fondo”

Toledo, Real Unión de Irún, Alcorcón, Alcoyano... Y Albacete. El Real Madrid, que desde el lunes es el Real Madrid de Álvaro Arbeloa y no de Xabi Alonso, fracasó en la Mancha ante el 17º clasificado de Segunda División. Ese fue el debut del nuevo técnico y la continuación de una serie de lamentables actuaciones del vestuario madridista, aunque el entrenador les quitó responsabilidad: "Si alguien es el culpable de esta derrota soy yo. Solo puedo agradecer a los jugadores la bienvenida que me han dado, recuperarles anímicamente y ganar el sábado", declaró, en otro elogio directo a un vestuario al que ha llegado entregado.

Los dos grados de Albacete recibieron a Arbeloa en su estreno como entrenador del Madrid, aterrizando el equipo en avión desde Barajas tras un vuelo de 35 minutos, amenazado por la extensa niebla, por las 16.000 almas del mítico Carlos Belmonte y por el gol de Javi Villar que metió el miedo en el cuerpo de todo el conjunto blanco. La dirección del club había esperado al final de la Supercopa para despedir a Xabi Alonso y le había ofrecido al técnico del filial un calendario ameno para coger el Madrid, pero el Albacete se revolvió.

Y eso que Arbeloa quiso mandar un aviso desde la alineación. Le dio a Jorge Cestero la manija del Madrid. "Es el mejor centrocampista defensivo de España", dijo de él hace unas semanas. El joven de 19 años, el más utilizado en el Castilla, disfrutó de su primera titularidad y fue el mejor del Madrid. No fue difícil, cumplió en el pase corto y en la buena orientación cuando al resto le faltó inspiración y energía.

Mientras, Arbeloa observaba desde la banda. Traje negro, impoluto, zapatillas blancas, relucientes, las manos en los bolsillos durante todo el duelo y ni una indicación a sus futbolistas. El nuevo entrenador les dejó hacer, les miró de pie desde el área técnica y sólo se sentó, casualidad, durante un minuto antes del gol de Villar, el 1-0.

Se fue a hablar con su ayudante y al levantarse se produjo el tanto. A unos metros, Antonio Pintus, de nuevo jefe de la preparación física y gran fichaje del club en este mercado de invierno, perdía la mirada en el horizonte. El italiano había saltado con los once jugadores al calentamiento, con un trote casi militar, y dirigió los ejercicios, algo que no había hecho en toda la temporada con Alonso.

Arbeloa llenó el equipo de suplentes, pero mantuvo a Vinicius y Fede Valverde para liderar el juego junto a Asencio, Huijsen, Güler y Gonzalo, titulares habituales en los últimos partidos. Podría parecer suficiente para vencer con comodidad al 17º clasificado de Segunda División, pero no hay cambio de técnico que active tan rápido a una plantilla. "El que quiera calificar esto como fracaso lo entiendo. El fracaso está del camino al éxito y esto a mí esto me hará mejorar. He sufrido eliminaciones coperas peores que esta", deslizó el técnico.

30 horas después de su presentación, el Madrid de Arbeloa se pareció mucho al Madrid de Alonso o al último Madrid de Ancelotti. Permitió las llegadas de su rival y dependió de jugadas aisladaa para todo. En el tramo final, Arbeloa seguía igual, de pie, manos en los bolsillo, impasible, mientras todo se calentaba a su alrededor. No hubo gritos, gestos al aire ni indicaciones. Nada. Y sí el mismo fútbol espeso de los últimos meses y el mismo drama.

Drama final

Un drama que se hizo grande con el 3-2 definitivo en el 94. Y ahí, en el banquillo, ante el ridículo madridista en los octavos de Copa, las manos al bolsillo de Arbeloa. No está Alonso, pero sí el mismo Madrid. "El que quiera calificar esto como fracaso lo entiendo. El fracaso está del camino al éxito y esto a mí esto me hará mejorar. He sufrido eliminaciones coperas peores que esta", deslizó el técnico, que insistió en elogiar a los futbolistas: "Lo que he visto son jugadores que han querido ganar, no les puedo reprochar nada. Las derrotas no marcan, marcan los títulos", aseguró, finalizando, otra vez, liberando al grupo de la culpa: "Lo que pasa en el campo es responsabilidad del entrenador. Si el equipo juega mal es porque yo no he sabido hacerlo mejor". A unos metros, Carvajal no dudaba: "Hemos tocado fondo estrepitosamente. Los culpables somos los jugadores".

El manicomio del Madrid

El manicomio del Madrid

Otro "Waterloo" en apenas tres días. Un Albacete disciplinado, con toda su ambición y con inteligencia mortificó el debut de Arbeloa. Pero, ¿qué se creen en la Casa Blanca, que con sustituir a Xabi Alonso ya estaba todo arreglado? Es un manicomio.

El grave error es no haberse cargado a Alonso hasta que no tuvieran un entrenador con personalidad, aunque estuviera lejos como Pochettino o Klopp, costase lo que costase. Pero creerse que Arbeloa era la solución es pueril, una falacia y un enorme error.

Me dicen que Arbeloa le hace magníficamente la pelota a Florentino, pero también me chivan que ha tratado de hacerle la cama constantemente a su amigo Xabi. ¿Con quién ha empatado Arbeloa?.

No tiene ninguna experiencia, sólo soberbia y deja jugadores vitales en Madrid o y los reemplaza por algunos del mediocre Castilla. Es un grave error de entrenador de un padrino equivocado.

Además, el Madrid, sin Mbappé y con jugadores del Castilla, no pasa por ser un equipo del montón. Me acuerdo de Talavera. De no haber "operado" Mbappé ya hubiera caído el Madrid en la anterior eliminatoria.

Me van a decir que no le doy ni los cien días Arbeloa. Es no se sostiene, se sabía que no tenía experiencia, ni calidad, ni talento. A mí, por lo menos, nunca me lo ha demostrado y el truco del "espartano" no cuela. El problema es lo que viene a continuación. Salvo milagro, pronostico que Arbeloa no durará ni un par de meses. Es como si un enorme Airbus fuera manejado por un azafato. No entiendo nada. Error tras error.

El Albacete fue un jabato. Planteó el partido Alberto González como un auténtico entrenador. Arbeloa no lo es todavía. Le espero al Madrid, le atacó cuando pudo con inteligencia y lo mató en el último minuto, con un ridículo Carvajal. Desgraciadamente, con la lesión que ha tenido, es imposible que vuelva a ser el mismo. El fútbol es muy cruel.

No quiero hablar mucho del sospechoso Vini, en uno de los partidos más vergonzantes ante un equipo de Segunda División. Y ese Lamine argentino Mantantuoso es un petardo que ni siquiera es capaz de hacer un sólo regate.

¿Qué queda ahora al Madrid? Rezar y creer más que nunca en Mbappé, el autentico mesías del fútbol. Escribí hace meses que la crisis del Madrid es más dañina de lo que creen en la Casa Blanca. La plantilla está mal diseñada. A Pérez no le gustan los entrenadores. Me parece muy bien. Pero por favor, no decida que con Pintus "gorgorito", Arbeloa y todas la patulea del Castilla, el Madrid pueda aspirar siquiera a ser un equipo notable en el mundo. Es la teoría del caos.

Nadie baila en el ridículo del Madrid, eliminado en la Copa en el debut de Arbeloa

Nadie baila en el ridículo del Madrid, eliminado en la Copa en el debut de Arbeloa

Nadie baila en el Madrid. Ni Vinicius ni Álvaro Arbeloa, cuya era empieza con una hecatombe, resuelta incluso con tintes ridículos en una última jugada de despropósitos en su área, pese a la calidad en el golpeo de Jeftét. Las caídas en la Copa frente a modestos como el Albacete habían llegado a ser arrastradas hasta el cadalso por entrenadores como Manuel Pellegrini. Para Arbeloa es un lastre que no estaba en el guion. Parecía escrito para Xabi Alonso, su antecesor, pero lo sufre quien llega a ese banquillo con el mandato de divertirse. En el calvario, que es donde se encuentra este Madrid, no hay diversión posible, sólo vergüenza. Mejor una oración.[Narración y estadísticas, 3-2]

El orden y la cantera no dieron a Arbeloa, como una estatua de cera todo el partido, impertérrito, la primera victoria, lo único que garantizaba seguir adelante en la Copa. Buscaba un estímulo y se encuentra en un solo partido en una crisis mayor a la heredada, porque perder con el Barça en la final de la Supercopa es incomparable a ser eliminado de la Copa por el Albacete, que lucha en la zona cercana al descenso de Segunda.

El Bernabéu espera

Esta eliminación pone en cuarentena incluso las conclusiones que pudieran sacarse de la primera alineación de Arbeloa, pero dos hechos resultaban relevantes: un mediocentro de la cantera, Jorge Cestero, y cada futbolista en su sitio natural, con Valverde de regreso al centro del campo. La única excepción fueron los minutos de Camavinga, en la banda izquierda, donde ya jugó con Ancelotti.

La Liga dirá más cosas, el sábado frente al Levante en el Bernabéu, donde está inesperada caída puede provocar una bronca de la grada, que ya señaló a los futbolistas por encima de Xabi Alonso como culpables de la crisis. El grito del socio escapa al control del propio Florentino Pérez. A nada temen tanto los presidentes como a los plebiscitos de los estadios, y más cuando saben que la responsabilidad mira hacia arriba.

Arbeloa, en la banda del carlos Belmonte.

Arbeloa, en la banda del carlos Belmonte.Jose BretonAP

Cestero por Tchouaméni

De Cestero había llegado a decir Arbeloa que era uno de los mejores de España en su puesto. Tanto que lo escogió en lugar de Tchouaméni. Arriesgado. Para los chicos de la cantera este trago también pesa. El propio Cestero, David Jiménez, Palacios o Manuel Ángel, que salieron en los últimos minutos en busca de un gol desesperado. El de Gonzalo, de la misma estirpe, no fue suficiente para sobrevivir.

El balón parado iguala en la misma medida que el movimiento distancia, porque la calidad en el fútbol es la capacidad de desarrollar la técnica a la máxima velocidad posible. Pero el balón parado también es la forma más rápida de acercarse al gol cuando otros caminos, los caminos de la calidad, no lo consiguen. Eso le ocurre al Madrid. Ambas cosas explican lo que ocurrió en el primer tiempo, con un equipo blanco dominante y ortodoxo, pero sin profundidad y ocasiones, y un Albacete acuartelado a la espera de su oportunidad.

La encontraron los locales en su primer saque de esquina, rematado con autoridad por Javi Villar, toda la que no tuvo la defensa madridista. La acción retrató a Mastantuono, pero no debe ser el argentino a quien pedir cuentas en esas situaciones. Tampoco a Arbeloa, por ahora. La defensa del balón parado necesita trabajo y tiempo, algo que todavía no ha tenido el entrenador, pero tras lo sucedido en el Carlos Belmonte es difícil que se le conceda. Arbeloa empieza en un lugar peor al que dejó su antecesor y amigo Xabi. Mal asunto.

Los madridistas se lamnentan ante la alegría de los manchegos.

Los madridistas se lamnentan ante la alegría de los manchegos.Jose BretonAP

Vinicius, voluntad sin acierto

La réplica del Madrid, en un momento psicológico de un partido más psicológico que futbolístico, dadas las circunstancias, se produjo gracias al remate de Huijsen, repelido de forma acrobática por Lizoain, y el oportunismo de Mastantuono. Fue como un desagravio al defecto de su acción defensiva unos minutos antes. Al descanso, pues, se retiraba el Madrid sin daños, pero sin nada más relevante más allá del orden, con un Vinicius voluntarioso pero ofuscado.

Por el orden empezó Xabi y de orden entiende Arbeloa, cuyas cualidades tácticas le permitieron como jugador cohabitar con los mejores, en el Madrid o en la selección. También entiende Alberto González, que reaccionó con tres cambios rápidos a la salida más alta y con ritmo del Madrid en la segunda mitad.

Ya con Agus Medina sobre el césped, el Albacete fue más ambicioso. Otro de los cambios, Jeftét, encontró el gol tras los malos despejes de Carvajal y Gonzalo, más un Lunin sorprendido. Gonzalo puso el ADN de Sergio Ramos en esta pequeña Lisboa de la Mancha con el empate, pero el Madrid de hoy está muy lejos de la metáfora de Sergio Ramos. [Narración y estadísticas, 3-2]

Ter Stegen vuelve a asomarse al limbo y apunta a suplente en Copa

Ter Stegen vuelve a asomarse al limbo y apunta a suplente en Copa

Actualizado

Marc-André ter Stegen vuelve a asomarse al limbo. A pesar de que el alemán fue titular en la eliminatoria de Copa del Rey frente al Guadalajara, su presencia en el duelo frente al Racing de Santander (21.00 horas), ahora mismo, no parece entrar en los planes de Hansi Flick. Así lo aseguró el técnico del Barça en la rueda de prensa previa a este encuentro. "Creo que jugará Joan, pero ya veremos qué pasa", señaló el germano.

Dejando, eso sí, ni que fuera un pequeño resquicio para su compatriota. La apuesta del preparador por el ex guardameta del Espanyol no sería en absoluto extraña. A pesar de que muchos aprovechan este tipo de partidos para hacer rotaciones, en su manual de estilo tiene muy claro quién es su primera espada.

"Con Joan García en la portería estoy muy contento, está para salvar lo que le llegue. Fue una final de Supercopa muy buena, jugamos un buen partido y vimos también la calidad que tiene el Real Madrid. Con uno menos, no fue fácil. Nos alegra que no marcaran el tercer gol. Nuestro portero nos salvó en varias ocasiones, también en la final, y ganamos por 3-2. Estoy muy contento con lo que vi en Arabia. El equipo está conectado y el ambiente del vestuario es muy bueno, pero hay que seguir trabajando", argumentó.

Ter Stegen, además, está aún pendiente de cerrar una más que posible cesión al Girona, con el objetivo de encontrar los minutos que no tendrá en el Barça y poder así ser el portero titular de Alemania en el próximo Mundial. Por eso, hacerlo jugar podría ser temerario, en caso de que pueda producirse alguna lesión durante el partido.

Flick, por otro lado, afronta el choque dejando de lado cualquier exceso de confianza. Sabe muy bien que el Racing es el vigente líder de Segunda División y que los locales lo darán todo para dejar en la cuneta a los azulgrana. "Ellos estarán muy motivados. Se trata de un equipo joven, valiente, que juega muy bien, y habrá mucha emoción en el estadio por recibirnos. Esto es la Copa, hay que estar listos desde el primer minuto", recalcó el entrenador azulgrana, quien deslizó que Cancelo podría tener minutos, pese a que solo se ha entrenado una vez con el resto del grupo, al igual que un Araujo que estuvo sobre el césped en la recta final de la Supercopa y que tampoco tuvo problemas para abordar la situación que atraviesa ahora el Real Madrid.

Halagos para Alonso

"Hablamos de fútbol, no podemos cambiar este tipo de situaciones. El club y el equipo deben confiar en ti, aunque no quiero hablar del Real Madrid. El trabajo del entrenador es muy difícil, asumimos muchas responsabilidades, pero es parte de nuestro trabajo" desgranó un Hansi Flick que se mostró convencido de que a Xabi Alonso no le van a faltar ofertas para volver a los banquillos.

"Tengo muy buena relación con él, nos conocemos de su etapa en Leverkusen y mantuvimos el contacto. Es un entrenador fantástico y le deseo lo mejor. Siempre tenemos que seguir adelante y pensar en qué y cómo mejorar, pero seguro que tiene un gran futuro por delante", sentenció el entrenador del Barça.

Los primeros detalles de Arbeloa: el contrato, Pintus y Mihic en el césped, "que Vini baile" y "una plantilla extraordinaria"

Los primeros detalles de Arbeloa: el contrato, Pintus y Mihic en el césped, “que Vini baile” y “una plantilla extraordinaria”

«¡Dani (Ceballos), no te enteras de nada!». Ahí estaba Álvaro Arbeloa, con botas negras y barba perfilada, caminando entre los dos rondos del Real Madrid en el campo 1 de Valdebebas. Unas sonrisas por allá, alguna charla por aquí, y Antonio Pintus y Niko Mihic correteando a su lado. El italiano, como nuevo jefe de la preparación física del primer equipo; el croata, como jefe de los servicios médicos. Ambos han regresado al césped, y a su puesto, por petición expresa de Florentino Pérez, que este lunes decidió dar por finalizada la etapa de Xabi Alonso, con el vaso colmado por la negativa del vasco a permitir la vuelta del transalpino al día a día, e iniciar los tiempos de Arbeloa, Pintus y Mihic.

Sin Mbappé, Rodrygo, Trent, Militao, Mendy ni Rüdiger, el nuevo entrenador del conjunto blanco vivió un primer día de presentaciones, intenciones e indirectas. Llegó a las siete de la mañana a la ciudad deportiva, dos horas antes que sus futbolistas, y perfiló con su cuerpo técnico los primeros días del equipo. Le seguirán sus más fieles ayudantes del Castilla, con Julián Carmona como segundo, Kevin Cardeiro como asistente y Francis Sánchez como analista. El preparador físico del filial, Ricardo da Silva, asciende también al primer equipo para ponerse a las órdenes de Pintus, que incorpora también para las funciones diarias a su hombre de confianza, Sébastien Devillaz. Diego López, exportero del Madrid y entrenador de guardametas en el Castilla, seguirá en el filial porque en el primer equipo continúa Lluis Llopis, técnico de confianza del club y de Courtois.

Dirigió su primera sesión durante algo más de una hora y apareció por la sala de prensa de Valdebebas rozando las dos de la tarde. Veinte minutos de comparecencia, con Emilio Butragueño al lado, para dar alguna pincelada a su estilo y enviar mensajes, directos e indirectos, sobre la nueva etapa.

Arbeloa centró su mensaje en los jugadores y en especial en Vinicius Júnior, en un discurso que habla a la perfección de la intención de Florentino Pérez al elegirle como entrenador. «Los importantes son ellos. Que se puedan expresar, que sean felices y que disfruten, que es de lo que se trata esto», expresó sobre la plantilla. Una contestación que choca de lleno con los problemas que ha tenido Alonso durante los últimos meses, con parte del vestuario en rebeldía ante los métodos de su cuerpo técnico y lo rígido de los ejercicios y de la táctica en los partidos. Los futbolistas se lo recriminaron a Florentino y ahí empezó el fin de Xabi, reprendido por el club tras sustituir y enfadar a Vinicius en el clásico contra el Barcelona.

«Vinicius es uno de los futbolistas más desequilibrantes del mundo y uno de los más queridos por la afición. Todos vimos la final de la Supercopa y ese es el Vini que queremos ver, el Vini que sonríe y el Vini que baile», declaró Arbeloa, en otro mensaje directo.

El nuevo entrenador aterriza en el primer equipo con un contrato que de momento no es público, aunque distintas fuentes en Valdebebas aseguran que es por lo que resta de temporada y una más. «Estaré aquí hasta que el Madrid quiera», aseguró el técnico, que ve mejorado su salario del Castilla y recibirá distintas primas según los objetivos que le ha marcado el presidente.

Ante los medios, a los que recibió saludando por el nombre de pila en la mayoría de preguntas, estuvo irónico en alguna respuesta: «Eso son dos preguntas, ¿no?», «me esperaba la pregunta de Mourinho», «como para no recordarlo (el enfado de Vinicius en el clásico)», fueron algunos de sus juegos con la prensa.

En el micrófono, su charla con Xabi después de que se anunciara el cambio, que le comunicaron unos minutos antes de hacerse oficial, la «amistad» que le une y le «seguirá uniendo» con el vasco, el «privilegio» que supone para él «trabajar con Pintus», la «ilusión, tanta como la mía» que ha visto en el vestuario en su estreno y la «felicidad». «Les he dicho que la mejor etapa de mi vida fue siendo jugador del Madrid, son todos buenos chicos y nadie más que ellos quiere ganar títulos aquí». Y cerró con una indirecta hacia el mercado de invierno: «Tenemos una plantilla extraordinaria».

Jesús Vallejo: "En el Madrid nunca tiré la toalla"

Jesús Vallejo: “En el Madrid nunca tiré la toalla”

Disputó 35 partidos con el Real Madrid desde su llegada en el verano de 2017, pasó ocho años entre cesiones, banquillos y lesiones y ahora, como líder del Albacete, reta a los blancos en los octavos de final de la Copa del Rey. Jesús Vallejo (Zaragoza, 1997) lo ha vivido casi todo y ha ganado más Copas de Europa que la mayoría de jugadores del mundo. «He competido al máximo de mis capacidades en el Madrid», admite.

Le marcó al Celta en el último minuto de la última eliminatoria de Copa. A lo Sergio Ramos.
Entra en el Top 3 de recuerdos de mi carrera, sin duda, sobre todo a nivel emocional, que es lo que voy buscando. Se pudo pasar la eliminatoria y fue una emoción extra.
A nivel emocional, ¿cómo está ahora?
Estoy muy bien. Me siento muy natural. Se han alineado cosas claves para mí, incluso ahora los problemas musculares que tengo los veo como mínimos porque tengo otras cosas que pueden ayudar a los compañeros. He trabajado mucho para encontrarme así, no ha sido un camino fácil.
En ese camino hay muchos títulos y una imagen icónica: andando sobre los jugadores del City, destrozados tras la remontada del Bernabéu.
Yo es que ni me acordaba de ese momento. He visto mil veces la foto, pero para nada es buscada. Me gusta que sea natural y quede así para el recuerdo. La gente por la calle me recuerda mucho ese partido, fue un día muy emocionante. Me dicen que la ponga en mi habitación, pero de momento no, veremos el día de mañana.
Usted se convierte en capitán de un equipo como el Zaragoza a los 18 años. ¿Cómo vivió aquello?
Lo tengo muy reciente y eso que han pasado muchos años. Yo no estaba preparado para el fútbol de élite, venía de jugar en juveniles, hice la pretemporada con el primer equipo y me quedé. Tuve que espabilar en todos los sentidos y fue por instinto. Pero no estaba preparado para entrevistas, para competir ni para soportar la presión. Sin saber cómo, me habitué a ello, pero nadie me había enseñado.
¿Eso se multiplica al llegar al Madrid?
Si te soy sincero, tenía que hacer mucha más gestión emocional en el Zaragoza que en el Madrid, porque la capitanía era una responsabilidad extra. Me ayudó mucho el año en Frankfurt, porque llegué a Madrid más tranquilo. En Madrid la responsabilidad estaba más dividida y en el Zaragoza no.
¿Cómo encaja usted en un vestuario de estrellas?
Los primeros días me rodeaba de los que conocía de la sub21: Carvajal, Llorente... Era más tímido y me costaba porque en el vestuario estaban mis ídolos, pero poco a poco te das cuenta de que es un equipo y que tienes que ser tú mismo.
De la etapa en Madrid, ¿con qué se queda?
Con el día a día en Valdebebas. Yo me lo tomaba muy en serio, intentaba cuidarme mucho y prepararme para jugar. Y me he sentido querido por el vestuario, por los fisios, trabajadores... Eso me lo llevo.
¿Es cierto que copió alguna rutina de Cristiano?
Sí, sí. Sobre todo el primer año, en 2017, yo venía de unas costumbres en Frankfurt y me decía que probara otros entrenamientos para calentar, más cortos e intensos. Me daba muchos consejos sobre preparación física. Él no pasaba de los demás, nos ayudaba mucho a cuidarnos. Es ejemplar.
¿Son cercanas las estrellas en el día a día?
Hay de todo. Hay jugadores más suyos, otros que lo expresan hacia el exterior y otros más líderes. Me he encontrado de todo.
¿Cómo llevaba el no jugar?
Me estaba acordando de los fisios, de Carvajal, de Nacho... Que en todo momento veían que yo seguía trabajando y trabajando, que ellos habían vivido momentos parecidos y me animaban a seguir preparado, que era una carrera de fondo. Por momentos tuve la recompensa, cuando me tocó jugar me encontré bien y eso ya es bastante en el Madrid.
¿Esos momentos compensan todo lo demás? ¿No quería tirar la toalla?
No, tirar la toalla en ningún momento. Eso lo tenía clarísimo. Sí que hubo temporadas que yo valoré mal, como fue el caso del Granada. Me fui con la idea de volver más fuerte, pero al regresar mi rol seguía siendo el mismo, que volvía a la casilla de salida. A partir de ahí decidí quedarme en el primer equipo, intentar hacerme fuerte, sumar minutos y ayudar en lo que pudiese.
En la última etapa con Ancelotti, ¿le dijo que se buscara una salida o que esperara? ¿Hablaba con él?
Ancelotti era muy cercano al club, muy alineado con las decisiones, y yo hablaba más con Davide, Francesco, Simone, Pintus... Eran los que se encargaban más del día a día y me encontraba más cómodo.
Hay momentos complicados.
Sí, por alguna lesión. Me lesionaba a veces por exceso de entrenamiento, por querer estar listo cuando tocase me pasaba de rosca y tenía lesiones.
¿Ha trabajado con psicólogo en el Madrid?
Sí, tanto a nivel grupal como individual, más centrado en la persona, en cuidarme para luego rendir. Creo que es muy importante.
¿Loscos, el pueblo de su madre, actúa como psicólogo natural?
Sin duda, porque hasta hace poco no había ni cobertura. Cuando voy me gusta ir con mi primo, que es agricultor, en el tractor y fijarme en lo que hace, ir al huerto... Es totalmente distinto al día a día del fútbol. Te ayuda mucho.
¿Su familia ha sufrido al no verle jugar?
Lo han llevado bien. Tengo la suerte de que a mis padres nunca les ha gustado mucho el fútbol y no me han metido presión.
¿Hay diferencias entre el tipo de entrenador del Madrid y el que se ha encontrado en otros equipos?
Sí, por supuesto. En el Madrid, Ancelotti y Zidane dejan más hacer al jugador, que el talento salga de forma natural y gestionan los minutos. Aquí en Albacete el entrenador está a más cosas a todos los niveles porque sólo con el talento individual no sirve.
Usted vivió el cambio dela salida de Kroos y la llegada de Mbappé. ¿Notó un cambio en el vestuario de lo que era antes a lo que es ahora?
La verdad que sí. Cuando llegué había una generación con Cristiano, Benzema, Kroos, Modric, Ramos... Que los había visto en la televisión. Ahora cumples años y parece que no hay tantos grandes jugadores, pero sin duda tienen mucha capacidad de mejora, hay mucha juventud y mucho futuro.
¿Se arrepiente de algo?
Es que aprendes con la experiencia. Lo vivía todo con mucha intensidad y esos errores de juventud, de ir precipitado, de querer demostrar... No hacía falta y me he jugado lesiones por eso, por no dosificar. Ahora, desde la experiencia, sé elegir los momentos. Me hubiese gustado tener antes esa experiencia, pero era imposible.
¿Qué reflexión hace de su carrera?
Estoy muy orgulloso de los primeros años en Zaragoza, del paso de Frankfurt y de haber competido al máximo de mis capacidades en el Madrid. Me hubiese gustado manejar mejor ciertos momentos para aprovechar mejor las cesiones. Se me quedó la espina ahí. Pero contento de haber ayudado al Madrid desde mi posición y con los minutos que tuve. Y ahora en Albacete contento, lo fácil hubiera sido otra cosa. Pero era lo mejor para mí a nivel personal y deportivo.
Si marca, ¿lo celebrará?
No, no, que lo celebren otros (risas).