La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha invitado a la ciudad de Vigo a trabajar juntos para optar a ser sede del Mundial 2030.
Según informó la RFEF, la reunión de trabajo se celebró en la sede federativa. Participaron su director general, Manuel Lalinde, la vocal de la Junta Directiva y asesora jurídica Beatriz Seijo, y su director de relaciones internacionales y nuevo director del área para la organización de la Copa Mundial 2030, Eduard Dervishaj.
Los representantes de la RFEF respondieron a todas las cuestiones planteadas por la delegación del Ayuntamiento de Vigo hasta donde el deber de confidencialidad y de protección de datos pertenecientes al resto de las ciudades candidatas al Mundial lo permite, en línea con la vocación de la RFEF por la transparencia que rige la institución.
Por parte del organismo rector del fútbol español, Betariz Seijo subrayó que dieron "respuesta durante la reunión a todas las preguntas que se nos han planteado. Nos encontramos en un tiempo nuevo en que queremos hacer las cosas bien y con transparencia", mientras que Manuel Lalinde destacó que "la RFEF ha tendido la mano al Ayuntamiento de Vigo para caminar juntos y que tanto la ciudad gallega como Valencia puedan ser finalmente sedes del Mundial".
Finalmente, la Real Federación Española de Fútbol brindó a la delegación del Ayuntamiento de Vigo su disposición para seguir trabajando juntos si el consistorio gallego se plantea la posibilidad de proponer a FIFA ser sede de la Copa Mundial 2030, de igual modo que, tal como ha expresado en reiteradas ocasiones el presidente de la RFEF, Rafael Louzán, se hará en el caso de la ciudad de Valencia.
Abel Caballero, alcalde de Vigo, valoró positivamente este ofrecimiento por parte de la RFEF declarando al término de la reunión en la Ciudad del Fútbol que apreció "la conveniencia de tratar de avanzar juntos en el objetivo de que Vigo sea finalmente sede del Mundial. Nos han informado de ello y Vigo es el que más lo anhela. En este sentido ofrecemos toda nuestra colaboración".
Todo ello, sin que la eventual opción a sumar estas ciudades a la celebración del torneo fuera, en ningún caso, en menoscabo de alguna de las 11 ciudades sede que ya forman parte del libro de candidatura que se presentó a FIFA.
En este sentido, la RFEF recordó que la elección final de las sedes para el torneo es y siempre ha sido potestad exclusiva de FIFA, que será finalmente quien marque cuales son las ciudades sedes del Mundial 2030.
El técnico del Girona, Míchel Sánchez, ha revelado este lunes en la rueda de prensa previa a la visita al Valladolid que su hospitalización se debió a "una trombosis venosa profunda en la pierna izquierda" y ha dado el tema por "zanjado".
"En los próximos días se harán estudios ambulatorios para ver la procedencia, pero estoy bien y ahora toca poco a poco regresar a la normalidad, con la tranquilidad de siempre, y hacer lo que más me apasiona, que es entrenar al Girona", ha apuntado Míchel.
El técnico del conjunto rojiblanco se ha mostrado "enormemente agradecido y orgulloso" por el trato de todos los médicos y por todos los mensajes recibidos en los últimos días, y ha reconocido que se siente "muy afortunado de tener el cariño y la preocupación de toda la gente".
El entrenador del Girona ha explicado que lo pasó "muy mal" viendo la derrota del sábado contra el Villarreal (0-1) desde el hospital, porque la señal llegaba "30 segundos más tarde" y por "la impotencia de no poder ayudar".
"Pero tenía mucho confianza en todo el mundo porque pienso que tenemos un 'staff' de 'Champions' y estaba convencido de que el equipo estaba en buenas manos", ha añadido el técnico madrileño.
Míchel fue hospitalizado el jueves por precaución y este domingo ya recibió el alta. Este lunes se reincorporó al trabajo y el martes dirigirá al Girona en el partido en el Estadio José Zorrilla con el Valladolid, trascendental en la pelea por la permanencia.
La Fiscalía ha avalado la decisión de la jueza de prorrogar el caso Negreira y ha rechazado la pretensión planteada por una de las defensas, a la que se adhirió el FC Barcelona, de que quedase sin efecto, al ver "infundadas" sus "sospechas" de que se acordó fuera de plazo.
Así lo sostiene la Fiscalía Anticorrupción en un escrito, al que ha tenido acceso EFE, dirigido a la Audiencia de Barcelona para apoyar la decisión de la titular del juzgado de instrucción 1 de Barcelona, Alejandra Gil, que el pasado 26 de febrero prorrogó otro medio año la investigación del caso Negreira, sobre los pagos del FC Barcelona al ex vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA) José María Enríquez Negreira.
La Fiscalía y la acusación ejercida por el Real Madrid pidieron a la jueza que prorrogara el caso, medida que la magistrada adoptó en una resolución fechada el 26 de febrero pasado -el plazo expiraba al acabar el mes-, al entender que el procedimiento podía "dilatarse" porque no habían declarado los investigados.
Miguel Capuz, abogado del ex director de Deportes del Barça Albert Soler, presentó un recurso ante la Audiencia de Barcelona, al que se ha adherido la defensa del FC Barcelona, para exigir que se revocase la prórroga argumentando que en la anterior no se practicó diligencia alguna y que no estaba justificado que se prolongara.
En su escrito, la Fiscalía Anticorrupción sostiene que no existe "motivo racional alguno" para sostener las "sospechas infundadas" de la defensa de que el auto se pudo haber acordado fuera de plazo, ya que el letrado de la administración de justicia acreditó que el archivo se generó el mismo día que se firmó, el 26 de febrero.
Además, sobre la "falta de motivación" de la prórroga que invocaba la defensa, la Fiscalía remarca que la declaración de los investigados -que por motivos de agenda se ha fijado ahora para el próximo 18 de septiembre, fuera de los seis meses del alargue que acordó en febrero-, puede propiciar la práctica de nuevas diligencias.
La Fiscalía también argumenta que, pese a que antes de la prórroga no se había citado a los principales investigados, entre ellos a los expresidentes del FC Barcelona Sandro Rosell y Josep Maria Bartomeu, ello no invalida que se alargue la instrucción porque es una diligencia que debe ser asumida "esencialmente como una manifestación o un medio idóneo de defensa".
Es más, la Fiscalía resalta que el Tribunal Supremo ha validado interrogatorios a los investigados practicados fuera de plazo, por lo que con "más motivo" se debe aceptar si "como es el caso", se acordó dentro del plazo de una de las prórrogas acordadas.
En este caso, seis investigados por los pagos del FC Barcelona a Negreira -su pareja y su hijo, los expresidentes Rosell y Bartomeu, y dos exejecutivos del club- han sido citados a declarar el próximo 18 de septiembre, fuera de última prórroga acordada en febrero, que expira el 1 de ese mes.
Este retraso en las declaraciones de los investigados puede dar munición a la defensa en su ofensiva ante la Audiencia de Barcelona para provocar la nulidad del caso con el argumento de que la instrucción se ha prorrogado injustificadamente.
La anulación de las últimas prórrogas del caso Negreira, una cuestión sobre la que próximamente se tendrá que posicionar la Audiencia de Barcelona, amenazarían la instrucción de la causa, que se inició hace ya más de dos años, porque no podría enviarse a juicio sin que los investigados hayan prestado declaración.
Hasta el momento, el único de los investigados que ha comparecido en la causa es Enríquez Negreira, quien se limitó a comunicar al juez que se acogía a su derecho a no declarar, tras intentar sin éxito quedar al margen de la causa alegando que sufre demencia.
Xabi Alonso será el entrenador del Real Madrid en el Mundial de Clubes. Después de varias semanas de dudas en el conjunto blanco, pendientes de la salida definitiva de Carlo Ancelotti y de cómo podían encajar el contrato del tolosarra en el nuevo torneo intercontinental, que se celebra entre el 14 de junio y el 14 de julio, el técnico español se hará cargo del equipo en cuanto acabe la competición española y no esperará a que finalice la temporada internacional con el Mundial.
Tal y como adelantó El Chiringuito y puede confirmar este periódico, el Madrid y el vasco se han puesto de acuerdo en los términos del contrato para el nuevo Mundial, una situación especial porque se celebra entre dos temporadas teóricamente diferentes a nivel contractual, y finalmente asumirá el mando desde la primera semana de junio.
Después de la final de la Copa del Rey, las dudas del Real Madrid se fueron despejando. La derrota dejó muy tocado a Ancelotti, más todavía después del fracaso continental contra el Arsenal, y sólo una remontada en Liga podía mantenerle en el puesto hasta después del Mundial de Clubes. Peor el futuro en Valdebebas estaba claro: Xabi Alonso.
Y el italiano, mientras, abrió su mente hacia la selección de Brasil y con el paso de los días todas las piezas comenzaron a encajar. La 'canarinha' disputa dos encuentros en el parón internacional de junio y la Federación del país quiere que Ancelotti asuma esa lista de convocados. Y en el otro lado, el Madrid, con la Liga ya perdida, prefería que Xabi Alonso se tomara el Mundial como una pretemporada de cara a conocer al vestuario y comenzar a aplicar su estilo.
Sólo faltaba la parte contractual con el tolosarra, algo que se ha solucionado en los últimos días. Esta temporada es atípica porque el Mundial cuadra entre el final de una y el inicio de la siguiente, así que no era tan sencillo fiscalmente ni para el entrenador ni para el club, por lo que se barajó la posibilidad de que Solari dirigiera al equipo en Estados Unidos. Pero finalmente, Alonso y el Madrid acordaron sus partes y reinó la lógica: el Mundial, donde hay 120 millones en premios, será la primera piedra del nuevo Madrid de Xabi.
Alonso finaliza el curso con el Bayer Leverkusen este fin de semana, por lo que a principios de la que viene viajará a Madrid para gestionar su llegada a Valdebebas. Mientras, Ancelotti se sentará en el banquillo de los blancos en los tres últimos encuentros ligueros, con la ya Liga virtualmente perdida, a siete puntos del Barça con nueve por disputarse. El Madrid trabaja en los tiempos del comunicado oficial del adiós de Ancelotti. Quieren hacerle un homenaje en el Bernabéu, en la última jornada ante la Real Sociedad, pero el anuncio como tal podría llegar antes.
La desesperación y la falta de orden en el Real Madrid se reflejó durante la media hora de la primera parte en la que el Barça golpeó los sueños del título madridista, pero tocó techo en el minuto 73. Vinicius se hizo daño en el tobillo y levantó las manos hacia el banquillo. Pidió el cambio de forma evidente, haciendo el clásico gesto con los dedos. En ese momento, Carlo Ancelotti miró a Davide y éste llamó a Endrick, que estaba calentando en la banda.
El conjunto blanco acababa de marcar el 4-3 y tenía 20 minutos para intentar no morir en la orilla de la Liga. Vinicius, cojeando visiblemente, parecía no poder más y Endrick era la opción para hacer daño al espacio. El joven atacante brasileño se cambió y se acercó a la línea junto a Chendo mientras Ancelotti le hacía gestos a Vinicius para que se tirara al suelo. Pero al momento, el ex del Flamengo, todavía con molestias, le pidió que esperara.
Ancelotti le hizo caso, paró el cambio y Endrick se volvió a poner la sudadera y el peto mientras Vinicius trataba de seguir en juego. Recibió un balón, realizó un recorte y disparó a puerta de forma muy muy leve mientras sus compañeros, especialmente Fede Valverde, se enfadaba con él aireando los brazos.
Al momento, corriendo ya el minuto 83 y con el Madrid perdiendo la Liga, entró finalmente Endrick, pero por Lucas. Y a los tres minutos, Vinicius volvió a pedir el cambio, esta vez de forma definitiva. El banquillo no entendía nada y Valverde, de nuevo enfadado, tampoco.
Tres goles en Liga en 2025
"El cambio lo he hecho yo, no él. Lo ha intentado, le molestaba y ha pedido el cambio", resumió fríamente Ancelotti, que no tenía demasiadas ganas de analizar el partido más allá del juego y muy cortante en las respuestas importantes.
Vinicius dio dos asistencias de gol a Mbappé, pero su nivel durante los 83 minutos estuvo lejos de su mejor versión. Errático con balón, incapaz de superar a Eric García y desentendido de la parcela defensiva, volvió a cuajar un encuentro preocupante, especialmente de cara a la portería rival. Lleva sólo tres goles en Liga en 2025.
Rodrygo, sin minutos
El otro protagonista del ataque del Madrid, más allá de Mbappé, fue Rodrygo, pero por su ausencia. El ex del Santos, indiscutible para Carletto durante toda la temporada a pesar de su irregularidad, no contó con ningún minuto en el clásico. Hace una semana, contra el Celta, fue baja por una fiebre, y aunque se entrenó durante toda la semana con el resto de sus compañeros, no saltó al césped. La pregunta a Ancelotti fue directa: "¿Hay algún castigo a Rodrygo?". "No, no hay nada. No ha pasado absolutamente nada. Ha intentado recuperar estos días pero no estaba bien. Meterlo cinco minutos cuando no está bien es solo un riesgo", explicó el italiano.
Y entre ambos, Mbappé, que sumó otro hat-trick, lidera el Pichichi y se mete de lleno en la pelea por la Bota de Oro. Suma 27 goles en Liga, dos más que Lewandowski, y 54 puntos en la clasificación del galardón continental. Salah le saca un tanto y ambos están a la sombra, mínima (1 punto), de Gyokeres, atacante del Sporting de Lisboa que acumula 38 goles, aunque en su caso sólo se multiplican por 1,5 y no por 2 al ser una liga menor.
Insultos al canterano Víctor Muñoz
El último protagonista del ataque madridista en Montjuic fue el canterano Víctor Muñoz. Entró por Vinicius y tuvo una ocasión clarísima para el empate en el tramo final, pero su disparo se marchó desviado. Se fue del campo dolido y emocionado, y las redes sociales no le han ayudado. El futbolista, que pasó por las categorías inferiores del Barça y ahora lleva 10 goles y 7 asistencias con el Castilla de Raúl, ha tenido que cerrar los comentarios de sus publicaciones por los insultos de los aficionados, que la tomaron con él en su debut con el primer equipo.
El Madrid se enfrenta ahora a una semana complicada. El equipo juega el miércoles a las 21:30 en el Bernabéu contra el Mallorca, en lo que puede ser el adiós definitivo a la Liga en caso de no ganar y en lo que será, seguro, un juicio a Ancelotti y a la plantilla.
Se espera, además, que en los próximos días el conjunto blanco anuncie de forma oficial la salida del italiano a final de temporada, asumiendo la llegada de Xabi Alonso una vez termine el curso y pendiente también Ancelotti de la lista de convocados de la selección brasileña para el parón internacional de junio.
Es bueno sentir miedo, identificarlo en nosotros, porque es el primer paso para enfrentarlo. Quienes dicen no padecerlo, mienten. El Barça lo sentía, como demostró en una puesta en escena titubeante, imprecisa, de la que el Madrid se aprovechó, ya que nadie juega como el equipo blanco en el desfiladero de las dudas. Mbappé ponía nombre por dos veces al martirio de Montjuïc. No era un nombre cualquiera, era un nombre que da miedo. El hat trick del francés, en cambio, ya no provocó el mismo. Todo había cambiado por aquello que decía Umberto Eco, y es que nada da más valor al miedo que el miedo de los demás. [Narración y estadísticas, 4-3]
A ese otro miedo se empleó el Barça con una carga colosal, poseídos sus futbolistas por una determinación que ya habían exhibido ante el Inter, pero el Inter es un grandísimo equipo y el Madrid es un equipo que se sostiene de pie sobre las ruinas gracias a su orgullo. A Xabi Alonso corresponde la reconstrucción, porque el Año I de Mbappé, pese a este buen epílogo del francés, ha sido el año del derrumbe. Hansi Flick ha llevado a cabo la del Barcelona en una sola temporada para ganar los cuatro clásicos a su rival, al que ha marcado 16 goles, y levantar la Supercopa y la Copa, a la espera de aupar la Liga de los valientes, sentenciada en Montjuïc. Los valientes no niegan el miedo. Lo enfrentan.
Ancelotti y Flick.LLUIS GENEAFP
El liderazgo de Lamine Yamal
Valientes y jóvenes, dos características que personifica Lamine Yamal. Dueño de un acto de liderazgo, personalidad y madurez en los dos duelos frente al Inter, volvió a ser decisivo ante el Madrid con el gol de un empate que devolvía la línea de flotación al Barcelona. Un golpeo preciso, colocado, teledirigido por una mente privilegiada y un pie humano calibrado como un pie de rey, la herramienta de las pulgadas. Lo utiliza en los goles como en los pases, horizontales o verticales, siempre al lugar sensible.
Necesitaban los azulgrana esa aparición después de las apariciones en el área contraria de Mbappé. Es el duelo que viene, en los clásicos, en el Mundial del próximo año y hasta en el Balón de Oro. Para el francés, el Pichichi que lidera con sus tres tantos en Montjuïc únicamente sirve para redimirle numéricamente. El año más esperado ha sido un mal año en un mal Madrid, caído con estrépito en la Champions, cuya final disputara el PSG. El destino siempre nos reserva sorpresas, a veces macabras.Es caprichoso.
Mbappé, abatido, en Montjuïc.LLUIS GENEAFP
Mbappé fue objeto de penalti, lo marcó y resultó mortal al contraataque, antes de la reacción del Barcelona. En el tercero, el decorado había cambiado, con los azulgrana por delante en el marcador y en el campo. Eso gol, sin embargo, sirvió para ofrecer otro final de thriller a un clásico, con manos polémicas, de Tchoauméni y Fermín, y el no gol que soñaría todo canterano. Lo falló Víctor Múñoz, un catalán de blanco.
Más no se le podía pedir a Mbappé en un duelo clave. No siempre fue así. No basta con llenar de goles el granero, sino saber que hay días que se deben abrir sus puertas de par en par. Lamine parece tenerlo claro, aunque el Inter superara su calidad con un mejor planteamiento colectivo. El Barça se equivocó ese día al señalar al árbitro. Se había hecho grande en el campo, pese a la derrota, y se hizo pequeño en la sala de prensa o en el palco del presidente. Laporta tuvo el acierto de escoger a Flick, no se le puede negar. Ahora lo mejor es estar calladito. Ante el Madrid, el Barça volvió a hacerse grande, campeón. Una victoria ante el Espanyol, el jueves, le daría el título, con independencia de lo que haga el Madrid.
El técnico alemán tomó una decisión que era un mensaje a su equipo, al escoger el mismo once que en el Giuseppe Meazza. Ni una duda sobre los elegidos, pese a la interinidad de los laterales, Eric García y Gerard Martín. El primero repitió el guion, al marcar el primer tanto de los suyos después de recibir dos. Tras el exilio en Girona, Eric García se ha ganado un rol en este Barça gracias a su polivalencia y competitividad. El remate, a bocajarro, llegaba en la zona de los centrales, a la que no le había bastado que Valverde se convirtiera en uno más en posición defensiva, junto a Tchouaméni y Asencio. En Montjuïc fue, como en tantos otros lugares, la zona cero del Madrid.
Presión frenética
La frenética presión tras pérdida del Barcelona, un síntoma que conecta a este equipo con el que edificó Guardiola en el Camp Nou, resultó insostenible para el Madrid, que no pudo alcanzar siquiera el descanso con el empate. La dinámica llevó a errores, como el de Ceballos y Mbappé, que dejó a Raphinha en vertical. La combinación con Ferran Torres, perfecta, ofreció el gol a brasileño, que volvió a ampliar la ventaja antes de irse al vestuario.
Ancelotti había optado por un 4-4-2 para insertar a Güler, el futbolista de las dos caras. En Montjuïc ofreció de nuevo la peor, superado por la atmósfera y, posiblemente, por el sometimiento de su propio equipo. El turco es un talento que pide un entrenador que lo entienda. Veremos si es Xabi Alonso. Güler cayó en el descanso, como Ceballos, para dar entrada a Modric y Brahim. El croata siempre hace mejor el lugar por donde pasa, facilitado por un Barça que se tomó un respiro. Eso siempre es peligroso ante el Madrid, que en una contra volvió a presentar a Mbappé ante la portería de Sczcesny. El polaco perdió ese duelo para permitir el hat trick al francés, pero ganó el siguiente. Una buena forma de acabar después de empezar con un penalti que pudo gestionar de otro modo.
Vinicius dio el último pase a Mbappé antes de irse lesionado. Nada más que reseñar en su haber, en un pobre e irregular año. Los cantos de Arabia han sido como los de las sirenas para este Ulises del área. Mal asunto. Necesita volver al principio, mientras Mbappé necesita que este final sea su principio en un nuevo ciclo que debería empezar en el Mundial de clubes, si el Madrid convence a Xabi Alonso. En la cita no estará el Barça, aunque nadie vestido de azulgrana, hoy, lo lamenta, salvo por la caja del club. El esplendor está en la hierba.
Hansi Flick es de los que prefiere tener los pies en el suelo. Por mucho que sus jugadores celebraran sobre el césped con su afición un triunfo ante el Real Madrid que los coloca a dos puntos de hacerse con el título de Liga, el entrenador del Barça prefirió rebajar la euforia. "No nos sentimos campeones todavía. Estaría bien conseguir tres títulos, pero aún tenemos una victoria más que sacar", señaló el alemán en declaraciones a Movistar nada más terminar el partido. Si el conjunto de Ancelotti no logra vencer al Mallorca en el Bernabéu el próximo miércoles, o si los azulgrana se imponen al Espanyol en Cornellà-El Prat el jueves, con todo, la Liga ya estará matemáticamente en manos de la entidad barcelonista.
El germano, eso sí, no dudó tampoco a la hora de celebrar el triunfo conquistado ante el eterno rival, el cuarto consecutivo esta temporada, por mucho que durante muchas fases del duelo la victoria no estuviera precisamente del todo clara. "Esto va para los aficionados y para los jugadores. Es fantástico. El Madrid tiene un gran equipo, pero hemos conseguido remontar un 0-2. Y todo, después del partido de Milán, después de más de 120 minutos. No era fácil lidiar con eso y creo que lo hemos hecho muy bien, aunque me temo que tendré que ir a que me revisen el corazón", apuntó un Flick que asumió que los suyos tienen fallos pendientes de corregir. Sobre todo, en lo que respecta a la faceta defensiva.
"Pienso que hay que mejorar mucho en defensa. Cuando presionamos, todo va bien, pero cuando cometes un error, especialmente en ese primer gol que encajamos, se complica todo, aunque también es verdad que el equipo toma buenas decisiones a nivel colectivo y que teníamos grandes jugadores enfrente. No es excusa, pero jugando cada tres días no es fácil entrenar este tipo de cosas. Lo que está claro es que hay que mejorar y ya pensamos en la pretemporada para pulir todo esto", recalcó.
El técnico admitió además que vivió el duelo con cierta tensión. "Había muchas emociones en el banquillo, muchas decisiones a tomar. Con el penalti o el último gol pienso que podríamos haber dado un paso más adelante, pero con el 4-3 logramos la victoria de todos modos y eso al fin y al cabo es lo que queríamos", señaló después en rueda de prensa dejando caer, como quien no quiere la cosa, su descontento con las últimas dos decisiones de Hernández Hernández tanto en el área madridista como en sus inmediaciones en la recta final del partido.
Lamine Yamal
Lamine Yamal, cómo no, se llevó también muchos de sus elogios. "No es solo un chico, creedme. Tiene confianza, cree en lo que puede hacer y es muy inteligente. Para mí, lo importante era que todo el mundo mirara hacia el clásico después de lo que pasó en Milán, sin olvidar tampoco ese partido. Marco un gol muy importante, nos ayudó a remontar y, con 17 años, tiene una calidad muy alta", recalcó el alemán.
El de Rocafonda, poco antes, ya había hecho suyo parte de ese discurso. "Era un partido muy importante y la distancia que tenemos ahora también lo es. Sobre todo, después del partido de Champions, que ya está olvidado. Ahora toca disfrutar, aunque tenemos que corregir esos goles que regalamos al final, porque no nos crearon ocasiones muy claras", apuntó el delantero quien, a pesar de todo, tiene la máxima competición europea muy en mente. "La Champions se juega cada año y lo intentaremos hasta que la ganemos, pero lo importante era ganar este clásico para acercarnos más al título de Liga", sentenció en Movistar.
Un increíble y maravilloso Mbappé no pudo solo contra el Barça. La descomposición final de Ancellotti raspó el bochorno. Fue por su desacertada alineación ante un Barça, que precisamente no llega a este final como un gran triunfador. Hasta había provocado cierta histeria general.
El equipo de Flick terminó pidiendo la hora. Casi muerto físicamente, no supo lograr un tanto en el segundo tiempo y se escurrió entre la mediocridad orquestal de su ridículo sistema defensivo, que es una hemorragia total de fallos y de un desorden grotesco.
El final incluso pudo ser madridista. Y es que, aunque resulte un disparate, pudo ganar en los últimos minutos ante un Barcelona acogotado, mezquino y con la memoria del día de San Siro para terminar el choque en manos del rival.
Pero con Ancelotti son demasiados los errores. ¿Cuántas veces hemos denunciado que Lucas Vázquez no puede jugar de nada? Se empeña trágicamente el italiano, porque quiere demostrar a la Casa Blanca que se equivocaron al no fichar a nadie en defensa.
Y eso es verdad. Nadie dirá ahora que este descuartizado equipo puede ganar el esperpento del Mundialito. Máxime cuando hizo un ridículo partido en defensa, con Vázquez, que regaló dos goles, y uno más de un torpe y acabado Ceballos.
El Madrid sólo jugó con Mbappé, contra todo el venerado Barcelona. Pudo hacer hasta cinco goles. Es asombrosa su peligrosidad, su tino ante el gol. Parecía que jugaba un sólo jugador contra todo el mundo azulgrana. Impresionante.
Él no es es defensa, no puede hacer nada con la desfachatez de retaguardia y con un Bellingham absolutamente perdido en la niebla, un Fran Garcia que no da la talla y un combinado perverso de brasileños de Ancelotti.
La salida de Ancelotti es tardía. Alguien tiene que decirle a Florentino que los jugadores reniegan cuando saben que el técnico no va a seguir. Pecado mortal que no lo hubiera despedido con aquel cuatro a cero al comienzo de la temporada, con un Barcelona que lo ridiculizó hasta ser un pelele.
Nadie puede creer ahora que Xabi Alonso, con estos jugadores, haga un milagro en Miami. Más le vale a la Casa Blanca que piense que es un equipo al que le sobran nada menos que Vinicius, Rodrygo y Bellingham, entre los famosos
Yo los podría a la venta. Tienen mercado y son un disparate más, como el actual fútbol de Brasil. Bellingham parece un fantasma que juega de espaldas. Claro que Arda Güler estuvo mal. Si es que lo hizo jugar de lateral derecho para socorrer al mediocre Lucas Váquez. Incluso no le dejó jugar en el centro del campo.
Este nuevo episodio de un Madrid burlesco, lo desacredita hasta la infamia. Hay que limpiar la plantilla y se van a necesitar cientos de millones. Para ayudar a un Mbappé desamparado por la mitad del equipo. Es absolutamente indecente lo que le han hecho al francés
Con los pies en Montjuïc y la cabeza en Maracaná, vivió Ancelotti el último clásico español de clubes de su vida. Nunca lo olvidará por último y por enloquecido. Un duelo delirante en goles, incluso los anulados, y en ocasiones frustradas que mostró las virtudes y los defectos de ambos equipos a lo largo del curso. Un impresionante caudal ofensivo y una excesiva permeabilidad defensiva. En el Barça, a resultas del sistema. En el Madrid, como consecuencia de las deficiencias causadas en gran medida por las lesiones en la línea.
El siguiente clásico de Ancelotti será americano, de selecciones y contra Argentina, que desde hace un siglo ha exportado al mundo sus dos productos estrella: el fútbol y el tango. Y, de 2013 a 2025, un Papa futbolero con apellido italiano, como el de los futbolistas. Muchísimos futbolistas argentinos tienen apellidos italianos. Sin ir más lejos, Ancelotti, nacido en Reggiolo, podría haber nacido en Tucumán. Solari, su sucesor temporal mientras llega Xabi, nació en Rosario. Podía haberlo hecho en Pescara.
"Nostalgia", cantaba en 1935 Carlitos (Carletto) Gardel. El Barça, que tuvo a Maradona y a Messi, carece de argentinos en la plantilla. Una rareza actual, pero no histórica: el club ha importado, en general, poco producto de allá. El Madrid, que tuvo a Di Stéfano, lo mismo. Una anomalía histórica en quien ha mirado mucho hacia el Río de la Plata. Ahora el Barça tiende a volverse hacia Europa y tira de La Masía. El Madrid pesca en todas partes menos en casa.
En 1935 cantaba Carlitos "Por una cabeza", uno de sus tangos más célebres. En las carreras de caballos se gana o se pierde a menudo por una cabeza. En el tango gardeliano se perdía, metáfora hípica de esas derrotas en la vida que, precisamente por ajustadas, o sea, evitables, más fruto de la mala suerte que de la mala práctica, marcan para siempre de un modo aún más indeleble.
Por la mínima
Hace unos días, en un martes de fatalismo tanguero, el Barça perdió por un gol la semifinal de la Champions. Y, por un punto, el acceso a la Final Four de baloncesto. El deporte es con frecuencia una empresa de máximos resuelta con un desenlace de mínimos. Se pierde o se gana por una cabeza, por un gol, por un punto, por un tubular, por un centímetro, por una centésima.
Ancelotti, que posee una cuadra de caballos de carreras, sabe lo que es ganar y perder por una cabeza. Entre ellas la suya, que ya había rodado antes del encuentro. Hace unas semanas entonó su propio tango: "Adiós, muchachos", aunque con algunos se reencontrará en Brasil. Y con Raphinha. El fútbol es un pañuelo.
En un trascendental partido sin, pues, argentinos (están casi todos en el Atleti cebando mate e interpretando a coro "Arrabal amargo"), el Barça amarró la Liga y dejó al Madrid fané y descangayado. La obligada sustitución de Vinicius por Víctor Muñoz resumió la imposibilidad de que el Madrid venciese. No entregó el partido (de hecho, casi lo empata el chaval), pero envió un mensaje de impotencia metafísica. Los hinchas de los dos equipos pueden cantar el mismo tango: "Esta noche me emborracho".
Los del Barça para celebrarlo. Los del Madrid para tratar de olvidar.
Una de mis escenas favoritas de Margin Call, una peli que va sobre la quiebra de Lehman Brothers y el encendido de la crisis financiera, es cuando Jeremy Irons, director general de la compañía, se asoma a la ventana desde la que se ve un Nueva York amaneciendo, y le confiesa a un subordinado que él no ha llegado tan arriba por ser el más listo, sino por saber cuándo la música deja de sonar, y que ahora no se oye nada.
Florentino Pérez, desde el despacho de un rascacielos de ACS, o algo salí, debió despedir al staff técnico de Ancelotti explicándole lo mismo. Que usted puede que no llegue a dirigir Lehman Brothers, pero sabe que la melodía ha cambiado desde hace algún tiempo, ya sea en un Clásico o en un parque infantil, donde el niño que se ponía la camiseta de Bellingham de repente ha aparecido con una de Lamine.
Nada que no haya contado antes Hegel en su dialéctica del amo y el siervo, porque no hay imperios eternos, y el del Madrid se muere mientras pasa ante sus ojos una repetición de los mejores fallos arbitrales de Real Madrid TV.
Los blancos en Barcelona no pudieron ser más fieles a su estilo, por lo menos en los primeros minutos. No había hecho nada y ya ganaba cero dos. Como tantas otras veces en las que parecía encargar las copas de Europa desde el sofá, como quien pide un Glovo.
El Barça repitió el mismo once que en Milán porque todo lo que puede salir muy bien sale muy bien, aunque se pierda. Y encajó dos goles, como siempre, o como quien se toma dos cañas antes de salir de casa, para entonarse.
Mbappé se fue al Madrid para ganar la Champions, sin que a nadie se le pasara por la cabeza que el PSG le vendía por el mismo motivo, porque nadie presta atención a las necesidades de los demás cuando se habla de las necesidades del Real Madrid. De momento, lo ha hecho para intentar ganar el Pichichi y chocar brillantemente contra Ceballos.
Pero no todo es malo para el Madrid. Ancelotti, a la cuarta, ya sabe lo que es casi empatarle al Barça, pero dicen que llega Xabi Alonso, que aún tenemos que ver si sabe ganarle al Getafe. De las cuatro victorias del Barça de Flick al Madrid de Ancelotti, quizá en esta se hizo más evidente, el Barça que se ha perdido la historia del fútbol de no haber llegado a este Clásico deprimido y exhausto.