Alexis Sánchez regresa al Bernabéu: cuando el ímpetu no tiene edad

Alexis Sánchez regresa al Bernabéu: cuando el ímpetu no tiene edad

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Bela tiene tres días. Su madre, la modelo rusa Alexandra Litvinova, anunció su nacimiento subiendo un par de fotos en blanco y negro a su Instagram. En una de ellas, su pareja y papá de la recién nacida, el futbolista Alexis Sánchez (Tocopilla, Chile, 1988), tomaba con suavidad el tobillo de la bebé, como a una espartana. El chileno está feliz en Sevilla. Sentía que le quedaba fútbol que regalar a Europa. Que su ciclo no había terminado.

Tras su último y poco lucido paso por el Udinese, club en el que brilló cuando desembarcó en el continente, eran muchos los equipos sudamericanos que lo querían de vuelta. Pero prefirió aceptar la extraña oferta de Antonio Cordón, recién nombrado director deportivo nervionense. No acostumbraba el Sevilla a fichar a veteranos, no al menos con Monchi o Víctor Orta. El chileno se plantaba en la capital andaluza con 36 años y aspecto de turista en un bufet libre.

"Nos puede dar mucho con su experiencia, puede enseñar a muchos jugadores jóvenes", dijo Cordón. Pero su concurso está yendo más allá de la ejemplaridad. Tiene talento y ganas, cuando participa da alegría y profundidad al juego ensimismado del Sevilla; aún precario. Con jugadores o desenchufados o abizcochados. Con Matías Almeyda rozando la afonía cada jornada, intentando mantener tenso al equipo desde el grito, la pizarra y la convicción.

Alexis fue casi todo antes de llegar a Nervión. Se ganaba unas monedas limpiando coches en el cementerio de su ciudad cuando tenía siete años, para ayudar en casa mientras soñaba con vivir del balón. Niño maravilla en Cobreloa, campeón precoz con Colo Colo y River, deslumbrante en el Udinese, figura en el Barça de Guardiola y tótem del Arsenal. En Italia volvió a levantar títulos con el Inter y en Francia fue importante con el Olympique de Marsella, mientras con Chile se convirtió en máximo goleador histórico y líder del bicampeonato de América en 2015 y 2016. También conoció el reverso: el paso decepcionante por el Manchester United, la deriva posterior, el desgaste de casi 800 partidos y más de 200 goles que parecía empujarlo hacia la categoría de vieja gloria en gira de despedida.

Un equipo en el alambre

Cierto que aterriza en un Sevilla necesitado, con una situación muy compleja en las oficinas, más de 50 millones en pérdidas y un divorcio evidente entre club y afición, cansada de delirios, promesas y balances en rojo. El Sevilla está en modo supervivencia, aguantado por Almeyda, que exprime recursos, recompone desde el carácter y compite mejor de lo que juega, mientras la planta noble del Pizjuán le pide milagros y la grada sólo quiere dejar de sufrir.

En ese contexto, Alexis es estímulo. Ha jugado una docena de partidos, suma pocos goles pero cada aparición entre líneas cambia el pulso del equipo. No se le pide que lo haga todo, sino que haga lo suyo: recibir de espaldas, girar, ordenar ataques y contagiar ambición a quienes se miran demasiado los pies.

Almeyda le ha reservado un lugar entre los líderes silenciosos del vestuario, junto a los capitanes, como ese veterano que asume responsabilidades cuando la pelota quema, que alivia el juego de un equipo lleno de chicos que debutan. Sevilla sigue siendo un buen lugar para los grandes futbolistas incluso en tiempos de estrechez. El chileno responde con carreras cortas pero llenas de intención y fe, con una agresividad que desmiente el tópico del jugador de paso. De mercenario.

Alexis Sánchez se niega a convertirse en pieza de museo. Si marca en el Bernabéu, pensará en su recién nacida, en Bela. Porque los goles siempre son una suerte de afectos.

El Barça suda para tumbar la resistencia del Guadalajara

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La Copa del Rey tiene la magia de llevar regalos allá donde el fútbol de las estrellas no llega. Bien porque permite ver su fulgor de cerca, bien porque lo apagan con gestas que quedan para la historia. Guadalajara buscó la suya en una noche en la que pareció que el Pedro Escartín se iba a quedar medio vacío por el retraso de un permiso para las gradas supletorias que acabó llegando, pero hizo contener la respiración a 2.500 aficionados durante más de dos horas. Alentaron todos a su Deportivo Guadalajara que hizo sudar al Barça hasta que el minuto 76, cuando Christiansen rompió la igualdad y Rashford congeló la victoria. Antes, asfixiaron a Lamine Yamal, desplazado por Flick al centro del campo, frenaron las diabluras de Fermín y le recordaron con su descaro a los azulgranas que tienen en Ter Stegen un guardameta aunque no juegue desde hace siete meses.

Se defendió con uñas y dientes el Guadalajara, conscientes de que arrebatar el control al Barcelona era imposible, pero contenerlo una tarea, aunque titánica, a su alcance. Y eso fue lo que hicieron en los primeros 45 minutos. Cierto que Cañizo puso a prueba la atención del portero alemán un par de veces, sin que eso significara que los azulgranas se inquietaran. Si llegaron al descanso con el partido abierto fue por su falta de acierto ante la solidaria muralla que formaron los alcarreños. Porque el asedio fue constante.

Consiguieron frenar que un pase atrás de De Jong, desde la línea de fondo, lo cazara Rashford, vestido de falso 9 mientras Lewandowski y Ferran miraban desde el banquillo. La respuesta fue una contra en la que Cañizo apareció ante Éric García para cruzar el exceso su disparo desde la frontal. Otra vez el delantero recibió en el área, pero el neerlandés apareció para rebañarle la pelota. Quería el Barça resolver sin sorpresas su estreno copero como campeón sin caer en ninguna trampa, pero no se sacudía a un pegajoso rival. Un latigazo de Fermín que laminó el travesaño a la media hora de partido fue la última ocasión clara, porque ya solo pudieron acercarse en lanzamientos de falta.

Ter Stegen inicia la jugada del Barça.

Ter Stegen inicia la jugada del Barça.AP

El Pedro Escartín celebró con una victoria el empate a cero al descanso, momento en que Flick agitó su once. Retiró a Marc Bernal y recurrió a Cubarsí para, en un movimiento en cascada, devolver al centro a Casadó, a quien había sacrificado al lateral derecho, y encomendar a su Éric, chico para todo, esa tarea. El panorama apenas cambió. El control era azulgrana, la posesión y las ocasiones, pero no el acierto.

La más clara fue un remate de Rashford que salvó Dani Vicente con una parada con el pie de portero de balonmano. Sin embargo, de ahí nació una contra inquietante que acabó despejando Jofre. Ese era el plan del Deportivo y casi le sale con una escapada por el costado izquierdo para poner un centro a Cañizo que solo tenía que empujar y que evitó Christensen. En el minuto 70, el Guadalajara no levantaba el pie y a Flick no le quedó más remedio que buscar la varita de Pedri para agujerear muros y la contundencia de Koundé.

La sacudida activó al Barça, que encontró el gol en un centro en diagonal llovido de Frenkie De Jong que cabeceó Christensen, tocó en Julio Martínez y despistó a su portero. No se rindió el Guadalajara. En una contra hizo lucirse a Ter Stegen ante un obús de Mendes desde la frontal y un despeje poco ortodoxo de Koundé con la chepa que ataja el alemán. Cualquier sueño de proeza al que habían aspirado lo enterró Rashford en el minuto 90 para colocar al Barça en el bombo de los octavos de final.

Jorge Casado, el defensa que hizo debutar Mourinho y que ahora espera al Barça con el Guadalajara

Jorge Casado, el defensa que hizo debutar Mourinho y que ahora espera al Barça con el Guadalajara

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Jorge Casado (Madrid, 1989), uno de los puntales del Guadalajara, que buscará este martes dar el gran golpe ante el Barcelona en la Copa del Rey, es todo un trotamundos del fútbol. Sus primeros pasos serios los dio en las filas del Rayo Vallecano, que apostó por incorporarlo cuando tenía apenas 10 años y donde llegó a despuntar tanto que el Real Madrid acabaría haciéndose con sus servicios en 2010.

Aunque inicialmente estaba previsto que jugara para el tercer equipo, acabó por convertirse en una pieza básica para Alberto Toril en un Castilla que llegó incluso a jugar la promoción de ascenso a Segunda División, donde sería finalmente eliminado por el Alcoyano.

Sus buenas maneras tampoco pasaron inadvertidas para José Mourinho, que lo hizo debutar con el primer equipo, como titular, en una vuelta de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey, en la temporada 2011-12 frente a la Ponferradina, al lado de jugadores como Pepe, Varane, Özil o Benzema, que se saldó con victoria madridista por 5-1. Esa, no obstante, sería también su única aparición.

Ascenso a Primera RFEF

Tal vez debido a ello, para buscar nuevas oportunidades de crecimiento, se incorporaría en 2014 al Betis, que militaba entonces en Segunda, para vivir la primera de las tres experiencias consecutivas de un solo año (le seguirían la Ponferradina y el Zaragoza) tras las que, en 2017, daría el salto a Grecia para jugar en primera desde las filas de un Xanthi con el que también acabaría viviendo algunos claroscuros.

En 2020, sus ganas de volver a casa le llevaron a firmar por el Rayo Majadahonda, club donde permanecería durante cuatro temporadas y donde llegaría a ser capitán hasta que en verano del año pasado firmó en principio por una única campaña por un Guadalajara con el que acabaría rubricando la ampliación de su contrato por un año más el pasado mes de junio.

En el club violeta alaban tanto su ascendencia en el vestuario como su participación en una campaña que acabó culminando con el ascenso a Primera RFEF y, aunque en la Liga se ha perdido siete de los 16 encuentros disputados, con solo una de esas ausencias en el banquillo, sí ha tenido presencia en los dos duelos de Copa que ha jugado el equipo, ante el Cacereño, en primer ronda, y con algo más de 11 minutos sobre el césped y, sobre todo, frente al Ceuta, en segunda ronda, ante el que jugó la totalidad del encuentro.

Duda bajo palos

El partido de este martes frente al Barcelona será un auténtico choque de contrastes. Por una parte, se medirá el conjunto más goleado del Grupo 1 de Primera RFEF, un Guadalajara que, ahora mismo, ha encajado 24 tantos en 16 partidos, tres de ellos este pasado sábado frente al Real Madrid Castilla en el Alfredo di Stéfano, en un partido en el que los visitantes lograron adelantarse en el marcador, frente al máximo goleador de Primera. Los azulgrana, en estos momentos, suman 49 goles a favor en 17 partidos, 14 más que su más directo perseguidor, el Real Madrid de Xabi Alonso.

La gran incógnita del equipo azulgrana, en estos momentos, es quién se encargará de estar bajo los palos en Guadalajara. Por lo pronto, Hansi Flick ya ha dejado claro que Joan Garcia tendrá descanso y que no decidirá hasta este mismo martes si quien deberá tomarle el relevo será Wojciech Szczesny, baja el sábado ante Osasuna por una gastroenteritis, o Marc-André ter Stegen, que sigue mostrándose poco dispuesto a dejar el club pese a que la inactividad podría costarle disputar el Mundial.

El Barcelona, defensor del título conseguido tras imponerse en la final al Real Madrid, llega en un excelente momento después de ganar a Osasuna en la Liga y ratificar el liderato y con la impresión de ser un equipo cada vez más fiable.

En memoria de nuestro arcángel Gabriel Masfurroll

En memoria de nuestro arcángel Gabriel Masfurroll

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Lo conocí en el palco del Camp Nou. Era vicepresidente de aquel Barça de 2000 que esperaba, perdido entre cambios continuos de entrenador, a que un chico argentino de Rosario de 13 años se hiciera mayor. Era ya una eminencia: había dirigido varios hospitales públicos de Barcelona, pertenecido a los consejos de administración de los grupos hospitalarios privados más importantes de España y fundado el Grupo USP Hospitales, del que era presidente. Y tuvo mucho que ver con el fichaje de ese crío.

Por aquellos años yo era presentadora de un programa de entrevistas en TV3 y estaba deslumbrada con aquel directivo brillante y carismático. Cuando reuní valor para pedirle para mi padre una visita a la Lotja, su gran ilusión al cumplir ochenta, simplemente se desvivió. Ese era Gabriel Masfurroll, el que después se convertiría en nuestro "arcángel" san Gabriel, el amigo al que recurrir cuando alguno de los nuestros requería ayuda.

Fue pionero en la gestión médica privada y, tras convertirse en un referente en la modernización de este sector, Masfurroll siempre persiguió la excelencia y el rigor. Pero su obsesión era tratar a las personas como personas: "curar y cuidar", decía. Desdeñaba a los lumbreras que diagnosticaban sin tacto, porque en su manual de instrucciones la humanidad era una prioridad.

El deporte -fue miembro de la selección española de natación y presidente de la fundación Laureus- forjó su capacidad incansable para derrochar esfuerzos y proteger al equipo, pero la pérdida de su pequeño Álex lo convirtió en un luchador por el bienestar y las oportunidades de los niños y niñas con cualquier discapacidad: impulsó la Fundación Catalana del Síndrome de Down y la Fundación Álex.

Con este legado sólo le quedaba una cosa por conseguir, su particular cuadratura del círculo: juntar al Barça con su causa. Y así alumbró la Liga Genuine Santander, la competición de fútbol nacional para personas con discapacidad intelectual que ya cuenta con más de cincuenta equipos y el respaldo de la Fundación LaLiga.

Desde el pasado sábado nos seguirá cuidando desde el cielo junto a Álex, sobre todo a Cris, a sus hijos Gaby y Paola y a sus adorados nietos. Pero su obra, la de una vida entera, sus fundaciones, se encargarán de cuidar a los más vulnerables, de modo que ya nunca necesiten un arcángel.

Goleada de la Premier a LaLiga en una Champions "nefasta" de un Villarreal con dos caras

Goleada de la Premier a LaLiga en una Champions “nefasta” de un Villarreal con dos caras

"Ha sido una Champions nefasta". Así se expresó Marcelino en la despedida del Villarreal de la máxima competición continental tras un empate en seis encuentros. El conjunto amarillo tiene los mismos puntos, uno, que el Kairat Almaty, el equipo kazajo que debutaba este año. Ese punto, precisamente, lo lograron ante el PAFOS, club chipriota ante el que ni siquiera el submarino amarillo logró sacar nada positivo después de rematar en 17 ocasiones frente a las tres de los locales.

Aunque le restan todavía dos encuentros ante el Bayer Leverkusen y el Ajax, los de Marcelino ya no tienen opciones para meterse entre los 24 que se clasifican a la fase de eliminatorias. Su desempeño ante equipos frente a los que son "mejores", como valoró el técnico asturiano al Copenhague, ha sido muy pobre y ante el resto, pese a que han competido, sólo consiguieron sacar un empate in extremis a la Juventus con un cabezazo de Renato Veiga a la salida de un córner.

Tampoco el Athletic dispone de muchas opciones para estar en la segunda fase. Pese a su meritorio empate ayer ante el PSG, con una soberbia actuación de su portero, Unai Simón, necesita ganar los dos encuentros que le restan para intentar colarse entre los elegidos. Atalanta y Sporting de Lisboa serán la tabla de salvación de un equipo de Valverde, que ya no tiene margen de error. "Estamos en la pelea", declaró con optimismo el txingurri.

El empate ante el Slavia de Praga fue, quizás, la mayor decepción de un Athletic que no está teniendo precisamente su año, lastrado en gran medida por las numerosas bajas. Aunque quizás frente al Newcastle también se debió sumar algún punto para que la clasificación del equipo no dependa de una machada. "Mantenemos nuestras esperanzas", lanzó el técnico del Athletic.

10-1, entre británicos y españoles

Aunque lo cierto es que los equipos ingleses han sido una auténtica losa para los rivales españoles en esta Champions. Son 10 partidos que se han saldado con 9 victorias para los clubes de la Premier frente a una para los de LaLiga. Precisamente el Newcastle es el único club británico que ha perdido un encuentro y fue ante el Barcelona y por la mínima, 1-2. Aunque el Real Madrid también cayó ayer ante el Manchester City por los mismos tantos, el resto de resultados han sido bastante abultados. Cabe destacar el 4-0 que le endosó el Arsenal, líder indiscutible de esta Champions, al Atlético, o el 3-0 con el que el Chelsea venció al Barça en Stamford Bridge.

Pese a ello, los tres grandes de LaLiga tienen buenas opciones para colarse en el top-8 de la máxima competición continental y olvidarse de la ronda previa que el Madrid jugó el año pasado y que le enfrentó, también, al conjunto de Guardiola.

El que lo tiene más complicado es el FC Barcelona. Con 10 puntos, si ganan los duelos que le restan ante Slavia de Praga fuera de casa y Copenhague en el Camp Nou, y lo consiguen con una buena diferencia de goles, tienen muchas posibilidades de meterse entre los ocho mejores de esta Champions. El corte el curso pasado estuvo en esos 16 puntos a los que podría aspirar el Barça, pero necesita mejorar su diferencia de goles, a día de hoy, peor que City, Chelsea o Borussia Dortmund, entre otros.

Vecinos unidos

El Real Madrid y el Atlético de Madrid, con 12 puntos cada uno, deben igualar lo que haga el Liverpool, misma putuación, en lo que resta de la primera fase. La diferencia de tantos es favorable a los blancos, que tienen un +6, pero los rojiblancos igualan con un +3 a los ingleses y tendrán que estar atentos si no quieren salir del top-8, objetivo que lograron en la temporada anterior, aunque luego se cruzaron precisamente ante el conjunto de Ancelotti en una eliminatoria marcada por el supuesto doble toque en el penalti de Julián.

Las dos últimas jornadas de esta Champions serán trepidantes, pero llama la atención que el Villarreal, que podría ser segundo en la Liga si gana su duelo aplazado, no tenga ni la más mínima posibilidad de pelear por nada. A pesar de las defensas que se hacen de la competición doméstica desde diferentes estamentos, la Champions marca el verdadero nivel respecto a Europa.

La broma de Pedri con el 2-0 de Koundé: "Estoy seguro de que no quería rematar"

La broma de Pedri con el 2-0 de Koundé: “Estoy seguro de que no quería rematar”

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No por ser algo que se repita una y otra vez pierde verdad:el fútbol es un deporte caprichoso. Jules Koundé, que podría haber sido el gran villano de la noche para el Barça con un par de desconexiones defensivas que podrían haber salido carísimas y que, además, quedó bastante retratado en el primer gol del Eintracht, acabó por erigirse como el héroe de la noche con un triple estreno salvador. Por un lado, marcó por fin en la Champions con la elástica azulgrana. Por el otro, fueron sus primeros goles en el Camp Nou. Y, finalmente, lo hizo además con el primer doblete europeo de su carrera, con dos tantos que llegaron tras un remate de cabeza inapelable a centro de Marcus Rashford y otro, como mínimo afortunado, tras un balón colgado por Lamine Yamal.

"Estoy seguro que en el segundo no quería rematar, pero se lo preguntaré", señaló Pedri en Movistar Plus. "Koundé trabaja mucho, se lo merece, le va a venir bien y estoy muy contento por él", apostilló. "Queríamos empezar en el Camp Nou ganando y nos lo han puesto difícil. En la primera parte han encontrado ese gol y metían a mucha gente atrás, pero ajustamos cosas, sobre todo con gente por dentro. En la segunda parte hemos salido mejor y hemos encontrado los goles", analizó el canario. "Intento hacerlo lo mejor posible para que el juego sea lo más fluido. Ahora mismo me encuentro bien físicamente y ojalá sea así toda la temporada", recalcó el '8'.

"Estoy contento por la victoria, son tres puntos muy importantes. En cuanto a los goles, a veces toca y era mi día. Hemos controlado la primera parte, nos marcan en la única que tienen, nos faltó arriesgar más con balón, pero en la segunda parte hemos metido esa marcha más y han llegado los goles. Nos ha tocado sufrir, pero son tres puntos vitales", explicó Koundé.

"a veces hay que tener suerte"

"El primero es algo que habíamos trabajado en los entrenamientos. Mi trabajo era llegar, porque sabía que a Rashford le gusta poner esta clase de balones. El segundo, con la rosca, trato de meterlo en la zona, pero se va a la red. Me quedé un poco sorprendido, pero a veces hay que tener suerte", señaló el defensa, dándole así la razón a Pedri.

"Son tres puntos muy importantes. Hemos controlado el partido, ha sido un encuentro muy difícil, porque han defendido muy abajo", analizó Hansi Flick. "Ahora, tenemos que centrarnos en nosotros y sacar seis puntos más", arengó el alemán, quien se mostró comprensivo con la reacción de fastidio de Lamine Yamal cuando decidió cambiarlo para darle entrada a Roony. "Lamine ha tenido una pequeña decepción en el cambio, pero tenía amarilla y necesitaba piernas frescas", se justificó el técnico.

Koundé se viste de héroe y salva al Barça ante el Eintracht

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Koundé fue el héroe de la epopeya que escribió el Barça ante el Eintracht. Durante muchos minutos, los alemanes fueron los protagonistas de loque apuntaba a ser otra tragedia europea. Dos goles en tres minutos permitieron respirar a los azulgranas, que siguen con pocas opciones de estar en el top-8. Tienen que dejar de temblar y afilarse. [Narración y estadísticas (2-1)]

No se encontró el Barça al equipo más goleado de la Bundesliga y al segundo que más ha encajado también en la Champions, sino a uno que se amuralló con la intención de sobrevivir y se encontró con la posibilidad de ganar. No le hizo falta jugar ni siquiera quitarle la pelota a los azulgrana más de una o dos veces, porque les inyectaba el veneno suficiente para plantarse ante Joan Garcia con opciones de hacer mucho daño.

Y eso que comenzó amenazando Lewandowski para afinar la puntería en un pase de Raphinha que acabó en gol anulado por un fuera de juego de la punta de la bota del brasileño. Amasaba Pedri el fútbol del Barça buscando el hueco en una defensa bien armada y, si en el área no se podía, había que probar desde fuera, como hizo Gerard Martín con un disparo que salvó Zetterer. Fue la única parada del meta alemán.

Demasiadas prisas

Poco más hizo el equipo de Flick en la primera parte, atosigado, sin que apenas apareciera Lamine, con Raphinha intentando multiplicarse por todos los perfiles y Fermín ahogado. Lewandowski solo era un espectador.

Estaba cómodo el Eintracht porque tenía claro el plan, y le salió a los 20 minutos. Un robo del central Brown y una cabalgada para asistir a Knauff, colándose a la espalda de Gerard Martín, y que batiera la portería azulgrana. Desde ese momento, el Barça se ofuscó. Había demasiada prisa por empatar. Volcado en campo alemán, ni el periscopio de Pedri fue capaz de encontrar la grieta en el muro, a lo que se unió una gran imprecisión. A Fermín le arrebató la igualada Koch y, desde esa suficiencia, el Eintracht pudo irse al descanso con más ventaja si Eric García no hubiera frenado otra carrera de Knauff, que incluso asistió a Skhiri para un cañonazo que rozó la madera en el añadido.

Tenía que revolucionar Flick a su equipo y le encargó la tarea a Rashford. Se acostó el inglés en la banda izquierda para dejar que Raphinha fuera una amenaza en la media punta. Parecía que iba a costar levantar el partido, con Joan Garcia de nuevo frenando a Knauff, pero el remedio tuvo efecto, con Koundé de protagonista.

Doan, tras errar una ocasión en el Camp Nou.

Doan, tras errar una ocasión en el Camp Nou.AFP

Al borde del área pequeña cabeceó un centro dibujado de Rashford desde la orilla izquierda y, apenas dos minutos después, Lamine hizo que lloviera un balón al segundo palo que el francés, de otro testarazo, cruzó al fondo de la portería de un atónito portero germano. No entendía el Eintracht qué demonios había pasado para verse con el marcador en contra en dos zarpazos.

Para no perder la efervescencia, saltó al campo Ferran Torres. Sus dos primeras jugadas hicieron contener la respiración al banquillo de Dino Toppmöller. La idea era seguir amenazando, pero sin arriesgar el orden que podía permitir al Eintracht correr con peligro, como intentó. En esa tarea tenía que aparecer De Jong. Al Barça le había costado aprender la lección, pero se agarró con uñas y dientes a otra remontada.

Flick mea colonia y Xabi no echa ni gota

Flick mea colonia y Xabi no echa ni gota

No hace mucho tiempo, a lo más que podía aspirar el Barça en un partido contra el Eintracht de Frankfurt, era a que el Camp Nou no se le llenara de alemanes vestidos de blanco. No era fácil ver al Barça de Xavi, quien se acababa de apuntar a entrenador. Ese ser en el que Michael Robinson no creía desde el día que llegó a Osasuna, y descubrió que el gerente de su hotel y su entrenador eran la misma persona, Pedro Mari Zabalza, y le confesó a su mujer que bajaban seguro.

La plantilla que no le llegaba a Xavi ni con el balón de oro Ousmane Dembélé, ni siquiera para ganarle al Eintracht en la Europa League, a Flick parece que le sobra. Tras varias temporadas gastando millones en buscarle un sustituto a Sergio Busquets, cuando se acabó el dinero a Flick ya sólo le ofrecieron poner a un canterano, y descubrimos a un tal Bernal, que lo hizo tan bien que cuando se lesionó pudimos descubrir a un tal Casadó.

Todo lo demás ya es historia del Barça. Desde convencer a un portero retirado para dejar de fumar. A poner a Lamine Yamal por el centro sin haberlo entrenado nunca, como quien tira a canasta con los ojos cerrados, sólo para probar los límites de su suerte. Ahora, a falta de centrales, se ha inventado poner a Gerard Martín y resulta que también funciona. Lo llega a intentar Xavi, y su marca, el primer día, nos mete cuatro.

A Xabi Alonso le pasa un poco lo mismo, que el Bernabéu se le está llenando de demasiada gente vestida de blanco, y encima son de los suyos. A Ancelotti no le salía un partido y lo resolvía cambiando los laterales. Casi sin ocultar que lo hacía sin ningún motivo aparente. A Xabi no le sale un partido y de repente le sobra Vinicius. En el Madrid están tan desquiciados que ya suena hasta Mourinho, no tanto pensando en ganar, como en tocarle las narices a los jugadores, para que al menos corran cabreados.

Michael Robinson confesó alguna vez que no creía mucho en los entrenadores, como si el fútbol se jugara en el campo, y me da que Ancelotti y Flick tampoco. Quizá por ello Guardiola le recomienda a su amigo Xabi que no mee colonia, como decíamos que meaba él, y que así le irá bien. El problema es que llega con el renacido City, y Xabi ya está en ese punto en el que han estado tantos entrenadores del Real Madrid, en el que mea y no echa ni gota.

El Barça, la pesadilla de Simeone: seis victorias en 41 partidos y ninguna en el Camp Nou

El Barça, la pesadilla de Simeone: seis victorias en 41 partidos y ninguna en el Camp Nou

"Hay maneras de irse cuando pierdes, puedes irte sabiendo que podías haber hecho más. Pero no es el caso. Para ganar una competición te vas a encontrar con un equipo así que es muy bueno". Este es el mensaje con el que Diego Simeone se despidió de su decimoctava visita al Camp Nou. Nunca ha ganado en el coliseo blaugrana el técnico argentino en los 14 años que lleva al frente del Atlético y sólo ha conseguido vencer al equipo culé en seis de los 41 duelos que se han enfrentado.

Si el Cholo se ha convertido en la kryptonita del Real Madrid, fue el que le derrotó tras estar el Atlético 14 años perdiendo ininterrumpidamente, el Barcelona sigue siendo una pesadilla para el entrenador rojiblanco. Aunque ambos gigantes de la Liga son los únicos que mantienen un balance positivo respecto al argentino, el de los blaugrana es netamente superior.

Ante el FC Barcelona ha conseguido sólo seis victorias, 12 empates y 23 derrotas. De esas seis, sólo una fue a domicilio y se produjo en el invierno pasado. Fue un milagro de esos que se producen en el fútbol en el que el Barcelona remató 19 veces y sólo consiguió un gol, mientras que los rojiblancos hicieron dos tantos en cinco remates. Alexander Sorloth se convirtió en el héroe de un encuentro que no rompe la estadística de Simeone en el Camp Nou ya que se produjo en Montjuic por las obras del estadio blaugrana. La derrota del pasado martes eleva a 18, las visitas sin conocer la victoria: 11 derrotas y seis empates.

17 de mayo de 2014

Sin embargo, no todas las derrotas o empates en campo rival fueron dolorosos. El que le viene a la mente a todos los atléticos fue aquel del gol de Diego Godín el 17 de mayo de 2014 que empataba el tanto inicial de Leo Messi y con el que el Cholo conseguiría la primera de las dos ligas que ha brindado al palmarés del Atlético. Posteriormente, tanto en 2014 como en 2016, los rojiblancos remontaron un empate y una derrota en el Calderón para colarse en las semifinales de la Champions League.

Lo dos tantos de la remontada de 2016 son de Antoine Griezmann, otro jugador que comparte la suerte del Cholo ante el conjunto culé. El francés acumula 36 partidos ante los blaugrana y sólo ha conseguido seis victorias (tres con la Real Sociedad), siete empates (uno con la Real) y 23 derrotas (cuatro con la Real). No obstante, son los números de su entrenador los que llaman la atención a nivel europeo.

El Barça celebra la victoria ante el Atlético.

El Barça celebra la victoria ante el Atlético.JOSEP LAGOAFP

La racha de Simeone ante el Barcelona ocupa el quinto lugar de técnicos con menos victorias ante un mismo equipo. Le superan David Moyes (Everton y West Ham, principalmente) por dos veces ante Arsenal y Tottenham. También son seis pero con 43 y 45 partidos respectivamente. Harry Redknapp (West Ham o el propio Tottenham, entre otros), que sólo pudo ganar al Manchester United cinco veces en 43 partidos, y Carlo Mazzone (Roma o Fiorentina, entre otros), que ganó cuatro veces al Milán en 49 encuentros.

Frente al Madrid, en cambio, ha conseguido ir enjugando la distancia con el tiempo. El técnico rojiblanco ha jugado en 48 ocasiones de las que ha conseguido vencer en 13, empatar en 15 y perder en 20 ocasiones. En el Bernabéu, su balance no es tan funesto y de las 23 veces que lo ha visitado, el Cholo ha conseguido ganar en cuatro ocasiones. Una de ellas fue la famosa Copa del Rey, el partido que puso final a la racha de 14 años de derrotas ante los blancos.

La preocupación de Flick por los lesionados y los halagos de Simeone a Raphinha: "No sé cómo no ganó el Balón de Oro"

La preocupación de Flick por los lesionados y los halagos de Simeone a Raphinha: “No sé cómo no ganó el Balón de Oro”

Actualizado Martes, 2 diciembre 2025 - 23:56

El gesto de Hansi Flick al término del triunfo frente al Altético no tuvo nada que ver con el que mostró tras la victoria ante el Alavés del sábado pasado. El técnico alemán se mostró más que satisfecho con el rendimiento de los suyos, pese a que, en esta ocasión, se vieran obligados a hacer un ejercicio de supervivencia por las bajas y por el hecho de que, por ahora, aún debe ser prudente con dos jugadores clave en sus esquemas: Pedri y Raphinha.

"Creo que nuestra actuación ha estado hoy en otro nivel. Hemos jugado contra un gran equipo. Hemos luchado, juntos, eso es lo que he visto, y ha sido genial, fantástico", aseguró el entrenador azulgrana en declaraciones a Movistar al término del duelo.

"Estoy muy satisfecho y se ha demostrado la importancia de que vayan llegando nuevos jugadores. Algunos no están al 100% y por eso hemos tenido que hacer cambios, pero hemos controlado más y hemos creado más espacios", sentenció el alemán, quien señaló que el cambio de Pedri se debió solo al cansancio y que Olmo deberá someterse a pruebas por la lesión que sufrió en el hombro tras marcar.

Eso sí, sin olvidarse de destacar el papel de Raphinha. "Es un jugador muy importante para nosotros, tenerlo de vuelta es genial para el equipo. Lo hemos podido ver en este partido, pero también frente al Alavés. Estoy muy contento", aseveró.

El brasileño volvió a vaciarse en el terreno de juego y, además, marcó el gol que le permitió al Barça igualar el 0-1 inicial marcado por Baena para los rojiblancos. "Lo más importante es creer en el trabajo. Hay muchos partidos que podemos empezar perdiendo y hay que estar preparados para eso. Lo estamos trabajando muy bien y pienso que este es el espíritu que hay que tener para sacar partidos así", señaló también en Movistar un Raphinha que confesó que llegó a estar fundido físicamente. "Aún estoy buscando mi mejor versión física. Lo he notado, he sentido un poco de cansancio y he pedido el cambio porque no podía más. Lo pedimos tanto yo como Pedri, pero tenemos jugadores de mucha calidad que pueden estar en el campo", recalcó.

En su manual, como en el de Flick, la presión es clave. "Pienso que cuanto más presionemos arriba, más cerca de la portería rival estaremos y tendremos más opciones para marcar", insistió un jugador que se llevó encendidos elogios incluso por parte de Simeone.

"Raphinha juega de todo. Marca goles, presiona... No sé cómo no ganó el Balón de Oro", explicó el técnico rojiblanco, quien quiso sacar conclusiones positivas pese a la derrota. "Me voy muy contento con el trabajo del equipo. Empezamos muy bien, luego ellos lograron hacernos daño por dentro. En el segundo, ellos empezaron algo mejor y a partir de los 20 minutos buscamos el partido y tuvimos tres situaciones de gol importantes que no pudimos concretar, pero estoy contento", explicó el argentino.

También admitió que Julián no tuvo el día en el Spotify Camp Nou. "Siempre esperamos más de él, es un jugador diferencial y el más importante del equipo. Seguramente, aparecerá en el siguiente partido o en el próximo", apuntó el entrenador del Atlético. "El partido, en general fue colectivamente bueno. Me siento muy tranquilo y contento con el equipo, porque perdimos contra un gran rival. Creo que esto nos ayuda a mejorar y toca afrontar el partido de Bilbao, que será muy duró", zanjó.