Un Madrid perdido en Pamplona

Un Madrid perdido en Pamplona

Desastre total del Madrid ante una Osasuna que no pasa de ser un equipo muy físico y con muy poca calidad técnica. Si presumes de liderato, Arbeloa no puede hacer un ridículo táctico tan exagerado: jugar con el mismo tacticismo de Lisboa ante un equipo superdefensivo que solo buscaba achicarle los espacios al Madrid. No se puede caer en la trampa del enemigo.

¿Con Rüdiger hubiera Osasuna ganar el partido? Sinceramente, no. Es deplorable el error de Asencio con Raúl García y un despistado Courtois, que no estuvo en el partido desde que le pitaron el penalti. En realidad, fue culpa del belga, porque Asencio ya había despejado, pero siempre que sale de su zona de los milagros es un jugador caótico. Aunque, ¿dónde estaba el acabado Alaba para dejar descubierta su propia zona. Es como el error del exjugador Ceballos.

El bético fue el culpable por pusilánime en el gol de la victoria osasunista. Ni Carvajal ni Alaba ni Ceballos debieron jugar un solo minuto en el partido. No dan el prestigio que necesita el Madrid. Y encima no jugó Trent, que era el mejor en los últimos partidos. Todo porque Carvajal ha protestado. Es ridículo.

En cualquier caso, el Madrid salió a jugar andando. Sin fuste, sin casi nada de presión y como si no se jugara nada, porque ya está en la Champions. Cuidado con estas demoníacas confianzas. Desde un principio escribí que Arbeloa no tiene categoría para ser el entrenador. Y ya verán en el futuro.

Los cambios que hizo en el partido fueron descomunalmente erráticos. A parte de la alineación, "quitó" a Valverde cuando había hecho la única jugada de velocidad en ataque y el único gol blanco para la nueva estrella Vini. Error mayúsculo, porque su sustituto fue Brahim, que ni es centrocampista ni atacante ni nada. Es como si en África le hubiera picado la mosca tsetsé.

La cantidad de centros que se desperdiciaron por culpa del club, que nunca querrá fichar un delantero centro. Gonzalo es un simulacro. Y el peor cambio fue el de Ceballos. Así que toda esta cadena de calamidades llevó al Madrid a perder casi seguro el liderato y poner un pie firme hacia adelante. Pero el Madrid de Arbeloa no da para más, aunque se han festejado los anteriores partidos como si fuera el descubrimiento del huevo de Colón.

El factor Pintus es una pura patraña. El equipo se rajó, se desmoronó físicamente en el segundo tiempo, e incluso en el primer tiempo, con un acento peligroso en los repliegues. El único que estuvo acelerado y tratando de desbordar fue Vini.

Así, Arbeloa se reivindica como resucitador del brasileño, mientras ha cometido un grave error al meterle un cuerno a Mbappé cuando el francés atacó el ridículo del primer partido en Lisboa. Así que Arbeloa está tan contento de que Vini sea la verdadera estrella del Madrid. Es de risa.

Vinicius lleva dos partidos seguidos sin meter un gol. Logró uno en fuera de juego y falló otro muy claro. Creo que su cabeza no está en el Madrid. Tras el afán del mediocre Arbeloa de hacer estrella a su Vini, como cobista del presidente.

Cada día que pasa veo a Mbappé y su espíritu en la Premier. No sé si le habrán tentado ya, pero no es aquel Mbappé de antes del escapulario de Arbeloa. Y ya veremos si el técnico puede con su ídolo Mourinho el miércoles.

Un espeso Real Madrid encalla ante Osasuna y pone en riesgo el liderato de LaLiga

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La siesta en Pamplona puede costarle el liderato al Real Madrid. Osasuna vio a un rival al trantrán, con la tensión baja, y se le asestó dos golpes precisos que le dejan en la lona y con nuevas dudas. No ha sabido sostenerse el equipo de Arbeloa y cayó en un estadio que le había sido plácido desde 2011. [Narración y estadísticas: 2-1]

Se relajó demasiado el conjunto blanco, como si este partido entre las batallas ante el Benfica estorbara en el calendario. O como si su equipo estuviera tan engrasado que pudiera dosificarse y elegir el momento en que encenderse para llevarse la victoria. Incluso repartir minutos como los que tuvieron entre los titulares, por primera vez desde diciembre, Carvajal y Alaba.

El Real Madrid saltó a El Sadar a tomar el mando y avanzar, pero sin prisas, desde la solidez y el control, sin aceleraciones excesivas que abrieran a Osasuna la posibilidad de dañar a la carrera. El plan duró los 20 minutos que los de Alessio Lisci tuvieron que vivir en su área, cierto es que sin sufrir claras ocasiones. No desequilibraba Vinicius y Mbappé estaba ahogado. Y eso apenas cambió en todo el partido.

Eso permitió que Budimir fuera el primero en hacer que la grada alzara los brazos cuando Aimar Oroz lo lanzó contra Alaba y el croata lo quebró para cruzar de rosca un disparo que buscaba el poste. Los navarros, viendo que el líder optaba por jugar al ralentí, dieron un paso al frente . Lo hizo Rubén García retando y sentando a Carreras en la orilla derecha para servir un centro al segundo palo que a punto estuvo de cazar Aimar. Hasta Rosier pudo olvidarse de Vinicius para, sin que el brasileño se inmutara, incorporarse al ataque, creando así una grieta mayor. Antes de alcanzar la media hora, Osasuna logró abrir ventaja en el marcador.

Lo pudo evitar antes Courtois con un paradón a bocajarro en una pelota centrada por Rubén García que desvió Carreras con el hombro. Los reflejos del meta belga brillaron en Pamplona. Después le ayudó el palo cuando, vencido, no podía ya atajar el testarazo de Budimir en otro centro lateral, esta vez de Javi Galán desde la izquierda. El Madrid solo pudo responder a través de Vini, que se escapó para servir un pase atrás que nadie, salvo Alaba desde la frontal, pudo enganchar. Al austriaco le dejó sin premio Catena al desviar una asistencia filtrada de Carvajal al corazón del área.

Antes de que esos dos chispazos hubieran podido provocar que el equipo de Arbeloa conectara, llegó el error. Balón en largo a Budimir, carrera mal medida de Asensio y dudas en el despeje que exponen a Courtois a salir para frenar al goleador con un pisotón. No lo vio el árbitro, pero sí el VAR. Casi infalible, el croata puso el 1-0 en el marcador en el minuto 38. Con el Real Madrid deshilvanado, Víctor Muñoz desnudó a Carvajal por velocidad, que se recompuso tirando de galones para cerrarle el disparo al descarado extremo. Apenas quedaba tiempo de reacción hasta el descanso, pero al menos escucharon el pitido del árbitro en el área navarra, más por vergüenza que por convencimiento y sin que Mabppé o Vinicius hubieran podido armar la pierna.

La segunda mitad arrancó con un derechazo desde la media luna de Güler que rozó el larguero, pero Osasuna, descarado, quiso dominar, jugar. Puro Alessio Lisci ante un rival sin tensión. Lo quiso activar Arbeloa con Brahim y, sobre todo, con Trent. El primer balón del inglés cruzó El Sadar de banda a banda para acabar en la bota de Vinicius, que recortó a toda la defensa para armar un disparo desde el punto de penalti que se estrelló en Galán.

Pareció que el conjunto blanco renacía, con Brahim filtrando pases que encontraban a Mbappé, aunque en fuera de juego. Pero fue Vinicius quien logró el empate gracias al arrojo de Valverde. Se lanzó el uruguayo al área, zancada a zancada, escorándose hacia el carril izquierdo para poner un pase tenso que Vini solo tuvo que empujar. El duelo se descompuso. Tuvo el segundo Mbappé, que lo salvó otra vez Galán.

La última palabra, sin embargo, fue de Osasuna: un error de Ceballos, que se la entregó a Raúl Moro para que, preciso, dejara a Raúl García que quebrara a Asensio y a Courtois. Una derrota con mucho coste.

Dos increíbles triples de Hezonja llevan al Madrid a la final en uno de los mejores partidos de la historia del torneo

Dos increíbles triples de Hezonja llevan al Madrid a la final en uno de los mejores partidos de la historia del torneo

No hay nada ni parecido. Existe la Copa para momentos como este. Para días como el sábado de semifinales, del prolegómeno del encuentro de las aficiones, una fiesta de la que presumir ante el mundo. Pero más todavía del baloncesto, de la emoción, de lo increíble. De un partido para el recuerdo, quizá el mejor que jamás deparó el torneo. Una obra de arte de por sí con el final más insospechado. De héroes convertidos en villanos y viceversa. Lo iba a ser Jean Montero y lo fue Mario Hezonja, dos triples para la leyenda. [106-108: Narración y estadísticas]

El Real Madrid estará en la final este domingo, aunque apenas lo vislumbró hasta el último suspiro. No restaban ni 20 segundos cuando Montero puso el 106-101, un triple que parecía un colofón. Ni mucho menos. Contestó Hezonja y el propio dominicano perdió el balón en el saque de fondo, para que el croata volviera a acertar, para aumentar el mito del equipo que jamás se rinde. En la última acción, el propio Montero, arruinado su último cuarto de 19 puntos, falló y el Valencia lloró un triunfo que saboreaba por puros méritos.

Porque los taronja batallaban contra mucho más que el Madrid. Ante sí, uno de esos días en los que dar la vuelta a la historia. En los que enfrentarse a la propia grandeza que el club conquista paso a paso, en lo deportivo y en lo institucional. Ahí el Roig Arena, para enseñar al mundo. O L'Alqueria, a su vera. Ahí el equipo de vuelta a la Euroliga y no sólo de comparsa, sino para codearse con los grandes continentales en sus alturas. Ahí el título de la Supercopa.

Pero la Copa en casa 23 años después... En esos Rubicones se demuestra el poderío, ante maldiciones como la del anfitrión, que no la levanta desde 2002. O la propia contra el Madrid, que en los seis precedentes coperos le desplumó, el último en las semifinales de 2024. Contra todo eso, la ambición. El colmillo. La puesta en escena del grupo de Pedro Martínez fue como una estampida. Tan voraz, que ni toda la experiencia del Madrid y de Scariolo en estos escenarios pudo contenerla. Si hubiera sido un combate de boxeo, a los blancos les hubieran contado hasta 10 y todo se habría acabado a los 10 minutos.

Campazzo, defendido por Badio.

Campazzo, defendido por Badio.ACB Photo

De los primeros compases de tanteo se pasó a un inverosímil monólogo taronja. Le llovían triples al Madrid, carreras, baloncesto sin preguntar. Maledon no se enteró de nada y Scariolo le mandó de vuelta al banquillo mientras caía la tormenta. En un momento, el Valencia mandaba por 18 puntos, un primer cuarto para recordar, toda la excelencia defensiva del Madrid ante el Unicaja despedazada (34-16).

Pero, escribió Baudelaire, "no se puede ser sublime ininterrumpidamente". Y el Madrid cuenta este tipo de guerras por puñados. Iba a tardar un suspiro no en remontar, pero sí en meterse al partido. El segundo cuarto fue como bajar el telón y que apareciera otro escenario. Entre Campazzo y Hezonja, un parcial de 2-16. Que no se entendería si en cada rebote (ocho en ese tramo, cuatro ofensivo), en cada acción de las que requieren agresividad, no hubiera estado en cancha Usman Garuba. Determinante.

Fueron 20 minutos frenéticos, emocionales, de un nivel altísimo. El golpe y la respuesta. Que sólo se empañaron por la última acción, cuando Kameron Taylor, que había estado torturando al Madrid (más todavía que Reuvers y sus triples), cayó de mala manera y se torció su tobillo derecho.

Milagrosamente, ahí estaba a la vuelta en la pista el ex de Unicaja. Cuando, después de otro par de triples (Campazzo y Hezonja), todo volvió a empezar (58-58). La remontada culminada al poco con otra canasta del croata, complemente ya en erupción. Y las sensaciones conquistadas, porque pese a los apuros, lo que pasaba ahora tenía más que ver con la propuesta de Scariolo. Al menos hasta que De Larrea, qué fenómeno, alzó la voz. La tarde en el Roig Arena, al cabo, era un vaivén, un intercambio de tortazos (Maledon también había espabilado), en busca de un desenlace a la altura.

Que pareció encarrilar Jean Montero, pidiendo su parte de protagonismo. Exigiéndola. 10 puntos seguidos del dominicano, al grito de MVP, rugiendo el Roig Arena, otra vez la iniciativa local y un marcador del que, ahora sí, empezar a creer (97-86 a falta de cinco minutos). Los tiros libres tampoco ayudaban al Madrid, que se vio un poco más contra las cuerdas con otro dos más uno de Montero, puro flow, imparable sobre el precipicio.

Una obra monumental, digna de un jugador al que no se le intuye cielo. Pero el Madrid siguió apretando, el amor propio. Y un final de agonía, de frotarse los ojos, de ángeles y demonios. Dos triples de Hezonja y un error de Montero. De vencedores y derrotados. Todos en pie ante ellos.

Alcaraz no tiene piedad de un angustiado Fils y gana en Doha su segundo título de la temporada

Alcaraz no tiene piedad de un angustiado Fils y gana en Doha su segundo título de la temporada

Arthur Fils es la gran promesa del tenis francés. Desde que hace seis años ganara la Orange Bowl, el Mundial oficioso para juveniles, su país le sueña levantando un título de Roland Garros en la Philippe Chatrier. Por fin un galo campeón de Grand Slam, ya era hora. Pero es muy difícil gestionar una presión así. Este sábado, a sus 21 años, tembló en la final del ATP 500 de Doha para perder ante Carlos Alcaraz por 6-2 y 6-1 en solo 50 minutos.

El número uno hizo lo suyo, brilló al servicio -82% de primeros-, dominó con la derecha y bailó ante la red, pero al otro lado de la pista tampoco había nadie que le pusiera en duda. Los nervios de Fils, exagerados desde el primer juego, impidieron que hubiera competición, mucho menos espectáculo. En su regreso a un escenario importante después de estar en el dique seco durante meses por una lesión en la espalda, el francés cometió 19 errores no forzados y solo construyó tres golpes ganadores. Su derrota nunca estuvo en duda.

"El año pasado perdí aquí en cuartos de final y tenía en mente hacerlo mejor esta temporada. Con mi equipo fijé unas cosas que probar en este torneo y estoy muy contento de cómo han salido. Durante toda la semana he mantenido un buen nivel, excepto quizá ante [Andrei] Rublev, y eso me enorgullece", analizaba Alcaraz después de una final extraña en la que nuevamente demostró su madurez.

En partidos así, ante adversarios derrotados, el peligro está en el contagio. Si quien está enfrente está perdido, uno puede perderse con él. Pero el español, consciente del peligro, no frenó en ningún momento. Fue su partido más fácil de toda la semana y seguramente fue en el que jugó mejor. En el segundo set, con 6-2 y 4-0 en el marcador, todavía se animaba —"¡Vamos, Charly!"— para seguir, seguir y seguir. Si hubiera buscado el lucimiento, hubiera multiplicado sus dejadas o se hubiera entregado al deleite, se podría haber marchado con peor gusto de boca. Ahora encara su siguiente cita, la gira estadounidense, con los Masters 1000 de Indian Wells y Miami, con confianza plena.

Este año, entre el Open de Australia y el ATP 500 de Doha, ha disputado 12 partidos y los ha ganado todos. Su excelente racha le mantiene en la cima del tenis y así será hasta bien entrada la primavera. El título, y la derrota de Jannik Sinner en cuartos de final, aumenta su ventaja como número uno del ranking ATP hasta los 3.150 puntos. Este 2026 ya van dos títulos, y los que quedan.

Oriol Cardona y Ana Alonso completan su semana histórica con un bronce en el relevo mixto de los Juegos Olímpicos

Oriol Cardona y Ana Alonso completan su semana histórica con un bronce en el relevo mixto de los Juegos Olímpicos

Llegarán noruegos, suecos, alemanes, chinos o japoneses a un deporte que hasta ahora desconocen y habrá que explicarles quién manda aquí: el esquí de montaña es de España. En los primeros Juegos Olímpicos de la especialidad, tres medallas como tres soles, un hito. Después del oro de Oriol Cardona y del bronce de Ana Alonso el jueves en la distancia sprint, este sábado ambos se unieron para conseguir un bronce en el relevo mixto y confirmarse como la referencia en invierno.

Para su país, son los campeones a cuidar, a reconocer y, por supuesto, a financiar. Hasta esta semana España había sumado sólo cinco medallas olímpicas en toda su historia invernal y ahora ya tiene ocho. Para el resto del mundo son los ejemplos en los que mirarse si quieren crecer en la nueva disciplina. Su preparación, su técnica y su mentalidad sentarán las bases de los campeones que vendrán, sean de donde sean.

En la final de este sábado, la pareja superó numerosos problemas para subir nuevamente al podio. Alonso, atropellada hace sólo cinco meses, autora de una recuperación milagro, pagó el desgaste de la prueba al sprint y se desfondó en sus dos turnos. En la primera, de menos a más, entregó el relevo a Cardona en cuarto puesto por culpa de una mala última transición. Y en la segundo, cayó hasta la quinta posición, completamente exhausta, y se colocó las últimas pieles de foca fuera de la zona correspondiente. A Cardona le tocó remontar en ambas ocasiones.

GUILLAUME HORCAJUELOEFE

La sanción de tres segundos

Con la pareja francesa formada por Thibault Anselmet y Emily Harrop en cabeza con mucha ventaja, el español se fue a por el conjunto suizo de Marianne Fatton y Jon Kistler para tratar de asaltar la plata, pero las fuerzas no le llegaron para más. Mucho hizo con alejarse del conjunto estadounidense, cuarto, y salvar los tres segundos de sanción por el error de Alonso. De hecho en sus dos turnos hizo el mejor tiempo.

"Hemos luchado mucho. Hemos salido a por el oro, lo hemos intentado con todas nuestras fuerzas y hemos conseguido una medalla que es historia de nuestro deporte", asumía Alonso en la meta en los micrófonos de Televisión Española, quien en los momentos críticos nunca dejó de creer en Cardona, su compañero. "Estoy abrumado por todo, tengo dolor de cabeza y todo", añadía el ya doble medallista olímpico. Durante la prueba, Cardona creyó que la sanción podría ser mayor, pero en cuanto se confirmó que se quedaba en tres segundos, se abrazó a su compañera y ambos rompieron a llorar. Una pareja para la historia.

Ella de Granada, entrenando en Sierra Nevada y él de Banyoles, entrenando en los Pirineos franceses, su unión parecía extraña cuando empezaron a competir juntos, en el Europeo de 2022, pero con los años se hizo más y más lógica. Los dos tienen 31 años, los dos vienen de familias amantes del esquí y los dos comparten un temperamento tranquilo.

Después del accidente de Alonso el pasado septiembre, Cardona pudo buscar otra compañera para encarar el último tramo de la preparación olímpica, pero ni tan siquiera lo pensó. «Hubiera entendido perfectamente que Oriol buscara otra opción. Era lo normal viendo cómo estaba yo. Nuestro éxito siempre se ha basado en la confianza mutua, el uno con el otro», confesaba Alonso en la previa. Esa confianza les ha llevado al éxito; el esquí de montaña es de España.

Floyd Mayweather anuncia su regreso al boxeo profesional a los 49 años y tras casi una década en el retiro

Floyd Mayweather anuncia su regreso al boxeo profesional a los 49 años y tras casi una década en el retiro

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La leyenda Floyd Mayweather, campeón del mundo en cinco divisiones con un balance de 50-0, ha anunciado su regreso al boxeo profesional cuando está a punto de cumplir los 49 años y tras casi una década en el retiro.

El campéon, según ha explicado, regresará al ring de manera oficial tras el evento de exhibición en el que participará junto a Mike Tyson y que tendrá lugar el próximo mes de abril en la República Democrática del Congo. "Todavía tengo lo necesario para lograr más récords en el boxeo. Desde mi próximo evento con Mike Tyson hasta mi siguiente pelea profesional después de eso, nadie tendrá un impacto mayor en las taquillas, tendrá una audiencia global de transmisión más grande ni generará más dinero con cada evento", ha asegurado Mayweather.

El boxeador estadounidense volverá a las peleas junto a su socio global de medios CSI Sports/FIGHT SPORTS. Desde su retirada en 2017, Mayweather ha participado en varias peleas de exhibición, entre ellas una contrra John Gotti III en Ciudad de México.

El milagro de Kevin Punter sofoca la rebelión del UCAM Murcia

El milagro de Kevin Punter sofoca la rebelión del UCAM Murcia

Nadie contaba con él, una lesión muscular hace unos días que le hacía perderse la Copa del Rey. Una baja de esas para las que no hay reemplazo. Pero como un milagro, Kevin Punter renació para la gran cita. No sólo eso, lo hizo a lo grande, el factor decisivo que sofocó la rebelión del UCAM Murcia. Los de Sito Alonso hicieron sudar al Barça más de 35 minutos, le tuvieron realmente contra las cuerdas en varias fases, pero en el desenlace les abandonó el acierto, el ímpetu y la manera de frenar el buen puñado de talentos que tan bien maneja Xavi Pascual.

Para saber más

Se las verán los azulgrana este sábado (21.00 h., DAZN) en semifinales contra el Kosner Baskonia, duelo de equipos lastrados físicamente pero que sobrevivieron a un viernes de emoción. Clásicos coperos en una cita con enorme premio, regresar a una final. Para el Barça sería hacerlo dos años después, aunque no la levanta desde 2022 en Granada.

El emparejamiento más disputado y vibrante de cuartos fue el último plato. Como se sospechaba. Porque, por mucho que un púgil fuera el Barça y el otro un casi recién llegado (era apenas la tercera presencia en la Copa para el UCAM), nadie puede fiarse de un colectivo que se identifica a sí mismo con el tejón de la miel, el animal más fiero del panorama, pese a las apariencias.

Las apariencias son las de un equipo humilde, el menor presupuesto de los ocho del Roig Arena, con un entrenador que en su día fue despedido del propio Barça poco antes de una Copa. De una afición poco acostumbrada a estas alturas. De fichajes que son riesgos, tipos puestos en duda por los que casi nadie apuesta. La realidad, es un colectivo que muere por la causa de Sito Alonso. Que hace dos años se plantó en toda una final de la ACB. Y que este año ya había tumbado en dos ocasiones al propio Barça, entre otros.

Y que se situó en el duelo sin complejos, haciendo lo que mejor sabe: elevar la temperatura a base de intensidad. El UCAM iba a morir matando, cada balón dividido una guerra, en cada rebote la vida, pese a que los tocados del Barça estuvieran listos en la hora de la verdad. Incluso Kevin Punter, con el que (casi) nadie contaba, y que amaneció con siete puntos casi seguidos. Un serio aviso de lo que estaba por venir. Fue un toma y daca constante, una sucesión emocionante de golpes.

Porque, a los primeros intentos de demarraje azulgrana, respondió tácticamente Sito Alonso. Dos tiempos muertos que zanjaron el asunto y la irrupción de Dylan Ennis, tres triples consecutivos que dispararon al UCAM. Otro de Kelan Martin sobre la bocina, a tabla, desató la euforia de una afición llegada en masa. Su equipo se iba al descanso por delante (42-44).

Y no se iba a arredrar a la vuelta de vestuarios, donde aconteció un intercambio pletórico, ante el que mantener el nivel de los talentos del Barça. Y lo hizo (56-62 fue su máxima en ese tramo), y el tiempo y los nervios, parecía, empezaron a contar de su lado. Aunque el Barça y su experiencia en estos terrenos le hacían seguir siendo amenaza, momento ahora de Willy, Punter y Joel Parra, para recobrar la iniciativa y las sensaciones con un parcial de 10-0.

Que resultó completamente clave, porque el Barça, la sabiduría de Xavi Pascual, encontró su resquicio, la debilidad por donde tumbar al rival con un puñado de buenas defensas, de acciones decisivas de Punter y Will Clyburn. A falta de dos minutos, habían puesto la máxima (86-76), cuando ya sólo DeJulius respondía y Sito Alonso se desesperaba. Porque se le escapaba de las manos el sueño. Sólo fueron tumbados en la recta de meta, aunque se marchan de Valencia con la cabeza bien alta y la promesa de que no tardarán en volver.

Alessio Lisci, el italiano que apostó por España para convertirse en entrenador

Alessio Lisci, el italiano que apostó por España para convertirse en entrenador

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La historia de la llegada de Alessio Lisci (Roma, 4 de noviembre de 1985) a los banquillos es tremendamente interesante. Por un lado, es cierto que tiene ese componente de futbolista que no acaba de prever para sí mismo un futuro muy brillante sobre el césped y prefiere apostar pronto por irse a la pizarra. Pero, por el otro, la forma en que decidió gestionar esta apuesta si es, como mínimo, bastante atípica.

Tras colgar las botas en el Guidonia, un club romano de la Serie D, en 2007, empezó pronto a trabajar como preparador físico en las filas del Lazio. Por lo que fuera, no parece que allí se sintiera demasiado a gusto. Por eso, aprovechando el programa Leonardo da Vinci de la UE, decidió contactar por carta con múltiples clubs españoles, en busca de hacerse con un hueco en sus canteras. Solo le contestaron dos: el Atlético y el Levante. Y, de ambas propuestas, la que más le convenció fue la del conjunto granota. Así que, ni corto ni perezoso, decidió hacer las maletas y plantarse en Valencia.

En lo personal, ha confesado que tiene redes sociales, recalcando, no obstante, que no le gusta estar pendiente de ellas. Sobre todo, para evitar que le condicionen en sus decisiones. De familia humilde, dedicada sobre todo a la hostelería, es de los que no le duelen prendas a la hora de arremangarse y echar una mano. En este caso, en la cocina. Lo de estar en la barra no parece gustarle demasiado. Además, tiene un hermano informático, que vive en Barcelona.

Por mucho que dirigiera sus pasos hacia el fútbol español para formarse como entrenador, cómo no, está muy pendiente de los equipos de su tierra, a los que estudia con atención. También, por supuesto, de los gigantes de la Premier, una competición que mueve muchísimo dinero año tras año. Pero, con tantas opciones sobre la mesa, sus cartas se dirigieron a España. También, sus pasos, después de aceptar una propuesta del Levante que le pareció más seductora que la del Atlético.

Su llegada al Osasuna

Sus dos primeros años fueron intensos. No solo ejerció como ayudante en el Juvenil e, incluso, en el Atlético Levante, filial directo del equipo granota, sino que también dirigió algunos de los equipos aún más inferiores. No obstante, a nivel monetario, las cosas no eran tan boyantes como le habría gustado. Por eso, tuvo que combinar ese trabajo con labores de representación en el mercado de comida italiana de Valencia.

En 2016, con el despido de MiguelÁngel Villafaina como técnico del Atlético Levante, su etapa en el club pareció llegar a su fin. Con todo, meses después, volvería para hacerse cargo del Juvenil B, desde donde ascendería al A en 2018. Un par de años después, en diciembre de 2020, volvería también al Atlético Levante, pero ya a todas luces como máximo responsable del equipo, como relevo de un Luis Tevenet con quien el equipo estaba teniendo un rumbo muy errático. Su llegada, en este caso, sería providencial: bajo su mando, el conjunto acabó por lograr una trabajada permanencia en Segunda División RFEF.

En noviembre de 2021 llegó otro salto, al relevar a Javier Pereira para reconducir la situación de un primer equipo que parecía condenado al descenso. Su debut en la élite, en la Copa del Rey, frente al modestisimo Huracán Melilla, fue todo un torbellino: 0-8. El Alcoyano con todo, cortaría su progresión en la siguiente ronda. En la Liga, mientras, pese a que el equipo era el farolillo rojo, consiguió tener opciones de salvación hasta el final, pero el Levante se vio finalmente abocado al descenso. La junta le ofreció un trabajo en los despachos, pero prefirió seguir con su carrera en los banquillos. En junio de 2023, tras prácticamente un año alejado de su sueño, el Mirandés anunció su fichaje como técnico.

El primer año evitó por poco el descenso pero, en el segundo, logró disputar el playoff de ascenso. Logro que, a la postre, le permitiría llegar a Osasuna como recambio de Vicente Moreno el verano pasado. Ahora, arde en deseos de medirse al vigente líder de Primera en casa este sábado a las 18.30 horas. «Me han dicho que el ambiente con el Real Madrid siempre es increíble», sentencia.

Cardona y Alonso vuelven a por otro oro tras cuatro años juntos y absoluta fidelidad tras el grave accidente: "Hubiera entendido que buscara a otra pareja"

Cardona y Alonso vuelven a por otro oro tras cuatro años juntos y absoluta fidelidad tras el grave accidente: “Hubiera entendido que buscara a otra pareja”

En la presentación de las parejas que precede a todas las carreras de relevos mixtos, hay muchas que tienen preparado un gestito sincronizado, un saludo raro hacia cámara e incluso una suerte de bailecito, como suelen hacer los estadounidenses Gibson y Smith. Oriol Cardona y Ana Alonso, nada de eso. Se juntan, se cogen de los hombros, sonríen para el público y al lío.

Él es de Banyoles y entrena en los Pirineos; ella es de Granada y entrena en Sierra Nevada; pero juntos forman un dúo con mucha lógica. De 31 años ambos, hijos de pioneros en el esquí de montaña los dos, comparten un carácter reservado y, desde hace cuatro temporadas, una confianza absoluta el uno en el otro. «La ganaremos», aseguraba ayer Cardona cuando hablaba con los medios de comunicación y alguien le preguntaba: «¿Ganaréis otra medalla?». Después de su oro y el bronce de Alonso en el sprint de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina, en los relevos mixtos de este sábado (13.30 horas, Teledeporte y Eurosport) son favoritos pese a las diferencias entre ambas distancias.

Si en el sprint solo recorrían 700 metros y cada ronda duraba unos tres minutos, en los relevos mixtos cada uno dará dos vueltas a un circuito exigente de 1.500 metros -de manera alterna, mujer, hombre, mujer, hombre- y competirán casi media hora en una única final. La pareja francesa formada por Anselmet y Harrop y la pareja suiza de Kistler y Fatton serán sus rivales, pero a ambas ya las han derrotado en múltiples ocasiones.

Cuatro años juntos

Porque Cardona y Alonso apostaron juntos en 2022 por el oro olímpico y juntos continúan. Entonces los relevos mixtos se acababan de crear y solo se conocían de breves conversaciones en los campeonatos, pero su unión era lógica. Por edad, por estilo y porque eran los dos españoles que más brillaban en la Copa del Mundo. Cardona todavía no dominaba y a Alonso le costaba entrar en las finales; de la mano irían creciendo. En su primera carrera, el Europeo de Boí Taull de 2022, acabaron cuartos; en 2023 celebraron sus primeras victorias y en el Mundial de 2025 se colgaron la plata -precisamente por detrás de Anselmet y Harrop-.

Que se presentarían como pareja en Milán-Cortina no estuvo en duda ni cuando atropellaron a Alonso en Granada el pasado septiembre. De entre las primeras llamadas que recibió, la de Cardona. «Hubiera entendido perfectamente que Oriol buscara otra opción. Era lo normal viendo cómo estaba yo. Nuestro éxito siempre se ha basado en la confianza mutua, el uno con el otro», aseguraba Alonso en la previa, cuando definía su relación con Cardona: «Es como jugar con Messi, me encanta porque me obliga a dar mi mejor versión. Hemos crecido mucho juntos, nos entendemos muy bien y sabemos que podemos luchar con cualquiera». «Lo que ha hecho Anita es increíble. Viniendo de donde venía con la lesión, es indescriptible. Se merece todo lo que llegue ahora», contaba el esquiador español, ya campeón olímpico.

Este año, en la Copa del Mundo, acabaron segundos -nuevamente detrás de Anselmet y Harrop- pese a que Alonso esquió con una enorme rodillera para evitar dolores y Cardona tuvo que remontar varias posiciones en sus dos turnos. Este sábado en los Juegos Olímpicos la pareja de la confianza buscará redondear unos días de ensueño.

La asombrosa vigencia de Llull: de los récords al "liderazgo que contagia"

La asombrosa vigencia de Llull: de los récords al “liderazgo que contagia”

Con 38 años cumplidos, 18 Copas a cuestas y 1.000 batallas en sus manos, Sergio Llull podría exigir privilegios. En una plantilla de 15 jugadores, optar por minutos selectos, quizá descanso hasta la final o un ratito en los partidos ahí donde es único. «Que me dieran los tiros para resolver», podría pasarle por su cabeza. Nadie podría discutirle. Sin embargo, el jueves, en el paso número uno del Real Madrid en el torneo, el triunfo arrollador contra Unicaja, ahí estaba el capitán, el primero en la fila, cual William Wallace arengando a las tropas. Sergio Scariolo le puso de titular. Esta tarde (18.00 h., DAZN), contra el local Valencia Basket, de inicio o el último de la rotación, el menorquín será, que nadie dude, trascendente. Busca su 14ª final. «Historia por hacer», respondió él en sus redes sociales a la efeméride.

«Titularidad anecdótica», aclaró después el entrenador. Porque a la hora de jugar, a Llull no se le mira el DNI. Ni el palmarés (en busca en el Roig Arena del título número 30 de su carrera). Se le sigue calibrando por el rendimiento y eso, su vigencia deportiva, no deja de ser uno más de sus asombros.

Contra Unicaja, Llull fue el primero en ponerse las pilas en defensa. Labor de zapa sobre Chris Duarte, talento rival. Lo suyo es aportar o contagiar. Un rato antes del partido, Trey Lyles, ex estrella NBA, novato en Europa, le preguntaba: «Sergi, ¿cuántas Copas has jugado?». «Esta es mi 18ª», respondía. «Y he ganado siete, igual que Rudy, más que nadie». Sólo Clifford Luyk y Epi presumen de más, 10, eso sí, antes de la era ACB.

Sergio Llull, en el partido de cuartos contra el Unicaja.-

Sergio Llull, en el partido de cuartos contra el Unicaja.-ACB Photo

Esa noche, la del jueves, el balear despedazó otro récord, algo que ya es costumbre. Se convirtió en el jugador con más minutos en la historia de la Copa, adelantando de una vez a Juan Carlos Navarro (tercero con 973) y a Felipe Reyes (segundo con 976). Le faltan 24 puntos para superar a Jordi Villacampa como máximo anotador (468) de siempre. Hoy ante el Valencia Basket en semifinales, igualará a la Bomba como segundo con más partidos y si gana, a Felipe en victorias (36, por nueve derrotas). Nadie metió tantos triples (77) y sólo Marcelinho Huertas le mira por encima en asistencias. «Llull tiene cosas dentro y cosas fuera de la pista...», resumía Scariolo, por primera vez su jefe a nivel de clubes. «Lo más importante es su capacidad mental de llevar su nivel de concentración a cotas tan altas que es contagioso. Tan atento y tan preparado que responde a cada situación. Sus compañeros lo ven tan metido que es un liderazgo que contagia. Al margen de todo lo que se ha dicho todo él y no quiero repetir como un topicazo», se rindió el italiano, con quien conquistó seis de sus siete medallas con la selección española.

La Copa es Llull. Incluso más allá de números, estadísticas, títulos o MVP's (lo fue en 2012 y en 2017). Son «buenos recuerdos» desde su debut en 2008 (sólo se perdió, por su grave lesión de rodilla, la de 2018; aunque, en plena recuperación, en Las Palmas acompañó a sus compañeros). Desde el primer título, en 2012 en el Sant Jordi, el comienzo de la era Laso. Es, sobre todo, su lanzamiento sobre la bocina en el Martín Carpena 2014. Junto al de Kaunas para ganar una Euroliga, el que resume una carrera sin parangón.

En una Copa que puede ser el punto y final de muchas bonitas historias (¿será la última de Ricky, Huertas, Shermadini o el propio Tomic?), ni siquiera en el ambiente se sopesa si lo será la de Llull. Es el jugador del Real Madrid que Scariolo más ha utilizado en Liga Endesa, donde sólo seis jugadores en la historia le superan: no se ha perdido ni uno de los 20 partidos (18 victorias). El año pasado, asombroso, fue el jugador que más partidos -42 (sólo se perdió uno en todo el año)- disputó de una competición en la que es segundo en el histórico de victorias, tercero en triples y quinto en asistencias. Y en la presente edición de la Euroliga, sólo descansó cuatro de los 28. Ni rastro de decadencia de quien es todo récords, incluso en Europa, donde tampoco nadie jugó más encuentros.