Amar la trama más que el desenlace

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Todavía no nos hemos recuperado de la alegría que nos dio España venciendo a Alemania el pasado viernes y ya tenemos que prepararnos para afrontar las semifinales contra Francia. Se está muy bien en el estatus de clasificado siendo, además, una de las selecciones favoritas. Cuesta decir que España lo es porque siempre hemos sido un poco acomplejados, pero lo cierto es que el conjunto de Luis de la Fuente es el que mejor fútbol tiene de todas las

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Un calendario “inviable” y una Eurocopa de poco nivel: “Más partidos, más dinero… Pero cansancio físico y mental”

Actualizado Domingo, 7 julio 2024 - 23:20

«Es un calendario inviable. Es imposible que los jugadores mantengan el nivel todo un año jugando cada tres días». Dani Carvajal lo dejó muy claro, es inviable. Si España llega a la final, el defensa del Real Madrid disputará en Berlín su partido número46 de la temporada. Un curso que empezó para él el 12 de agosto de 2023 y que terminaría el 14 de julio de 2024, con sólo un par de semanas de vacaciones para iniciar de nuevo la temporada el 14 de agosto en Varsovia, donde el conjunto blanco disputará la Supercopa de Europa.

Once meses de esfuerzo constante que, aún así, no convierten a Carvajal en uno de los futbolistas de Europa con más partidos, gracias a las rotaciones de Ancelotti. Quizás por eso, el de Leganés está siendo uno de los mejores defensas del torneo.

Quienes han sufrido y están sufriendo mucho en Alemania son Gündogan (67), Foden, Havertz, Gakpo, Xhaka o Rice, futbolistas que acumulan 65 o más encuentros en esta campaña. El primer español es Lamine Yamal, a sus 16 años, con 62. «Creo que este tema no es sólo para Lamine, sino para cualquier futbolista que juegue tres competiciones. Tanto la UEFA como la FIFA deberían plantearse que un jugador no puede disputar 60 partidos al año», insistió el lateral derecho de la selección.

Las quejas vuelan por todas las concentraciones de la Eurocopa y son una de las razones del poco nivel futbolístico que estamos viendo en las eliminatorias. En los cuartos, tres de los cuatro partidos se fueron a la prórroga, con el Inglaterra-Suiza y el Portugal-Francia siendo de todo menos encuentros con ritmo. Dos empates, 1-1 y 0-0, para continuar por la senda de las últimas semanas. Los de Southgate han metido cinco goles (dos de Bellingham, dos de Kane y uno de Saka), mientras que los galos llevan sólo tres (dos de ellos en propia puerta y uno de Mbappé).

«Tenemos limitaciones en cuanto a lo que podemos hacer por nuestra condición física», ha admitido Southgate, que terminó retirando a Kane y Foden, exhaustos, en el tiempo extra, lo mismo que Deschamps con Mbappé. «Estaba muy cansado. Ha sido un año muy duro para él». ¿Merece la pena un torneo sin estrellas?

El sindicato de jugadores FIFPro ha amenazado a la FIFA con tomar acciones legales si no responde a esta «emergencia». «Es uno de los problemas principales de nuestro deporte. Querer más partidos, más competiciones y más dinero nos ha llevado a problemas muy serios de cansancio físico y mental», declaró hace unos días David Terrier, presidente de la división europea del sindicato.

A falta de tres partidos, Alemania y España son las selecciones más goleadoras del torneo con 11 tantos, por los nueve de Países Bajos, los cinco de Portugal y los tres de Francia. Sólo España aspira a empatar los 14 de Francia en la Eurocopa de 1984, una cifra que en la última edición españoles e italianos con 13 y daneses con 12 casi igualan.

Todo antes de una temporada, la próxima, en la que la FIFA estrenará la Intercontinental, el nuevo Supermundial de Clubes (junio y julio) y el nuevo formato de la Champions con una fase de grupos hasta enero.

España y Francia, de la “máxima rivalidad” de 2006 por la “jubilación” Zidane a dos vestuarios amigos

Actualizado Domingo, 7 julio 2024 - 23:20

«Y llega delante de Casillas, ¡Vamos muchacho! ¡Sí! ¡Dentro de la portería! ¡El primer gol de Ribéry con la selección de Francia!». Ese «¡Vamos muchacho (Vas-y mon petit)!» forma parte de una de las narraciones deportivas más recordadas de la historia del fútbol francés, la del empate del conjunto galo ante España en los octavos de final del Mundial de 2006. Un partido en el que, como todos recordarán, íbamos a «jubilar a Zidane». Así tituló el d

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Dani Olmo, el ‘jugador número 12’ que viste el traje de Cesc Fàbregas

Actualizado Domingo, 7 julio 2024 - 23:19

El 15 de noviembre de 2019, Dani Olmo debutaba como internacional absoluto en Cádiz. Morata le dio la alternativa a un chico de 21 años que jugaba en el Dinamo de Zagreb y que ese día llevó el dorsal 12. Como si fuera una premonición. Cinco años después, Olmo partía en esta Eurocopa de Alemania como el jugador número 12, ése al que los entrenadores no se atreven a dar la titularidad pero acaba siendo imprescindible. Con España brillando en una Eurocopa, el último que vistió ese traje fue Cesc Fàbregas y Olmo recoge ahora el testigo. Además, ambos fueron el 'primer suplente' llevando el 10 a la espalda.

Para Luis de la Fuente es uno de sus incuestionables desde que lo llamó para la Sub-21 cuando andaba emigrado en Croacia. Sin embargo, su hueco en el campo se lo tuvo que pelear con Pedri desde su recuperación y el canario había ganado la partida de la titularidad hasta el pasado viernes. El debate lo zanjó Kroos con una entrada que deja al jugador del Barça fuera de la Eurocopa y le abre las puertas del once al jugador del Leipzig. Él ya estaba a punto de derribarlas.

Asistió a Ferran ante Albania en el único partido que fue titular, redondeó la victoria frente a Georgia en octavos saliendo desde el banquillo y, ante Alemania, en un partido que marcará su carrera, marcó el gol que ponía en ventaja a España y puso el centro perfecto para el remate de Merino. Con esos números, el parecido con el papel que jugó Cesc en 2008 se multiplicó. De hecho, ambos son los jugadores de España que más goles han marcado saliendo desde el banquillo en una fase final.

En aquella Eurocopa de Luis Aragonés en Austria y Viena, el jugador 12 fue el entonces jugador del Arsenal, también con 21 años. Entre Xavi, Silva, Xabi Alonso, e incluso Fernando Torres, se fue colando en los planes del técnico de Hortaleza hasta el punto de que acabó lanzando el decisivo penalti ante Italia que metía a España en semifinales a pesar de no haber tirado uno desde los 15 años. Antes ya había marcado su primer gol en el torneo para cerrar la goleada a Rusia del primer partido. Con minutos en todos los encuentros, Cesc acompañó a Marcos Senna y Xavi en el once titular de la final ante Alemania para después ser sustituido por Xabi Alonso.

Cesc marca el penalti de los cuartos de final ante Italia en 2008.

Cesc marca el penalti de los cuartos de final ante Italia en 2008.AFP

La calidad y la confianza de Cesc le llevó también a ser imprescindible en la convocatoria de Vicente Del Bosque cuatro años después y a volver a contribuir con goles y su seguridad en el lanzamiento de penaltis. Marcó en los dos primeros partidos, luego tiró en la tanda de penaltis frente a Portugal en semifinales y fue titular en la goleada a Italia. El ahora entrenador del Como recién ascendido a la Serie A no duda en ver similitudes entre aquella selección y la que tendrá que vérselas con Francia mañana en las semifinales. Existirá la duda de si, en caso de que el pase a la final se decida desde los once metros, Dani Olmo lanzará. Sería una forma de sacarse la espina del fallo ante Donnarumma en la Eurocopa de 2020.

Lo que sí es una certeza es que Olmo estará en el equipo titular de De la Fuente. Sin saber que perdería a Pedri horas después, el seleccionador lo dejó claro antes del duelo ante Alemania: «Está preparadísimo. Cambiará el nombre del jugador, pero no la idea». Ese nombre será el de Olmo que, ahora sí, pasará del 12 al 10.

España no se baja de la élite: derrota a Bahamas en una noche mágica y disputará los Juegos

Actualizado Domingo, 7 julio 2024 - 22:45

No recuerdan las nuevas generaciones aquellos otros tiempos, cuando una medalla era una rareza, cuando los cuartos también eran maldición entre canastas y cuando tantos miraban a España por encima del hombro. No hay memoria de la mediocridad porque ya hace mucho de aquello. Llegaron nuestros superhéroes para hacernos sentir pletóricos, para acumular proezas y dominar el mundo. Para 'estar' siempre. La nueva realidad de la selección pelea contra su destino y, por ahora, casi siempre gana. En Lille, con las 12 mejores selecciones del planeta, allá estará España, fiel a una cita olímpica, desde Sidney 2000 sin falta. Lo logró tras un Preolímpico que resultó todo un ejercicio de competitividad, la memoria ganadora en los genes de los que aprendieron de Gasol y compañía. Si el sábado desplumó a Finlandia en la pura agonía, en la final contra Bahamas resultó el mejor trampolín posible hacia París. [Narración y estadísticas: 86-78]

Dicen adiós las leyendas y ya no va quedando casi nadie de aquellos. Sobrevive Rudy, un capitán que pide a sus jóvenes compañeros que no lo hagan por él, que vayan a unos Juegos por ellos mismos. Serán sus sextos. Y los cuartos para Llull. Líderes con el ejemplo, los que pasan el testigo aunque todos sepan que la edad dorada nunca podrá ser igual. Pero el mago Scariolo no baja el pistón de la exigencia. Lo que antes eran alardes ahora son duelos muchas veces desde la inferioridad, resueltos por una mezcla de destreza y de amor propio. Así fue en una Fonteta rendida a su España, enamorada del talento de Lorenzo Brown, que logra hacer de Willy Hernangómez ese pívot que tantos imaginaron, de la clase de Aldama, de la fiereza de Alberto Díaz, López-Arostegui o Garuba... Todos fundamentales ante la amenaza caribeña, un rival derrotado de principio a fin.

Rudy, ante Bahamas.

Rudy, ante Bahamas.ALBERTO NEVADO / FEB

Era Bahamas una trampa total, tipos con tanto peligro como poca tradición que defender. Viven sus NBA la experiencia como un regalo y así lograron finiquitar a Argentina en casa el pasado verano. Y quedarse a un milímetro de disputar unos Juegos. Esta vez, en una Fonteta magnífica, España no les dio opción de desatar sus armas.

Desde el amanecer el encuentro tuvo la electricidad de las finales. Cada microacción era un desafío. Un juego de contrapesos con una igualdad insoportable. Willy, alargando el idilio ofensivo de la noche anterior contra Finlandia, era el hombre buscado por España en la pintura. Buddy Hield pronto mostró la soltura de sus lanzamientos, que contrastaban con el agarrotado Lorenzo. Se luchaba punto a punto.

Fue en el segundo round cuando las inercias se impusieron, con la selección más segura de sí misma. Principalmente por la influencia en el juego de Garuba, un muro en defensa. España se levantó de un triple de Eric Gordon con un 7-0 y poco después el ex madridista puso un tapón colosal al saltarín Edgecombe, un jovencísimo proyecto de estrella. Ese esfuerzo era el ejemplo a seguir. Usman contagió a todos. Entonces devolvió Scariolo a la primera unidad y Lorenzo paró el reloj con tres triples consecutivos que, junto a uno más de Llull, encendieron Valencia como un ninot (42-31).

Lorenzo Brown, ante Bahamas.

Lorenzo Brown, ante Bahamas.Kai ForsterlingEFE

El gran problema de la selección había sido el rebote ofensivo (hasta 11 segundas jugadas al descanso concedió desesperadamente), una sangría. Cuando lograban controlarlo, todo se ponía cuesta abajo. Había sido una gran primera mitad.

Y la vuelta de vestuarios prolongó las buenas vibraciones. López-Arostegui desquiciaba a Hield y el metrónomo Brown tomaba las riendas. Y los nervios caribeños empezaban a aparecer en la pista, elevando a la desesperada su listón físico. Pero la concentración española parecía a prueba de bombas, la confianza elevándose a la vez que la ventaja. Apareció la segunda unidad con nuevos bríos, con ese Garuba capitán de la energía, batallando con DeAndre Ayton, y con la osadía y los puntos de Brizuela que pusieron la máxima (61-47).

Pero todavía tenía que remar España ante un rival sin red, consciente de que se le escapaba una oportunidad histórica, sus primeros Juegos. Y el retorno de los titulares fue la puntilla de los caribeños. Porque España había hecho presa, coral y efectiva, siguiendo a pies juntillas ese plan de Scariolo que pocas veces falla. Si se arrimaba Bahamas, el triple de Aldama. El balón a Lorenzo, los tiros libres de Rudy... "¡Sí, sí, sí, nos vamos a París!".

Dos caras en Ferrari: otra "pesadilla" de Leclerc y una de las "más sólidas" carreras de Sainz

Dos caras en Ferrari: otra “pesadilla” de Leclerc y una de las “más sólidas” carreras de Sainz

Los 27 segundos de margen sobre Nico Hulkenberg permitían una última parada para montar los neumáticos blandos con los que atacar la vuelta rápida. Ferrari no lo dudó con Carlos Sainz, que pudo cerrar su domingo en Silverstone esbozando una sonrisa. No sólo por el mencionado bonus de su crono (1:28.293), sino por haber completado una de sus carreras "más sólidas" en la Scuderia. Una vez cumplido el ecuador del Mundial, el madrileño sólo cuenta con cuatro puntos menos que Charles Leclerc, que pudo disputar una carrera más.

A lo largo de este agotador triplete por Montmeló, Spielberg y Silverstone, Carlos ha sumado 38 puntos. Un bagaje más que satisfactorio y claramente por encima de un monoplaza que ha perdido la batalla ante Mercedes, McLaren y Red Bull. Leclerc, por su parte, tuvo que conformarse con 12 puntos, que no sólo le descartan para la lucha con Max Verstappen, sino que complican sus opciones de subcampeonato ante Lando Norris.

Seis semanas después de su fantástica victoria en Mónaco, Leclerc afronta la segunda mitad del campeonato con muy malas vibraciones. Tras cruzar decimocuarto la bandera a cuadros en Silverstone, un periodista quiso saber si todo se trataba de un mal sueño. "Las tres o cuatro últimas semanas reamente han sido una pesadilla", admitió.

"Ya no sé lo que decir"

El fin de semana resultó realmente complicado para Ferrari en Silverstone, un trazado muy exigente, donde el SF20 iba a acusar sus debilidades en las curvas rápidas. Desde el viernes, Leclerc quiso probar las novedades aerodinámicas, mientras Sainz apostaba por la configuración antigua, con la esperanza de solucionar el fuerte traqueteo de su monoplaza.

"Ya son muchas carreras y no sé lo que decir cuando vengo aquí. Tenemos que resetar como equipo, porque siempre hay un motivo diferente que nos impide hacer click y nos complica dar un salto adelante", concedió Leclerc, perjudicado además por la decisión de sus ingenieros, que apostaron por el compuesto de lluvia en la decimonovena vuelta. Una decisión precipitada que terminaría arruinando sus escasas opciones.

Sainz, por contra, aguantó siete giros más, con un fantástico ritmo en condiciones muy delicadas. "Tuvo una buena salida, fue rápido sobre mojado y su posición final era la mejor que podíamos conseguir", analizó Fred Vasseur. Al menos, el team principal rojo aún puede sentirse satisfecho de mantener la segunda plaza del Mundial, con siete puntos de margen sobre McLaren.

Con la vista en Hungría

La velocidad de Lando Norris y Oscar Piastri, ahora mismo, se antoja inabordable para Ferrari. Así quedó en evidencia durante las 15 primeras vueltas de Sainz en Silverstone. "McLaren y Mercedes vienen muy fuertes por detrás y, ahora mismo, son mucho más rápidos. Sólo cuando se puso a llover, en condiciones muy complicadas con el slick, he podido jugármela un poco, marcar la diferencia y acercarme otra vez a la cabeza", subrayó Carlos.

Dentro de dos semanas, Ferrari jugará sus cartas en Hungaroring, un escenario que podría ajustarse mejor a las virtudes de su monoplaza. Sin embargo, los últimos precedentes no sonríen a la gente de Maranello, que en la última década sólo pudo festejar dos victorias de Sebastian Vettel (2015, 2017) y el segundo puesto de Fernando Alonso en 2014. "Ahora hay que aprovechar lo que hemos aprendido y aplicarlo en las dos próximas carreras. Todos en el equipo, incluido yo, andamos impacientes por conseguir buenos resultados", finalizó Vasseur.

Mahuchikh y Kipyegon baten dos récords del mundo en la Liga Diamante a dos semanas de los JJOO

Mahuchikh y Kipyegon baten dos récords del mundo en la Liga Diamante a dos semanas de los JJOO

Fue en el estadio de Charléty y no en el Stade de France, donde tendrán lugar los Juegos. Pero ya en las vísperas olímpicas, París, en el mitin correspondiente a la Liga de Diamante, ofreció un espectáculo fastuoso regalando dos récords del mundo que han conmovido el atletismo. La ucraniana Yaroslava Mahuchikh, se elevó por encima de los 2,10 en el salto de altura. Y la keniana Faith Kipyegon corrió los 1.500 metros en 3:49.04.

Mahuchikh dejó atrás una plusmarca que tenía 37 años. En 1987, en Roma, en el curso del segundo Campeonato del Mundo, la majestuosa búlgara Stefka Kostadinova supero los 2,09, un registro que resistió todos los embates de atletas posteriores. En especial de la sueca Kajsa Bergqvist y la croata Blanka Vlasic, detenidas ambas, en los momentos más brillantes y frecuentes de sus trayectorias, en 2,08. Los 2,09 eran una frontera vertical, un muro inabordable que desafiaba victoriosamente cualquier propósito de cruzarla, de derribarlo. Mahuchikh (1,81 y 56 kgs.), después de superar, en el segundo intento, los 2,07, su tope personal, pidió 2,10. Los franqueó a la primera y se convirtió, a sus 22 años, en la reina de la ingravidez.

El anterior récord de los 1.500 era muy reciente. La propia Kipyegon, doble campeona olímpica de la prueba, había corrido en 2023 en 3:49.11. Con la española Daniela García como "liebre" hasta los 800 metros, arrastró en su estela, en un festival de grandes registros, a la australiana Jessica Hull (3:50.83), a Laura Muir (3:53.79, récord británico) y a un puñado de atletas por debajo de los cuatro minutos. Entre ellas Esther Guerrero, duodécima con 3:59.74, muy cerca del récord de Natalia Rodríguez (3:59.51).

Armand Duplantis intentó sin éxito sobrepasar los 6,25 en el salto con pértiga. Hubiera sido el tercer récord mundial de la reunión. No lo hubo tampoco en los 800 metros. Pero en la mejor carrera conjunta de la historia, el argelino Djamel Sedjati terminó en 1:41.56. El keniano Emmanuel Wanyonyi, en 1:41.58. Y el francés Gabriel Tual, en 1:41.61. Se convirtieron en, respectivamente, el tercero, el cuarto y el quinto hombre "all time". Ocho atletas bajaron de 1:44.00.

Quique Llopis (13.21) fue cuarto en los 110 vallas. Y Asier Martínez, séptimo (13.35).

Paula Badosa cae en octavos de Wimbledon ante la croata Vekic

Actualizado Domingo, 7 julio 2024 - 20:01

Paula Badosa se quedó a las puertas de los cuartos de final de Wimbledon tras perder en tres sets con la croata Donna Vekic (2-6, 6-1, 4-6) en un desconcertante partido, interrumpido tres veces por la lluvia y peleado hasta el final con el espíritu luchador de su mejores tiempos, antes de caer en la espiral de las lesiones.

Badosa tardó en encontrar su lugar en la pista y estuvo el primer juego a merced de Vekic, número 37 en el ranking de la ATP, que se impuso con claridad a su rival con sus mismas armas: el poderoso primer saque y el juego agresivo desde el fondo de la pista. La tenista española, que venía de disputar una épica maratón de casi tres horas frente a la rusa Daria Kasatkina (14 cabeza de serie), no lograba concentrarse y claudicó dos veces consecutivas al saque hasta ceder un 2-6 en menos de media hora de juego.


Hubo que esperar a una primera pausa por tormenta (después de un aplazamiento inicial de dos horas) para que fuera Badosa quien se reencontrara a sí misma cuando volvió a salir el sol hasta marcar un inapelable 5-1 a su favor en el segundo set, mientras Vekic caía en los claroscuros que definieron toda la desesperante jornada en el All England Club.


Los gritos de "¡Vamos, Pau!" llenaron la pista número dos de Wimbledon, a la misma hora en que Alcaraz disputaba su partido con Humbert bajo techo en la central. Badosa se vino arriba en la segunda fase del partido, propulsada por saques de hasta 188 kilómetros por hora e imprimiendo un ritmo apremiante a su juego.

El desenlace, por fin

Pero el duelo en la pista número 2 quedó nuevamente suspendido en su mejor momento. Alcaraz ya había asegurado su pase a cuartos, cuando Paula Badosa volvía a la pista con la misión de rematar el segundo set con la misma racha de buen juego. Lo consiguió poniendo el broche al 6-1 con otro "ace".

Vekic no dio sin embargo su brazo a torcer y consiguió romperle de nuevo el servicio a la salida del tercer set. Remontó Badosa y el marcador se puso en 3-3, y en un inquietante 3-4 a favor de la croata cuando volvieron a cerrarse los cielos y la juez de pista ordenó la tercera suspensión.

Badosa volvió por sus fueros al saque en la tercera y última fase, hasta volver a igualar el marcador con un 4-4 que marcó la recta final. La española se dejó atenazar por los nervios en el momento clave y dejó escapar los dos últimos sets con las lágrimas a flor del piel, mientras Vekic volvía a dictar su juego desde la línea de fondo.

El regreso a Wimbledon ha tenido para la jugadora española una altísima carga emocional, despés de un año marcado por las lesiones. Cuando los médicos le detectaron la fractura por estrés de una vértebra, llegaron a recomendarla que dejarla la alta competición. A base de tenacidad, la tenista de 26 años ha recuperado sin embargo la mejor versión de sí misma en el All England Club: "No es la primera vez, pero llegar a la segunda semana en Wimbledon ha significado ya mucho para mí".

Turgis se lleva la victoria y Pogacar pone el espectáculo en el 'sterrato'

Turgis se lleva la victoria y Pogacar pone el espectáculo en el ‘sterrato’

De Troyes a Troyes, mucho ruido y pocas nueces con victoria de Anthony Turgis (Total Energies), francés, 30 años, séptimo triunfo profesional. Etapa impresionante, pero intrascendente. Etapa imponente, pero sin repercusiones. Etapa en la que pasó de todo para que, al final, no ocurriese nada.

Etapa en la que, después de mil y un ataques, de un millón de dimes y diretes, de emociones sucesivas, siempre a punto de zarandear la general, acabaron llegando ocho de los 14 de la escapada inicial, de la que se descolgó, a causa de un pinchazo, Oier Lazkano. Etapa, en todo caso, de tremendo desgaste en víspera de la jornada de descanso.

Un disparate de etapa de 199 kms., caracterizada por 14 tramos de tierra que sumaban 32 kms., seis de ellos en la parte final, que desembocó en un espectáculo casi hipnótico, pero, a la postre, vacío. Mientras desde los primeros kilómetros echaban a volar Turgis, Stuyven, Romo, Lazkano, Aramburu, De Gee, Pidcock, Lutsenko, Healey...empezó el festival de los sectores terrosos.

En el 13, se quedaron Roglic, Ayuso y Van Aert. Enlazaron. Las bicicletas y los coches levantaban un polvo como niebla. En el 12 pinchó Vingegaard. Enlazó. En el 11 atacó Pogacar. Lo atraparon. El polvo se pegaba al sudor y volvía casi grises las piernas, los brazos y los "maillots". En el 10 demarró Evenepoel. Sólo respondieron Pogacar y Vingegaard.

El triple impulso los llevó a alcanzar a los de delante. Entonces, neutralizados entre ellos, se pararon. Los de delante, aliviados, siguieron solos y el pelotón atrapó al trío de ases. Entre los fugados y el gran grupo, se intercaló una flotilla de cuerpos rebozados, con Van der Poel de mascarón de proa.

La etapa seguía frenética, encendida. Los fuegos eran reales, visibles, llamativos. Pero de artificio. Polvo y más polvo. Bruma irrespirable. Y entonces, en el sector 4, atacó brutalmente Pogacar. Se fue. Jorgenson, en un esfuerzo colosal, acercó a Vingegaard al esloveno. Se fueron los tres. ¿Se fueron? No. Antes del sector 2, los atraparon. En el sector 1, de nuevo Pogacar, aunque con menos fuerza, interpuso metros entre él y el resto. Nada. A la postre, nada.

Allá adelante, los ocho escapados se vigilaban, se atacaban, se enredaban en amagues. Del río revuelto sacó fruto Stuyven. Llegó a disponer de 10 segundos de ventaja. Pareció entonces el ganador. Pero no. Le echaron mano en el último kilómetro. Y, en los metros finales, Turgis les ganó la partida a Pidcock, De Gee y Aranburu, con Romo en séptima posición. A 1:17, cruzaron la línea Girmay, Matthews, Van der Poel y compañía. Inmediatamente después, el pelotón con todos los ilustres. La general no cambia.

Algunos no compartimos el reciente y contagioso entusiasmo por el "sterrato", el "gravel", o como queramos llamarlo. El ciclismo es asfalto de mayor o menor calidad; de carreteras más o menos anchas y en mejor o peor estado, incluyendo el adoquinado fundacional, que suben, bajan y llanean. Pero no polvo (si hace sol), barro (si llueve), piedrecitas y trampas El ciclismo ya posee bastantes atractivos de todo tipo a la intemperie, viento lluvia, sol, como para recurrir a estímulos forzados. Fuera del asfalto ya están el ciclocross y la bici de montaña. El Tour se apunta a una moda que con la Strade Bianche y la Clásica de Jaén es suficiente. Pero doctores tiene la Santa Madre UCI y las heréticas Organizaciones.

Alcaraz sabe sufrir para derrotar a Humbert y meterse en cuartos de Wimbledon

Actualizado Domingo, 7 julio 2024 - 18:12

Carlos Alcaraz salva un golpe ganador a su derecha revolcándose por el suelo, pero se levanta y corre hacia la izquierda para lanzar un globo de defensa y, sin descanso, regresa a la derecha para mantener el punto con vida desde la red. Al final su rival, el francés Ugo Humbert, se desespera y envía la bola a tomar vientos. El intercambio sirve para que el español gane el segundo set, pero la escena se repetirá prácticamente calcada en el desenlace del cuarto set.

Alcaraz, más sufridor que nunca: sonrisa guardada, cabeza templada, muchos sudores. Alcaraz, tan vencedor como siempre: este domingo superó a Humbert por 6-3, 6-4, 1-6 y 7-5 en otras tres horas de juego y consiguió su pase para cuartos de final de Wimbledon, donde se enfrentará este martes al vencedor del duelo entre Tommy Paul y Roberto Bautista.

"Intento pelear cada bola, cada punto, sin importar dónde esté en la pista, para mantenerme vivo todo lo que pueda. Quiero que mi rival asuma que voy a estar siempre ahí pase lo que pase", proclama Alcaraz, en otra mejora de sí mismo. Porque más allá de cualquier aspecto técnico, la conversión del actual número tres del mundo en una leyenda pasa por su adaptación al sufrimiento y en este Wimbledon está dando un máster sobre ello.

Como ocurrió en octavos ante Frances Tiafoe e incluso en los primeros sets ante Aleksandar Vukic y Mark Lajal, ante Humbert Alcaraz no fue el mejor todo el rato, estuvo dominado, tuvo que sobrevivir y, sin embargo, ganó. En otro día feo del verano inglés, bajo el techo de la pista central del All England Club, hubo largos intercambios, hubo 'passing shot' de los que tanto disfruta, hubo dejadas e incluso golpes por debajo de las piernas, pero el espectáculo estuvo en verlo ahí de pie, siempre de pie, pese a las dificultades que afrontaba.

El momento clave

"¡No sé qué hacer!", le gritaba a su palco, en constante comunicación con su entrenador, Juan Carlos Ferrero, en el momento más delicado del partido. En el cuarto set, en plena remontada de Humbert, con 3-4 en el marcador parcial, Alcaraz tuvo que proteger tres bolas de break, un 0-40 en contra. Si se hubiera inquietado, si hubiera fallado, hubiera tenido que jugar otro quinto set, con lo que el riesgo consecuente. Pero, en cambio, se levantó. En un día con muchos problemas con su servicio, encadenó varias detonaciones con su saque y salvó la situación.

Entonces sí, Humbert se dio por vencido. El francés había aparecido atenazado por los nervios sobre la hierba más famosa del mundo, pero en el segundo set se convirtió en un rival muy peligroso. Como hizo Tiafoe dos días antes, se metió en la pista para atacar en cada resto y arriesgó en cada drive, en su caso, con la zurda. A partir de ese momento Alcaraz padeció. Más allá de una de sus ya famosas desconexiones, el partido se complicó por la liberación de Humbert, que no tenía nada que perder, y pese a ello el español supo salir airoso. Lleva seis Grand Slam consecutivos disputando los cuartos de final, el Alcaraz más sufrido sigue ganando.