Le Normand, primer fichaje del Atlético en el proyecto 12+1 de Simeone al que volvió Joao Félix

Le Normand, primer fichaje del Atlético en el proyecto 12+1 de Simeone al que volvió Joao Félix

Robin Le Normand es el primer jugador del proyecto 12+1 de Diego Simeone. El central hispano francés, según ha comunicado el club, formalizará el contrato "en los próximos días" cuando regrese de sus vacaciones tras proclamarse campeón de la Eurocopa con España el pasado 14 de julio.

Han sido varios meses de rumores en los que la llegada del defensa a la disciplina rojiblanca parecía una cuestión de tiempo. El entrenador argentino lo quería, él también quería, como demostró hace unos días comunicándoselo al club txuriurdin, y a la Real Sociedad parecía que no le quedaba otro remedio.

Así, una de las prioridades del técnico argentino llega por fin al club rojiblanco, que ha sufrido numerosas bajas en esa línea. Las salidas de Mario Hermoso, Stefan Savic y Gabriel Paulista habían provocado un buen agujero en la zaga para este temporada, que Le Normand llega para intentar tapar. Hermoso y Paulista terminaban contrato, mientras que Savic, pese a que le restaba un año, vio como el club le rescindía para favorecer su salida.

Miguel Ángel Gil Marín cierra así uno de los deseos del Cholo para esta temporada 2024/25 y aún le quedan otras dos posiciones que cubrir: la del delantero centro y la de mediocentro defensivo.

La salida de Morata al Milán obliga a la entidad rojiblanca a buscar un primera espada en el mercado, siendo el ariete ucraniano Dovbyk, uno de los que más posibilidades tiene de llegar. Toda vez que en el club aún ven algo verde a Samu Omorodion, cedido la temporada pasada al Alavés.

No cuentan en el Metropolitano con el recién llegado Joao Félix. Ninguna de las partes quiso que ocurriera lo que se vio ayer y es la vuelta del portugués a la disciplina rojiblanca después de los desplantes tanto en pretemporada como la temporada pasada.

No olvidan en la plantilla ni en el banquillo su declaración de amor eterno al barcelona ni la efusiva celebración de su tanto en Montjuic. Su poca participación en la Eurocopa, le dificultará además una salida de la disciplina atlética.

La posición del mediocentro parece la más complicada de encontrar toda vez que Guido Rodríguez, el que parecía el deseado para ese lugar, no termina de decidirse entre las muchas novias que le han salido al finalizar su vinculación con el Betis.

España arranca a correr para ganar a Eslovenia y lanzarse en los Juegos

Actualizado Sábado, 27 julio 2024 - 10:51

Fue al descanso cuando España miró hacia abajo y supo que la caída sería mortal. El formato de unos Juegos Olímpicos engaña porque la fase de grupos es muy amable -son seis equipos y pasan cuatro-, pero un par de derrotas te sitúan en unos cuartos de final muy desagradables, quizá ante Francia, quizá ante Dinamarca. Por eso, entre la primera y la segunda parte de su debut contra Eslovenia, la selección que dirige Jordi Ribera comprendió que se estaba jugando la vida. Era pronto, muy pronto en el recinto Puerta de Versalles, las nueve de la mañana del día después de la ceremonia de inauguración, pero no importaba. Tocaba despertar. Y despertaron.

Después de 30 minutos grises, España reaccionó con mucho carácter para llevarse el partido por 25 a 22 y lanzarse en los Juegos. Quedan rivales de peso en la primera fase, Croacia, Alemania, Suecia y Japón, pero ahora hay cierto margen y un futuro más despejado. Alcanzar las semifinales, la lucha por las medallas, ya está más cerca.

Eslovenia, con Uros Zorman como seleccionador, planteó un balonmano como el que jugaba él no hace tanto: control, creatividad y, en cierta forma, lentitud. En la primera parte, el partido se jugó al ritmo pausado que impuso el equipo balcánico y ahí España estaba perdida. Dani Dujshebaev o Ian Tarrafeta intentaron responder a los bombazos de Dean Bombac, pero la selección no es eso. Desde hace una década la selección es velocidad, correr al contraataque, construir jugadas a toda prisa, y eso faltaba. En ese periodo, España sólo marcó ocho goles.

De ahí la reacción. Al descanso Ribera ordenó correr a toda costa, correr, correr y correr aunque se multiplicaran los fallos y se descontrolara el encuentro y eso hicieron. De repente los extremos, especialmente Aleix Gómez y Daniel Fernández, empezaron a ver la luz y a marcar hasta sumar 10 tantos entre ambos. Con la ayuda de Gonzalo Pérez de Vargas en la portería, que ya sostuvo el marcador durante la primera parte, España cambió el ritmo y lo cambió todo. Aún le quedaría bajar al barro para aguantar los golpes de Eslovenia, ahora un palo a Alex Dujshebaev, ahora un pelotazo en la cara a de Vargas, pero ya tenía el mando. Al final fue un estreno

Muere Mariano Haro, leyenda del atletismo español

Muere Mariano Haro, leyenda del atletismo español

Actualizado Sábado, 27 julio 2024 - 09:53

Los años 60 y 70 en el atletismo español son sinónimo de Mariano Haro. El legendario corredor, nacido en Valladolid, ha fallecido en la madrugada de este sábado a los 84 años por culpa de unas complicaciones por la diabetes que padecía, según avanzan varios medios.

El considerado como uno de los mejores fondistas de nuestro país cosechó durante su prolífica carrera 27 títulos de campeón de España y cuatro subcampeonatos mundiales de cross. Pero uno de los momentos que ya quedan para la Historia de nuestro deporte es la final de los 10.000 metros de los Juegos Olímpicos de Múnich 1972, donde logró un inolvidable cuarto puesto batallando de tú a tú con el mito finlandés Lasse Viren.

Afincado en Becerril, Palencia, el apodado como 'El León de Becerril' fue también tercero en el Campeonato del Mundo de Cross Júnior que se celebró en 1961 en Nantes y primero en la Copa de Europa de Atletismo de 1965, que se organizó en Enschede (Países Bajos), y en la de 1970, en Zúrich (Suiza).

Retirado desde 1980, su último récord, en 1977, fue el de las 100 vueltas (10 kilómetros) a una plaza de toros, la de Tolosa. Terminó en 29 minutos y 37 segundos y su marca permaneció intacta hasta el 27 de marzo de 2011, cuando el bahrainí Ali Hassan Mahboob la rebasó en el coso de Azpeitia.

Posteriormente, alejado de la competición, Haro desarrolló otra carrera, la política. Pese a ser natural de Valladolid ejerció, entre 1979 y 2003, como alcalde de Becerril de Campos (Palencia).

En Palencia tiene un pabellón a su nombre, una carrera, 'Los 10.000 de Mariano Haro', que precisamente presentó la semana pasada su octava edición, que se celebrará el 22 de septiembre por el Canal de Castilla y hasta hace poco también puso su nombre al cross de Palencia.

El Ayuntamiento de la localidad ha decretado tres días de luto por su vecino más ilustre y mejor deportista palentino de la historia.

Un diluvio para recibir a la antorcha olímpica en París

Un diluvio para recibir a la antorcha olímpica en París

El cielo hizo su propia revolución y desató toda su furia. El diluvio privó a París de su hora dorada, pero no impidió que hiciera lo que mejor sabe hacer: exhibir su belleza, su historia y su cultura. Mientras las aguas del Sena, emblema de una vieja Europa que hoy parece que se desdibuja, se fundían casi con las del cielo, la capital francesa lo consiguió: brindar al olimpismo sus escenarios más monumentales, transformados en un estadio a cielo abierto, a través de una ceremonia fluvial donde lo más bonito fue el final: el relevo del último tramo de la antorcha, entre los que estaban Zinedine Zidane y Rafael Nadal, y el alumbrado del pebetero olímpico, con el Himno al amor de Edith Piaf cantado por Celine Dion. Un remate bordado tras cuatro horas de espectáculo en las que ha habido guiños a la historia, a su revolución, sus tradiciones y su música, con toda la grandiosidad a la que acostumbra el país, pero que también pretendió ser original y moderno.

A las siete y media en punto, el barco griego inició el baile olímpico desde el puente de Austerlitz, kilómetro cero de los seis, con los colores de la bandera francesa y La foule, de Edith Piaf. El equipo de refugiados olímpicos le siguió, esta vez con Serge Gainsbourg de fondo. A partir de ahí se sucedieron las actuaciones, como las de Lady Gaga o Aya Nakamura. Se oyó a Piaf, sonó el Imagine, de John Lennon, Maurice Ravel o Carmen, de Bizet. Hubo acróbatas, cancanes del Moulin Rouge, raperos o drag queens en un desfile de moda, Sonó la Marsellesa y, cuando ya anocheció, comenzaron las luces sobre los 17 puentes.

En ese recorrido de seis kilómetros por el Sena estaban los puntos cardinales de lo que es Francia, y también Occidente. Su corazón religioso, la Catedral de Notre-Dame; el de la cultura y el arte, que es el Museo del Louvre. El corazón militar, Los Inválidos, donde está la tumba de Napoléon, para acabar en el núcleo industrial de Francia: la Torre Eiffel. A esos cuatro puntos añadió el deporte, en el centro.

La ceremonia se estructuró en 12 representaciones visuales, que tenían lugar en algunos de los 17 puentes que atraviesan el río o en los sitios más emblemáticos de París. Cada una con un título. Hubo enchanté, el bloque liberté con guiños a la revolución francesa; el de egalité, un homenaje al amor libre, o sincronicidad, a los artistas que restauran la catedral de Notre Dame.

Hubo sororidad, con referencia a las mujeres que han marcado la historia de Francia, justicia, deportividad o festividad. En paralelo, el último relevista, el encargado de encender el pebetero olímpico, sirvió de hilo conductor e iba recorriendo París, enmascarado. El misterio se mantuvo hasta el final. El desfile se hizo largo y en ocasiones parecía más una cabalgata.

El colofón fue en el monumento más icónico de París y Francia:la torre Eiffel, donde se alzó la bandera olímpica. Ahí llegó el relevista enmascarado subido en un caballo blanco. Les siguieron los discursos del presidente del CIO, Thomas Bach, y de Paris 2024, Tony Estanguet. Este saludó la «gran historia de amor entre Francia y los Juegos». «Cuando amas los Juegos, no te dejas impresionar por unas gotas de lluvia», dijo..

Por el agua, y sobre todo bajo el agua, desfilaron más de 6.000 atletas de los 10.500 convocados en los Juegos en casi un centenar de barcos de 205 delegaciones. Hacía semanas que no llovía así en la capital. No paró en las casi cuatro horas de espectáculo. Sólo dio tregua a final. De todos los problemas que se habían barajado, este fue al que menos importancia se dio.

Han sido meses de inquietudes: la contaminación del agua del Sena, la inseguridad, la amenaza terrorista... Que la ceremonia de los Juegos saliera bien era determinante para que lo que empieza ahora: ceder parte de esos escenarios a las pruebas deportivas. Francia siempre ha querido distinguirse: en los Juegos de 1900, los primeros que acogió, participaron las mujeres por primera vez, y los de 1924, hace un siglo, fueron los primeros con una villa olímpica.

El desafío de salir del estadio y abrirse al mundo `parecía una locura. Han sido años de preparación, bajo la batuta del escenarista Thomas Jolly. Acudieron un centenar de jefes de Estado, entre ellos los Reyes de España. Iba a acoger a un millón de espectadores, pero se redujo a unos 320.000.

Había varios planes en caso de ataque inminente, pero no hizo falta activarlos porque el dispositivo, el mayor desplegado en la capital, que sacralizó ese espacio en una burbuja. Se cerró el espacio aéreo y en las calles había unos 45.000, entre los propios y extranjeros. Se pidió ayuda a 45 países, que aportaron sus efectivos. También ondearon sus banderas, no sobre el Sena pero sí bajo la lluvia.

¿Cómo se adaptarán Alcaraz y Nadal en la pista? “No son una pareja clásica ni falta que les hace”

Actualizado Viernes, 26 julio 2024 - 23:16

En la Villa, dos colegas, Rafa Nadal y Carlos Alcaraz, siempre juntos: duermen en el mismo apartamento, desayunan, comen y cenan en la misma mesa y normalmente atienden a las mismas peticiones de fotos. Son muchas peticiones, muchísimas, algunas individuales, la mayoría conjuntas. Cuenta David Ferrer, capitán del equipo español, que queda con ellos para almorzar y entran en el comedor a la hora acordada, pero que ambos tardan una eternidad en sentarse. Cuando lo hacen, el plato ya está frío.

Desde que llegaron a París a principios de semana los dos mejores tenistas de la historia de España han convertido su buena relación en amistad y su camaradería es latente en cada entrenamiento en Roland Garros, pero queda una duda: ¿Se entenderán tan bien en la pista? Antes de su debut hoy en los Juegos Olímpicos ante la pareja argentina formada por Máximo González y Andrés Molteni (19.00 horas, La 1), nunca habían jugado juntos y, aunque Nadal tiene experiencia de sobra -fue campeón olímpico en Río 2016 junto a Marc López-, Alcaraz casi es un novato en el dobles. Sólo ha jugado seis partidos profesionales, entre 2021 y 2022, cuatro con Pablo Carreño y dos precisamente con López.

"No va a ser fácil, es un estreno total"

"Yo haré lo que él me diga, me tapo la boca y a cumplir", comentaba Alcaraz en conversación con EL MUNDO medio en broma, medio en serio. Porque al reciente campeón de Roland Garros y Wimbledon le sobra tenis en estos Juegos, pero le falta calle. O mejor dicho, pista. "No va a ser fácil que se compenetren, es un estreno total. La clave va a ser que saquen los primeros partidos y que Carlos escuche las indicaciones de Rafa. Son dos grandes tenistas de individuales y tienen que explotar sus muchísimos recursos cada uno por su lado. No pueden convertirse en unos días en una pareja", analiza Vivi Ruano, ex número uno del mundo de dobles, vencedora de 11 Grand Slam en parejas y de dos platas olímpicas en Atenas 2004 y Pekín 2008.

"Hay dos tipos de parejas: los especialistas en dobles y los 'singlistas' que se juntan para un torneo concreto. Rafa y Carlos serán ese tipo de pareja, pero eso no es malo. Que cada uno cubre su mitad de la pista y ya está. Son buenísimos, no serán una pareja clásica ni falta que les hace. Sergio [Casal] y yo estábamos muy conjuntados y en Barcelona 1992 nos ganaron Boris Becker y Michael Stich, que ni se hablaban", añade Emilio Sánchez Vicario, también ex número uno del mundo, ganador de cinco Grand Slam y de la plata de Seúl 1988.

"Quizá no tengan un juego tan de dobles, pero van a controlar los partidos desde el fondo de la pista, van a marcar diferencias ahí. Los dos tienen grandes habilidades, son de los mejores jugadores de la historia y si lo mezclas todo, aquí, en Roland Garros, está claro que es una combinación ganadora", finaliza Marcel Granollers, actual número uno de dobles, miembro de la otra pareja española en estos Juegos Olímpicos -junto a Carreño- y compañero de entrenamientos estos días de Nadal y Alcaraz.

La intensidad de Nadal

De hecho, este mismo viernes, en la Philippe Chatrier, la pista central de Roland Garros, los cuatro españoles que disputarán los dobles se juntaron para un último entrenamiento antes del debut. A primera hora de la mañana, Nadal y Alcaraz hicieron una sesión completa, ganaron 6-3 en un set de prueba a Granollers y Carreño y aclararon dos cosas. La primera, que Nadal jugará a la derecha y Alcaraz a la izquierda, es decir, que los dos cubrirán el centro con su drive. Y la segunda que Nadal jugará el partido pese a las molestias que arrastra.

Kiko HuescaEFE

Su vendaje en el muslo derecho demostraba que algo ocurre y todavía cabe la posibilidad que se retire del torneo individual antes de su debut mañana ante el húngaro Marton Fucsovics, pero la intensidad del entrenamiento fue la de un tenista dispuesto, nada de irse para casa. Alcaraz también se mostraba concentrado, tanto que al final no acudió a la ceremonia de inauguración pues hoy no sólo tiene el estreno del dobles, también disputará su primer partido individual, ante el libanés Hady Habib (sobre las 14.00 horas, La 1) en la Suzanne Lenglen.

Un tren que nunca debes dejar pasar

Actualizado Viernes, 26 julio 2024 - 23:14

Es un privilegio estar en París en el día de la inauguración de los Juegos Olímpicos, por muy incómoda y caótica que se haya vuelto la ciudad, casi en estado de sitio ante la magnitud del acontecimiento. Volver a unos Juegos, ahora como observadora, junto al equipo de Adidas, me trae a la memoria aquellos en los que competí. Siempre preferí quedarme en la Villa Olímpica. A menos que seas Lebron James y estés incómodo por las dimensiones de la cam

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Un equipo de elite en los Alpes, un gurú alemán y otros secretos de Moha Attaoui y Marta García, dos atletas lanzados: “Ahora sólo me tengo que preocupar de correr”

Actualizado Viernes, 26 julio 2024 - 23:13

Marta García acababa de terminar su carrera de Medicina, años de estudio compatibilizados con el atletismo de alto nivel que ahora requerían un esfuerzo más, el MIR, la residencia y, como parecía obligado, ir despidiéndose del sueño del deporte profesional. Moha Attaoui era una diamante, pero apenas le daba a sus 20 años para pagarse de su bolsillo una concentración en altura en Ifran. Hoy ambos, casos tan dispares, nombres para la esperanza del atletismo español, viven en las montañas de los Alpes, en la idílica St. Moritz, porque les llegó una oferta de esas que no se pueden rechazar.

Para saber más

Para saber más

Ella, como nunca, fue bronce europeo en el 5.000 en el pasado Europeo de Roma, batió allí el récord de España (14:44.04) y acude a París esperanzada. Es la revelación de la temporada: desde enero a junio pulverizó cuatro plusmarcas nacionales más. Él, como nunca, adelantó a todos los gallos del 800 nacional y más todavía. Sorprendió en la capital italiana con una asombrosa plata y, hace 15 días, en Mónaco, firmó un tiempo para soñar con cualquier cosa en los Juegos (1:42,04, la novena mejor marca mundial de la historia).

Ni Marta ni Moha son casualidad. Junto a otros 11 mediofondistas de toda Europa forman parte del novedoso proyecto OAC, el equipo de elite auspiciado por la marca deportiva suiza ON que dio un paso más allá en la profesionalización del atletismo.

Encajonado en el impresionante valle de Engadina, a 1.800 metros de altitud, con la estación de esquí más antigua del mundo y un precioso lago que se congela en invierno, un grupo de jóvenes atletas rueda en la pista de atletismo de St. Moritz a las órdenes de Thomas Dreissigacker, que sigue sus evoluciones de cerca en una bicicleta eléctrica. Quedan unas semanas para los Juegos y un pequeño grupo de periodistas tiene la oportunidad de conocer por dentro esta pionera experiencia. No hay tiempo que perder. «Que sean de diferentes países es algo clave. Aquí no hay celos ni competitividad mal entendida, como si se estuvieran jugando el mismo billete. Se mejoran unos a otros. Como mucho y con suerte se tendrán que ver las caras en una final con su compañero», cuenta a EL MUNDO el también jovencísimo entrenador, el gurú alemán, formado en la Universidad de Leipzig y ex técnico de su Federación nacional.

Thomas Dreissigacker, entrenador alemán del OAC.

Thomas Dreissigacker, entrenador alemán del OAC.

«Sólo me tengo que preocupar de correr. Por primera vez tengo un sueldo», admite sonriente Attaoui, que ya se suelta con el inglés, tan lejos de su Torrelavega, más aún de su Marruecos natal. «Ellos creyeron en mí antes incluso que yo. Despejaron todas mis dudas. Ahora todo es muy fácil», relata Marta, que, siguiendo las exigentes directrices de Dreissigacker -«aquí se entrena los siete días de la semana y en sesión doble»- está comprobando a base de tiempazos el salto asombroso en su carrera. Ella cambia: un par de semanas en la altitud de los Alpes, otras en Buitrago del Lozoya, donde se reencuentra con su pareja y con los bosques de la sierra de Madrid.

El germen del proyecto europeo, que cuenta con todo tipo de comodidades y beneficios para los atletas (fisioterapia, alimentación, apoyo para la salud mental, ayuda financiera...) se remonta a Boulder (Colorado). Allí, Dathan Ritzenhein, tres veces olímpico, maneja otro grupo impresionante de atletas, entre los que destacan la reciente ganadora del maratón de Boston y principal favorita al oro en París Hellen Obiri. O Yared Nuguse, plata mundial en pista cubierta (3.000). También el español Mario García Romo, exquisito mediofondista, bronce europeo en 2022 y plusmarquista nacional de la milla, que busca medalla en París en el exigente 1.500.

El OAC Team, que también cuenta con sede en Melbourne, supone una revolución en el atletismo, un modelo privado e internacional, independiente de las becas, los apuros y las competencias de los programas de cada país. «Nos gusta hacer las cosas de forma diferente. Y en este caso es simple, aquí el atleta es el centro de todo», razona Oliver Bernhard, bicampeón del mundo de duatlón y creador de On, las zapatillas que ideó con suelas de trozos de manguera y que han sacudido el mercado en los últimos años. Y quien, antes incluso de ponerse manos a la obra con el proyecto deportivo, lanzó una encuesta entre los atletas para desentrañar sus preocupaciones. Los sorprendentes resultados son hoy los seis pilares del "360 Athlete Support": preparación física y mental, salud y recuperación, finanzas, marca personal y medios de comunicación, desarrollo personal y profesional y experiencia familiar On.

El break dance de la libertad: "Si escuchas música o bailas, los talibanes te matan"

El break dance de la libertad: “Si escuchas música o bailas, los talibanes te matan”

De negro riguroso, tocada la cabeza con un diminuto pañuelo rojo, lo justo para llevarlo, lo justo para dejar ver su pelo, Mazinha Talash intenta pasar inadvertida. No puede. Las miradas la persiguen como se persigue una buena historia que contar, antes en Madrid, ahora en París. En su atuendo hay contrición y hay respeto por la tradición de su cultura, compatible con la rebelión frente a quienes convierten una prenda de vestir en una prisión física y moral. Puede ser tu padre. Afganistán, su país, es el lugar de las celdas andantes. La pequeña Mazinha estaba condenada a una de ellas. El baile la liberó, como si cada movimiento la elevará a una realidad imaginaria que, hoy, es real. Es el break dance al que en este caso podríamos llamar 'break freedom', el break dance de la libertad.

«Cuando bailaba, me olvidaba de todo, de lo que ocurría en mi vida», dice unos días después de ese primer encuentro en Madrid. Acaba de entrenarse y mueve su flequillo. Es como si el break hubiera roto los mecanismos del pudor, un pudor inevitable para quienes no luchan únicamente contra la opresión, en este caso de los talibanes, sino también contra la tradición y la costumbre, contra parte de los suyos.

El último entrenamiento antes de viajar a París, para unirse al Equipo de los Refugiados, lo ha realizado en el Auditorio Trece Rosas de Vallecas. La instalación recibe el nombre por trece mujeres fusiladas durante la Guerra Civil. Mazinha no lo sabe. Podría haber corrido una suerte similar de no haber huido de su país, primero a Pakistán. Para hacerlo tuvo que colocarse un burka. La cárcel tenía esta vez un pasadizo hacia la libertad. Un año después, logró asilo político en España, gracias a las gestiones de la gente del break dance en nuestro país, la Federación Española de Baile Deportivo y el Comité Olímpico Español, que contactaron con la embajada en Islamabad. Una vez en España, se instaló primero en Huesca y después en Madrid. «Si los talibanes saben que escuchas música o bailas, van a matarte», dice con su voz líquida, pero con un incontestable aplomo para sus 21 años.

"Pusieron bombas en nuestro club"

Todo empezó cuando Mazinha vio un vídeo de un especialista que giraba sobre su cabeza. «Quiero hacer eso, me dije, y empecé a buscar», explica. Era una niña y Afganistán estaba todavía bajo el control de Estados Unidos y las fuerzas occidentales. «Mi vida era dura, como lo es especialmente la de todas las niñas sin padre. Por eso cuando descubrí el break fue como vivir otra vida. Encontré un pequeño club en Kabul [Superiors Crew], en el que hacían break y rap. Cuando llegué, había 55 chicos y ninguna chica. Insistí y me aceptaron», recuerda. «Tuve que cambiar mi nombre para que no se viera perjudicada mi familia -continúa-, pero por mucho que hagas, los talibanes lo averiguan todo de tu vida. Era peligroso, incluso llegaron a poner varias bombas cerca de nuestro club de baile, hasta que hubo que cerrarlo».

Todo cambió, sin embargo, cuando los norteamericanos y el resto de fuerzas de la OTAN abandonaron el país en mitad del caos, a lo Saigón, y los talibanes entraron en Kabul, en agosto de 2021. «Después de varios intentos, pudimos huir al año siguiente, no había otro remedio. Lo hicimos todo el grupo de baile. Aunque no teníamos pasaportes, conseguimos llegar a Pakistán, yo cubierta con un burka y mis compañeros con los tatuajes tapados. Me llevé a mi hermano pequeño, de 12 años, como si fuera su madre. Fue duro, muy duro, dormíamos 22 personas en una habitación. Pasé por una depresión, sólo tenía ganas de llorar, pero debía hacerlo a escondidas por mi hermano. Finalmente, encontramos una opción para poder llegar a España», relata, al tiempo que agradece la ayuda recibida en nuestro país.

Competir y enviar un mensaje

En marzo de este mismo año, recibió la beca Solidaridad Olímpica del Comité Olímpico Internacional y gracias a su nivel y a los entrenamientos con los técnicos de la Federación Española, en concreto David Vento, fue seleccionada entre los 37 miembros del Equipo de los Refugiados, creado en 2016. «Su motivación es excepcional. Ella quiere competir, claro, pero también quiere enviar un mensaje a todo el mundo», manifiesta su entrenador.

«París es un sueño. Quiero bailar y dar todo de mí para decirle al mundo quién soy, de dónde vengo, y hacerlo por las mujeres a las que se les niega todo, la vida, en Afganistán. Lo haré por ellas», concluye Mazinha, conocida ya en el mundo del break como 'B-girl Talash'. Para esas mujeres realiza, además, diseños de ropa, con el deseo de que algún día puedan llevarlos en las calles de Kabul. Ella saltará a la impresionante Plaza de la Concorde, escenario del break dance, el último fin de semana de los Juegos, con su pelo suelto y quizás teñido. Libre.

Los perversos Juegos del velo islámico: cuando la dictadura impone y la democracia prohíbe

Actualizado Viernes, 26 julio 2024 - 23:11

La Olimpiada del velo ha empezado. Cinco días antes del inicio de los Juegos, la ministra de deportes francesa, Amelie Oudea-Castera, dijo claramente que las deportistas galas musulmanas no podrían competir con el hiyab. La legislación francesa prohíbe cualquier símbolo religioso en espacios públicos, hecho que ha generado mucha controversia, al entender la comunidad musulmana que el velo es un símbolo cultural. Las principales ONGs secundan esta demandan y entienden que se trata de una medida represiva, lo mismo que cuando el velo es impuesto en determinados países, como Irán o Arabia. Las deportistas francesas ya lo intuían, puesto que desde su etapa de formación deportiva y escolar se han visto obligadas a entrenarse y competir sin el hiyab. ¿Eso implica que no veremos a deportistas con velo en los Juegos de París? En absoluto.

El pliego de condiciones que acepta una ciudad olímpica y un Estado implica dejar en suspenso determinadas legislaciones que puedan comprometer los principios de la Carta Olímpica o los derechos de los miembros de la Olympic Family. Resulta, pues, contradictorio que si las atletas de determinados países árabes deciden competir con velo, algunas posiblemente obligadas por las autoridades gubernamentales, no puedan hacerlo las franceses, incluidas por supuesto dentro de la protegida familia olímpica.

No en la pista, sí en la Villa

Amnistía Internacional y Human Rights, junto a una decena de asociaciones francesas, se dirigieron por carta al Comité Olímpico Internacional (COI) para que interviniera ante el país organizador. El organismo que preside Thomas Bach se había pronunciado en septiembre a favor de que las atletas que lo desearan compitieran con velo, pero frente al Estado francés tomó una decisión salomónica que no ha contentado a nadie: respetar la prohibición para sus atletas en las competiciones y permitirles llevar el velo dentro de la Villa Olímpica. «La libertad de religión es interpretada de formas muy distintas por los Estados. Para la Villa Olímpica se aplican las normas del COI», expresó a través de un comunicado.

«Prohibir a las atletas competir con el hiyab deportivo en los Juegos pone en ridículo la pretensión de que París 2024 sean los primeros con igualdad de género y evidencia la discriminación racista y de género que sustenta el acceso al deporte en Francia», afirma Anna Blus, investigadora de Amnistía Internacional.

"Vulnera nuestros derechos"

Blus se entrevistó con numerosas deportistas y colectivos para realizar un duro informe de la ONG, hecho público semanas antes de los Juegos. Una de ellas es Helène Ba, jugadora de baloncesto y fundadora de Basket Pour Toutes (Baloncesto Para Todos). «Es una clara violación de la Carta Olímpica, pero también un atentado contra nuestros derechos y libertades fundamentales. Refuerza los estereotipos raciales y de género, y alimenta el odio antimusulmán que ya impregna a parte de la sociedad francesa», dice la jugadora, en un claro clima de agitación y debate social y político sobre la inmigración, reflejado en las últimas elecciones celebradas en Francia.

De la imposición a la prohibición, el COI ha tenido que abordar reiteradamente la polémica del velo, en especial frente los países árabes más restrictivos y no democráticos. Hasta Londres 2012, existían países que jamás habían seleccionado a mujeres, por lo que el ex presidente Jacques Rogge impuso que todos debían acudir con hombres y mujeres.

Gracias a unas wild cards y a las negociaciones con las autoridades saudíes, el país del Golfo seleccionó a dos deportistas, una de ellas la judoca Wojdan Shaherkani. Debido a que las normas de la Federación Internacional de Judo impedían el velo por razones técnicas, pactaron que compitiera con un gorro de waterpolo negro. Eliminada en apenas un minuto, la judoca abrió un camino en su país, pero fue calumniada por los islamistas radicales en redes sociales con el hashtag #putaolímpica.

Tres días en un monasterio en absoluto silencio: el secreto de la España de tiro con arco para ganar una medalla

Tres días en un monasterio en absoluto silencio: el secreto de la España de tiro con arco para ganar una medalla

Apagar el móvil, eso lo primero. Entrar en el Monestir de les Avellanes, un monasterio en mitad de la sierra de Montsec, cerca de Lleida. Y a partir de ahí, callar. Callar, callar y shhhhhhh, callar. Tres días en silencio. En el desayuno, durante el entrenamiento, en el almuerzo, en las sesiones de meditación y en la cena. Ni un ruido. Horas y horas de escucharse a uno mismo, desenredar los pensamientos propios y descubrirse hasta en lo más profundo. Así fue el stage que el equipo español de tiro con arco hizo el pasado octubre en su preparación para estos Juegos Olímpicos de París.

La semana próxima, entre el martes y el domingo, Pablo Acha y Elia Canales se jugarán tres medallas -dos individuales y el equipo mixto- con el mindfulness como arma. Si ganan a los tiradores asiáticos, especialmente a los surcoreanos, eternos dominadores de la disciplina, pueden decidir que es gracias a conocerse más a sí mismos.

«Fue una idea del seleccionador, Elías Cuesta, que buscaba mejorar la capacidad de concentración del grupo y sabía que existían estos retiros de meditación. Nos pusimos en contacto con Andrés Martín Asuero, que es un experto en mindfulness y él coordinó la actividad», explica Carlos Morillo, director deportivo de la Federación Española de Tiro con Arco y parte de una revolución.

Del método coreano al estilo español

Desde siempre la selección seguía las enseñanzas que llegaban de Corea del Sur y, de hecho, tenía una pareja de seleccionadores del país asiático, Hyung Mok Cho y Mi-Jeong Lee, pero después de los Juegos de Río 2016, al ver que las medallas se volvían a escapar, la Federación decidió romper con todo. Le entregó el equipo a Elías Cuesta, olímpico en Londres 2012, y permitió que trabajara de otra manera. «El método coreano es muy simple: repetir, repetir y repetir. Hacerlo lo más básico posible, dejar la mente en blanco, convertirse en un robot. Con Elías todo es muy distinto», explica Canales, que en primera ronda se medirá a la británica Megan Havers, de sólo 16 años.

Con Cuesta al mando, los tiradores españoles no tienen que ser robots, todo lo contrario: tienen que conocerse, dominar su cuerpo y su mente. En los últimos años han hecho ejercicios de estabilidad o de vista, estudios de biomecánica y mucho trabajo psicológico como el retiro de silencio en el Monestir de les Avellanes. «Trabajamos la meditación. En el monasterio nos enseñaron mucho a estar en el momento presente, a escucharnos, a mantener la concentración en una única cosa. Al final el tiro con arco no es sólo tirar flechas, es relajación, autoconocimiento y control», asegura Pablo Acha, que debutará contra Lin Zih-Siang, de China Taipei, y que admite que lo más difícil del retiro fueron las primeras comidas.

Un esfuerzo durante el almuerzo

La instrucción era que, en silencio, cada tirador podía empezar a comer cuando quisiera y levantarse cuando acabara, que estaban solos aunque se sentaran en grupo, pero al principio costaba aguantarse la risa. «En esos momentos sí era complicado, pero luego ya nos acostumbramos. Los tiradores, por naturaleza, solemos somos tranquilos», añade Acha. En el 'stage' en el monasterio ilerdense, la selección no tuvo ninguna sesión de técnica, aunque sí lanzaron flechas. Colocaron unas dianas en el patio del recinto y cada tirador pasó un par de horas al día practicando, siempre en silencio, para no perder 'feeling' con el aparato.

Ahora, después de todo ese trabajo, España llega con opciones de medalla en tiro con arco por primera vez desde el oro del equipo masculino en Barcelona 1992. Canales es quinta del ranking mundial, aunque puede encontrarse en octavos con la surcoreana Lim Sihyeon, que en la clasificación batió el récord del mundo femenino. Habrá más opciones el dúo mixto, debutará contra la pareja china formada por Xan Yang y Yan Wang.

«Las coreanas no son intratables. En la clasificación lo hicieron muy bien; el nivel lo tienen, pero, al final, en una eliminatoria puede ganar cualquiera. Es complicado, pero no es imposible», comentaba incluso Canales que cuenta con una fortaleza que no tienen las asiáticas: en el más absoluto silencio en el Monestir de les Avellanes se conoció en profundidad a sí misma.