Los años 60 y 70 en el atletismo español son sinónimo de Mariano Haro. El legendario corredor, nacido en Valladolid, ha fallecido en la madrugada de este sábado a los 84 años por culpa de unas complicaciones por la diabetes que padecía, según avanzan varios medios.
El considerado como uno de los mejores fondistas de nuestro país cosechó durante su prolífica carrera 27 títulos de campeón de España y cuatro subcampeonatos mundiales de cross. Pero uno de los momentos que ya quedan para la Historia de nuestro deporte es la final de los 10.000 metros de los Juegos Olímpicos de Múnich 1972, donde logró un inolvidable cuarto puesto batallando de tú a tú con el mito finlandés Lasse Viren.
Afincado en Becerril, Palencia, el apodado como ‘El León de Becerril’ fue también tercero en el Campeonato del Mundo de Cross Júnior que se celebró en 1961 en Nantes y primero en la Copa de Europa de Atletismo de 1965, que se organizó en Enschede (Países Bajos), y en la de 1970, en Zúrich (Suiza).
Retirado desde 1980, su último récord, en 1977, fue el de las 100 vueltas (10 kilómetros) a una plaza de toros, la de Tolosa. Terminó en 29 minutos y 37 segundos y su marca permaneció intacta hasta el 27 de marzo de 2011, cuando el bahrainí Ali Hassan Mahboob la rebasó en el coso de Azpeitia.
Posteriormente, alejado de la competición, Haro desarrolló otra carrera, la política. Pese a ser natural de Valladolid ejerció, entre 1979 y 2003, como alcalde de Becerril de Campos (Palencia).
En Palencia tiene un pabellón a su nombre, una carrera, ‘Los 10.000 de Mariano Haro’, que precisamente presentó la semana pasada su octava edición, que se celebrará el 22 de septiembre por el Canal de Castilla y hasta hace poco también puso su nombre al cross de Palencia.
El Ayuntamiento de la localidad ha decretado tres días de luto por su vecino más ilustre y mejor deportista palentino de la historia.
Mundial de atletismo
JAVIER SÁNCHEZ
Enviado especial
@javisanchez
Budapest
Actualizado Sábado,
26
agosto
2023
-
21:21Introvertido, silencioso, busca en los 5.000 metros la gloria que...
El cruce de Flax no tiene nada. Absolutamente nada. Una carretera recta y un camino de tierra que nace a la derecha. Nada más. Si hay que destacar alguna cosa, se puede decir que el asfalto está en buen estado para los estándares de Kenia. "¿Seguro que era aquí?", es necesario preguntar al guía. "Sí, sí, aquí, chocó contra aquellos árboles", contesta y lo certifica con Google Maps. No hay flores, ni una placa, ni mucho menos una escultura que recuerde que el 11 de febrero aquí murió Kelvin Kiptum, el portento de sólo 24 años que el pasado octubre llevó al ser humano ante la barrera de las dos horas.
A sólo cinco minutos en coche del campo de entrenamiento del NN Running Team de Eliud Kipchoge en Kaptagat el lugar ha olvidado el accidente y, de alguna manera, Kenia también.
Kiptum llegó rápido, con un récord del mundo en su tercer maratón, y se marchó rápido: su huella fue efímera. De fuera de los grupos de entrenamientos más conocidos, a las órdenes del ruandés Gervais Hakizimana también fallecido, y representado por una agencia pequeña, la belga Golazo, al maratoniano apenas le había dado tiempo a comprar un terreno y a planear un pequeño campamento en Chepkorio, su pueblo, también muy cerca de donde murió.
Según un atleta de la zona, sus compañeros de siempre, Donikat Komon, Henry Kipyego, Hillary Kipchumba, Dan Kosgey y Hillary Kipkosgey, siguen entrenando juntos, pero su futuro se complica sin su apoyo.
En los medios locales, tras la muerte, sólo se nombró a Kiptum por dos cosas. La primera, la construcción de la casa familiar en los terrenos del atleta, que se hizo por encargo del Gobierno a través de módulos prefabricados, una rareza en Kenia. Y la segunda, y más importante, la investigación policial de lo ocurrido. Desde un primer momento hubo sospechas de que algo turbio hubo detrás, pero la población llegó rápido a una conclusión: no se sabrá todo lo ocurrido.
"Fíjate en la carretera, es una recta, no tiene nada difícil, y aquel día no llovía. Era de noche, quizá se le cruzó un animal, pero aquí realmente no hay ningún peligro", señala el guía con razón. Como ocurrió con el fallecimiento del campeón olímpico Sammy Wanjiru en 2011, los detalles quizá son demasiado mundanos para apagar una estrella así.
Un ajustes de cuenta o una mala noche
Porque existe una teoría de la conspiración internacional, pero otra más cercana, más local, incluso más probable. La primera habla de una especie de ajuste de cuentas. Poco después de su éxito fulgurante, tras ganar el maratón de Valencia de 2022, Kiptum firmó un acuerdo de más de 100.000 dólares -según reveló 'Corredor'- con la marca china Qiaodan, pero más tarde acabó compitiendo con Nike. El atleta tenía un problema legal.
Los representantes de la marca china, de hecho, viajaron varias veces a Kenia para intentar lidiar con él, pero no había manera de llegar a un entendimiento. Cuatro días antes de su muerte, tres personas relacionadas con Qiaodan visitaron la casa de Kiptum y las versiones de lo ocurrido difieren. El padre del corredor asegura que fue amenazado y, por eso, esos agentes fueron detenidos. Pero ellos, a través de su abogada, aseguraron que sólo estuvieron charlando.
En todo caso, la empresa china poco o nada ganaba con la muerte de Kiptum. Por eso en la zona que lo vio nacer o crecer apuntan más a una larga noche que acabó mal. Antes del accidente, Kiptum, Hakizimana, y una mujer llamada Sharon Chepkurui Kosgei fueron vistos en tres locales, el hotel Talex Inn, el The Well Irish Pub y el The Grand Miarmir Guest House y quizá después el conductor no estaba en plena condiciones para seguir su ruta. La investigación concluyó que el vehículo no había sufrido ninguna avería, pero no se conocen muchos más detalles.
"Dijeron que los resultados del análisis toxicológico iban a estar en tres meses. Veremos sin salen publicados", comenta un taxista de Eldoret. Sea como sea, el lugar del accidente, el cruce de Flax, sigue como estaba, ha olvidado el accidente que mató al actual plusmarquista mundial de maratón y, de alguna manera, Kenia también.