La polémica del Bernabéu y los enfados de Madrid y Alavés: de tres amarillas "exageradas" a "es roja a Endrick"

La polémica del Bernabéu y los enfados de Madrid y Alavés: de tres amarillas “exageradas” a “es roja a Endrick”

Pocos quedaron contentos anoche en el Santiago Bernabéu. El Real Madrid se llevó la alegría de la victoria, de tres puntos que le acercan a uno de un Barcelona que hoy recibe al Getafe, pero terminó sufriendo y mucho. Los blanco arrancaron el duelo de forma imparable y se fueron a vestuarios 2-0. Rodrygo, nada más salir de nuevo al césped, marcó el tercero. Parecía sentenciado. Pero empezaron los "despistes", así lo admitió Ancelotti. Y la bronca, mucha bronca, con el colegiado del encuentro, Alejandro Muñiz Ruiz, como protagonista.

Todo empezó como los goles, muy pronto. El Madrid, que venía de recibir ante el Espanyol tres tarjetas amarillas por protestas de sus estrellas (Vinicius, Bellingham y Mbappé), se encontró con la primera tarjeta en el minuto 4. Fede Valverde protestó una falta levantando su brazo en señal de enfado y Muñiz Ruiz no dudó en sancionarle. Primeros abucheos del estadio, que ya venía caliente del duelo del sábado.

El ambiente fue elevando el tono mientras el Alavés acumulaba faltas (6 en la primera parte, 3 el Madrid) y llevó a su punto más alto de los primeros 45 minutos con la amarilla a Vinicius. El brasileño sufrió una dura entrada de Mouriño que Muñiz Ruiz no señaló, a lo que el delantero respondió arengando a la grada y repitió "balón, sí, balón...", mientras caminaba hacia la portería rival. Otra tarjeta por protestar.

En el tramo final llegaría la gran polémica para un enfado general en ambos banquillos. Primero con una patada de Endrick a Mouriño que el colegiado no vio pero sí el VAR. El brasileño impactó con su rodilla en las partes íntimas del defensa, el VAR avisó al colegiado y éste y le sacó amarilla. "Lo de Endrick es roja, tendríamos que haber jugado los últimos 10 minutos con uno más. Es roja clara y nada más. No voy a hablar más del tema", admitió García Plaza ante los medios.

El técnico del Alavés también reconoció que el colegiado había sacado "alguna amarilla de más" al Madrid, "pero otra cosa es la acción de Endrick, eso es roja", insistió.

Después llegó el cambio de Vinicius por Fran García, justo cuando el Alavés más apretaba la meta de Courtois (3-2 en el marcador). El brasileño se fue del campo riéndose y recriminándole al cuarto árbitro los seis minutos de añadido.

En el tiempo extra, por si fuera poco, Muñiz Ruiz sacó una amarilla a Luka Modric, capitán del Madrid en ese momento, por dirigirse a él. Algo que en el conjunto blanco no entienden. "Habría que preguntarle a él", aseguró Ancelotti en la sala de prensa.

El italiano fue directo hacia el colegiado cuando pitó el final del duelo y conversó con él durante unos segundos. "Le he dicho que me parecían exageradas las amarillas que ha sacado por las protestas, nada más. Ahora yo tengo que hacer lo mío para evitarlo, y nada más", contó ante la prensa.

Ancelotti fue sutil a la hora de responder a las preguntas sobre el arbitraje. No quiso meterse en mayores problemas: "Tenemos que acostumbrarnos a la nueva norma (la de que solo habla el capitán) y nada más. Tenemos que dejar la protesta y punto. Justas o injustas hay que adaptarse a las nuevas reglas". Y añadió después: "Tenemos que evaluar el tema de las amarillas por las protestas y lo haremos entre nosotros. Pero le ha sacado una amarilla al capitán, Modric, que sí puede hablar", repitió.

Las tres amarillas por protestar ante el Alavés hacen que el acumulado total del Madrid este curso sea de 16, nueve de ellas por gestos o palabras en relación a los colegiados de los encuentros. Vinicius, por ejemplo, suma ya tres tarjetas, por lo que está a dos de la suspensión, teniendo el clásico contra el Barcelona en apenas un mes.

"Creo que están siendo muy severos. Creo que lo que hace Fede en el minuto tres que no justifica la tarjeta. El otro día lo de Kylian es muy suave. Nosotros entendemos que los árbitros quieren cortar un poco los aspavientos, pero creo que hay que tener un punto medio. Todos en el campo estamos con muchas revoluciones y hay que entender al jugador y bajar un poco eso", declaró Lucas Vázquez en la zona mixta, donde recordó que "ha penalizado más la protesta que la patada". "Teníamos dos tarjetas sin haber hecho ni una falta y ellos con 10 faltas no tenían ni una sola tarjeta. Creo que es para mirarlo", finalizó.

Un Madrid dormido, sin sentido

Un Madrid dormido, sin sentido

Un gol instantáneo antes de que pasara un minuto de juego no fue ni siquiera balsámico ni decisivo para que el Real Madrid disfrutara de un partido casi feliz, porque un Madrid dormido pasó hasta miedo al final.

Garcia Plaza desperdició el partido con suplentes. Si hubiera planteado el duelo con valentía, el Alavés le hubiera ocasionado muchos más problemas a un equipo de Ancelotti que jamás domina los partidos. Culpa italiana, porque con tres c

Hazte Premium desde 1€ el primer mes

Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web

Si lo prefieres
<!--

¿Ya eres Premium? Inicia sesión

--> <!--

Cancela cuando quieras

-->
El gran salto de España en la Olimpiada de ajedrez: dos platas y un bronce

El gran salto de España en la Olimpiada de ajedrez: dos platas y un bronce

Este domingo terminó la Olimpiada de Ajedrez, una competición por países con casi 200 participantes, aunque nueve de ellos no movieron ni un peón. Por un motivo u otro, les resultó imposible llegar a Budapest, como al primer conjunto de refugiados acogido por la Federación Internacional (FIDE), que tiene más voluntad que recursos. La victoria final, incontestable, fue para India. España brilló como nunca, sobre todo el equipo femenino. El ajedrez solo ha formado parte de los Juegos Olímpicos en contadas ocasiones y a modo de exhibición -como el skateboard en París-, pero tiene su propia Olimpiada. A lo largo de 11 jornadas, se jugaron casi 4.000 partidas entre ajedrecistas de todos los niveles: del número uno, Magnus Carlsen, a los niños que se cuelan en las alineaciones. Faustino Oro, El Messi del ajedrez, debutó con 10 años, como capitán del equipo argentino. Él no jugó, pero otros más pequeños sí lo hicieron

LA ERA INDIA. India, cuna del juego, demostró su superioridad en las dos competiciones, femenina y absoluta. Ellas lograron el primer puesto y se llevaron dos oros individuales. Los chicos ganaron 10 encuentros y empataron uno, contra Uzbekistán, que presentó otro equipo jovencísimo y acabó en tercera posición. En las 44 partidas disputadas, India solo perdió una. Es el legado de Vishy Anand, ex campeón del mundo (2007-2013) y todavía un top 10, con 52 años.

LA MEJOR ESPAÑA. Como nunca. España cosechó tres medallas a título personal y, por equipos, la clasificación combinada indicó un quinto puesto, solo por detrás de India, EEUU, Armenia y China. En la selección femenina se notó la incorporación de Sara Khadem, una de las mejores del mundo, que eligió España tras abandonar Irán por los problemas que le ocasionó jugar el Mundial de Kazajistán sin velo, en 2022. Khadem empezó tímida, pero completó una actuación magnífica en el primer tablero, que le permitió ganar la plata. No menos brillante fue el torneo de Sabrina Vega.

La canaria también es un ejemplo fuera del tablero. En 2018 ganó el Premio Nacional del Deporte y en 2021 el Reina Sofía tras renunciar a jugar un Mundial en Arabia Saudí, en protesta por el trato que reciben las mujeres. Después de ganar su última partida, Sabrina no pudo contener las lágrimas, extenuada y con una emoción contagiosa. Vega (plata) fue el motor del equipo, la única pieza que el capitán, Iván Salgado, no quitó nunca del engranaje.

En las 11 partidas disputadas, sumó 9,5 puntos, los mismos que la ganadora del oro, la india Divya Deshmukh. Completaron el equipo Marta García, Ana Matnadze y Mónica Calzetta. Esta última, campeona del mundo de veteranos, volvió a la selección después de alguna ausencia polémica. La selección masculina terminó en el décimo puesto. El jugador que más brilló fue Alan Pichot, quien cambió de bandera hace unos meses por desavenencias con la Federación Argentina. Logró la medalla de bronce y sumó victorias vitales. David Martínez, capitán del equipo, creó el ambiente necesario con la colaboración y los puntos de Alexei Shirov, David Antón, Paco Vallejo y Jaime Santos.

CARLSEN, SIN EQUIPO. La importancia de tener un buen equipo puede comprobarse con ejemplos como el del noruego. El número uno, Magnus Carlsen, volvió a quedarse lejos de lograr el único trofeo que le falta, el oro olímpico por equipos. Noruega es sexta del mundo y debió terminar por delante de España, pero acabó con un punto menos, en el puesto 14.

Magnus dormía en otro hotel, separado de su equipo, e incluso llegó un par de veces tarde a sus partidas, que estuvo a punto de perder sin jugar. Al final solo disputó ocho. Su resultado no fue malo, pero perdió contra el esloveno Vladimir Fedoseev y tampoco superó sus expectativas. Carlsen triunfó al menos en el campo de la diplomacia, un terreno de juego que no es su fuerte. Cuando recogió el premio como mejor jugador del siglo -la mejor jugadora, indiscutible, fue Judit Polgar-, aprovechó su discurso para mostrar su oposición al levantamiento de las sanciones a Rusia. Otro ejemplo de equipo disfuncional fue el de EEUU, el más fuerte sobre el papel, pero es una suma de individualidades sin un objetivo común. Sería más poderoso con Hikaru Nakamura, número dos del mundo, que no quiso jugar. A las puertas se quedó el discutido Hans Niemann.

TORNEO DESCAFEINADO. Una de las imágenes tristes de la Olimpiada fue la actuación de Ding Liren, campeón del mundo. Con problemas de salud mental que no termina de superar, fue incapaz de ganar una partida. En el encuentro decisivo contra India, no jugó. Todo es posible en el ajedrez, pero sólo quedan dos meses para que Ding y Dommaraju Gukesh se jueguen el título mundial en Singapur. Nadie quiere apostar por el gran maestro chino y los expertos no imaginan que pueda presentar batalla.

LOS AMIGOS DE GUKESH. Gukesh, o Gukesh D, como le gusta aparecer, ya era favorito para arrebatar la corona a Ding Liren antes de la Olimpiada. Con 18 años, el indio se perfila como el campeón más joven de la historia. En Budapest firmó una actuación de más de 3.000 puntos Elo, una cifra reservada a las máquinas y 200 puntos por encima de Carlsen. Es el número 5 del mundo y está cerca de los 2.800, una barrera sólo superada por 15 ajedrecistas en toda la historia. Lo mejor para el ajedrez indio es que en el mismo equipo jugaba Arjun Erigaisi, que ha tardado un poco más en explotar -ahora tiene 21 años- pero que está por delante de su compatriota. Semidesconocido para el público, sin invitaciones para jugar los grandes torneos, Erigaisi ha escalado puestos y ya es el número 3, por detrás de Carlsen y Nakamura.

RUSIA, DIVIDIDA. Otra lección aprendida en la Olimpiada es que el lema de la FIDE, Gens una sumus (Somos una familia o somos una nación), está más desfasado. En Budapest se celebró una asamblea de la FIDE convulsa, en la que se vivió una votación de los delegados que obligó a su presidente, Arkady Dvorkovich, a pedir perdón: aparecieron 50 votos de más, que no cuadraban con el número de delegados. Fue el preludio del punto más controvertido del orden del día: debatir si se levantaban las sanciones a Rusia y Bielorrusia por la invasión de Ucrania. Tras algunos movimientos en la sombra, la Federación Internacional salvó la cara con una tercera vía. Recordemos que el presidente de la FIDE es ruso, ex ministro y hombre bien visto por el régimen de Vladimir Putin. Al final, se decidió levantar el castigo sólo a los niños y a los ajedrecistas con discapacidad en las competiciones internacionales.

Silvia Mas, patrona del equipo español femenino de la Copa América: "Queremos mostrar que no hay techo"

Silvia Mas, patrona del equipo español femenino de la Copa América: “Queremos mostrar que no hay techo”

Actualizado Martes, 24 septiembre 2024 - 23:12

Silvia Mas (Barcelona, 1996) prepara esta primera Copa América femenina de la historia (5-13 octubre) con una mezcla de ilusión y responsabilidad. Patrona en el Sail Team BCN, campeona absoluta de España, campeona Mundial en 470 en el año 2021 y doble campeona del Mundo en categoría júnior, asegura que está haciendo realidad algo que nunca habría imaginado de niña. La guinda del pastel sería formar parte de una tripulación en el evento principal, con un equipo español. Algo que, quizás, está cada vez más cerca de convertirse en realidad.

¿Cómo ha ido la formación del equipo?
Algunas hemos navegando juntas, otras no, pero, al final nos conocíamos de básicamente por haber competido y ha ido todo muy bien. Tenemos formas de trabajar que son parecidas, caracteres muy parecidos, y eso hace que haya una buena cohesión dentro del equipo.
¿Qué perspectivas tienen en esta competición?
No hemos tenido muchas horas de agua en un barco real y somos uno de los equipos invitados, pero aspiramos a estar entre los tres mejores de nuestro grupo. No será fácil, pero lo más importante es sentar las bases para que haya un equipo español bien preparado para la próxima Copa América.
¿Contaban con experiencia en un barco como el AC40?
Nadie tenía experiencia con un barco como el AC-40, aunque sí es cierto que hay tres personas del equipo que han estado navegando en SailGP y otras que han navegado con barcos voladores pequeños, pero que no tienen nada que ver con este.
¿Es mucho más complicado que otros barcos?
Sí, sí, muchísimo más complicado. Al final, van cuatro personas en el barco, de las cuales dos son patronas y tenemos que comportarnos como si fuéramos una sola. Tiene que haber una comunicación muy buena, porque son barcos que van muy rápido y tienes que estar todo el día anticipándote. Por otro lado, está la parte tecnológica, con los foils, con muchos botones que dominar, y se trata de ser lo más eficientes que sea posible.
Aunque sea el hermano pequeño del AC75, ¿las regatas pueden ser igual de espectaculares?
Yo creo que van a gustar muchísimo. Es verdad que no alcanzan tanta velocidad, pero, de todas maneras, la suya también es increíble. Además, navegamos en flota, vamos a estar seis barcos compitiendo, y pienso que eso va a dar mucho juego. Serán muy divertidas de seguir.
¿Usar simuladores es una ventaja?
El uso del simulador es muy bueno en el sentido de que te permite ganar memoria muscular, te da la posibilidad de entrenar las comunicaciones y nos permite competir on line con otros equipos. Es cierto que no es lo mismo que estar en el agua, pero, si no sabes ir en el simulador, en el agua, mucho menos.
Silvia Mas, patrona del equipo español de vela.

Silvia Mas, patrona del equipo español de vela.Sail Team

¿Tener de fondo el skyline barcelonés es una motivación añadida?
Imagínate. Estoy muy orgullosa y muy feliz de que se esté compitiendo aquí, en Barcelona. Me siento en casa y, además, puedo tener a toda mi familia y todos mis amigos a mi lado. Si para mí la Copa América ya era algo muy importante, ahora lo es aún más.
Grant Dalton, CEO de la Copa América, asegura que la competición femenina es una vía para que las mujeres puedan construir su propio camino hacia el evento principal. ¿Llega un poco tarde o ahora es el momento más oportuno?
En algún momento tenía que llegar. Este tipo de barcos, más tecnológicos y menos físicos, favorecen que la figura de la mujer vaya a poder estar en las próximas ediciones. A partir de ahí, ya veremos qué es lo que pasa. Es la primera vez que hay mujeres, es cierto que las cosas van cambiando, pero también hay que ver cuál va a ser el ritmo a partir de ahora.
¿La Copa América femenina está aquí para quedarse?
Con estos barcos tenemos una oportunidad muy buena para demostrar que podemos estar en la línea de salida y competir juntas. Espero que se quede, que continúe. Si no, creo que sería un atraso.
¿Tienen una responsabilidad añadida por el hecho de ser pioneras?
Obviamente, es una responsabilidad, pero creo que todas lo vemos como algo muy positivo. Con esta Copa América les demostramos a las niñas que no hay techos. Cuando navegaba de pequeña y seguía esta competición, en la vida me habría imaginado que las mujeres podríamos estar ahí. Es una responsabilidad, pero todo el mundo la ha acogido muy bien y estamos muy contentas de poder hacerlo.
Los secretos detrás del liderato del Torino: nuevo entrenador, una "filosofía más moderna" y una "mentalidad europea"

Los secretos detrás del liderato del Torino: nuevo entrenador, una “filosofía más moderna” y una “mentalidad europea”

Un nuevo líder asoma por la ventana del Calcio. Y no, no es la Juve, ni el Inter, ni la Roma. Es el nuevo Torino de Paolo Vanoli, que con su victoria la pasada jornada ante el Hellas Verona (2-3) ascendió a la cima del campeonato después de 47 años. De hecho, la última vez que subió a los más alto fue el 30 de enero de 1977, cuando en la jornada 14 se imponía por 1-0 al Foggia.

Un número uno en la tabla que se mantendría hasta el día 21 de febrero, cuando una derrota ante la Roma (0-1) le cedía el liderato a la Juventus. Ahora, pasadas cuatro décadas, en pleno 2024 y sin hacer mucho ruido, el equipo granate ha conseguido mantenerse invicto, con tres victorias y dos empates, en las primeras cinco jornadas de la Serie A. Un logro con el que nadie contaba.

Tras acabar la temporada pasada en novena posición y producirse la salida del técnico Ivan Juric, recién firmado por la Roma tras el traumático despido de Daniele de Rossi, el club también tuvo que dejar marchar al central Alessandro Buongiorno, que puso rumbo al Nápoles de Antonio Conte y al carrilero Raoul Bellanova, que tomó un vuelo para jugar en el Atalanta de Gasperini, dos jugadores que comandaban la sobria defensa de Il Toro. Un conjunto que, durante las últimas temporadas, se había quedado instalado en la zona media de la clasificación y que necesitaba un nuevo aire.

A pesar de esas dos importantes salidas, su presidente, Urbano Cairo, consiguió solventar las bajas sin necesidad de gastarse los 50 millones que ingresó con la venta de los jugadores. Bastó con invertir poco más de 25 para que la zaga quedara completamente renovada, con futbolistas como Saúl Coco, lateral que llegó de la UD Las Palmas por siete millones y medio, Walukiewicz, proveniente del Empoli, y el chileno Guillermo Maripán, del Mónaco.

A todos ellos se sumó la pólvora del delantero escocés Ché Adams, que firmó libre desde el Southampton tras pasar un año en la segunda división inglesa, y el liderazgo del ariete colombiano Duván Zapata que, por poco más de ocho millones, aterrizó en Turín para completar una dupla, que se está mostrando decisiva y que ya suma cuatro tantos.

Con estas nuevas armas, Vanoli puso en marcha su sistema. Tres centrales, manteniendo así la solidez defensiva que tanto le caracterizaba, con Lázaro y Sosa en los carriles, pero agregándole las ganas por ser protagonista con el balón, intentando salir desde atrás y siendo más ofensivos. "Vanoli es la clave. La manera de jugar es totalmente diferente a la de Juric. El croata era un poco más defensivo pero los jugadores, pese a que muchos ya estaban el año pasado, han conseguido adaptarse perfectamente. Este Torino es un equipo diferente, con una filosofía más moderna", apunta el periodista Carlos Passerini, jefe de Deportes del Corriere della Sera.

"Es el heredero de Conte"

Traer a Vanoli a Turín se ha demostrado un acierto. Tras ser el asistente de Antonio Conte en el Inter y en el Chelsea y después de un breve paso por el Spartak de Moscú, el técnico de 52 años consiguió ascender de la Serie B al Venezia con un juego vistoso y algo alejado del tópico del catenaccio italiano. "Es el heredero de Conte, aprendió muchísimo de él. No para quieto un segundo en el banquillo, corre con los futbolistas y su grito habitual es: '¡Adelante, adelante!' Esa mentalidad ofensiva no existía el año pasado", afirma el periodista.

Una idea que también ha servido para potenciar mejorar a jugadores de la plantilla, como el joven Samuele Ricci, que con el impulso de su nuevo técnico y su experiencia en la selección italiana, se ha convertido en el guía del centro del campo. "Es un entrenador con una mentalidad más europea y con personalidad. Algo que en el Torino necesitan porque es un club que tiene una afición grande", destaca Passerini.

Otro aspecto que llama la atención de este nuevo Torino es el signo latino que tiene en su plantilla. A la llegada del tinerfeño Saúl Coco, que está siendo uno de los mejores jugadores del equipo, y los ya mencionados Duván Zapata y Guillermo Maripán, también hay que mencionar al paraguayo Antonio Sanabria, viejo conocido en la liga española y autor del primer tanto en el partido ante el Verona y a su guardameta Vanja Milinkovic-Savic, hermano del ídolo de la Lazio Sergej, ahora en el Al-Hilal saudí, nacido en Ourense. Con sus 2,02 metros de altura, sus actuaciones están siendo tan destacadas que ha dejado la portería a cero en dos ocasiones y sólo ha encajado cinco. "Está siendo uno de los mejores porteros del campeonato. Le llaman El gigante serbio", dice el periodista del Corriere della Sera.

Su acento español

La presencia española también se hace notar en el staff de Vanoli, donde Pau Quesada (Cullera, Valencia, 31 años) ejerce desde el pasado verano como asistente tras pasar las últimas tres temporadas como técnico del Real Madrid C, un conjunto con el que consiguió ascender a Segunda Federación después de pasar por las categorías inferiores del Elche.

Con Quesada como mano derecha, Vanoli completa esa visión más internacional que tanto fruto le está dando. Aunque el entrenador italiano prefiere mantenerse prudente. "El trabajo nos dirá para qué estamos porque tenemos que mejorar muchas cosas", dijo al acabar su último encuentro, consciente de los grandes rivales con los que se tiene que codear en la parte de arriba y con lo peligroso que puede ser jugar con las expectativas. Su próximo rival en la liga será la Lazio que, desde la novena posición, buscará ahogar el sueño en aceite.

El Madrid sale airoso de una hora de festival y diez minutos de susto contra el Alavés

El Madrid sale airoso de una hora de festival y diez minutos de susto contra el Alavés

El Madrid va acercándose a la velocidad de crucero necesaria para competir un título tan largo como la Liga. Ante el Alavés arrancó con intensidad y efectividad y puso tierra de por medio demasiado pronto para los vitorianos. Lucas y Mbappé marcaron en la primera parte y Rodrygo pareció sentenciar tras el descanso, pero Benavidez y Kike recortaron en el tramo final y los visitantes pudieron empatar. Un susto con final feliz para Chamartín.

Ancelotti no entiende de rotaciones, al menos de momento. Ante el Alavés, en su partido 300 como entrenador del conjunto blanco, le dio igual el derbi del domingo en el Metropolitano, la acumulación de partidos en este inicio de curso e incluso la alineación del cuadro vitoriano, llena de habituales suplentes. Carletto quiere química entre sus estrellas y la quiere ya. Y el Bernabéu, que ya había visto brotes verdes el sábado contra el Espanyol, disfrutó con la mejor primera parte de la temporada.

Sin tiempo para sentarse en sus asientos, la grada coreó el 1-0 de Lucas Vázquez, única novedad del once en lugar del tocado Carvajal, a los 54 segundos. Sin parpadear. Un cambio de sentido de Fede Valverde encontró la carrera de Vinicius en el lado izquierdo y el brasileño se inventó el tanto. Superó a Mouriño, alcanzó la línea de fondo y entregó atrás para que el gallego batiera a Sivera.

Así de fácil logró el Madrid lo que en tantos otros partidos le había costado: abrir la lata. Fue el segundo gol anotado en la primera parte esta campaña después del marcado ante el Mallorca. Algo que ya había avisado Ancelotti en su última rueda de prensa. Lección aprendida.

El gol relajó los ánimos de Chamartín, que temía por otro partido espeso de los suyos hasta el tramo final. Los locales dominaron la posesión a su antojo y se limitaron a esperar los espacios que dejaba el Alavés cuando le costaba llegar a la marca. Militao, normalmente central derecho, se ubicó en la zona izquierda, con Rüdiger en la derecha y Valverde como interior diestro. Así encontró Ancelotti dos salidas en largo por ambos lados.

En el centro, Bellingham fue el timón del equipo. Fluyó entre líneas, cayendo a la base para construir o apretando los desmarques a la espalda de la defensa visitante, pero sus movimientos crearon mucho hueco para sus compañeros. Vinicius, por ejemplo, se movió por todo el frente del ataque, alejándose más de la banda y mezclando con Mbappé y Rodrygo. Todo tenía sentido en el Madrid. Por fin.

En el 21, la galaxia madridista avisó de nuevo al Alavés. Entre Bellingham, Vinicius y Mbappé combinaron diferentes paredes y desmarques para dejar solo al galo ante Sivera. Marcó, pero fue anulado por fuera de juego. Acertó el colegiado Muñiz Ruiz, que después fue abucheado por la grada tras sacar una amarilla a Vinicius. El brasileño sufrió una dura entrada al tobillo en la línea de fondo que el árbitro no castigó con falta, provocando las protestas del delantero madridista, que se dirigió a la grada y aireó los brazos pidiendo apoyo. El gesto no gustó al colegiado, que le castigó con amarilla, la segunda consecutiva para el brasileño, que ya vio una contra el Espanyol, también por protestar.

El ambiente se caldeó contra el árbitro, que ya había sacado una tarjeta por protestar a Valverde al inicio del duelo. Además, no castigó con amarilla una falta de Mouriño sobre Rodrygo en la siguiente jugada y el público se lo recriminó todavía más.

En el 40, la ira se convirtió en festejo con el gol de Mbappé, un golazo. El francés recibió entre líneas, dejó el balón a Bellingham de tacón, buscó el espacio por el centro de la zaga rival, recibió del inglés, recortó a su par y definió el 2-0.

El tanto de Rodrygo, en una buena arrancada nada más volver del descanso, pareció sentenciar el duelo, pero el Alavés se acercó en el tramo final con dos goles de Benavidez y Kike mientras el Madrid pensaba en el derbi. Los blancos, con el público y Ancelotti muy enfadados con el árbitro, terminaron sosteniendo la victoria después de varios ataques peligrosos de su rival. El domingo, derbi en el Metropolitano.

Valencia y Osasuna empatan a nada: sin riesgos y sin goles

Actualizado Martes, 24 septiembre 2024 - 21:28

Mestalla acudió a la llamada de auxilio del Valencia se encontró de bruces con las carencias que su equipo no puede superar. Sin goles no hay victorias y punto a punto es difícil escalar y salir del atolladero. Lo que para Osasuna fue sumar un punto de oro en un fortín, a la parroquia valencianista les hubiera sabido a nada de no ser por la necesidad de sumar como sea.

Este Valencia es un equipo romo que lleva demasiado tiempo sin nadie que huela el gol. De Hugo Duro tiró Baraja en los minutos finales buscando que el asedio tuviera premio. Mientras, Rafa Mir, superado el castigo por su indisciplina, miraba desde el palco. Fue el riesgo que el entrenador quiso correr para evitar que todo lo que pasó aquella madrugada en su casa no salpicara más a a la salud del equipo desviando la atención de la grada del objetivo: empujar. Eso ocurrió y no fue bastante. A afición, aunque sea fiel y entregada, no marca goles.

Tampoco es que el primer paso, que es generar peligro. Valencia y Osasuna consiguieron que, durante muchos minutos, no pasara nada, como si el objetivo fuera lanzar una moneda al aire en la última media hora.

Querían mandar los valencianistas y hacer correr a Osasuna, lo que no significó que pisaran área. Encontraban el camino, pero se les apagaba la chispa cuanto más cerca veían a Sergio Herrera. Apenas dos remates del Valencia en la primera parte y ninguno entre los tres palos. El más peligroso lo armó Pepelu a los cinco minutos en una jugada que nació de un saque de esquina. Para ver el siguiente hubo que esperar al 44 en una asistencia de Rioja que Almeida, desde el punto de penalti, no aprovechó. Apenas hubo más. El mal consuelo era que los navarros sólo veían a Mamardashvili cuando sacaba de puerta y en algún saque de esquina que la defensa valenciana les concedió. No generaron peligro y no fue por la exigencia local. Se notó en exceso que el punto que tenían en el bolsillo era suficiente al menos hasta los instantes finales.

Los valencianistas dieron pasos al frente por la necesidad de sumar, pero aunque Almeida, suelto, trataba de encontrar la grieta, Diego López de desbordar y Rioja iba a mil por hora buscando la portería, el riesgo sólo parecía asumirlo Enzo Barrenechea, el elegante 5 cedido por el Aston Villa que nunca se esconde ni se sacude el balón sin criterio.

El arrebato que tocó Baraja en el descanso sirvió para que Dani Gómez casi rebañara un centro de Almeida. Entonces Vicente Moreno buscó a Rubén García y Budimir para que tocaran la campana. Creció Osasuna con tres balones embarullados que logró salvar un Valencia que se la tuvo que jugar poniendo en el campo a Hugo Duro, que no tuvo opción de remate. Sí Budimir en un testarazo casi sin fe. Y es en el minuto 85 ambos miraban más lo que podían perder que la ganancia posible.

David Meca repite el reto de Alcatraz 25 años después

David Meca repite el reto de Alcatraz 25 años después

Actualizado Martes, 24 septiembre 2024 - 12:42

25 años después de su primera 'fuga' de Alcatraz, el nadador español David Meca completó este lunes la reedición de aquel famoso reto recorriendo una vez más las aguas que separan esa legendaria prisión y San Francisco.

"Ha ido muy bien, todo perfecto", dijo por teléfono a EFE un muy satisfecho y contento Meca, que con 50 años, por una apuesta con unos amigos y "por orgullo personal" volvió a la emblemática cárcel para repetir su reto de 1999 con el que simbolizó una protesta contra una sanción por dopaje de la que siempre defendió su inocencia.

La distancia es de 6 kilómetros, pero esta vez el ex campeón del mundo de 10 y 25 kilómetros en aguas abiertas fue un poco más allá en su travesía por las aguas del Pacífico y nadó 7,9 kilómetros en total en menos de dos horas.

"No solo he conseguido el reto sino que además he hecho un poco más de recorrido porque lo que he hecho es llegar incluso al Golden Gate y del Golden Gate ya he ido a la tierra. O sea, que ni siquiera es el recorrido corto: hemos hecho más metros para demostrarles (a mis amigos) que sí que estamos en forma", dijo entre risas.

No obstante, el nadador confesó que las condiciones habían sido "un poco terribles" por el frío con el agua a unos 14 grados, las corrientes y la marea dificultando su avance y también con una niebla que le obligó a retrasar la salida hasta el mediodía. "Pero bueno, menos mal que luego ha clareado y mucho mejor", indicó.

Sin perder el buen humor, Meca también habló sobre los famosos tiburones de la Bahía de San Francisco. "Menos mal que me lo han contado luego, pero con el tema de los tiburones parece ser que se han avistado bastantes casos de tiburones blancos en la zona relativamente hace poco. Pero bueno, me lo han dicho después y yo no he visto ninguno...", bromeó.

La de Alcatraz en 1999, entonces con grilletes en las piernas, fue la primera de las múltiples gestas que le convirtieron en el deportista de los retos imposibles.

Meca fue campeón del mundo de natación de larga distancia en 1998, 2000, 2005 y número 1 del ránking mundial de larga distancia hasta en cuatro ocasiones.

Joaquín: "La primera mañana después de la retirada fue muy dura"

Joaquín: “La primera mañana después de la retirada fue muy dura”

Cuesta creerlo después de más de 20 años y casi 1.000 partidos, pero la retirada de Joaquín Sánchez (El Puerto de Santa María, Cádiz, 1981) es oficial. Ha hecho falta una temporada entera para asumirlo, verle con traje y corbata en las negociaciones de mercado del Betis y grabando anuncios y programas de televisión. No ha parado y admite que «no puedo» porque sentarse en el sofá le hubiera «matado». Se sienta con EL MUNDO después de ser la imagen de la nueva campaña de Gillette.

¿Cómo fue esa primera mañana después de la retirada?
Dura, muy dura porque ha sido mi vida, día y noche. He vivido por y para el fútbol y lo echo de menos. Desde que tengo uso de razón tenía un balón en los pies, no me gustaba el colegio, me gustaba jugar y ha sido mi pasión. Así que después de tantos años, de la noche a la mañana, levantarte y no tener que ir a entrenar, no ver a los compañeros... Es complicado. Creo que todos, unos más que otros, necesitamos ese tiempo de adaptación para ubicarnos. Mi suerte es que he intentado no parar, seguir trabajando, sintiéndome útil, trabajando en el club... Tener la cabeza ocupada.
Hablando con futbolistas retirados, la primera pregunta es siempre la misma: «¿Y ahora qué?».
No es fácil. Ahora los futbolistas jóvenes llegan más preparados, pero antes teníamos la cabeza en el fútbol y nada más, era lo que hacíamos. Sé que a mucha gente no le ha sido fácil adaptarse a esta nueva etapa y ha intentado pedir ayuda psicológica, que creo que viene bien, porque el fútbol te abarca tanto, te abre tantas puertas y te sientes tan privilegiado que cuando eso termina es difícil de gestionar.
¿Lo ha hablado con compañeros?
Sí. Cuando sabes que te queda poco vas preguntando cómo lo han hecho otros. Cada uno lo lleva a su manera. Creo que yo he trabajado en ese aspecto para no llegar al final y decir «¿qué hago ahora?». He trabajado para sentirme importante, y eso que yo me he retirado tarde, con casi 42, pero he intentado no quedarme parado, no sentarme en el sofá porque eso me hubiera matado.
¿Cuánto ha cambiado la televisión su día a día en la calle?
Ha cambiado totalmente. Antes me conocía la gente del fútbol, pero ahora la abuela, el padre, la madre, el hijo... Hace poco, saliendo del AVE, un niño le decía a su madre: «Mira, mamá, Joaquín, el del Betis». Y la madre le contestaba: «Es Joaquín el de la tele». Eso me ha cambiado para bien, afortunadamente. El cariño y la admiración es lo más bonito.
¿Qué ha sido el humor para usted en su vida?
Mi felicidad, mi forma de entender la vida. Yo soy lo que ves y así me muestro. Tengo mis días, mis cosas... Pero lo que se ve es lo que soy. No voy por la vida pensando: «Cuidado». Y eso que a veces debería. Soy muy lanzado porque soy así, soy transparente. Ese humor, esa alegría, esa forma de ser me ha servido para evadirme de muchas cosas.
¿Cómo es un día en su vida?
Buf, con muchas cosas. Me afeito con Gillette, obviamente, y luego pues acompaño a las niñas al colegio y luego voy a la ciudad deportiva si hay reunión de la directiva, o estoy de viaje grabando... No me quejo, tío, de verdad. Pero me fascina.
¿Meterse en la dirección deportiva entraba en sus planes? ¿Era de los que se veía partidos y ojeaba futbolistas?
No, no, no he sido tan 'fatiga' con los partidos. Ni lo soy. Vivo el fútbol a mi manera. Yo soy 'fatiga' con el Betis (risas), eso sí. Y cuando se me dio la oportunidad de comprar acciones y de devolverle al club de mis amores todo lo que me había dado, no me lo pensé. Y a partir de ahí pues tengo la oportunidad de estar en la planificación deportiva, que creo que es donde me siento realizado y puedo aportar.
¿Cuál es su labor?
Tanto dirección deportiva del primer equipo como de cantera. No sólo en la parte deportiva, sino en el día a día. Me gusta estar enterado, ayudar...Y en el tema del primer equipo, pues estar también en el día a día de los compañeros, porque ya tengo una relación de años y es más fácil comentar lo que sea, ya sea al entrenador o al jugador. Y luego en el mercado intentar aportar en lo que pueda, convencer o mostrar lo que es el Betis, ahí me siento bien.
Se habrá dado cuenta de que ya no hay jugadores de banda, como usted en su época.
Se quedó ahí en el tiempo. Pero mira, ahora tenemos a Nico Williams, a Lamine Yamal... A pierna cambiada, pero son futbolistas que desbordan, que se atreven, que llegan... Es verdad que nos habíamos encasillado en este fútbol moderno, que es espectacular y que tantas alegrías nos ha dado en la selección, pero es bonito ver a ese futbolista de poca vergüenza, diferente... Eso en mi época te lo daba mucho la calle. Esa calle se ha perdido un poco. Ahora, afortunadamente, los chavales entrenan en campos de hierba artificial y lo tienen todo, nosotros jugábamos en la plaza, en los pinos, en la playa... Y yo creo que eso ayudaba.
Ahora es más académico.
Se ha mejorado muchísimo en la formación, eso que quede claro. Está todo mucho más profesionalizado, que está genial, pero yo siempre digo que si el chaval tiene el don a edad temprana, que no se lo quiten, al revés, que lo trabaje y lo disfrute. Es fundamental. Hoy en día llegan más jóvenes al fútbol profesional, pero con 10 a 14 años que disfrute, que invente, que sea capaz de aprender dentro de la formación. Nosotros tenemos una ciudad deportiva magnífica y eso también es necesario, pero que no se pierda esa picardía porque es lo diferente.
¿Le gustaría pasar al banquillo?
A día de hoy no. No me lo he planteado nunca ni me nace. Ni tengo tiempo (risas). Para eso te tiene que gustar, te tiene que nacer. Por mi forma de ser y de pensar mi sitio está en otro lado.
¿Qué tenía la selección de su época, ese vestuario, que muchos han terminado en los banquillos? Xabi Alonso, Xavi...
Eran muy buenos todos (risas). Es verdad, sí. Baraja, Raúl... Y otros en despachos. Tenemos la suerte de seguir trabajando en lo que nos gusta desde otra perspectiva. Han salido muchos de aquella época. Nunca te alejas, tú te vas a sentir futbolista toda tu vida...
Ahora ve un balón y...
Te llama. Lo malo es ir a por él (risas). Ahora te quitas ese mono con los amigos, una pachanguita, un fútbol-tenis... Pero ya sin la exigencia, porque cuando miras hacia atrás y ves la exigencia que has tenido durante tantos años es brutal, muy difícil. El fútbol no es un deporte sano, y antes mucho menos, había mucha más leña, y yo he tenido suerte.
Los médicos tienen clara la causa de las lesiones: son necesarios tres o cuatro días entre partidos "como mínimo"

Los médicos tienen clara la causa de las lesiones: son necesarios tres o cuatro días entre partidos “como mínimo”

La temporada pasada, Fede Valverde tuvo la posibilidad de estar en 71 convocatorias: 55 con el Real Madrid y 16 con su selección. El uruguayo disputó casi 5.000 minutos de los 6.300 posibles o, lo que es lo mismo, el Pajarito jugó a máxima exigencia un partido completo a la semana durante 12 meses.

"Normalmente hay una correlación directa entre el tiempo de juego y el riesgo de lesión. A más minutos de competición, en la que la intensidad es mayor, el riesgo aumenta. Con calendarios más cargados, los jugadores de los clubes de alto nivel tienden a jugar más y su riesgo de romperse es mayor", cuenta a EL MUNDO Roberto Seijas, traumatólogo del equipo del Doctor Cugat. Este equipo fue el responsable de la primera operación de rodilla de Ter Stegen en 2020 (hubo otra en 2021), ambas relacionadas con el tendón rotuliano, el mismo del que fue intervenido, por su rotura completa, ayer mismo.

Y lo cierto es que de un tiempo a esta parte, el calendario no para de aumentar año a año. Por ejemplo, la UEFA ha incrementado cuatro partidos sus dos máximas competiciones: dos para la Champions League (cuatro si quedas entre el 9 y el 24), tras su nuevo cambio de formato y otros dos en la Nations League al añadir una eliminatoria más, cuartos de final, a la fase de cruces (se juega en marzo). Sin contar con el nuevo Mundial de clubes en el que la FIFA va a sumar entre tres y siete partidos más a las piernas de los futbolistas. En total, los jugadores de élite podrían tener que estar disponibles en casi 80 partidos al año sin contar con los duelos amistosos.

"El descanso es muy importante y ahí es donde la competición es acelerante, si no tienes 48 horas para reposar, esas pequeñas roturitas no tienen tiempo de repararse y entonces haces un mal paso o un giro y viene el riesgo de rotura", explica Seijas. El preparador físico y director de Henao Sport, Jonatan Rotaexte, menciona este factor, el descanso, como el único que no les permiten controlar a los jugadores. "Los futbolistas ya hacen físicamente todo lo que pueden hacer, lo que les falta es el descanso", apunta.

Imagen de un entrenamiento del Atlético.

Imagen de un entrenamiento del Atlético.EFE

El doctor Seijas habla de un tiempo mínimo de recuperación en torno a tres o cuatro días, que es el que se toman para bajar las enzimas principales inflamatorias. Un tiempo del que no siempre disponen los futbolistas de élite toda vez que, disputen o no una competición; entre viajes, entrenamientos y preparación, apenas hay un momento para dedicarlo al descanso. "Lo normal son de tres a cuatro días, pero si arrastran molestias, excesiva fatiga o lesiones, ese periodo varía bastante", coincide también Rotaetxe. Sin embargo, el prestigioso traumatólogo Pedro Guillén extiende este periodo hasta los cuatro o cinco días ya que "las grandes prestaciones precisan una preparación óptima y una fatiga recuperada".

No obstante, el riesgo de lesión es multifactorial y hay un elemento muy importante que es el mal de este siglo, del que se empieza a hablar ahora dentro del deporte profesional, como es la salud mental. "El estrés psicológico, cuando está desajustado, aumenta el riesgo de lesión", cuenta David Peris, presidente de la Federación Española de Psicología en el Deporte. Y, para el especialista, jugar miércoles/ domingo "incrementa la percepción de amenaza" al procesar la mente que podría no ser capaz, con lo que el estrés aumenta.

Salud mental

Hay numerosos estudios recientes que confirman esa teoría en la que también coinciden los expertos consultados por EL MUNDO. "Es difícil valorar hasta cuánto se puede apretar a un jugador. Si está en forma y psicológicamente está bien tiene más confianza en el juego, en los apoyos... y hay menos probabilidad de lesión", apunta el doctor Seijas.

No hay fórmulas mágicas para evitar lo que un excesivo número de partidos podría generar en los futbolistas de élite. Para Rotaetxe todo se basa en el equilibrio entre cargas y recuperación y que cuando este se rompe, es cuando pueden venir los problemas. Así, el preparador habla de cargas individualizadas y planes de entrenamiento abiertos a las sensaciones del jugador. Algo, por cierto, que no siempre permite el calendario al que están sometidos. El doctor Guillén sugiere una modificación en la política de sustituciones "si se quiere mantener el espectáculo".