Este domingo cumplió 17 tiernos años un australiano con genética de Sudán del Sur. Una deslizante, elástica anguila de carreras que atiende por Gout Gout. Nombre y apellido intercambiables, redundantes, onomatopéyicos. Gout al cuadrado.
El chaval ha sido la última sensación del año, ampliamente difundida y analizada, del atletismo mundial. A principio de mes, en el verano austral, todavía con 16 añitos, ¡en una competición escolar!, corrió los 20
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El jugador del club catarí Al-Khor Rúben Semedo, ex del Villarreal, fue detenido la pasada madrugada por la Policía de Seguridad Pública (PSP) en Portugal acusado de presunta violencia doméstica contra su pareja, ha informado a EFE este domingo una fuente del cuerpo de seguridad.
En estos momentos Semedo se encuentra arrestado en dependencias policiales en Lisboa, a la espera de comparecer mañana, lunes, para ser interrogado judicialmente.
La fuente ha explicado que la víctima fue retenida en su casa por Semedo contra su voluntad, hasta que ella logró huir, consiguió pedir ayuda y denunciar al futbolista. Acto seguido, la PSP solicitó a la fiscalía la emisión de una orden de detención contra Semedo, que fue cumplida la pasada madrugada.
"Ella se encuentra bien, tiene alguna herida y hematoma, pero está bien", ha señalado la fuente.
Semedo, de 30 años y de nacionalidad portuguesa-caboverdiana, ha tenido problemas con la justicia en los últimos años.
En enero de 2023, fue absuelto por un tribunal de Atenas del cargo de violación en grupo tras una denuncia de una joven de 17 años en agosto de 2021: el defensa, que militaba en el Olympiacos, llegó a ser detenido temporalmente, aunque la corte consideró finalmente que no había suficientes pruebas incriminatorias.
Previamente, en 2018, cuando jugaba en el Villarreal, Semedo estuvo encarcelado durante 142 días por secuestrar y agredir a un hombre en su domicilio particular de Valencia.
En aquel entonces fue condenado a diez años por detención ilegal, lesiones, robo y tenencia ilícita de armas, pero esta pena acabó reduciéndose a cinco y al final no tuvo que regresar a prisión a cambio de comprometerse a no pisar España en ocho años.
Semedo juega actualmente en el Al-Khor, al que llegó cedido por el club catarí Al-Duhail el julio pasado. Antes de aterrizar en Catar, donde también ha estado en Al-Markhiya, pasó por el Olympiacos y estuvo en equipos españoles, como el Villarreal, el Huesca y el Reus, y portugueses, como el Oporto, el Sporting, el Vitória FC y el Rio Ave.
Como internacional portugués ha jugado tres veces con la absoluta, once con la sub-21 y cuatro con la sub-20.
A estas alturas de finales de 2024 tendríamos que estar celebrando el anuncio del retorno de la competición más importante del golf a nuestro país. Hablamos de la Ryder Cup, que hasta hace unas semanas tenía casi todo apuntalado para el anuncio de su celebración en 2031 en Girona, concretamente en el recorrido conocido como PGA de Cataluña, hoy rebautizado como Camiral Resort Golf & Wellness, propiedad del magnate irlandés Denis O'Brien.
Tanto el resort gerundense, como el Gobierno a través del Consejo Superior de Deportes, el Circuito Europeo, la Federación Española, el Ayuntamiento de Girona y la Generalitat de Cataluña tenían todos los detalles cerrados para el anuncio de la celebración de un evento que volvería 27 años después a nuestro país, tras la cita que se celebró en Valderrama en 1997 y que cambió para siempre la percepción del golf en España.
Sin embargo, para sorpresa y desesperación de todas las partes, el proyecto ha sufrido un retroceso o parón desde el cambio de gobierno catalán. "La Ryder está sobre la mesa, es una opción viable, pero hay que acabar de trabajar muchas cosas entre todas las partes implicadas", comentó a finales de octubre Berni Álvarez, exprofesional de baloncesto y recientemente nombrado consejero de deportes del nuevo gobierno de Salvador Illa.
Las diferentes partes afirmaron entonces a este periódico que los plazos iban a retrasarse por la burocracia en el cambio de administración, pero el proyecto no estaba en riesgo. "Confío en la palabra de Illa y en su apoyo para celebrar la Ryder Cup", comentaba hace un par de semanas Salvador Planas, director general de Camiral Golf.
Falta de entendimiento
Al parecer, algunas de las trabas de última hora que podrían estar afectando al proyecto son la falta de entendimiento entre la Diputación de Girona y la Generalitat. Tampoco ayuda la Copa América de vela, que se celebró en Barcelona y cuyo retorno no ha sido el esperado por las administraciones después de una fuerte inversión.
En el otro lado, desde el DP World Tour, antiguo Circuito Europeo y propietario de los derechos de la competición, empiezan a perder la paciencia y presionan para que el anuncio se haga lo antes posible. El retraso de la designación acumula ya una demora de más de un año y, en el banquillo, esperan otras alternativas que podrían llevar la Ryder Cup de 2031 a Madrid, País Vasco o Reino Unido.
Resulta paradójico pensar que España lleva peleando por volver a acoger uno de los eventos deportivos de referencia desde el año 2010 con diferentes sedes y proyectos, y que sus candidaturas siempre fueron derrotadas en la decisión final por otras sedes teóricamente mejor preparadas. Ahora que el evento estaría asegurado, el sueño podría frustrarse desde dentro.
"Está todo abierto"
Hace solo unos días el medio L'Esportiu publicaba una entrevista con Berni Álvarez que no hace más que sembrar nuevas dudas sobre el proyecto: "Nos hemos comprometido a que el primer trimestre del 2025 daremos una respuesta definitiva y, si hay que hacer alguna contraoferta, para entendernos, o alguna redefinición del proyecto, nosotros lo pondremos encima de la mesa", comentaba el consejero antes de analizar la situación del proyecto: "Ahora mismo, está todo abierto. Hay cosas muy positivas en el acontecimiento y hay otras cosas que nos generaban o nos generan alguna duda...".
Desde la RFEG son optimistas pero cautelosos con la decisión final y alaban la predisposición de Salvador Illa. La celebración de la Ryder Cup tendría un retorno importante para la Costa Brava. Se estima que generaría unos ingresos directos de 1.300 millones de euros, miles de puestos de trabajo y una enorme promoción turística de un torneo de golf que verían 1.000 millones de personas en 170 países en todo el mundo.
El Manchester City respiró en Leicester, reanimado por un triunfo sufrido ante un rival teóricamente inferior. Esa es la realidad del conjunto de Pep Guardiola, sumido en una extraordinaria crisis de resultados y sensaciones desde hace semanas. Este domingo bordeó el fiasco y sentenció el partido en una contra cuando más apretaban los locales. Venció 0-2, suma tres puntos y mantiene las dudas.
El partido 500 de Guardiola con el City llegó en el peor momento de su andadura en Manchester, donde ha ganado 18 títulos. Su equipo parece haber perdido la chispa y la vida, y sólo dos buenas acciones de Savinho le hicieron sortear la racha de cinco partidos consecutivos sin ganar. El brasileño anotó el 0-1 tras un mal despeje del portero ante un disparo de Foden y asistió a Haaland en la contra del 0-2. Poco más hizo el City en Leicester, asediado por un rival que buscó el empate durante toda la segunda mitad e incapaz de asumir el dominio del balón como tantas otras veces.
Es la segunda victoria del cuadro de Guardiola en los últimos dos meses tras el 2-0 ante el Nottingham a principios de diciembre. Un balance catastrófico para un equipo que se ha alejado de la pelea por el título de la Premier.
Hasta este domingo, llevaba una victoria en sus últimos trece partidos, un triunfo en las nueve jornadas más recientes de la Premier, cinco duelos seguidos sin ganar como visitante y cuatro encuentros consecutivos sin gol de Haaland, autor del 0-2.
En Manchester siguen echando de menos a Rodri, baja por una grave lesión de rodilla, y nadie parece capaz de echarse a sus hombros el juego del equipo. Guardiola sigue esperando la mejor versión de Foden, De Bruyne o Bernardo Silva, futbolistas llamados a llevar el peso del balón. Y en defensa, el City es un mar de dudas. Ante el Leicester perdió la posesión, santo y seña de la época dorada del equipo, y terminó pidiendo la hora ante el empuje local.
Los tres puntos actuarán como un pequeño bálsamo camino de 2025, donde tiene varios compromisos importantes antes de enfrentarse al PSG en la penúltima jornada de la liguilla de la Champions. El día 4 recibe al West Ham y luego visitará a Brentford e Ipswich, rivales ante los que debería sumar nueve puntos si quiere mantenerse en la pelea por los cuatro primeros puestos.
Ahora mismo el City es quinto a cuatro puntos del Chelsea, que juega este lunes, a cinco del Arsenal, que disputa su partido el día de Año Nuevo, y a seis del Nottingham Forest, la gran sorpresa positiva de la temporada en Inglaterra. El equipo de Nuno Espirito Santo, ganador de la Copa de Europa en 1979 y 1980, venció en el campo del Everton y ascendió a una inesperada segunda plaza. Así de loca está la Premier.
El serbio Novak Djokovic pidió el domingo más transparencia alrededor de las suspensiones por dopaje en el tenis y consideró que los jugadores con un ranking alto parecen recibir un trato diferente a otros.
El vencedor de 24 torneos Grand Slam dijo estar de acuerdo con el australiano Nick Kyrgios, quien afirmó el sábado que la integridad actual de su deporte era "horrible".
Los dos jugadores se referían a los casos de violaciones de las reglas antidopaje por parte de los dos números 1 mundiales, el italiano Jannik Sinner y la polaca Iga Swiatek, a lo largo del año 2024.
Sinner dio positivo en clostebol (un anabólico) dos veces en marzo de 2024, y recibió breves suspensiones por cada caso, pero el italiano alegó una contaminación involuntaria y fue completamente blanqueado por la Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA). Sin embargo la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) recurrió esa decisión ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), que todavía no ha emitido un veredicto.
Meses más tarde del caso Sinner, la polaca Iga Swiatek, actual número 2 pero entonces en la cima del ranking, también fue suspendida un mes por dopaje tras dar en agosto positivo a la a la trimetazidina (TMZ). En este caso, la ITIA aceptó también la excusa de una contaminación.
Según Djokovic, de 37 años, quien jugará en dobles con Kyrgios en el torneo de Brisbane esta semana, los jugadores de alto nivel como Sinner o Swiatek son tratados de forma diferente a los que ocupan puestos más bajos en el ranking ATP y WTA.
"Creo que Nick (Kyrgios) tiene argumentos válidos en lo que respecta a la transparencia y coherencia de los protocolos y de las comparaciones caso por caso", destacó el serbio. "Tenemos jugadores que esperan desde hace más de un año que sus casos sean resueltos".
Si bien Djokovic dice creer a Sinner cuando asegura que la contaminación al clostebol se produjo por medio de su fisioterapeuta, el serbio afirmó haber "estado muy frustrado, como la mayoría de otros jugadores, por haber estado en la ignorancia durante cinco meses", indicó.
"(Sinner) recibió la noticia (de los positivos) en abril y el anuncio no se hizo hasta agosto, justo antes del US Open. La ATP no ha explicado realmente en profundidad las razones por las que guardó este caso oculto del público", lamentó.
"Luego tuvimos los casos de (Simona) Halep y el de Swiatek en el circuito WTA y no es una buena imagen para nuestro deporte", explicó en referencia al caso de la rumana, exnúmero 1 mundial inicialmente suspendida a cuatro años en 2022 por un control positivo y una irregularidad en su pasaporte biológico, sanción reducida a nueve meses en marzo de 2024.
"Simplemente me pregunto sobre cómo funciona el sistema", añadió Djokovic. "¿Por qué no son tratados de la misma forma que otros? Quizás porque hay razones del ranking detrás o quizás porque otros cuentan con más apoyo financiero detrás de ellos o de equipos jurídicos más fuertes".
La NBA decidió este sábado suspender a tres jugadores por su participación en un enfrentamiento a golpes en la cancha durante el partido del viernes entre los Dallas Mavericks y los Phoenix Suns.
El alero de Dallas Naji Marshall fue suspendido con cuatro partidos y el pívot de los Suns Jusuf Nurkic con tres, mientras que el alero de los Mavericks P.J Washington recibió un partido de castigo.
El incidente se produjo a falta de 9:02 para el final del tercer cuarto, cuando Nurkic cometió una falta ofensiva sobre Daniel Gifford, de Dallas.
"Marshall y Nurkic se enzarzaron entonces en un altercado en la cancha. Nurkic lo intensificó balanceando el brazo y golpeando a Marshall en la parte superior de la cabeza. Marshall respondió lanzando un puñetazo que conectó con la cara de Nurkic", dijo la NBA en un comunicado.
"Mientras los árbitros y otros jugadores intentaban calmar la situación, Washington agravó aún más el altercado empujando a Nurkic al suelo. Por su actuación, Marshall, Nurkic y Washington recibieron faltas técnicas y fueron expulsados del partido", agregó la liga.
Marshall se encaró a última hora con Nurkic cerca de los vestuarios, de "forma hostil", según la NBA.
La liga dijo que los jugadores no percibirán salario durante sus periodos de suspensión.
El jugador de los Dallas Maverics Luka Doncic es la última estrella del deporte norteamericano al que roban en su casa, según comunicó, Lara Beth Seager, socia del base esloveno a varios medios de comunicación, este sábado. Seager dijo que no había nadie en casa en el momento del incidente la noche del viernes, y Doncic presentó un informe policial.
Se robaron joyas valoradas en aproximadamente 30.000 dólares, informó el diario Dallas Morning News, según un informe policial interno que obtuvo.
Doncic, de 25 años, originario de Eslovenia, es el sexto deportista profesional conocido en Estados Unidos cuya casa ha sido robada desde octubre. Entre ellos están los destacados quarterbacks de la NFL, Patrick Mahomes de Kansas City y Joe Burrow de Cincinnati, junto con el tight end de los Chiefs, Travis Kelce.
Los otros fueron el alero de los Bucks de Milwaukee, Bobby Portis, y el base de los Timberwolves de Minnesota, Mike Conley Jr.
La NFL y la NBA emitieron alertas de seguridad a sus jugadores después de los robos, algunos de los cuales ocurrieron cuando los jugadores estaban fuera con sus equipos para juegos de visitante.
La alerta de la NFL indica que las casas de los deportistas profesionales de varios deportes se han convertido en "objetivos cada vez más frecuentes de robos por grupos organizados y hábiles".
Burrow lamentó la pérdida de privacidad al tener que reconocer que fue víctima de un robo.
El incidente en la casa de Doncic ocurrió dos días después de que el jugador que ha sido cinco veces All-NBA sufrió una lesión en la pantorrilla izquierda en la derrota el día de Navidad contra los Timberwolves. Se espera que la lesión mantenga a Doncic fuera de las canchas durante aproximadamente un mes.
Isidre Esteve (Oliana, Lleida, 1972) se dispone a encarar una edición del Dakar que tendrá un significado tremendamente especial a nivel personal. El raid, que arrancará el próximo 3 de enero con una etapa prólogo en la localidad de Bisha, en Arabia Saudí, será el vigésimo de su carrera. Toda una efeméride para el ilerdense, un ejemplo de superación y a quien un grave accidente, ocurrido mientras disputaba la Baja Almanzora en 2007, le condenó a verse alejado de las motos, su primera gran pasión, pero no del mundo del motor. Menos de un par de años después, en 2009, volvió a la que casi podemos definir como la madre de todos los raids al volante de un coche, en una experiencia que, entonces, no tuvo continuidad. En 2017, no obstante, volvió aún con más fuerza y, desde entonces, suma ocho participaciones consecutivas. Con esta, igualará las diez que firmó a lomos de una moto y en las que llegó a protagonizar actuaciones muy destacadas que, no obstante, nunca tuvieron premio.
«Desde que fui por primera vez, en 1998, soy mejor persona», asegura. «Muchas veces no valoramos la suerte que tenemos por muchas cosas que hemos normalizado en nuestro día a día. Solo cuando ves otras realidades, de manera directa, estando tú solo allí, es cuando vuelves a casa un poco desencajado», reitera un Isidre Esteve que empezó a soñar con enfrentarse a la dureza del desierto mucho tiempo antes de ese estreno. «Yo miraba el Dakar por la tele, cuando Ari Vatanen, aquí, en la Zona Franca de Barcelona, volcó su Peugeot 405», rememora recordando la edición de 1988. «Luego, veías que habían salido 300 pilotos a competir en una etapa y que, al final, solo llegaban 10. Lo único que pensaba era 'ostras, tú, yo quiero estar allí'», reitera. Su sueño, 10 años después, se convertiría en toda una realidad que le permitió vivir la intensidad de la prueba cuando aún conservaba su recorrido más o menos clásico, en África.
Las diferencias con el pasado
«En ese Dakar, todo el mundo estaba en la pista. Era un reto para los pilotos, para la asistencia, para la logística... Te llevaba a sitios a los que no puedes ir un domingo cualquiera. A nivel logístico y de seguridad, era imposible, no se podía acceder allí de otro modo, y te daba la oportunidad de descubrir cosas únicas, que no sabías si se repetirían. Por encima de todo, era una aventura, y me siento muy contento por haberla vivido», destaca. Desde luego, ha visto todo tipo de escenarios a lo largo de estos años. «En Dubai, por ejemplo, todo eran dunas, no es el que más me ha gustado. Túnez me gustaba mucho, Marruecos, también. Y en Sudamérica, había una parte, la afición, que era maravillosa. Siempre había una gran cantidad de gente en la pista. África fue muy bonito, pero ahora, estamos en Arabia Saudí, con un recorrido que, a nivel deportivo, es increíble. Lo que es genial es haber podido disfrutar de esa época», destaca.
Es ambicioso. Incluso, bromeó durante la presentación oficial de su equipo para el Dakar al dejar caer que, a sus 52 años, aún tiene margen para ganar el Dakar, teniendo en cuenta que Carlos Sainz lo logró con esa edad. «Cuando digo eso, no es para compararme con él. En mi vida podría hacerlo, ni es mi intención. La importancia es cómo se encuentre uno, estar bien físicamente, con ganas y motivado. Quiero hacer lo que llegué a hacer con las motos, quiero mejorar y pienso que se están dando los pasos para hacer eso posible», destaca un Isidre Esteve para quien el deporte es una forma de vida. «Me ha enseñado muchísimo. Lo mejor fue estar arriba de todo con las motos, incluso liderando el Dakar y con posibilidades de ganar la prueba. Nunca lo conseguí, pero eso son circunstancias de la vida. Lo importante es haber sido competitivo para tener la posibilidad de lograrlo», recalca.
"Voy a vivir la misma prueba que el resto"
Su especialidad, el motor, además, es todo un ejemplo de inclusión. «Sobre todo, en esta disciplina, que es la que conozco mejor. Cada día competimos con la misma dificultad que el resto, sin bonificaciones y, al final del día, estamos en la misma clasificación. La única diferencia es que me dejan estar más cerca de los diferentes servicios y que, en la etapa de 48 horas, David Castera me dejará tener el camión en un lugar determinado, para que pueda dormir mejor. Solo si llego a ese sitio. Si me paro en otro, no tendré nada. Son pequeños detalles que se agradecen, pero, a nivel deportivo, voy a vivir la misma prueba que vivirán Carlos Sainz, Nani Roma, Sébastien Loeb o Nasser Al-Attiyah. Exactamente la misma», sentencia.
El 27 de julio de 2021, en el pabellón Ariake de Tokio, la mente de Simone Biles se separó de su cuerpo y le mandó parar en medio de los Juegos Olímpicos. La diosa de la gimnasia, con cuatro oros en su palmarés, hizo su primer salto en el concurso por equipos y se despidió. Lo que se rompió en Japón se recompuso en en el Arena Bercy de París el pasado mes de agosto, de donde salió de nuevo en el Olimpo con tres oros, una plata, una sonrisa energizante y un reto cumplido: recordarse que todavía podía hacerlo.
Tres años antes había admitido públicamente un colapso, los temidos twisties, que ponía en riesgo su salud mental y también la física. Cargaba un peso sobre los hombros que no podía soportar. Fue un gesto valiente, pero que tuvo que digerir. Biles se refugió en su casa en Spring (Texas), encerró los maillots y las medallas en un armario y se alejó de los gimnasios y de la ansiedad que le provocaban durante casi dos años.
Entretanto aprendió a domar a sus demonios con terapia y a vivir como una mortal. Hasta quiso ser sólo la mujer del jugador de fútbol americano Jonathan Owens, con quien consolidó su relación y se casó en abril de 2024. Para entonces, ya se volvía a sentir gimnasta y empezaba a visualizarse en los Juegos de París porque había regresado a lo grande en el Mundial de Amberes: oro en el concurso completo individual y por equipos, también en barra, en suelo y una plata en salto. Biles había vuelto, y lo había hecho exhibiendo un salto propio que nadie había intentado en competición: un Yurchenko con doble carpado.
París la recibió con los brazos abiertos y todo fue diferente al recuerdo de Tokio. Ni siquiera la expectativa que creó su regreso la despistó. En la grada, sus mayores apoyos: sus padres y su marido, con un permiso especial de los Chicago Bears para apoyar a la estrella americana. Nadie se quería perder su regreso, desde deportistas como Serena Williams, Zinedine Zidane o Nadia Comaneci a famosos como Bill Gates o las actrices Natalie Portman o la australiana Nicole Kidman. No quedaron defraudados. Biles brilló y se liberó.
Biles besa a su marido, el jugador de la NFL Jonathan Owens.GETTY
Se colgó el oro en el concurso completo individual, también junto a sus compañeras del equipo estadounidense y en salto, donde ninguna otra pudo acercarse. Ejecutó rozando la perfección el doble salto Yurchenko, bautizado ahora con su hombre, que es el más difícil de la gimnasia femenina. Hay que realizar un giro sobre el trampolín, un salto con las manos hacia atrás sobre la mesa y, a continuación, se catapulta en una doble voltereta hacia atrás con las piernas estiradas hacia delante. La americana lo bordó para confirmar que su cuerpo y mente estaban perfectamente alineados. Ni siquiera importó que fallara en la barra y que se le escapara el oro en suelo, que fue para la brasileña Rebeca Andrade. La plata también la celebró.
«Había mucho en juego para mí personalmente, porque tenía mucho que demostrarme a mí misma, pero una vez que todo terminó, me sentí muy liberada. Creo que son las emociones después de los Juegos Olímpicos: te sientes en un punto tan alto que no puedes liberarte de verdad hasta que han pasado», aseguró la americana después de la competición en la segunda parte de su documental Rising que rodó para Netflix durante la fase de preparación y en los Juegos.
Biles ha aprendido a vivir con la presión de ser siempre medida con la vara de los mejores deportistas dela historia, si no bate récords. «No me importa si no creen que soy la mejor. Siento que he sido bastante humilde durante toda mi carrera, así que sigo pensando que hay gimnastas increíbles que han allanado el camino para que podamos hacer lo que hacemos... Y creo que nosotras hemos allanado el camino para las generaciones más jóvenes», advierte.
La gran pregunta es cuál será su futuro, si llegará a los Juegos Olímpicos de 2028 que se celebran en Los Ángeles. Ella, con 27 años, mantiene la incógnita: «Nunca sabes lo que puede pasar en cuatro años. Hay que esperar». Y es que ha aprendido a cuidar las pequeñas cosas.
Acabada la gira de exhibición como campeonas olímpicas por Estados Unidos, se quiere centrar en su colaboración con causas sociales y en su vida personal junto a su marido. «Por primera vez vamos a pasar tiempo de calidad desde que nos casamos. Simplemente queremos apreciar esos momentos, mudarnos a nuestra casa en Chicago y convertirla en nuestro hogar», dejó claro en una de sus últimas entrevista en la televisión estadounidense. Todos la esperarán. Faltan cuatro años y, aunque Biles tendrá 31 años, todos esperarán rendir homenaje a su diosa.
Recuerda Carlos Soria su sorpresa cuando en la primavera de 2004 llegó al campo base del K2, posiblemente la montaña más difícil de escalar del planeta, y se encontró allí un plató de cine. Italia celebraba el 50 aniversario de su primera ascensión a un ochomil, la realizada por Achille Compagnoni y Lino Lacedelli en 1954, y lo hacía con una película con actores conocidos y financiación pública de la RAI. «Tenían millones de presupuesto y un montón de medios», cuenta el alpinista que lamenta que en España no exista un proyecto parecido.
El 2025 que está a punto de empezar se cumplen 50 años de la primera ascensión a un ochomil de dos españoles, Jerónimo López y Gerardo Blázquez, que en 1975 hollaron el Manaslu (8.163 metros) y no hay un film previsto, ni intérprete contratados, ni mucho menos dinero para rodar una de historia basada en hechos reales. Pero, eso sí, está Carlos Soria. «A los italianos en el K2 les faltaba alguien que realmente hubiera estado en la primera ascensión 50 años atrás», rememora y eso es lo que él puede aportar. ¿Para qué se necesitan actores y efectos especiales si se puede grabar como vuelve a subir el propio Soria?
Esa es la idea: la primavera que viene, Soria, que tiene 85 años y ya participó en la expedición de López y Blázquez -aunque no llegó a la cima-, quiere volver al Manaslu para poner en valor el hito que consiguieron cinco décadas atrás.
"Si estoy bien, tiro para arriba"
«El proyecto nació hace un año a partir del impulso de Carlos. Yo sabía que la ascensión al Manaslu de 1975 había pasado desapercibida porque fue un año de muchos cambios en España y aquí entonces apenas se valoraba el montañismo. Con mi productora pensé en hacer un documental, le propuse una entrevista a Carlos y se me ocurrió decirle que podríamos intentar ir al campo base para grabarla allí. Me respondió: 'Si voy al campo base del Manaslu y estoy bien, yo tiro para arriba'. Y, bueno, a partir de ahí empezamos a trabajar», relata Alberto Flechoso, responsable de Atrevida Films, vicepresidente de la Real Sociedad Española De Alpinismo (RSEA) Peñalara y ahora impulsor de la expedición Manaslu, 50 años después, que de momento está a medias.
Para cubrir el presupuesto, que ronda los 190.000 euros e incluye la contratación de los sherpas de la prestigiosa compañía Seven Summit Treks se necesitan unos patrocinadores que todavía no han llegado. La Comunidad de Madrid aporta una ayuda de cerca de 20.000 euros, pero aún falta. «Esperamos que después de la Navidad se active todo», alienta Flechoso. Los números están por hacer, pero si es por Soria fuerza no faltará.
«Me encuentro cada día mejor, muy ilusionado con la vuelta al Manaslu. Tener proyectos es mi manera de vivir», comenta el alpinista, en forma pese al accidente sufrido el año pasado. En mayo de 2023, en otro intento de ascender al Dhaulagiri, un guía sherpa cayó, arrastró a Soria con él y le fracturó la tibia de la pierna derecha. Estaban a 7.700 metros y en el largo y peligroso descenso al campo II, casi pierde la vida. Luego, de vuelta a España, tuvo que operarse, pasar dos meses en la cama y cruzar por una lenta rehabilitación hasta que a finales de año volvió a la bicicleta, a la escalada, a su montañismo de toda la vida.
La prueba en el Pico Lenin
Quienes le ven entrenar a diario en el rocódromo Sputnik de Las Rozas o en los senderos de La Pedriza en la Sierra de Guadarrama aseguran que la recuperación es total. «Vive como si estuviera en un campo de altura, como si fuera un monje shaolin. Se levanta a las cinco de la mañana, hace sus ejercicios de fuerza, a las siete ya está en el rocódromo... Es una cosa fuera de lo normal. Cuando no esté, se le estudiará», concluye Flechoso que hace unos meses pudo comprobar en primera persona el estado físico de Soria.
Como preparación para el Manaslu, ambos se fueron hace unos meses al Pico Lenin, de 7.134 metros, en Kirguistán y sólo una violenta tormenta impidió que el entrenamiento acabará en la cumbre. «Carlos se quería probar en altura y quedó claro que está en forma. A mí me impresionó muchísimo. Por la calle, lo ves andando y la gente lo adelanta, pero en altitud no para, es alucinante. Tiene unas cualidades únicas. Cuando pasábamos delante de montañeros mucho más joven lo miraban y flipaban: '¿Pero este señor mayor quién es?'», cuenta Flechoso que, si el dinero alcanza, formará parte del equipo que vaya al Manaslu junto a Soria, otros alpinistas como Luis Miguel Soriano, Sito Carcavilla, Pedro Mateo y Jorge Palacios, el presidente del RSEA Peñalara, Javier Garrido, y la corredora de montaña Belén Rodríguez que buscará cumplir con su propio objetivo.
Socia del mismo RSEA Peñalara, ambiciona establecer el primer récord femenino de ascenso y descenso a cumbre desde el campo base, que está a unos 4.850 metros. La plusmarca masculina, en posesión del estadounidense Tyler Andrews, está en menos de 10 horas, un tiempo asombroso. Si todo va bien, en una subida clásica se invierte como mínimo el doble de horas.
Sama, donde es "hijo adoptivo"
El plan de todo el equipo pasa por volar al Nepal a mediados de marzo, realizar la aclimatación a la altitud en el valle del Khumbu, a casi 4.000 metros de altitud, y plantarse en abril en el campo base en busca de una oportunidad para ascender. Ese previo previo antes de atacar al Manaslu permitiría a Soria volver a visitar Sama, un pequeña aldea donde ya es «como un hijo adoptivo». Su primera visita fue en 1973, en la primera expedición española a la montaña nepalí, volvió en 1975, nuevamente en 1999 y más tarde en dos ocasiones en 2010, cuando pisó la cima por primera vez.
«Recuerdo que en 2010 les ofrecimos llevar lápices y material escolar para los niños y nos dijeron que les hacía falta 70 colchones y 70 edredones. Pues allí que fuimos con todo eso. Gracias a la ayuda de mucha gente conseguimos llevárselo», recapitula Soria, que esta vez quiere llevar material para la digitalización de los edificios públicos del lugar, como la escuela
La ilusión por el regreso a Manaslu aplaza así el final de la carrera por los 14 ochomiles de Soria, al que sólo le faltan dos. Le queda el Shisha Pangma, pero sobre todo le queda el Dhaulagiri. Allí fue en 1988 cuando todavía trabajaba como tapicero y todavía no había sumano ningún 'ochomil', en 2001; en 2006; cuando falleció su compañero Pepe Garcés en una grave caída; en 2011; en 2012; en 2016, en 2017 dos veces, en primavera y en otoño; en 2018, en 2019; en 2021, justo después de la reapertura tras la pandemia; y en 2023, cuando sufrió el accidente.
En total 12 intentos sin éxito en la que ya se ha convertido en su montaña fetiche, para lo bueno y para lo malo. «Lo importante ahora es ir al Manaslu, poder ir. Estoy seguro que lo conseguiremos, me hace muchísima ilusión», finaliza Soria, de camino a homenajear, si alcanza el presupuesto, a la primera expedición española que holló la cumbre de un ochomil, hará ya 50 años.