El segundo conductor de un autobús que transportaba aficionados del Pistoia, equipo de baloncesto italiano tras un partido de liga A2, murió este domingo por la noche tras el impacto de una pedrada lanzada en un ataque de los aficionados del equipo rival, el Sebastiani Basket de Rieti.
El autobús fue atacado con piedras a la entrada de la autopista Rieti-Terni, alrededor de las 20:50 y justo después de que se marchase la escolta policial que les había acompañado ya que se temían altercados.
Los informes iniciales sugieren que el fallecido, de 65 años, que se encontraba en el asiento al lado del conductor, recibió un impacto en la arteria carótida con un objeto punzante que atravesó el parabrisas.
El autobús llevaba cuarenta y cinco aficionados que estaban celebrando la victoria de su equipo en Rieti cuando al entrar en la autopista comenzaron a recibir pedradas, según los medios.
"Estábamos tranquilos, habíamos ganado, estábamos bromeando. Entonces oímos lo que parecían explosiones, al menos un par, quizá más. Por suerte, la ventanilla del conductor resistió y pudo frenar rápidamente. Solo tenía un corte en la cara. El otro conductor, sin embargo, no sobrevivió", explicaron a los medios los aficionados.
La policía ya había intervino durante el partido para evitar que la situación se agravar, pero sin que los enfrentamientos fueran a más.
El equipo de baloncesto de Pistoia expresó su "consternación", a la espera de las conclusiones de una investigación mientras que el club de Rieti también expresó "sus más sinceras condolencias y solidaridad con la familia del conductor tallecido" por "un acto atroz".
El ministro de Deportes italiano, Andrea Abodi, afirmó en sus redes sociales:"¿Pero cómo puedes morir así, camino a casa después de un partido de baloncesto? El ataque perpetrado esta noche cerca de Rieti por criminales que se convirtieron en asesinos y que jamás podrán ser considerados aficionados es impactante. El deporte es vida, y estos criminales están a años luz de los valores deportivos".
En el deporte hacer pronósticos es siempre una ciencia complicada. Más aún en la Fórmula 1 donde los resultados dependen de muchos factores. Algunos los puedes manejar tú, pero otros son incontrolables. Sin embargo, después de 19 grandes premios y a falta de 5 carreras y dos sprints, yo hoy apuesto por Max Verstappen.
No es una apuesta aleatoria, no es algo dicho al azar, hago mi apuesta después de tomar en consideración muchos factores determinantes. El primero es que hay un claro cambio de tendencia desde el GP de Italia. En Monza Red Bull introdujo algo en el coche que lo ha transformado todo. Desde Monza, Max ha terminado todas las clasificaciones y todas las carreras por delante de los dos McLaren. No ha importado el tipo de circuito ni las condiciones. Pistas de alta carga aerodinámica, de baja, con calor, con frío, con viento, urbanos o fijos, viejos o nuevos. El segundo factor es matemático. Se puede. Hace cinco grandes premios, Oscar Piastri salió de Zandvoort con 104 puntos sobre Verstappen. Cuatro carreras después, el depredador holandés ha reducido esa distancia a sólo 40 puntos. Es decir, le ha recortado 64 en cuatro carreras y una sprint. Ahora quedan por delante cinco carreras y dos sprints para recortar 40. Sí, se puede, o mejor dicho, Max puede hacerlo.
Otro factor, que es menos empírico, pero desde luego muy determinante, es como se perfilan los contendientes. Verstappen está en modo cazador. Se le ve el brillo de depredador en los ojos, transmite una imagen, una actitud de convicción, de estar seguro de que va a alcanzar a su presa. Miro a Max y veo a un halcón, veo un lobo, veo un leopardo dispuesto a saltar sobre su víctima. Piastri es la imagen antagónica. Se le ve atemorizado, sin ritmo, descompuesto, presionado, errático... Miro a Oscar y veo a un cervatillo herido, una gacela con la pata rota, un conejo que no encuentra el camino de vuelta a la madriguera.
Todo esto genera algo que es fundamental en el deporte y aún más en la Fórmula 1, genera presión. Y en ese arduo trabajo de soportarla sobre tus hombros, Max tiene un doctorado. Está acostumbrado a pelear fuera de su zona de confort con enemigos mucho más fuertes. Tiene coraza, tiene callo, tiene experiencia y en especial tiene una confianza fuera de serie. En el caso de Piastri, de Lando Norris y de McLaren la sensación que transmiten es que el año se les está haciendo bola. Los dos pilotos han mostrado signos de debilidad puntuales durante una temporada que ha sido dominadora hasta Italia y en la que no tenían presión.
Ahora, la vida en el paddock es una olla exprés para ellos y cuando miran hacia atrás y ven cómo viene el lobo tiene que dar mucho miedo. Y el problema no es sólo Max, la dificultad de la situación es que los dos, Oscar y Lando, también están luchando por el campeonato entre ellos y puede pasar lo que hemos visto tantas veces en el Tour. Esa historia dramática de ver a dos escapados que llegan al último kilómetro y empiezan a dudar, ninguno de los dos quiere arriesgar, ninguno quiere tirar y entonces empiezan a mirarse el uno al otro nerviosos hasta que el pelotón los adelanta.
Las papaya rules no han servido de nada. Es un acuerdo deleznable que se disuelve con el paso de las carreras, que se adapta con el paso de los sucesos y que no ha evitado hasta ahora que incumplan el primer mandamiento de esas reglas que es no tocarse con el compañero.
Lo dije hace tiempo: cuando el final esté cerca y los dos se den cuenta de que sólo uno puede ser campeón, se acabará el respeto en la pista y empezarán los incidentes. Eso ya ha llegado.
El último factor determinante para mi apuesta por Max es la presencia de terceros. McLaren no sólo se ha estancado y ha perdido fuelle con Verstappen, Mercedes en Singapur o Ferrari en Austin se han convertido también en jueces, se han intercalado entre Max y los pilotos de McLaren. Eso hace que la caza del holandés pueda ser aún más rápida. Oscar y Lando están separados sólo por 14 puntos, han empezado a dudar, ninguno quiere tirar, han empezado a mirarse nerviosos el uno al otro y ahora sólo hay que esperar a que llegue el pelotón.
Royston Drenthe, ex jugador del Real Madrid, el Feyenoord o el Hércules, entre otros, se encuentra hospitalizado tras sufrir el viernes un derrame cerebral, según informó en las redes sociales el grupo de ex profesionales del FC de Rebellen, del que forma parte el neerlandés.
Según el comunicado del colectivo, Drenthe, de 38 años, su familia "pide tranquilidad y privacidad durante este periodo para que puedan brindarle el apoyo que necesita para su recuperación" y añade que "está bien atendido y en buenas manos".
Drenthe tuvo una irrupción estelar en el Feyenoord y su gran actuación en el Europeo juvenil de 2007, en el que logró el título, le permitió llegar al Real Madrid, en el que no pudo triunfar. Después comenzó una carrera sin éxito en el Hércules, en la 2010-11, Everton, Alania Vladikavkaz, Reading, Sheffield Wednesday, Kayseri Erciyesspor, Baniyas, Sparta Rotterdam, Kozakken y Racing Murcia.
El Circuito de las Américas había resultado propicio para Carlos Sainz desde su debut en el Mundial 2015. De hecho, en sus nueve participaciones previas con Toro Rosso, Renault, McLaren y Ferrari, el madrileño siempre que acabó la carrera había entrado en la zona de puntos, incluidos sus dos últimos podios con la Scuderia (2023, 2024). Sin embargo, esta racha se truncó con Williams por un accidente ante Andrea Kimi Antonelli y una posterior sanción de cinco puestos en la parrilla del GP de México.
Los comisarios señalaron a Sainz como el "principal responsable" de la colisión ante el piloto de Mercedes, por lo que aplicaron la "penalización correspondiente". "Dado que el piloto sancionado no terminó la carrera, se le impone una penalización de parrilla que iguale una sanción de 10 segundos", argumentaba el escrito firmado por Felix Holter, Matthew Selley, Enrique Bernoldi y Steve Pence.
Según los jueces, Sainz nunca estuvo en paralelo o por delante del retrovisor de Antonelli, por lo que de acuerdo con las directrices del reglamento "no tenía derecho a que se le dejara espacio en el vértice" de la curva. Una argumentación habitual en los documentos de la FIA, pero que chocaba con la interpretación de Sainz, que sólo unas vueltas antes había firmado una maniobra similar ante Oliver Bearman.
"Desde fuera parece culpa mía"
"Sé que desde fuera parece culpa mía", admitió el líder de Williams en la zona mixta de Austin, como adelanto a una explicación más pormenorizada. "Acepto el hecho de que yo haya bloqueado el neumático y que haya causado el incidente. Pero si cuando hice ese mismo adelantamiento a Bearman no me ha cerrado la puerta como me la venía cerrando él, creo que se puede atribuir un poco de culpa a los dos", razonó.
Un triste epílogo para Sainz, que el sábado había subido al podio en la sprint race y que horas antes de la carrera había recibido la visita de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. Durante su visita al Circuito de las Américas, la dirigente del Partido Popular se pasó por el garaje de Williams, donde fue recibida por el embajador del GP de España en Madrid.
Tras esta penalización, las opciones de Sainz se complican el próximo fin de semana en el Autódromo Hermanos Rodríguez, donde el año pasado completó una de las mejores actuaciones de su vida, con pole y victoria. Durante la primera sesión de entrenamientos libres, Sainz cederá el volante del FW45 a Luke Browning. El británico, de 23 años, es miembro de la academia de Williams y mantiene opciones de proclamarse campeón de la F2 en las dos últimas citas del campeonato, que se disputarán en Qatar y Abu Dhabi.
Sainz, con Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid.EFE
El otro damnificado del domingo fue Lewis Hamilton, que cruzó cuarto la meta, justo por detrás de su compañero Charles Leclerc. De este modo, el heptacampeón se convirtió en el piloto con más carreras sin subir al podio en la historia de Ferrari (19), superando el registro de Didier Pironi, quien había enlazado 18 entre 1981 y 1982.
Un hito más en su frustrante temporada de debut en Maranello, ya que el heptacampeón nunca dispuso de ritmo para acabar en el top-3. Tras su pit stop, se quedó en tierra de nadie, sin opciones de presionar a Lando Norris, mientras el piloto de McLaren sí acechaba a Leclerc. Asimismo, durante el tramo final de la prueba sufrió algunos problemas en la rueda delantera derecha, tal y como comentó por radio a Riccardo Adami, su ingeniero de pista.
"debo seguir esforzándome"
En cambio, los 10 puntos del domingo, sumados a los siete de la sprint race, permitieron a Sir Lewis establecer otro registro positivo, convirtiéndose en el único piloto de la historia con más de 5.000 puntos. De momento suma 5.004,5, con una cómoda ventaja sobre Max Verstappen (3.329,5). En cualquier caso, el holandés arrebató este domingo a Hamilton el honor de ser el piloto con más victorias en suelo estadounidense, con siete.
"Fue un buen resultado para el equipo. Me alegra haber terminado por delante de Mercedes y un McLaren. Hay muchas conclusiones positivas. Naturalmente, quiero llegar más lejos, así que debo seguir esforzándome", concluyó el ex líder de las Flechas de Plata. Con estos 36 puntos de botín en Austin, la Scuderia se mantiene en tercera posición en el Mundial de Constructores, en dura batalla con Mercedes (341) y Red Bull (331).
A partir de ahora, la prioridad inmediata de Hamilton pasa por firmar algún podio en dos circuitos que le suelen ser propicios, como México e Interlagos. Sin olvidar Las Vegas, donde Ferrari ya se mostró muy fuerte en 2023 y 2024. El objetivo de Leclerc, que no firmaba un podio desde el GP de Bélgica, será buscar una victoria con la que salvar el año. De momento, el equipo dirigido por Fred Vasseur no ha roto su sequía, igualando los paupérrimos registros establecidos en 2020 y 2021.
Dos tiros distintos, uno en el pie y otro a la red, cambiaron un decorado áspero para el Madrid. El primero se lo dio Nyom, que saltó para secar a Vinicius y en un minuto sacó la mano, impactó en la cara del brasileño y se fue al vestuario sin necesidad de ducharse, salvo por el sofoco. Para todo sirve el agua fría. A la red disparó Mbappé, acto seguido, cuando Xabi Alonso activó la telepatía del francés con Güler y la expulsión desencajó las piezas de Bordalás. El argumento del Getafe es tan legítimo como cualquier otro, todo es fútbol, pero tiene estos riesgos, estas cosas. [Narración y estadísticas (0-1)]
Si no pasa nada es que pasa lo que quiere el Getafe. Sobre todo, si parte de una asumida inferioridad, como le ocurre frente a los grandes. Diríase que es como Bordalás se siente en su salsa. Existe una crítica constante hacia el trabajo del técnico, por considerar duro el juego del Getafe. Tiene algo de contracultural, es cierto, en este fútbol donde todos se gustan tanto, como si el Coliseum se hubiera quedado detenido en el Medievo y no hubiera avanzado hacia el Renacimiento. El problema de las cargas medievales es sujetar al caballo cuando se quiere.
Nyom entró desbocado en la tarea de parar a Vinicius, que acababa de entrar para abrir una vía de agua en el Coliseum, incapaz hasta entonces el Madrid, muy poco renacentista su juego, todo hay que decirlo. Quien más capaz es de hacerlo, Güler, tampoco había estado entre los elegidos por Xabi Alonso en el once.
El plan inicial
En el Medievo y en lo que viene esta semana, Juventus y Barça, debió pensar Xabi Alonso para dejar en el banco a Vini y al turco. Para el Primero iba a haber poco espacio, especialmente en el primer tramo del encuentro; para el segundo quizás era un choque demasiado físico. La realidad es que el Madrid se impuso en los medios, con el poderío de Tchouaméni y Camavinga, pero nadie veía las cosas que ve el turco. Si acaso, Rodrygo, que realizó un pase con engaño a Mbappé. Soria detuvo el lanzamiento del francés en la mejor ocasión blanca de todo el primer tiempo. Después, apenas un lanzamiento lejano de Tchouaméni, solución necesaria frente a una defensa replegada sobre dos líneas de cinco y cuatro hombres. Tampoco funcionó.
A Xabi Alonso no le dio resultado el plan inicial, que incluía a Bellingham, después de la mini pretemporada a la carta que ha hecho en Valdebebas durante el parón de selecciones. Rodrygo se ubicó en la izquierda, la banda de Vinicius y la que también prefiere su compatriota, que en la era Ancelotti se desempeñaba por la derecha. Ahí regresó cuando Alonso llamó a Vini como se llama a los bomberos. Antes, en esa banda, apareció Mastantuono, que se aprieta a los partidos como buen argentino y como le gusta a su entrenador. En defensa se decidió por alinear a Alaba junto a Militao. Duró media parte. De la caseta, después del descanso, salió Asencio.
Muy pronto lo harían otros, porque nada, salvo las afiladas intenciones de Mbappé en cada movimiento, había sacado el Madrid en claro en el plano ofensivo. Tampoco había sufrido, salvo por una volea de Álex después de una jugada a balón parado. La estrategia es una de las bazas de Bordalás, especialmente cuando se enfrenta a equipos muy superiores. Con las piezas en movimiento, la calidad hace las diferencias. En cambio, cuando están detenidas, todo se iguala mucho más.
Munuera Montero muestra la tarjeta roja a Nyom.AFP
Bellingham se desesperaba y pedía más movilidad a sus compañeros. La presión y el cuerpeo del Getafe, además de estirar cada parón del juego, no eran las únicas razones del mal partido del Madrid hasta entonces, errático y lento en las transiciones, sin encontrarse. A Mbappé, dinámico, le faltaban socios. Nadie lo ha encontrado tanto esta temporada como Güler. Había, pues, que llamar al turco.
El ingreso de Vinicius, previo, había agitado ya el partido, dominado hasta entonces por la tesis del Getafe. El brasileño lleva la electricidad consigo mismo, como si llevara los cables pelados en la mano, y la traslada al juego y a la atmósfera. El problema es cuando se electrocuta. En el Coliseum, fue al revés. Primero, provocó la amarilla de Kiko Femenía. Bordalás lo cambión por Nyom para evitar riegos y, en un minuto, el defensa sacó la mano de forma temeraria. ¡A la calle!
Las protestas, con Bordalás implicado, desconcentraron al Getafe, hasta entonces apenas franqueable. Antes de que pudiera reorganizarse, Güler vio a Mbappé en el único cráter de la defensa. Giró el francés sobre sí mismo y no perdonó para volver a sostener, una jornada más, al Madrid, de nuevo líder para recibir al Barça, el domingo, en el clásico. Alex siguió el camino de Nyom y en otra entrada a Vini vio la segunda amarilla y la roja. No había razones para una autodestrucción tan temprana, como demostró una última acción del Getafe, ya con nueve hombres, que salvó Courtois, pero a los locales les sobró ira.
El gol de Mbappé, como siempre, le salvó el cuello, como es habitual, al mediocre Xabi Alonso. Además, con la ayuda clara de Vinicius, que provocó dos expulsiones en el Getafe. Aún así, miren si tácticamente Alonso es un peligro que el Getafe, con dos menos, pudo empatar el partido si no es por Courtois.
Es tan malo el Madrid de Alonso, dada la calidad de sus jugadores, que jugando más de 10 minutos con dos más no creó ni una situación de gol. Jugaba andando y con la soga del ahorcado siempre por terror a lo azul. No sé, pero el Madrid huele mal.
De inicio, otra alineación increíblemente desequilibrada, un despropósito de Alonso, que en la actualidad, desde la goleada en el Metropolitano, esta con más dudas que nunca. Conozco ya a bastantes que no creen en el técnico blanco y que será casi un milagro que el Madrid gane un raquítico título.
Para empezar, qué hacía Alaba en el equipo. Es un ex-.jugador, lento, parsimonioso, absolutamente vulnerable. Por hacer un equipo suplente muy bueno, lanza a Camavinga al desastre, porque no es ni centrocampista ni es nada, inutilizado además tácticamente por un Bellingham que ya no debe jugar en el Madrid. Añádase que Carreras se ha convertido en una indigestión por la banda.
Por si fuera poco, gracias a la presión de José Angel Sánchez y de su amigo, el "que cae bien Solari", se empeñan en Mastantuono, un petardo de jugador, que se cae, no hace más que perder balones y es mediocre. Además, está cojo, la pierna derecha es de adorno. Que lo cedan o que lo vendan. Es un crimen que, mientras tanto, esté Brahim de suplente.
Por si fuera poco, a Rodrygo no le salió absolutamente nada y la conexión con Mbappé fue insignificante. Cómo puede cometer Alonso el pecado mortal de dejar fuera a Arda Güler, que es el que hace que Mbappé sea un goleador superlativo.
Son muchos pecados mortales del técnico blanco con un Getafe que, simplemente, no te deja jugar, que tiene un terreno de juego pequeño y que de todo lo que propuso el donostiarra, no le salió nada.
Toda una historia histriónica, al borde de la desesperación, porque los nuevos concursantes del donostiarra son la Juve y el Barcelona. En estos dos partidos, sabremos si Alonso se come el pavo de la Navidad.
Se presentó en Austin a 55 puntos del liderato y pone rumbo a México a sólo 40, con la mirada inyectada en sangre, cada vez más convencido de que puede obrar el milagro. Max Verstappen venció con autoridad en Austin por delante de Lando Norris y Charles Leclerc, reducidos a comparsas, enfrascados en su particular duelo, definido más por sus carencias que por sus virtudes. No hubo modo de acercarse al tetracampeón, que enlaza tres victorias en las cuatro últimas carreras para pánico de Oscar Piastri. El líder del Mundial, quinto en la meta, se limitó a pasar desapercibido y a sacar la calculadora hasta cruzar quinto la meta.
Siempre lo hace parecer sencillo, pero baste recordar la suerte que corrieron los tres anteriores polesitters en el Circuito de las Américas, donde Norris acabó cuarto el año pasado, Leclerc fue descalificado en 2023 y Sainz tuvo que abandonar en 2022. Ajeno a estas contingencias, Verstappen lideró de punta a punta, con vuelta rápida abrochó ayer su séptimo grand chelem, superando ya a Lewis Hamilton y a sólo uno del récord de Jim Clark.
En el momento en que retiraron las mantas del Ferrari, dejando al aire los neumáticos de Leclerc, el panorama se despejó aún más para Mad Max. La única prioridad del holandés era doblar la primera curva en cabeza, un logro en apariencia sencillo, pero que ningún autor de la pole había llevado a término desde 2019. A partir de ese momento, sólo debía apretar a fondo para cimentar su ventaja. A partir de ahí, calcar la estrategia de Norris en boxes.
Abandono de Sainz
Verstappen cumplió con creces su cometido, favorecido además por la elección de Leclerc, ganador el año pasado en esta pista. Con los blandos, el monegasco había prendido de inicio sus fuegos artificiales, superando incluso a Norris, obstaculizando de este modo cualquier intento del británico. De sobra sabía Max que no podían permitirse ciertas licencias en McLaren, con Piastri atascado en la quinta plaza, por delante de George Russell.
Durante el primer tercio de carrera, las únicas noticias de McLaren llegaron a través de las advertencias de los comisarios por los track limits. Hasta que en la vuelta 20 enseñaron una bandera blanca y negra a Norris. Si volvía a rebasar alguna línea blanca con las cuatro ruedas sería penalizado con cinco segundos. Por entonces, Lando parecía desesperado a la estela de Leclerc, a quien sólo pudo superar traccionando en la curva 11. Sin gomas, Leclerc suponía otra presa fácil para Lewis Hamilton. Sin embargo, en lugar de cederle paso, los Ferrari se jugaron el pellejo en una absurda pugna, previa al paso por boxes de Charles.
La inercia positiva, reforzada con su podio del sábado en la sprint race, le duró apenas seis vueltas a Sainz. Las prisas fueron malas consejeras para el madrileño, que obsequió al respetable con una fantástica maniobra ante Oliver Bearman en la curva 12, pero que no anduvo tan fino frente a Andrea Kimi Antonelli. Se empeñó Carlos en meter el morro en el interior de la curva 19 y se topó con el Mercedes. Con tan mal fario que el impacto le forzó a la retirada, mientras el italiano marcaba la vuelta rápida rodando penúltimo, sólo tras Alex Albon, que también había chocado con Gabriel Bortoleto.
Sainz, frente a Antonelli, el domingo en Austin.AFP
Mientras tanto, Alonso controlaba los bostezos en la décima plaza, a mitad de camino entre Nico Hulkenberg y Liam Lawson. No daba para más el AMR-25, el octavo coche de la parrilla, así que ese punto debería incluso considerarse como bueno en Aston Martin.
En la vuelta 32, Norris se pasó de frenada en el pit-stop, bloqueando a su llegada al cajetín. Las operaciones de los mecánicos se alargaron 3,8 segundos, un retraso que le obligaba a ceder otra vez la segunda plaza a Leclerc. Por descontado, Verstappen pidió de inmediato su turno y los mecánicos de Red Bull cumplieron con solvencia (2,6 segundos). A partir de ese momento su única preocupación sería redondear el grand chelem, completado gracias al pit-stop de Russell, que le permitía liderar las 56 vueltas.
Norris, por el contrario, debía remar contra corriente, sin abusar en las trazadas, alejándose lo más posible de los bordillos. "No tengo agarre cuando me acerco", lamentaba, en referencia al mal endémico del MCL-39 con aire sucio. Se percibía su desesperación a través de la radio, pero él aguardó su momento. A cinco giros del final, Lando reconquistó la segunda plaza con una bonita maniobra en la curva 12. Muchos metros por detrás, Piastri jamás inquietó a Hamilton. Más que satisfecho con mantenerse lejos del alcance de Russell, el australiano pensó que ese quinto puesto podría valer también un título.
"Ilia va a llegar donde ningún deportista de combate ha llegado nunca". El equipo de Ilia Topuria tiene clara la progresión del Matador. No hablan de los logros del luchador en el octógono sino de la proyección mediática que han ido cuidando desde los inicios de su carrera. "Topuria es un producto perfecto con un equipo muy bien preparado que han sabido aprovecharlo", valora Mario G. Gurrionero, director estratégico de CEG, asesores de Comunicación para Deportistas de Élite.
Topuria, en su momento imagen de un perfume de Dolce & Gabbana, acaba de firmar un nuevo acuerdo de patrocinio con Adolfo Domínguez, además de los que cuenta con Estrella Galicia, Future o Venum, entre otros. Llegarán dos o tres nuevas marcas "grandes" a finales de año y HBO planea una serie sobre su figura. "Sólo otro peleador lo ha hecho antes y se trata de Connor McGregor", explican desde el equipo del luchador la trascendencia que está alcanzando la imagen del hispanogeorgiano para que las plataformas audiovisuales se interesen por el Matador.
Nadie podía imaginar, salvo él, que de colocar hamacas en las playas de Alicante se llegara a convertir en el deportista mundial, entre otros muchos logros, con mayor engagement en redes sociales o, lo que es lo mismo, el que mayor arrastre genera desde el mundo virtual con 230 millones de reproducciones sólo en Instagram. Y eso tiene un precio y no es pequeño y hace que parezca que mover un mundo conservador como es el de las marcas parezca algo sencillo.
Desde el entorno del luchador explican que las conexiones con los patrocinadores no son aleatorias sino que deben ir alineadas con los principios del propio Topuria. Así, en lo que respecta a la alimentación, que es uno de los sectores que más recurre a su imagen, siempre se tienen que promocionar valores saludables. Como ejemplo ponen Mucho, la bebida que el peleador ha desarrollado con Estrella Galicia, que no tiene azúcares ni cafeína. "Hemos preferido crear nuestro producto que firmar con cualquier multinacional", apuntan.
La conexión que ha creado con los jóvenes desde el inicio de su carrera es especial. Si no basta con ver cómo los integrantes de la selección española, otros iconos deportivos mundiales, a los que visitó en la Ciudad del Fútbol de las Rozas antes del partido del combinado nacional en Elche frente a Georgia, le saludaban admirados como si fueran ellos los niños que les apelan en cada entrenamiento a puerta abierta del equipo de Luis De la Fuente. No obstante, revelan desde el equipo del Matador que su público no es puramente masculino y tiene más de un 30% de penetración entre las mujeres.
Topuria saluda a los jugadores de la selección.Ángel Martinez/RFEFEFE
"Es inmaculado", califica Gurrionero como la gran ventaja del luchador. El especialista en comunicación de deportistas de élite no se refiere únicamente al récord, casi irreal, en la UFC: 17 victorias, 15 antes del fin del combate y cero derrotas. Habla también de la imagen que proyecta como persona. "No se ha metido en grandes charcos", explica sobre la importancia de una actitud modélica a la hora de generar confianza en las marcas.
Lo que resulta llamativo en Topuria es que ese impacto mediático lo ha generado desde un deporte de contacto como las artes marciales mixtas, un entorno que no siempre ha estado bien acogido por los patrocinadores, pero que recientemente está cambiando gracias, principalmente, al peleador hispanogeorgiano. "Los deportes de combate han venido para quedarse, y la gente joven los consume mucho", apuntan desde el equipo del Matador.
La moda de los deportes de contacto
Topuria golpea a Volkanowski.Getty
Con Topuria, la atención mediática española ha vuelto a un ring, "tras un valle" de 50 años según apunta Gurrionero y también la de los patrocinadores, lo que no garantiza que la desaparición de su figura o, incluso una derrota, pueda reducir esa "ola a la que hoy se han subido las marcas". Puede ser una inversión "cortoplacista", justifica el especialista en comunicación y cree que esta se centra más en su figura que en el deporte en sí mismo. No obstante, valora que el impacto de Topuria apenas tiene precedentes en el mundo del deporte.
Más allá de su arrastre publicitario, el Matador es consciente de que su legado está en el octógono. Por ello, los múltiples ofrecimientos que le pueden llegar, se deben realizar siempre fuera de sus training camps, los periodos de preparación para un combate, que suelen durar sobre las 12 semanas. De ahí, también que haya invertido más de dos millones de euros en su centro de entrenamiento. Una cantidad que no sale únicamente de las peleas que ha realizado en la UFC, aunque en la última ante Oliveira, debido al aumento de su estatus en la compañía, se haya podido elevar hasta los cuatro millones de dólares. "Cae bien, encanta a todo el mundo y las marcas se aprovechan de ello, veremos cuando pierda", cuenta Gurrionero. Si pierde...
Un libro es una poderosa herramienta para un ajuste de cuentas. No mata como una pistola o un cuchillo, pero mortifica cuando su contenido es como la sosa cáustica para la imagen y credibilidad de los enemigos del autor. Sucede, en ocasiones, que la expectativa es mayor que el efecto, porque la venganza es temerosa cuando quienes escriben tienen causas pendientes con la justicia. Eran los casos de Mario Conde o Sandro Rosell, que acabaron por convertir sus libros en un diario de su paso por la cárcel. Luis Rubiales no la ha pisado, por ahora, pero está imputado en el Supercopa Files y pendiente de su recurso al Supremo por la sentencia en el caso del beso a Jenni Hermoso. El libro que ha escrito junto a su padre, aunque lo firme el ex presidente de la Federación, está hecho desde el profundo y visceral resentimiento de los Rubiales. Luis&Luis contra todo y contra todos, incluso contra su propio apellido, en la figura del tío Juan, al que consideran el gran traidor a la familia. Matar a Rubiales es, pues, una crónica negra en la que el fútbol es casi un decorado para las cargas de profundidad que a lo largo de 502 páginas caen sobre la política, que empieza por el Gobierno actual, el periodismo y el feminismo.
Pedro Sánchez y Rubiales en la Moncloa.EFE
La cohabitación de Rubiales con el poder, fuera como amigo o enemigo, fue constante y peligrosa, como demostraron las grabaciones que afloraron, una vez hackeado su teléfono. De lo grabado, algo se sabe, pero no todo. De lo hablado, susurrado y escuchado, se conoce poco. Hasta dónde llega el ex presidente de la Federación es un secreto bien guardado por la editorial Última Línea, que no permite divulgar el contenido, preparado como una bomba para la gran presentación en Madrid, el 13 de noviembre.
La fecha está deliberadamente escogida, porque vuelve a ser semana de selecciones, cuando la Roja y la Federación, de cuyos personajes habla, estarán bajo el foco. Rubiales nombró a Luis de la Fuente, que primero aplaudió efusivamente en la Asamblea de la vergüenza, al grito de «¡no voy a dimitir!», y después renegó del presidente. Con muchas de las personas, directivos, técnicos y ejecutivos o ejecutivas, que han sobrevivido a las purgas en Las Rozas y le dieron la espalda, es con quien Rubiales está más dolido.
Una vez presentado en Madrid, Rubiales hará una gira por varias ciudades para explicar su relato, el de «una conspiración de poderosos de diferentes ámbitos de la vida pública española: del Gobierno, algunos partidos políticos, del fútbol, del rentable mundo del feminismo, de algunos medios convenientemente engrasados y de algunos personajes que no serían nada si no tuvieran en Luis un enemigo». De esa forma lo explica la editorial, según el traslado que ha hecho Rubiales.
Secretos de la selección femenina
Por orden expresa del ex dirigente, no hay adelantos previos ni entrevistas a medios de comunicación tradicionales, por los que se siente maltratado. La campaña previa, para acompañar el lanzamiento, la habría hecho Rubiales con youtubers en entrevistas ya preparadas. Es algo que el dirigente ya hizo en el pasado, con la exclusiva concedida a Alvise Pérez, actual parlamentario europeo al frente de la formación antisistema Se Acabó la Fiesta. Rubiales no quiere que se acabé la suya.
Rubiales y Jenni Hermoso, en el podio de Sydney.
Jenni Hermoso es uno de los personajes centrales, a la que el libro va a volver a poner en el prime time de la polémica apenas dos semanas después de regresar a la selección de la mano de Sonia Bermúdez. El beso no consentido que recibió del ex presidente, en la celebración del título mundial, en Sydney en 2023, precipitó la caída del dirigente. Lo mismo sucede con la selección femenina en su conjunto, con el plante de las 15 o las quejas sobre la convivencia del grupo que trasladaba Jorge Vilda. Una rebelión que provocó cambios necesarios, pero con episodios escabrosos pendientes de contar.
La gestación de la Supercopa y su relación con Gerard Piqué, también imputado en el proceso judicial, tienen su espacio en el libro. Los audios en los que el ex presidente de la Federación y el ex jugador del Barcelona mercadeaban con el reparto de dinero fue su primera gran crisis de credibilidad.
Javier Tebas, en un acto de la Liga Genuine.SERGIO PEREZEFE
Entre los enemigos de Rubiales ha habido pocos como Javier Tebas, cuyo enfrentamiento se remonta al tiempo en el que el primero presidió la AFE. Con pocos tiene tantos deseos de ajustar cuentas, aunque sabe que Tebas responde a fuego en los tribunales y eso puede tener graves consecuencias económicas, en un momento en el que Rubiales tiene las cuentas embargadas por la justicia, lo que le impide seguir con sus proyectos empresariales, algunos vinculados al sector hotelero.
Haber puesto en marcha la exitosa candidatura del Mundial 2030, llevarla a la Moncloa y sentirse, hoy, como un apestado, es algo que Rubiales no perdona, por lo que la política tiene su espacio en el libro, con Pedro Sánchez entre los personajes centrales. Luis Rubiales padre, miembro del PSOE con cargos en la administración andaluza, también se sintió de un modo parecido al ser vinculado con los ERE. La alta política y la política deportiva merecen su atención, ya que Rubiales se enfrentó a Miguel Cardenal e Irene Lozano, entre otros, o compartió viaje y cosas que contar con Víctor Francos. Su relación con Alejandro Blanco, uno de sus apoyos, se rompió cuando el presidente del COE le dijo que debía dimitir antes de la sonora y polémica Asamblea.
Un día antes del lanzamiento del libro de Rubiales, Planeta lanzará la esperada autobiografía del Rey Emérito, Juan Carlos I, que comparte resentimiento con el ex presidente de la Federación, aunque bajo el título de Reconciliación. El objetivo de Matar a Rubiales no es precisamente ese. Es el de morir matando.
Son las nueve de la mañana en Boston y Hugo González (Madrid, 2006), el último prodigio del baloncesto nacional, responde la llamada de EL MUNDO un rato antes de acudir al Auerbach Center. Es su primera entrevista con un medio español y será uno de sus últimos entrenamientos antes de debutar con los Celtics, el jueves ante los Sixers en el arranque de la temporada NBA. "Miras al techo y ves todas esas camisetas retiradas. Havlicek, Robert Parish, Larry Bird... Empiezo a conocer toda esa historia, se respira tradición. Es la franquicia que más anillos tiene, no es un equipo cualquiera. Por eso considero que vestir esta camiseta es una responsabilidad", reflexiona.
Ha sido un verano único e intenso para la familia González Peña. Desde que el pasado 26 de junio, apenas unas horas después de conquista la Liga con el Real Madrid en Valencia, la madrugada trajera la elección del primogénito en el puesto número 28 del draft. A la capital de Nueva Inglaterra se mudaron Montse, ex jugadora profesional, y Darío, el pequeño (14 años ahora) que sigue los pasos. También la perrita Kora. No Paco, un clásico del baloncesto madrileño, por motivos laborales. Todo en torno a la canasta, desde la infancia en San Agustín de Guadalix. "He crecido en ese ambiente y puedo estar muy agradecido por ello. Gracias a mis padres nunca me perdí un entrenamiento ni un partido. Hicieron un gran esfuerzo".
¿Cómo está siendo la adaptación a la NBA y a EEUU?
Buena, aunque todo lleva un proceso, evidentemente. Por ahora las cosas están saliendo bien. La ciudad es muy bonita, con muchas cosas que ver. Tiene historia y por suerte es un poco 'europea', con edificios no tan altos, por decirlo así. Con la ayuda de los Celtics me estoy adaptando bien. Después de la Summer League volví a España para 10 días y llevo seguido aquí desde el 9 de agosto, más de dos meses. Para todos es algo nuevo, sobre todo para mi madre y mi hermano, que aún no hablan mucho el idioma.
¿Usted sí, no? Ya lo dejó claro su propio entrenador, muy enfadado con algunas informaciones confusas.
Pagué el precio de no ser claro, y eso que me habían avisado. Se me sacó de contexto. Y estoy agradecido a Mazzulla. Me impactó su reacción.
¿Siente que la NBA era el siguiente paso de su carrera?
Lo estuve madurando mucho tiempo y es el rumbo que quería. Pensaba que era algo bueno para mí. Inmediatamente, pero sobre todo de cara al futuro. Por suerte, nunca me he arrepentido de mis decisiones. Lo tuve claro, aunque un día jugara bien y salieran tres artículos y otro mes no jugara mucho en el Madrid y pareciera que se olvidaban un poco de mí.
Y sin pasar por la NCAA, como casi todos ahora.
A parte de que hubiera oportunidades para ir a la NCAA, en mi balanza personal siempre estuvo quedarme compitiendo en el Real Madrid. Me quedaba con jugadores, casi todos, que habían jugado en NBA durante varios años. Iba ser lo más cerca de tener un año rookie sin estar en la NBA. Es lo que yo pensaba. Nunca he querido dar pasos gigantes, siempre intermedios.
¿Esperaba jugar más la temporada pasada?
La temporada fue de aprendizaje. He tenido un modelo a seguir de jugadores súper exitosos, leyendas en el baloncesto nacional e internacional. Quieres ser como los que estás viendo. Ves su rutina, cómo trabajan, lo que les ha llevado a ser lo que son y simplemente lo intentas replicar.
Hugo González, en el vestuario de los Celtics.Boston GlobeMUNDO
Especialmente a Rudy. ¿Tan importante fue?
Desde pequeño siempre me ha gustado mucho Rudy. Yo quería jugar como él. Sobre todo cuando me fui desarrollando más como un alero. Me ponía vídeos repetidos de sus jugadas, para analizar el proceso mental que él seguía en cada caso. Un año con él, el último de su carrera, más que una experiencia, fue un privilegio. Estoy muy agradecido de que me enseñara tantas cosas. Cuando el Palacio le ovacionó en su último partido algo cambió. Dejé de idolatrarle como el niño que le veía en la tele y alucinaba, o cuando me cruzaba con él en Valdebebas. Ese día de su despedida pensé: 'ojalá algún día yo pueda tener algo parecido'.
Y del Madrid a los Celtics, posiblemente las dos entidades más laureadas de la historia del baloncesto.
La verdad es que la noche del draft no sabía nada, todo son sorpresas. Pero cuando me eligieron los Celtics, fue una oportunidad enorme. Es una responsabilidad. No soy Hugo González jugador de baloncesto. Soy Hugo González, jugador de los Celtics. Representas a una entidad muy exitosa. Y esperan de ti lo mejor, dentro y fuera de la pista.
¿Con Tatum lesionado de larga duración, cuál es el objetivo esta temporada y el rol que intuye?
Aunque ahora mismo no este Jayson, el objetivo sigue siendo ganar. En lo personal, no es que tenga un papel definido. Tengo que aportar al equipo lo que necesite en cada momento. Ellos saben cuáles son mis características. Me piden que las intente explotar, que juegue como sé. Que me coma la pista.
Le llueven los elogios por su defensa y su intensidad.
Cuando has llegado hasta aquí haciendo una cosa, lo mínimo que esperan de ti es que intentes dar lo mismo. Sé que puedo mejorar en todo lo que hago en el baloncesto, pero también que lo que mejor hago está en las ganas que le pongo y el esfuerzo que le dedico. Si hay algo que puedo mantener siempre en mi carrera, es eso.
Cuando le preguntan sus amigos, ¿qué les cuenta del universo NBA?
Les intento explicar que, por ejemplo, por cada puesto de trabajo que hay en un club europeo, aquí hay tres o cuatro personas. Imagina, hay casi un entrenador por jugador. Tareas que pueden parecer menores, gente que trabaja en la sombra y que hace que esto funcione de maravilla.
Hugo González, durante un partido de pretemporada con los Celtics.Mark BlinchMUNDO
¿Y las novatadas al rookie?
No muchas. De momento, lo máximo fue que tuve que llevar una baraja de cartas al avión.
¿Por dónde pasa su evolución como jugador?
Me encantaría decirte algo concreto en lo que tengo que mejorar... El tiro, tengo que ser más fiable y regular. No tener un día extraordinario y dos malos. La toma de decisiones, el bote, en alguna lectura defensiva... Un poco todo. Por suerte, todavía me queda mucho.
¿Cómo es Joe Mazzulla, un entrenador de 37 años?
Muy exigente, pero con eso no hay ningún problema. Lo prefiero. Él espera de ti cada día la más exquisita perfección. Te exprime hasta que saca todo lo que puedes dar. Y forja unas relaciones personales muy fuertes.
¿Quiénes son sus ídolos NBA?
Siempre me ha gustado mucho Ginóbili. Es mi jugador favorito de la NBA. Me quedo con él. Me enfrenté a Santi Aldama en pretemporada que, siendo los dos únicos españoles, fue divertido. Y será especial con Luka (Doncic), por lo que supone para el Madrid y para los chicos jóvenes que salimos de allí.
¿Siente que todo le está pasando demasiado deprisa?
Siento que estoy cumpliendo un sueño, el de verme con los mejores del mundo. Algo que te marcas como objetivo cuando eres niño. Porque siempre he querido más. Siempre he sido ambicioso y estoy orgulloso de ello. Desde los 14 años quería jugar en el Palacio. Y, cuando llegué a mi primera pretemporada con el Madrid, que no tenía ni 17, pensé: 'Ahora la cosa se pone seria'. Ese primer día de entrenamiento estaba ahí y de repente a mi alrededor aparecen el Chacho, Tavares... Siempre he tenido ganas de que pasen esas cosas. Y cuando llegan, con todos los nervios del mundo, lo disfrutas.