Ekstrom y un histórico Edgar Canet mandan de entrada en el Dakar

Ekstrom y un histórico Edgar Canet mandan de entrada en el Dakar

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El sueco Mattias Ekstrom (Ford Raptor) se impuso, por tercera edición consecutiva, en la categoría de coches en el prólogo del Dakar 2026, mientras que en motos ganó la joven esperanza española Edgar Canet (Red Bull KTM).

El piloto nórdico, tercero en la pasada edición del raid, marcó un tiempo de 10:48.7, con el que aventajó en ocho segundos al estadounidense Mitch Guthrie (Ford Racing), al belga Guillaume de Mevius (X-Raid Team) y al catarí Nasser Al-Attiyah (Dacia), cinco veces ganador del Dakar y de nuevo uno de los grandes aspirantes a la victoria final junto al triunfador en 2025, el saudí Yazeed Al Rajhi (Overdrive Racing), sexto a 14.

Ekstrom ya ganó en el prólogo en 2023 en Sea Camp, en las proximidades de Yangu, y en 2024 en Alula y, con esta victoria, ya ha logrado una victoria parcial en los cuatro últimos Dakars. En total acumula seis.

Carlos Sáinz (Ford Raptor), cuatro veces ganador de la prueba, concluyó en la octava plaza, a 15 segundos de Ekstrom, mientras que Nani Roma, con la misma montura, cerró la jornada en la undécima plaza a 18 y Cristina Gutiérrez (Dacia) en la decimocuarta a 26, por delante de otro ilustre y compañero de equipo, el francés Sebastien Loeb (Dacia), que cedió 34.

Ultimate

En la categoría Ultimate de coches no cuenta el tiempo de este prólogo, ya que tan solo sirve para establecer el orden de salida en la primera etapa, de este domingo, también con salida y llegada en Yanbu, con 518 kilómetros totales, 305 de ellos cronometrados. La primera parte de la especial transcurrirá por terreno duro y con tramos muy estrechos y luego se pasará a una segunda con zonas mucho más arenosas y pistas rápidas donde aparecerán pequeñas dunas.

Mientras tanto, en motos, el español Edgar Canet (Red Bull KTM) se convirtió en el ganador más joven de una etapa de motos en la historia del Dakar al dominar el prólogo con tres segundos de ventaja respecto a su compañero de equipo Daniel Sanders y cinco respecto al estadounidense Ricky Brabec (Monster Energy Honda).

Canet, con tan solo 20 años, 9 meses y 18 días, marcó un tiempo de 11:31.9, imbatible para el resto de competidores. Sanders, vencedor el año pasado y campeón mundial de la especialidad, fue el que más se le acercó, y Brabec, vencedor en 2024, completó el podio del día.

El argentino Luciano Benavides, otro piloto del Red Bull KTM Factory, fue cuarto a once segundos, mientras que el español Tosha Schareina (Monster Energy Monda), aspirante a la victoria final, fue séptimo al ceder 23 segundos respecto a Canet.

El piloto de La Garriga (Barcelona) aseguró al llegar a meta que se encontraba "muy contento" al terminar el prólogo "con muy buenas sensaciones". "Me he podido anticipar a los peligros leyendo el road boak (libro de ruta) al 100%, lo que significa que tengo buena seguridad encima de la moto. Ha salido un buen tiempo. Muy contento con mi ritmo. No podía haberlo hecho mejor. Es la mejor manera de empezar el rally, con buena seguridad encima de la moto", apuntó el español, campeón el pasado año en la categoría E2.

"He marcado el mejor tiempo, pero, como todos sabemos, esto es muy largo y acaba de empezar, además ahora ya estamos en la máxima categoría y los rivales son duros y experimentados. Pero, ahora, estoy feliz con lo conseguido, somos rápidos y eso es bueno", comentó.

Canet se convierte en el el decimocuarto piloto español en imponerse en el Dakar, tras Joan Barreda (29), Jordi Arcarons (27), Marc Coma (24), Nani Roma (13), Isidre Esteve (8), Carlos Mas (6), Óscar Gallardo (4), Juan Pedrero (2), Carlos Sotelo (2), Josep Lluis Steuri (2), Tosha Schareina (2), Jordi Viladoms (2) y Lorenzo Santolino (1).

Este último, con Sherco y que aspira a completar un buen Dakar, optó por la cautela para no arriesgar más de lo debido a la vista de su reciente lesión en el pie derecho que le obligó a pasar por el quirófano. Cedió un minuto y siete segundos con Canet y algo más de 40 segundos respecto a los grandes favoritos.

Los detalles del interés de Sergio Ramos en comprar el Sevilla: más imagen que dinero y Monchi como figura clave

Los detalles del interés de Sergio Ramos en comprar el Sevilla: más imagen que dinero y Monchi como figura clave

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Tras las campanadas, el 2026 ha introducido un giro inesperado en el ya enrevesado proceso de venta del Sevilla FC. Sergio Ramos, el central de 39 años que acaba de cerrar su etapa en Rayados de Monterrey, ha alterado el escenario, situando su nombre en el centro de las negociaciones, respaldado por un nuevo grupo de inversores, según informaron Radio Sevilla y COPE. Ramos no aparecería como comprador principal, sino como el rostro visible de un proyecto mucho más complejo.

Según fuentes próximas a las negociaciones, se trata de una oferta económica relevante, que incluso superaría los 2.700 euros por acción planteados por el grupo estadounidense que había avanzado posiciones tras revisar las cuentas del club. Hasta hace apenas unos días, los norteamericanos eran considerados favoritos para hacerse con el control de la entidad, pero las conversaciones se enfriaron tras una due diligence -auditoría previa a la transacción-que subrayó la delicada situación financiera del Sevilla.

En las oficinas de Nervión se ha recibido con sorpresa el repentino interés de Ramos por entrar en la operación. Dentro del club se da por hecho que el central no actúa solo, sino como intermediario o figura de referencia de un grupo inversor de envergadura. Más como símbolo y elemento de vinculación emocional de la futura propiedad que como empresario, un papel que aporta legitimidad social al proyecto, aunque no borra del todo la relación ambigua que sigue manteniendo con parte de la grada.

El volumen económico que se maneja -cifras que podrían situarse cerca de los 300 millones de euros necesarios para sanear la deuda acumulada- queda lejos del patrimonio personal de un futbolista, por muy consolidados que estén sus negocios. Se trataría, en definitiva, de capital exterior que busca una cara reconocible, capaz de generar confianza y de añadir un garabato sentimental a un proyecto eminentemente financiero.

Monchi, la clave

La entrada de Ramos adquiere una dimensión aún mayor por su vínculo con Ramón Rodríguez Verdejo, Monchi, figura capital en la historia reciente del Sevilla tras sus dos etapas como director deportivo (2000-2017 y 2019-2023). Ramos es vocal del CD San Fernando 1940, el club fundado hace apenas seis meses y presidido por Monchi tras la desaparición del anterior San Fernando CD. Su hermano, René Ramos, también forma parte de la estructura directiva. Un entramado que no es casual y que conecta con otros intentos de articular una alternativa sevillista a las ofertas de capital extranjero. Ese mismo entorno ya había sido señalado en anteriores movimientos para impulsar una vía de capital local, con el empresario Antonio Lappi y el periodista Fede Quintero entre los nombres que orbitaban alrededor de esa opción.

El ex portero sigue teniendo ascendencia sobre la grada blanquirroja y su figura -y su legado- amortiguaría la llegada de una propiedad ajena al ecosistema tradicional del club. Con Monchi se aspira a reconstruir un Sevilla sostenible, ambicioso y competitivo, lejos de la precariedad institucional y deportiva actual; con un entrenador, Matías Almeyda, que trata de sostener sobre el césped un proyecto frágil con una plantilla cogida con alfileres.

La cercanía de la familia Ramos con Monchi dibuja un escenario en el que el central podría convertirse en la palanca definitiva para facilitar su regreso al Sevilla o, al menos, para integrarlo en un proyecto que aspire a recuperar la estabilidad institucional de un club instalado desde hace años en la melancolía.

Desde dentro del consejo de administración, el anuncio de que Ramos presentaría una oferta formal ha generado desconcierto. Su retorno como futbolista en 2023 no limó por completo las asperezas entre el jugador y la grada. Su salida al Real Madrid y determinados gestos en el Ramón Sánchez-Pizjuán siguen presentes en la memoria colectiva del sevillismo.

Monchi, ex director deportivo del Sevilla.

Monchi, ex director deportivo del Sevilla.AFP

El club que Ramos estaría en disposición de heredar, si los accionistas aceptan la oferta, es una entidad debilitada y con un rumbo incierto. La última junta de accionistas, celebrada el pasado 16 de diciembre, reveló pérdidas de 54 millones de euros. La deuda reconocida ronda los 70 millones, aunque hay quien la duplica e incluso triplica. La fragmentación accionarial -con la familia del Nido, José Castro junto al Grupo de Utrera, la familia Alés, la familia Carrión y el denominado Grupo de los Americanos- ha marcado los últimos años del club, agravada por el enfrentamiento público entre padre e hijo Del Nido, con episodios judiciales y cruces de reproches en redes sociales.

Pese a este contexto, el Sevilla conserva activos de enorme valor. Un estadio como el Ramón Sánchez-Pizjuán, situado en el corazón de la ciudad, una ciudad deportiva recientemente remodelada y una masa social fiel y exigente, parte esencial del éxito de un club que durante años fue modelo de gestión, heptacampeón europeo y dinamizador de la competición doméstica. La recuperación de ese estatus continúa siendo un proyecto atractivo para inversores con una mirada a largo plazo.

Los próximos días serán determinantes. La venta del Sevilla, que hace apenas una semana parecía encaminada hacia manos estadounidenses, ha vuelto a abrir un abanico de escenarios. Y Sergio Ramos, el sevillista pródigo, se ha convertido en un factor inesperado en un proceso que parecía decidido, capaz de reabrir un corazón que el sevillismo daba por cerrado.

Redes detrás de las porterías y un aviso antes de recibir a Joan García en el campo del Espanyol: "No creo que puedan dar lecciones a nadie. Recuerden a Luis Figo"

Redes detrás de las porterías y un aviso antes de recibir a Joan García en el campo del Espanyol: “No creo que puedan dar lecciones a nadie. Recuerden a Luis Figo”

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Dicen que del amor al odio, muchas veces, solo hay un paso. Y en un deporte que levanta tantas y tan encendidas pasiones como el fútbol, a decir verdad, no resulta demasiado difícil comprobarlo. El próximo que podrá vivirlo seriamente en sus carnes es Joan García. Quien fue el curso pasado uno de los héroes para sellar la permanencia del Espanyol, se ha convertido, tras su fichaje por el Barça, en una suerte de ídolo repudiado. En verano de 2025, en cuanto se confirmó su llegada a la entidad barcelonista, las redes se llenaron de mensajes como mínimo muy poco amables dirigidos hacia su persona. Y, ya entonces, empezaron a calentarse los motores, y también, los ánimos, con vistas a un recibimiento más que hostil en su previsible retorno a Cornellà-El Prat defendiendo el escudo del gran enemigo de los periquitos.

Desde el entorno blanquiazul, sobre todo, y también desde el azulgrana, se ha buscado la manera de rebajar un poco las cosas a la vista de un derbi que se prevé de alta tensión. El Espanyol llega al partido en plena racha de buenos resultados, encaramado al quinto puesto de la clasificación. En el club entienden que, para seguir por este buen camino, es fundamental contar con el apoyo de los suyos en su estadio, con lo que un posible cierre podría ser catastrófico para sus intereses. Para curarse en salud, además de buscar un perfil más o menos bajo a la hora de hablar de su ex guardameta, han optado por una medida muy poco habitual: colocar redes detrás de las dos porterías. La idea es evitar que objetos contundentes puedan llegar a impactar en un Joan García que, sin duda, será recibido muy de uñas por quienes no hace tanto eran sus incondicionales. Además, al considerarse como partido de alto riego, no se permitirá el acceso al recinto si se lleva cualquier tipo de simbología del Barcelona (camisetas, etc...).

En el club azulgrana, mientras, están seguros de que el meta sabrá aislarse de todo este ruido. «En estos días no he visto ninguna diferencia en él a la hora de trabajar. Será especial, eso seguro, pero está en un buen estado de forma, tiene confianza y cree en su calidad. Además, es el mejor escenario para demostrarlo», apuntó sobre el arquero Hansi Flick. Para el alemán, es su primera opción bajo los palos. Y, desde su punto de vista, su fichaje, por el que se abonaron 25 millones de euros más el IVA correspondiente para hacer frente a la cláusula de rescisión impuesta por el Espanyol, ha sido sin duda todo un acierto. «Lo veo muy centrado y ha jugado muy bien en este medio año que lleva aquí. Ha demostrado que firmarlo fue una decisión acertada. No me preocupa en absoluto cómo le puede afectar el ambiente. Es nuestro número uno», recalcó el técnico barcelonista, quien quiso hacer un llamamiento a la concordia a horas del choque.

Reacción blanquiazul

«Lo más importante es apoyar a tu equipo, no ir en contra del otro. Hay que enviar energía positiva a los tuyos, centrarte en los tuyos y no en el rival», expuso. «Somos humanos. El respeto es lo más importante y espero que todo el mundo se comporte de forma adecuada», abundó un Flick que elogió la labor de Manolo González. «Es increíble lo que está haciendo. Está teniendo mucho éxito, lleva cinco victorias consecutivas, y su equipo es agresivo y va bien en transición. Para ganar, debemos jugar al mejor nivel», advirtió.

El entrenador blanquiazul, por su parte, también buscó rebajar la tensión, pero se mostró un tanto suspicaz con todo el revuelo que se ha levantado. «No entiendo estas historias, no pasará nada, la gente es consciente de lo que tiene que hacer. Generalmente, tienen un comportamiento excelente. En este aspecto, no le daremos más vueltas. Los aficionados van a apretar, nadie va a venir con ramos de rosas, igual que cuando vamos al Camp Nou y nos cantan 'a Segunda'. No pasa nada. Se le está dando muchas vueltas a todo. Igual están esperando que pase algo para perjudicar al Espanyol», señaló, acordándose de Figo. «Lecciones de comportamiento, no. Recuerden cuando Luis Figo fue al Camp Nou. Creo que no están en condiciones de dar lecciones a nadie. El aficionado del Espanyol se va a comportar», zanjó.

El regreso de Carvajal en la urgencia de un Madrid al límite: "Es la voz de mando"

El regreso de Carvajal en la urgencia de un Madrid al límite: “Es la voz de mando”

«Es la voz de mando en el vestuario. Sin él, todo es más difícil». Será casualidad, o no, pero las ausencias de Dani Carvajal han coincido con las mayores fracturas del Real Madrid tanto dentro como fuera del césped. Por eso, por la necesidad deportiva de su presencia en el lateral derecho y por la imperiosa obligación de tener una voz de mando dentro de un vestuario sin norte desde hace tiempo, su vuelta a los entrenamientos este sábado y su más que posible entrada en la lista de convocados para la Supercopa de España en Arabia Saudí alimentan un poco los ánimos de Xabi Alonso y su cuerpo técnico, en constante duda desde hace varias semanas.

Carvajal se rompió la rodilla el 5 de octubre de 2024 en una acción fortuita con Yeremi Pino, futbolista del Villarreal. El Madrid arrancaba entonces su temporada, había ganado la Supercopa de Europa en verano, el primer título tras la llegada de Kylian Mbappé, y confiaba en el buen hacer de Carlo Ancelotti desde el banquillo para compensar los egos personales y futbolísticos del grupo.

Pero a partir de esa lesión, capricho del destino, la plantilla del Madrid se descompuso. Perdió 0-4 en el Bernabéu ante el Barça, Vinicius perdió el Balón de Oro y desde ahí todo se complicó, cayendo en Arabia, en Champions contra el Arsenal, en la final de Copa y en la lucha por la Liga. Fue el final de Ancelotti y se cimentaron las críticas sobre algunas estrellas.

En el Mundial de clubes llegó Xabi Alonso y volvió al grupo Carvajal, que pudo disputar unos minutos en la semifinal contra el PSG. Su presencia ayudó a conectar al técnico, compañero suyo en el año de la Décima y en la selección, con los futbolistas, y el panorama parecía positivo tras el paso por América.

En el inicio de temporada, Carvajal se rotó con Alexander-Arnold en el lateral derecho y el Madrid acumuló sólo una derrota en los primeros tres meses del curso, el doloroso 5-2 del Metropolitano. Pero llegó noviembre, y en una fecha muy similar a la de su grave lesión de 2024, Carvajal empezó a tener dolores en la rodilla operada y decidió parar para volver a pasar por el quirófano. Un palo para Alonso, que perdió al líder del vestuario, y para los compañeros, jóvenes y sin el peso histórico que un equipo como el Madrid necesita para afianzarse como portavoz de la plantilla.

Carvajal disputó 19 minutos en el clásico contra el Barça el 26 de octubre, y desde entonces se ha perdido 12 partidos. El balance lo explica casi todo: seis triunfos para el Madrid, tres empates y tres derrotas. Unos resultados intolerables en el entorno del conjunto blanco que han dejado a Xabi Alonso sin otra derrota a la que agarrarse.

Por eso el vestuario y el cuerpo técnico celebraron los minutos que pasó Carvajal en el césped con los compañeros en la mañana de ayer. Nadie le quiere forzar, pero verle con el grupo «pone firme», dicen en Valdebebas, a los demás en tiempos de crisis y dudas. Y él, consciente de la situación urgente que vive el Madrid, no quiere frenar.

Luka Modric: "Papá me llevó al ataúd y me dijo: 'Hijo, dale un beso al abuelo'. Todavía hoy me pregunto: ¿cómo se puede matar a un hombre bueno, a un hombre justo? ¿Por qué?"

Luka Modric: “Papá me llevó al ataúd y me dijo: ‘Hijo, dale un beso al abuelo’. Todavía hoy me pregunto: ¿cómo se puede matar a un hombre bueno, a un hombre justo? ¿Por qué?”

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Luka Modric —seis veces campeón de la Champions League, Balón de Oro, mejor jugador del Mundial de 2018 y con 194 partidos con la selección croata— es el jugador más veterano de la Serie A. Sin embargo, no parece un futbolista. Pequeño, menudo, modesto, reservado, extremadamente amable con todos y sin un tatuaje. Un genio humilde. Hablamos español, un idioma que Luka domina a la perfección, además de inglés. Está aprendiendo italiano, «pero a veces lo confundo con el español y no me gusta equivocarme. Soy Virgo. Perfeccionista. Mis hijos me llevan ventaja en el idioma».

Luka, ¿es cierto que era hincha del Milan de niño?
Es cierto. Era hincha del Milan por mi ídolo de la infancia: Zvonimir Boban, el capitán de Croacia que estuvo a punto de ganar el Mundial de Francia 1998.
Croacia sufrió una flagrante injusticia: en la semifinal, Thuram anotó el gol del empate tras cometer una falta clara.
Para nosotros fue algo increíble. Un pequeño país, que emergía de una guerra devastadora, se enfrentaba al mundo. Todos nos sentíamos muy orgullosos. Yo no tenía ni trece años y mi padre me regaló un chándal del Milan".
Y aquí está, en Milanello.
La vida siempre te sorprende. Suceden cosas que jamás imaginaste. Estaba convencido de que terminaría mi carrera en el Real Madrid, pero en cambio... Pero siempre he pensado esto: si alguna vez tuviera otro equipo, sería el Milan. Estoy aquí para ganar.
¿Es posible el Scudetto?
En el Milan, siempre hay que jugar para ganar, solo para ganar.
¿Ya este año?
Es posible. Pero es un año largo. En el fútbol hay que pensar partido a partido. Si empiezas a planificar con meses de antelación, te perderás.
¿Cuál es el secreto de la longevidad? ¿Cómo se juega a su nivel a los cuarenta?
El amor. Amar el fútbol, pensar en el fútbol, vivir para el fútbol. El fútbol, junto con mi familia, es lo más importante que tengo. El secreto es la pasión. La dieta y el entrenamiento son secundarios. Para mantenerse en la cima durante mucho tiempo, se necesita corazón. Soy tan feliz entrenando como cuando jugaba de niño.
Es usted uno de los mejores futbolistas del mundo, pero parece una persona normal.
Exactamente. Me encanta la normalidad. Una familia normal, una vida normal, las pequeñas cosas. No me siento único. En mi vida nunca he pensado, ni por un segundo, que fuera superior a nadie. Si no hubiera sido futbolista, me hubiera gustado ser camarero.
¿Camarero?
Era bastante bueno. Y me gustaba. Estudié en la escuela de hostelería de Borik. El primer año, nos formamos en el restaurante Marina de Zadar, donde se celebraban banquetes de boda. Se me daba bien servir bebidas y en las bodas croatas la gente bebe mucho. Lo único que no me gustaba era fregar los platos.
Pero su historia no es común.
No fue fácil, pero mis padres, Stipe y Radojka, me inculcaron valores importantes: respetar a todos y ser humilde. Mi padre era trabajador y mi madre costurera. La humildad ayuda, tanto en el campo como en la vida. Mi tío Zeljko también fue crucial para mí. Él y mi padre son gemelos idénticos, crecieron en simbiosis, hablan diez veces al día y, como mi tío no tiene hijos, tenemos un vínculo especial.
Su abuelo Luka también fue importante.
Llevo su nombre con orgullo. De niño no fui a la guardería y siempre lloraba, así que me llevaron a la «casa de arriba», al pie del monte Velebit, en Dalmacia. Era la casa de mantenimiento: mi abuelo se encargaba del mantenimiento de la carretera. Estaba a media hora a pie de la «casa de abajo», donde vivían mis padres. Mi abuelo me enseñó a palear nieve, apilar heno y a llevar el rebaño a pastar. Crecí con animales y disfrutaba tirando de los rabos de las cabras. Creo que allí aprendí a jugar al fútbol, entre las ovejas y las rocas.
Su abuelo fue asesinado por chetniks serbios.
No me gusta hablar de esto. Estás reabriendo una herida terrible.
Lo sentimos.
(Luka Modric guarda silencio un momento. Luego continúa). Era diciembre de 1991, tenía seis años. Una noche, mi abuelo no volvió a casa. Fueron a buscarlo. Le habían disparado en un campo junto a la carretera. Tenía sesenta y seis años y no le había hecho nada malo a nadie. Recuerdo el funeral. Papá me llevó al ataúd y me dijo: «Hijo, dale un beso al abuelo». Todavía hoy me pregunto: ¿cómo se puede matar a un hombre bueno, a un hombre justo? ¿Por qué?
¿Por qué lo mataron?
Porque era la guerra. Mi padre se ofreció como voluntario. Tuvimos que dejarlo todo atrás, de la noche a la mañana. Amigos, seres queridos, pertenencias... Primero nos refugiamos en Makarska, en el campo de refugiados del orfanato. Luego en Zadar.
Hotel Kolovare, el comienzo de una nueva vida.
Nos dieron una habitación en la planta baja: papá, cuando estaba allí, mamá, mi hermana Jasmina y yo dormíamos en una cama individual. Fuera, en el aparcamiento del hotel, jugábamos al fútbol desde la mañana hasta la noche. Corría con mi chándal del Milan, soñando con ser futbolista algún día. Incluso mis botas eran de marca italiana.
¿Aún las recuerda?
Negras y verdes, un número más grande que el mío. Las más hermosas de mi vida.
¿Qué clase de vida era?
Te diré la verdad. Si no fuera por las bombas, que eran frecuentes y nos obligaban a refugiarnos en refugios subterráneos cuando sonaba la alarma, puedo decir que fue una infancia normal. O quizás normalizada, en el sentido de que el fútbol nos ayudó a vivir la vida como debe ser a esa edad. Éramos muchos niños, pero también jugábamos contra adultos. Allí aprendí que en el campo nadie te regala nada. Esos años me hicieron quien soy.
Las guerras no han terminado.
Es una locura. No entendía las de entonces, no entiendo las de hoy. La vida es maravillosa. La guerra lo arruina todo, sin razón alguna.
Croacia tiene menos de cuatro millones de habitantes. Sin embargo, destaca en el deporte, empezando por el fútbol. En Rusia 2018 y Catar 2022, Italia ni siquiera estaba entre los mejores, mientras que ustedes quedaron segundo y tercero. ¿Cuál es el secreto?
La mentalidad. Saber sufrir, no rendirse nunca. Nos enseñaron que para conseguir algo hay que luchar. Y luego hay que defenderlo. El talento cuenta, pero no es suficiente. Creo que la experiencia de la guerra influyó en toda mi generación en este sentido.
El fútbol italiano, por otro lado, atraviesa una situación muy difícil. ¿Será la mentalidad lo que falta?
Quizás. Pero espero volver a verla en el Mundial. Crecí con la leyenda del fútbol italiano.
Muchos ven a Pirlo en usted.
La comparación me honra. Pirlo es seis años mayor que yo, él abrió el camino. Pero mi ídolo, aparte de Boban, era Francesco Totti. En la Serie A tenían jugadores fabulosos. Los veía y me decía: ese es el fútbol que quiero jugar.
¿Se clasificará Italia para el Mundial de este verano?
No es fácil. La eliminatoria son dos partidos a un solo partido, primero contra Irlanda del Norte y luego, si ganan, contra Gales o Bosnia. Pero tengo confianza.
¿Cuál es su relación con Allegri?
Es un poco como Ancelotti: sensible, divertido y le encanta gastar bromas. Pero en el campo, como entrenador, es un maestro. Conoce el fútbol como pocos. No lo conocía tan bien, pero me alegro de que ahora sea mi entrenador.
¿Y Ancelotti?
Carlo es el número uno. Es difícil encontrar las palabras. Por su forma de ser, no solo por sus cualidades en el banquillo. Hablamos muchas veces de Milán y del club cuando estábamos en Madrid. Este lugar también era único para él. Recuerdo cuando lo conocí. Estaba solo en la ciudad. Me llamó y me dijo: 'Ven, ven a cenar conmigo'. Hablamos durante horas, de todo. De fútbol, de familia, de la vida. Normalmente, los entrenadores no confían en sus jugadores. Él sí.
¿Y Mourinho?
Especial. Como entrenador y como persona. Fue él quien me quiso en el Real Madrid. Sin Mourinho, nunca habría llegado. Lamento haberlo tenido solo una temporada.
¿Quién es el más duro de los tres?
Mourinho. Hizo llorar a Cristiano Ronaldo en el vestuario, un hombre que lo da todo en el campo, porque por una vez no persiguió al lateral rival. Mourinho es muy directo con los jugadores, pero es honesto. Trató a Sergio Ramos y al recién llegado de la misma manera: si tenía que decirte algo, te lo decía. Max también es así: te dice a la cara lo que está bien y lo que está mal. La honestidad es fundamental.
¿El entrenador más importante de su vida?
Tomo Basic, en Croacia, cuando era niño. Era amigo de mi padre. Nos enseñó a lidiarcon la injusticia. Hería a alguien a propósito y observaba nuestras reacciones. Algunos se enojaban, otros lloraban porque se sentían incómodos. Nos explicó que en el fútbol, como en la vida, lo veríamos todo, incluso acoso, y tendríamos que aprender a afrontar los momentos difíciles. Hubo una época en que me dijeron que no podía ser futbolista profesional porque era demasiado pequeño, demasiado frágil; él me dijo que no escuchara. Lo que importa es lo que piensas de ti mismo, no lo que digan los demás. Tenía razón. Me aseguró: "Serás el mejor del mundo". Sin él, sin sus palabras, nunca habría llegado donde estoy.
Siempre ha estado con la misma mujer, Vanja. ¿Cómo la conoció?
Fue en otoño de 2004, cuando yo jugaba en el Dinamo de Zagreb. Hemos estado juntos desde entonces, nunca nos hemos separado. Ella trabajaba en una agencia que buscaba apartamentos para jugadores. La primera vez que me llamó para ayudarme a organizar la mudanza, la tuve al teléfono tres horas, preguntándole todo, hasta las cosas más inútiles, solo para hablar con ella. A partir de ahí, poco a poco, nuestro amor fue creciendo. Es muy importante para mí. Hoy tenemos tres hijos: el mayor, Ivano, tiene quince años.
¿Juega al fútbol?
Sí, le gusta, pero no quiero obligarlo. Tiene que buscarse la vida solo. Ema tiene doce años y Sofía ocho.
En su autobiografía A mi manera, publicada en Italia por Sperling & Kupfer, describe el gran sufrimiento de su esposa.
Cuando nació Ivano, le costaba respirar. Tenía una trombosis en un pulmón. Recuerdo el trayecto al hospital: nunca había conducido tan rápido en mi vida. Después de nuestros dos primeros hijos, los médicos nos aconsejaron que paráramos, pero mi esposa quería un tercero, aunque era arriesgado. Y cuando las mujeres quieren, pueden. Gracias a Dios, todo salió bien. Sofía es la alegría de nuestro hogar. Mi familia es muy feliz en Milán.
¿Messi o Cristiano Ronaldo?
Esa es una pregunta que no me gusta. Marcaron una época. Me siento más cercano a Cristiano porque jugué con él, fue mi compañero en el Madrid, y te aseguro que no solo es un gran futbolista, es una persona increíble. La gente no lo sabe, pero tiene un corazón enorme, siempre dispuesto a ayudar a los demás. Y es un hombre sencillo y normal.
Todos los futbolistas tienen tatuajes, pero usted no. ¿Por qué?
Porque no me gustan. Nunca me han gustado. O mejor dicho, puede que incluso me gusten algunos, a veces quedan bien, pero en la piel de otros. En la mía, no. Obviamente, no tengo nada en contra de la gente que se hace tatuajes (sonríe).
¿Cree en Dios?
Sí, soy católico.
¿Cómo imagina el más allá?
Buena pregunta. ¿Más allá de qué? ¿El fútbol o la vida?
Ambos.
Empecemos por el fútbol, que es más fácil. Me gustaría seguir como entrenador o como director técnico, todavía no lo sé. Pero primero creo que todavía tengo algo que aportar en la cancha.
¿Y después de la vida?
Casi nunca pienso en ello. Como futbolista soy viejo, pero como hombre sigo siendo joven. Una vez hablé de ello con un amigo...
¿Otro futbolista?
Sí, Mateo Kovacic. También es católico, y nos dijimos que hay algo al otro lado. Quizás nos encontremos con nuestros seres queridos allí, quizás vuelva a ver a mi abuelo Luka. La verdad es que no lo sé. Pero hay algo. De verdad lo espero.
Jugó con la selección croata contra Serbia. ¿Es un partido especial?
Sí. No es como jugar contra Gales... Jugué dos veces, en 2013, en la fase de clasificación para el Mundial. 2-0 para nosotros en Zagreb, 1-1 en Belgrado. En ambos casos, entornos extremadamente difíciles. No eran partidos normales. La guerra seguía ahí, y sigue ahí. Creo que siempre será así.
También jugó en Bosnia de niño.
Mi primera experiencia fue en el Zrinjski Mostar, cedido por el Dinamo de Zagreb. Fue increíblemente duro. Había bosnios, croatas y serbios. Y había tres religiones: musulmana, católica y ortodoxa. Cuando iba a jugar a Sarajevo, era un infierno. Los árbitros no te protegían. No fue fácil. Tenía diecisiete años y me ayudó mucho. Si jugaste en Bosnia justo después de la guerra, puedes jugar en cualquier lugar.
¿Qué pasó con la 'casa alta'?
Se incendió tras el asesinato de mi abuelo. El terreno a su alrededor ha sido desminado, aunque las señales de advertencia siguen ahí. Hoy es propiedad del estado. Está en ruinas, cubierta de maleza. Están pensando en convertirla en un museo, pero no quiero que nadie más decida. Me gustaría comprarla. Para mi abuelo y para mí también. Esa ruina es un pedazo de mi vida.

MUNDO

Dani Alves compra un club de tercera división en Portugal

Dani Alves compra un club de tercera división en Portugal

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El brasileño Dani Alves, ex lateral del FC Barcelona, se ha convertido en uno de los propietarios de un club de Portugal, el Sporting São João de Ver, que actualmente milita en la tercera división del país luso.

La entrada de Alves en el São João de Ver fue oficializada por el propio club en un comunicado compartido en la red social Facebook, en el que destacaron que el ex jugador del Barça "aporta visión global, mentalidad ganadora y ambición".

"Un nombre que lleva consigo una de las trayectorias más exitosas del fútbol mundial se cruza ahora con un club de profundas raíces, hecho de trabajo, resiliencia y pasión. Dos historias distintas que se unen con un propósito común: transformar el potencial en grandeza", escribió el club.

"Esta unión simboliza más que un cambio estructural. Representa el encuentro entre la experiencia de quien conquistó el mundo y el alma de un club que nunca dejó de creer", continuó el mensaje, acompañado de unas imágenes donde se puede ver al brasileño vistiendo la camiseta del conjunto.

Dani Alves, de 42 años, entra como accionista del club de la localidad portuguesa de Santa Maria da Feira tras haber sido absuelto el pasado mes de marzo por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) del delito de violación de una joven en Barcelona.

El ex internacional brasileño pasó catorce meses en prisión preventiva y fue condenado a cuatro años y medio de cárcel, pero el TSJC revocó por considerar que no hay pruebas de la agresión y que el testimonio de la denunciante no es "fiable".

De Sainz a Loeb, pasando por Cristina Gutiérrez: todas las incógnitas del Dakar más imprevisible

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El incombustible Carlos Sainz se perfila de nuevo como uno de los grandes favoritos para hacerse con el rally Dakar. Dos años después de su cuarto triunfo, y tras una edición de 2025 de muy mal recuerdo, al verse obligado a abandonar en la segunda etapa de la prueba por un accidente que afectó de manera decisiva a la jaula antivuelco de su Ford y que le obligó a pilotar sin parabrisas durante más de 700 kilómetros, tiene de nuevo la confianza prácticamente por las nubes. Ahora, de nuevo con la marca estadounidense, aspira a alzarse con un quinto triunfo, por primera vez con cinco marcas diferentes, que le permitiría igualar los que ya tiene en su poder otro piloto cuyo nombre, cómo no, debe tenerse también muy en cuenta: Nasser Al-Attiyah.

Para saber más

El catarí fue cuarto clasificado el año pasado, el primero en el que se puso al volante de un Dacia. La firma de origen rumano y propiedad desde hace ya varios años de Renault se ha tomado muy en serio el que se considera a todas luces como el raid más duro del mundo. Por ello, precisamente, además de contar con Nasser Al-Attiyah y con todo un clásico del mundo de los rallies como Sébastien Loeb, se ha reforzado para esta edición con Lucas Moraes, el vigente campeón del mundo de raids en busca de ir un paso más allá. Además, no hay que olvidarse en absoluto de la española Cristina Gutiérrez, quien, tras hacerse con el título en categoría Challenger en 2024, cuenta también con opciones para hacer historia y convertirse en la primera mujer capaz de imponerse también en la máxima categoría de coches de esta prueba.

Tampoco, por supuesto, deberían pasarse por alto las más que serias opciones de repetir título que tiene el saudí Yazeed Al-Rahji, quien se convirtió el año pasado en el primer piloto privado capaz de imponerse en esta competición en las últimas dos décadas. Lo hizo al volante de un Toyota Hilux que logró ponerse por delante, incluso, de los vehículos oficiales de esta marca japonesa. Su triunfo, en una lucha prácticamente codo con codo y al límite con el sudafricano Henk Lategan, fue todo un soplo de aire fresco para una carrera que, en la presente edición, se disputará a lo largo de 13 etapas entre mañana y el 17 de enero, y en la que, en esta ocasión, se dejará de lado el siempre exigente Empty Quarter.

A nivel de motos, finalmente, el gran favorito para volver a hacerse con el título es precisamente el vencedor del año pasado, un Daniel Sanders que se ha mostrado implacable en los últimos tiempos. Además del australiano, el argentino Luciano Benavides, capaz de hacerse con dos victorias de etapa en 2025 y finalizar el raid en cuarta posición, y el español Edgar Canet, quien se convirtió hace un año en el debutante más joven de la prueba, al estrenarse en la misma con 19 años, y que contó en su estreno con el apoyo de un Nani Roma capaz de alzarse con el triunfo tanto en motos como en coches, pueden tener también mucho que decir. Lo que está claro es que, durante dos semanas, el Dakar atraerá otra vez todas las miradas de los aficionados al mundo del motor. Así ha sido durante los últimos 47 años de historia.

Nandu Jubany, el piloto del Dakar con una estrella Michelin: "Mi ilusión eran las motos, pero mi padre era muy práctico y me metió en la cocina"

Nandu Jubany, el piloto del Dakar con una estrella Michelin: “Mi ilusión eran las motos, pero mi padre era muy práctico y me metió en la cocina”

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Nandu Jubany (Monistrol de Calders, Barcelona, 1971) quiso, hace ocho años, dejar de lado por unas semanas los fogones que tanta fama le han dado como cocinero, galardonado nada más y nada menos que con una estrella Michelin en su restaurante (Can Jubany), para probar por primera vez la aventura del Dakar. En moto, una de sus grandes pasiones a la que había estado ligado competitivamente, a baja intensidad, por así decirlo, a lo largo de toda su vida. El año pasado, no pudo resistirse a una nueva llamada del raid más duro del mundo y compitió en Arabia Saudí, en este caso en la categoría T2, con un buggy, con Marc Solà como copiloto. La cosa no fue mal. Nada mal, a decir verdad: acabó segundo en su categoría y fue el segundo español mejor clasificado en todo el rally. Ahora, vuelve otra vez a ponerse el mono de piloto. Y con más ganas que nunca.

«Yo lo que creo es que este año vamos a tener algún problema más, porque lo que no veo normal es hacer un Dakar casi limpio como hicimos el año pasado. Sólo pinchamos dos ruedas y se nos hizo un día de noche. Al final, nos fue de diez», confiesa. «A Marc le dije 'vamos a arrancar una rueda a ver cómo haces de mecánico', porque no se baja del coche -bromea-, pero luego, cuando ves que alguno está cinco horas allí, esperando el camión, llegas a la conclusión de que es mejor no hacerlo», asegura un Nandu Jubany a quien el gusanillo de la velocidad le picó cuando era un jovencito. «Mi ilusión era ser piloto de motocross. No pudo ser, y luego corrí en enduro, cuando cumplí unos años más. Al final, me dediqué al mundo de la cocina, yo no quería, pero mi padre era muy práctico y él fue el que me metió ahí. Luego, he tenido la suerte de que, de mayor, he podido retomar un poco más en serio mi hobby», apunta.

De jovencito, como tantos y tantos niños criados en los años 80, cómo no, no se perdía el Dakar por la tele. Soñaba con estar ahí. Lograrlo fue genial, aunque con algunos peros. «Acabar en el Lago Rosa me hubiera encantado. Ahora los coches son más rápidos, los pilotos son más rápidos... Todo ha cambiado y ahora se ha vuelto una carrera más de velocidad. Yo creo que antes, en moto, Marc Coma tenía que ganar tres días, o Peterhansel ganaba dos días y ganaba el rally. Ahora, es impensable que un tío que gane sólo dos días se haga con el triunfo. Tienen que ganar cada día o estar allí cada día, porque hay 15 pilotos con opciones. Y la seguridad, además, se ha comido un poco la aventura», señala.

«También es verdad que hoy en día es impensable que sea de otra manera. Antes, un peligro uno debía ser un peligro tres de ahora y un peligro tres debía ser un peligro seis, que no existía porque no lo podían cruzar con los coches que tenían. Ahora son más grandes, con recorridos de suspensión más largos, ruedas más grandes... Nani Roma nos cuenta que, con su coche, para un peligro uno, no frenan, con peligro dos, sólo levantan un poco la cabeza y con peligro tres, frenan. Nosotros en peligro uno ya tenemos que frenar a ver qué pasa, en el dos frenamos y reducimos a ver qué pasa y en tres bajamos del coche si hace falta», explica.

Espíritu de familia

También echa de menos ese espíritu de familia de antaño. «Me sorprende el poco compañerismo que está quedando en esta prueba. Antes, yo creo que se ayudaba a todo el mundo, se paraba todo el mundo, y ahora ves que cuesta parar. Sin querer, la carrera es muy rápida, la carrera ha cambiado mucho. Ahora, la veo más como una carrera de velocidad que de resistencia», insiste. Cómo no, vivirla en moto fue muy especial. «Más que como la forma más auténtica, prefiero definirla como la más dura. En moto estás tú solo, navegas tú solo, si tienes un problema te lo solucionas tú. No estaba acostumbrado a esa soledad de tantas horas y, pasando tanto tiempo conmigo mismo, encontré a un Nandu diferente del que yo conocía», recuerda. Ahora mismo, aún tiene cuerda para seguir, pero no por mucho tiempo según sus propias palabras.

«No soy como otros pilotos, que llevan 29 años en el Dakar. Este año era de tontos no aprovecharlo, pero no me veo compitiendo mucho más tiempo con este coche. Quizás con otro, un T1+, sería diferente. O, si nos apetece, buscar otros retos. Si encontrara un camión bueno para correr, me apetecería la experiencia de aprender a hacerlo y acabar la prueba con un camión rápido. Creo que sería una aventura muy buena, de aquellas que me gustaría hacer. Y como que normalmente hago lo que me gusta, si puedo, creo que dentro de un par de años, o tres, podréis verme al volante de un camión», sentencia.

Del quinto Tour de Pogacar al décimo Mundial de Marc Márquez, los mayúsculos desafíos deportivos de 2026

Del quinto Tour de Pogacar al décimo Mundial de Marc Márquez, los mayúsculos desafíos deportivos de 2026

Con el Mundial de fútbol como gran evento deportivo para 2026, el año traerá sus citas habituales e imprescindibles para los reyes del deporte mundial. Algunos de los más grandes deportistas actuales afrontan un calendario repleto de desafíos concretos que puedan seguir potenciando sus figuras y enriqueciendo todavía más su palmarés.

TADEJ POGACAR

Muy pocas veces un deportista domina el ecosistema de su profesión como el fenómeno esloveno (27 años) el ciclismo. La bicicleta gira a su alrededor como una reina sumisa a un rey de rostro aniñado que se eleva por encima de su propia época, a la que define, caracterizada por la presencia de estrellas de extraordinario brillo: Jonas Vingegaard, Primoz Roglic, Remco Evenepoel, Mathieu van der Poel, Wout van Aert...

Pogacar y Eddie Merckx.

Pogacar y Eddie Merckx.MUNDO

Gigante en las grandes rondas, coloso en las clásicas, Pogacar no es invencible. No puede ganar todas las carreras. Pero nadie gana tantas como él. Ni, cuando pierde, se queda tan cerca de la victoria. En 2025 obtuvo 20 triunfos, líder del año, en 58 días de competición y elevó a 108 su cifra total de triunfos.

En 2026 le esperan varios desafíos de primer orden, entre ellos vencer en San Remo y en Roubaix. Pero, sobre todo, hacerse con su quinto Tour de Francia. Sentarse a la misma mesa que Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Indurain. Y a partir de ahí...

LAMINE YAMAL

Lamine Yamal todavía no tendrá 20 años en 2026. En julio cumplirá 19. Pero, renovado hasta 2031, ya es alguien en completa disposición de aspirar a todos los trofeos individuales y liderar a sus equipos, el Barcelona y la selección nacional, en persecución de los colectivos.

Balón de Plata, por así decirlo, tras Dembélé, Premio Kopa al mejor jugador joven y triplemente homenajeado en los Globe Soccer Awards, sus metas ya están fijadas para 2026: La Orejona con el Barça. El Balón de Oro en el Barça. Y una estrella en la camiseta con, en y para La Roja.

Desde el otoño se vio limitado por una pubalgia de la que, a tenor de sus últimas actuaciones, parece recuperado. Según la lista de Transfermarket de diciembre, es el futbolista más valorado del planeta. Se le tasa en 200 millones de euros, los mismos que Kylian Mbappé y Erling Haaland. Pero su menor edad lo coloca por delante de tan distinguido dúo, que, pese a su juventud, no tiene tanto tiempo por delante.

CARLOS ALCARAZ

El año acabó con la sorprendente, dolorosa para el tenis, ruptura no aclarada del todo de Carlos Alcaraz con Juan Carlos Ferrero después de haber logrado juntos 24 torneos y seis Grand Slams. Ya sin Juanqui, Carlitos penetra en 2026 con el propósito de revalidar su número 1 mundial mientras se reencuentra de sopetón, a las primeras de cambio, con el Abierto de Australia, único Grand Slam que (aún) no ha ganado. Avanzando el año, abriga la intención de llegar hasta los 10 títulos, una cifra redonda y siempre provisional en su caso, de esos Grand Slams que marcan las jerarquías en el circuito y sitúan a los tenistas en los lugares más altos en la historia de la raqueta.

No le será fácil, naturalmente. No puede serlo. Pero, en todo caso, lo tendrá menos difícil que Rafa Nadal, que lidió durante muchos años con Roger Federer y Novak Djokovic (y ellos con Rafa). En el camino de Carlos sólo se interpone realmente Jannik Sinner. Y viceversa. Mejor para ambos. Peor para todos los demás.

LINDSEY VONN

En los Juegos Olímpicos de Vancouver, en 2010, Lindsey Vonn, la reina de la velocidad sobre unas tablas, obtuvo, en la prueba de descenso, su única medalla olímpica de oro (acompañada por el bronce en el eslalon supergigante). En Pyeongchang, en 2018, ya veterana y machacada por las lesiones, accedió casi milagrosamente al bronce en el descenso. Aquel oro solitario, magra recompensa para tan excelsa esquiadora (83 triunfos y 143 podios en la Copa del Mundo), buscará, 16 años después, una eternidad en el deporte, compañero de color y brillo, en febrero, en los Juegos de Milán-Cortina dAmpezzo.

Lindsey Vonn.

Lindsey Vonn.Pier Marco TaccaAP

No es ninguna utopía para la estadounidense. A sus 41 años y con su prótesis de titanio en una rodilla, esta temporada ganó el primer descenso de St.Moritz. En otras pruebas ocupó una segunda posición, dos terceras y una cuarta. Está en una condición asombrosa. Inimaginable a su edad. En enero tendrá tres descensos y tres supergigantes antes de los Juegos.

MARC MÁRQUEZ

En 2020, tras su caída en Jerez, Marc Márquez, ya campeón de Moto GP por cuarta ocasión consecutiva con Honda, vivió en el purgatorio de las lesiones y las operaciones, tan lejos del infierno de la retirada como del cielo de los triunfos. Salía del quirófano, se subía a una moto, se caía, regresaba al quirófano, tornaba a cabalgar la máquina y a caerse. Muchos le daban por muerto.

En 2025 resucitó. Ha continuado, como todo piloto sobre dos ruedas, cayéndose y encaramándose de nuevo a la moto, esta vez una Ducati al rescate del campeón en apuros bajo el ojo escéptico del aficionado. Y 2.184 días después de su último título mundial, el octavo, alcanzó el noveno (séptimo en MotoGP). Lo hizo, además, matemáticamente, a falta de cinco carreras para el final del Campeonato. Todavía convaleciente de su última intervención, tres meses después del percance que la motivara, ya piensa en ascender en 2026 al cielo de los 10 títulos, allí donde sólo moran Ángel Nieto y Giacomo Agostini. Para empezar, ya se ha subido a la Ducati de cross, la Desmo 450 MX.

LANDO NORRIS

En la Fórmula 1, en la fusión hombre-coche, es imposible saber qué porcentaje del éxito o del fracaso corresponde a uno u otro. Depende, se supone, de, entremezcladas en distinta proporción, las concretas e independientes calidades de la persona y la máquina. En cualquier caso, mucha gente piensa que en la adjudicación del título de campeón del mundo en 2025 han pesado más las bondades del vehículo en cuestión, el McLaren, que las de su conductor, Lando Norris.

El piloto británico (26 años) superó a Max Verstappen y su netamente inferior Red Bull por sólo dos puntos: 423 contra 421, la diferencia más escueta en términos absolutos en la historia de la Fórmula 1. Fue el triunfo de la regularidad. Norris acopió siete victorias, una menos que Verstappen, pero pisó tres podios más. Es una estrella y, a la vez, un meritorio que aspira en 2026 a convencer al entero universo de las cuatro ruedas de que es un campeón legítimo. Cuenta para ello con su talento y, claro, con su McLaren. ¿Quién le deberá más a quién?

JORDAN DÍAZ

El 9 de agosto de 2024, Jordan Díaz se proclamó campeón olímpico de triple salto. Desde entonces, estorbado por lesiones recurrentes, ni graves ni leves, en la rodilla y el cuádriceps, sólo realizó, en 2025, un salto en el Campeonato de España, suficiente para ganar, antes del Mundial de Tokio. Y en la capital japonesa, en el primer intento de la calificación, se volvió a lesionar. En resumen, Díaz sólo ha hecho dos saltos en casi año y medio. Así que 2026 se anuncia esperanzadoramente como el regreso al aplazado presente de un saltador excepcional. Un superdotado que cumplirá 25 años el 23 de febrero y que con 18,18 de marca, récord de España, amenaza el mundial de Jonathan Edwards (18,29), que data del año 1995.

Otros deportistas afrontan sus propios desafíos y cultivan sus propias ilusiones. Aitana Bonmatí piensa en su cuarto Balón de Oro consecutivo. Y, aunque en 2026 no hay Mundial ni Juegos Olímpicos, Sydney MaLaughlin (47.78 en 2025), en romper el récord del mundo de los 400 metros (47.60), en poder de Marita Koch desde 1985. Léon Marchand ganó en París el oro en los 200 braza, los 200 mariposa y los 200 y 400 estilos. Es el plusmarquista mundial en estas dos últimas pruebas. Y quiere el récord en las otras dos para cerrar el cuádruple círculo.

El Chelsea estrena el año despidiendo a su entrenador, Enzo Maresca

El Chelsea estrena el año despidiendo a su entrenador, Enzo Maresca

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El italiano Enzo Maresca ha dejado de ser entrenador del Chelsea inglés tras un acuerdo al que han llegado ambas partes, según ha informado el club londinense este jueves 1 de enero. Más allá del acuerdo o no acuerdo, se trata de un despido.

Con el mensaje "el Chelsea Football Club y el entrenador Enzo Maresca se han separado" indica la entidad 'blue' la salida del técnico, que llegó al banquillo en junio de 2024 y que tenía contrato hasta junio de 2029.

En esta etapa, el exjugador de equipos como Sevilla o Málaga, y ex técnico de Parma y Leicester, llevó al Chelsea a conseguir la Conference League 2024/25 (le ganó al Betis en la final) y el Mundial de Clubes de la FIFA 2025.

Esta campaña, en cambio, el conjunto londinense llevaba en los últimos meses un camino lleno de dudas y los rumores de un descontento de Maresca con el propio club eran constantes.

Antes de esta decisión había ganado tan solo un encuentro de los últimos siete de la Premier, aunque en la Copa de la Liga está en semifinales y en la Copa en la tercera ronda, mientras que en la Liga de Campeones es decimotercero tras seis jornadas, a dos puntos de los puestos que dan acceso directo a los octavos.

En el torneo de la regularidad es quinto, a 15 puntos del líder Arsenal. En total, el italiano ha dirigido al Chelsea 92 encuentros entre todas las competiciones, con 55 triunfos.

El Chelsea, que repasa los triunfos conseguidos con Maresca y asegura que "estos logros serán una parte importante de la historia reciente del club", le agradece "su contribución" y le desea "lo mejor para el futuro".

"Con objetivos clave aún por jugar en cuatro competiciones, incluida la clasificación para la Liga de Campeones, Enzo y el Club creen que un cambio le da al equipo la mejor oportunidad de volver a encarrilar la temporada", apunta el club de Stamford Bridge obligado ahora a buscar un relevo que se haga cargo del equipo, cuyo siguiente partido es el domingo en el campo del Manchester City.