La cuesta de enero

La cuesta de enero

La llamada popularmente "cuesta de enero" es el período de apuros económicos que sucede a los gastos excesivos de las Fiestas navideñas. La definición puede valer para explicar metafóricamente una situación dificultosa experimentada en cualquier actividad. El fútbol, por ejemplo.

El Madrid empezó frente al Betis su "cuesta de enero", que incluirá otros dos partidos de Liga (Levante y Villarreal), dos de Champions (Mónaco y Benfica) y uno de Copa contra quien depare el sorteo. Un programa que sólo preocuparía lo normal de toda competición si no fuera porque, a continuación del encuentro contra el Betis, llega la Supercopa, ese título invernal español que se dirime en la primavera-verano de Arabia Saudí.

El Betis sirve como relativo diagnóstico del estado del Madrid. Le hizo varios regalos: Gonzalo (inmejorable, incluso virguero, en su papel de sustituto de Mbappé), Asencio y Fran García siempre remataron sin oposición. También le dio algunos sustos (dos palos y unas cuantas apuradas intervenciones de Courtois). El 5-1 no declara el estado de optimismo, ni anula el de emergencia. Pero sí le da un respiro a Xabi, que recibe de Gonzalo, una apuesta suya, un inopinado triple espaldarazo, que ni quita ni pone rey, pero ayuda a su señor.

Es, no obstante, opinión generalizada que el futuro de Alonso depende de lo que suceda en las (movedizas) arenas del Golfo. Se diría que el donostiarra soporta una sucesión de sentencias aplazadas dentro de un torbellino en el que todo triunfo se antoja provisional. El banquillo blanco está tapizado con púas. Hay que ser un faquir para soportarlo sin daño. Ningún equipo como el Madrid, obediente a las exigencias de su historia y de su afición, somete al entrenador de turno a un ejercicio constante de supervivencia, ni lo abandona desde el comienzo a merced de los resultados. Ni siquiera los buenos, aunque sean mayoría, están justificados si son cortos, feos o tristes.

Xabi ha tenido mala suerte desde su llegada con la avalancha de lesiones en el plantel, a las que se ha unido, pese a Gonzalo, la trascendente de Mbappé en un momento particularmente delicado. Pero ha dado bandazos en la aplicación de su sistema y se ha mostrado blando en la gestión del grupo y en el manejo de algunas individualidades, que siempre gozarán de la benevolencia paternal del presidente. Aunque nadie más duro que éste con los jugadores en según qué momentos y para según qué cosas.

Xabi no es culpable de que se lastimen músculos y articulaciones. Pero empezó con mal pie plegándose a los deseos de Pérez de prescindir de Modric y de que se hiciera cargo del equipo antes del Mundial de Clubes. No mantuvo respetuosa pero firmemente sus convicciones ante un presidente acuciado por la necesidad y dominado por la impaciencia. Era el momento de hacerse valer y mostrar personalidad y seguridad desde un principio.

A tenor del calendario lunar islámico, este año la peregrinación a La Meca cae a últimos de mayo y principios de junio. De acuerdo con el madridista, la peregrinación a Yeda, a 84 km. de La Meca, toca en la segunda semana de enero. Sobre Xabi pende la afilada media luna de un alfanje.

La sangría defensiva que rompe al Madrid y "preocupa" a Scariolo: falta de energía, poco trabajo táctico y el "esfuerzo" individual

La sangría defensiva que rompe al Madrid y “preocupa” a Scariolo: falta de energía, poco trabajo táctico y el “esfuerzo” individual

Desde abril de 2024 el Real Madrid no perdía un clásico, nueve victorias de carrerilla que se quebraron un extraño domingo por la mañana, Palacio repleto y un Barcelona tan poderoso como no se recordaba. Desde marzo de 2024 ningún rival ganaba en Liga Endesa en semejante escenario (entonces, el Manresa), 37 seguidas iban. Las rachas, sí, están para romperse y más en este baloncesto moderno de calendarios insufribles. Pero el triunfo azulgrana, tan merecido que ni un pero hubo, dolió más en el vestuario blanco por el cómo. No hay perdón cuando se encajan 105 puntos, especialmente cuando eso, lo de que el rival se ponga las botas, es tendencia.

Para saber más

En Euroliga, donde más se disparan los titubeos de este Real Madrid de Sergio Scariolo que no termina de despegar, a los blancos les anotan casi 87 puntos por noche. Es la cifra es la más alta desde que la competición se empezó a disputar (2016) en formato de todos contra todos. Especialmente grave en un equipo del italiano, siempre con tanto celo en la zaga. Con un especialista táctico del que presumir, Luis Guil. En ACB, donde el liderato peligra (si el Valencia gana en su partido aplazado ante el Zaragoza...), son más de 82 por duelo. Cifras que no se pueden esconder. Y que alarman, dentro y fuera.

Tras la derrota, la undécima en los 35 partidos oficiales que van de temporada, el propio Scariolo reflexionó sobre el hecho. Sobre la incapacidad, por ejemplo, de frenar ayer en el uno contra uno a Kevin Punter (en la primera mitad) y a Nico Laprovittola en el momento de la verdad (17 puntos del argentino en la segunda mitad). Sobre la pérdida del rebote (23 a 37, completamente clave) ante un Barça inferior físicamente y lastrado, además, por las lesiones (sin Jan Vesely, Will Clyburn...). «No puedo decir que no me preocupe. Hay que reconocer que juegas siempre con rivales de altísima calidad y talento. Pero no hay duda que es un punto en el que tenemos que mejorar», reconoció el ex seleccionador en sala de prensa. Quien, a continuación, expuso algún atenuante. «La defensa, cuando tienes tan poco tiempo para prepararla tácticamente, es energía, esfuerzo, continuidad. A veces, con tan poco tiempo de recuperación, puede no producirse. Antiguamente, había una norma que debía haber al menos 48 horas entre un partido y otro. Esto vale para todos, para el Barça y para nosotros. Pero no ayuda a los jugadores», razonó una queja, la del calendario (no descansa, esta semana otra doble de Euroliga, con visita al Asvel y el Maccabi en el Palacio) que no es nueva. Un argumento en el que ahondó el capitán Sergio Llull: «No han sido 48 horas porque jugamos el viernes a las nueve. No sé si le parecerá normal al que hace el calendario, a mí no me lo parece. Ni para un equipo ni para otro, porque ellos (el Barça) también jugaron el viernes. No es una excusa por esta derrota, es un llamamiento al sentido común».

Willy Hernangómez celebra una de las canastas clave del Barça en el Palacio.

Willy Hernangómez celebra una de las canastas clave del Barça en el Palacio.ACB Photo

En los últimos cuatro partidos de Euroliga, el Madrid ha encajado 89 (Milán), 90 (París), 100 (Mónaco) y 93 (58 al descanso, Dubai). Una tendencia. Siete de sus ocho derrotas en Europa llegaron en duelos en los que el rival hizo 87 o más puntos. Como las dos de ACB, idéntico resultado ante Baskonia y Barça (105-100). El clásico de ayer y sus 205 puntos anotados en conjunto, fue el segundo más ofensivo de la historia en Liga Endesa. El top, 212, fue en febrero de 1996 (102-110, también para el Barça). 205 se habían sumado también, tras una prórroga, en abril de 2022 (108-97, para los azulgrana).

De las heridas blancas a la euforia de un Barça que está protagonizando una asombrosa y exprés resurrección desde que fuera despedido Joan Peñarroya. La del domingo, con Xavi Pascual, era el noveno triunfo seguido en ACB. «Uno es entrenador para momentos como este. Suelo sentirme muy cómodo, porque los disfruto muchísimo», se congratuló el de Gavà.

Gonzalo le regala a Xabi Alonso y al Madrid un hat-trick de aire y goles antes de la Supercopa

Gonzalo le regala a Xabi Alonso y al Madrid un hat-trick de aire y goles antes de la Supercopa

Xabi Alonso estrenó el año cambiando la capa de su salvador. Con Kylian Mbappé, el hombre que más goles le ha regalado en estos meses, lesionado, el técnico vasco apostó por Gonzalo García en la punta del ataque y el canterano le entregó un hat-trick de aire antes de la Supercopa. Los tres tantos del delantero, junto al de Asencio y Fran, tumbaron al Betis.

El cambio Mbappé-Gonzalo fue hombre por hombre en una decisión evidente. El español es el único nueve que le queda al fondo del armario tras la salida de Endrick hacia Lyon, presiona, insiste y libera un poco a Vinicius en el trabajo defensivo.

La entrada del canterano acompañó unos buenos primeros minutos del Madrid, asentado sobre la posición de Bellingham en la mediapunta y la finura de Rodrygo en la derecha, siendo el brasileño el mejor jugador del equipo en esta parte de la temporada. De esa asociación, de la fluidez con Camavinga y de las arrancadas de Vinicius vivieron los blancos en el tramo inicial.

El brasileño (y Xabi, y el Bernabéu...) pidió un penalti en el minuto 5, pero ni Hernández Hernández ni el VAR observaron que el empujón de Ortiz fuera suficiente. El Madrid dominó al Betis con balón, moviendo la pelota con cierta facilidad y acercándose al área, pero le faltó pegada. Lógico, también, ante la ausencia del futbolista que ha metido el 60% de los goles del conjunto blanco este curso.

En el 19 llegó el 1-0 que apaciguó la tarde en Chamartín. Una jugada simple en mitad de un fútbol cada vez más complejo. Rodrygo puso un centro al segundo palo, Gonzalo le ganó el metro a su defensor y cruzó el balón de cabeza ante la salida de Valles. Un centro, un cabezazo, un gol, demostrando que el fútbol, a veces, no es tan complicado.

El tanto del delantero fue el primero con el Madrid en esta temporada y el cuarto si contamos los tres que había anotado con la selección sub'21. Premio a la oportunidad que le entregó Alonso y a unos meses en los que ha trabajado a la sombra de Mbappé.

La ventaja relajó al Madrid con el paso de los minutos. Tuvo la posesión, pero apenas puso en peligro la meta rival, encontrando con facilidad la zona de tres cuartos pero apagándose al acariciar el área. Lo vio el Betis, que dio un paso adelante después de sus dudas iniciales. Equipo de Europa League y sexto en la tabla actual, los de Pellegrini llevaron el peso del duelo hasta el descanso, provocando córners e insistiendo en la espalda de Carreras a través de Cucho y Antony. Ahí llegaron sus mejores opciones.

Valverde, en dos ocasiones, salvó dos llegadas claras del Betis, y el descanso aterrizó en el Bernabéu con un pequeño runrún que los vestuarios despejaron. El Madrid sentenció el duelo en diez minutos y con dos acciones marca de la casa.

En el 50, Gonzalo coronó su tarde con una extraordinaria volea desde la frontal. Recibió un pase alto de Valverde, controló con el pecho y sin que el balón botara en el suelo, golpeó con fuerza hacia la derecha de Valles.

La sentencia y las dudas

Cinco minutos después, otra jugada a balón parado. Centro de Rodrygo y remate de cabeza de Asencio para poner al Madrid con tres goles de diferencia. Ventaja suficiente, parecía, para controlar el juego y vivir con cierta calma los últimos minutos. Pero este Madrid no entiende de pausas. El Betis no le perdió la cara a la tarde madrileña y comenzó a acechar la meta de Courtois. Lo Celso envió una falta al palo, el portero belga salvó un buen disparo de Ruibal y Cucho, aprovechando un pase al hueco, regateó a Courtois y batió a Rüdiger en la línea para acercar a los sevillanos en el marcador.

Runrún de nuevo en el Bernabéu y varios vuelos de Courtois para evitar males mayores en un Madrid totalmente roto, incapaz de mantener cierto control de la posesión y dejando al Betis crecer en transiciones. Todo antes de que Alonso, quizás un poco tarde, decidiera tomar las riendas del equipo haciendo los cambios que pedía el partido.

Los cambios

El vasco retiró a Vinicius, intermitente y abucheado por la grada, y a Rodrygo, el mejor junto a Gonzalo pero ya sin oxígeno, y metió a Güler y Mastantuono. Aire fresco que el conjunto blanco agradeció.

En el 82, Güler recibió un balón largo en la izquierda, observó dentro del área y vio el desmarque de Gonzalo, que con un taconazo genial culminó su gran tarde y el hat-trick perfecto (derecha, izquierda y cabeza). En el descuento, Fran García puso el quinto y redondeó el estreno madridista en 2026.

Al-Rajhi, vigente campeón del Dakar, pierde casi media hora en la primera etapa

Al-Rajhi, vigente campeón del Dakar, pierde casi media hora en la primera etapa

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El vigente campeón, Yazeed Al-Rajhi, sufrió un duro revés en la primera etapa del Rally Dakar, de 518 kilómetros, 305 de ellos cronomotrados, donde acabó a 29 minutos del ganador, Guillaume de Mevius (X-Raid Mini). El piloto saudí de Toyota fue penalizado por saltarse un way point y por exceso de velocidad en una jornada, con salida y llegada en Yanbu, donde Carlos Sainz y Nani Roma, ambos al volante de un Ford Raptor, fueron sexto y octavo, respectivamente.

Los españoles, que perdieron 1:54 y 2:37 frente a De Mevius, no tendrán que abrir pista en la segunda jornada, en la que esa responsabilidad recaerá en De Mevius, que se impuso el domingo con un tiempo de 3h07:49, 40 segundos más rápido a Nasser Al-Attiyah (Dacia), pentacampeón del Dakar, y 1:27 mejor que Martin Prokop (Orlen Jipocar Team).

"Teníamos un buen ritmo y podríamos haber apretado más, pero cuando vimos a Sébastien Loeb (su compañero en Dacia) con dos neumáticos pinchados, decidimos ser cautelosos y evitar pinchar", declaró el Al-Attiyah. El triunfo parcial de De Mevius, segundo clasificado de la edición de 2024 por detrás de Sainz, supone un espaldarazo para la labor de Baumel, su copiloto, que hace apenas 11 meses luchaba por su vida tras un terrible accidente que le obligó ala amputación de su pierna derecha.

Canet derrota a los dos últimos campeones

En motos, Edgar Canet (KTM) prolongó su excepcional arranque del prólogo con un triunfo de etapa decidido tras la sanción de seis minutos a Ross Branch (Hero Motosports), que cometió un exceso de velocidad en zonas neutralizadas.

"La carrera aún es larga, pero no hay mejor manera que empezar este rally. Ahora tengo que mantener la concentración, avanzar con cuidado y no atacar más de lo necesario", comentó el español, que se impuso con un tiempo de 3h27:42, 1:02 más rápido que Daniel Sanders (Red Bull KTM) y 1:32 mejor que Ricky Brabec (Honda HRC), los dos últimos ganadores de la prueba.

"Fue una etapa muy rápida, con muchas piedras y ríos secos, y una navegación de locos, con lugares en los que había que tener mucho cuidado para no perderse", añadió Canet, campeón el año pasado en la categoría Rally 2. A los 20 años, la víspera ya se había convertido en el ganador más joven en motos de una etapa del Dakar.

Canet, durante la primera etapa del Dakar.

Canet, durante la primera etapa del Dakar.AFP

Canet se sentía muy satisfecho con la confianza que muestra sobre su montura y con el trabajo de navegación, sin prestar demasiada atención a la labor de sus rivales. "Tan sólo he dudado en un sitio, así que muy bien. Era una etapa peligrosa y muchos han llegado con las llantas al límite. He ido con cuidado con eso, teniendo un pilotaje más suave. Ha sido un día redondo", finalizó el ganador.

La segunda etapa de la legendaria prueba se desarrollará el lunes entre Yanbu y Al Ula, con 400 km de especia y 104 de enlace. Una jornada en la que coches y motos accederán al interior de Arabia Saudí, con un terreno más escarpado.

La magia de Laprovittola rompe la racha del Real Madrid en los clásicos

La magia de Laprovittola rompe la racha del Real Madrid en los clásicos

Las rachas las despedazan los que son diferentes, los que guardan la magia en movimientos sutiles, indetectables, allá donde no alcanzan ni la lógica de los físicos superiores. Nicolás Laprovittola, atormentado en sus últimos meses de carrera por las lesiones, tan lejos de lo que fue, decidió el clásico en el Palacio para el renacido Barça de Xavi Pascual. 17 puntos en una segunda mitad descomunal para acabar con la inercia de nueve victorias seguidas del Madrid, que no cedía ante los azulgrana desde abril de 2024. Para enterrar las 37 consecutivas de las que presumían los blancos en el Palacio en Liga Endesa. [100-105: Narración y clasificaciones]

Laprovittola, otro ex, fue el nombre propio. El héroe que reivindica la pujanza recobrada del Barça y el que pone de manifiesto las dudas de un Madrid impropio. Porque nada tiene que ver con la excelencia encajar 105 puntos, la ineficacia defensiva por norma, la desidia, los rivales poniéndose las botas una y otra vez. Scariolo tiene un problema.

Fue un clásico igualado, largo y divertido. Donde ninguno de los púgiles perdió la cara hasta el final. Encajaban y contragolpeaban, a la espera de los que alzaran la voz para decidir. Y en ese alambre, con un Barça duro y capaz de dominar el rebote, de que Tavares no les hundiera como tantas veces, apareció Laprovittola. Hasta el punto de que ni Punter le hizo falta a Pascual en la hora de la verdad. Allí donde el Madrid no encontró a nadie. Especialmente desaparecidos los nuevos, como si no entendieran de que van estos duelos. Nada de Lyles, poco de Maledon. Kramer y Len ni jugaron y Procida, Okeke y Almansa fueron los descartes.

Todos los titubeos defensivos de este Real Madrid al que cualquiera, por norma, le hace 90 puntos, quedaron puestos de manifiesto bien temprano, extraño clásico mañanero en el Palacio. Este Barça renacido de Xavi Pascual, a pesar de no contar ni con Will Clyburn y Vesely ni tampoco con Darío Brizuela (y con Shengelia, recién recuperado, a medio gas aún), le había asestado 28 puntos en el primer round. Con puntería sí (seis de ocho en triples, tres de ellos de un Kevin Punter al que ni el titular Llull ni Abalde pudieron frenar), pero también con demasiada facilidad. Hasta Fall anotó en la pintura con canastas demasiado sencillas.

Tavares machaca ante la defensa de Willy Hernangómez, en el Palacio.

Tavares machaca ante la defensa de Willy Hernangómez, en el Palacio.Daniel GonzalezEFE

Resultó un inicio de intercambio y muchos puntos, como si las energías sólo se reservaran para el ataque. El pulso local del Madrid, auspiciado por Hezonja de primeras, lo contrarrestó el Barça con esa dosis de rigor y concentración que ha supuesto la llegada al banquillo de Pascual. Una tónica que se mantuvo en el segundo acto, con esa sensación de que a este Madrid le hieren con demasiada facilidad. Tras una técnica a Maledon por protestar y otra sencilla canasta de Satoransky, los azulgrana se vieron cómodos 10 arriba (36-46). Sólo un pequeño arreón final, con triple de Llull en su partido 1.201 con el Madrid, otorgó algo de tregua a los blancos antes del descanso.

De vuelta, otro triple del infinito Llull, y la cosa ya se igualó (47-48). Es tan evidente que le queda margen en el lado defensivo como que este Madrid le sobra el talento ofensivo como a un río desbordado. Una plantilla amplia, versátil, física y con una mezcla de noveles y veteranos. Pero desde el despido de Joan Peñarroya, este Barça devino en una roca a la que apenas el Mónaco ha conseguido quebrar del todo en casi 20 partidos. Aguanta los impactos como buen fajador y Punter es un puñal indefendible. Y sí Satoransky acierta con los triples, cualquier conato de incendio se sofoca. El tercer acto avanzó en un bonito intercambio en el que Hezonja pretendía ser el rey y en el que la falta de concentración de Fall desató las iras de Pascual. Pero los fallos en los libres del Madrid y la enésima prueba de carácter visitante, con dos triples y un momento absolutamente mágico de Laprovittola (15 puntos casi de carrerilla), le mantuvo pleno en el duelo antes de la recta de meta.

La igualdad era terrible y las sensaciones iban de acá para allá. Pero Lapro, el elemento inesperado, continuaba imparable. El cuarto triple sin fallo de Satoransky (asistencia del argentino), desató la alarma roja en el Palacio: la máxima (89-98, a falta de tres minutos y medio).

Que resultó fatal, con acciones precipitadas y un celebrado palmeo de Willy Hernangómez para sentenciar.

270 minutos con molestias, el récord de Cristiano y una lesión con incógnitas: la ausencia de Mbappé en un momento límite para Xabi Alonso

270 minutos con molestias, el récord de Cristiano y una lesión con incógnitas: la ausencia de Mbappé en un momento límite para Xabi Alonso

Xabi Alonso no ha terminado los exámenes de invierno en el banquillo del Real Madrid. Y es que el año nuevo no ha cambiado la realidad del técnico vasco, observado con lupa por la dirección general del club y pendiente del resultado en la Supercopa de España que se celebrará esta próxima semana en Arabia Saudí para saber si su futuro tiene nubes o claros en el Bernabéu. Y el de Tolosa, además, se presentará al test final sin Kylian Mbappé, el futbolista que más le ha ayudado y después de un mes en el que le ha permitido forzar para intentar igualar el récord goleador de Cristiano Ronaldo. El galo sufre una lesión en su rodilla izquierda que tiene más incógnitas que certezas.

El día 9 de diciembre, en la previa del duelo ante el Manchester City, la prensa entró en la grada desde la que se permiten ver los 15 minutos de entrenamiento del Madrid el día antes de cada encuentro y no vio a Mbappé. Esa fue la gran noticia en mitad de la crisis del conjunto blanco, cuya dirección general, 24 horas antes, había decidido aguantar a Xabi Alonso a pesar del enfado de Florentino Pérez por la derrota contra el Celta. Esa mañana de martes, el conjunto blanco informó que además de la rotura del dedo anular de la mano izquierda, Mbappé terminó el partido ante el cuadro vigués con molestias musculares en la pierna izquierda y que en caso de jugar ante el City lo haría «muy limitado». No se le pudo preguntar sobre ello a Xabi Alonso, porque con motivo de la celebración del sorteo de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey, la comparecencia del vasco se produjo antes del entrenamiento, algo poco habitual en el club.

Mbappé no disputó ni un minuto ante el cuadro inglés y en la comparecencia tras el partido, Alonso dijo que «no estaba para jugar y que «tendremos que ir día a día». Cuatro días después, el francés disputó los 90 minutos en Vitoria ante el Alavés, donde marcó un gol en triunfo blanco por 1-2, y 72 horas más tarde repitió 90 minutos en Copa en el campo del Talavera, un equipo de Primera Federación, al que los madridistas vencieron con dos tantos del galo y sufrieron al final.

Esos tres goles dejaron a Mbappé a un tanto de igualar el récord goleador en año natural de Cristiano Ronaldo. El galo decidió forzar, dosificándose en algunas acciones de los encuentros, y Alonso, en una situación límite en el banquillo del club, lo permitió consciente de que tener a su mejor futbolista le acercaba a la victoria... Y a seguir en el puesto.

Mbappé, en un partido malo a nivel individual y colectivo, volvió a jugar 90 minutos e igualó a Cristiano el sábado 20 en el 2-0 ante el Sevilla, el partido que aseguraba la continuidad de Xabi hasta la Supercopa de España. 270 minutos con molestias.

Hoy, casi un mes después de sus primeras molestias, tras igualar a Cristiano y tras consolidar el puesto de su entrenador hasta el torneo saudí, Mbappé ha decidido parar. Participó en el entrenamiento a puertas abiertas del día 30 en Valdebebas, pero sin apenas disparar a puerta ni hacer acciones muy bruscas, y unas horas antes del final del día 31 el Madrid publicó un parte médico.

Sufre, según el club, un esguince en la rodilla izquierda, la misma pierna en la que se anunciaron sus molestias musculares el pasado 9 de diciembre, aunque algunos medios de comunicación de Francia, como L'Equipe, van más allá y aseguran que tiene afectados los ligamentos y que estará tres semanas de baja. «Lleva semanas con una lesión en los ligamentos», dice el periódico.

"No lo sé"

Dentro de Valdebebas la incógnita es total y nadie sabe muy bien cuándo podrá volver a jugar. «Ni él ni los doctores saben ahora mismo si puede jugar la Supercopa», admiten fuentes internas del conjunto blanco. Mientras, Xabi Alonso esquiva como puede el tema justo antes de una semana clave, otra más, en su futuro como entrenador del Madrid. «Veremos para cuánto tiene. Vamos a ir apurando los plazos porque es mucho de sensaciones. ¿Cuándo es lo antes posible? ¿Esa es la pregunta? No lo sé», dijo. «¿Para la Supercopa?», le volvieron a preguntar. «Esperemos», contestó.

El vasco recordó que «las decisiones las tomo yo, es mi trabajo» e insistió en que «las asumo yo», rebajando el argumento de que fue decisión del francés forzar en esos tres partidos.

Olmo y Lewandowski deciden el gran derbi de los porteros

Olmo y Lewandowski deciden el gran derbi de los porteros

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En un duelo en el que los porteros, tanto Joan García como Marko Dmitrovic, fueron los grandes protagonistas por paradas inverosímiles, tuvo que ser un golpe de inspiración de Dani Olmo, quien recibió el alta este mismo sábado, el que acabara por romper inicialmente unas tablas que parecían inamovibles y abrir el camino del triunfo para un Barça que acabaría imponiéndose tras una acción afortunada de Lewandowski. [0-2: Narración y estadísticas]

Un resultado crucial que le permite al conjunto de Hansi Flick no solo prolongar su racha de victorias en la Liga, sino asegurarse también de, por lo menos, mantener las distancias desde lo alto de la tabla con respecto a un Real Madrid que deberá sobrevivir en las próximas semanas sin un Kylian Mbappé que se ha revelado últimamente del todo crucial en sus esquemas. Justo a las puertas, además, de jugarse el primer título del curso: la Supercopa de España.

Dijo Hansi Flick en la sala de prensa de la ciudad deportiva Joan Gamper, en la previa, que a Joan García no le impondría lo más mínimo el retorno a un Cornellà-El Prat más que dispuesto a dedicarle sonoras pitadas cada vez que tocara el balón. Y a decir verdad, el portero fue el gran culpable de que el Espanyol se marchara al descanso con un cero en su casillero. Sobre todo, gracias a una parada casi imposible, a un remate de Pere Milla, que no podía ni creerse Carlos Romero, el encargado de poner un balón que era casi medio gol cuando ya moría la primera parte. Mucho antes, en otra acción clara de los blanquiazules, el meta desbarató un primer remate franco de Roberto Fernández para, después incluso, lanzar al suelo a Gerard Martín en sus ansias de llegar a un esférico que acabaría estrellándose en el cuerpo del defensa. Dos paradas que le permitieron a un Barça con mucha posesión, pero apenas peligro, llegar a los vestuarios con todo aún por decidirse en la segunda mitad del duelo.

Dmitrovic, en el otro extremo del campo, estuvo muchísimo menos exigido. Raphinha, como media punta, no acabó de encontrarse del todo cómodo en el césped. Y Lamine Yamal, con muchísimas ganas de hacerlo bien y destellos de gran calidad, pero también con poca puntería, no acabó de dar con la tecla para batir la portería de un conjunto blanquiazul dispuesto a asfixiar cualquier línea de pase de su eterno rival y buscar alguna sorpresa saliendo con electricidad a la contra. Un trabajo de desgaste físico que, tal vez, podría acabar pasándoles factura en cuanto se reanudara el juego. Pedri, de hecho la mejor opción de los azulgrana para darle esa marcha más a su sala de máquinas, estuvo un buen rato del primer tiempo calentando en la banda. Sobre todo, como posible relevo de un Eric García que se llevó una buena tarascada en el arranque y que tuvo un fuerte encontronazo cabeza con cabeza con Cabrera en los instantes finales del primer acto que obligó a los médicos de los dos conjuntos a atenderlos a ambos sobre el terreno de juego.

El primer cambio por el que optó Flick, no obstante, fue la entrada de Fermín como media punta para devolver a Raphinha a la izquierda, el lugar desde el que, por lo menos arrancando, suele ser más peligroso. La primera realmente clara, con todo, la tendría Koundé, quien obligó a Dmitrovic a hacer alarde de reflejos tras un córner a la que le seguiría una internada de Roberto bien solventada por Joan García. Los blanquiazules, espoleados por la grada, apretaron un poco más. Con más ganas que acierto, también. Y, cuando tenían claridad, se cumplía siempre la ley del ex a manos, nunca mejor dicho, del portero barcelonista. Y si uno estaba bien en uno de los marcos, el otro no lo estaba menos. Eric García pudo atestiguarlo perfectamente, tras una parada milagrosa a bocajarro del serbio. Y, justo cuando parecía que el duelo acabaría en tablas, Dani Olmo, tras una acción personal de Fermín, puso el balón casi en la escuadra para abrir el camino de un nuevo triunfo azulgrana en feudo periquito que Lewandowski, a última hora, se encargó de dar por sentenciado.

La revolución Xavi Pascual desafía la insólita racha del Real Madrid en los clásicos

La revolución Xavi Pascual desafía la insólita racha del Real Madrid en los clásicos

Desde que el pasado 7 de noviembre el Barça perdiera en el Palau el primer clásico de la temporada (92-101), correspondiente a la Euroliga, con el consiguiente despido de Joan Peñarroya a los dos días, llegó la revolución. No hubo ningún fichaje (no está la economía azulgrana para dispendios) y sí un cambio en el banquillo. Un retorno tan esperado, el de Xavi Pascual. 14 triunfos y tres derrotas desde entonces -contando las tres con el interino Óscar Orellana- pero, sobre todo, un giro en la forma de aplicarse. Energía, nueva mentalidad, jugadores que ni contaban y que parecen otros... Y defensa. A contracorriente de la tendencia actual de baloncesto frenético, para cada ataque rival anotar a este nuevo Barça es una tortura.

Para saber más

Eso, la defensa, marcará este domingo (12:30 h., DAZN) el segundo clásico del curso, esta vez de Liga Endesa (en apenas 12 días llegará el siguiente, también en el Palacio, aunque europeo). Porque, mientras los azulgrana respiran a través de ese pilar y observan su presente con un optimismo como no se recordaba, el Real Madrid avanza entre victorias (muchas en ACB) y más derrotas de las que les gustaría a Sergio Scariolo en Euroliga. Pero, sobre todo, con unas dudas en su juego que se centran precisamente en eso, la defensa.

El claro ejemplo fue el último, este viernes ante el Dubai. Al descanso, los blancos habían encajado 58 puntos («lamentable» segundo cuarto, en palabras del ex seleccionador. De nuevo el runrun en las tribunas del Palacio (no es la primera vez). Tan llamativa fue la desidia y las facilidades al rival como estruendosa después la reacción: el Madrid se impuso con un parcial en la segunda mita de 63-35. En Europa, donde marchan 10º, los rivales les anotan casi 87 puntos por noche. Alberto Abalde, uno de los mejores en el triunfo ante el Dubai, habló de esa falta de «consistencia». «Tenemos momentos muy buenos, en los que somos el equipo que queremos ser en defensa, y luego otros no tan buenos. Debemos ser capaces durante los 40 minutos de dar un nivel alto de concentración y estar un paso más hacia delante, que cada canasta le cueste al rival. Hay que dar un pasito para ser más consistentes los 40 minutos», admitió.

Laprovittola y Lyles, durante el clásico de noviembre en el Palau.

Laprovittola y Lyles, durante el clásico de noviembre en el Palau.EFE

Otra cosa es la ofensiva y el talento de una plantilla amplia y versátil: quizá nunca tuvo tanto para presumir. Con puntos tan fáciles y fuera de sistema como los que pueden conseguir Theo Maledon o Trey Lyles, dos de los nuevos. Y otra cosa es la ACB, donde los blancos marchan poderosos y líderes, con sólo la derrota en Vitoria de la segunda jornada. 11 de carrerilla, por siete del Barça, que ya es cuarto. Y en las que apenas le han anotado 71,8 puntos por partido desde la salida de Peñarroya (en Euroliga, los 124 puntos encajados en la victoria tras tres prórrogas ante el Baskonia 'ensucia' los números de Pascual). «Excepto el partido contra el Mónaco [contundente derrota en el Palau el pasado 30 de diciembre], hemos competido en todos. Está claro que los encuentros llegan muy rápido y a veces hay que mantener la calma, sabiendo que puede tocar un mal día. Pero, en general, creo que estamos mostrando buenas líneas, y eso da confianza», concedía en la previa Tomas Satoransky, uno de los que se ha disparado en rendimiento con la llegada del entrenador que alzó la última Euroliga de la entidad, en 2010.

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Esas inercias estarán hoy a prueba en el Palacio, a mes y medio de la Copa. También una racha para el sonrojo. El Barça acumula nueve derrotas consecutivas en los clásicos: no le gana al Madrid desde hace más de año y medio (7 de abril de 2024). «Ellos han cambiado cosas, están en un buen momento. Nos van a exigir el máximo. Hemos hecho algún pequeño ajuste en el entrenamiento para dos o tres cosas», confesaba ayer Abalde, con la misión de bailar siempre con la 'más fea', en este caso, de detener a Kevin Punter (Will Clyburn sigue de baja en los visitantes, que han recuperado a Shengelia). El Madrid, por cierto, suma 37 victorias seguidas en el Palacio en ACB.

El Celta despedaza a un Valencia desgraciado que acaba sin portero

El Celta despedaza a un Valencia desgraciado que acaba sin portero

La inercia, la confianza y, sobre todo, la calidad desnudaron la realidad de Celta y Valencia en el estreno de 2026 en Balaídos. Con la esperanza de entrar en la pelea europea y sin lastre, los gallegos despedazaron a un rival ruinoso y desgraciado que se encontró con mil muros que no pudo saltar y que ponen en duda, una vez más, todo el proyecto que Peter Lim decidió dejar descansar en la espalda de Carlos Corberán. Solo tres victorias en 18 partidos, una en los últimos 13, son un balance que no sostendría a otros entrenadores. [Narración y estadísticas: 4-1]

Es incapaz el Valencia de dominar un partido, menos aún lejos de Mestalla, y además, lucha contra su propio infortunio. No fue el Celta avasallante y pegajoso. Le bastó con esperar tanteando al rival hasta que llegó el momento de aprovechar sus armas. No le pesan las botas a los gallegos, que viven con la cabeza alta, mirando cómo progresar y no en una huida permanente de las cloacas.

Al Valencia la necesidad le apremia. Como en la yenka, si da un paso adelante alguna vez, lo retrocede con una facilidad desconcertante en un mismo encuentro. En Balaídos fue efervescente. Buscó contener al Celta arrebatándole la pelota y manejándola con intención. A los seis minutos, Almeida, colándose en el área, fue trabado por Aidoo y De Burgos no dudó en señalar un penalti que marcó el listón para el resto del partido. Pepelu, con efectividad 100% esta temporada, se plantó ante el parapenaltis Ionut Radu. La fama del rumano hizo que se jugara un lanzamiento tan ajustado que se estrelló en el poste, y con él la ventaja de un Valencia que sufre un calvario para marcar goles.

No tardó en responder el Celta, primero con un derechazo de Mingueza desde la frontal que hizo estirarse a Agirrezabala y después con un cabezazo de Aidoo a la salida de un saque de esquina. No le perdieron la cara a los valencianistas al duelo, y Jesús Vázquez, como pretendía Corberán dándole la titularidad en lugar de a Gayà, puso un centro raso al punto de penalti que no alcanzaron a empujar por centímetros ni Hugo Duro ni Thierry en el segundo palo.

Hasta ahí llegó la amenaza. Hasta ahí asomó el Valencia, un guion que cansa al valencianismo de tan repetitivo que es. Apenas diez minutos de ataques con intención que se esfuman. De repente, el Valencia ya no encontraba la manera de pisar el área, ni siquiera teniendo el manejo de la pelota. Y es que de nada sirve amasar juego si, cuando se logra progresar, no hay calidad ni chispa que lo catalice en peligro. Necesita el Valencia ir al mercado, cierto, pero en Vigo Corberán podía mirar a su banquillo, con Rioja, Diego López o Danjuma. Tres de los jugadores más desequilibrantes no tuvieron sitio en el once.

No sentía el Celta que el partido se le fuera complicando. Aidoo volvió a burlar a Vázquez en otro córner, pero cazó mal el centro de Bryan Zaragoza. Se precipitó el lateral valenciano con un disparo que se le fue alto, en un claro ejemplo del ansia que domina al equipo cuando pisa área y le aboca a decisiones equivocadas.

Mientras, Giráldez esperaba lo que se dibujaba en el horizonte. Borja Iglesias, que se había medido poco con Diakhaby, cayó en el área por un toque mal medido de Foulquier. De Burgos, como en la primera parte, señaló el penalti que el Panda no desaprovechó para agarrar ventaja.

El gol asentó al Celta antes del descanso y provocó zozobra en un rival al que se multiplicaban las tareas: tenía que amenazar y, al tiempo, sujetar las aceleraciones que los vigueses empezaban a multiplicar. Demasiado para un equipo que arrastra muchas dudas.

El inicio de la segunda parte cambió poco y Corberán tuvo que tocar arrebato. Sin deshacer la defensa de cinco, con el refresco de Tárrega por Foulquier, buscó colmillo con Rioja, Ramazani y Danjuma. Un minuto después, en tres toques, el Celta amplió su ventaja. Pared de Mingueza con Pablo Durán -con el hombro dañado- para que se colara en el área y burlara a Agirrezabala regalando la asistencia a Borja Iglesias al borde del área pequeña en el minuto 59.

Parecía imposible que el Valencia levantara el resultado, pero Pepelu alimentó la esperanza. Centró Danjuma, tocó Ramazani en lucha con Marcos Alonso y el capitán, en la media luna, disparó con el alma en el minuto 70. El gol fue un espejismo, porque de nada sirvió. Ni siquiera se percibió que el Valencia hubiera podido empatar. De hecho, el Celta recuperó en un ataque comandado por Rioja en la banda derecha para poner un balón buscando la espalda de Diakhaby, que falló el despeje y perdió la carrera con Jonas El-Abdellaoui. El tercer gol fue un mazazo, pero llegarían más. El joven marroquí fue protagonista de otra contra que provocó la salida desesperada de Agirrezabala y le provocó una seria lesión en el isquiotibial.

El guardameta vasco se mantuvo cojo bajo los palos y nada pudo hacer cuando Iago Aspas encaró y le regaló el cuarto tanto a Hugo Álvarez en el tiempo añadido. Con la goleada en el marcador, Pepelu acabó de portero en la mejor demostración de que el Valencia ha perdido el camino. La derrota, dura, deja secuelas para el duelo ante el Elche, que el equipo afrontará sin Hugo Duro, Copete ni Agirrezabala.

Xabi Alonso, la "obligación" de estar "atento" al mercado y la lesión de Mbappé tras varias molestias: "Las decisiones las asumo yo"

Xabi Alonso, la “obligación” de estar “atento” al mercado y la lesión de Mbappé tras varias molestias: “Las decisiones las asumo yo”

Xabi Alonso protagonizó en Valdebebas la primera rueda de prensa del año en el Real Madrid después de un parón navideño que "nos ha venido bien para resetear después de lo intenso que fue diciembre". En pleno mercado de invierno y después de la cesión de Endrick al Olympique de Lyon, el técnico vasco no cerró la puerta a nuevas incorporaciones. "Nuestra obligación siempre es estar atentos a poder mejorar o a necesidades puntuales", valoró, aunque reconoció que "yo trabajo con la plantilla que tenemos y mi deber es exprimir, ser eficaz y que colectivamente encajen las piezas".

El foco de la comparecencia fue la lesión de Mbappé, extraña por los momentos y las sensaciones. El francés, que entrenó con el grupo el 29 y 30, no participó de las sesiones del 31, 2 y tampoco este sábado día 3. Sufre un esguince en la rodilla y nadie en el club sabe a ciencia cierta cuándo volverá.

"Veremos para cuánto tiene. Vamos a ir apurando los plazos porque es mucho de sensaciones, ¿cuándo es lo antes posible? ¿Esa es la pregunta? No lo sé", dijo. "¿Para la Supercopa?, le volvieron a preguntar. "Esperemos. En la siguiente rueda de prensa prepartido te lo diré más claro", insistió.

Y recordó que las decisiones "las asumo yo", sobre la participación del delantero francés en los partidos ante Alavés, Talavera y Sevilla después de haberse perdido el duelo contra el City por molestias. "La gestión con jugadores que siempre están dispuestos a ayudar es fácil. Y luego son decisiones que es mi trabajo y las asumo yo".

Sobre el once, Alonso está a la espera de ver cómo amanece mañana Huijsen de las molestias que le han impedido entrenar este sábado, pero es probable que el técnico no arriesgue antes de la Supercopa. En ataque, dos opciones para suplir a Mbappé: Gonzalo o Rodrygo. "Rodry puede jugar en cualquiera de los tres carriles y Gonzalo lo hizo bien en el Mundial. Echaremos de menos a Kylian, seguro, y no sólo por sus goles".

Y destacó el regreso de Carvajal, que realizó el entrenamiento completo este sábado. "Es competitivo, pero luego su personalidad, su peso en el equipo, su influencia es mayúscula, nos hubiera gustado tenerlo estos dos meses más cerca, nos hubiese aportado".

Por último, admitió que "entiende" la decisión de la cesión de Endrick porque el delantero "necesita jugar". "Entiendo que haya tomado esa decisión, que tenga experiencia en una liga competitiva y en un club donde tendrá minutos. Entiendo a Bobby y al club y le seguiremos de cerca, con ganas de que progrese y que mejore".