Ledecky descubre su condición humana ante 'Terminator' Titmus

Ledecky descubre su condición humana ante ‘Terminator’ Titmus

Cuando Katie Ledecky entró por primera vez en La Défense Arena dijo que la piscina construida en una instalación donde habitualmente se juega al rugby le hacía sentirse pequeña, diminuta. Al salir de esa misma piscina, después de la final de 400 libre, no se sintió pequeña. Se sintió humana, de nuevo humana, frente al poder de una nadadora que avanza como un fueraborda. Es Ariarne Titmus, a la que sus compañeras de equipo empezaron a llamar Terminator. La razón es evidente. La australiana supo muy pronto, en el primer centenar de metros, que no iba a necesitar de lo más terrible de su apodo, no esta vez, porque Ledecky tampoco era Ledecky, no la que conocemos, y porque Summer McIntosh tiene todavía demasiado respeto a la jerarquía. Esas tres nadadoras, pasado, presente y futuro de la prueba, lo tenían todo para llevar la final al umbral del récord del mundo, en poder de Titmus. Para eso habría hecho falta una Ledecky inhumana. El primer encuentro con París la descubre más cerca de los mortales, pero con una gran obra todavía por delante.

La estadounidense podía temer la derrota. Estaba en sus cálculos. De hecho, ya la sufrió en Tokio o en Fukuoka frente a la misma nadadora, líder del equipo australiano que devoró la piscina nipona y ha empezado del mismo modo en París, donde también se hizo con el relevo 4x100 libre en la primera jornada. Ledecky nadó en Tokio en 3:57.36, más rápido de lo que lo hizo en París la vencedora (3.57.49). Aunque lo hubiera repetido, no le habría servido de nada, porque Titmus lo habría mejorado. Su superioridad fue incontestable de principio a fin. La norteamericana, en cambio, bajó a la barrera de los cuatro minutos (4.00.86), algo que no había hecho en grandes competiciones prácticamente desde que rompió ese muro y arrebató el récord a Federica Pellegrini. Era el cambio de era.

Esperando el fondo

Esta apertura por debajo del rendimiento esperado, no únicamente por el bronce, puede abrir interrogantes acerca del desafío que se ha planteado la estadounidense. A sus 27 años, pretende nadar también los 800, 1.500 y el relevo 4x200. Conforme aumenta la distancia, lo hace su dominio, al tratarse básicamente de una fondista. La Ledecky del pasado, desde su aparición con 15 años en lo más alto del podio de Londres 2012, no tiene oposición en las pruebas más largas. Veremos en París, donde mantiene su objetivo de convertirse en la deportista con más títulos olímpicos, no sólo la nadadora. En Mundiales, ya suma 16, uno más que Michael Phelps.

El bronce de los 400 libre es su medalla olímpica número 11, de las que siete son de oro. Si es capaz de añadir los del 800, 1.500 y 4x200, alcanzaría los 10 y superaría los nueve de la gimnasta ex soviética Larissa Latynina. El deseo de la nadadora de Washington DC, aunque actualmente se entrena en Florida, es llegar a los Juegos de los Ángeles 2028, en los que tendrá 31 años. Hasta entonces continuará con Anthony Nesty, su entrenador y primer nadador de raza negra en lograr un oro en la piscina olímpica, en Seul'88. No es una edad habitual en la natación, y más para especialistas tan precoces, pero Ledecky ha sabido profesionalizar su actividad, crear su personaje y hacer fortuna. Ha desarrollado una carrera a la medida, biografía incluida, a partir de una personalidad muy fuerte, alejada de la debilidad que ha afectado fuera del agua a otros campeones, como Phelps o Caeleb Dressel. Si alguien está en condiciones de reponerse de una derrota como la sufrida en París es precisamente Ledecky, y no únicamente por la fe que profesa.

A la imponente piscina de La Defénse salió como salen las estrellas, con pasos cortos, con tiempo para que la aclamaran. Es discreta y mantiene sus rutinas, pero no desprecia sus momentos de diva. Se lo ha ganado. Titmus o McIntosh lo hicieron como las demás. La norteamericana se dirigió a la australiana para decirle que se había equivocado de calle y de cubo donde dejar sus cosas antes de lanzarse al agua. Tuvo que recogerlos. Antes de subir a los poyetes, nadie quería mirarla. Titmus, pese a saberse superior, le dio la espalda. Ese respeto es el que se gana con el tiempo. Por ello, la australiana no quiso tenerla por delante en la piscina. Se lanzó a acabar con las dudas desde el primer 50.

Titmus, ante Ledecky, tras su victoria en los 400 libre.

Titmus, ante Ledecky, tras su victoria en los 400 libre.AFP

Titmus tenía 20 años cuando ganó a Ledecky en Tokio. Después volvió a hacerlo en más de una ocasión. En el Mundial de Fukuoka, el año pasado, lo hizo, además, con un nuevo récord del mundo (3.55.38), tesoro que se han alternado las tres nadadoras que subieron al podio de París, incluida la joven McIntosh, que cumplirá 18 años el próximo 18 de agosto, días después de que se cierren los Juegos. El duelo del futuro es el que tendrá con Titmus, por lo que Ledecky hará bien en orientar su carrera hacia el fondo, y más con la frontera de Los Ángeles.

La longevidad es más permisiva con la distancia que con la velocidad. Ledecky, pese a ello, había logrado ser la más rápida en 200 libre en los 'trials' de su país, pero sabía que eso no la convertía en una candidata al oro en la prueba, que seguramente volverá a devorar Titmus. Se encontrarán de nuevo en el relevo de 4x200. Un duelo trepidante y nada fácil para Ledecky y sus compañeras, que en la primera jornada ya vieron como las australianas dominaban el 4x100 libre y las relegaban al segundo peldaño del podio.

Francia se corona campeona olímpica de rugby a siete al ritmo estelar de Dupont

Francia se corona campeona olímpica de rugby a siete al ritmo estelar de Dupont

Actualizado Sábado, 27 julio 2024 - 21:40

La selección francesa de rugby 7 ganó la final del torneo masculino a Fiyi, que cosechó su primera derrota en dieciocho partidos en los Juegos Olímpicos, gracias a la aportación estelar de Antoine Dupont, que desniveló el partido en la segunda mitad (28-7).

Al minuto de juego, Joseva Talacolo adelantó a los bicampeones en Río y Tokio al culminar una jugada típicamente fiyiana, una conducción ofensiva de ochenta metros con descargas inverosímiles, apoyos perfectos y velocidad endiablada, todo ello a pesar de que el oval estaba escurridizo por la humedad.

Francia encajó el golpe con serenidad, consciente de que sus mejores armas estaban en el banquillo, aunque empató el encuentro al borde del descanso, cuando Andy Timo irrumpió por el centro de la defensa polinesia y sirvió en bandeja a Lee Joseph el ensayo entre palos.

A Antoine Dupont, que suplió en el descanso a Stephen Parez, le bastó una jugada para dinamitar la final: el medio de melé de Stade Toulousain captó el saque de centro inicial, detectó un espacio junto al pasillo izquierdo y desarboló en carrera a Jerry Tuwai para regalarle el ensayo a Aaron Grandidier.

En ventaja, los franceses hicieron gala de su dominio del juego aéreo para privar a Fiyi de balones y en el tramo final, con el estadio de Saint Denis en combustión, Dupont certificó con dos marcas -la segunda al timón de un 'maul' penetrante- el título de Francia, que fue también la primera medalla de oro para la delegación anfitriona.

Dupont da un paso más hacia su leyenda

Tras el doblete de Liga y Copa de Europa con el Stade Toulousain y un título olímpico en rugby a siete, Antoine Dupont ha vivido una temporada de ensueño. Su aspiración de conquistar un título mundial se truncó por los pelos contra Sudáfrica (29-28) el pasado otoño, a pesar de que había logrado recuperarse a tiempo de una fractura en el pómulo. Nueve meses después, la principal figura del rugby francés ha esquivado la fatalidad en el Stade de France, escenario de la mayor decepción de su carrera hasta este sábado.

La medalla de oro que ha ganado sábado con los Bleus en rugby a siete, gracias sobre todo a su magistral doblete en la final contra los invencibles fiyianos (28-7), ocupará sin duda un lugar de honor en su palmarés, que ya cuenta con cuatro escudos Brennus (2019, 2021, 2023, 2024), el premio que se concede al ganador de la Liga de Francia, dos Copas de Europa (2021, 2024) y un Grand Slam en el Torneo de las Seis Naciones (2022).

Dupont posa un ensayo en la final olímpica

Dupont posa un ensayo en la final olímpicaChristophe Petit PessonEFE

Sólo le falta la copa Webb-Ellis para los campeones del mundo de rugby en su modalidad original de quince jugadores. Tendrá que esperar al menos hasta 2027, fecha de la próxima Copa del Mundo en Australia, momento en el que el medio scrum de 27 años habrá vuelto a su rutina diaria como jugador con su club, el Toulouse, y con la selección francesa, en una fecha aún por determinar.

En junio, antes de la final del Top 14, ganada al Burdeos-Bègles gracias en parte a otro doblete de Dupont, el entrenador de su club, Ugo Mola, bromeó diciendo que Dupont "nunca había tenido tantas vacaciones". En parte es cierto. El mejor jugador del mundo en 2021 ha tenido un poco menos de tiempo de juego que en temporadas anteriores, gracias al programa a medida diseñado por su club y la Federación Francesa de Rugby para ayudarle a prepararse para los Juegos Olímpicos.

Aun así, Dupont tiene que lidiar con la presión de los medios de comunicación y las expectativas deportivas que genera a diario. "Si está ahogado y tiene la sensación de no haber parado durante un tiempo, tendremos que pensar en su recuperación», dijo el presidente del Stade Toulousain, Didier Lacroix, el pasado invierno.

Pase lo que pase, es probable que el flamante campeón olímpico se pierda la reanudación del Top 14 a principios de septiembre. ¿Volverá a vestirse de azul en el Stade de France para los partidos con su selección en noviembre o se tomará varios meses de descanso, como su amigo Gregory Alldritt tras el Mundial de 2023? Sólo él puede responder a esa pregunta. Dependerá, sobre todo, de su capacidad para regenerarse mentalmente después de esta nueva cumbre deportiva y para asumir nuevos retos. Es el momento perfecto: en 2027 tiene un Mundial por delante.

Alcaraz aprende a jugar dobles con su ídolo Nadal y la pareja avanza a segunda ronda de los Juegos Olímpicos

Actualizado Sábado, 27 julio 2024 - 21:42

Conocer a un ídolo tiene que ser bonito: saludarle, expresarle tu admiración e incluso charlar unos minutos. Amigarte con tu ídolo debe de ser especial: descubrir una afinidad mutua y escuchar sus opiniones sobre el arte por el que lo idolatras -un deporte, la música, un oficio-. Pero convivir con tu ídolo y crear juntos, ambicionar juntos e incluso triunfar juntos ya tiene que ser un sueño. Carlos Alcaraz está en ello y el camino, claro, no es fácil. Al lado de una leyenda debe de haber demasiada ilusión, demasiados nervios, demasiada responsabilidad.

En la Philippe Chatrier, la pista central de Roland Garros, un lugar que ya le había triunfar como lo que es, uno de los mejores de la historia del tenis, Alcaraz apareció este sábado como el niño de 10 años que desde su casa en Murcia veía por la televisión a Rafa Nadal ganar un Grand Slam tras otro. La gloria o el fracaso de la pareja de dobles entre Alcaraz y Nadal en estos Juegos Olímpicos de París dependerá de él, más joven, más rápido, más decisivo, y su excitación complicó el debut ante la pareja argentina formada por Máximo González y Andrés Molteni. Al final ganaron por 7-6(4) y 6-4, pero hubo que sufrir.

Y aprender, sobre todo aprender. También era normal. Nadal acumula experiencia en dobles, no en vano ya fue campeón olímpico en Río 2016 con Marc López, pero Alcaraz sólo había disputado cuatro partidos por parejas. Desde el principio hubo momentos icónicos, como cuando los dos corrieron hacia atrás de la misma manera cuando acabó el sorteo inicial, pero también varios errores, especialmente del actual número tres del mundo.

Los momentos de Alcaraz

Delante, una pareja clásica, con sus golpes en la red, su compenetración y sus cambios de lado para cubrir el fondo. González y Molteni dejaban muy pocos huecos en la pista, siempre bien situados, y Alcaraz buscaba en todo momento el punto ganador. "¡Vamos, vamos! ¡Calma, calma!", le tranquilizaba Nadal. Poco a poco Alcaraz lo fue entendiendo. Pese a que en todo momento albergó dudas de cuándo y cómo atacar la red, desde el fondo fue hallando su sitio hasta la victoria.

Nadal, por su parte, ejercía de líder. Ovacionado por el público francés que un día antes le había entregado un papel preponderante en la ceremonia de inauguración de los Juegos, el ganador de 22 Grand Slam hizo de la formación su prioridad. Sin necesidad de forzar su cuerpo ni de probar el estado de su vendado muslo derecho, hizo lo suyo, ahora una derecha ganadora, ahora una volea imposible de devolver, y aportó a Alcaraz la tranquilidad que necesitaba. Nadal sostuvo al dúo hasta que al final en dos momentos de brillantez de su compañeros lo decidieron.

En el primer set, hubo un intercambio continuo, incluido un break y un contrabreak, hasta el tie-break decisivo: allí, la igualdad entre Nadal-Alcaraz y González-Molteni se mantuvo hasta que Alcaraz armó el brazo. Y en el segundo set, los españoles remontaron un 3-0 en contra para alcanzar el 4-4 y allí disfrutar de otro momento de brillantez de Alcaraz con un revés cruzado demoledor al resto.

Ganar lleva a ganar

Ganar lleva a ganar

Actualizado Sábado, 27 julio 2024 - 21:15

Ha sido una gran alegría para todos. Ya tocaba. Después de 24 años, Fran Garrigós era uno de los que tenía posibilidades desde el principio para estar ahí, sobre todo por los resultados que ha obtenido, aunque estando en unos Juegos Olímpicos, cualquier deportista puede tener su día.

En el combate contra el kazajo Yeldos Smetov en las semifinales, lo ha tenido muy cerca pero luego en la lucha por el bronce ha demostrado tener esa actitud de no ren

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La FIFA descuenta seis puntos a la selección femenina de fútbol de Canadá por espiar con drones a un rival

La FIFA descuenta seis puntos a la selección femenina de fútbol de Canadá por espiar con drones a un rival

Actualizado Sábado, 27 julio 2024 - 20:18

La FIFA le descontó seis puntos a Canadá en el torneo femenino de fútbol de los Juegos Olímpicos y vetó a tres entrenadores por un año el sábado a raíz de un escándalo de espionaje con drones.

La sorpresiva serie de castigos incluye una multa de 200.000 francos suizos (226.000 dólares) a la Federación de Fútbol de Canadá, en un escándalo que estalló durante los Juegos. Dos asistentes fueron sorprendidos espiando con drones un entrenamiento el miércoles de Nueva Zelanda, su rival en el primer duelo del torneo.

La entrenadora Bev Priestman, quien llevó al equipo al título olímpico en Tokio en el 2021, ya había sido suspendida por su federación y posteriormente fue removida del torneo olímpico. Priestman y sus dos ayudantes implicados en el caso, Joseph Lombardi y Jasmine Mander, fueron vetados por un año de cualquier actividad futbolística.

La FIFA aceleró el proceso disciplinario al pedirle a sus jueces de apelación que se encargaran del caso. Los jueces del organismo rector del fútbol mundial encontraron que Priestman y dos de sus asistentes "eran responsables, cada uno, de comportamiento ofensivo y violar los principios del fair play".

Priestman y la Federación de Canadá podrían presentar una apelación a la sanción frente al panel olímpico especial en París del Tribunal de Arbitraje Deportivo.

Nueva Zelanda se quejó de que el personal canadiense sobrevoló con drones sus sesiones de entrenamiento antes del partido inaugural de los Juegos Olímpicos, que Canadá ganó por 2-1.

El incidente provocó la suspensión de Priestman y de los demás funcionarios implicados por parte de Canada Soccer, el organismo que rige este deporte, y su expulsión de los Juegos. El viernes, las ex jugadoras de la selección canadiense Christine Sinclair y Stephanie Labbe declararon que nunca se les habían mostrado imágenes de drones durante su estancia en el equipo.

Canadá tiene previsto enfrentarse a Francia el domingo y a Colombia el miércoles. Los dos primeros de cada grupo y los dos mejores terceros se clasifican para los cuartos de final de los Juegos Olímpicos.

Fran Garrigós rompe la maldición del judo y logra la primera medalla de España en París

Fran Garrigós rompe la maldición del judo y logra la primera medalla de España en París

Pasaron 24 años, como una maldición para el judo, siempre tan olímpico para España, nombres inolvidables, sobre todo ellas. El oro de Isabel Fernández en Sidney, los de Miriam Blasco y Almudena Múñoz en Barcelona, pero también la plata de Ernesto Pérez Lobo en Atlanta (la única masculina hasta hoy), allí también los bronces de Isabel Fernández y Yolanda Soler. Hubo que esperar hasta una lluviosa jornada en París, en el Campo de Marte, donde Fran Garrigós amplió la colección.

Fue bronce el mostoleño (-60 kilos), reponiéndose para derrotar a Giorgi Sardalashvili, y pudo serlo Laura Martínez (-48); él favorito, ella revelación, compañeros de entrenamiento, pupilos ambos de Quino Ruiz en su Dojo de Brunete. Se quedó la vallecana a un par de suspiros: tras ganar tres combates, pletórica su mañana, y plantarse en semifinales, no pudo ni con Baasankhuu Bavuudorj ni con la local Shirine Boukli después.

Fue un amanecer de sábado olímpico para soñar (con presencia de Pedro Sánchez en las tribunas, junto a Alejandro Blanco), una gran apertura de los Juegos en los que se aspira a, por fin, superar las 22 medallas de Barcelona. Arrancó primero Fran, quien, por su condición de cabeza de serie -fue campeón del mundo en 2023, entre otros logros- se saltó la primera ronda. En octavos aguardaba el belga Jorre Verstraeten y más apuros de los deseados hasta el Golden Score. Allí, un wata ari para la liberación, para espantar todos los fantasmas de un pasado que a punto de estuvieron de acabar con la carrera del mostoleño: tanto en su debut en Río como hace tres años en Tokio, donde ya llegaba como campeón de Europa, fue eliminado en el primer combate.

El japonés Ryuju Nagayama niega el saludo a Garrigós, tras su derrota.

El japonés Ryuju Nagayama niega el saludo a Garrigós, tras su derrota.JACK GUEZAFP

El beso de Quino, el abrazo y, un rato después, el japonés Ryuju Nagayama, sexto en el ránking, un rival al que nunca había derrotado en las seis anteriores ocasiones. Y otra vez la emoción, un duelo físico, por puro agotamiento hasta que Fran venció con un estrangulamiento por ippon. Marca de la casa. Garrigós es especialista en el Sode Guruma Jime "donde tú mismo te agarras tu manga y pasas la otra alrededor del cuello del rival. En suelo es donde gano la mayoría de mis combates. Y con esta estrangulación, muchos», contaba este tiempo atrás a este periódico, una técnica que le explicó Quino: "Recuerdo que en una Copa de Europa junior, en Coimbra, de los cinco combates, gané dos así. Y los rivales se quedaron 'dormidos'".

Pese a las malas caras de su rival, que le negó el saludo (fue abucheado) y tardó cinco minutos en abandonar el tatami, ahí estaban las medallas para el español, a un suspiro, ya tras la pausa del mediodía.

La tarde le trajo al madrileño un mal trago del que recuperarse sin mucho tiempo, escuchando como le gusta reagguetton en el vestuario. Cayó ante Yeldos Smetov, plata en Río y bronce en Tokio, por un ippon por estrangulamiento, precisamente. En el Golden Score, una puja igualadísima, con momentos de zozobra para el kazajo y un despiste fatal para Fran. "Cometes un fallo y...", decía antes de abordar la lucha por el bronce.

Allí volvió a ser él. Los dos últimos campeones del mundo frente a frente. Fran ya sabía lo que era derrotar al georgiano, en cuartos del Mundial 2023 que ganó, en Doha. Y lo volvió a lograr en la pura agonía del Golden Score, tras escapar de apuros y mostrar toda su personalidad.

Garrigós era la confirmación de un chico, tan prometedor, al que por fin le llegó su hora. Laura resultó una agradable sorpresa, paso a paso hasta las puertas del bronce. Primero, ante Mary Dee Vargas, después contra la serbia Nikolic (seis del mundo) y, ya en cuartos, el éxtasis, momentazo olímpico, con el espectacular ippon en el Golden Score con el que acabó con la uzbeka Abiba Abuzhakynona, una de las favoritas.

"Está muy mentalizada", avisaba Quino Ruiz. Con todo, a la vallecana le aguardaban por la tarde dos rivales temibles. En semifinales, la campeona del mundo, Baasankhuu Bavuudorj. Un combate de inercias, en el que Laura empezó poderosa, flaqueó después, volvió a tomar la iniciativa en el Golden Score y acabó sucumbiendo con un gran ippon de la mongola, plata después.

Laura Martínez, en acción.

Laura Martínez, en acción.Eugene HoshikoAP

Tampoco pudo después con la francesa Boukli, en volandas por las tribunas, muy superior aunque todo se resolviera de nuevo en el Golden Score y tras un wata ari que fue revisado por los jueces.

El abanderado italiano Tamberi pide perdón públicamente a su esposa por haber perdido su alianza en el Sena

El abanderado italiano Tamberi pide perdón públicamente a su esposa por haber perdido su alianza en el Sena

Actualizado Sábado, 27 julio 2024 - 18:36

El saltador de altura Gianmarco Tamberi ha compartido este sábado una sentida petición de perdón a su esposa después de que su anillo de boda se deslizara de su dedo mientras actuaba como abanderado de Italia en un barco en el río Sena durante la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de París.

"Demasiada agua, demasiados kilos perdidos en los últimos meses o tal vez el entusiasmo irrefrenable de lo que estábamos haciendo", ha escrito Tamberi, que ganó el oro en los Juegos de Tokio. Lo ha hecho en un post en Instagram dirigido a su esposa, Chiara Bontempi Tamberi.

"Probablemente las tres cosas, el hecho es que lo sentí (mi anillo) deslizarse, lo vi volar..... Lo seguí con la mirada hasta que lo vi rebotar dentro del barco". Tamberi ha añadido que el anillo de boda cayó entonces a las aguas del Sena en lo que describió como "unos momentos que duraron para siempre".

"Pero si realmente tuvo que ocurrir, si realmente tuve que perderlo, no podría imaginar un lugar mejor", añade Tamberi, explicando que "permanecerá para siempre en el río de la Ciudad del Amor".

El atleta asegura que el percance le servirá para renovar sus votos y casarse de nuevo, y quizás como impulso para ganar otro metal: "¡Ojalá sea un buen augurio para volver a casa con un oro aún mayor!".

Verstappen domina bajo el agua, pero Leclerc se queda con la 'pole' virtual en Spa

Verstappen domina bajo el agua, pero Leclerc se queda con la ‘pole’ virtual en Spa

El cambio de motor le penaliza con 10 puestos en la parrilla, pero Max Verstappen quiso darse el gusto de una pole en condiciones extremadamente difíciles en Spa (1:53.159). Con tremenda autoridad, el líder del Mundial se deshizo de sus rivales, dejando en evidencia los problemas de McLaren sobre el asfalto mojado. Malas noticias para Lando Norris y Oscar Piastri, que partirán cuarto y quinto. La decepción en el garaje británico contrastaba con los abrazos en Ferrari, donde se celebraron los logros de Charles Leclerc, el único que pudo acercarse a Verstappen.

No parecían contar en la Scuderia con esa gran vuelta del monegasco, cuyo duelo con Carlos Sainz marcha casi en empate técnico tras 14 carreras. En Bélgica, el madrileño sólo pudo acabar octavo, justo por delante de Fernando Alonso. Faltó esa pizca de inspiración para ambos, ese punto de riesgo que sí supo optimizar Leclerc. Especialmente en el segundo sector. "Fue un último intento muy malo", admitó Sainz sobre esa vuelta con el último juego nuevo de neumáticos, sin agarre alguno.

El domingo se espera una carrera en seco, un factor que debilita las opciones de Leclerc y potencia las de McLaren. En mitad de ese río revuelto, podrían pescar Lewis Hamilton y Sergio Pérez, en dos momentos de forma totalmente antagónicos. Por una vez, sin que sirva de precedente, poco más pudo exigirse a Checo, que acabó tercero y que el domingo deberá taponar a los monoplazasde Woking. El heptacampeón, por su parte, dejó unas pinceladas de su genio, aunque cediendo 68 centésimas frente a Mad Max.

Tremendo susto para Stroll

La lluvia, tradicional protagonista en las Ardenas, ya había complicado la última sesión libre, donde Sainz sólo pudo rodar dos vueltas, sin marcar un crono válido. Aún peor rodó la mañana para Lance Stroll, que no olvidará fácilmente su susto en Eau Rouge. Su tremendo impacto contra las barreras obligó a Aston Martin a un trabajo contra el reloj para recomponer el coche.

Era un sábado para quedarse en casa, porque los partes meteorológicos anunciaban más agua. Una amenaza que marcaría toda la qualy, donde ni siquiera durante la Q1 hubo respiro para los favoritos. Sobre un asfalto empapado, algunos secundarios reservaban su cuota de protagonismo. Esteban Ocon y Alex Albon pusieron lo mejor de su parte. De hecho, el francés metió su Alpine en la Q3, mientras el líder de Williams iba a quedarse fuera por un suspiro. Bien pudo agradecer Pérez esas tres milésimas al cielo. Tras cinco sábados fuera del top10, el crédito del mexicano parece casi agotado en Red Bull.

Encontrar el momento idóneo de ataque no resultaba sencillo para nadie. Había que administrar los esfuerzos, sin perder de vista la tabla, porque cualquier chaparrón podía desencadenar el desastre. Había que estar siempre en la pista, como quiso Alonso, siempre atento, siempre más rápido que Stroll. Bastante hizo el asturiano con colarse en la Q3, terminando por delante de Ocon. Lástima que no dispusiera de un otro juego de gomas nuevas para dar otro paso adelante.

Fútbol: España se cuadra ante una mermada República Dominicana y certifica su pase a cuartos

Fútbol: España se cuadra ante una mermada República Dominicana y certifica su pase a cuartos

Actualizado Sábado, 27 julio 2024 - 17:00

Hacía falta ganar. Era casi una obligación. Para coger confianza y para dejar sellada la clasificación a los cuartos de final de los Juegos. A esa ronda, que a pesar de llegar como campeones de Europa, todavía sigue generando mucho respeto. Ese será, después del encuentro ante Egipto, el siguiente reto para los de Santi Denia tras conseguir la victoria ante una República Dominicana entrenada por un viejo amigo, Ibai Gómez.

Al contrario que ante Uzbekistán, la selección comenzó concentrada, controlando el partido desde inicio para que no sucediera ningún imprevisto que complicara el pase. Con un gran Pablo Barrios comandado el centro del campo, España presionó alto para romper el esquema defensivo de los caribeños y estuvo a punto de obtener su premio cuando el portero dominicano le regaló a Abel Ruiz un balón en la frontal.

El nuevo delantero del Girona no acertó, pero sí lo hizo Fermín, que aprovechó otra mala salida para batir a Boesl y estrenar así el marcador en el minuto 24. Todo parecía que el segundo iba a tardar poco en llegar, pero después de otra buena ocasión del capitán español, Ángel Montes cabeceó solo un saque de esquina para poner el empate. La primera para dentro.

Expulsión de Azcona

España no acusó demasiado el golpe y continuó con su dominio, pero antes del descanso se produjo una jugada que iba a cambiar decididamente el encuentro. Azcona fue expulsado al agredir a Pau Cubarsí con una patada después de que el catalán le arrebatara el balón con una entrada.

A la vuelta de vestuarios, todo se centraba en cómo conseguir el segundo para desatascar definitivamente el partido. Con uno más no se podía fallar, y en el minuto 55, Álex Baena sacó un disparo desde la frontal que, tras tocar en Urbaez, se metió dentro de la portería. España volvía a sonreír.

Con el resultado en contra, la República Dominicana se encerró de nuevo en su campo, mientras el equipo de Santi Denia combinaba de lado a lado para encontrar el espacio. Fermín buscó el doblete con insistencia, pero el que sí marcó fue Miguel Gutiérrez, lo hizo a placer, aunque tuvo que esperar a una larga revisión del VAR para celebrarlo.

Diego López y Turrientes, con un fuerte disparo esquinado, pudieron lograr el cuarto, pero nada se movió. Con este resultado, la República Dominicana se queda con un solo punto y tiene muy difícil conseguir la clasificación.

Tenis: Alcaraz apenas rompe a sudar en los Juegos con su victoria ante Habib

Actualizado Sábado, 27 julio 2024 - 17:00

Se extinguía el primer set del debut de Carlos Alcaraz en los Juegos de París cuando el público de la Suzanne Lenglen, una aficiñón más animada de lo que se estila en Roland Garros, empezaron a hacer una ola. Ante tanta diversión los tenistas normalmente se inquietan. La concentración es muy difícil de mantener en una fiesta así, se supone. Hay que mantenerse concentrado, ¡hay que mantenerse concentrado! Pero este sábado Alcaraz se lo gozó.

Con la mirada empezó a seguir el movimiento ondulante de las gradas, aplaudió la primera vuelta y cuando la segunda vuelta llegó a él no dudó en levantar los brazos. ¡Uuuuuuuuuuue! La afición se rindió ante su carácter alegre y a la vez alucinó con su tranquilidad. Porque en su debut olímpico ante el libanés Hady Habib, Alcaraz apareció relajadísimo, jugando como si estuviera en el patio de su casa o, mejor dicho, en casa de su amigo Rafa. Después de ganar en Roland Garros y Wimbledon podría sentir la presión de tener que colgarse una medalla, incluso el oro, pero nada de eso. Con la confianza que le dan los últimos Grand Slam, Alcaraz sabe que si juega su tenis, simplemente si está a su nivel, lo lógico es que como mínimo alcance la final.

A Habib lo venció sin dificultades, como era de esperar, por 6-3 y 6-1 en una hora y 10 minutos de juego. El libanés, invitado por el Comité Olímpico Internacional (COI) para cumplir su criterio de universalidad, llegaba como el 275 del ranking ATP y apenas sin experiencia en el circuito profesional. Su objetivo era aguantar y aguantó. Con un servicio muy trabajado, sólo concedió tres de las 13 bolas de breaks que defendió e hizo que el partido cruzara la barrera de la hora. Un esfuerzo más que digno.

Incluso, en algún momento, imbuido por el ambiente de la Suzanne Lenglen que le apoyaba, se atrevió a jugarle dejadas a Alcaraz, el tenista que mejor domina ese golpe. Si el español se inquietó en algún momento, tres o cuatro minutos, fue a mediados del segundo set, cuando se le complicó uno de sus juegos (15-40), aunque finalmente solventó sin más.

Los Juegos Olímpicos se presentan a Alcaraz como una oportunidad para el disfrute. Mas allá de lo que pueda hacer en el dobles con Rafa Nadal y de la experiencia de un novato en la Villa Olímpica, el español juega en una superficie que ya ha dominado este año -¿Y cuál no?- y tiene por delante un cuadro muy asequible. En segunda ronda se medirá al vencedor del duelo entre Cameron Norrie y Tallon Griekspoor y en tercera ronda, con Alejandro Tabilo o Tomás Etcheverry como opciones, tampoco debería padecer Luego hasta la final no se encontraría a los otros grandes candidatos, como Novak Djokovic, que este sábado resolvió su estreno en el torneo individual ante el australiano Matthew Ebden por 6-0 y 6-1.

"Los Juegos son una experiencia muy bonita, todo el público está con las banderas, hay un ambiente muy distinto. Me gusta mucho", comentaba Alcaraz tras su partido en solitario y antes de debutar en su encuentro de dobles. Avanza en los Juegos Olímpicos tranquilo, relajadísimo, jugando como si estuviera en el patio de su casa o, mejor dicho, en casa de su amigo Rafa.